Cosas que pasan (12)
Mariluz siempre le gritaba a Pepe por los vecinos, pero esa noche, en la oscuridad del dormitorio, sus voces se transformaron en jadeos. Él, creyendo que su vida sexual estaba extinta, descubrió que ella guardaba secretos de fuego. ¿Qué pasaría si la mujer que lo agobiaba se convertía en su mayor placer?
Este relato es irreal y grosero... todos los personajes que en él aparecen y los eventos que ocurren durante sus capítulos, incluso todos aquellos que pudiera parecer que están basados en nuestra realidad, son sólo burdas imitaciones, tergiversaciones o manipulaciones de una realidad que ocurrió de forma bien diferente, quizá hable de un mundo coexistente con el nuestro... debido a su lenguaje vulgar y mal educado, se recomienda que nadie lo lea.
COSAS QUE PASAN (12)
- ¡VENGA PEPE!... ven a meterte en la cama – mi grita como no, aunque sea con lo que ya me parece claramente otro tono, mi señora.
- ¡YA VOY MARILUZ!... deja ya de gritar que no son horas y vas a despertar a todos los vecinos... – respondo sin ninguna esperanza de que alguna vez me vuelva a hablar sin darme voces a pesar de que ahora ya noto claramente como lo hace con cariño.
Saliendo del baño vestido con mi pijama para dirigirme a la cama, tengo una extraña sensación que hace que me ponga nervioso, por primera vez en mucho tiempo me siento observado mientras hago el ya rutinario paseíllo que separa la puerta de entrada de la habitación de mi lado de la cama... una mirada hacia mi señora, que ya yace semi-acostada, confirma mis sospechas... al mismo tiempo, en mi mente, se desbordan las preguntas sobre el motivo por el que soy observado de esa manera después de tanto tiempo, en lugar de con la indiferencia habitual.
Una vez dentro de la cama y tras darle las buenas noches a mi señora, como hago cada noche, intento buscar una postura para dormir cuando de repente algo me sobresalta... noto como una mano, algo fría, se desliza por mi cuerpo y tras comenzar su recorrido acariciando mi espalda, continua lentamente hacia delante acariciando mi incipiente barriga, para seguir lentamente descendiendo en busca de mi masculinidad... sorprendido, excitado, pero sobre todo extrañado por esta situación, giro mi cabeza para encontrarme con la mirada de mi señora fija en mí... y una sonrisa maliciosa, que hace mucho tiempo que no veo, dibujada en su boca.
Apenas sin tiempo para reaccionar, su mano se ha colado bajo el pantalón de mi pijama y agarra con firmeza ese músculo que por falta de uso en el campo sexual ya creía totalmente atrofiado... sin embargo, y para que intentar negarlo, ante mi sorpresa y tal vez también la suya, parece que todavía funciona todo perfectamente ahí abajo...
- ¡Joder PEPE!... ¿qué tienes aquí tan duro? – me dice con un tono que mezcla sorpresa y sensualidad, mientras acerca su rostro al mío lentamente y comienza a besar mi cuello.
- Pues no lo sé MARILUZ... no recuerdo tener nada duro por ahí abajo cuando voy a mear... creo que deberías investigar un poco mejor eso que has encontrado – digo fingiendo desconocer un uso diferente al que le he dado los últimos años... sin poder aguantarme la risa, aunque no sea nada gracioso... al tiempo que añado – creo que yo también debería investigar si tú también escondes algo raro debajo de ese camisón...
Ella simplemente me sonríe sin decir nada y vuelve a besar mi cuello... su mano continúa agarrando con fuerza, o acariciando con suavidad según el momento, mi dura masculinidad... aprovecho su aparente estado de indefensión para deshacerme de toda la ropa que suelo ponerme para dormir de cintura bajo... posteriormente agarro su cabeza, con mucha delicadeza, para guiar sus labios a los míos y empezar a besarla con gran suavidad y muchísima ternura.
Mientras la beso mi mente retrocede muchos años en el tiempo... a aquellos años en que siendo novios, o relativamente recién casados, en esta misma situación la hubiese agarrado de aquella gran melena ondulada negra suya, con mucha fuerza y gran vehemencia, para arrastrar su boca hacia la mía en busca de devorar y morder sus labios, con la fogosidad y la lujuria otorgada por la juventud.
Sin dejar de besarla suavemente, empiezo a deslizar una de mis manos por su cuerpo sobre el camisón... no puedo negar que mi tacto nota el paso del tiempo en su cuerpo... aquel cuerpo estilizado y firme ha cambiado... aquel perfecto culo, respingón y precioso, que hacía voltear la cabeza a muchos hombres por la calle, y que tanto me gustaba azotar en los momentos íntimos de pasión, ya no se siente tan firme... me sorprendo al descubrir que no lleva nada debajo del camisón que se ha puesto para dormir, y reconozco su deseo en el suspiro que emite su boca cuando agarro y estrujo con fuerza uno de sus glúteos con mi mano.
Separa sus labios de los míos y me mira con una sonrisa que me lo dice todo... sobran las palabras... sus manos suben a mi pecho para desabrochar la chaqueta de mi pijama y yo utilizo las mías para agarrarla fuertemente por la cintura y hacer que se coloque sobre mí a horcajadas... a continuación mis manos deslizan hacia arriba su camisón y puedo ver esos pechos con los que en mi juventud siempre soñaba... no puedo negar que, con la complicidad del paso del tiempo, la gravedad ha ido poco a poco ganando la batalla, pero al no ser muy grandes, lucen todavía bastante bonitos, y para qué negarlo, también lucen tremendamente apetecibles.
Agarro con mis dos manos lo que queda de ese precioso culo respingón que fue mi perdición cuando era joven y hago fuerza para que deslice su cuerpo ligeramente sobre el mío hasta que alcanzo uno de sus pezones con mi boca... ella dirige sus manos a mi cabeza y apostaría por sus caricias que sus dedos buscan, evidentemente sin éxito, enredarse en unos cabellos que hace ya mucho tiempo me abandonaron... mis manos agarran y estrujan con fuerza sus glúteos mientras mi lengua lame, mis labios succionan y mis escasos dientes muerden sus endurecidos pezones, provocando que emita sus primeros jadeos.
Ella se incorpora sobre mi cuerpo y retorciéndose como una contorsionista, logra ponerse algo de lado agarrando de nuevo mi masculinidad con una de sus manos sin que su pezón abandone mi boca... comienza entonces un suave movimiento de vaivén con su mano, mientras una de las mías desciende lentamente perdiéndose en la hendidura entre sus piernas y para mi sorpresa, descubro que donde debería haber sólo una cueva parece que hay un pozo de agua.
Tremendamente excitado, y también con cierta brusquedad, la hago girar dejándola boca arriba sobre su lado de la cama... a continuación me lanzo sobre ella como haría cualquier tigre hambriento sobre una deliciosa presa... giro su rostro, donde no ha desaparecido un instante su sonrisa, con mi mano... sus ojos se fijan de nuevo en los míos y una de mis manos baja rápidamente acariciando con suavidad todo su cuerpo hasta que llega a su destino... una vez allí introduzco uno de mis dedos en su interior, un dedo que avanza sin apenas hacer fuerza aprovechando que está totalmente encharcada... la miro fijamente a los ojos y empiezo a masturbarla... cuando veo que entrecierra sus ojos, escucho su primer jadeo... entonces mis labios buscan inmediatamente los suyos, siento como su cuerpo se abandona relajándose sobre la cama y noto por la unión de nuestras bocas como su respiración se acelera... y noto tal vez también cómo vibra su alma.
Posteriormente me detengo para introducir un segundo dedo en su interior... casi sin darme tiempo a volver a masturbarla... se ayuda de sus manos para separar sus labios de los míos...
- ¡MÉTEMELA YA PEPE!... ¡HAZLO! – me grita mi señora ansiosa y jadeante.
Prefiero no estropear la magia del momento abriendo la boca para decir algo... me incorporo raudo para colocarme entre sus piernas, quizá con algo de miedo en el cuerpo a que si tardo demasiado, ella se arrepienta... me siento como un adolescente y creo que mi masculinidad luce incluso más dura que en las grandes noches de sexo de mi juventud... lentamente voy entrando dentro de ella con pasmosa facilidad debido a su humedad... mientras voy penetrándola, contemplo su rostro y veo como ella me va recibiendo en su interior manteniendo esa gran sonrisa que nunca se ha borrado de su cara... inmediatamente me rodea con sus extremidades como queriendo hacer nudos alrededor de mi cuerpo, primero siento como me atrapa con sus brazos y luego como lo hace también con las piernas.
Entonces comienzo a moverme... dentro y fuera... probablemente no tan rápido como solía, pero intento suplir esa falta de velocidad con la experiencia que me han otorgado los años... los suspiros y jadeos que mi señora le regala al aire, suenan en mis oídos como si fueran auténtica música celestial... cierro los ojos y me dejo llevar por el placer y también por los recuerdos... ya no somos aquellos dos jovencitos que deseaban que sus padres fuesen a cenar un sábado fuera para tener una casa libre donde entretener nuestras manos... tampoco somos los recién casados que aguardaban con impaciencia que llegara la noche, para regresar de nuestros trabajos y tras la cena, acostarse en la cama para disfrutar de un merecido postre... siempre con fogosidad y desenfreno.
Con mis ojos cerrados trato de mantener un ritmo decente en las penetraciones a pesar de que me siento ahogado por todo el placer que está sintiendo mi cuerpo... pero también me ahogan todos los recuerdos que se están agolpando en mi mente... entonces lo oigo, es algo casi imperceptible para cualquier mortal que no la conozca... pero yo no soy un mortal cualquiera, soy su marido y reconozco a la perfección la pequeña diferencia de timbre que tiene el suspiro que desde hace más de treinta años anuncia que la puta que esconde mi señora en lo más profundo de su ser toma el control de su cuerpo y nubla por completo su mente.
Habría llegado el momento de hacerlo, pero los años ya no me perdonan... ahora apenas puedo ya mantener con dificultad el ritmo que llevo y sonreír como un idiota... sonreír recordando como ese gemido anunciaba el momento de darle la vuelta para montarla como a una perra... para perder la cabeza... para darle como un loco desde atrás y con todo... para mirar embobado cómo se bamboleaba con cada penetración aquel increíble culo que me volvía loco y que siempre me pareció perfecto... minutos y minutos dándole como si fuera un cajón que no cerraba mientras le tiraba con fuerza del pelo obligándola a arquear su espalda y ella gritaba, gemía y jadeaba... pidiendo más, diciéndome increíbles burradas y en ocasiones también, llamándome de todo... hasta que llegábamos ambos, juntos, a increíbles orgasmos.
Por desgracia tengo los años que tengo... así que lo único que puedo hacer es intentar apurar un poco más el ritmo desde mi posición entre sus piernas, mientras cruzo mentalmente los dedos para que mi señora se corra antes de que me dé un infarto que deje el resto de mi cuerpo tan tieso como lo está mi hombría... seguro que con una tremenda sonrisa en la cara... pero al fin a al cabo, totalmente tieso y muerto.
Sus gemidos y jadeos continúan y me hacen pensar dos cosas... que no lo estoy haciendo tan mal a pesar de las obvias limitaciones de mi edad y que mi objetivo de conseguir que se corra está bastante cerca... pero de pronto noto como sus piernas se aflojan y sus brazos me empujan tratando de que me quite de encima suyo... empiezo a darme cuenta de cómo me ha pasado factura mi inactividad en estos temas durante los últimos años... aunque esa inactividad sea más por su culpa que por mi falta de interés... pero es que ni siquiera logro intuir la respuesta a la simple pregunta de si mi señora se ha corrido... me dejo caer boca arriba sobre la cama confundido, pensado en si la respuesta a la dichosa pregunta es afirmativa o negativa... pensando en si algún día volveremos a repetir... lamentando además que ya se haya acabado la batalla, puesto que yo no he conseguido alcanzar mi final feliz.
Pero para mi sorpresa notó como rápidamente ella se sube sobre mí a horcajadas y guía mi masculinidad de nuevo hacia su interior para empezar a moverse lentamente... dándome placer, un placer diferente, no sé si mucho más satisfactorio que antes, pero desde luego mucho más descansado ya que ella hace ahora todo el trabajo... baja su cuerpo empezando a rozar sus endurecidos pezones contra el mío y busca también mi boca con la suya, no sin antes sacar su lengua y darme un par de lametazos insinuantes en la punta de la nariz.
Ese gesto ya no me deja ninguna duda de lo que está pasando en mi cama... mi señora no sólo no se ha corrido, sino que sigue totalmente encendida y deseando alcanzar ese orgasmo que haga que la puta que habita en su interior vuelva a adormecerse, busca el orgasmo que haga que esa puta deje de estar al mando... así que, como hacía en nuestra juventud cuando estábamos en esa posición, empiezo a acompañar ligeramente su movimiento de caderas con el mío, haciendo que empiece a ronronear de gusto como si fuera una gata... aprovechando la unión de nuestras bocas sujeto con mucha fuerza su nuca con una de mis manos, para que sea imposible que sus labios puedan separarse de los míos... con la otra mano acaricio su cuerpo descendiendo hasta su culo, que por la posición ha quedado bastante en pompa... y tras varias caricias le suelto un tremendo azote en el trasero que provoca que desde lo más profundo de su interior nazca un suspiro tan grande que, como una gran ola, entra en mi cuerpo a través de la unión de nuestras bocas haciéndonos a ambos vibrar por dentro.
Un par de minutos más tarde, justo tras haberle dado un segundo azote que ha resonado en toda la habitación como un trueno en mitad de la tormenta, mi señora empieza a bajar el ritmo de su cabalgada y busca empalarse a sí misma hasta las bolas... yo agarro con firmeza sus caderas para intentar que no haga más lentos sus movimientos, pero lo único que consigo es que suelte un profundo suspiro quedándose como muerta sobre mí... se detiene tras haberse corrido y se queda inmóvil sobre mí, derritiéndose como un helado olvidado al sol.
- Dame un minuto PEPE – me dice tras haberme dado un pequeño piquito en los labios... jadeante, pero todavía sobre mí, aplastándome.
Tumbado en la cama cierro los ojos, notando todavía mi masculinidad dura como un palo dentro de ella, mientras mi señora permanece inmóvil sobre mí respirando jadeante... empiezo a pensar en lo que yo la he hecho disfrutar a ella y que ella a mí me ha dejado con las ganas... maldigo mentalmente mi suerte y me viene a la cabeza aquella frase de uno de mis amigos de mus, divorciado hace muchos años y probablemente convertido ahora en un buen putero, aunque eso último se lo calle... lo único que hace una mujer en la cama después de follar, es estorbar PEPE...
Entonces siento como mi señora se descabalga, agarra mi masculinidad y empieza a pajearme... sorprendido abro los ojos para mirarla y me la encuentro mirándome fijamente con una sonrisa... me guiña un ojo y empieza a descender aún más por mi cuerpo gateando lentamente hacia atrás mientras contonea sensualmente su cuerpo... cierro brevemente los ojos y entonces noto la humedad de su lengua recorrer mis huevos y como tras varios lametones su boca engulle y succiona mi masculinidad... casi no me puedo creer que mi señora me la esté chupando, sin que yo se lo haya pedido... sin ruegos o súplicas... y no sólo eso, al mismo tiempo su mano me masturba a un ritmo que como siga así creo que no voy a durar mucho.
Intento en vano que se detenga y su respuesta es girar levemente la cabeza para mirarme desafiante a los ojos mientras mantiene la mitad de mi masculinidad atrapada dentro de su boca haciendo presión con sus labios... su lengua juega haciendo círculos alrededor del glande produciéndome un tremendo placer... y por si todo eso fuera poco, al mismo tiempo, su mano sigue masturbando con mucha fuerza la parte de mi hombría que no tiene metida en su boca.
- ¡Joder MARILUZ que me voy a correr! – digo apremiado cuando empiezo a sentir el cosquilleo en mis huevos y ante su pasividad, agarro con bastante fuerza su cabeza con las dos manos para poder sacársela de la boca... nunca me ha dejado correrme en su boca y no quiero ahora estropear un bonito día en el último momento.
- ¡COBARDE!... ¡NO ERES MÁS QUE UN COBARDE PEPE! – exclama mi señora abandonando también la paja y retándome con la mirada – luego te quejas y te lamentas como si fueras un bebé de esto y lo otro...
- ¡ME CAGO EN LA PUTA!... ¡YA ME TIENES HASTA LOS COJONES CON TANTAS TONTERIAS MARILUZ!... ¡AHORA TE VAS A CAGAR! – grito fuera de mí indignado por su actitud chulesca y provocadora... y también por el tremendo calentón que nubla mi mente.
La agarro con fuerza por la cabeza, incluso le tiro del pelo con cierta brusquedad para ponerla en posición, y entonces, agarrándola firmemente de la nuca con las dos manos, presiono su cabeza hacia abajo metiéndosela de golpe por la boca hasta que su frente golpea contra mi panza... noto perfectamente como mi glande le golpea la campanilla... supongo que es eso le provoca una fuerte arcada, pero es una especie de espasmo lo que me asusta y hace que la suelte inmediatamente.
Para mi sorpresa no sólo no me dice nada, sino que pesar de que incluso he hecho que se le saltaran las lágrimas, es ella misma quien vuelve a intentar introducírsela lentamente hasta el fondo de su garganta, consiguiendo sólo provocarse una nueva arcada... respira e intenta todavía introducírsela entera en la boca varias veces, todas ellas sin mucho éxito, hasta que al final vuelve a repetirse la escena anterior... vuelve a rodearla hasta la mitad con sus labios mientras vuelve a mover su lengua en torno al glande y todo eso masturbándome con gran intensidad por la base... yo grito inicialmente producto de la sorpresa, pero después de excitación y placer... nuevamente empiezo a sentir el cosquilleo en los huevos, pero esta vez y recordando lo sucedido anteriormente, no sólo no voy a detenerla, sino que cierro los ojos y la agarro con fuerza de la nuca para volver a empotrársela hasta más allá de la campanilla, donde empiezo a soltar varios latigazos de semen que hacen que se atragante... cuando abro los ojos veo que incluso parece que parte de mi semen le ha salido por la nariz y se mezcla sobre su rostro con todas sus lágrimas.
Me quedo tirado en la cama boca arriba unos minutos intentando recuperar el aliento y temiéndome lo que pueda decir mi señora cuando recupere el aliento... pero en la habitación reina el silencio y ella, tras limpiarse, se abraza a mí y parece que no va a decir nada...
- ¡Joder MARILUZ!... ¿a qué ha venido esto? – le digo tras un rato aún sorprendido por todo lo que ha pasado.
- Esta noche me he dado cuenta de que siempre has sido muy bueno conmigo y me apetecía premiarte haciendo una de esas locuras que me recriminaste no haber hecho cuando éramos jóvenes – me dice mirándome con una sonrisa mientras me da un beso en mi mejilla.
- Ha sido apoteósico MARILUZ... pero no has debido provocarme... al final he perdido un poco el control y pensaba que te había hecho daño – le digo mientras yo también la abrazo a ella.
- Has gritado como un loco PEPE... pensé que te daba algo...
- Tú tampoco es que hayas estado muy calladita MARILUZ – le digo con malicia... aunque para ser sincero, como sabéis, mi señora es de las que nunca se calla.
- Ni me lo recuerdes PEPE... ¡qué vergüenza!... ¡mira qué horas!... ¿qué pensaran los vecinos de mí... de nosotros? – dice preocupada... hay que joderse, años dándome voces a todas horas y por cualquier cosa, con los vecinos oyéndola seguro... y lo que parece que le preocupa, de repente, es qué pensaran los vecinos porque una noche hayamos follado.
- Estamos casados MARILUZ... no hay motivos para avergonzarse... los vecinos tampoco tienen por qué pensar nada raro... hemos disfrutado igual que lo harán ellos – le digo a mi señora para intentar tranquilizarla respecto a los vecinos, mientras pienso que el que va a pasar realmente vergüenza delante de ellos voy a ser yo... porque claro, cualquier vecino pensará con toda la razón del mundo, que si estos montan este escándalo cuando follan y no han escuchado algo así en años... cuánto tiempo lleva el pringado ese, es decir un servidor, aguantando las voces que le da su señora a diario a cambio de nada... a dos velas y sin mojar.
- ¿Tanto has disfrutado PEPE? – me dice mi señora con una sonrisa malévola, sacándome de mis pensamientos y aparentemente un poco más tranquila.
- Ha sido la mejor mamada que me has hecho en la vida MARILUZ – le digo guiñándole el ojo, provocando que ella se tape la cara con sus manos ante mis palabras, como si ahora le diera vergüenza que la vea mientras hablamos de lo sucedido.
- ¿Y lo que hemos hecho antes PEPE? – me dice con un hilillo de voz.
- Para serte totalmente sincero MARILUZ... ya casi no me acordaba de cómo se hacía lo que hemos hecho antes o lo que estamos haciendo ahora... el estar así abrazados de forma cariñosa... no sé cuál de las dos cosas echaba más de menos – bromeo, pero en realidad intentando recordar la última vez que mi señora y yo nos abrazamos en la cama mostrándonos algo de cariño.
- Pues para tener falta de práctica no has estado mal... pero nada, nada mal PEPE – me dice... ¿orgullosa de mí?... ¿orgullosa de ella?... ¿deseando repetir otro día?
Ya sé lo que estáis pensando, pero os aseguro que NO, que aunque esta vez tampoco me hubiera corrido en su boca, o más bien en el fondo de su garganta, seguiría pensando que la mamada que acaba de hacerme mi señora es la mejor de mi vida... lo que ya no sé explicar muy bien, es si ha sido porque la mayoría de sus dientes estaban en un vaso del baño y ha sido la primera vez en mi vida que me la ha chupado sin clavarme alguno... o si ha sido porque hacia catorce años que no me la chupaba y ya no recordaba el morbo y la excitación que eso me hacía sentir... ¡14 AÑOS!... me acuerdo de aquella noche como si fuera ayer, nuestra selección acababa de hacer historia al conseguir repetir título en la Eurocopa y curiosamente frente al mismo rival... en 2008, sobre el césped del CRATER de Viena todo había sido muy fácil y un gol de FREGANDO TARROS hizo justicia a lo visto sobre el campo... sin embargo aquel 30 de Junio de 2012 los ALELOMANES fueron infinitamente superiores en todo, excepto en el marcador... un gol de CRETINO RENALDO, como no, desde el punto de penalti, encendió la mecha para una larga fiesta en nuestro país, mientras nuestros rivales lloraban sobre el césped la INJUSTIÇA tras el pitido final... recuerdo ver por televisión la entrega del trofeo y la celebración de nuestros jugadores con nuestra bandera tricolor... la verde, roja y amarilla del país... mientras en casa corría con abundancia el champán para mí y mi señora como previa a nuestra propia fiesta... aprovechándonos de que nuestros hijos se fueron con sus amigos para ver el partido y volverían tarde pues se quedaban fe fiesta para celebrar la victoria de nuestra selección... y aprovechándome también de que ella, quizá, se había pasado algo más que un poco con la bebida.
- ¡Buenas noches MARILUZ! – digo antes de besarla en la mejilla.
- PEPE... ¿quién crees que ganará mañana? – me pregunta mi señora que parece que no quiere dormirse todavía.
- ¿De qué me hablas ahora MARILUZ? – pregunto confundido.
- Del mundial PEPE... del mundial de fútbol – me dice sorprendiéndome totalmente... pero si a mi señora no le gusta nada el fútbol... ni le interesa... no ha visto un partido completo desde la final de aquella Eurocopa de 2012.
- Pues no lo sé MARILUZ... por un lado me gustaría que perdieran los vecinos, pero por el otro no me apetece nada volver a escuchar su victimismo de siempre... siempre que si el árbitro les ha robado... que si todo el mundo les roba... – digo recordando aquellos días en que nuestros ahora vecinos decían que éramos peores que el mismísimo diablo.
- Bueno PEPE... no será para tanto... ¿qué culpa tendremos nosotros si mañana el árbitro se equivoca?... ¿de dónde es el árbitro PEPE? – pregunta curiosa mi señora.
- De Suiza MARILUZ...
- Ves PEPE... ¡NEUTRAL!... ¿y supongo que muy bueno? – pregunta interrumpiéndome.
- Está considerado como el mejor árbitro del mundo... jajajajajaja... digamos que acierta siempre como si en vez de ser humano fuera un reloj de los que fabrican en su país – digo arrancándole también a ella una carcajada aprovechando el tópico suizo para hacer un chiste fácil.
- Entonces no hay problema PEPE – dice mi señora todavía sonriendo.
- Claro que lo hay MARILUZ... en Europa ya no hay fronteras... salvo la que ellos mismos han dibujado... el árbitro de mañana nació en Suiza, pero sus padres son MESETEROS emigrantes... su padre es de FACHADOLID y su madre es de MANDRIL – aclaro ante la cara de sorpresa de mi señora.
- ¡¿De MANDRIL PEPE?! – exclama mi señora horrorizada.
- SÍ MARILUZ – digo recordando con tristeza cómo hemos acabado.
- ¿Y cómo se llama PEPE? – pregunta mi señora sacándome de mi pensamiento.
- ¿El árbitro MARILUZ?... Herr JAKOB FRANZISKUS ABASCAL FRANCO...
- ¡JODER! – me interrumpe mi señora.
- Ya ves MARILUZ... todavía hay gente en el mundo con nombres más rojos que alguien que se llama JOSE LUIS CASTUGAL CASTUGAL – le digo con toda la ironía a mi señora que siempre me reprocha que me apellide dos veces como el nombre de nuestro país... como si fuera mi culpa cómo se apellidaban mis padres.
- Al final parece que vas a tener razón en todo lo que siempre me has dicho PEPE... que todo lo que pasa en este mundo hoy en día es cuestión de política o de dinero – miro estupefacto a mí señora porque me ha dado la razón – ¡buenas noches PEPE! – dice acariciando mi coronilla con cariño mientras me da un suave beso en los labios y luego se gira hacia su lado como hace siempre cerrando los ojos.
- ¡Buenas noches MARILUZ! – digo sin querer alargar más el día.
Busco acomodarme en la cama para dormir no sin antes mirar el reloj, que marca las tres y media de la madrugada... con una sonrisa de oreja a oreja en la cara, recuerdo que hoy ha sido para mí un día de emociones fuertes... y no sólo porque he follado por primera vez en lo que va de año... es que mi señora, me ha dado la razón en algo, así por las buenas... ¡ME HA DADO LA RAZÓN!... algo que creo que hasta hoy no había sucedido nunca y que probablemente no vuelva a suceder.
Eso sí, me entristece pensar que el día se acaba y que mañana será otro día... cosas que pasan...y por desgracia supongo que ¡SERÁ DISTINTO!... ¿o creéis que algo ha podido cambiar en mi vida y mi matrimonio?
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Una decisión dolorosa 1
«Me gustaría acostarme con otros hombres». Tres frases que bastaron para destruir la seguridad de un matrimonio perfecto.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion medico pacienteRiesgo y excitacion
- Hetero: Infidelidad
Una apuesta perdida 01
Para Danny, perder un partido siempre tenía un precio dulce. Pero esta vez, la apuesta no es solo sexo: es sumisión absoluta.
Comparte:Infidelidad consentidaBdsm suavePoder y control
- Hetero: Infidelidad
De insatisfecha casada a emputecida infiel.
Lleva años sintiéndose invisible en su propio matrimonio, hasta que las miradas de su vecino, 21 años menor, encienden una llama que no puede apagar.
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion medico pacienteBdsm suave
- Hetero: Infidelidad
El día que mi amigo vió desnuda a mi mujer (2)
Natalia no es una mujer que se deje intimidar. Cuando su amigo Pablo vuelve a aparecer con la intención de repetir viejos placeres, ella propone una…
Comparte:Bdsm suaveInfidelidad consentidaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Es lo que querías
Descubrir que tu vida íntima es el secreto mejor guardado de tu esposo puede ser devastador... o el detonante de la libertad que siempre buscaste.
Comparte:Infidelidad consentidaPoder y controlVerguenza y placer
- Sexo con maduros
Pervertida por un hombre maduro. Parte II. «FINAL»
Marcos no es un novio, es una advertencia. Cada vez que él la toca, la joven comprende que el placer verdadero no tiene nombre ni ternura, solo…
Comparte:Infidelidad consentidaRelacion medico pacienteBdsm suave