Xtories

Las aventuras de Marta. Vecino de vacaciones I

La cortina de la habitación estaba entreabierta, pero Marta sabía que Roberto no solo miraba: quería dirigir. ¿Qué pasaría cuando el voyeur dejara de ser un espectador y se convirtiera en el director de su propia película prohibida?

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Este año estaba deseando que llegarán las vacaciones de verano. Después de lo que había ocurrido el año anterior, cuando Hugo me folló delante de David, habíamos estado fantaseando con situaciones similares. Ya era la segunda vez que probaba la polla de otro hombre y estaba empezando a cogerle el gusto. El invierno era poco propicio para que se dieran situaciones morbosas, por eso estaba deseando que llegará el verano, el calor y la playa.

Como todos los años nos marchamos de vacaciones al terminar el curso escolar, pero este año decidimos coger durante una quincena un chalet con piscina en primera línea de playa, en Cádiz. La casa estaba genial, tenía un buen jardín que daba directamente a la arena y como estábamos a las afueras del pueblo apenas teníamos vecinos, tan sólo una casa al lado cuyo jardín pegaba con el nuestro, pero que al parecer no había nadie. Llegamos a última hora de la tarde y estábamos tan cansados que cenamos y nos fuimos directamente a dormir.

El primer día lo pasamos entero en la casa y disfrutando de la playa, que estaba muy poco concurrida, de hecho prácticamente estábamos solos, excepto gente que paseaba por la orilla. Nunca he hecho topless, pero esa tarde como apenas había nadie aproveche para broncear un poco mis tetas cuando David se volvió a casa con los niños, que querían ir a la piscina mientras el preparaba la cena. Serían como las ocho de la tarde cuando apareció un hombre más o menos de mi edad con un par de niñas, que deduje serían sus hijas. La playa era enorme y estaba prácticamente vacía, pero curiosamente se pusieron a pocos metros de mi toalla. Las chicas se fueron al agua y el hombre se quedó en las toallas, miré de reojo y el hombre no dejaba de observarme, así que me puse de pie para que me viera mejor y me acerque a la orilla para meter los pies. Al cabo de un par de minutos él también se acercó a la orilla y se metió en el agua para jugar con sus hijas, aunque estoy segura de que realmente lo hizo para poder observarme más de cerca, puesto que no dejaba de levantar la vista. Tenía primer plano de mis pezones que se habían endurecido por el agua fría y además el sol del atardecer ofrecía una buena iluminación. Justo en ese momento mi hija me llamó que la cena ya estaba lista y tuve que regresar.

Mientras cenábamos en el jardín, vimos al hombre y sus dos hijas que entraban en el jardín contiguo y nos saludaron con la mano. Después de cenar David me comentó que bien que tuviéramos vecinos con dos chicas, así podían jugar con las nuestras. Por lo que había pasado en la playa yo estaba segura que yo también podría jugar.

La mañana siguiente mientras estábamos todos en la playa aparecieron nuestros vecinos, y enseguida los niños se pusieron a jugar entre ellos en la arena. Cuando llevaban más o menos una hora de juegos se acercó mi hija y me preguntó si los vecinos podían venir a nuestra piscina, que ellos no tenían. Les dijimos que no había problema, pero que tenían que preguntar a su padre, que en esos momentos volvía de dar un paseo por la playa. Cuando llegó a nuestra altura sus hijas dijeron que les habíamos invitado a nuestra piscina y le dijimos que si los padres querían darse un baño también podían, que la piscina era muy grande. En ese momento Roberto nos contó que estaba separado y que justo estaba en sus dos semanas de vacaciones con las niñas.

El resto de la mañana los vecinos se la pasaron en nuestro jardín, pero después se marcharon a comer, no sin antes quedar para pasar la tarde. Roberto dijo que ellos nos invitaban a una barbacoa, en agradecimiento por el uso de nuestra piscina. Sobre las 20 vinieron de nuevo e hicimos la barbacoa en nuestro jardín, después de cenar los niños se subieron a jugar y los adultos nos quedamos tomando una copa y conversando. Roberto llevaba un par de años separado y tenía custodia compartida. Le preguntamos si se había echado alguna novia o amiga, pero nos dijo que apenas tenía tiempo y llevaba 2 años sin tener relaciones. Nosotros le insistimos en que ya era hora de que buscase algo, que además lo tendría fácil, debía medir 1,80, moreno y si se notaba que hacía ejercicio. Nosotros le estuvimos contando un poco de nuestra vida y dejamos caer nuestras aventuras del verano anterior, donde tuvimos una pequeña experiencia swinger, pero sin entrar en detalles. Roberto puso los ojos como platos y empezó a hacernos preguntas, pero justo aparecieron los niños y ya no hubo tiempo para más, ellos se fueron para su casa y nosotros a dormir.

Ya en la habitación David y yo empezamos a tocarnos, comentando lo interesado que se había mostrado Roberto en nuestra aventura. David empezó a lamerme el coño mientras me introducía un par de dedos, estuvo así un rato con movimientos lentos y suaves, yo sujetaba su cabeza contra mi cuerpo para que acelera el movimiento, pero él se lo tomaba con calma para hacerme sufrir. Yo también quería chupar, así que me incorporé para cambiar de posición y en ese momento vi a través del cristal de la habitación algo que se movía en el exterior. Nuestra habitación daba al lateral de la casa donde había un pinar, por lo que no habíamos corrido las cortinas. Le dije a David que había visto algo y se levantó a echar un vistazo. Se acercó a la ventana pero no vio nada, así que salió un segundo de la habitación para comprobar que los niños estaban dormidos. Cuando regresó seguimos a lo nuestro, David se tumbó en la cama y me puse sobre él haciendo un 69, así podía mirar de vez en cuando al exterior. Estuvimos en esa posición unos minutos hasta que vi como alguien se asomaba un poco por las puertas cristalera. Le comente a David que volvíamos a tener visita, pero no hice ningún movimiento brusco para no asustar a nuestro mirón, que no podía ser otro que nuestro vecino. Seguí chupando la polla de David mientras miraba de reojo para ver que hacía Roberto. Por la sombra debía de estar masturbándose, aunque realmente no creo que pudiera ver mucho, puesto que la iluminación dentro de la habitación era escasa.

El tener espectadores nos estaba calentando y decidimos darle un poco de espectáculo. Me subí encima de David a horcajadas para dar la espalda a Roberto y así pudiera arriesgarse a mirar un poco más sin ser pillado. David encendió la luz de la mesita para que se pudiera ver bien el interior de la habitación. Y entonces me pegué al pecho de David para levantar un poco el culo y que se viera bien como estaba siendo penetrada. Empecé a subir y bajar lentamente sobre la polla de David, primero bajaba hasta aprisionar sus huevos y después subía hasta que su punta saliera de mí, para volver a bajar y cubrirla entera, mientras David me agarraba de los cachetes con fuerza y los estiraba hacia fuera, para ofrecer una mejor visión de mi culo. Estuve así un buen rato hasta que empecé a acelerar los movimientos porque estaba cerca del orgasmo. David quería cambiar de posición y follarme un rato a cuatro, pero yo estaba muy cerca y no quería parar. Así que aceleré todavía más el ritmo, subía y bajaba rápidamente. David se chupó uno de sus dedos para pasármelo por mi culo, sin llegar a introducirlo, mientras me lamía los pezones con ganas. Estaba ya tan excitada que mis gemidos subieron un poco de nivel y David tuvo que taparme la boca mientras empezaba a correrme. Tras terminar me dejé caer sobre David durante un minuto entero. Cuando recobré un poco el aliento David me dijo que estaba a punto de terminar y para no cambiar de posición, me eché un poco hacia atrás para chupársela y que terminara. Así Roberto podía seguir disfrutando de unas buenas vistas. En menos de medio minuto noté como se tensaba, así que me centre en chupar sus testículos y comenzó a descargar toda su leche. Cuando me giré hacia el cristal ya no había rastro de nuestro vecino. Me levanté totalmente desnuda y me acerque al cristal, donde podía verse una importante mancha que aún seguía goteando.

El lunes y nos fuimos a pasar el día fuera, fuimos a visitar la playa de Bolonia, para después comer en Barbate y pasar la tarde en el Faro de Trafalgar. Llegamos ese día bastante tarde, así que no tuvimos la oportunidad de ver a nuestro vecinos.

Ya el martes por la mañana sí volvimos a coincidir con ellos en la playa y les invitamos ese día a comer. Después de un baño en la piscina los niños se metieron a jugar en la casa, mientras se terminaba de hacer la paella. Estábamos los tres adultos fuera tomando un aperitivo y unas cervezas y como hacía bastante calor nos metimos un rato a la piscina. David estuvo sólo un par de minutos y salió para vigilar la comida, así que me quedé sola con Roberto. Estuvimos hablando de tonterías, series y películas que solíamos ver. En ese momento se me ocurrió ponerle en una situación un poco incómoda y le dije que el domingo por la noche nosotros habíamos visto una erótica en Prime que se llamaba Voyeur. Puso los ojos como platos y me dijo que no la había visto, pero que esa noche la buscaría. Me acerque un poco a él y le susurre cerca de su oído. "Va de una pareja que es observada por su vecino mientras tienen sexo, además es bastante explícita". En ese momento David nos dijo que la comida estaba prácticamente lista, así que me dispuse a salir de la piscina y sin "querer" mi mano pasó rozando su bañador en el que ya se notaba un buen bulto.

Marta.- Tú no te sales del agua?

Roberto.- Si, ahora, voy a hacer primero un par de largos.

Marta.- Para hacer natación deberías depilarte todo el cuerpo, es más aerodinámico. Creo que David tiene aquí su máquina.

Roberto.- Os suelen gustar más los hombres depilados?

Marta.- A mi me gustan los que se cuidan, además, para ciertas actividades mucho mejor sin pelos.

Roberto.- Si, imagino que para hacer natación y ciclismo.

Marta.- Para eso también...

Roberto se quedó con cara de póker. Me fui a por una toalla dejando a Roberto en la piscina, que imagino que ahora tendría que hacer más de 2 largos para bajar su erección.

Después de comer los niños se subieron a ver una peli y los adultos nos quedamos de sobremesa, pero al rato me fui a la habitación a tumbarme un rato. Al cabo de una hora entró David en la habitación y me desperté, cuando de repente veo que está cogiendo su máquina de depilar. Le pregunté y me dijo que Roberto se la había pedido, a mi me entró la risa y le conté lo que había pasado en la piscina.

David.- En serio le has dicho eso?

Marta.- Si, y no hay duda de que era él quién nos estuvo espiando el otro día.

David.- Pues si que tienes ganas de jugar.

Marta.- Sólo un poco. Yo creo que está noche también tendremos espectadores.

Efectivamente esa noche volvimos a tener visita, de hecho ni habíamos empezado cuando vimos una sombra en el jardín. Y como teníamos ganas de jugar dejamos la puerta corredera abierta, con la cortina un poco echada. De esa forma se podía oír perfectamente lo que hacíamos en la habitación. La luz de momento la dejamos apagada, así Roberto podía escucharnos, pero sólo podía ver nuestras siluetas. Empezamos a masturbarnos el uno al otro mientras David me besaba el cuello, mientras nos íbamos poniendo a tono empezamos con nuestro jueguecito.

Marta.- Sabes que esta mañana he dejado a Roberto en la piscina totalmente empalmado?

David.- Y eso?

Marta.- Le deje caer que sabíamos que nos había estado espiando.

David.- Y que te dijo?

Marta.- Realmente nada, pero su cara lo decía todo.

David.- Me tendría que haber dado las gracias por encender la luz, así pudo verte perfectamente desnuda, seguro que se hizo unas cuantas pajas a tu salud.

Marta.- Eso espero, que se corriera varias veces pensando en mi.

David.- A lo mejor esta noche también viene de visita.

Marta.- Genial, porque le he dejado la puerta abierta para que pueda pasar. Además no ves que he colocado un sillón frente a la cama, es para que nos pueda observar bien de cerca.

David.- Que cabrona eres. Nada, haberle dejado un cartel en la puerta. "Pase sin llamar"

Marta.- Yo creo que no hará falta. Roberto, no pasas?

Esperamos unos segundos que nos parecieron eternos y finalmente vimos como se movía la cortina y Roberto entraba en la habitación. Nos saludo con un "Buenas noches" y se sentó en el sillón que había colocado a un metro de nuestra cama.

Marta.- Bienvenido. Alguna petición especial?

Roberto.- Si podéis encender la luz.

Marta.- Si claro, pero me refería a otro tipo de petición.

Roberto.- La verdad no sé que puedo pedir y que no.

David.- Vamos a hacer una cosa. Vas a dirigir nuestra sesión de sexo, como si fueras un director de cine. Iremos haciendo todo lo que nos digas. Lo único que no puedes participar.

Marta.- Ni tampoco tocarte, sólo mirar.

Roberto.- Perfecto, yo encantado.

Marta.- Pues empecemos.

Me giré para encender la luz, dándole la espalda a Roberto. Cuando la luz se encendió, Roberto tenía unas increíbles vistas de mi culo a menos de tres metros. Entonces empezó su propia película X, me mandó ponerme de rodillas en la cama mirando hacia él, mientras David se colocaba a mi espalda.

Roberto.- Marta, tu no puedes moverte hasta que yo te lo diga. Bésala el cuello, mientras la masturbas lentamente. Ahora lame sus pezones mientras le introduces un par de dedos.

Roberto.- Marta, túmbate mirando al techo, con las piernas bien separadas que quiero ver tu coño bien abierto. David, pásale la polla por la cara y métesela de vez en cuando en la boca. Marta, metete un par de dedos.

Roberto se echó hacia delante para tener una mejor visión. Así nos tuvo un buen rato, yo tumbada con mi coño a menos de un metro de su cara mientras David me metía la polla una y otra vez en la boca, cada vez más rápido y más profundo.

De vez en cuando me lamía mi monte de venus, pero sólo durante unos segundos, porque sino tapaba la vista a Roberto. Después nos mando cambiar de posición, David se tumbó y yo me puse a cuatro patas para seguir chupándole la polla. Mi culo quedó totalmente expuesto y Roberto me pidió que separara un poco mis nalgas con mis manos.

Roberto.- Puedo masturbarme.

Marta.- No, no puedes, quizás otro día.

Roberto.- Voy a reventar, voy a tener que hacerme cuatro pajas cuando llegué a casa.

Marta.- A lo mejor prefieres reservarte para otro día,:d

Mis palabras debieron acelerar a Roberto, puesto que me pidió que me subiera encima de David y me lo follará. Yo quería alargar un poco más el encuentro, pero estaba tan cachonda que con unos pocos movimientos empecé a correrme sin parar, estuve a punto de gritar de placer, pero me tuve que contener. Cuando conseguí calmarme, David me tumbó sobre la cama y me la metió unas cuántas veces hasta que notó que iba a terminar, la sacó y se corrió por todo mi abdomen, salpicando mis tetas. Se dejó caer a mi lado y nos quedamos recuperando el aliento un par de minutos. Al incorporarnos, Roberto ya había desaparecido.

Ya estábamos a miércoles y pasamos la mañana en la playa con nuestros vecinos, pero no hablamos nada de la noche anterior. Por la tarde nosotros nos fuimos de excursión y regresamos a eso de las nueve de la tarde. Nuestros vecinos estaban en su jardín preparados para cenar y los niños quedaron para jugar una vez que se terminaran la cena. Los adultos también nos juntamos para tomar algo y Roberto nos propuso una fiesta de pijamas para los niños, que se fueran todos a dormir a su casa. Mientras los adultos podríamos tener nuestra propia fiesta en la nuestra.