Xtories

Borracho y amanecido 2/2.

Nadie sospecha que el chico del lavadero es el abogado que todos temen. Cuando el pasado lo alcanza, Cacho decide que es hora de cobrar sus deudas, y no solo de dinero.

TONY231115K vistas9.1· 35 votos

BORRACHO Y AMANECIDO 2/2.

“Ni una moneda para el Cacho”, nada de efectivo, comida y dónde dormir no me faltaba, yo resignado, sabía que lo hacían para protegerme de mi mismo, Doris me llevó a un centro comercial y me compró ropa, zapatillas y calzoncillos…hasta una campera…a la mierda el sueldo.

Y me empezó a crecer el pelo, me empezó a crecer los músculos otra vez, me empezó a crecer la pija cada vez que veía a las chicas todas mojadas.

Las prácticas de cumbia eran casi todos los días, como Doris me había dejado un celular, yo me fijaba en los tutoriales de baile, además de hacer ejercicios de defensa personal, de estiramiento de músculos, practicaba los pasos de baile, necesitaba agotarme para dormirme.

Y se dio que el sábado después de cenar en el bar iríamos los ocho a una bailanta, no quedaba lejos, podríamos ir caminando.

Me puse las zapatillas nuevas, la camisa nueva, el pantalón del lavadero, uno sin estrenar, me pareció que hacía juego con la camisa y las zapatillas, estaba hecho “una pinturita”, tenía el pelo casi tipo militar.

Comimos unas pizzas en el bar de la esquina, la moza me mira y me sonríe mucho, le contamos que nos íbamos a la bailanta, me dijo que otro día nos acompañaba, casi a media noche llegamos los ocho a la bailanta.

Llena a reventar, humo, olores de los más variados, luces, bebidas, música para que oigan hasta los sordos.

Nos acomodamos cerca de una pared, las chicas y los muchachos se fueron a bailar enseguida, me quedé con Doris, ella me abrazó por la cintura, yo le puse mi brazo por su hombro, mirábamos cómo bailaban todos.

En un momento me dice.

_Cacho si te invito una cerveza prometés que no te vas a “descarriar”-

_Lo prometo.

De una cervecita pasamos a otra, ya me estaba “entrando el alma al cuerpo”, fuimos a bailar, hace mucho que no me divertía, me encontraba bastante contento.

Un boludo, que parece que fue pareja de Doris vino a increparla…

_Puta qué hacés acá, así es como querés que te respete, encima con éste boludo.

_Roberto, vos no tenés derecho a tratarme así, y yo vengo con quién quiero, no es mi novio, trabaja en el lavadero y qué.

Me encaró, se le notaba un poco el olor a bebida, de eso sé muchísimo.

_Vos no sabés que Doris es mía, que si te le acercás te voy a moler a golpes, boludooo.

_Disculpe señor, no lo sabía, quédese tranquilo que se la voy a cuidar, usted vaya a seguir tomando que voy a tratar que no se le arrime nadie, lo estaba cargando.

El muy boludo ni se dio cuenta, parece que pensó algo y se retiró.

_Cómo que me vas a cuidar, que no vas a dejar que se me arrime nadie, me preguntó enojada Doris.

_Ja ja, claro que te voy a cuidar, y no voy a dejar que se arrime nadie porque estás conmigo, yo voy a ser tu pareja hoy.

_Haaa, si es así, me gusta, vamos a bailar.

El ex no dejaba de mirarnos, se le arrimaron dos más, entre los tres me hacían una radiografía, yo trataba de no tocar mercadería prohibida ja ja, es para que no haya malos entendidos, me estaba divirtiendo.

Me imaginé que nos esperarían afuera, así que dije que iba a salir un rato, que ya volvía…Doris me miró extrañada.

Le hice señas a los tres, me miraron y me siguieron.

_Porqué nos miran como si quisieran comernos les pregunté.

_Vos sos un hijo de puta que te querés coger a mi novia me dijo el boludo del ex, y me tiró una trompada.

Lo esquivé y empujé como tres metros sobre la vereda, el que estuviera medio borracho ayudó bastante.

Los otro dos se me vinieron enfurecidos, a uno le pegué una patada en la panza que bufó y se arrodilló a tomar aire, el otro me pegó semejante piña en el brazo cuando traté de esquivarla que me dejó paralizada mi parte izquierda, cuando vino por más con una patada de arrastre lo tumbé en la vereda, tuve suerte, se golpeó la cabeza, no reaccionó enseguida.

Llegaron los de seguridad del boliche, se los llevaron a los tres, a mí ni me miraron, la que sí me miraba era Doris, estaba parada en la puerta agarrada de una columna, lloraba en silencio.

Muy presto me acerqué, la abracé y le dije.

_Fue un mal entendido Doris, ya pasó, no llores que me pone muy mal verte así, vamos de nuevo a bailar.

_Nooo, vámonos dijo.

Ni entramos a la bailanta, por el camino paró en una estación de servicio, salió con una bolsa grande, pesada, ya que después la llevaba yo.

Llegamos al lavadero, sacó de la bolsa una botella de ron y una de coca, hizo unos cuba libre, unas papas fritas y unos maníes.

Directamente se sentó en mis rodillas, me besó apasionadamente, a mí se me puso la pija como “un fierro”, no dejé de reaccionar, le abrí la camisa, le bajé el corpiño y besé, chupé, mordí, esas hermosas tetas, me acariciaba el pelo.

Sin parar de abrazarnos, besarnos, acariciarnos nos desnudamos, a la cama, no esperé demasiado, enseguida me puse sobre ella y se la metí de desesperado, que boludo no aprendo, me recibió sin ningún problema, parece que también estaba desesperada ja ja.

Ni pregunté si podía acabar adentro, me salió mucha leche, bramaba como un burro, ella acompañó también acabando junto conmigo.

Estuvimos cogiendo como tres horas, hacía mucho, pero mucho que no lo hacía, tenía espermatozoides guardados para regalar ja ja, estoy contento.

Y después con la coca y con el ron me emborraché, a la mañana del domingo, cerca del mediodía, desperté, solo, borracho y amanecido.

Y quedamos así, yo era uno más de los muchachos del lavadero, los sábados íbamos a bailar, a otra bailanta, a la anterior no fuimos más.

Terminaba solo, borracho y amanecido.

Eso sí tengo nueva cama, amplia, grande, fuerte.

Otra pelea que tuvimos fue cuando por el lavado de una camioneta, el dueño no quiso pagar, le dijimos que si no pagaba no se la podía llevar, nos insultó a todos, amenazó con volver y romper todo.

El buen señor, se fue y volvió con cuatro más, todos parecían rugbiers, por lo ancho que eran.

Entraron rompiendo todo, nos agarramos bien a las trompadas, patadas, los muchachos no eran rivales para semejantes bestias, yo recibía pero más daba, y les ganamos, no se llevaron la camioneta sin antes pagar…Doris les cobró el triple de lo que sale.

Con “el dinero mal habido” nos compró una “picada” impresionante y gaseosas, nada de alcohol, la puta madre.

A los dos días apareció una mujer de trajecito, una figura impactante, buenas tetas, buena cola, pelo rubio, ojos claros, caminaba como si estuviera en una pasarela.

Es una abogada pensé.

Y se escuchaban los gritos desde la oficina.

Cuando me acerqué “la doctora”, a los gritos se dirigía a Doris y con un lenguaje insultante.

_Oiga señora, baje el tono y respete le dije.

Me miró con una cara de asco y...

Soy abogada para que sepa, y el que me tiene que respetar es usted, qué tiene que meterse.

_Abogado puede ser cualquiera, pero ser respetuoso se logra con educación le dije.

Para qué, pareció que le metí unos dedos en el culo.

_Pero cómo que abogado puede ser cualquiera, usted que se cree que viene a insultarme y siguió y siguió.

La remató cuando dijo.

_Y si abogado puede ser cualquiera por qué no lo es usted.

_Y quién le dijo que no soy abogado.

Otra vez me miró con cara de asco.

_Si usted es abogado yo soy la reina de Inglaterra.

_Mire doctora, a qué ha venido.

_Ja ja, se nota cuando uno quiere disparar heee, no que era abogado….

_Quiere hacer una apuesta doctora, por algo muy importante, algo que le duela mucho.

_Si usted es abogado, yo retiro inmediatamente la demanda que voy a entablar.

_Nooo, si yo soy abogado será mi esclava sexual por dos días ja ja, la demanda se va tener que hacer, es el dinero de los clientes.

_Y yo que gano si no lo es.

Estábamos como hace tiempo litigando con una colega, me puso bien.

_Le parece bien diez lavados completos gratis para su automóvil.

_Que sean treinta me dijo.

Y formalizamos la apuesta, Doris me miraba en silencio, creo que ya se imaginaba treinta lavados gratis para la señora abogada.

Le pedí el número de celular y después le mandé, foto de mi documento, de mi carné de abogado y un corazón inmenso con un escrito…”un abogado no rompe su palabra, apechuga”.

A la semana llegó la notificación de la demanda, Doris casi llorando me mandó a llamar, que dejara de secar una Chevrolet Spin, me mostró el escrito en el que figuraba todo lo que habría que pagar.

_Cacho, no sé qué hacer, es mucha plata, y lo que más bronca me da, es que ellos fueron los que iniciaron la pelea, si lo tengo todo registrado, inclusive en el celular de las chicas.

_Amor, no te preocupes, vos no vas a tener que pagar nada, ellos son los que te van a tener que pagar a vos.

Me miró con cara de sorpresa, un poco dudando me dijo.

_El tío de Carmen es abogado le voy a llevar este papel para ver cómo salimos de este problema.

_Pero mi reina, para qué vas a ver a otro abogado si tenés uno en casa, que se acuesta con vos casi cuatro veces a la semana ja ja.

_Cacho no juegues que es un asunto serio, puedo perder el lavadero.

_Vos crees que estoy jugando, crees que hice esa apuesta para hacerte perder treinta lavados, crees que no soy abogado.

_Cacho no quiero ofenderte, te quiero muchísimo, me haces muy feliz, pero esto es serio, vos dormías en el zaguán de al lado.

_Ja ja tenés razón, pero ya no lo hago y sí soy abogado, y cuando ejercía uno de los mejores, mirá.

Y le mostré mi credencial.

Se quedó con la boca abierta, los ojos abiertos, casi temblaba.

Me abrazó, besó, empezó a desnudarme, se escuchaban los ruidos de las mangueras, la música de cumbia, nos acostamos desnudos, me hizo poner en mitad de la cama, se subió a mis piernas, me montó, se la metió de un viaje, casi me dolió.

Y mientras me miraba a los ojos me gritaba.

_Hijo de puta cogeme bien cogida, partime en dos, me vas a tener que contar quién sos, qué mierda te pasó para estar durmiendo borracho y amanecido casi todos los santos días, que te tuvimos que lavar con las mangueras, dame fuerte, dame fuerte.

Vi que Carmen quiso entrar, cuando nos vio en la cama se paró en seco, la guacha estuvo un rato largo mirando, después apareció Nancy, también estuvo mirando, menos mal que no vinieron los muchachos.

Había armado la contra demanda, la llevé a presentar al juzgado vestido con el uniforme del lavadero, se comenzó a correr el rumor por los tribunales.

Tanto fue que el muchacho que atendía el mostrador me dijo que el juez quiere verme.

Apenas pasé la puerta de entrada.

_Cacho, qué alegría verte, estás de incógnito con esa ropa, o trabajás para los servicios ja ja.

_Hola juez, siii, estoy trabajando en un lavadero para poder vivir.

_Sentate acá y contame todo.

Y me hizo detallar minuciosamente lo que había pasado con mi vida, ni de que tenía sexo con Doris le oculté, también lo de mi apuesta con la abogada.

Él me dijo que se divertiría muchísimo con el ese tema, y lo que a continuación me dijo me dejó con la boca abierta.

Tenían presos a mi ex Cecilia y a Walter, los traidores, que era por otra causa pero apareció mi demanda.

Me ofrecía recuperar la plata si yo retiraba la demanda, así podrían salir por la otra causa con una pena mínima.

Decía que de paso ayudaba a los dos bandos, no olvidarse que todos somos abogados.

Me pareció que ya no les tenía rencor, y no vendría mal recuperar el dinero de la indemnización de mi familia.

Trato hecho, salí muy contento con la conversación del juzgado, con mi contra demanda presentada.

Y tenía de todo en mi contra demanda, filmación de las cámaras del lavadero, filmaciones de los celulares de las chicas, certificados de atención médica de los ocho que trabajábamos en el lavadero, boletas de los remedios, fotos de roturas, fotos que en las que puse cosas que rompí a propósito si ya no funcionaban, lo que se dice una presentación de lo más completa.

En una audiencia de conciliación nos volvimos a encontrar con la doctora Gladys Meclazque, cuando me vio entrar con el uniforme del lavadero se le agrandaron los ojos.

En ese mismo acto en que iban a comenzar las negociaciones para su demanda, el secretario del juzgado le notifica sobre mi contra demanda, un montón de hojas, se notaba una carpeta voluminosa.

_Gladys…Espero traiga una propuesta para satisfacer a mis clientes.

_Cacho…Que el pago de su demanda se descuente de la nuestra...

Mi demanda superaba muchísimas veces la suya.

Por supuesto que no hubo arreglo, se llevó mí contra demanda y quedamos que el juzgado nos convocaría más adelante.

Para hacerla corta digo que nos tuvieron que pagar a todos una inmensa cantidad de dinero, claro en muchas cuotas y después de un largo tiempo.

Se corrió la noticia, se ve que entre los compañeros comentaron con otros y otros con otros, el asunto es que en el barrio todos se enteraron que era abogado, me empezaron a saludar vecinos que antes querían cagarme a patadas.

La costumbre de ir a bailar y quedar borracho y amanecido no la he perdido, claro que es nada más que los sábados a la noche, y llego siempre más o menos al lavadero ja ja, durante la semana no pruebo una gota de alcohol.

Un sábado en el que Doris no vino a la bailanta, fue a visitar a sus padres a San Pedro, una ciudad bastante alejada, iba a pasar todo el domingo, me encontré con María, la chica que es moza en el bar de la esquina, lindas tetas, buen culo.

Como las chicas son parejas de los chicos, y dos chicos son parejas entre sí, esa noche estaba solo, rodeado de cientos de personas, salimos a bailar, a tomar unas cervezas, a bailar, más cervezas.

Terminamos en la cama de mi cuartucho en el lavadero, qué hermosos pechos que tiene, redondos, grandes, duros, con unos pezones chiquitos y areolas grandes, es una delicia poder chuparlos, morderlos.

Y qué cola, bien paradita, cuando la puse en cuatro, contra el borde de la cama y traté de meterla por el orto me dice.

_Cacho ponele algo de saliva, despacio no seas bruto, me gusta mucho pero al principio me duele.

Y listo, puse un poco de crema para las manos que tengo en la mesa al lado de la cama, es para que no se te arruguen tanto con el agua de todo el día.

Me fui, haaa sí, la agarré firme de la cintura y despacio se la fui metiendo, qué placer sentir cómo te aprieta el esfínter la pija, cuando chocaron nuestros cuerpos empezó el aplauso.

_Siiii guacho, rompeme toda, dame fuerte, más fuerte, más fuerte, me decía.

Le daba con todo lo que podía, nos pasamos casi toda la noche cogiendo…

María viene a dormir conmigo todos los jueves a la noche, el viernes tiene franco.

La abogada no trajo nunca más el auto a lavar, tampoco me llamó ni mencionó nada de la apuesta que perdió, claro, el hecho de haber perdido una demanda millonaria no le cayó muy bien ja ja.

Hablando de dinero, he recuperado todo lo que me habían estafado, tengo una buena cantidad en mi cuenta de ahorros, que no comparto con nadie y que nunca por ahora toco.

Soy feliz viviendo en el cuarto del lavadero, le puse aire acondicionado, una buena televisión, tengo trabajo, tengo dinero, para qué más.

Doris quiere que vaya a vivir con ella a su casa, no creo que me guste ni me convenga estar demasiado atado a un compromiso, a ver si empieza a joder con que no tome tanto ja ja.

Dicen que soy un parrandero, que me paso todo el tiempo en la cantina. Es por eso que me rompo el cuero, pa gozar con las mujeres y la bebida. Ahí ando, borracho y amanecido. Y si me emparrando el asunto es mío. Écheme otro trago que tengo frío. Nadie que se fije en lo yo hago. Porque a mí me gusta el trago y soy así. Que me importa que critiquen los demás, si yo paso la vida muy feliz.

FIN.