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Mercedes – Esposa infiel

Mercedes siempre fue discreta bajo su uniforme profesional, pero esa noche, lejos de su marido y con el alcohol de por medio, su fachada se desplomó. Lo que comenzó como una disculpa en el bar del hotel se transformó en una noche de lujuria cruda donde la podóloga dejó de cuidar pies para ser poseída sin restricciones.

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Mercedes – Esposa infiel

Preludio

Con una estancia más prolongada en Lima, y con más tiempo mis visitas a Giuliana fueron más recurrentes, motivado aun más por el final feliz que tendría en cada sesión, el pacto nuestro fue simple, terapia concluida seguida de sexo sin tapujos, por lo general era el último en ser atendido en el día, haciendo que mis visitas pasen de 2 a 3 días a la semana.

Situación que fue recurrente los dos primeros meses, no hay que desperdiciar oportunidades como esta, en una de mis sesiones conocí a Mercedes que también hacia rehabilitación, no se en que momento se diuo pero terminamos conversando los tres amenamente, enterándome que era podóloga y como tenía un callo que me angustiaba le pedí su número.

Pasaron algunos días y llame a Mercedes para ver el tema, comenzando a ir regularmente para que me trate los pies, cosa que es muy reconfortante, pequeños detalles que se nos escapan pero que te alivian la vida.

Con Mercedes conversábamos muchos (durante las sesiones) y no la veía de otra manera, ya que siempre vestía su mameluco descartable, guantes quirúrgicos y la malla en la cabeza, con sus lentes de seguridad, no mostraba mucho ni dejaba para la imaginación.

Pasaron los meses y normal, a fines de año (2020) estuve por Ica, luego de una prolongada permanencia en obra, había hechos planes con Giuliana para disfrutar de un fin de semana completo, sin embargo, no pudo viajar ya que su novio se empecino en acompañarla y desistió de viajar, como ya estaba hospedado no me quedo otra, así que salir a dar una vuelta, cuando me encontraba por el Mall, veo a una señora que emocionada se me acerca y me saluda, ¿Lunatacas y ese milagro? ¿qué haces por acá? – me pregunto, sin llegar a reconocerla, Lunatacas, soy Mercedes, uy disculpa no te había reconocido sin tu mandil de trabajo – conteste, ambos nos reímos, en eso se acerca un señor con cara de pocos amigos, Juan te presento a Lunatacas, él es mi cliente, recuerdas que te comenté – enfatizo Mercedes, el patita saludo de muy mala gana, y la expresión de Mercedes cambio totalmente; ante este ademan procedí a seguir con mi paseo por el mall.

Anduve dando vueltas un rato, hasta que me aburrí y regresé al hotel, me metí a la piscina, pedí algo para tomar para refrescarme, comencé a escudriñar el entorno en búsqueda de alguien con quien conversar, en eso me percato que había una pareja discutiendo al otro lado de la piscina, eran Mercedes y su acompañante discutiendo, ella noto mi presencia, no les preste atención y seguí en lo mío, estuve un par de horas remojándome y me habré tomado unos 4 chilcanos, cuando me dirigía a la habitación para descansar un rato, quedándome dormido.

Mi celular suena, al contestar veo que era Mercedes, Lunatacas ¡quiero pedirte disculpas! No pensé que mi marido se ponga tan idiota y estúpido, no era mi intención hacerte sentir mal y bla, bla, bla – comento, no te preocupes – le conteste, te parece si te invito algo de tomar para conversar – respondió, claro no hay problema – conteste, puedes bajar estoy acá en el bar del hotel – aclaro, dame unos minutos, su voz me pareció algo extraña.

Bajé al bar y no reconocí a Mercedes, cuando una mujer al fondo me hace señas para acercarme, tenia en su mesa ya 3 vasos de pisco sour, nos saludamos de beso y ella me rodeo con sus brazos, se aseguro que me siente a su lado, cruzando su brazo con el mío, parece que el alcohol la había soltado mas de la cuenta.

Mercedes vestía un vestido blanco que mostraba unos apetecibles pechos blancos, un cinturón marcaba su cintura, una delgada vincha resaltaba su cabello rojizo pintado (al menos eso creía) bien cuidado, en un momento note que tenía un trasero bien plantado, llamaba la atención su sonrisa, obviamente era la primera vez que la veía sin la bendita mascarilla,

Me pregunto qué hacia yo en Ica, bueno estaba de paseo y que había quedado con alguien (no le iba a decir que era Giuliana) que por razones ajenas no había podido viajar y como ya estaba acá decidí completar mi fin de semana con sol y pisco fuera de Lima La Gris; aja esperabas a tu amiga cariñosa – me contesta riéndose, bueno sí – contesté riéndome por igual.

Seguimos bebiendo, no paraba de hablar y de pedir disculpas por la actitud poco cordial de su marido, pedí mi chilcano para empezar la noche y entre todas las cosas que me comento era que habían tenido una fuerte discusión en la piscina y que se había retirado del hotel enfurecido y fuera de si, aparentemente por mi culpa y bla, bla, bla. La pasamos bien esa tarde noche, ya bastante empilada me sugiere que cenemos algo porque sino el alcohol se nos sube a la cabeza, salimos del hotel y nos dirigimos a un conocido local de parrillas donde cenamos.

Regresamos al hotel un poco más calmados ya que no bebimos licor en la cena, nos sentamos en las inmediaciones de la piscina y un mozo cortésmente nos ofreció si queríamos beber algo, pedí un par de chilcanos para seguir conversando de todo un poco, una charla muy agradable y alegre, nos reíamos a carcajadas; la noche nos gano y cerraron el bar por lo que nos quedamos en con ganas de seguirla, inmersos en la conversa, esta tomo un giro inesperado, Mercedes empezó lamentando que su marido ya no era el de antes y que no la atendía como ella quisiera, que habían tenido sus buenas épocas pero que ahora solo eran un recuerdo, más aun que el pata había sacado los pies del plato y la había abandonado en una época, pero le dio otra oportunidad y bueno no era el mismo de antes – comento largamente, ahora es tu turno – me pregunto, bueno le comente mi situación y lo que había ocurrido en mi matrimonio.

Lunatacas, ¿cómo es la vida? Ambos hemos sido engañados, ahora estamos acá y que se jodan – comento Mercedes, ¡salud por eso!, ¿y ahora qué hacemos? – pregunto, miré la hora y eran las 2:00 am así que le propuse que nos retiremos a otro lugar; me miró dubitativa, tomo aire y soltó ¿qué te parece si vamos a cachar?; casi me voy de espaldas, no dude en responder ¿Mercedes vamos a tu cuarto o al mío? – pregunte, hummmmm esa idea me gusta, prefiero tu cuarto, no vaya a ser que regrese el bueno para nada de mi marido y arme el escandalo – contesto, escudriñe el local en busca de sapos, aunque a esa hora sólo estaban los mozos, Mercedes entrelazo su brazo con el mío y enrumbamos hacia mi habitación.

En la habitación

Antes de entrar a la habitación la cargue en vilo, ella me miraba fijamente y su respiración comenzaba a agitarse, ni bien cerré la puerta cogió mi rostro con ambas manos para besarme, su lengua de frente atacó sin ofrecer tregua alguna, ufffff, que rica lengua, ufffff, desbordaba pasión, ufffff, ya me tenía listo para la batalla, camino unos pasos para recostarla suavemente en la cama sin dejar de besarnos, aproveche para recorrer su figura con mis manos, ella respiraba cada vez mas agitada, en eso detiene toda acción, Lunatacas, dos cosas me gusta que me desnuden no que me desvistan y segundo me encanta estar de perrito – dicho esto comenzó se levanto de la cama,

La tome por la cintura para besarle el cuello, dirigiéndonos al espejo, notaba su respiración entre cortada, quiso girar pero no la deje, sin dejar de besarla solté su cinturón, dejándolo caer, sus orejas eran invadidas por mi lengua, ahhhhhh exclamaba lentamente, ahhhhhh, desatándole el nudo de su vestido para que caiga al piso, ahhhhhh, gire para besarla, ipso facto volví a girarla y que se vea en interiores frente al espejo, ahora mis manos recorrían su figura, note unas caderas anchas, piernas torneadas, sus blancas tetas, escondida por el sostén, las libere, ella por instinto se las cubrió con las manos, ufffff, estaba recontra empalmado y mi ariete ya quería salir de su prisión, Mercedes se volteo y prácticamente me arranco el polo, soltó mi correa y dejó caer mi pantalón, dejándome solo con el bóxer, ufffff, metió su mano y comenzó a pajearme con sus suaves manos, hizo el ademán de arrodillarse pero no la deje, ufffff, en ese momento quería clavarla ya; pensé rápido y la dirigí hacia el baño.

Previos en la ducha

En el baño la pare frente al espejo, baje su calzón encontrando una mata de pelos triangular, bien cuidada, sin nada al azar, ufffff, pegue mi ariete contra sus nalgas, punteándola suavemente, quería clavársela, pero me aguante, ella hizo lo propio conmigo, cuando se agacho para terminar de sacar mi bóxer aprecio mi ariete y sus ojos brillaron. Lunatacas ¡que rica pinga tienes! – exclamo para luego darle un par de picos, ufffff, casi me vengo en ese momento, subió besando mi estomago y pecho para halarme hacia ella y besarnos, nuestras lenguas hicieron su trabajo.

Abrí la puerta de la ducha y regule la temperatura del agua, continuamos besándonos por momentos suave por instantes con lujuria, ufffff, en la ducha nos enjabonamos mutuamente, empecé por sus tetas, blancas turgentes de aureola rosácea coronadas por pequeños pezones rosados, erectos, los pellizque y enjabone, ahhhhhh – exclamaba, baje por su estomago para jugar con su ombligo y luego pasar directo a las piernas, ahhhhhh, ¿qué haces? ¿qué me estas haciendo? ¿Por qué no me la metes de una vez? – reclamaba Mercedes, hice caso omiso a su reclamo y ahora enjabone su entrepierna, recién note que su cabello rojizo no era pintado, ya que su vello púbico era casi del mismo color, ufffff mi primera pelirroja (dije para mi), continúe con mi labor, enjabonándole todas las cavidades, ufffff, estaba a mil, ahhhhhh, sigue así, ahhhhhh – gesticulaba Mercedes, le di especial atención a su botón, oculto entre los labios jugué con el, lo presionaba a mi antojo, suave y fuerte, para luego introducir mi dedo corazón y buscar su punto G, el mismo que incentive, tuve que meter mi otro dedo para facilitar mi jugueteo, ahhhhhh, Lunatacas, hummmmm, ¡que rico se siente! – gemía entregada Mercedes, me besaba, pero lo interrumpía el placer que le estaba dando en su zona más vulnerable, ufffff, mientras ella comenzó a pajearme, su mano recorría todo mi ariete, por momentos sus dedos jugaban suavemente con la cabeza, ufffff, el placer era mutuo. En un descuido deslice un dedo por su ano, entrando sin oposición alguna, ahhhhhh, ¡no hagas eso! – reclamo; sin embargo, no se retiro, me beso con lujuria, mientras dos de mis dedos ya entraban y salían de su ano. Mercedes hizo el ademán de querer bajar para darme una mamada, no la deje, la pegué contra el vidrio de la ducha, para enjuagarla y de paso atacar desde atrás su vulva, metí mis dedos otra vez, ella levanto una pierna para facilitar la intromisión de mis dedos, ahhhhhh, sigue así, ahhhhhh, ¡que rico lo haces!, con su rostro pegado al vidrio, dejando rastros de saliva en el, ufffff, ahora tenía ambas manos contra el vidrio en señal de sumisión completa, se empino para que la penetración sea más profunda, ahhhhhh, ¡que rico, sigue así!, ahhhhhh, me estas cachando con tus dedos – gimoteaba Mercedes, otra vez mis dedos profanaron su ano, esta vez con más fuerza, ¡despacio! No seas tosco, ¡despacio! Soy toda tuya Lunatacas – exclamaba Mercedes sin dejar de gemir. No se cuanto tiempo estuvimos haciendo esto, estaba muy concentrado en atacar su ano y su vulva, mientras le trabajaba el ano, ella se auto estimulaba con frenesí, en un momento dado ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, me vengo, siiiiiii, me vengo, ¿qué rico! – gemía rendida, arqueando la espalda y sufriendo una serie de contracciones por el orgasmo alcanzado, no me detuve en mis movimientos pegándola a mi cuerpo, pude pasar mi ariete entre sus piernas y con un suave vaivén acariciaba su vulva y nalgas, mi mano tomo la suya y la guie en búsqueda de su clítoris, con suaves movimientos circulares continuamos con su “masturbada”, Lunatacas ¡no, esta muy sensible! ¡no seas pendejo!, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh – otro orgasmo, Mercedes arqueaba otra vez su espalda invadida por los espasmos, este segundo orgasmo fue más intenso, más duradero que el primero, ella no tuvo otra opción que doblar las rodillas tuve que reaccionar rápido para que no pierda el equilibrio.

Salimos de la ducha, nos secamos y me dirigí al frigobar para sacar un agua y beberla, compartiéndola con Mercedes, quien estaba muy relajada, es muy guapa y su semblante relucía.

En el sofá y la cama

Nos sentamos en el sofá, mi erección había disminuido producto de la distracción y ella lo noto, uno de sus pies abrió la bata que tenía puesta, Lunatacas ¿qué paso? – reclamo airadamente, nada, no te preocupes, esto recién empieza – respondí, acto seguido se me abalanzo y me beso, cruzamos nuestras lenguas y ella termino por sacarme la bata, se acomodo a mi costado y atrapo con una mano mi ariete para empezar a pajearme suavemente, sabes algo – pregunto, dime tú – respondí, hace buen tiempo que no me dan una buena cachada, más aun hace tiempo que no me metía nada por atrás y esta noche soy tu puta – dicho esto se abalanzo sobre mi ariete para tragárselo por completo, ufffff, como quemaba esa boca, no reparo en nada, ufffff, con una mano atrapo mis testículos y con la otra me pajeaba y engullía mi ariete, ufffff, que tal mamada me estaba dando, se lo tragaba todo, full garganta profunda, sin arcada alguna, ufffff, ensalivaba, mordía, lengüeteaba, ufffff, solo atine a cogerla por los cabellos, con un movimiento de cabeza hizo que las retire, ufffff, succionaba uno a uno mis testículos, lamia mi perineo, su lengua recorría cada centímetro de mi ariete, ufffff, para lamer y succionar mi cabeza, ufffff, estaba a punto de explotar, sentía cada vez más cerca que mi descarga iba a ser inminente, en un momento dado la sensación de la descarga eléctrica recorrió mi espina dorsal, ufffff, como si ella lo hubiese notado, me mordió sutilmente la cabeza espantando esa sensación, ufffff, para volver a comenzar otra vez su rutina, me chupo, la mordió, la engullo, una garganta profunda tras otra, ufffff, estaba en la gloria, sin exagerar creo que me tuvo más de 10 minutos en esa situación, sentía los pálpitos de mi ariete y volvía a morder la cabeza para espantar mi venida, y obviamente prolongar mi placer, placer en extremo agradable ei indescriptible.

En un momento de lucidez me percate que el reflejo del espejo mostraba la imagen de Mercedes, dejando ver la húmeda que estaba su vulva, chorreante y con los labios abiertos, en cada movimiento pareciera que me desafiara, su rosado ano se mostraba desafiante, ambos agujeros estaban listos para dar batalla, ufffff, pero la boca de mi compañera no permitía que reaccione. No me amilane, atrayéndola hacia mi para que mis dedos puedas jugar con su ya encharcada vulva, ufffff, ohhhhhh, hummmmm – dejo escapar ante la inesperada acción.

Mercedes dejo completamente ensalivado mi ariete, se incorporo para sentarse sobre mi, y clavándose de golpe, ahhhhhh, siiiiiii, ahhhhhh, ¡que rica pinga tienes!, ahhhhhh, me encanta su sabor y ahora me la estoy comiendo – dicho esto me beso, luego me ofreció sus tetas, las mismas que disfruto como pude, ufffff, succione, chupetee, lamí sus rosados pezones que ya estaban duros como un maní, no eran grandes pero me gustaban y me deleite con ellos, ella no dejaba de moverse, imponía su ritmo de acuerdo a lo que ella quería, estuve tan entretenido con sus pezones que no escuchaba ni entendía lo que gesticulaba, por momentos me halaba los cabellos para besarnos lujuriosamente, nuestras lenguas se entrelazaban, mordía mis labios fuertemente, como queriendo espantar mi inminente llegada, el dolor me volvía a la realidad y postergaba la descarga.

Unos minutos mas y Mercedes arqueaba nuevamente su espalda, para comenzar con fuertes contracciones, parecía que estrangulaba mi ariete, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, hummmmm, siiiiii – gemía descontrolada, no se cuantas contracciones tuvo, lo único que atine fue a no moverme y abrazarla para evitar que se caiga.

Termino de contraerse y la alce en peso para recostarla sobre la cama, abrí sus piernas y pude apreciar su dilatada vulva, labios rosados, su clítoris sobresalía por su color un poco más oscuro, lo podía ver a simple vista, en el entorno ni un ápice de vello púbico, se notaba que cuidaba y mantenía esa zona lista para cualquier encuentro, más arriba un triángulo de vellos que coronaban su Monte de Venus, muy bien cuidados, nada fuera de su lugar. Aprecie unos pies muy bien cuidados (obvio si es podóloga), suaves y tersos, comencé a besar sus piernas, subí hacia sus torneados muslos, los chupetee un poco sin dejarles marca, pasaba de uno a otro, nooooo, ¿qué haces?, no seas malo, acabo de venirme – reclamaba Mercedes, continué mi juego por sus muslos, besando y chupeteándolos, hasta que me decidí besarle los labios mayores y menores, los succione, jale y mi lengua profano su interior, que agradable sabor, esencia de mujer, ohhhhh, nooooo, ohhhhhh, ¡no pares! – mis labios atraparon su clítoris para succionarlo, le di pequeños mordiscos, mi lengua recorría toda su zona, ella instintivamente levantaba las caderas, dejando carta abierta a mi intrusión, mis dedos penetraron su interior, en busca de ese bulto rugoso, recogía mis dedos, mientras succionaba su clítoris, sin previo aviso me atrapo la cabeza con sus muslos, arqueo la espalda y un fuerte chorro impacto mi rostro, quede anonadado por que acaba de ocurrir, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh, siiiiiii, ohhhhhh – Mercedes había tenido un squirt, ella metió su mano y comenzó a pajearse descontroladamente, soltando varios chorros más, reaccione y bebí lo que pude de ellos, terminando con el rostro empapado, ufffff, que tal experiencia acaba de tener, ¿Lunatacas qué me estas haciendo? Hacia mucho tiempo que no me venia de esta manera – con voz temblorosa, Mercedes eres toda una caja de Pandora – respondí, besándola de inmediato.

¡Estoy muerta! ¿Puedes creerlo? – comento a la vez que se ponía boca abajo, instintivamente mis manos comenzaron a amasar sus nalgas, me acomodé para poder deleitarme con el panorama, amasé sus suaves y duras nalgas, tersas al tacto, evidencia de que hacia algo más que caminar, ¡Lunatacas, no seas malo! Déjame descansar un ratito! – pedía Mercedes, mis dedos comenzaron a juguetear con su perineo, ella movía las caderas correspondiendo a mi accionar, visité su vulva para recoger los jugos y comenzar a lubricarle el ano, me hundí de lleno para oler esa zona, besarla, meter mi lengua, infinidad de besos negros, ohhhhhh, ¡que rico! Ohhhhhh – gimoteaba Mercedes, disfruté cada lengüetazo que le di, ufffff, mientras mis dedos ya profanaban su también rosado ano, ufffff, primero uno luego dos, ufffff, ohhhhhh, ¡despacio! ohhhhhh, ¡despacio!, ohhhhhh, ¡que rico! ohhhhhh, unos cuantos cachetazos, para volver a hundir mi lengua en su ano, ella levantaba la cola y movía sus caderas lentamente, a una indicación se piso en 20 uñas (de perrito), ¡Lunatacas espera! – me detuvo Mercedes, poniéndose de pie y recogiendo su bolsa, para sacar una tubo de lubricante anal, dándome un suave beso, hummmmm, parece que hoy será servicio completo – sonrió coqueta, para retomar la posición anterior, con mis dedos lubrique su ano y mi ariete, posicione la cabeza en la entrada, ufffff, un poco de resistencia, ahhhhhh, ¡despacio!, ahhhhhh, ¡despacio! – reclamaba por el invasor dentro de su esfínter, lentamente la fuí penetrando, con un suave vaivén, Mercedes resistía cada embate sin objeción, ella misma fue la que se pego con fuerza a mis caderas, ufffff, completando la penetración, ufffff, que rico panorama tenía, una buena pera colaborativa, ahora ella llevaba el ritmo, pase de ser el dominante al dominado, por momentos ella volteaba a mirarme directo a los ojos, pasándose la lengua por el labio superior en señal de lujuria, ufffff, azote sus nalgas, hasta dejar marcada mis manos en ellas, la tome por las caderas, ohhhhhh, siiiii, ohhhhhh, ¡que rico! ohhhhhh – gimoteaba, acompasamos el ritmo, cada vez más fuerte, más rápido, ella siempre trataba de estampar sus nalgas en mis caderas, ufffff, siempre con la cabeza levantada, la tome por los cabellos para atraerla hacia mi y poder besarla, al ver parte de su rostro que estaba en éxtasis total, ufffff, sus caderas se movían de lado a lado haciendo una delicia la penetración, ufffff, su esfínter cedía el paso a su invasor ofreciendo cierta resistencia pero acogiéndolo con su calor, ufffff, comencé a incrementar el ritmo, debido a que me nuble y comencé a sentir la electricidad recorrer mi espina dorsal, mientras Mercedes ya tenía su mano metida masturbándose, ufffff, que vista, me hubiese gustado tener un espejo al frente para poder ver su expresión de lujuria. Un par de embestidas más y la tronada de descargas, ufffff, terminaron en lo profundo del ano de Mercedes, quien se masturbaba impulsivamente, antes de que caiga rendido sobre su espalda ella alcanzaba otro orgasmo, ambos no desplomamos, podía sentir el pulso de nuestros corazones, ufffff, que tal polvo nos habíamos metido. Me acomode a un costado de Mercedes, ella me halo para besarnos suavemente, los ojos le brillaban de una manera peculiar, ¡ahora si me has dejado exhausta! ¡Te has aprovechado de mi! No puedo creer que me hayas culeado en la primera oportunidad, ¡te pasas! – exclamaba a medida que iba recuperando el aliento; bueno yo voy por donde me permitan y como tú te dejaste, no iba a desaprovechar la invitación – conteste; ambos nos reímos para seguir besándonos.

Hey! vamos no te duermas, ven vamos a refrescarnos que estamos todo sudorosos – acto seguido ya estábamos metidos en la ducha, un duchazo rápido y salimos, tome un poco más de agua, para terminar de secarme, Mercedes hacia lo propio, termino y se sentó al borde la cama me halo hacia ella y engullo mi ariete, ufffff, honestamente pensé que no iba a armarme tan rápido pero esta señora tiene una lengua prodigiosa, recorría, ensalivaba y succionada, en un par de minutos tenía listo mi ariete para otro round, me guio hacia ella, se puso para un 69, Lunatacas cómeme la cuca – pidió, me zambullí en su vulva, ufffff, mordisquee, lamí y succiones su clítoris, nuestras bocas nos daban placer a clivitud, ufffff, que tal gozada, desde este punto de vista notaba como contraía el ano a cada lengüetazo, lubrique mis dedos y lo atendí como corresponde, unos cuantos besos negros, mientras ella también hacia lo suyo, ufffff, succionaba con fuerza, ufffff, pasaron un par de minutos y se incorporo para ponerse de perrito, mirándome, métemela – ordeno, acomode mi ariete en el ingreso de su vulva y de un envión hasta el fondo, hummmmm, ¡despacio!, hummmmm, ¡no seas tosco!, hummmmm – reclamo Mercedes, a medida que iba incrementando el ritmo, acompasamos la penetración, ohhhhhh, ¡que rico!, ohhhhhh, ¡no pares!, ohhhhhh, ¡sigue, sigue!, ohhhhhh. Me rodeo con sus piernas, la penetre hasta que nuestras caderas chocaron, Lunatacas, ohhhhhh, dale, ohhhhhh, no pares, ohhhhhh ¡que rico!, ohhhhhh, ¡que rico!, acaricie sus tetas y pellizque sus henchidos pezones; acompasamos el ritmo, ohhhhhh, sí, ohhhhhh, sigue, ohhhhhh, sí, ohhhhhh, sigue, ohhhhhh, ella se acomodó y comenzó a menearse agradablemente, ufffff, de solo recordarlo ya estoy empalmado. Recogí sus piernas entre mis codos, en esa posición su vulva ajustaba más, con sus variantes respectivas, goce de la penetración que le estaba dando, por su parte Mercedes clavaba las uñas en las sábanas.

Ya en esta pose, eleve sus piernas para ponerla al hombro y sin dejar de mirarla embestía fuertemente, ufffff, ella clavaba sus uñas en mis brazos, acompasó el ritmo, momentos en que, ohhhhhh, sí, ohhhhhh, sí, ohhhhhh, ¡qué rico!, ohhhhhh, sí, ohhhhhh – Mercedes alcanzaba otro orgasmo; sus quejidos invadían la habitación, ufffff, mientras tanto yo alcanzaba el segundo orgasmo, cayendo sobre ella liberando sus piernas, una vez que mi ariete perdió rigidez me acomode a su costado, Mercedes se acurruco y nos quedamos dormidos.

Me despertó una lengua invadiendo mi boca, correspondí el beso de Mercedes, quien ya amasaba mi ariete, dame un momento que orino y vuelvo – le indique, con su cabeza asintió, descargue con dificultad ya que tenía una erección increíble, volví a la cama, Mercedes me atrapo engulléndose mi ariete, el calor de su boca y el ímpetu con el que se lo tragaba, ufffff, me dejo listo casi de inmediato, Mercedes se incorporó para besarme, acto inmediato se sentó sobre mi ariete, hummmmm, ¡que rica pinga!, hummmmm, ¡esta durita como me gusta! – empezando a moverse con mayor ritmo, ufffff, agarre sus tetas y pezones para empezar a amasarlos y pellizcarlos, el resto de la sesión fue encularla de perrito para terminar juntos en un misionero, ambos llegamos al mismo tiempo. Luego del mañanero, pedí el desayuno y nos acomodamos en la cama, aun sudados pero satisfechos, Mercedes se veía radiante, no hay nada como ver el rostro de una mujer brillar luego del sexo y más aun si es de mañana.

Lunatacas, ayer luego de que este baboso se puso malcriado no me imaginaba que esto iba a pasar, me arregle para este fin de semana, pilling, mani/ pedi y hasta cremas compre para la piel, me hice un tratamiento para estar bien y que mi marido disfrute de mi, pero, en fin, afortunadamente te cruzaste en el camino y me dije a mi misma, ¡tú misma eres!, y ya sabes que la hemos pasado muy bien, y no me equivoque contigo – dicho esto se levanto caminando sugestivamente hacia el baño, dejando caer la toalla; obviamente lo hicimos otra vez en el baño.

Tenia reserva para todo el fin de semana y recién era sábado, aprovechamos nuestra estadía, es más completamos la semana de estadía, disfrutamos de inolvidables sesiones sexuales, me deleito con varios squirts, una gozada completa, al final tuvimos que volver a nuestras realidades.

Lamentablemente la vida no es color rosa y tampoco soy un latinlover como para que te busquen todos los días, una vez en nuestras realidades Mercedes decidió no continuar con los encuentros y solo me queda el grato recuerdo, cuando la visito nuestras miradas se cruzan a manera de complicidad, espero que más adelante pueda volver a deleitarme de su cuerpo; el tiempo dará su veredicto final.