Historias del complejo turístico (24)
Marina creía haber encontrado su lugar a lado de Mauro, pero las palabras de su madre y la presencia de Facundo reabren viejas heridas. Cuando el hombre que ama está lejos y el que siempre la quiso está cerca, la línea entre la amistad y el deseo se vuelve peligrosamente delgada.
La historia de Marina
Segunda parte
¿Me estaba enamorando de Mauro?...
Entré a casa sin hacer ruido y antes de dormirme me quedé pensando en lo que me estaba pasando con Mauro, sentía que estaba bien con él, que era el hombre con el que podría compartir mi vida, pero de todos modos iría despacio.
Antes del mediodía, me levanté, el domingo era el único día que papá no trabajaba, y los almuerzos eran religión para mí, desde siempre era el día de reunión familiar por excelencia.
Papá a pesar de no trabajar, se levantaba temprano para hacer cosas en casa, arreglos, cortar el pasto, arreglar las plantas y demás cosas, y después se ponía con el asado, como cada domingo.
Desde que tengo uso de razón, papá trabajaba para don Horacio, así es como él lo llama, siempre en sus campos.
Cuando nos mudamos a esta casa, que también era de don Horacio, papá se empezó a hacer cargo del campo, de la siembra, de la cosecha y de los animales, en verdad un trabajo arduo, y el paso del tiempo, lo iba desgastando físicamente.
Después de un tiempo de vivir allí, don Horacio, le propuso venderle la casa donde estábamos viviendo, y desde hace unos años, papá le paga por mes, cual si fuera un alquiler, las cuotas de la casa.
Poco a poco mi hermano mayor fue aprendiendo de papá el trabajo del campo, para cuando él ya no pudiera hacerse cargo, mi hermano estuviera al tanto de todo.
El sueño de papá siempre había sido dejar el trabajo en el campo y tener su propia ferretería.
Después del asado del domingo mientras lavábamos los platos con mamá, hablamos de Mauro.
-MARINA: Ma, ¿qué te pareció Mauro?
-FERNANDA: Me pareció lindo chico, ¿te trata bien?
-MARINA: Si mami! Re bien! Es muy educado, muy respetuoso y considerado!
-FERNANDA: Es lo único que me importa! Hay tanto loco suelto! ¿Te enamoraste hija?
-MARINA: Siento que sí! Me gusta mucho y creo que quiero intentarlo con él!
-FERNANDA: Lo único que me importa es tu felicidad, y si sentís que él es el indicado, yo te voy a apoyar siempre.
-MARINA: Gracias Ma! ¿Papá dijo algo?
-FERNANDA: Le cayó bien, pero quiere conocerlo mejor, me dijo de invitarlo un domingo de estos a almorzar.
-MARINA: Seguro que Mauro no tiene problemas! Cuando papá diga, lo invito!
-FERNANDA: Mari, ¿puedo decirte algo? Pero no quiero que lo tomes a mal…
-MARINA: No ma! Decime!
-FERNANDA: Me gustaba más cómo te miraba Facundo, me hace recordar a como me mira tu padre desde que nos conocemos! ¿Nunca estuvo enamorado de vos ese chico?
-MARINA: Facu es un amor ma, pero tiene novia, y solo somos amigos!
-FERNANDA: Yo te decía nomás! Cosas de vieja! No creas que tengo algo con Mauro por favor!
-MARINA: No ma! Tranquila!
Después de esa conversación con mamá, estaba más que segura de intentarlo, y ya le iría diciendo que en cualquier momento mis padres lo invitarían a comer un asado un domingo.
Esa semana nos volvimos a encontrar el martes por la tarde y le conté del asado, y me dijo que le encantaría, que cuando mis padres lo quieran, para él, estaría bien.
Desde que estaba en el club, mis ingresos mensuales habían subido mucho, con el sueldo del instituto, más lo que cobraba en el club, había empezado a tener unos buenos ahorros.
Aunque aportaba a la economía familiar y compraba cosas para la casa, venía pensando en encontrar la forma de que papá pudiera tener por fin, la ferretería que tanto soñaba tener, y así poder dejar el agotador trabajo del campo.
Un día mientras el equipo estaba jugando un partido de entrenamiento, hablando con Luis, el preparador físico, le comenté el tema de la ferretería y me dio la idea de pedir un préstamo, que sumado a lo que venía ahorrando, alcanzaría para, al menos empezar con el negocio.
Esa misma semana, fui al banco donde tengo mi cuenta y pregunté por un préstamo, me dieron los montos a los que podría acceder de acuerdo a mis ingresos y me volví a casa para pensarlo y hacer cuentas.
Pensé en que en primer lugar, habría que construir el local, en el frente de casa, había casi ocho metros hasta donde empezaba la casa, el barrio estaba en constante crecimiento y la ferretería más cercana estaba como a quince cuadras, montarla allí, le permitiría a papá prácticamente estar en casa.
En el instituto se lo comenté a Alberto y me dijo que su hermano era arquitecto, que él me podría hacer los planos y la obra, y que por supuesto, los honorarios no tenía que contarlos.
Estaba súper entusiasmada, pero quería darle la sorpresa a papá, lo hablaría primero con mamá para ver si le parecía bien, si mamá me daba el visto bueno, pediría el préstamo de inmediato.
Gracias a ellos y a su esfuerzo, había podido estudiar y era lo menos que podía hacer para devolverles en parte el presente que estaba viviendo.
Esa misma tarde al llegar a casa, le conté a mamá.
-MARINA: Ma, vení, sentate que quiero contarte algo!
-FERNANDA: Preparo el mate y voy!
Preparó el mate con unas galletitas y nos sentamos las dos en el comedor a conversar.
-FERNANDA: Decime corazón!
-MARINA: Ma, viste que desde que estoy en el club, con los dos sueldos, vengo ahorrando un montón, y estuve averiguando por un préstamo, con la plata que me presta el banco, más lo que tengo ahorrado, quería que papá pueda tener acá en casa la ferretería, ¿qué decís?
Los ojos de mamá se llenaron de lágrimas y apoyó su mano sobre la mía.
-FERNANDA: Ay hija! Esa plata que estás ahorrando es para vos corazón! Para tu futuro!
-MARINA: Pero mi futuro pinta bien ma! Con los dos trabajos puedo seguir ahorrando, y así papá podría dejar de trabajar en el campo y estar acá juntos los dos, ¿qué decís?
-FERNANDA: A tu padre le encantaría la idea, siempre me lo dice, desde hace años sueña con tener su ferretería, pero desde ya te digo que no se si va a aceptar, él está orgulloso de tus logros y siempre me lo dice, que está contento porque no tendrás que partirte el lomo por dos pesos como lo hemos hecho siempre nosotros.
-MARINA: Es por eso ma! Sé el esfuerzo que han hecho siempre los dos para criarnos y darnos estas posibilidades de futuro, y yo se los quiero agradecer, y que mejor forma de hacerlo, que permitiendo que papá pueda trabajar un poco más tranquilo, sin tener que poner tanto el cuerpo, y que además es su sueño!
-FERNANDA: Ay Mari! Sos tan buena hija! Tenés un corazón tan lindo! Me hacés llorar, pero de emoción!
-MARINA: Ya hablé con el hermano de Alberto que es arquitecto para que haga los planos y se encargue de la obra, en el frente de la casa se puede construir el local con un pequeño baño, de seis metros de frente por ocho o diez de fondo, con un techo de losa de hormigón, para una futura ampliación hacia arriba.
-FERNANDA: Ya lo tenés todo pensado!
-MARINA: Si ma! Estoy re entusiasmada!
-FERNANDA: Estoy segura que tu papá va a querer construirlo él al local, antes de trabajar en el campo, trabajaba de albañil, y viste que se da maña para todo.
-MARINA: Esta noche cuando llegue se lo digo!
-FERNANDA: Espero que no te diga que no!
-MARINA: Vos ayudame a convencerlo si dice que no!
-FERNANDA: Claro hija!
Mientras llegaban mi papá y mi hermano del campo, aproveché para armar unas rutinas físicas de regeneración especial para algunas de las chicas del equipo.
Un rato después, llegaron papá y Rodrigo del campo, Rodrigo salió a hacer unas compras y papá se fue a bañar.
Estaba deseando que llegara la hora de la cena para contarle a papá.
Rodrigo volvió y también se fue a bañar, mientras papá miraba un poco de televisión, yo ayudé a mamá con la cena y fui poniendo la mesa.
Volvió Rodrigo y nos sentamos a cenar.
Hablamos un poco de todo y en la sobremesa le pregunté a papá:
-MARINA: Pa, ¿seguís con la idea de la ferretería?
-LUIS: Si hija! Algún día podré cumplir ese sueño!
-MARINA: Estaría bueno ponerla acá en casa, ¿no? Delante de la casa se podría hacer un local, ¿o no?
-LUIS: Claro! Siempre lo pienso así! Ahora que la casa es nuestra y con lo que está creciendo el barrio, vendría bien una ferretería, la más cercana está como a veinte cuadras!
-MARIANA: Y así podrías dejar el trabajo en el campo! Ya son muchos años exigiendo el cuerpo!
-LUIS: Si hija! y ya me está empezando a pasar factura! Hay días que me duele todo, sobre todo la cintura! Además podría estar acá en casa con mami, nos vemos un rato a la mañana y un rato a la noche y los domingos, nada más!
-MARINA: Escuchame pa! Creo que la ferretería sería lo mejor!
-LUIS: Si hija! Algún día, si Dios quiere podremos tenerla!
-MARINA: Bueno papi! Dios ha querido! Quiero decirte que la ferretería puede ser posible!
-LUIS: ¿Cómo hija? Para eso hace falta mucha plata!
-MARINA: Con los dos sueldos vengo ahorrando un montón más un préstamo del banco que ya averigüé, alcanzaría para empezar con el local, y para una compra inicial de mercadería. ¿Qué decís?
-LUIS: No hija! Esa plata es tuya! Para tu futuro!
-MARINA: Pa, mi futuro está bien encaminado, estoy segura que tendré trabajos más importantes que este, y si no fuera por ustedes que se han partido el lomo trabajando, yo no hubiera podido estudiar, que yo tenga estas posibilidades de futuro, es gracias a ustedes, y esto es tan solo una pequeña forma de agradecérselo!
-LUIS: Pero hija…! No quiero que ustedes tengan que matarse como lo hemos hecho nosotros por no tener estudios, por no haber podido progresar.
-MARINA: Es por eso papá! Miralo así, tomalo como una forma de progresar, dejar de poner el cuerpo cada día en el campo de otra persona, la ferretería sería tuya y de mamá, y podrían trabajar más tranquilos acá en casa. Dale! No me digas que no!
A papá se le llenaron los ojos de lágrimas, era la primera vez que lo veía llorar, y por supuesto lloramos todos, papá se paró y me abrazó, no paraba de agradecerme, y de decirme lo orgulloso que estaba de mí.
Lo veía tan contento que estuvimos toda la tarde del domingo hablando del tema, de lo que habría que hacer y todo lo que imaginaba.
Papá tenía todo pensado, dónde construir el local, el baño, y un lugar como depósito, le dije que el arquitecto había propuesto hacer una losa de hormigón armado para, en el futuro, poder amplio el local hacia la planta alta, papá dijo que era una buena idea, porque estaba seguro de que el negocio iba a crecer, y por supuesto, yo también lo estaba.
Me contó que de joven, incluso ante conocer a mamá, había trabajado en una ferretería de un amigo del abuelo, y desde allí es que tiene ese sueño.
El lunes al llegar al instituto, le conté todo a Alberto, y esa misma tarde, me acompañó al estudio de su hermano.
Cuando llegamos, yo le había pedido a papá los planos de la casa, Eduardo, el hermano de Alberto, hizo unas copias, y me dijo que en unos días tendría los planos, qué los viera papá, y si le parecía bien ya presentaba todo en la municipalidad para comenzar con la obra.
Cuando le pregunté por sus honorarios, me dijo que los suyos eran sin cargo, que solo tendría que pagar los costos de los trámites, y las tasas municipales.
Agradecí una y mil veces, tanto a él como a Alberto, y les dije que papá les haría un rico asado en agradecimiento.
Salimos de allí y volvimos al instituto, yo tenía que ir a buscar la bicicleta.
Cuando llegué al club, llamé por teléfono a mamá para contarle, y se puso tan contenta como yo.
Antes de que empezara el entrenamiento, hablé también con Mauro, quedamos en encontrarnos al día siguiente, pero no me aguanté, y le conté el tema de la ferretería.
Esa noche llegué un poco más tarde a casa, porque una de las chicas, se torció un tobillo, y estuvimos atendiéndola después del entrenamiento.
Llegué a casa luego de la hora de cenar, mientras mamá me calentaba la comida, lo puse al tanto a papá de cómo iban las cosas, y lo veía tan entusiasmado, qué me sentía feliz por ellos.
Al día siguiente cuando salí del instituto, lo espere a Mauro en el café dónde nos encontramos siempre.
Moría de ganas de verlo y abrazarlo, es más, me senté en una de las mesas cerca de la puerta de entrada, para abrazarlo ni bien llegase.
A las cinco y diez lo vi entrar, y me levanté para abrazarlo y besarlo, tenía muchas ganas de verlo y no me importó qué la gente nos viera besarnos como nos besamos.
-MAURO: Con este recibimiento voy a querer tomar un café con vos todos los días!
-MARINA: Hola Mauri! Es que te extrañé, y tenía muchas ganas de verte!
-MAURO: Yo también Mari! Estaba esperando que se hiciera la hora de salir del trabajo para verte!
Le conté todo sobre el tema de la ferretería y de la obra del local.
Él me contó de su trabajo, de volver a encontrarse de a poco con lo que había sido su vida en La Plata, antes de irse para Córdoba, sobre todo, el volver a reencontrarse con sus amigos de toda la vida.
También me contó, que tenía en vista un pequeño departamento para mudarse el mes entrante, y que quería que lo acompañara a verlo.
Quedamos en volver a encontrarnos el jueves a la tarde, cuando el salía del trabajo, iríamos a verlo juntos.
Cada vez que nos encontrábamos, a las ocho y media de la noche me volvía para casa, nuestros encuentros de la tarde, se me hacían cada vez más cortos, y los abrazos y besos de despedida, me sabían a poco.
Ese jueves cuando salió del trabajo, nos encontramos y fuimos a ver el departamento, era en el segundo piso de un edificio bastante nuevo, a cinco cuadras de su trabajo, así se ahorraría el tiempo de viaje.
El departamento no era muy grande, un estar comedor con la cocina a un costado, un pequeño pasillo, donde estaba la puerta del baño, y al final del pasillo la única habitación.
-MAURO: ¿Qué te parece Mari?
Por primera vez y casi sin pensarlo, me salió decirle:
-MARINA: Me encanta mi amor!
-MAURO: ¿Cómo?
-MARINA: Qué me gusta mucho, es muy lindo!
-MAURO: Pero, ¿cómo me dijiste?
Entonces entendí por dónde iba la pregunta.
-MARINA: Qué me encanta el departamento mi amor!
-MAURO: Entonces entendí bien! ¿Me dijiste mi amor, amor mío?
Y cuándo terminó de decir eso, con esa hermosa sonrisa, me abrazó y nos besamos.
Cada vez que me abrazaba y nos besábamos, mi cuerpo reaccionaba, se me erizaba la piel, deseando lo que ya quería que nos pasara, que eso que estábamos sintiendo, lo expresáramos también con nuestros cuerpos.
Diciéndolo en criollo, ya estaba deseando hacer el amor con él.
Cómo a los dos nos encantó el departamento y la ubicación, al día siguiente dejó una seña en la inmobiliaria, y para los primeros días del mes siguiente, firmaría el contrato por dos años y se mudaría allí.
-MAURO: ¿Crees que algún día te puedas quedar conmigo aquí?
-MARINA: Claro que sí, me encantaría!
-MAURO: ¿Tanto como a mí?
-MARINA: Seguramente!
Ya no quería dilatarlo más, necesitaba expresarle también con el cuerpo, el amor que estaba sintiendo por él.
Faltaban aun dos semanas para el mes siguiente, y me pareció una buena idea, hacer por primera vez el amor con él, en su nuevo departamento.
Cada día que pasaba tenía más ganas de estar con él, los encuentro en las tardes, me hacían extrañarlo cada vez más.
En la inmobiliaria firmó el contrato, le entregaron las llaves, solicitó los servicios a su nombre, y los primeros días de octubre, se mudó.
Por supuesto lo ayudé a acomodar todas sus cosas, aunque al principio, solo tenía la cama, una mesa con cuatro sillas, y un sillón que sus padres le habían regalado, una tv y poco más.
Una tarde, juntos fuimos a comprar todo lo que le haría falta, vajilla, cacerolas, cubiertos, sábanas, mantas, toallas, toallones, y todo lo necesario para arrancar, ya luego iría comprando el resto.
El primer fin de semana que estaba en su departamento, cuando terminó el partido, que nuevamente ganamos, estaba desesperada por llegar a su nueva casa.
Le avisé a mis padres que esa noche no dormiría en casa, qué me quedaría en casa de Mauro, y ellos me dijeron que fuéramos los dos a almorzar el domingo, que papá nos esperaba con un asado.
Cuando llegué, me estaba esperando, con un cartel pegado en una de las paredes, qué decía, "Bienvenida a mi casa, siempre será también tu casa"
Como ya tenía pensado quedarme con él esa noche, y así pasar nuestra primera noche juntos, me había llevado ropa en una mochila, me daría un baño, me cambiaría, cenaríamos juntos y estaría preparada para lo que surgiera esa noche, que por supuesto era lo que estaba deseando.
Mauro estaba preparando la cena, había dicho que no se le daba muy bien la cocina, pero que el pollo al horno con papas le salía bastante bien.
Mientras él cocinaba, yo me fui a dar un baño. Salí del baño ya cambiada, ropa interior, una remera y un short, ya empezaba a hacer calor, y como no íbamos a salir me vestí cómoda.
Cenamos los dos, el pollo en verdad estaba muy rico, también nos tomamos una cerveza entre los dos.
Cuando terminamos le dije que me dejara ordenar todo y lavar los platos.
Después nos sentamos en el sillón a ver una película, abrazados, yo me sentía feliz y apoyé mi cabeza en su pecho.
Para qué negarlo, estaba deseando irnos a la cama, me había dejado elegir la película, y por supuesto había buscado una romántica, en un momento de esos en qué la película no pasa nada demasiado interesante, nos empezamos a besar.
Los besos y las caricias empezaron a ser cada vez más apasionados, y yo ya lo estaba deseando, sabía que esa era la noche, y estaba ansiosa.
-MARINA: Mauri, estoy deseando hacer el amor con vos!
-MAURO: Yo también mi amor, y desde hace tiempo, pero quería que lo hagamos cuando vos así lo sientas, cuando estuvieras decidida!
-MARINA: Lo tengo decidido y lo estoy deseando amor mío, y que mejor manera de estrenar el departamento!
Nos dimos un último beso bien apasionado, y tomándome de la mano me llevó hasta la habitación.
Parados al costado de la cama, nos volvimos a abrazar y a besar.
Cuando su cuerpo se pegó al mío, pude sentir su erección, a esa altura, yo también estaba bien mojada.
Me separé un momento de él, o con ambas manos tomé mi remera desde abajo y me la saqué.
Mauro hizo lo mismo, y nos volvimos a abrazar mientras nos besábamos, él acarició mi espalda suavemente, hasta llegar al broche del corpiño, lo desprendió lentamente, y fue bajando los breteles suavemente hasta que el corpiño cayó al piso.
Nos volvimos a abrazar, y por primera vez sentí su piel contra la mía, mis tetas se aplastaron en su pecho mientras acariciaba suavemente su espalda.
Después fue el turno del pantalón, me desabroché el short y lo bajé lentamente, Mauro hizo lo propio con su Jean, lo único que nos quedaba puesto, eran mi tanguita y su bóxer.
Nos volvimos a abrazar y volví a sentir su erección contra mi cuerpo, sus manos acariciaban mi espalda llegando hasta mi culo, y lo acarició suavemente.
Luego se sentó en la cama, yo quedé parada frente a él, desde los costados tomo el elástico de mi tanguita y la fue bajando poco a poco, encontrándose por primera vez, con mi pubis perfectamente recortado, como siempre lo llevo.
Ya desnuda frente a él, me sentía empapada, acercó su boca y besó mi panza recorriéndola con los labios y la lengua, llegando hasta mi conchita, que estaba deseosa de ser tocada.
Después fue mi turno, lo hice poner de pie, y yo me senté en la cama.
Lentamente baje su bóxer, quedando a la vista su erección, una hermosa pija, ni muy grande ni muy chica, ni muy fina ni muy gruesa, normal digamos, pero totalmente erecta.
La acaricie suavemente, deslizando mi mano por su longitud, acerqué mi boca, y con la lengua acaricié su glande haciendo círculos sobre él.
Después poco a poco me la fui metiendo en la boca, mientras sus manos acariciaban mi cabeza y mi pelo.
No era mi plan hacerlo acabar en ese momento, quería mantenerlo excitado y poder sentirlo dentro de mí.
Se la chupé un momento, y luego con mis manos en su pecho, lo hice retroceder un poco, y me volví a parar frente a él para abrazarlo, esta vez los dos completamente desnudos.
-MARINA: Quería abrazarte así! Por primera vez nos abrazamos desnudos!
-MAURO: Y me encanta tenerte desnuda! Y abrazarte desnuda, y sentir tu cuerpo contra el mío, tu hermoso cuerpo.
Nos recostamos en la cama, pegados, abrazados, besándonos y acariciando nos los cuerpos.
Me acosté boca arriba y separé mis piernas, invitándolo a que me penetrara.
Apoyó su cuerpo en el mío, sosteniéndolo con sus brazos apoyados en la cama.
Sentía su glande rozando mi vulva, pero ya quería sentirlo dentro.
El roce de su pija en mi sexo, me tenía completamente excitada, su boca devoraba mis tetas, y su lengua jugaba con mis pezones.
Por fin sentí su glande en mi entrada, y cómo se iba abriendo paso en mi mojada conchita, por fin lo sentía en mi interior.
La penetración fue lenta pero hasta el fondo, hasta sentir su cuerpo pegado al mío.
-MAURO: Cuánto lo estaba deseando! Tu cuerpo es maravillosamente hermoso!
-MARINA: Yo también mi amor! Tenía muchas ganas de sentirte así!
Empezó a moverse con penetraciones lentas, la sacaba hasta la mitad, y la volvía a meter profundamente, yo ya estaba en las nubes.
-MARINA: Sí mi amor! Haceme el amor! Cómo me gusta! Te amo mi amor! Me gustas mucho!
-MAURO: Vos también mi vida me gustas mucho! Me volvés loco!
Aceleró un poco las embestidas, y mientras me besaba, tuve un orgasmo hermoso.
Aminoró un momento el ritmo, y luego volvió a acelerarlo, embistiéndome profundamente, estaba por alcanzar mi segundo orgasmo, cuando lo sentí eyacular en mi interior.
No me importó no haber conseguido ese otro orgasmo, me bastó con sentirlo acabar dentro de mí.
Su erección fue menguando, pero no así sus besos, cuando la sacó, nos seguimos besando y acariciándonos.
-MAURO: Te amo amor mío! Sé que no aguanté demasiado, pero estaba muy excitado, no lo pude parar!
-MARINA: Me encantó sentirte amor mío! Y ya quiero hacerlo otra vez!
-MAURO: Dame unos minutos, y seguimos!
Nos seguimos besando y acariciándonos, bajo besando mi cuello, pasando por mis tetas, siguió besando y lamiendo mi panza, y bajo con su lengua hasta mi clítoris, lo lamió mientras me acariciaba con sus dedos, hasta hacerme llegar al orgasmo.
Luego volvió a besarme, y sentí su pija nueva mente dura, buscando mi entrada.
La tomé con mi mano y coloqué en mi entrada, para sentir como nuevamente me entraba toda.
Esta vez duró un poco más, y con sus penetraciones, llegué a un nuevo orgasmo, y el continuó hasta volver a acabar dentro de mí.
Después de eso nos volvimos a besar nos abrazamos y nos quedamos dormidos.
Me dormí feliz, por fin el hombre que amaba me había hecho el amor.
El domingo cuando desperté, Mauro estaba sentado en la cama con el mate preparado y unas medialunas.
Desayunamos los dos en la cama, mientras conversábamos.
En ese momento decidí contarle de la relación que habíamos tenido con Facundo mientras estábamos estudiando.
-MARINA: Mauri, quiero contarte algo!
-MAURO: Contame!
-MARINA: No sé si sabías pero Facundo y yo somos amigos desde la facultad, estudiamos juntos todas las materias de los últimos tres años y nos recibimos juntos.
-MAURO: Sabía que eran amigos, pero no sabía que habían estudiado juntos.
-MARINA: Los primeros años éramos solo compañeros, hasta que en tercero tuvimos que hacer unos trabajos juntos, y ahí nos empezamos a conocer y nos hicimos amigos, y estudiamos juntos hasta el final de la carrera.
-MAURO: Parece un buen pibe! Mi hermano siempre dice que es uno de sus mejores amigos!
-MARINA: Pero te quiero contar, que hasta que conoció a Cecilia, su actual novia, fuimos más que amigos!
-MAURAO: ¿O sea?
-MARINA: O sea que tuvimos relaciones varias veces, sin compromiso de sentimientos por parte de ninguno de los dos, solo como algo corporal, pero cuando conoció a Cecilia, todo eso se terminó. Quería que lo supieras, no tengo intenciones de ocultarte nada de mi vida.
-MAURO: Me parece muy bien que me lo cuentes, aunque es parte de tu pasado, eso fue antes de conocernos.
-MARINA: Así es, pero de todas formas quería que lo supieras, sobretodo porque seguimos siendo amigos, pero ya te digo que nada volvió a pasar desde que está con Cecilia.
Pareció entender y aceptar lo que había pasado con Facundo, aún ni siquiera nos conocíamos, pero por su tono de voz y su cara, me pareció que mucha gracia no le hizo.
Ese día, como habíamos quedado con mis padres, iríamos los dos a almorzar a casa, el asado familiar de los domingos.
Fuimos los dos en la bicicleta, el pedaleaba, y yo iba sentada en el caño.
Nos reímos todo el camino, Mauro no tenía mucha práctica en bicicleta, a mitad de camino ya estaba que no daba más.
-MAURO: Me voy a comprar una bici, así salimos a pedalear juntos, y me pongo en estado!
-MARINA: Me encanta la idea! Así salís a entrenar conmigo!
-MAURO: Voy a tener que ponerme a tono para poder entrenar con vos, me llevas muchos kilómetros de ventaja!
Llegamos a casa a eso de las once y media de la mañana, quería ayudar a mamá a preparar las ensaladas y el resto del almuerzo.
Después de saludar a mi familia, papá se puso a hablar con Mauro, contándole el tema de la ferretería, de la construcción del local y de lo entusiasmado que estaba.
El almuerzo estuvo muy bien, el asado como siempre estuvo buenísimo.
Las conversaciones fueron amenas y distendidas, yo solo quería que Mauro se sintiera tranquilo, para mí, la relación con mi familia era muy importante, y necesitaba que aceptaran a Mauro y que él se sintiera cómodo con ellos.
Nos pasamos la tarde en casa, papá se fue a dormir una siesta y nos quedamos con mi mamá tomando unos mates en el patio.
A eso de las seis de la tarde, Mauro dijo que se iba, que tenía que hacer algunas cosas en la casa y que a la tardecita se encontraba con dos amigos para tomarse unas cervezas.
Nos despedimos en la puerta y quedamos en vernos el martes por la tarde, ya que los lunes, los miércoles y los viernes, después del instituto me voy al club.
Después de que se fuera, mientras papá hablaba con Rodrigo sobre la construcción del local, yo me quedé un rato hablando con mamá.
-FERNANDA: Ahora que estamos solas, contame como estuvo anoche!
-MARINA: Re lindo ma! Cuando llegué a su casa, me había colgado un cartel dándome la bienvenida. Después mientras yo me daba un baño, él preparó la cena, pollo al horno con papas. Después nos pusimos a mirar una película, pero no terminamos de verla.
-FERNANDA: Me imagino! ¿Era la primera vez?
-MARINA: Si ma! Habíamos esperado el momento, ninguno de los dos queríamos apresurar las cosas, pero ya era hora!
-FERNANDA: ¿Y estuvo bien?
-MARINA: Si ma! Re lindo!
-FERNANDA: Mmmm…. ¿Me parece a mí o no resultó como lo esperabas?
-MARINA: La verdad, no fue la locura, pero era nuestra primera vez! Ya nos iremos conociendo y lo iremos mejorando!
-FERNANDA: Ojalá hija mía, no sé si soy una buena referencia, por la diferencia de edad digo, pero la intimidad, para tu papá y para mí, siempre fue muy importante en nuestra relación, ese contacto nos unió siempre!
-MARINA: Para mí también es así ma!
-FERNANDA: En confianza te lo pregunto, pero sin mala intención, ¿en la cama Mauro o Facundo?
-MARINA: Ay ma, que pregunta! Pero con Mauro recién empezamos!
-FERNANDA: ¿Y la primera vez con uno y con otro? ¿Cuál estuvo mejor?
-MARINA: No puedo comparar, a Mauro lo quiero, recién estamos empezando, pero si te soy sincera, la primera vez, con Facundo fue hermoso, la verdad por lejos mucho mejor!
Pero bueno, Mauro y yo estábamos un poco nerviosos los dos, era la primera vez ma!
-FERNANDA: Pero a Facundo también lo querés!
-MARINA: Si ma! Siempre lo voy a querer y espero tenerlo siempre cerca, pero lo quiero de otro modo!
-FERNANDA: Te lo digo de corazón hija, no pienses que tenga algo en contra de Mauro, pero estoy segura, como que me llamo Fernanda, que Facundo está enamorado de vos, aunque salga con esa otra chica, creo que nunca te lo dijo porque debe tener miedo de perderte como amiga y que te alejes de él, la forma en que siempre te ha mirado y como te ha tratado, no puede ser por otra cosa.
-MARINA: Te digo la verdad, cuando empezó a salir con Cecilia, tuve una sensación como de celos, como que nuestra relación no iba a ser la misma, pero Cecilia es muy agradable y si él es feliz con ella, para mí está más que bien, yo le deseo toda la felicidad porque se la merece, es un sol de persona.
-FERNANDA: Tan solo quería decirte lo que siento, yo también quiero tu felicidad, y no me importa con quien sea, si esa persona te hace feliz, yo seré feliz!
-MARINA: Como te quiero ma!
-FERNANDA: Y yo hija! Y mucho, mucho!
Después de cenar me fui a la cama, y la conversación con mamá de esa tarde, me dejó pensando, sí como dice mamá, Facundo está enamorado de mí, ¿Qué hubiera hecho yo al saberlo? ¿Cómo hubiera reaccionado si me lo hubiera dicho? No me puedo negar qué siempre me sentí muy bien con él, qué siempre me trató muy bien y se ha preocupado y se preocupa por mí.
Y no me puedo negar a mí misma, que en verdad me sentí celosa cuando empezó a salir con Cecilia.
Mi sentimiento por él no ha cambiado, lo quiero como nunca he querido a ningún otro hombre, pero de diferente forma a como siento quererlo a Mauro, solo espero que haberle confesado que tuvimos relaciones, no me haga tener algún problema cuando nos veamos o hablemos por teléfono, no quisiera pasar por ninguna situación incómoda con Mauro, por mi relación con Facundo, ni tampoco al revés.
Además, él está enamorado de Cecilia, o al menos eso es lo que parece.
A partir de esa semana, me quedaba a dormir en el departamento de Mauro, los martes, los jueves, y los sábados cuando volvíamos de los partidos.
También habíamos tomado por costumbre, quizás porque él sabía de la relación con mi familia, almorzar los domingos en casa.
El trato con la familia de Mauro, no se parecía en casi nada a la mía con mi familia, sus padres vivían en la misma casa, aunque estaban separados, de hechos ambos tenían otras relaciones, la situación algo compleja, pero así lo habían decidido y así lo llevaban.
Cada noche que me quedaba a dormir en casa de Mauro, hacíamos el amor, yo estaba deseando que llegaran esos días, y con el correr de las semanas, me fui dando cuenta que la que proponía los encuentros íntimos la mayoría de las veces, era yo.
No lo tomé a mal, ni tampoco como una falta de deseo de él hacia mí, quizás la frecuencia en sus apetencias sexuales, no eran como las mías, supongo que habrá tanto hombres como mujeres que lo hacen todos los días, otros una vez por semana, y otros una vez por mes.
Pero lo que tengo que reconocer es que todas las veces que lo he buscado, me ha respondido y lo hemos disfrutado los dos.
A principios del mes de diciembre, Mauro me dijo que su ex esposa lo había llamado por teléfono para que se presentara a firmar la finalización de los trámites de divorcio.
Se iría el jueves de la siguiente semana por la noche para estar allí en la mañana del viernes para firmar los papeles y que aprovecharía para ver a los amigos que le habían quedado allí y que se quedaría hasta el domingo en la mañana, que tendría colectivo para volver.
Ese jueves que se iba para Córdoba, estuve con él hasta la hora que tenía que ir a la terminal para tomar el colectivo.
Cuando terminó de armar su bolso, nos quedaba un rato, y lo aprovechamos con un rapidito, lo iba a extrañar mucho esos días sin verlo.
Nos despedimos en la terminal y esperé hasta que el colectivo dejó la dársena y salió de la terminal, donde tuvimos un último saludo con la mano y un te amo en silencio.
Quedamos en estar en contacto por teléfono en esos días.
De camino a casa, pedaleaba y pensaba en el encuentro de Mauro con su ex, supongo que después de la infidelidad de ella, no tendrían una buena relación, y que quizás el volver a encontrarse con ella, sería una situación tensa.
Esos días me dijo que se quedaría en casa de uno de los amigos de allí para no tener que gastar en hotel.
Llegué a casa para la hora de cenar, les conté a papá y a mamá del viaje de Mauro a Córdoba y los motivos.
Le había pedido que al llegar a Córdoba me avisara, aunque fuera de madrugada que aunque sea, me mandara mensaje, diciéndome que había llegado bien.
En verdad el mensaje no lo escuché, pero lo vi cuando me desperté, había llegado pasadas las cuatro de la mañana, y me decía que había llegado bien, y que estaba con uno de los amigos en un bar de la terminal.
El viernes mientras desayunaba con mamá, hablamos del viaje de Mauro y me preguntó si estaba tranquila con que se encontrara con su ex.
Yo le dije que no había problema, que la infiel había sido ella, y que las cosas no habían terminado bien, y que en verdad no tenía por qué preocuparme, solo concluiría con los trámites del divorcio y que por supuesto confiaba en él.
Mientras tomaba los mates, le envié un mensaje, diciéndole que no había escuchado su mensaje en la madrugada, y me contestó que estaba en casa de su amigo, haciendo tiempo hasta las diez de la mañana, hora en que tendrían la audiencia en el juzgado para firmar los papeles.
Quedamos en hablar por teléfono al mediodía.
Cuando salí al mediodía para almorzar, le hice una videollamada, estaba en algún lugar almorzando con su amigo, y me dijo que todo había sido muy rápido, y que ya era un hombre legalmente divorciado.
Quedamos en que volveríamos a hablar por teléfono a la noche, cuándo volviera del entrenamiento.
Para qué negarlo, hacía menos de un día que no lo veía y ya lo extrañaba.
Esa misma tarde me llamo Facundo, hacía unos días que no hablábamos, y me dijo de encontrarnos al salir del trabajo, qué Cecilia había viajado a Salto a ver a sus padres, pero le dije que ese día tenía entrenamiento y salía tarde, pero que nos podríamos encontrar el sábado luego del partido, la verdad es que tenía ganas de conversar un rato con él, hacía rato que no nos veíamos personalmente.
Quedamos en que cuando terminara el partido lo llamaría.
El sábado nos tocaba jugar de local, y cuando lo hacemos en el club, llego mucho más temprano a casa.
Por las dudas se creara algún mal entendido con Mauro, pensé en proponerle a Facundo que pasara por casa cuando yo llegara, le diría que estaba reventada, por las dudas de que Mauro pensará que aprovechando que él no estaba me encontraba con Facundo los dos solos.
Y esa noche, le hice una videollamada a Mauro, sonó varias veces y no me atendió, supuse que no escucharía el teléfono, volvería a intentaría en un rato.
Pero minutos después, fue el quién me llamo por teléfono, me dijo que se estaba bañando en casa de su amigo y que irían a cenar y después a tomarse unas cervezas por ahí.
Hablamos poco más de media hora, y entre todo lo que nos contamos, le dije que me encontraría en casa con Facundo al día siguiente, no pensaba ocultárselo.
El sábado temprano estaba en el club, jugábamos a las dos de la tarde, hicimos los movimientos pre competitivos y arrancó el partido, un partido peleado, pero lo terminamos ganando por dos puntos.
Después de los trabajos regenerativos, nos despedimos todos hasta el lunes, y muy alegres por haber conseguido otro triunfo.
Llegué a casa a las cinco y media de la tarde, y lo llamé a Facundo, le dije si quería pasar por casa con Ceci y si les pintaba se podían quedar a cenar.
Aceptó de inmediato y me dijo que a eso de las seis y media o siete de la tarde estaba en casa.
Le dije a mamá que Facundo vendría con Ceci y que seguramente se quedarían a cenar, y me dijo que no había ningún problema, que hacía mucho que no lo veía.
En casa lo querían mucho a Facu, sobre todo mamá, que siempre me decía que me quería más que como un amigo, pero a papá le encantaba hablar con él.
A las siete menos diez, sonó el timbre y fue mamá quien abrió la puerta, cuando llegué al comedor, mamá lo abrazaba y le decía que hacía mucho que no lo veía.
Después de saludarse ellos, llegó mi turno y también me dio un abrazo y un beso en la mejilla.
-MARINA: ¿Y Ceci?
-FACUNDO: Se fue a Salto, a casa de sus padres.
Nos sentamos los tres a tomar unos mates y a conversar un rato, entre las dos le contamos del proyecto de la ferretería y se alegró por papá, por fin podría dejar de trabajar en el campo.
Mamá nos dijo que iría a hacer unas compras para la cena.
-FERNANDA: Facundo, ¿te quedas a cenar?
-FACUNDO: No tengo problemas Fernanda, pero no quiero molestar!
-FERNANDA; No es molestia! Al contrario!
Mamá se fue a hacer las compras y nos quedamos mateando y conversando los dos.
-FACUNDO: Contame como estás con Mauro!
-MARINA: En este momento está en Córdoba, se fue el jueves a la noche porque el viernes a la mañana tenía que firmar los papeles para terminar el trámite de divorcio.
-FACUNDO: ¿Y ustedes están bien?
-MARINA: La verdad es que muy bien, aunque estamos hace poco, me siento muy bien con él, y el saber que está lejos, me hace extrañarlo.
-FACUNDO: ¿Estás enamorada de él?
-MARINA: Siento que sí, me gusta estar con él, me gusta su forma de ser y de tratarme, y en verdad veremos cómo resulta, por ahora vamos muy bien!
-FACUNDO: Me alegro mucho, que todo vaya bien! Lo importante es que vos estés feliz!
-MARINA: ¿Y cómo están con Cecilia?
-FACUNDO: En verdad con Ceci las cosas no están mal, pero quizás nos apresuramos un poco a vivir juntos, nos llevamos muy bien, viste como es Ceci, es imposible llevarse mal con ella.
-MARINA: Sí! Desde que la conocí me pareció un sol de chica!
-FACUNDO: En verdad es un sol! Tiene un corazón enorme, pero por momentos siento como si nos faltara algo, o quizás a mí me falte algo, no se…
-MARINA: Sentís que no estás enamorado de ella?
Inmediatamente después de hacerle esa pregunta, me vino a la cabeza lo que siempre decía mamá, respecto de lo que cree que Facu siente por mí. ¿Y si se dio cuenta que no está enamorado de Cecilia? ¿y si me llega a decir que está enamorado de mí?
-FACUNDO: Mirá, aprovechando que estamos solos, te lo voy a decir algo!
Y el corazón se me aceleró…
Continuará…
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