Xtories

Historias del complejo turístico (15)

Sergio reservó una semana en la costa, sabiendo que ella podría no aparecer. Pero cuando Rocío pisó la arena por primera vez, supo que el miedo ya no los separaría. Esta noche, por fin, dejará de ser una sombra para convertirse en su mujer.

jejen10K vistas9.8· 29 votos

La historia de Sergio y Rocío

Segunda parte

-ROCIO: Ese es el hijo de puta que me pegó!

La ira se hizo presente, arranqué el auto y pasamos a baja velocidad a su lado.

-SERGIO: Miralo bien y decime si es ese el tipo!

Rocío lo miró cuando pasamos pegado al auto.

-ROCIO: Sí, es ese gordo hijo de puta!

-SERGIO: Así que ese es el pelotudo

-ROCIO: No Sergio por favor! No hagas nada! Dejalo así!

-SERGIO: Quedate dentro del auto Ro, por favor! Tengo que hablar un par de cosas con ese tipo!

Tuve que insistirle varias veces para que no se bajara del auto, no quería que la viera.

Paré el auto unos treinta o cuarenta metros adelante del suyo y me bajé, caminé hacia él tomando fotos del auto, la patente y de la situación.

Me acerqué por el lado del acompañante donde la chica hablaba con él por la ventanilla, seguramente pactando el servicio, cuando la chica me vio acercarme, me miró sin entender nada.

-SERGIO: Disculpá flaca! Tengo que hablar un momento con este hijo de puta!

La chica, imaginando que habría problemas, se alejó del auto, caminando hacia donde estaba Rocío, al verla, esta se bajó del auto y se quedaron las dos mirando hacia mí.

-SERGIO: Escuchame hijo de puta! ¿Vos sos el cagón que le pegó la otra noche a una de mis chicas?

-TIPO: ¿Y vos quien carajo sos? ¿Qué mierda te importa?

-SERGIO: Si sos tan macho bajá del auto! Maricón!

Se bajó del auto haciéndose el matón, lo esperé en la vereda, se acercó y me tiró una trompada que esquivé sin mucho esfuerzo, y aprovechando sus movimientos bastante torpes, le di un codazo en los riñones y antes de que se pudiera enderezar una trompada en la boca, le sangró inmediatamente el labio, y en el momento que se lo tocó para ver la sangre, le di una patada en la pelotas que lo hizo doblar del dolor.

Arrodillado en la vereda y quejándose del dolor, lo agarré de los pelos para darle otra trompada en el ojo, para que le quedara morado como se lo había dejado a Rocío.

-SERGIO: Escuchame hijo de puta! Sos muy macho para pegarles a las chicas, pero veo que sos flor de maricón, ya sé quien sos y donde vivís, me llego a enterar que volviste por acá, que osaste venir por esta calle, te voy a ir a buscar y vas a aparecer por partes en algún zanjón! ¿Te queda claro? ¿O tengo que seguir hasta que entiendas?

-TIPO: Pará loco! Ya me voy! No me pegues más!

-SERGIO: La próxima vez que me veas, cambiá de camino porque esta vez zafaste, pero la próxima desaparecés del mapa! ¿Entendiste? Cagón de mierda! Borrate de acá antes de que te baje todos los dientes! Y si vas a la policía a hacer la denuncia, me voy a enterar y ahí sí que perdiste, vos y tu familia!

Se levantó como pudo y caminó hacia el auto agarrándose las bolas, se subió y salió como alma que se la lleva el diablo.

Por suerte ningún vecino, viendo el incidente, había llamado al 911, no quería tener que dar explicaciones a la policía sobre mi papel en aquella situación, sin duda creerían que era quien manejaba a las chicas.

Volví caminando al auto, la chica me agradeció, se despidió de Rocío y caminó hasta la siguiente esquina.

Rocío me abrazó llorando.

-ROCIO: Estás loco Sergio! Tenía mucho miedo de que te hiciera algo! Mirá si tenía un arma!

-SERGIO: Lo único que tenía era miedo el maricón! Subí que damos una vuelta por si llega a venir la policía.

Subimos al auto y me volvió a abrazar!

-ROCIO: Tenía mucho miedo de que te pasara algo por mi culpa!

-SERGIO: Tranquila que no pasó nada! Lo amenacé tanto que no creo que se le ocurra volver por el barrio!

Me dijo que esa noche ya no volvería a trabajar y le dije si quería que fuéramos a casa a cenar.

-SERGIO: ¿Qué te gustaría cenar?

-ROCIO: Cualquier cosa! Me da lo mismo!

-SERGIO: Pensá en algo que tengas ganas de comer, algo que hace mucho no comés!

-ROCIO: Dejame pensar!... Unos ravioles con salsa!

-SERGIO: Perfecto!

Fuimos a una casa de comida y compramos dos porciones de ravioles y un flan con dulce de leche y crema de postre.

Fuimos para casa a cenar, le cambié de tema para que dejara de pensar en ese hijo de puta y nos comimos los ravioles conversando.

Después compartimos el flan y nos tomamos un café.

-SERGIO: Quedate esta noche, no te vayas tan tarde!

-ROCIO: Está bien, pero hacemos como la otra vez, los dos en tu cama!

Le volví a prestar ropa y nos acostamos a seguir conversando hasta que dejó de contestarme cuando se quedó dormida.

Cuando sonó la alarma de mi teléfono, me sorprendió la forma en la que estábamos durmiendo, no recordaba en qué momento habíamos quedado en esa posición, ella apoyada en mi pecho y mi brazo pasado por detrás de su cuello y apoyado en su espalda.

Para que mentir, era una sensación agradable tenerla de esa forma, sintiendo el contacto de su cuerpo junto al mío y verla dormir plácidamente.

La alarma se detuvo, pero Rocío no dio señales de estar despierta. Me quedé un momento disfrutando de ese amanecer con ella a mi lado.

Después de un rato, me tuve que levantar, me estaba haciendo pis y ya no podía aguantar más.

Lentamente y muy a mi pesar, me fui separando de ella, tratando de no despertarla, ya lo haría después con el desayuno preparado.

La desperté pasadas las nueve de la mañana con el desayuno en la cama.

-ROCIO: ¿El desayuno en la cama? Tendría que ser yo la que te despertara con el desayuno, soy una desagradecida! Sos un sol Sergito!

Desayunamos y como las veces anteriores, se quedó en casa hasta la hora de ir a su esquina de trabajo, como era sábado, yo no tenía que cursar.

Fuimos a una parrilla a almorzar, en verdad me gustaba mucho estar con ella, hacerla olvidar, aunque sea por momentos, de la vida que estaba llevando.

Cerca de las ocho de la noche, me pidió que la llevara a la esquina, antes de bajar me miró a los ojos, los suyos parecían a punto de llorar, me dio las gracias por todo y en verdad me entristecí de tener que dejarla allí.

El lunes siguiente, cuando salí de la facultad, me estaba esperando en la esquina, subió al auto nos saludamos con un beso y le di el café.

-ROCIO: Te estaba esperando! Tengo algo que contarte, estoy re entusiasmada! Una de las chicas, una prosti como yo, me consiguió por su hermana, una entrevista de trabajo para una cooperativa de limpieza en un hospital, es pasado mañana a las ocho de la mañana. Estoy re contenta, si entro a trabajar ahí, voy a poder dejar esto!

-SERGIO: Cuánto me alegro! Merecés una oportunidad! Vas a ver qué vas a tener suerte!

-ROCIO: Me dijo esta chica, que ya le ha dado trabajo otras chicas prostitutas, que incluso no tenían ni el secundario empezado, seguro que voy a quedar!

De corazón me alegré por ella, era una oportunidad para dejar la prostitución, el verla tan entusiasmada, me hizo ver que eso es lo que quería, dejar de trabajar en la noche.

Conversamos como siempre lo que duró el café, aunque la primavera se hacía sentir, creo que el café era la excusa diaria para verla y hablar con ella al menos esos diez minutos.

La noche siguiente, cuando llegue a su esquina, se subió al auto y mientras tomaba el café, me dijo:

-ROCIO: Por hoy no trabajo más, mañana es la entrevista y quiero acostarme temprano!

-SERGIO: Está muy bien, ¿Ro, comiste algo?

-ROCIO: Todavía no!

-SERGIO: En casa tengo una tarta de verduras que deje preparada, ¿querés cenar en casa?

-ROCIO: Sí claro, vos cocinás muy rico!

-SERGIO: Si querés, te podés quedar a dormir en casa y mañana te llevo a la entrevista, ¿qué decís?

-ROCIO: Me estás malacostumbrando!

-SERGIO: Para que no tengas que irte en colectivo!

-ROCIO: Pero tendría que pasar por la pensión a buscar la ropa para mañana.

-SERGIO: Vamos!

Pasamos por la pensión, juntó lo que necesitaba y nos fuimos para casa.

Me preguntó si se podía dar un baño mientras se calentaba la cena.

-SERGIO: Si corazón, por supuesto! Hace de cuenta que estás en tu casa!

El trato cariñoso me salió casi sin querer, pero lo tomo con naturalidad.

Esta vez se había traído su ropa de dormir y salió con ella después de bañarse.

Después de cenar, juntamos y ordenamos todo, y le volví a decir que durmiera en mi cama, que yo dormía en el sillón.

-ROCIO: No lindo! Ya habíamos quedado en que si yo dormía en tu cama, vos también, ya has visto que entramos los dos sin problema!

Una vez acostado conversamos un rato más, me dijo que estaba un poco nerviosa por la entrevista, y yo traté de tranquilizarla diciéndole que todo iba a salir bien!

Me levanté más temprano y preparé el desayuno, cuando estaba por volver a la habitación, apareció en la cocina, ya cambiada como para la entrevista.

-ROCIO: Soy dormilona, pero hoy, ya no pude dormir más! De los nervios debe ser.

Desayunamos y salimos para las oficinas de la cooperativa.

Llegamos minutos antes de las ocho, y le dije que la esperaría en el auto, le deseé suerte y antes de bajar me dio un abrazo y un beso.

-ROCIO: Gracias por todo, lindo!

También yo estaba entusiasmado, quizás a partir de ese momento su vida tomara otro camino.

Casi media hora después, la vi salir y cuando se acercó al auto, vi que venía llorando.

-SERGIO: ¿Que pasó Ro?

-ROCIO: Otro hijo de puta!

-SERGIO: ¿Que te dijo? ¿Qué te hizo?

-ROCIO: Me hizo entrar a la oficina, me preguntó mis datos, mis estudios y mi experiencia laboral, hasta ahí todo bien, pero después me dijo que para continuar con la entrevista y tener posibilidad de entrar a la cooperativa, le tenía que chupar la pija, me cayó re mal, estoy buscando salir de la prostitución, y hacer eso por un trabajo es lo mismo, además una cosa es que esté con hombres para sobrevivir, y otra cosa es que un pelotudo me exija una mamada para conseguir el trabajo, me levanté y me fui a la mierda, qué se meta el trabajo en el culo!

Me partió verla así y le di un abrazo, lloró un momento apoyada en mi pecho sin soltarme.

-ROCIO: Sergio, estoy cansada de que ninguna me salga bien! No pego una!

-SERGIO: No te pongas mal corazón! Ya habrá otra oportunidad! No pierdas la esperanza!

Como para que no se quedara sola y se sintiera mal, le dije si no me acompañaba a ver al dueño de una pequeña empresa distribuidora de alimentos, para hacerle un sistema de control de stock y de la logística.

Me esperó en el auto, esa hora que duró la reunión, el dueño había aceptado la propuesta y habíamos conseguido el trabajo.

No quise mostrarme efusivo, ni decirle que lo habíamos conseguido, creo que la hubiera hecho sentir peor, ya sé lo diría otro día.

Lógicamente, esa tarde noche tuvo que volver a la esquina, mi economía no me permitía decirle que dejara la calle que yo le daría ese dinero, y si lo tuviera, dudo que ella lo aceptara.

Pasaron varios días en que no la encontré, al tercer día le mandé un mensaje preguntándole como andaba, pero no tuvo respuesta.

Pasaron los días, ya iban diez días sin encontrarla y tampoco me respondía los mensajes.

Me preocupé y una tarde fui a la pensión a preguntar por ella, me dijeron que hacía una semana que ya no estaba allí.

Seguía sin contestarme los mensajes, la extrañaba y necesitaba verla, aunque sea saber si estaba bien.

Después de quince días de mensajes sin respuesta, decidí escribirle un último mensaje.

“Hola Rocío, espero que estés bien, eso es lo que más me importa. Supongo que ya no querrás saber de mí, por eso es que no te veo en la esquina, ni contestás mis mensajes, de todas formas no te estoy reprochando nada, solo me gustaría saber, aunque sea una última vez, que estás bien o si le ha pasado algo a tu mamá. De corazón te deseo lo mejor para tu vida, sos una mujer luchadora y siempre admiré eso en vos. Nunca pierdas la esperanza. Estoy seguro que esa oportunidad va a llegar. Te extrañaré.

Te mando un beso”

Lo envié sin la certeza de recibir una respuesta, pero irremediablemente, no podía dejar de pensar en ella.

Varias noches di vueltas con el auto buscándola quizás en alguna otra esquina, pero no pude encontrarla, definitivamente, había desaparecido.

Pasaron casi dos meses sin tener noticias de ella, cada vez que salía de la facultad daba varias vueltas antes de volver a casa, aunque ya estábamos casi entrando en el verano, seguía comprando un café cada noche con la esperanza de encontrarla algún día.

No paraba de pensar en ella, de recordar tantos momentos que habíamos estado juntos, y en mi interior sabía sin lugar a dudas, de que me había enamorado como nunca antes, que lo hubiera intentado todo por tratar de darle una vida mejor.

Por momentos me dije que fui un estúpido por no decirle que la quería, quizás eso hubiera cambiado las cosas, quizá hubiera visto una forma de salir de su mundo, de vivir la vida de otra forma.

En los momentos de soledad, solía imaginar qué hacíamos tantas cosas que ella nunca había hecho, ir a un cine o a un teatro, salir alguna noche pero solo a divertirse, ayudarla a que termine sus estudios, a conseguir un buen trabajo, tener vacaciones, nunca en su vida había viajado, y me había dicho que le encantaría conocer el mar.

Ese mensaje que le había enviado hacía casi un mes, no había tenido respuesta, aunque su contacto en WhatsApp, seguía activo con el mismo número.

El cumpleaños de Rocío era el veintiuno de diciembre, alguna vez había pensado en regalarle un viaje a la costa para que conociera el mar.

Me resistía a que ya no estuviera en mi vida, al menos hasta que no fuera ella, quién parada frente a mí, me dijera que ya no era parte de su vida, que ya no quería tener contacto conmigo.

Nunca me enojé con ella, si dejo de contactarse conmigo, sus razones debe haber tenido, nunca la juzgué, y este no sería el momento.

Quizás en el fondo necesitaba una explicación, algo que me hiciera entender que desapareciera de un día para el otro, y me sentí un estúpido, por no decirle nunca que me había enamorado de ella.

Había terminado de cursar las materias del último año, las había aprobado a todas, solo me quedaban por rendir cinco finales y entregar la tesis que ya la tenía casi lista.

Faltando tres semanas para su cumpleaños, se me ocurrió, quizás un último intento por volver a verla.

Buscando en internet, encontré un complejo turístico en La Lucila del Mar, un gran lugar con varios departamentos, un hermoso parque, una pileta y a pocos metros del mar.

Hice una reserva a mi nombre para dos personas por una semana, desde el quince hasta el veintidós de diciembre.

Había decidido volver a escribirle, diciéndole que como regalo de cumpleaños, tenía unas vacaciones con todo pago, viaje, estadía y todas las comidas en un complejo a pasos del mar.

Lo único que no tenía en claro era como hacer para entregarle los pasajes en colectivo y los datos del complejo, seguía sin encontrarla.

Después de abonar la estadía con la tarjeta de crédito, me comuniqué telefónicamente con el complejo, me atendió Gabriel, su dueño, le expliqué mi situación diciéndole que podíamos ser dos personas, o quizás estaría yo solo, también le pedí un favor, sí por esas casualidades una mujer llamada Rocío Velázquez, llamaba para confirmar la reserva, que por favor le dijera que estaba a nombre de ella. Me dijo que no tendría ningún problema, la estadía ya estaba paga.

Compré los pasajes de ida y vuelta en colectivo, imprimí en un papel los detalles del complejo y las fechas de la estadía y el número de teléfono del complejo, para que la fueran a buscar a la terminal de Ómnibus, asegurándome que no tuviera ningún gasto.

Con todo arreglado decidir enviarle un mensaje, con la esperanza que lo leyera, y decidiera ir a la costa y poder conocer el mar.

"Hola Rocío, hace mucho no nos vemos, pero cómo se aproxima tu cumpleaños, quería hacerte un pequeño regalo, espero de corazón que lo aceptes. Cómo no sé dónde encontrarte, te dejo un sobre a tu nombre en la estación de servicio donde cada noche he comprado el café, la que está a una cuadra de la esquina donde solías parar. Gregorio o María de los Ángeles te lo entregarán cuando te acerques y digas tu nombre.

Espero lo puedas disfrutar.

Deseando que te encuentres bien, Te mando un beso grande"

El boleto de colectivo, era para las dos de la tarde y llegaría alrededor de las cinco, a esa hora yo ya estaría en el complejo esperándola, si es que decidía ir.

El trece de diciembre, dos días antes de irme, me llamó un amigo, me comentó que en la inmobiliaria de su madre, necesitaban una chica como asistente, como recepcionista, para atender llamados telefónicos, agendar citas, y demás tareas administrativas. El sueldo inicial, estaba bastante bien y trabajaría desde las nueve de la mañana, hasta las tres de la tarde. La entrevista, sería los primeros días de enero.

Le di infinitas gracias, estaba seguro de que esta era la oportunidad, si es que aún deseaba cambiar de trabajo.

Con esa alegría, preparé el bolso con ropa para una semana, y mi fiel Fiat Palio rojo, me llevó hasta la Lucila del Mar, sin saber a ciencia cierta si la volvería a ver.

Llegué pasada las dos de la tarde y me recibió Gabriel, me indicó el departamento y me explicó todo.

Le di algunos detalles de cómo era la situación entre Rocío y yo, pero le dije que no estaba seguro si ella vendría.

Cerca de las cuatro de la tarde, se acercó Gabriel para avisarme qué Rocío había llamado por teléfono, diciendo que no tendrían que ir a buscarla, que no vendría ese día y que no sabía si lo haría, que de hacerlo ya les avisaría.

Esa noticia me puso un poco mal, pero guardaba alguna esperanza de que viniera, quizás, unos días después.

Pasaron dos días y empecé a pensar que no vendría. Una mañana, después de desayunar me fui a la playa a caminar, era un día de sol y calor, caminé un poco por la costa, con las olas mojándome los pies, y pensando en que lo podríamos hacer juntos y que me gustaría ver su cara de felicidad por estar por primera vez frente al mar.

Volví un par de horas después, Gabriel trabajaba en el parque, me acerqué y le pregunté donde podría comprar algo para preparar comida.

Me dio las indicaciones y salí caminando, eran casi diez cuadras que tenía que hacer hasta un mercado.

Fui tranquilo, sin apuro, mirando la zona, las casas y pensando en que hubiera sido lindo pasar estos días con Rocío.

Tenía en mis manos esa posibilidad de procurarle un cambio de vida, que pudiera dejar ese mundo, si ese seguía siendo su deseo, ¿seguiría siendo ese su deseo?, hasta entendería que ante esa oportunidad, pudiera no existir nada entre nosotros, el sentimiento que tenía por ella, iba más allá de pensar en una relación, en verdad no tenía en claro sus sentimientos y si en su proyecto de vida contemplaba tener una relación de pareja, pero saber que podía hacer algo para que tuviera una vida mejor, tan solo eso me conformaba.

Casi una hora después volví al complejo, lo veo a Gabriel trabajando, al verme entrar, se paró en medio del parque esperándome.

-GABRIEL: Sergio, hace un rato llamó Rocío por teléfono, en una hora la voy a buscar a la terminal de San Bernardo.

Mi cara seguramente lo debe haber dicho todo, el corazón se me aceleró, había decidido venir!

-SERGIO: Gracias Gabriel! ¿Le dijiste que yo estaba acá?

-GABRIEL: No, supuse que estaba en tus planes sorprenderla.

-SERGIO: En verdad tenía miedo que al saber que yo estaba acá, no quisiera venir.

-GABRIEL: Creo que si sabiendo que era un regalo tuyo, aceptó venir, debe ser por algo. No te lo he preguntado, pero… supongo que estás enamorado de ella!

-SERGIO: Desde la primera vez que me miró a los ojos!

-GABRIEL: Estaba seguro de eso, no cualquiera haría lo que has hecho por ella, y te digo una cosa, el amor entre las personas me puede, creo que es el mejor sentimiento que podemos tener, haré cuanto esté a mi alcance porque lo de ustedes pueda tener un buen principio. Por lo pronto, la alojaré en otro departamento que está vacío hasta mañana, para que su reacción inicial, no sea salir corriendo al verte, quizás la tome por sorpresa que estés aquí, y no sepa cómo manejar la situación.

-SERGIO: Te agradezco Gabriel! La verdad que no se qué puede pasar, quizás ella no sienta nada parecido o no esté en sus planes tener una relación, no te he contado, pero por un amigo le conseguí una entrevista de trabajo en la inmobiliaria de su madre para los primeros días de enero.

-GABRIEL: Eso quizás sea el primer paso, al ver que tiene una oportunidad de progresar, quizás haga que se relaje y pueda pensar las cosas de otra forma. No pierdas las esperanzas.

-SERGIO: En realidad no me importaría que no quisiera nada conmigo, pero el saber que he hecho algo que le permita pensar en un futuro mejor, me conforma.

-GABRIEL: Eso es amor amigo mío, y del bueno!

-SERGIO: En verdad nunca estuve así de enamorado, nunca sentí algo así por una mujer.

-GABRIEL: Algo se me va a ocurrir! Si ella siente algo por vos, te aseguro que de acá se van juntos! Como que me llamo Gabriel!

-SERGIO: Muchas gracias!

-GABRIEL: Cuando lleguemos, tratá de que no te vea, quedate en el departamento o andá para la playa, yo te tengo al tanto por teléfono.

Para que mentir estaba nervioso, dentro de un rato mi vida tendría una definición, ¿cuál? No podía estar seguro, pero que hubiera aceptado venir, me daba algo de esperanzas.

Entré al departamento, me hice unos mates y me senté mirando por la ventana. Casi una hora después lo vi salir a Gabriel con el auto y sabía que iba a buscarla. Estaba nervioso y el corazón me iba al galope.

No sabía qué hacer, iba de un lado al otro, después de los mates, decidí caminar un poco por la playa, por las dudas llevé mi teléfono.

Caminé poco más de media hora en dirección a San Bernardo, era un hermoso día de sol y hacía calor, aunque había bastante viento, no había mucha gente en la playa y las sombrillas se agitaban como si tuvieran vida propia. Di la vuelta y volví caminando en dirección al complejo. Me faltarían diez minutos de caminata, cuando recibí un mensaje de Gabriel.

“Sergio, Rocío ya está ubicada en el complejo, se la ve bastante animada y algo ansiosa por ver el mar, seguramente después de dejar sus cosas, irá para la playa, quizás no estaría mal, encontrarse allí. Mucha suerte!”

Apuré el paso para llegar a la playa pegada al complejo, a unos cincuenta metros, podía ver el camino de madera que comunicaba con la playa. Me quedé por allí entremezclado con la gente.

Diez o quince minutos después, la pude ver caminar por el sendero en dirección a la playa.

Iba con una remera rosa, pantalón de jean recortado a medio muslo y unas ojotas que se quitó ni bien pisó la arena.

Su pelo suelto era sacudido por el viento, caminó en dirección al mar, al tiempo que yo lo hacía en dirección a ella.

Su vista fija en el mar, en las olas que mojaban la arena. Cuando sus pies tocaron el agua, se detuvo, miró hacia abajo viendo las olas cubrir sus pies.

A unos diez o quince metros, caminaba yo por la orilla, Rocío tenía la mirada fija en las olas, sin mirar en dirección hacia donde yo me iba acercando.

Fue cuando estaba a unos pocos metros, que miró en mi dirección.

Al reconocerme, se giró y pude ver sus lágrimas, su cara de sorpresa me hizo llorar a mí también.

-ROCIO: Sergio!

-SERGIO: Hola Ro, ¿hermoso verdad?

-ROCIO: Maravilloso! ¿Qué hacés vos acá?

-SERGIO: Necesitaba volver a verte! Aunque sea una última vez!

-ROCIO: Ay Sergio! ¿Qué voy a hacer con vos?

-SERGIO: Solo disfrutar del mar! Después ya se verá!

Le dije de sentarnos en la arena junto a los médanos, allí el viento era algo mas piadoso.

Estuvimos un momento mirando el mar, sin decir nada, seguía viendo sus lágrimas caer y su mirada fija en el horizonte. No sabía que es lo que estaba ocurriendo en su cabeza, o que estaría sintiendo.

-SERGIO: Quería que conocieras el mar, disfrutalo estos días!

Siguió en silencio un momento, un par de veces tomó aire como para decirme algo, pero creo que no se animaba, para que mentir, también yo estaba nervioso.

-ROCIO: Tuve miedo Sergio!

-SERGIO: Creo que todos tenemos miedos, el miedo en ocasiones nos pone en alerta, pero otra nos paraliza, no tengas miedo, tené confianza en vos misma, nunca pierdas la esperanza, se que sos una buena mujer, con buenos sentimientos.

-ROCIO: Es que tengo miedo de lo que siento! Y por eso me alejé, lo último que quisiera es lastimarte, sos la mejor persona que se ha cruzado en mi vida, y no pude hacer nada para evitar lo que me pasa con vos, pero vos sos un hombre de buen corazón, estudioso, capaz, con un futuro brillante y te merecés una buena mujer!

-SERGIO: No tengo muy en claro que es lo que merezco, pero si lo que deseo, y eso que deseo, es que una mujer se enamore de mí, tanto como yo me he enamorado de ella, esa primera noche en que me miró a los ojos en aquella esquina.

Luego de que dijera eso, giró su cara para mirarme.

-ROCIO: Ahora tengo más miedo que antes! No sé cómo es amar, nunca amé a nadie! Nunca nadie me ha amado y siento que es lo que merezco, estoy rota Sergio, mi vida fue y es un gran desastre, no hay día en que me duerma pensando que el día siguiente, puede ser un día mejor, pero hace tanto tiempo que no tengo un día mejor, que de a poco voy perdiendo la esperanza. No me puedo dar el lujo de estar enamorada, y menos de un hombre como vos, no tengo nada que ofrecerte, no tengo una vida digna, soy puta Sergio, soy puta! porque otra cosa no he podido ser. Cuando vos apareciste en mi vida, trataba de no ilusionarme, de no verte como un hombre al que podía querer, pero no lo pude evitar, fuiste y sos tan bueno conmigo que tengo miedo de despertarme un día y darme cuenta de que todo fue un sueño.

-SERGIO: Luego de un par de veces que nos vimos, que compartimos algunas cosas, pude confirmar que no solo sos una prostituta, que sos una mujer que tiene sentimientos, que no se resigna, ¿creés que por trabajar de prostituta no tenés el derecho a querer y ser querida? Quizás otros hombres puedan decir que ni locos se enamorarían de una prostituta, pero yo me enamoré de vos, aún sabiendo de tu trabajo, y desde que te conocí traté de hacer algo bueno por vos, nunca me atreví a confesártelo, yo también tenía miedo, miedo a que te alejaras, a no poder tenerte cerca. Estos meses no he podido dejar de pensar en vos, de buscarte, al punto de no importarme si existía la posibilidad de tener contacto con vos, con saber que estabas bien, y que no habías bajado los brazos, me era suficiente.

-ROCIO: Yo tampoco he podido dejar de pensar en vos, buscaba la forma de dejar de ser puta, de encontrar la manera de ser una mujer normal, de sentirme digna de vos, de que no te avergonzaras de mí. No me va a alcanzar la vida para agradecerte lo que has hecho por mí, en verdad has conseguido que no me dé por vencida, que lo siga intentando, pero la vida no me da tregua, no consigo salir de este pozo.

-SERGIO: A veces la vida nos presenta oportunidades y está en nosotros tomarlas o dejarlas pasar, jugarse a veces no es fácil, solo hace falta el valor de intentarlo.

-ROCIO: No te voy a negar qué he deseado todo este tiempo que estuvieras enamorado de mí, tanto como yo lo estoy de vos, pero eso es lo que más miedo me da, ¿cómo podría pretender yo, qué me esperes por las noches, sabiendo de dónde vengo y lo que he estado haciendo?, no puedo pensar en una relación así con vos, por más que lo desee con el alma, pero no puedo arrastrarte a eso, no me sentiría bien teniendo una relación con vos y haciendo lo que hago, ni siquiera puedo llegar a pensarlo, mientras siga siendo una puta, vos no te merecés eso.

-SERGIO: Ro, se lo que es tu vida en este momento, así fue como te conocí, y así fue como me enamoré de vos, sabiendo lo que haces y por qué lo haces, pero si tú real deseo, es dejar esa vida, es todo cuánto te tiene que importar.

-ROCIO: Sé que me conociste como prostituta, y aunque no lo creas, cuánto más te conocía, mas me avergonzaba, a medida que el sentimiento por vos crecía, peor me iba sintiendo, cada vez que estaba con un hombre, no podía dejar de pensar en vos, deseaba que fueras vos quién estuviera en ese momento conmigo. Necesito contarte algo, y espero que así lo entiendas, pude haber estado con muchos hombres distintos, pero nunca he hecho el amor, y te juro por mi vida, qué con ningún hombre he tenido un orgasmo. Cuando empecé en esto, al terminar, no podía evitar las lágrimas, muchos ni cuenta se daban, incluso algunos me han preguntado si me habían hecho mal, pero el mal no me lo hacían esos hombres, me lo hacía yo misma. Sí Sergio, lo que más deseo en esta vida, es dejar de ser prostituta, desde que me enamoré de vos, es que no soporto que otros hombres me toquen, siento que traicionó mis sentimientos, que no tengo derecho a hacerte esto.

-SERGIO: Desde que te conozco, te he sentido sincera, y estoy seguro que me has contado todo cuánto has sentido, y por supuesto siempre te he entendido, y nunca ha sido mi intención juzgarte, pero quizás exista una forma de salir de todo eso, la mamá de un amigo, necesita una empleada para tareas administrativas, en un principio sencillas y con un buen sueldo, si decidís aceptar la propuesta, el dos de enero tenés una entrevista.

Solo el ver la expresión de su cara y el abrazo que me dio, valió la pena, su cara de alegría, se mezclaba con sus lágrimas,

-ROCIO: ¿Y creés que pueda hacer ese trabajo? No tengo experiencia en ningún trabajo.

-SERGIO: Estoy seguro que sí, sé que vos podés, sé que sos capaz y sé que lo vas a lograr. En un principio el trabajo es de telefonista, agendar citas y recibir a los clientes, pero sé que en poco tiempo aprenderás el trabajo, y mientras tanto, podrías terminar el último año del secundario, ¿qué decís?

-ROCIO: Qué sos un sol! No sé quién te puso en mi camino, pero se lo agradeceré toda la vida, tanto como te lo agradeceré a vos y por supuesto, qué voy a poner todo de mí para no defraudarte.

-SERGIO: Sé que así será! Pero ahora necesito pedirte algo!

-ROCIO: Lo que quieras!

-SERGIO: Me encantaría besarte!

No hizo falta decir otra cosa, acerco su boca a mis labios y nos besamos, suavemente, con ternura, con amor.

Después de ese beso, sin decirnos nada, nos miramos a los ojos y nos volvimos a besar.

-ROCIO: ¿Vos estás en el complejo también? Porque donde me ubicó Gabriel, estaba sola.

-SERGIO: En realidad la reserva es en la unidad de al lado, pero Gabriel te ubico momentáneamente en esa, hasta ver cómo se presentaba todo, yo no estaba seguro si querías volver a verme.

-ROCIO: Te juro que era todo cuánto quería, no he dejado de pensar en vos, de extrañarte, de desear tenerte a mi lado, extrañé cada noche el café, aunque hiciera calor.

-SERGIO: Ya no lo extrañes, te haré un café cada noche, y te llevaré el desayuno a la cama cada mañana qué despiertes a mi lado.

Nos pusimos de pie, nos abrazamos, esta vez con amor y nos volvimos a besar.

Volvimos caminando tomados de la mano, al llegar al complejo, lo vimos a Gabriel y a Mora sentados bajo el alero, al acercarnos los dos nos aplaudieron, y se acercaron a nosotros con sendas sonrisas.

-GABRIEL: Nos alegramos mucho por ustedes y les deseamos toda la felicidad del mundo, si aceptan un pequeño presente, esta noche tienen una cena sin cargo en el restaurante, cortesía de "Mi destino"

-ROCIO: Gracias Gabriel, todo lo que me has dicho, me hizo pensar mucho. Gracias otra vez.

-GABRIEL: El amor es el amor! Y tienen toda una vida por delante! Por favor, sean descaradamente felices!

-SERGIO: Gracias Gabriel, Gracias Mora! La próxima vez vendremos juntos!

-MORA: Siempre serán bienvenidos!

Fuimos a buscar sus cosas y las llevamos a mi departamento, nos volvimos a abrazar, a besar, no nos queríamos separar.

Nos bañamos, nos cambiamos y cruzamos el parque hasta el restaurante.

Cuándo nos ubicaron en la mesa, el mozo nos dijo que podíamos pedir lo que quisiéramos de la carta, incluida cualquier bebida, todo estaba pago.

Rocío estaba vestida sencillamente, una larga pollera blanca, una remera celeste y unas sandalias blancas de taco bajo, estaba hermosa.

Yo también sencillo, un jean y una remera blanca.

La cena estuvo estupenda, no abusamos de la hospitalidad pidiendo los platos ni las bebidas más caras, nos conformaba cenar juntos, y ver la felicidad en su cara, era todo cuánto pretendía.

Volvimos al departamento, después de un café en las mesas del parque, era una hermosa noche de verano.

Cuando entramos nos abrazamos y nos volvimos a besar, Rocío temblaba.

-SERGIO: ¿Estás bien amor?

-ROCIO: Más que bien! Pero un poco nerviosa!

-SERGIO: ¿Por qué corazón?

-ROCIO: Mil veces me imaginé este momento, muchas veces me dormí pensando en que lo hacía a tu lado, pero ahora estoy nerviosa.

-SERGIO: Tranquila mi amor, no hay apuro, por el amor que te tengo puedo esperar lo que haga falta, si no estás lista, no importa.

-ROCIO: Desde hace días no he estado con ningún hombre, desde que recibí tu carta, ya no pude y tengo que decirte algo, pero me da un poco de vergüenza.

-SERGIO: Tranquila corazón! voy a respetar tus tiempos! Pero no tengas vergüenza, lo que quieras me lo podés decir.

Se puso colorada y bajo la vista, levante suavemente su mentón y la besé, mi lengua se encontró con la suya y fue el primer beso apasionado, mi hombría reaccionó y no lo pude ocultar.

-ROCIO: Tus besos, hacen que me moje, como nunca antes, y te juro por el amor que te tengo, lo que más quiero esta noche, es que hagamos el amor.

-SERGIO: Yo lo deseo tanto como vos, pero quiero que lo hagamos cuando estés lista.

-ROCIO: Nunca en mi vida besé a un hombre como a vos! Nunca deseé a un hombre como a vos! Quiero entregarte mi alma, mi corazón y mi cuerpo!

La volví a besar, y acaricia su pelo y su espalda.

-ROCIO: Olvídate todo lo que he hecho, a partir de hoy, comienza mi nueva vida, solo y exclusivamente para vos, nadie más volverá a tocarme, solo vos, te lo juro que nadie más!

-SERGIO: Lo sé corazón, lo sé!

La tomé de la mano y fuimos hasta el dormitorio, la volví a besar y lentamente levanté su remera, se la quité y la volví a besar.

Besé su cuello y sus hombros, por primera vez la tenía frente a mí, solo con el corpiño, su piel suave se erizó, pude sentir sus pezones en mi pecho.

Después fue ella quien me quitó la remera, acarició mi pecho y mi espalda, llevó las manos a su espalda y desprendió el corpiño, y bajando los breteles, se lo quitó.

Dos hermosas tetas no muy grandes, acordes a su cuerpo, con sus pezones erguidos, se aplastaron por primera vez en mi pecho, y fue una sensación maravillosa.

Todo fue muy lento, no teníamos apuro, mi erección ya presionaba mi pantalón deseando ser liberada.

Desprendí el aplique de su pollera, la deslicé lentamente hacia abajo hasta que pasó por su cadera, de allí cayó sola al piso por su propio peso.

Me senté en la cama y le quité las sandalias y el vestido, solo con su pequeña tanguita blanca, parada frente a mí y con la respiración agitada.

Acerqué mi boca y le di suaves besos a su panza, mis manos buscaron sus pechos y los acariciaron con ternura, pasando los pulgares por sus duros pezones.

No quería apresurar nada, era nuestra primera vez, quería que lo disfrutara y la recordara.

Me volví a poner de pie y a besarla, ya mi erección apoyada contra su cuerpo, pedía a gritos salir del bóxer.

Mientras me besaba, desprendió mi pantalón y lo bajó, pisando alternadamente las zapatillas me las quité, levanté cada pierna para sacarme el pantalón. Nos volvimos a besar, nuestros besos eran cada vez más intensos, más profundos, nuestras lenguas iban y venían de una boca a la otra.

-ROCIO: Nunca nadie me besó así lindo, esto es hermoso!

Con solo una prenda por quitar, nos acostamos abrazados, nos seguimos besando y acariciando.

Acaricié, besé y lamí sus hermosas tetas y pezones, su pecho subía y bajaba al ritmo de su agitada respiración.

Bajé besando su panza, lamiendo su ombligo hasta llegar a su pubis, cubierto por la blanca bombachita. Seguí besando sus muslos, acariciando suavemente sus piernas, trazando líneas con mis dedos. Subía desde sus rodillas recorriendo sus muslos con la palma de la mano, al llegar a su entrepierna, con los dedos, suavemente, recorrí los bordes de su tanguita, hasta llegar a su conchita, la tela ya estaba mojada y era todo cuanto pretendía.

Con dos dedos, tomé la bombachita por los costados, y la fui bajando lentamente, su respiración se agitó más aun, a medida que iba descubriendo su vulva totalmente depilada, sus jadeos iban en aumento, recorrí sus piernas lentamente bajando hasta sus pies. Luego de quitarla y dejarla ante mí, por primera vez completamente desnuda, nos pude sino admirar su cuerpo, tantas veces lo había imaginado, pero al tenerlo frente a mí, me parecía el más hermoso del mundo, sus caderas no muy anchas, se le marcaban sus huesos, subí besando sus piernas y acariciándolas delicadamente.

Al llegar a su entrepierna, besé sus labios, los recorrí con mis labios y mi lengua, sus jadeos ya se dejaban oír y en el momento que mi lengua recorrió su clítoris, una exhalación profunda y un sonoro jadeo, me anunció el exquisito orgasmo de Rocío. Sus piernas temblaron y sus manos buscaron mi cabeza, entremezclando sus dedos en mi pelo.

Me recosté a su lado para besarla, y sus lágrimas me conmovieron, entre sollozos me dijo:

-ROCIO: Fue hermoso! Mi primer orgasmo fue maravilloso! Gracias mi amor! No te puedo explicar lo que me hiciste sentir, nunca antes sentí nada igual!

La besé con amor, acaricié su cuerpo llegando con mi mano nuevamente a su entrepierna, muy mojada ya, mis dedos jugaron recorriéndola, de arriba hacia abajo, de un lado al otro, haciendo círculos sobre su clítoris. Su brazo me presionaba por la espalda contra su cuerpo acariciando mi espalda.

Luego de unos minutos de caricias en su hermosa conchita, tuvo otro orgasmo maravilloso entre jadeos.

-ROCIO; Para vos mi amor! Todo esto es para vos! Todo mi cuerpo es para vos! Solo para vos!

Yo también ya había mojado mi bóxer por la excitación que me provocaba su placer.

Ahora fue ella, quien apoyando su mano en mi pecho, me hizo recostar boca arriba, besó y acarició mi pecho, su mano bajó hasta mi bóxer y acarició mi erección sobre la tela.

Lentamente me lo quitó liberando mi erección. Y su reacción me causó gracia.

-ROCIO: Guau! Amor mío! Que hombría la tuya!

No soy exageradamente dotado, pero tengo lo mío, y tomándolo con su mano, me miró, luego volvió la vista a mi miembro y hablándole a él dijo:

-ROCIO: Es un gusto conocerte! Estoy segura que nos llevaremos muy bien!

Ya completamente desnudos los dos, nos volvimos a abrazar, y a besar.

Acarició mi pija lentamente, bajó besándome hasta que la tuvo frente a su cara, en el momento que sentí sus labios, creí que iba a acabar, se lo introdujo lentamente en la boca y lamió mi glande y todo cuanto entraba en su boca, le tuve que decir que estaba por acabar si seguía con tan deliciosa mamada.

Volvió a recostarse junto a mí y nos volvimos a besar

-ROCIO: Te amo Sergio! Te juro que te amo con el alma! Nunca sentí algo así por nadie en mi vida!

Voy a hacer todo lo que haga falta para hacerte el hombre más feliz del mundo!

-SERGIO: También te amo, vida mía! Y estoy seguro que nuestra vida juntos será maravillosa!

-ROCIO: Quiero sentirte dentro mío! Quiero hacer el amor con vos como no lo he hecho con nadie en mi vida! Si querés podés usarlo, pero no es necesario que te pongas un preservativo, nunca nadie estuvo en mí sin un forro y me gustaría sentirte! Quiero disfrutarte y que me disfrutes!

No hicieron falta más preámbulos, me giré quedando sobre ella y mi glande recorrió los labios de su vulva haciendo que vuelvan los jadeos.

-ROCIO: Si mi amor! Soy toda tuya! Solo tuya! Siempre tuya!

Busqué su entrada y empecé a penetrarla, lentamente, su calor abrazaba mi erección que poco a poco iba introduciéndose más y más. Sus brazos abrazaban y acariciaban mi espalda, presionando mi cuerpo contra el suyo, mi mirada clavada en sus ojos y la penetración era cada vez más profunda.

Sus lágrimas brotaban solas de sus ojos, y su mirada de amor me derretía.

Las embestidas fueron cada vez más profundas, hasta llegar a chocar mi cuerpo con el suyo, bastaron tres o cuatro movimientos de mi cadera, para que Rocío explotara en un nuevo orgasmo.

-SERGIO: Te amo mi amor! Cuanto me gusta tu placer!

-ROCIO: Nunca pensé que podría sentir todo esto! Te amo amor mío! Te amo hasta el cielo!

La dejé recuperarse un instante de su orgasmo y volví a embestirla despacio, ya estaba por acabar pero quería seguir un momento más, era nuestra primera vez y no quería que se terminara nunca.

Aumentaba el ritmo y luego lo aminoraba, buscando que tuviera un nuevo orgasmo y ahí sí, acabar junto con ella.

Casi diez minutos después de eso, sus piernas se tensaron, arqueó su espalda y en el momento que llegaba su orgasmo me derramé en su interior.

Sus lágrimas volvieron a salir y su sollozo se mezcló en nuestros besos.

-ROCIO: Te amo con mi vida Sergio! Sos lo mejor que me ha pasado!

-SERGIO: Vos también corazón, y tenemos mucho por delante!

Entre caricias, besos y palabras de amor nos quedamos dormidos.

En la mañana, me desperté primero y me quedé viéndola dormir, lo hacía tan plácidamente que me daba pena despertarla.

Cuando abrió los ojos un rato después y me vio mirándola, lo primero que me dijo fue:

-ROCIO: ¿Es verdad o es un sueño?

-SERGIO: Es un sueño, un hermoso sueño que recién comienza!

Fin

Epílogo

Cuando Sergio me contó su historia y el motivo que lo había traído, me di cuenta que estaba perdidamente enamorado de esa chica, a pesar del duro presente de Rocío, estaba dando todo de sí para intentar darle una mejor vida, para hacerla feliz, incluso sin tener certeza de que su amor fuera correspondido.

Cuando Rocío dijo que no vendría en la fecha prevista y que no aseguraba venir, me dio pena por Sergio, había hecho todo por amor, y ya sabemos que las historias de amor, me gustan con final feliz.

Me alegré por Sergio cuando días después llamó Rocío diciendo que venía, aunque no sabía cómo resultaría encontrarse con él aquí.

Fui a buscarla a la terminal de San Bernardo y tomé el camino más largo, para poder hablar con ella y sin decirle que él estaba, intentaría ver que le pasaba con Sergio, cuáles eran sus sentimientos para con él.

La conversación fue amena desde el principio, hablando trivialidades, pero no quería llegar al complejo sin haber puesto mi granito de arena.

-GABRIEL: Supongo que debe haber sido un regalo para vos este viaje, la reserva la hizo un tal Sergio hace unos días.

-ROCIO: Es verdad, el veintiuno es mi cumpleaños, y como alguna vez le dije que no conocía el mar, me hizo este regalo para mi cumpleaños.

-GABRIEL: ¿Él es tu novio?

-ROCIO: No…, es una historia un tanto complicada, hace unos meses que no nos vemos, me alejé de él cuando me di cuenta que me había enamorado y por ninguna razón lo quisiera lastimar.

-GABRIEL: Pero amar a alguien no es lastimarlo, al contrario. Al menos así lo veo yo!

-ROCIO: Es que…. Mi vida es un tanto complicada, él ha sido un sol conmigo desde que nos conocimos, nunca nadie se preocupó por mí como lo ha hecho él en este tiempo, nunca me sentí tan entendida, tan tranquila, tan relajada al no sentirme juzgada.

-GABRIEL: Quizás a él le pase algo parecido, quizás también se haya enamorado de vos y por eso le importás tanto.

-ROCIO: Si es así nunca me ha dicho nada, pero siempre fue muy respetuoso, considerado, tan caballero y tan correcto… No te conozco, pero siento que puedo ser sincera con vos, trabajo de… de prostituta, entenderás que con un trabajo así es complicado plantearse una relación, él es un divino, estudia, trabaja, tiene un futuro y yo no puedo salir de esto. No puedo pretender que se fije en mí como mujer, y me alejé para no ilusionarme con algo que veo imposible.

-GABRIEL: Si aceptás un consejo, quizás lo tengas que mirar desde otro lado, ¿Cuándo se conocieron vos ya estabas en este trabajo?

-ROCIO: Si, de hecho, cuando paró su auto, creí que era un cliente, pero me pagó lo que le pedí tan solo porque estuviera un rato calentita en su auto, no quiso que hiciéramos nada, ni tampoco que le devolviera el dinero.

-GABRIEL: Eso quiere decir algo! No vio en vos a una prostituta, vio tan solo a una mujer que le despertó ese sentimiento.

-ROCIO: Y eso no es nada, ha hecho cosas por mí que nadie había hecho antes, se ha preocupado por mi salud, porque comiera bien, por apoyarme, me ha dado un café cada noche fría de invierno.

-GABRIEL: ¿Y no creés ser merecedora de todo eso?

-ROCIO: Es eso, a cada momento pienso en él y me digo a mi misma que es un imposible, ¿qué tengo yo para ofrecerle?

-GABRIEL: Quizás lo más valioso, tu corazón. En ocasiones sentimos que la vida nos da golpe tras golpe, que no nos deja levantar cabeza, y nos rendimos, no venimos abajo y no encontramos la salida. Pero siempre hay una salida, una nueva oportunidad, una luz al final del túnel, a veces es un trabajo, a veces es un amigo, a veces es Dios, y otras es un amor.

Date la posibilidad de intentarlo, puede salir bien o puede salir mal, pero si no lo intentás, nunca lo sabrás, y quizás pasado el tiempo te arrepientas de no haberlo hecho. Tomá el valor de enfrentarte a tus miedos y a tus inseguridades, jugate por ese amor que sentís y quizás, por lo que me contás…, quizás pueda ser correspondido.

-ROCIO: Gracias Gabriel! Te juro que en estos días sola lo voy a pensar.

-GABRIEL: Suerte con eso!

Llegamos al complejo, y estuve seguro de que de allí se irían juntos.

Me alegré mucho cuando los vi irse juntos.

Pasó un tiempo, era el mes de mayo y llegó un mail de Rocío, me extrañó que fuera un mail, pero luego de leerlo entendí. El mail decía:

“Hola Mora, hola Gabriel, espero que estén bien!

Gabriel, siempre te recuerdo y creo que no te he agradecido lo suficiente, fueron tus palabras en aquella tarde en el auto que me hicieron dar el paso, y en verdad ha sido la mejor decisión de mi vida.

En mi nueva vida, por supuesto con mi lindo Sergio, todo marcha de maravilla, ya hace casi cuatro meses que estoy trabajando en la inmobiliaria, y estoy feliz, aprendiendo mucho, ni más ni menos que a usar una computadora y estar enviándote este mail, fue Sergio quien al volver me enseñó muchas cosas, horas estuve practicando, no quería defraudarlo.

Con mi amado nos fuimos a vivir juntos, bueno en realidad, yo me fui a vivir a su departamento, pero ahora estamos buscando uno un poco más grande, y estamos muy, pero muy bien. Cada día lo amo un poco más!

Como vos dijiste, la vida me dio otra oportunidad y estoy feliz de vivirla.

Ya hemos dicho de tomarnos unos días para pasarlos allí.

Un beso grande a los dos y hasta pronto!”

Para mí, suficiente!

Me destapé una cerveza y la tomé abrazado a Mora y mirando el mar.

Continúa en