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Yo me lo busqué - (Capítulo 22)

Carmen sabe que el negro transparente es una provocación. Dani lo sabe, Julián lo sabe, y Mari... ¿lo sabrá también? Esta noche no hay excusas para fingir que no se miran.

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Capítulo 22

Era miércoles cuando llegué a casa bastante cansado por el día tan ajetreado que había tenido en mi trabajo y Carmen al verme de esa manera, dispuso enseguida el jacuzzi para quedarme allí un buen rato hasta que terminó de preparar la cena, luego sin más ella puso un poco más de agua caliente y se introdujo también en ella.

-Esta tarde ha estado aquí nuestro amigo Basti y se ha ido hará una media hora. -Me dijo con una mueca picarona en su cara.

-¿Y eso? ¿Lo has llamado tú? -Le planteé estas dos cuestiones aunque ya sabía más o menos lo que habría venido a hacer ese cabronazo.

-No, no le he llamado, ha venido de motu propio para estar un rato con Belén, ya sabes que algunas veces lo hace con algunos de nuestros bebés entre semana, él dice que verlos solo los viernes se le hace muy largo.

Yo asentí con una gran sonrisa porque lo que decía Carmen era totalmente cierto y como ya he contado en alguna ocasión, él está tan entusiasmado con nuestros hijos como nosotros mismos, pero eso no quita lo descarado que es cuando nos tiene cerca a los padres y el viernes anterior le dio por mí y hasta tuve que soportar tres puntazos de su parte, los dos primeros con mucho cachondeo y el último casi me la mete el muy cabrón.

-¿Y? -Le inquirí para que terminara de contarme que más había hecho.

-Pues ya sabes como es, que quieres que te diga si tú ya lo sabes.

-¿Cuantos? -Quise saber.

-Dos, no ha parado hasta que se ha corrido dos veces y a mí también me ha sacado unos cuantos, pero bien, como siempre.

-Menudo cabrón, ¿Sabes lo que me hizo el viernes pasado?

-Sí, me lo ha contado, -me lo confirmó con unas risas-, está loco por ti, por tu polla y sobre todo por tu culo. También me ha llamado Richard, pero como estaba Basti delante no he querido darle ninguna pista y he cortado la llamada enseguida.

-¿Sigue con la novia? Me dijiste que últimamente estaban muy mal.

-Siguen regular nada más y Agustín se va a ir a vivir con ellos para compartir el apartamento entre los tres, de hecho últimamente casi lo estaba haciendo ya.

-Pues la van a poner buena entre los dos a base de tríos.

-Según Richard ahora es Agustín el que más se la folla, teniendo en cuenta que él suele llegar casi de madrugada por lo tarde que cierra el pub.

-En fin, que vaya como está el mundo.

-Pues esta mañana he ido de tiendas con Mari y también se ha dado cuenta de lo salido que estáis vosotros dos con las miraditas que nos echáis últimamente.

-¿Está molesta por eso? Qué corte, joder.

-Parece que no, ¿Y sabes? No ha parado de pedirme detalles de como hacemos lo de los viernes. Su marido pagará las consecuencias de su calentón esta noche, eso seguro.

-Veremos a ver si Mari la clásica no se convierte en Mari la zorrita dentro de poco. ¿No crees?

-Qué bruto eres, de todos modos no creo que se atreva a acostarse con otro tío en un intercambio de esos.

-Qué pena, con lo que a ti te gustaría follarte a Dani.

Ella rió con ganas mi broma, pero luego me dejó muy clarito que había dado en la diana con mi comentario.

-Siempre que me des permiso, no dudes de que lo haría con mucho gusto, o con diez gustos. -Se sinceró con más risas.

-Anda, vamos a salirnos que el agua se está quedando fría. Una cenita y a la cama a dormir que estoy hecho polvo.

Iluso de mí creyendo que el bueno de Basti la habría dejado exhausta esa tarde, así que no tuve más remedio que echarle mi último suspiro antes de quedarme frito.

Ese viernes le follé el culo a nuestro amigo Basti y lo hice con cierta violencia para compensar los puntazos del viernes anterior y por la follada que le pegó a Carmen el miércoles pasado, pero el muy cabrón no solo no protestó, sino que me dijo que era el mejor polvo que le habían echado en el último año.

El sábado siguiente ya teníamos prevista una nueva cena con Dani y su esposa Mari. Carmen estuvo arreglándose media tarde y hasta se volvió a repasar los pelos del pubis sin yo saber a qué se debía tanta dedicación, pues la orgía fue el día anterior, no este sábado. Encima de la cama había desplegado tres vestidos, dos de ellos se los ponía para nuestros encuentros de los viernes y el otro era claramente un nuevo candidato para esos menesteres.

-¿Cual me pongo? -Me preguntaba señalándome los tres vestidos.

-¿Le piensas cobrar a Dani esta noche? Porque esos mini vestidos son de una puta escandalosa, pero si le quieres pegar un calentón, ponte el negro que es más escaso y transparente.

Ella colgó de inmediato los otros dos en el ropero y se puso el negro sin más demora porque estarían a punto de llegar nuestros amigos.

-¿Sin sujetador? -Le pregunté alarmado por tanto atrevimiento.

-Voy a tentarlos a los dos, a Dani por lo que me va a poder ver y a Mari para conocer lo que opina y si se ve capaz de mostrarse ante ti de forma parecida.

-¿Tantas ganas tienes de follarte a Dani?

-No sé, pero seguro que esta noche le saco su lechecita, si no es conmigo, lo lograré cuando se acueste luego con su esposa pensando en mí.

-Menuda zorra estás hecha.

Minutos después llamaban a la puerta y Carmen me pidió que le dejara abrirles a ella, así que me quedé a un par de metros de mi novia a la que se le transparentaba todo su culazo y el mini tanga que llevaba puesto, al menos desde atrás donde me encontraba yo. Primero le dio dos besos a Mari que la miró de arriba a abajo con la boca en una O de sorpresa, luego hizo lo propio con Dani que tampoco se cortó al verla con ese atuendo y sus miradas mostraban claramente la lujuria con la que lo hacía. Por último se volvió para acompañarlos al salón colocándose delante de ellos y dejándoles pasmados con la retaguardia que les mostraba con el dichoso vestido, que ahora me mostraba a mí sus hermosas tetas con toda la aureola y los empitonados pezones. El canalillo irreverente de Mari se quedaba en pura anécdota al lado de lo que mostraba Carmen.

Dani me acompañó a la cocina para dejar enfriar la botella de cava que traía en sus manos.

-¡Joder Julián! Cómo está tu novia esta noche, perdona que te lo diga así, pero es que... bueno que está muy guapa, que quiero decir... que me perdones si hoy la miro más...

-Sí, ya sé lo que me quieres decir mamonazo, venga dame la botella y procura comportarte que mira el bulto que se te ha quedado en la entrepierna.

-Perdona tío, qué vergüenza ¡Coño!

-No te disculpes más hombre, a mí me pasaría lo mismo si Mari vistiese de igual manera que lo hace esta noche mi novia.

Nos dirigimos al salón con el empalme de Dani, pero con la suerte que ellas habían ido a la habitación donde dormía Belén y se entretuvieron allí un buen rato, dándole tiempo a nuestro amigo a que rebajase la presión en sus pantalones. Tal como él me había advertido no dejó de mirar con lascivia a Carmen durante toda la velada y su evidencia se nos mostró claramente en algunas ocasiones, ante los nervios de su esposa y el placer de mi novia, ¿Y el mío también? No sé...

-Carmen hija, esta noche te has puesto un vestido que más parece un camisón de dormir, -le dijo Mari con una gran sonrisa-, desde luego que tienes mucho valor para ponerte algo así, yo no sería capaz de llevarlo.

-Éste es uno de los que me pongo los viernes con nuestros amigos, -le respondió Carmen-, quería que me vieseis al menos una vez como me visto para nuestras veladas. ¿Quieres probarte alguno de los otros? Tenemos prácticamente la misma talla.

-Uy chica, ya te he dicho que no soy capaz de hacerlo. ¿Ayer llevaste ese?

-No, ayer llevábamos las tres la camiseta de lentejuelas, espera que la traigo para mostrároslas.

Ella se dirigió al pasillo volviéndonos a enseñar una vez más ese culazo casi desnudo, para regresar con la camiseta en las manos.

-¿Qué os parece? -Les preguntó a ellos dos.

-Sin sujetador se te saldrán las tetas al más mínimo movimiento. -Le respondió Dani que hasta entonces estaba muy callado.

-Claro, nunca nos ponemos sujetador cuando damos comienzo a nuestras fiestas de los viernes y la verdad es que llevas razón en eso de que se nos salen las tetas por las aberturas laterales, sobre todo al girar nuestras cinturas. ¿Te la quieres probar? -Le dirigió la pregunta a Mari.

Cuando creía que ella respondería con un NO rotundo, nos sorprendió a todos con una respuesta mucho más suave.

-¿Y debajo que os ponéis?

-Nada, -le respondí yo mismo con una gran sonrisa-, bueno sí, un mini tanga, si total, en un rato las dejamos desnudas para qué se van a poner nada más.

Mari le devolvió la camiseta a mi novia al tiempo que negaba fehacientemente con la cabeza.

-Definitivamente no podría probarme esta prenda Carmen. Si quieres me la pongo solo contigo en tu habitación.

-Yo voy también, -dijo Dani-, a Julián que le vayan dando.

Entre risas se marcharon a nuestro dormitorio dejándome allí solo en el salón.

-Al menos hacerle una foto que yo la pueda ver. -Les dije, aunque no sé si me llegaron a oír por las risas que se traían entre ellos.

Regresaron casi diez minutos después con las mismas risas de antes, aunque con un gran sonrojo por parte de Mari que reía con algo más de recato.

-Al final se ha probado también los otros dos vestidos que viste esta tarde, -me informó Carmen-, Dani le ha hecho unas fotos.

-¿Las puedo ver? -Le pedí a mi amigo tendiéndole mi mano para que me diera su móvil.

-¡Ni se te ocurra! -Le conmino su mujer-, ya te dije que no las hicieras.

Mi gozo en un pozo, ninguna de mis razones le valía para dejar que su marido me enseñara esas fotos, menuda caca de la vaca, joder.

El mismo lunes por la mañana me visitó Dani en mi despacho para temas de trabajo, pero cuando terminamos aproveché ese momento idóneo.

-Oye cabrito, enséñame las fotos de Mari con esas ropitas, hombre.

-No puedo, si ella se llegase a enterar me la corta, tú lo sabes, ya viste como se negó a que lo hiciera y que conste que yo te las hubiese enseñado, al igual que tú permitiste que yo viese en vivo y en directo el cuerpo casi desnudo de tu novia.

-Sabes que yo las vería pero no diría ni esta boca es mía, aunque no te niego que a lo mejor me empalmo como te pasó a ti esa noche todas las veces.

-Hombre Julián, si es que Carmen me puso muy caliente con esas transparencias. ¿Oye, tú no sientes celos viendo como me excito con ella?

-Solo el primer día que tuvimos sexo con mis amigos y te aseguro que no me duraron ni cinco minutos. Nosotros nos queremos mucho y tenemos muy claro que lo otro es solo sexo. Te digo más, el miércoles pasado estuvo Basti viendo a nuestra hija y de camino le echó dos polvos a Carmen y me vino muy bien, porque ese día llegué a casa agotado de tanto trabajo.

-Joder, Julián, ¡Coño! Me acabo de empalmar de nuevo, perdona tío, vaya suerte la de ese Basti... bueno no pienses que me gustaría acostarme con tu novia, joder, eso no, tú me conoces, es solo el morbo por saber lo que hacéis.

-Mira, a mí también me daría morbo hacer un intercambio con vosotros, así que ya sabes que por nuestra parte ningún problema.

-Julián, es que yo no me veo dejando que tú te folles a mi esposa, ya te lo dije el otro día.

Ahí dejamos nuestra conversación, estaba claro que a él le encantaría echarle unos polvos a Carmen, pero sin que yo le tocara un pelo a su esposa y eso la verdad es que no me hacía ninguna gracia. En conclusión, ni fotos ni polvos, a tomar por el culo todo el mundo. Encima ellos tenían planeado un viaje a Madrid para ultimar unos negocios y no nos podíamos ver los dos siguientes sábados.

También pasaron unos días y Carmen no recibía llamadas de sus amigos, cosa que me extrañaba bastante.

-Cielo, ¿Desde cuando no te llaman Richard y los demás?

Ella se volvía a reír como siempre que percibía mi interés por conocer de estos asuntos.

-Ven, siéntate a mi lado, -me dijo-, esta mañana me ha llamado Manuel. Me ha preguntado por la niña y luego me ha estado contando otra vez que el cuartito les ha quedado fabuloso y que en esa cama se acuesta con Richard y Unai, ya sabes, el musculito y que solo falto yo.

-Pues vaya y eso que es muy mayor.

-No creas que es tan mayor, al menos follando te aseguro que no lo parece. Solo echa un polvo, pero sabe administrarlo y lo hace muy bien.

Su mano descansaba en mi entrepierna que ya mostraba un bulto exagerado en el pijama.

-¿Esto es por la llamada de Manuel? -Me preguntó.

-No, cielo, es por tu mano que no para de atizarme por toda la zona.

-Manuel me ha dicho que quisiera ver a la niña, que la conoció el día que fue a casa de Marta, pero que le gustaría verla de nuevo y que si es porque tú no quieres que la lleve yo sola al pub, que me acompañes, que a ti también tiene muchas ganas de verte.

-Ya veremos más adelante, cielo, ahora mismo no tengo ningún interés por ver a tus amigos ni en pintura, después de lo que me hicieron los muy cabrones.

Hacía ya unos días que en mi interior había algo que no terminaba de cuadrarme, volvía a tener dudas de si Carmen no estaba llegando más lejos de lo que sus apariencias me transmitían. Otra vez jugaba conmigo en los acercamientos con su ex y los otros tres, eso sí, solo eran llamadas de teléfono según esas apariencias que comentaba, pero ¿Habría algo más? Me había engañado tantas veces que no sería de extrañar que lo volviera a hacer una vez más.

De todos modos aquello solo era una intuición, por lo que tendría que tranquilizar mi espíritu y hacer caso únicamente con pruebas más evidentes. Seguro que ya era una obsesión mía todas esas dudas.