Xtories

Trompetas y timbales… Noche de animales.

La arena fría y la luna llena son testigos de un encuentro que no pide permiso. Cuando el insomnio se encuentra con la provocación, las barreras sociales se deshacen con la marea. Esta noche, la playa no es solo un lugar para caminar, sino el escenario de una pasión animal y sin filtros.

Javierchivaerotico4K vistas

Antonio es un hombre de 35 años, no tenía precisamente ninguna virtud física, es un hombre del montón, eso sí muy irónico, sarcástico y con un toque de chulería que lo remata con su atrevimiento, al tiempo de ser muy desconfiado.

Sufría con frecuencia de insomnio, y es por ello que paseaba con frecuencia por las noches en la playa de Las Canteras en Gran Canaria dentro del Archipiélago Canario, a veces a altísimas horas.

Era un Viernes a las 00: 45 de la mañana, luna llena en el cielo, noche de lobos, noche de animales, Antonio ya no podía más en la cama, ni contando ovejitas ni meneándosela podía conciliar el sueño, llevaba una semana en la misma situación.

Se pone un bañador, cruza tres calles y ya estaba en la arena de Las Canteras, el termómetro de la avenida marcaba 23 º, se toma un baño y comienza a caminar.

Se cruza con alguna persona, saluda y continúa a su ritmo, se da la vuelta a la altura de una zona conocida como la Playa Chica en dirección a la zona más peligrosa y ventosa, zona de surferos, La Cícer, una zona emblemática de la playa.

Antonio iba pensando en lo suyo, cuando a lo lejos ve que alguien, cree que era una chica por su cabellera, la luz de las farolas así parecen que lo refleja, baja por la escalera y toma contacto con la arena.

A Éste, le llama la atención pero bueno tampoco es extraño ver gente a cualquier hora del día o la noche y en cualquier época del año paseando en la playa.

Continúa a lo suyo pero nota que la chica, según su parecer, camina excesivamente despacio, en fin tampoco es nada fuera de lo corriente, no iba a ser tan mal pensado como lo era generalmente.

Cuando está a escasos 100 metros de esta persona y ya teniendo visibilidad de toda la Cícer en conjunto con su escollera y del auditorio Alfredo Kraus, pudo notar que al darse la vuelta esta persona, efectivamente era una chica, Antonio ya pensaba en sexo.

Continuaba la caminata y la chica miraba con más frecuencia hacia atrás, conforme se acercaban al Auditorio, la luz era menor, la marea parecía que intentaba subir.

De buenas a primeras la chica reduce el ritmo, se deprende su camiseta y continúa caminando, Antonio continúa su estela sin escapársele detalle, 50 metros antes de la escollera la chica se quita el sujetador, ya es cuando Antonio piensa:”Aquí hay tomate”

Llega la chica a la escollera, se sienta en una gran roca, Ésta espera en teoría a que llegue Antonio. Al llegar Antonio, sin previo aviso hinca sus rodillas al suelo y le saca el rabo a éste, se lo menea con suma ternura, cuidado y delicadeza, mientras Antonio estira sus manos hacia sus pequeñas mamas, acaricia con saliva aquellos exagerados pezones, ésta degustaba los dos testículos como si fuesen dos bolas de helados, las chupaba, se las metía y se las sacaba de la boca como si fuesen juguetes, la polla de Antonio estaba dura cómo las piedras de la escollera.

La chica continuó, se recreó, parecía que extendiese la saliva y la lefa, como el que prepara una tostada con mermelada, menuda mamada. Ésta se puso a cuatro patas, Antonio degustó varias veces su vulva a la vez que comía algún pelo que otro de su zona más íntima.

Éste entró con suavidad en lo más profundo de la chica, comenzaba a bombear con fuerza, gemían los dos intensamente, cuando una ola hizo de las suyas, los bañó, sin importar a ninguno de los dos, el bombeo se hizo más intenso, Antonio untó su dedo pulgar con algo de saliva y se lo metió en el culo, hacía las delicias de la chica, ésta se corrió de una manera bestial.

La chica le pide que se la clave por el culo, Antonio era obediente, así lo hizo, apenas dio unos pequeños empujones y se corrió, la leche salía del culo de la chica en grandes cantidades, pocos segundo después la chica tuvo un orgasmo intensísimo, le dijo:

“Me acabas de romper el culo” No te me pares ni en broma “Da me con más violencia hasta que me ensanches más el culo” Antonio estaba muy a gusto, de buenas a primeras, otra corrida brutal, de esta manera le dice la chica: “Si ya sabía yo, que tus huevos son un surtidor de leche”

La chica se despega de él y comienza a mamarla otra vez, Antonio estira su brazo y le logra meter dos dedos en el culo, rápidamente la chica comienza a dar alaridos y chillidos, se la saca y le dice: “Estoy a mil por hora, me voy a mear de gusto” Así fue, la chica se la volvió a sacar y a cuatro patas como estaba hizo fuerza y se meó”

Antonio, se reía, veía que la chica estaba muy a gusto igual que él. La chica continúa realizando una perfecta y sincronizada mamada, cuando le dice: “Me corro” La chica dejó que llenara su boca de todo su semen, al fin y al cabo el semen contiene hidratos de carbono, proteínas y sales minerales. Continuaron manoseándose y acariciándose cuando de repente una ola los bañó, es más la chica medio mareado se desestabilizó y calló al agua, no se habían dado cuenta que el agua sobrepasaba bastante los tobillos.

Salieron del agua y en se sentaron en la orilla, dónde jugueteando un buen rato, lograron tener más de un orgasmo. Éste fue el comienzo de una relación de pareja.

*Posdata: Mi grandísimo homenaje a todos los que perdieron la vida por ahogamiento en esta zona de La Playa de Las Canteras, muchos de ellos eran grandísimos nadadores según cuentan los ancianos. Éste que escribe sobrevivió gracias a unos surfistas.