Xtories

July y yo 18

Erika solo quería mirar. Pero cuando el alcohol, el maquillaje y las manos ajenas sobre su piel empiezan a hablar más fuerte que su vergüenza, la madre de la novia descubre que su cuerpo tiene memoria de placeres que creía olvidados. ¿Hasta dónde estará dispuesta a llegar para no ser solo la espectadora?

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CAPITULO XIX

DESPEDIDA DE SONIA

Nos apañamos para dormir todos como pudimos. El domingo despertamos tarde, aunque amparo, había ido a comprar unos churros y porras. Naya que ya se había despertado desayunaba con Amparo y July, que estaba ejerciendo de madre, así es que yo tenía a Violeta y a Maca para resarcirme porque la noche anterior no había follado. Naya se quedó local al ver salir a tantas mujeres del cuarto, pero la ventaja es que no entendía.

Esa tarde, le dije a Violeta que descansara y no fuera al local, pero se negó, dijo que con una buena ducha y una buena siesta, como nueva.

Maca me dijo que aún estaba flipando con todo lo que había vivido anoche, y que contara con ella para eventos similares.

Me quedaba la duda de que haría mientras, no me creía que estuviera haciéndose dedos.

El resto de la semana, transcurrió sin mucha novedad, salvo que me llamó Sonia, para confirmarme la despedida, y que su tía al final no venía. Le pregunté si su madre sabía a que venía, y me dijo que le había dicho que ellas hicieran lo que quisieran y que ella solo miraba. Al final con la madre, serian siete. Quedamos el sábado siguiente a las 17:30.

Lo hable con July y preparamos un puesto más, así serian cuatro follando y dos calentando, que serían seis, y la madre a mirar, y en caso de que se animara, siempre se podía cambiarla por alguna de las otras.

Por si acaso, buscamos los dos carteles de NOVIA y MADRE DE LA NOVIA, que teníamos de la despedida de Maca, y compramos también varios antifaces, para las que mamaran los usaran y no fueran reconocidas. Como aquí no había despedida del novio, podían entrar clientes normales, toda la tarde, pero si nos encargamos de publicitarlo. Esos temas siempre daban morbo, y atraían mucho a los clientes.

Y así llegó el día de la despedida.

A July se le ocurrió que pusiéramos una especie de coctel para ofrecer a los clientes y a las chicas, a media tarde. Dado que todo lo que se recaudase era para nosotros podíamos tener ese detalle. Lo pedimos al restaurante donde solemos comer, algo para picar y unas botellas de cava para brindar.

Pusimos en la zona del diván una mesa plegable para poner las cosas.

A las 17:30, llegaron las chicas. Bastante cortadas, por cierto, y la madre.

Sonia me saludo y me fue presentando a las chicas, incluida Erika, la madre.

Erika era una cincuentona del montón, con generosas caderas y tetas, no muy agraciada de cara, y visiblemente descuidada. Viéndola se entendía el porqué no quería exhibirse.

July se hizo cargos de las chicas, y las explicó lo que iban a hacer y como.

Básicamente ubico a Sonia y a tres amigas en los puestos, y las otras dos en la zona de calentamiento. Las dio un antifaz a cada una y las dijo que lo suyo era mamar, pero que si alguna se animaba, también podía girarse, poner el culete hacia el agujero y que por el las penetraran, por lo que también debían de estar desnudas o como mucho con la braga o el tanga.

Las tres que junto a Sonia iban a follar como locas, se desnudaron rápidamente en las cabinas y esperaron instrucciones. Las dos que mamaban también se quedaron en tangs esperando a colocarse.

Sonia ocupó el puesto que tenía el cartel de LA NOVIA, y las amigas se pusieron flanqueándola. July las fue diciendo que se tumbaran en la camilla que sacaran hasta las caderas por el agujero, y las fue sujetando las piernas. Cuando estuvieron las cuatro colocadas, pidió ayuda para lubricarlas, y de paso calentarlas un poco. Moussa y Ousmane fueron los voluntarios ideales.

Mientras yo hablaba con Erika,

"Así es que se nos casa la niña”, le dije.

“Ja, ja, pues si, siempre y cuando no se entere el novio de cómo ha sido la despedida”, me dijo ella.

“Sí, se nos hacen mayores sin darnos ni cuenta. La mía tiene tres años, pero han pasado en nada”, le dije.

“¡Ah!, está casado?”, me preguntó.

“Sí, esa es mi mujer”, le dije señalándole a July.

“Que modernos. Están juntos en esto?”, me preguntó extrañada.

“Bueno, realmente estamos en esto por ella”, le dije.

“Y eso?”, preguntó.

“Después del parto, entró en una depresión post parto, pero que la duró tres años. Se veía horrible, que ya no era atractiva, que ya no gustaba a nadie…. Dejo de cuidarse, y bueno llegó un momento en que tuve que convencerla de lo contrario”, le dije.

“Vaya, esa historia me suena”, me dijo ella, “A mí me pasó algo similar, pero nadie me rescató”.

“Bueno, quizás no sea tarde aún, no?”, le pregunté.

“Ja, ja, yo ya no estoy para rescates, más bien para derribos”, me dijo ella.

“Que edad tiene, si se puede preguntar?”, le pregunté.

“51 años”, me respondió.

“Está en la flor de la vida. Tengo yo mujeres con mas años, trabajando aquí”, le dije.

“Ya claro”, dijo ella incrédula.

“MI suegra por ejemplo, tiene casi sesenta años. Estaba muertecita, y ha sido conocer este mundo, y rejuvenecer 20 años”, le dije.

“No me lo creo”, dijo Erika incrédula.

“July, ven un segundo”, le dije llamándola.

“Dime”, dijo acercándose.

“Que edad tiene tu madre?”, le pregunté.

“59 años, ya lo sabes”, me dijo.

“Y donde trabaja?”, pregunté.

“Aquí, por?”, preguntó.

“Porque Erika no me creía, espero que ahora me crea”, le dije.

“Si, claro, ahora si”, dijo Erika.

“Y cómo ha cambiado su vida esto?, le pregunté.

“Pues podríamos decir que ha vuelto a nacer, ha vuelto a descubrir el sexo, que llevaba más de 5 años sin probar, desde que murió mi padre, ha sido vital para ella”, le dijo July.

“Vaya si que es interesante, si”, dijo Erika.

“Bueno, Erika, vamos a abrir ya. Para que no se aburra, podía hacer de camarera”, le dije.

“Como?”, preguntó ella.

“Hemos preparado un pequeño coctel para los clientes, y las chicas, claro, y alguien tiene que pasarlo. Si le apetece…”, le dije.

“Yo?, no, solo pensaba mirar, es mas pensaba irme a tomar algo hasta que terminara Sonia”, me dijo.

“Porque no se dá una oportunidad?”, le dije.

“Una oportunidad de que?”, dijo ella.

“Mire, usted se va con July, ella la tunea, un poco y la viste un poco mas sexy, y nos hace de camarera, y asi vemos si queda en usted alguna gota de sexualidad”, le dije.

“No, no, me muero de vergüenza, por favor”, me dijo Erika mientras July la cogía del brazo y se la llevaba al lavabo mirando con cara de vaya marrones me metes.

Yo me fui a abrir, y avisé a las chicas, de que lo hacía.

Empezaron a entrar clientes, que iban como lobos a por la novia, pero todos veían que todos eran chochitos jóvenes, y eso les encantaba. Empezaron a follarlas e incluso las que mamaban ponían también el culo para que las follaran.

Al rato, vino July con Erika. Coño, no parecía ella. La había arreglado el pelo, maquillado, le había puesto un top discreto a media tripa, y una falda, también discreta a medio muslo. Traía July una bandeja de canapés, y Erika una con copas de cava.

Empezaron a ofrecérselas a los clientes que esperaban, y estos no hacían ascos a nada ni a la comida, ni a la bebida, y a las dos mujeres.

Erika, cuando noto la primera mano en el culo, casi tira la bandeja con las copas, pero consiguió sujetarla, y claro si sujetaba la bandeja no podía sujetar las manos, que la tocaban.

Les decía,

“Por favor, señores, soy una camarera, y estoy casada”.

Uno la dijo,

“A mi me encantan las camareras casadas, y con ese par de tetas”, mientras metía una mano por debajo del top, tocándole la teta.

Otro que había al lado le imito, tocándole la otra teta. Pronto le subieron el top, y la dejaron con las tetas al aire.

Erika decía,

¡Oh! Dios Mio, sin parar.

Los tios se pusieron a chuparla los pezones, y una dejo caer el caa sobre la teta y se la lamía entera, diciéndola,

“Me gusta mucho mas así”.

Otro que se apuntó también, le cogio la bandeja, y la dejo al lado, dedicándose, a morrearla mientras con las manos la tocaba el culo.

Erika, tenía cara de desconcierto, pero más desconcertante aún, era que se dejaba hacer.

Se oía a Sonia, y las amigas, gemir y gemir con las folladas. Erika miraba de vez en cuando como follaban a su hija.

El que follaba a Sonia, empezó a encularla. Erika lo vio, y medio gritó,

“Se la esta metiendo en el culo a mi niña, la va a hacer daño”.

“No me digas que eres la madre de la novia”, le preguntó el que la morreaba.

“Yo, si, si, lo soy. Porque?”, preguntó Erika.

“Porque aquí es tradición que la madre y la hija follen juntas en las despedidas”, le dijo el tío.

“Yo no follo. Bueno, si, pero con mi marido, la verdad es que poco, pero con él”, dijo Erika, que ya no sabía ni lo que decía.

El tío la cogió una mano, y se la llevó a la polla. Erika, instintivamente empezó a meneársela.

El fue poco a poco levantándola la falda, hasta que su polla pudo acceder al tanga adhesivo que le había puesto July. Supongo que la arreglaría un poco los pelos, porque según Sonia, tenía una selva, y al menos con el tanga, no se veían pelos, y el tanga tapaba poco.

Tras unas cuantas pasadas de la polla del tío por su coño sobre el tanga, la propia Erika se lo quitó y se llevó la polla a su coño.

Yo estaba al quite, y no quería que follaran a nadie fuera de las cabinas, y menos a cara descubierta.

Le dije a los tíos que se fueran a la zona del diván con ella. Una de las veces que pasé a ver cómo iban, la tenían en pelotas a cuatro patas mamando la polla a dos y otro follándola a saco.

“Todo bien?”, le pregunté a Erika.

“Genial”, me dijo ella.

Mas sincera no podía ser. En ese momento, la cambiaron de posición, y uno se tumbó en el suelo, y se la puso encima, y otro se dirigió a encularla. Yo dije ahora si que la lía.

No dijo ni pio. Empezaron a follarla los dos mientras el otro le follaba la boca, las tetas se movían como dos campanas tocando a arrebato, y ella gemía como una posesa.

Me volví a la sala. Tardaron más de una hora en salir los tres tíos.

“Muy buena la gordita. Como polla como una desesperada por todos lados”, me dijeron.

Vaya con Erika. Y eso que había ido a mirar. Lo mismo le faltó decir que había ido a mirar si la follaban unos cuantos.

Fui a ver si Erika seguía viva, estaba tirada en el diván con cara de éxtasis. Cuando me vio, intentó taparse y dijo,

“Dios mío, que he hecho?”.

“Pues seguramente te han pegado la follada de tu vida”, le dije yo.

“Joder, si, nunca había estado con tres a la vez, bueno ni con dos, la verdad es que solo he conocido la polla de mi marido, y de un novio que tuve antes, ha sido salvaje”, me dijo.

“Pues espabila que ahora hacemos un descanso, y te pongo en un puesto”, le dije.

“Por favor, no, no, que va a pensar mi hija y sus amigas”, me dijo.

“Están haciendo lo mismo que vas a hacer tú, o sea que poco pueden decir”, le dije.

“Ya pero yo estoy casada”, me dijo ella.

“Tu tranquila, lo seguirás estando”, le contesté.

Espere a un descanso, para pedirle a una de las amigas de la novia que dejaran el sitio a Erika. SE sorprendieron relativamente, porque al ver que iba, supusieron que antes o después fallaría.

Mientras Erika, a la que le había dado un antifaz, porque no me gustaba que hicieran cosas a cara descubierta, había estado haciendo un calentamiento móvil, ya que se la comía a todo el que estaba esperando para follar a las chicas.

La puse en el puesto de una de ellas, y puse sobre ella el cartel de MADRE DE LA NOVIA. Las dos tenían garantizado que los que entraran al local las follarían a las dos, y como había anunciado la despedida, pues la verdad es que fueron muchos tíos.

A la hora del cierre, le pedía Ousmane y a Moussa, que cuando cerraran se entretuvieran con las chicas. Moussa me dijo que como después de estas fiestas suele haber fiesta, que había dicho a alguno colegas que vinieran a partir de las 2 de la madrugada. Le pregunté cuántos, y me dijo que seguramente 10 y con ellos dos 12. Le dije que perfecto, y que las dieran como si no fueran a follar en su vida.

Efectivamente vinieron 8 colegas, que con ellos hacían 10. Les dije a las chicas, que ahora tenían una pequeña sorpresa, cortesía de la casa.

Ahora ya si, sin clientes, fuera de las cabinas, en unas mantas que pusimos en el suelo, se dedicaron a follarlas los 10 a todas.

A eso de los cuatro de la madrugada, cuando dimos por finalizada la fiesta, les pregunté a Sonia y Erika.

“Que tal chicas?”.

“Hemos follado ya para toda la vida”, me dijo Sonia.

“Si, yo calculo, que aún no he visto las entradas, que os habrán follado entre 60 y 70 tíos”, les dije.

“Dios del Amor Hermoso!, en mi vida pensé yo que me pudieran follar tantas pollas”, dijo Erika.

“Ja,ja”, dijo Sonia, “Pues para mí ha sido un buen entrenamiento. Ahora me puedo casar con suficiente experiencia, pero claro seguro que hay que ir actualizando los conocimientos”, me dijo Sonia riéndose.

“Por eso no te preocupes, Sonia, tu cuando quieras, me llamas y te hago un hueco”, le dije.

“Y a ti también Erika, no te me pongas celosa”.

“Calla, calla, que con lo de hoy tengo para una buena temporada. Joder con los negritos, que manera de follarnos”, dijo.

“Bueno la verdad es que estaban aleccionados por mí, les dije que os dieran como si no hubiera un mañana”, le dije.

“Pues vaya si lo han hecho, y encima algunos con unos pollones…….”, dijo Erika.

“Mírala, y eso que no quería venir. A veras cuando se entere la tia”, dijo Sonia.

“Ni se te ocurra contarla nada, niña”, le dijo Erika.

Todos reímos la pequeña disputa, y nos fuimos del local.

Mañana Domingo, tenía cosas que hacer por la mañana. La inauguración estaba a la vuelta de la esquina, y faltaban muchas cosas.

CONTINUARA

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