Despedida de soltero especial
Yago siempre controlaba la situación desde las sombras, pero esta noche la regla cambia: su esposa, Lucía, decide subir al escenario. ¿Qué pasará cuando la mujer que solo veía a través de cámaras se convierte en el centro de la atención de sus propios empleados?
Hola a todos, me llamo Yago y tengo 59 años. Me separé de mi primera esposa hace ya diez años y hace 6 conocí a mi actual pareja, Lucía.
Cuando la conocí ella tenía 29 años y yo 53, la verdad es que pensé que sería un rollo temporal. Algo que me diera vidilla durante un tiempo. Y me dió vidilla, tanto que me dió.
Cuando llevábamos un año saliendo ella se vino a vivir a mi casa y comenzamos una vida en pareja muy feliz. Lamentablemente para ella (y por suerte para mi) Lucía no podía tener hijos y mis dos soles ya estaban criados y haciendo su vida independiente. Así es que vivimos como una pareja de novios, con salidas y viajes frecuentes.
Hoy Lucía tiene 35 años y una muy buena figura. Es abogada y trabaja en un bufete importante de nuestra ciudad donde es muy respetada por su profesionalidad y su fuerte carácter.
Yo dirijo la filial española de una gran multinacional que factura muchos millones de euros, a pesar de tener una plantilla pequeña pero muy especializada y bien remunerada. De más está decir que yo gano mucho dinero y eso, sumado a lo que ella gana, nos permite llevar una vida con todo tipo de lujos y sin preocupaciones.
Hace unos 6 meses entró a trabajar en la empresa un chaval joven, 27 años y muy deportista. Roberto se llama y es de León. Yo lo he acogido casi como a un hijo y ha estado comiendo en casa un par de veces, normalmente sábados que no podía viajar a su ciudad natal y pasaba el día con nosotros.
El caso es que Roberto decidió casarse y la boda se celebraba en León ya que su novia reside aún allí. Como es un muy buen trabajador decidí darle una semana extra de vacaciones para antes de la ceremonia para que pueda disfrutar de sus 15 días de luna de miel con su recién estrenada esposa.
Evidentemente la despedida de soltero se la había organizado su cuadrilla de amigos de toda la vida de León, no obstante algunos de sus compañeros me sugirieron organizarle una aquí. Una fiesta íntima con sus compañeros y su jefe para despedir su soltería.
Se lo comenté a Lucía y soltó una sonora carcajada mientras me decía
No me puedo sacar de la cabeza la imagen de verte a tus 59 años con un grupo de treintañeros y algún cuarentón de fiesta loca por ahí, jajajajajajajaja
Yo tampoco me veo, le dije. Pero podemos organizarle algo más íntimo. Algo sexy y divertido, pero tiene que ser elegante porque no me veo en una fiesta chabacana.
Mi trabajo y mis años me han aburguesado bastante. Me gusta divertirme, salir de fiesta y beber, pero tampoco podía desmadrar mucho ya que soy el jefe y tengo una responsabilidad. Por suerte, como ya dije antes, la plantilla de la empresa es corta y mi núcleo duro de confianza son 5 empleados incluyendo a Roberto.
Oye, dijo Lucía. ¿Y si le organizamos algo aquí, en casa?
No, se van a cortar mucho porque todos te conocen.
Vale, pero me “puedo ir a Santander” a ver a mis padres. Dijo haciendo la mímica de las comillas.
Tú lo que quieres es ver la fiesta desde el estudio, morbosa. Esto se lo dije con una risa de complicidad que ella me devolvió asintiendo.
Vivimos en una casa grande y muy moderna con un circuito cerrado de televisión que se controla desde el estudio de la primera planta y con cámaras de última generación muy bien camufladas que transmiten imagen y sonido.
A veces hacemos algún juego morboso con las cámaras. Lucía se viste muy sexy, pone música y comienza a bailar sola en el salón mientras se acaricia el cuerpo. Todo esto para terminar masturbándose con su consolador tendida en el sofá mientras yo veo todo desde el estudio masturbándome lentamente. Luego vemos juntos las imágenes, nos reímos y acabamos follando como locos sobre la silla del estudio. Una vez recibió muy ligera de ropa a unos operarios que nos traían un sofá nuevo. Aquellos hombres pudieron deleitarse con sus tetas redondas y no demasiado grandes, y con la visión de su culo cada vez de se agachaba.
Yo controlaba todo desde el estudio y cuando visionamos las imágenes nos reímos mucho al ver la prominente erección que asomaba bajo sus pantalones y las miradas cómplices que tenían entre ellos cada vez que Lucía se giraba. Esa filmación la hemos usado varias veces antes de nuestros polvos, fantaseando que folla con alguno de ellos.
Volviendo a la despedida de soltero para Roberto, fue Aitor (el mayor y más antiguo de los 5) el que me dio la idea de contratar un par de strippers, comprar bastante alcohol y pasar una “noche de chicos”. Me pareció un buena idea, aunque tenía mis dudas porque no conozco el mundo de las strippers y quería que fuera algo elegante a la par que sexy.
Lo comenté con Lucía y le pareció una buena idea, es más, se ofreció a ayudarme a buscar el tipo de show. Esto último me tranquilizó bastante ya que conozco el buen gusto que tiene.
A los dos días llegó a casa muy contenta porque una compañera suya le había dado el contacto de dos chicas que hacían un show de strip tease con un toque lésbico soft. Contactamos con ellas y por teléfono me parecieron muy educadas. Su tarifa era alta pero incluía una mamada al novio. Decidimos pagar los 300€ que exigían por pasarnos un enlace para ver su show y si decidíamos contratarlas lo descontaban de los 1.000€ de su tarifa.
La verdad es que el show era muy sexy, Lucía se puso a mil y se corrió viéndolo. Luego follamos y se volvió a correr otra vez.
Las tienes que contratar, me dijo.
Sí, yo también me he puesto a mil y el hecho que vayan con esos antifaces lo hace todo más misterioso. Además es un show soft lésbico que a los chicos les va a gustar.
Ya te digo si les va a gustar, me ha puesto a mí como loca. Joder, no sabía que me ponía tanto el tema lésbico, me dijo.
Joder, como te vas a poner viendo todo desde el estudio!!!!
Y controlándote a tí, jajajajajajaja.
Al día siguiente llamé a Aitor a mi despacho y le dije que ya estaba todo organizado. Sería el viernes 8 en mi casa y vendrían un para de strippers muy buenas que hacen un show lésbico suave y luego acaba con una de ellas haciéndole una mamada al novio.
Ostras Yago, pero en tu casa está Lucía. A tu mujer la conozco desde hace más de 5 años y me da corte.
Tranquilo, le dije, sabes que Lucía es de Santander y ese viernes se va a casa de sus padres porque tiene historias que arreglar allí. Se va el viernes temprano y el sábado voy yo para volver juntos el domingo. Está todo calculado.
Jajajajaja, sigues siendo el mejor jefe. Siempre tienes una solución para todo. Ya me dirás cuanta pasta tenemos que pagar cada uno.
No, tranquilo, yo me encargo de todo. Compro las bebidas, algo para picar y pago a las chicas. Roberto se merece una buena fiesta.
Ok, ya les aviso yo al resto. Supongo que además de Roberto, tú y yo querrás que venga Ramón, Miguel y Juan. ¿Alguien más?.
No, el núcleo duro. Ya sabes. Por algo eres mi mano derecha y en un futuro no muy lejano, mi sucesor.
Espero que sea bien lejano ese futuro, formamos un buen equipo y cada día aprendo de tí.
Me despedí de Aitor con emoción. Llevaba conmigo más de 15 años. Vivió mi divorcio y mis inicios con Lucía. Era mi mano derecha en la empresa y uno de mis mejores amigos.
La verdad es que estaba ansioso de que llegara el día. Aitor había confirmado la presencia de todos y a Roberto le dijimos que era una reunión de compañeros de trabajo, algo informal para despedir su soltería. También era obligación ir en taxi a mi casa, íbamos a beber bastante y no quería perder a ninguno de mis mejores hombres por una tontería al volante.
Lucía estaba más entusiasmada que yo con la fiesta. Les dijo a las chicas que tenían que estar desde antes de que llegaran ellos a la casa para aparecer desde la primera planta bajando por las escaleras con una música sexy.
Llegó, por fin, el viernes 8 y las chicas se presentaron puntuales en la puerta de mi casa. Las recibió Lucía con dos besos a cada una y ellas se presentaron con sus verdaderos nombres: Bea y Maribel. Obviamente venían vestidas de calle y con una bolsa de deporte donde traían su ropa sexy y esas máscaras que tanto me ponían.
Chicas, este es mi marido Yago. Ellas son Bea y Maribel y vamos a subir a la habitación de invitados para preparar todo.
Hola Bea, hola Maribel. Encantado.
Una cosa, dijo Bea. Nosotras hacemos el show y yo le hago la mamada al novio por puro morbo, debo reconocerlo. Pero a la primera actitud de gañán nos vamos.
Tranquilas, les dijo Lucía. Ya estoy yo aquí para controlarlo todo
Dicho esto subieron a la primera planta entre risas de complicidad como si fueran colegas de toda la vida.
Yo me puse a preparar las bebidas y algo para picar. Soy un sibarita y tenía bastante trabajo para dejar todo tal y como me gusta a mí. Cuando estaba llevando cosas al salón escuché un golpe y un grito de dolor en la planta alta. Subí corriendo las escaleras y encontré a Lucia y a Bea ayudando a Maribel a subir a la cama.
Joder que pasó!!!!
Ostras tío, dijo Bea, estábamos haciendo el tonto con unos tacones y Maribel se ha jodido un tobillo.
Tranquilas, voy a revisar ese tobillo.
Mi profesión no es la de médico, pero mi hijo Moisés jugó toda la vida al fútbol y estaba acostumbrado a ver torceduras, esguinces, contusiones y cosas más graves.
Chicas, malas noticias. Es un esguince de los gordos. Lucía trae hielo ya.
Ya lo tengo aquí, dijo Lucía pasándome las dos bolsas de hielo que yo puse con cuidado alrededor del dañado tobillo de Maribel.
Lo siento, lo siento, repetía Maribel entre lágrimas.
Tranquila, no pasa nada. Lo importante es que tú estés bien, le dijimos los tres casi al unísono.
Vale, tendremos que suspender o reprogramar dije yo. Los chicos, excepto Roberto, saben que son dos chicas y lo del show.
……..
……..
……..
Tengo una idea dijo Lucía.
…….
…….
Habla coño!!! Le espeté ansioso
Si a ti no te importa, puedo sustituir a Maribel. He visto el show varias veces y me sé la coreografía.
Bueno, varias veces tampoco. Lo vimos 2 veces, le dije
2 veces juntos, sí, me contestó la muy viciosa.
Por mi no hay problema dijo Bea
Yo te doy mi parte, agregó Maribel.
Ni de coña le dijo Lucía. Este es tu trabajo y yo solamente te voy a sustituir por el accidente. Claro, si a Yago no le parece mal.
Yo estaba como en shock. No sabía qué decir. Por un lado que mi pareja les haga un strip tease a mis empleados no me causaba ninguna gracia. Claro que con el antifaz no la iban a reconocer. Por otro lado el show lésbico, aunque soft, ya me ponía con dos desconocidas. Con más razón si una de las protagonistas era ella.
La desnudez de Lucía era lo menos importante ya que frecuentábamos playas y cámpings nudistas en nuestras vacaciones. Y el espectáculo a los del sofá se parecía un poco a lo que íbamos a hacer esa noche. Pero una cosa son dos desconocidos y otra mis empleados. Además me quedaría el vídeo, eso era una parte buena, joder mi cabeza no paraba de ver pros y contras.
Vale, les dije. Por mí no hay problema. Los chicos están avisados que es solo mirar y con el antifaz no te van a reconocer.
OK, dijo Lucía. Ahora vete que tenemos que ensayar un poco. Estas chicas son profesionales y yo una simple aficionada.
Bajé a acabar de preparar todo. Mi cabeza seguía dando vueltas pero mi polla ya experimentaba una ligera dureza. Creo que la idea me ponía.
Se hicieron las 10 de la noche y llegaron los chicos en 2 taxis. Entraron a casa y nos pusimos a beber y comer mientras reíamos con anécdotas del trabajo y de la vida. Roberto estaba encantado y muy agradecido ya que para el poco tiempo que llevaba en la empresa se encontraba como en familia.
A las 22:30 empezó a sonar una canción muy sexy de Supertramp a un volumen bastante alto mientras yo desde el móvil iluminaba la escalera al tiempo que morigeraba la intensidad de la luz del salón. Cuando aparecieron las chicas hubo una explosión de alegría, aplausos y exceso de testosterona.
Traían unos conjuntos muy sexys y esas máscaras que las hacían más bellas si cabe. Lucía estaba despampanante y al ser de la misma estatura que Bea parecía un show de gemelas.
Roberto alucinaba, era el único que desconocía la sorpresa, mientras las chicas bajaban lentamente acariciando cada una el cuerpo de la otra y deteniéndose cada poco para pasar la lengua de Bea por el cuello y los hombros de Lucía.
Aitor me miró y me dijo
Te has pasado jefe. Esto es mandanga de la buena, jajajajajaja
Ellas se ubicaron en el centro del salón y mientras bailaban sensualmente cada una descubría un poco más del cuerpo de la otra. La primera en quedarse sin sujetador fué Bea, sus tetas eran hermosas, redondas y un poco más grandes que las de Lucía. En cuanto quedaron expuestas su compañera comenzó a acariciarlas y besarlas suavemente. Al poco tiempo las tetas de Lucía también quedaron al aire generando aplausos, risas y gritos de los espectadores.
Cuando Bea comenzó a sobar los pechos de mi pareja mi erección ya estaba en máximos y por la expresión de la boca de Lucía se notaba que lo estaba disfrutando a tope. La verdad es que parecía un show profesional, las chicas habían aleccionado bien a mi amada y ésta demostraba lo rápido que aprendía.
Siguieron bailando, contoneándose y acariciándose cada vez más. A veces se besaban de frente mientras cada una le sobaba el culo a la otra. Luego una se ponía de espaldas y su compañera le besaba el cuello mientras le acariciaba las tetas y bajaba una mano a la zona púbica, luego se cambiaban de posición y seguían quitándose prendas hasta que ambas quedaron con un tanga diminuto y tacones como en la peli Eyes Wide Shut de Kubrick. Además con las máscaras parecía una escena de ese film.
De repente ambas se pusieron frente a nosotros y cada una tiró de su tanga para arrancárselo. La visión de esos cuerpos desnudos frente a nosotros hizo que casi al unísono nos lleváramos una mano al paquete. Descubrí que Lucía se había depilado exactamente igual que Bea, eran casi dos clones, solamente las tetas de una eran un poco más grandes que las de la otra.
Siguieron acariciándose y besándose un poco más, con alguna incursión oral al coño para pasar la lengua lentamente mientras la que recibía ese placer se acariciaba el resto del cuerpo, deteniéndose más tiempo en los pechos.
Aitor me miró y me dijo
Lo siento tío, yo me la tengo que cascar.
Adelante, dije yo. Esto es para pasárselo bien, excepto Roberto, tú aún no puedes le dije mirándolo fijamente.
El pobre chaval estaba que explotaba, se subió con disimulo la cremallera y puso sus manos al lado de la silla. Bea me lanzó una mirada cómplice mientras se sobaba las tetas y entresacaba la lengua por su boca.
A esas alturas todos teníamos la polla fuera y nos la estábamos cascando. Bueno, todos menos Roberto que seguía con sus manos aferradas a los costados de la silla.
Creo que el novio necesita un trabajo especial, dijo Bea acercándose lentamente a la posición de Roberto.
Los demás dejaron de cascársela para aplaudir como si hubieran visto a los tres tenores cantando con Pink Floyd y Led Zeppelin.
Bea se arrodilló frente a Roberto y comenzó a bajarle lentamente la cremallera mientras Lucía se puso detrás de este para acariciarle el pecho mientras le desabotonaba la camisa.
Cuando la polla de Roberto quedó liberada todos pudimos ver el aparato que se gastaba el chaval. Recta, larga, con el grosor exacto para llenar una boca como la de Bea. Su cuerpo trabajado también quedó al descubierto por el trabajo de Lucía que no paraba de acariciar a aquel adonis.
En el momento que Bea engulló aquella polla se oyeron resoplidos del resto de los asistentes y yo eché un vistazo a mi alrededor. La polla de Aitor era un pollón en toda regla, la de los demás estaban bien, pero eran más normales. Como la mía.
El trabajo oral de aquella profesional y las caricias de mi mujer desde atrás hicieron que Robero no durara mucho y comenzó a correrse llenando la boca de Bea que no paraba de tragar semen. Se notaba que lo hacía por vicio, como había dicho ella misma.
Con la corrida de Roberto todos volvieron a parar su masturbación para aplaudir como locos, exclamando “Bravo, Bravo” como si estuvieran en la ópera.
Gran espectáculo chicas, pero yo os tengo que pedir un favor, dijo Aitor.
…………… creo que nuestro anfitrión se merece el mismo trato que el novio, terminó de decir.
Todos jalearon a Aitor, bueno, no todos; Roberto aún se estaba recuperando de la corrida y Lucía me echó una mirada de súplica.
Vale, pero a mí que me la chupe la otra. Dije
Siiii, venga, queremos ver cómo la chupa, dijeron todos al unísono
Lucía se acercó a mí, me miró a los ojos y comenzó a hacerme la mejor mamada de los últimos 6 años. Se notaba que estaba muy caliente y me la comía de maravilla.
Jefe, me da que tú sabías algo ya. Esta la chupa de maravilla, dijo Ramón.
Y está buenísima la hija de puta, dijo Aitor mientras se acercaba para ver un primer plano,
Bea se había quedado junto a Roberto y lo masturbaba suavemente, casi con cariño, mientras observaba a su compañera circunstancial realizar una mamada de peli de Salieri.
Aitor se acercó un poco más y comenzó a pasar sus dedos suavemente por el cuerpo de Lucía mientras repetía
Qué buena que está, que piel más suave y cómo la chupa!!!!!
Ramón se puso del otro lado y también empezó a acariciar a mi pareja pero muy suavemente y evitando las zonas erógenas. Yo estaba que explotaba pero quería aguantar porque aquella situación me gustaba mucho. Miguel y Juan también hicieron lo mismo, pero con Bea que se dejaba acariciar por aquellas manos.
Cuando ya no pude más comencé a correrme mientras experimentaba unos de los orgasmos más intensos de mi vida. Aitor y Ramón aprovecharon para sobar las tetas y el culo de Lucía mientras ésta se tragaba todo mi semen y bajaba el ritmo de la mamada,
Cuando terminé mi amada me miró a los ojos con una mirada de satisfacción total, ella también lo había disfrutado.
Tía, te pago lo que sea, lo que me pidas, pero quiero meter mi polla en esa boca, dijo Aitor.
Lucía dejó de mirarme y se giró para meterse todo aquel pollón en su boca chupándosela mientras le acariciaba los testículos. Ramón ya no se cortaba y acariciaba con descaro todo el cuerpo de Lucía mientras Bea se había metido la polla de Miguel en la boca al tiempo que pajeaba a Juan.
Tardó poco Aitor en correrse y Lucía volvió a tragarse todo el semen. Ramón apartó a su compañero y le metió también la polla en la boca a mi pareja. En el otro lado Miguel también se había corrido y ahora era Juan el que disfrutaba de la boca de Bea.
Aitor seguía acariciando el cuerpo de Lucía y yo me sumé a esa tarea.
Ramón y Juan se corrieron casi al unísono en las respectivas bocas de Lucía y Bea. Era la tercera corrida que se tragaba cada una y yo estaba alucinando con las mamadas de mi pareja.
Cuando acabaron el trabajo ambas se levantaron, se besaron apasionadamente y miraron el fruto de su trabajo. Seis pollas secas y una de ellas con ganas de más en ese momento.
Roberto estaba masturbándose y tenía un empalme mayor que durante la mamada de Bea.
Lucía se percató de ello y se puso a horcajadas encima suyo enterrándose aquel cipote en su coño. Todos comenzaron a jalear la cabalgada que le estaba dando mi amada al novio mientras Lucía me miraba como diciendo “Joder, esto se nos ha ido de las manos”.
Lucía estaba muy excitada y comenzó a correrse con bastante intensidad. Roberto no pudo más y descargó en su interior la carga que le quedaba. Estuvieron unos instantes los dos quietos, luego se besaron apasionadamente y Lucía se puso de pie, cogió a Bea de la mano y subieron rápidamente las escaleras deteniéndose un momento a saludar como hacen los artistas en el teatro.
Los chicos aplaudieron al tiempo que les daban las gracias a ambas por aquella noche.
Yo me recompuse un poco y me dirigí a ellos.
Bueno chicos, creo que ha sido una buena noche. Habría que llamar un par de taxis y dejar esto aquí ya.
Todos asintieron dándome las gracias por la fiesta, se recompusieron y se sirvieron unos tragos mientras venían los taxis.
Jefe ha sido increíble. Y la traca final fue la hostia, dijo Roberto
Yo me he enamorado, dijo Aitor entre las risas de los demás
Llegaron los taxis y fueron saliendo uno a uno despidiéndose de forma bastante efusiva de mí. El último en salir fué Aitor que me dió un abrazo mientras me decía
Necesito el contacto de esa tía, es increíble
Tranquilo, te lo pasaré, le dije sin saber si le estaba mintiendo o no.
Cuando se fueron todos subí a la habitación de invitados. Bea ya se había vestido y Lucía estaba saliendo de la ducha.
¿Tienes mucho dolor? le pregunté a Maribel.
Si, un poco. El hielo y un ibuprofeno que me ha dado tu mujer están ayudando bastante.
Ok, deberías ir al hospital
Si, dijo Bea, ahora nos vamos hacia allí.
Bien, espera un poco, le dije.
Fui a mi dormitorio y saque 500€, Se los dia Bea junto a los 700€ que faltaban.
Os lo habéis ganado, y cuida de Maribel
Gracias, no era necesario. Lo he hecho con placer.
Cuando llegó el taxi ayudamos a subir a Maribel y Bea me dió un morreo de despedida. Entré a casa y Lucía estaba de pie en el salón
Perdona, me dijo
Tranquila, ha sido una buena fiesta y me ha encantado verte disfrutar. Lo tenemos todo grabado para reproducirlo cuando queramos
Ufffff, he tragado mucho semen hoy. Vaya pollón el de Aitor, y el de Roberto.
Por cierto, Aitor quiere tu contacto. Dice que se ha enamorado, jajajajajjaja
Cabrón, de solo pensar en tener ese pollón dentro ya me he vuelto a poner cachonda.
Pues vamos al dormitorio, te voy a follar bien mi putita
Subimos y echamos un polvo increíble. Evidentemente me corrí en su culo para que se durmiera habiendo recibido descargas en todos sus agujeros.
Lo de Aitor no para de darme vueltas en la cabeza……..
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