July y yo 9
El negocio avanza con nuevas caras y deseos ocultos. Cuando tres mujeres buscan humillación extrema y una pareja decide que la esposa sea la protagonista anónima, el límite entre el trabajo y la vida personal se desdibuja en la oscuridad del local.
CAPITULO IX
REGRESO DE MACA
SEGUNDA BLACK NIGHT
APARICIÓN DE IRENE – INCORPORACION DE SILVIA (I)
En los días siguientes, Isabel y Rocío me dijeron que querían darse un descanso, entre otras cosas porque sus maridos estaban ya un poco moscas por las tardes seguidas fuera de casa.
Era totalmente lógico, aunque le recordé a Isabel el cursillo que tenía que darles a las chicas de movimiento de coño. Me dijo que dejáramos pasar unos días y que se lo daba. Al menos alguna demostración y los ejercicios básicos para conseguirlo.
También le pregunté a Isabel por Maca, si había vuelto del viaje de novios, y que qué tal.
Me dijo que sí, que hacía ya unos días y que bien, que el viaje había sido bonito, sobre todo para Maca que se había hinchado a follar, aunque eso sí, no con su marido
Hice un breve repaso de las chicas, fijas tenía a July, Amparo, Vero, Gloria y Laura que ya me llamó diciendo que su tocólogo le había dado ya el alta para mantener relaciones sexuales. Luego estaban las esporádicas Isabel y Rocío, una posible candidata Maca, y la tal Mariló que me dijo que algún día podría ir.
Vi que con los cuatro puestos y los dos de calentamiento ocho eran las chicas que tenía que tener fijas para poder cubrir todos los puestos todos los días.
El negocio funcionaba muy bien, pero no podíamos bajar la guardia.
Quedé con las cinco un día para comer. Ya se incorporó Laura, que iba a debutar esa tarde ya en un puesto. Se llevó a la niña por aquello de darle el pecho. Fue la atracción, claro. Nos dijo que a las seis vendría Iván a por la niña.
Las estuve diciendo que el negocio iba muy bien, aunque eso ya lo sabían ellas por el dinero que se llevaban todos los días. Les dije mis deseos de que fueran ocho fijas para poder cubrir las bajas que hubiera, bien por reglas, por enfermedad, por shows, o simplemente para relevar chicas.
Les dije que el perfil ideal, sería una chica cerca de la treintena, soltera o divorciada para evitarnos al marido, en paro y liberal.
Ese perfil apuntaba a Vero y a Gloria como candidatas ideales para conocer gente de esas características. No obstante, todas quedaron en estar atentas a cualquiera que cumpliera al menos parte del perfil que les había dado, ya que el sistema de trabajo permitía que cualquiera que estuviera cuidada, valdría, como lo demostraba Amparo que la follaban igual que a Vero, siendo los dos extremos de edad.
Todas, incluso Amparo, me dijeron de conocer alguna que pudiera interesarle el trabajo. Les dije que las tantearan y que si las veían realmente interesadas las fueran llevando al local para que vieran y probarán.
Por supuesto yo no me olvidaba de Maca que por cierto no me había llamado desde que volvió de su viaje.
Decidí llamarla a ver que tal había vuelto, aunque primero la mandaría un wasap no sea que estuviera con Marco.
"Hola putita, ¿que tal? Me apena no haber tenido noticias tuyas desde que regresaste. ¿Todo bien?, la escribí.
Tardó un rato en contestar, pese a que vi que lo había leído.
“Hola, perdona por no haberte escrito o llamado. Tengo mucho que contar. ¿Podemos vernos esta tarde?, me contestó.
"Claro, pásate por el local y hablamos mientras follamos", le dije.
"Buff, ves si es que el hablar contigo es equivalente a ponerme a mil. Esta tarde nos vemos. A las seis, ¿no?", me dijo.
"Si, a esa hora se empieza a trabajar, guarrilla", le contesté.
Les dije a las chicas lo que había hablado con Maca y que esa era la candidata que yo tenía más claro y además para que empezará ya.
Del restaurante nos fuimos al local.
Allí, Laura me pidió que si podía follarla mientras que sus compañeras cuidaban a la niña.
Me metí con ella en una cabina, la verdad es que estaba muy salida. Se quitó la ropa nada más entrar y se tumbó en la camilla.
"Eh, eh, no seas tan cómoda. A chupar primero”, le dije.
Ahora se movía mucho más ágil que estando con el bombo, y se puso de rodillas a chupar.
" Bueno zorrita", le dije, "hoy te voy a poner con la estrella sobre tu sitio. Eso les dice a los clientes cual es la más indicada para follar".
Había sido idea de July, ya que muchos la preguntaban cuál era la más indicada para follarla primero.
"Ponme como la puta del año, pero lo que quiero es que me follen mucho", me dijo Laura sin dejar de mamar.
"Me alegro mucho de que vuelvas con el mismo ímpetu que te fuiste. Tenía miedo de que tu estado de excitación permanente fueras solo motivo del embarazo, y que una vez hubieras parido volvieras a la normalidad. Veo que no es así y me alegro así es que vamos a follar ese coño y ese culo como la mamá se merece. ¿No has follado con Iván desde que diste a luz?, andaba muy salido. Estuvo aquí follando", le dije.
“La verdad es que no, si me dijo que había estado aquí, pero no quiere follarme aún porque dice que está muy tierno”, dijo Laura.
La volví a subir a la camilla y empecé a meterse por el coño y luego por el culo. El coño lo tenía algo más grande sin duda consecuencia del reciente parto. Con el paso del tiempo iría cogiendo un tamaño más reducido. No quise jugar mucho con sus tetas ya que a nada que las apretabas salía un abundante chorro de leche que sin duda era necesario para alimentar la cría. Mientras la follaba, llamo a July.
"July porfa, en una mochilita de Alba, así se llamaba la niña, hay dos succionadores, tráemelos, por favor, para ir sacando leche para Alba, mientras tu marido me da un poco de polla", le dijo.
July se los trajo y se entretuvo en aplicárselos en los pezones, e ir ordeñándola mientras la follaba. Cuando llenaba un succionador, lo vacía a en unos recipientes especiales para conservar la leche materna.
Era divertido, yo estar dándole polla como un loco por el coño y el culo, ella contorsionándose, gimiendo, jadeando y mientras July sacándole la leche de las tetas. La puse a cuatro patas para encularla más profundo. Así, por la pose, la leche salía aún mejor. July llenó seis recipientes. Aunque estuviera Laura hasta las dos, había leche para seis tomas, y sólo se perdería dos o a lo sumo tres.
"Estás tomando algo para no quedarte", le pregunté.
"No, aun no. Empiezo después de la regla siguiente", me contestó.
"Pues lo siento, pero me voy a correr en tu coño. Espero que no tengas los ovarios hiperactivos", le dije.
"Córrete donde quieras", me contestó.
Pues no se hable más. Le solté toda la corrida en su coño. Si Maca, como suponía venía con ganas de polla, tendría que tomarme la pócima que me dio Abdou para estar como un toro, como dijo él.
Laura se dedicó a dar de mamar a la niña antes de que viniera Iván a por ella. En cuanto vino Iván, Laura ocupó una de las camillas.
Abrimos a las seis. Yo me quedé esperando a Maca. Quedó en venir a las seis.
Al poco, entró por la puerta. La saludé de lejos, y salí a su encuentro ya que rápido tenía un puñado de pollas a su alrededor. Me la llevé detrás de las cabinas. Por la cara que traía entendí que algo la preocupaba. La di dos besos y me senté en un diván que habíamos puesto allí, para descansar las chicas. Me la senté encima, diciéndole,
"Putita, antes de contarme nada, tienes que relajarte", y empecé a morrearla. Mientras lo hacía metí una mano por debajo de su camiseta y salvando el sujetador empecé a tocarla las tetas. En la despedida de soltera, la había follado coño y culo, pero no habíamos morreado, ni me la había chupado, ni le había tocado y comido las tetas. Sin grandes esfuerzos, la quite la camiseta y el suje dejándola en tetas. Le comí, lamí, y chupé sus pezones. Maca empezaba a suspirar fuerte. Se dejaba hacer dócilmente y tenía unos pezones interesantes. La levante, la solté el botón del vaquero y se lo saqué por los pies. La dejé solo con el tanga.
"Los mexicanos fliparían al ver este cuerpo, zorrona", le dije.
"Ufffff", fue su respuesta.
Le eché mano a su entrepierna. Tenía el tanga empapado. La masturbe un poco por encima del tanga sin dejar de morrearla y sobarla las tetas con la otra mano.
Me saque la polla y en cuanto la vio fuera, la echo mano empezando a masturbármela.
Me levanté dejando caer los pantalones y me bajé los calzoncillos después sacándolo también. Al levantarme mi polla quedó a la altura de su boca, y no tardó nada en engullirla. Yo le sujetaba la cabeza por la nuca, acompañando el movimiento de follada de boca. Cuando la tenía toda dentro de la boca le sujetaba así la cabeza. Notaba mi polla en su garganta, pero la zorrilla aguantaba bien.
Después de un rato decidí metérsela ya. La senté a horcajadas sobre mí, mirando hacia mí. Se sentó sobre mis muslos, y le dije,
"Métetela y vamos a hablar".
Maca me la cogió se la colocó en la vagina, y prácticamente se dejó caer de golpe. En cuánto la tuvo toda dentro empezó con un lento vaivén hacia delante y hacia atrás. Me dijo,
"Me parece que como sigamos así, yo por lo menos voy a hablar poco. Uhmm, Ohhhhhh".
"Vamos, se valiente. Controla tus sentimientos, tus sentidos tus emociones. Así sentirás más", le dije.
"Bufff, vale. Pues, Ohhhhhh, por un lado, lo que te dije en la última conversación, me excita enormemente el trato que me dieron los mexicanos. Nunca pensé, Ahhh que me pudiera gustar que me mearan me escupieran, me lo hicieran tragar, Ahhh, Uhmm, estoy muy cerda", me decía.
"No te preocupes putita, yo te puedo organizar cuantas sesiones quieras de esas, vamos, cerda, cuéntame más", le dije.
"Buff, Rafa, estoy muy malita, pero suelto la bomba. Mi querido Marco no iba a jugar a pádel. Me confesó el último día que es bisexual, y que había estado con amigos", me dijo.
"No me jodas", me salió del fondo del alma.
"Solo lo sé yo, mis padres y tú", me dijo.
"Y que vas a hacer?, yo creo que por eso hasta te pueden dar la nulidad del matrimonio", le dije.
"De momento le dije que no haremos nada y que cada uno tiene libertad sexual para hacer lo que quiera. Y aquí estamos. y ahora me callo y me follas", me dijo.
Pues eso hicimos. La folle coño y culo a conciencia. Cuando se la saqué del culo, le dije,
"Pedazo puta, me has manchado la polla de mierda. Límpiala ahora mismo con la boca”.
Era mentira, pero ella se agachó y empezó a lamerme la polla como una posesa. Me corrí en su boca y le dije que ahora la pajearía pero que mantuviera mi leche en su boca. Eso la jodia, ya que no podía emitir ningún sonido por la boca.
"Vamos cerda córrete, pero con la boca llena de mi leche. Seguro que nunca en tu vida te correrás tan bien. Vamos perra, que voy a buscar un criadero de perros, y te voy a llevar para que te follen todos los perros, por lo perra que eres. Vamos, vamos, vamos guarra.",
Maca empezó a arquearse y pegar botes sobre el diván. Abría mucho los ojos, con la boca cerrada para que no se le saliera mi leche.
" Puta, trágate mi leche", le dije.
Se la trago de inmediato y encadenó un sinfín de Ohhhhhh, Ahhh, Bufff, joder, dios, si parar de botar sobre el diván. La deje allí reposando, y me fui a buscar a Ousmane y Moussa para que la colocarán en su agujero y que la follaran duro.
Ousmane la cogió como quien coge a un peluche, se la metió, estos tíos debían de tener siempre la polla tiesa, y abrazada a él se la llevó hacia su sitio. De camino, July le dijo,
"Ousmane, cuando termines con la putita, ayúdame con esta caja.
" Señora July yo ayudo ahora. Moussa, ayuda con putita ", dijo al otro armario.
Ya estaban en la sala de los clientes, ya que la caja era para reponer en la máquina de vending. Los clientes miraban flipado a Ousmane con Maca encima enganchada a su polla como si de un canguro y su cría, pero más fliparon cuando vieron llegar a Moussa también con la polla fuera, y según estaba Maca, se la metió por el culo hasta que las nalgas de Maca pegaron en él, y así se la llevó mostrando su coño bien abierto a todos los clientes.
La llevó hasta su camilla, y la tumbó boca abajo tal y como iba y empezó a follarla el culo a toda pastilla. Muchos de los clientes pararon para ver aquella estaca entrando y saliendo del culo de Maca. Además, Moussa le sacaba la polla del todo para que pudiera verse lo abierto que quedaba su ano, y luego volvía a clavársela.
Era la primera vez que estaban follando a una chica fuera con todos viéndola la cara, y aquello no me gustaba. Pero no era ahora el momento de reprender a Moussa, además, Maca tenía la cabeza dentro de la cabina.
Aún estuvo un buen rato follando le el culo. Yo creo que este tío era como los perros que cuando se van a correr engordan el nudo, pues yo creo que a este se le engordaba la polla, o yo al menos la veía cada vez más gorda. Hasta que explotó, y realmente por los bufidos que pegó, los alaridos de Maca que le había acompañado en la corrida y la cantidad de leche que la soltó, parecía eso, una bomba.
Él y otros clientes estuvieron un rato viendo como Maca echaba la leche por su culo. Realmente era un espectáculo y había sido un show más que siempre ayuda. Pero, aun así, le dije a Moussa que fuera las chicas nada.
Maca se metió en su cabina, y Ousmane acudió a sujetarla los pies, y de paso a completar lo que había dejado antes a medias. Empezó a follarla con la misma violencia que Moussa le había follado el culo. Era un espectáculo ver como al sacar la polla sacaba las paredes vaginales tras ella. Así hasta que se corrió inundando la igualmente el coño.
Maca estaba como Mariló, en un continuo orgasmo.
Empezaron ya los clientes a usarla con normalidad, primero se follaban a la de la estrella, Laura, y luego iban a por Maca.
En el transcurso de la tarde, entraron en el local tres chicas. Ante lo insólito de la situación Moussa me llamó para que hablará con ellas.
"Hola, que puedo hacer por ustedes?", les pregunté.
"Tú eres el que manda aquí? ", me preguntó una bastante chulita.
"Si, soy el dueño", le contesté.
"Queremos saber si aquí se pueden usar coños", me dijo.
"Claro, es lo que hacen todos nuestros clientes, usar coños y culos. ¿Queréis probar?", les dije intentando saber sus intenciones.
"No, no, colega. Nosotras queremos una esclava para poder usarla entera, pero sobre todo su coño", me dijo la chulita.
"No, lo siento aquí no tenemos ese tipo de servicios", le dije.
"Pues vaya mierda", me contestó. "podemos al menos entrar a echar un vistazo?", me dijo.
"Podéis, pero no os lo recomiendo. Dentro hay muchos tíos con la polla al aire, y no creo que salierais indemnes”, le contesté.
"Uhy, que miedo", me dijo la chulita esquivándome y metiéndose para adentro. Detrás las otras dos. Moussa hizo intención de pararlas, pero le hice un gesto con la mano de que las dejara.
La verdad es que tenía buen tipo la chulita, iba con pantalones y chupa de cuero y un top blanco debajo con zapatos de medio tacón también negros. Las otras menos espectaculares, pero también apetecibles, y claro eso entre tanto tío salido no podía terminar bien.
Apenas entraron, todos los que no estaban follando las rodearon.
"Chicas, estáis a tiempo de iros", le dije.
"A nosotras no nos asustan unos cuatro salidos de mierda" dijo dándole un meneo a la polla del que tenía enfrente.
Este la cogió por los hombros la hizo ponerse de rodillas delante de él y la dijo,
"Pídela perdón y bésala", señalándose la polla.
"Vete a la mierda", le dijo la chulita.
El tío le sujetó la cabeza y empezó a restregarle la polla por toda la cara.
"Abre esa boca de puta que tienes,", la decía
"Como se te ocurra metérmela en la boca, te la arrancó de un bocado", le dijo la chulita.
"Como me la roces solo con los dientes, te corto las tetas que siempre he querido tener unas disecadas en casa" le contestó el tío.
Aquello estaba siendo toda una declaración. Eso sí no de amor. De Intenciones.
El tío la tapó la nariz y la chulita abrió la boca y el tío se la metió.
Empezó a follarla la boca. Las otras dos ya estaban también mamándo, incluso una ya estaba en sujetador.
La chulita, empezó ya a chupar sin protestar mucho. Otro desde atrás, la fue quitando la cazadora, y posteriormente la bajó el top dejando al aire dos tetas grandes, duras y por la edad muy tiesas.
"Guau, que tetas más bonitas tienes zorrita", le dijo el tío.
"Te gustan cerdo?", le respondió ella.
"Me encantan puta", le dijo.
"Pues tu colgajo tampoco está mal", le dijo la chulita.
"Vas a ver lo que sabe hacer este colgajo", le dijo el tío levantándola y soltándole el botón del pantalón de cuero. Entre dos se lo bajaron, no porque no se dejará, sino porque la estaba muy pegado al cuerpo. Cuando su culo quedó al aire, se oyó de todo, ohhh, ostias, vaya culazo. Y era verdad. La chica tenía un culo de impresión. Ya lo marcaba con los pantalones, pero al natural era realmente impresionante. El chico la bajo también el tanga tocándole el coño.
"Estas empapada, zorra ", le dijo.
Ella se reía.
Él se tumbó en el suelo sobre la ropa de la chica y se la sentó encima metiéndosela según lo hacía. La verdad es que no entendía nada. Como se había presentado la tía, y como la estaban follando sin decir ni mu. Ni ella ni las amigas, que ya estaban las tres empaladas.
La chulita, la estaba dando duro el tío. Le botaban las tetas de arriba a abajo, y lo más flipante, es como se le abría el ano invitando a alguna polla desocupada. Pero ninguno se decidía, así es que me fui a por él. Se la metí, prácticamente de un intento, y la entró entera. Ella se volvió a ver quién era y al verme dijo,
"Coño, el jefe me está enculando. Cuanto honor".
Pues yo no sé si sería o no honor, lo que si se es quera es una pena desperdiciar ese culo. Me uní al ritmo del que la follaba el coño. La chulita empezó a demostrar que era de carne y hueso y empezó a gemir y jadear como una posesa. Tenía un culete cálido y la polla se deslizaba muy bien por él.
No tarde en correrme y en echarle el poco semen que después de tres corridas en la tarde, me quedaba.
Me quite, y está vez otro ocupó mí sitio. Clavándosela en el culo y enculándola con ganas. Las otras también tenían hasta tres pollas penetrándolas.
Me habían venido bien estas tres. Estaban todos los clientes atendidos, y estás no cobraban ni un euro.
Se la metieron a las tres todos los que quisieron. Ellas se corrieron, pero yo intuía que necesitaban algo más. Estaban las tres tiradas sobre sus ropas y pedí dos voluntarios y les dije que hicieran lo que yo. Yo me puse con la chulita, y empecé a masajearla el clítoris. Los otros me imitaban. Aumenté la velocidad del masajeo, a la vez que pedí a algunos que les sobaran los pezones y las tetas. La chulita estaba expectante a ver que le íbamos a hacer. Le metí dos dedos en la vagina, y empecé a pajearla primero lentamente y en la medida que vi que respondía con gemidos y jadeos, empecé a aumentar el ritmo. Los otros también. Quizás no entendían mucho porque las estaban follando con la mano, pero ya lo descubrirán.
La chulita empezó a notar que algo distinto estaba pasando. Intentó arquea las caderas, pero le puse la mano en el pubis para que no lo hiciera. Incremente un dedo más y la velocidad de folleteo. Yo siempre que lo hacía procuraba masajearla la parte interna del clítoris. Por ahí debe de andar la próstata femenina o el famoso punto G. Fuimos incrementando los tres la velocidad. Las tres empezaron a gritar, a maullar a rugir, aquello no eran gemidos. Le solté el pubis a la chulita. Empezó a pegar botes que me era difícil seguir con la follada.
Uno de los tíos dijo, joder, está se ha meado. Al poco el otro, esta también.
La chulita tenía los ojos cerrados y apretados. Si los abría, los ponía en blanco. Empezó a tener espasmos por todo el cuerpo, a estirarse y contraerse, y tras un largo ¡Ahhhhhhhhhhhhh!, también se meo como decían los otros. Luego les aclaré realmente lo que era. La chulita se puso en posición fetal y permaneció así un buen rato. Cuando salió del trance preguntó "¿Que ha pasado?"
Era una pregunta común en todas. No asimilaban eso con un orgasmo, ya que distaba mucho de ser un orgasmo habitual.
"Te has corrido, pero mira", la dije señalando el suelo en el que había un gran charco.
"Eso lo he echado yo? ¿Quieres decir que me he meado?", preguntaba confusa.
"No", le dije, "no es orina, es eyaculación es el líquido que echáis cuando os corréis de verdad.
" Dios, en mi vida había sentido algo así. Creo que he perdido hasta la consciencia", dijo ella aún presa de la sorpresa.
"A tus amigas les ha pasado algo similar", le dije.
"Pero yo estoy casi seguro de que no habéis venido aquí a que os follen un puñado de tíos. ¿Que es realmente lo que queréis hacerle a ese coño que decías al principio?", le pregunté.
"A ver", dijo la chulita, "nosotras no somos lesbianas, ni siquiera bisexuales, pero si es cierto que en algún momento nos gusta experimentar cosas distintas, pero claro, entre amigas te cortas más. Por eso queríamos un coño que no conociéramos".
"Vale, pero sigues sin decirme qué son esas cosas distintas", le dije.
"Joder, jefe, que cortito eres. Por ejemplo, fisting tanto coño como culo, meterla cosas grandes, incluso muy grandes por los agujeros, hacer que nos coma el coño, el culo, que sea un juguete para nosotras vaya", me dijo.
"Yo tengo aquí una chica, y gracias por lo de cortito, que le han llenado el culo con cubitos de hielo. Luego se lo han hecho vaciar por la terraza. La han meado y escupido en la boca habiéndose lo tragar, la han hecho pasearse desnuda por un hotel con toda la boca llena de semen sin poder tragarlo y una cubitera colgando de los labios mayores del coño, no sé si es algo así lo que buscáis", le dije.
"Me la puedes enseñar, ¿aunque sea el coño solo?, me dijo.
La señale el agujero donde estaba. Se acercó a mirarlo y me dijo,
" Me encanta ese coño".
"Con ella, podría ser, pero claro, habría que matizar muchas cosas. Te pongo en antecedentes. Tiene 26 años, está recién casada, vamos hace tres semanas y todo eso que te he contado se lo han hecho en la Luna de Miel, por supuesto al margen del marido", le dije.
"Guau, vaya putón", dijo la chulita.
"Por cierto, no nos hemos presentado, yo soy Rafa", le dije.
"Yo Irene”, dijo ella, “tengo 25 años".
"Si, y un culo y tetas de muerte", le añadí.
"Pues tu no pajeas mal. Puedes dedicarte a ello", me dijo.
"Ja, ja. Bueno a ver, yo lo que quiero para esta chica, es sobre todo humillación, más que dolor físico en cualquier faceta. Dime por ejemplo cosas que le harías tu para humillarla", le dije.
"Bufff, cualquier cosa de las que has dicho me parecen bien y me gustaría hacérsela y si puede ser en público pues en una fiesta, son todas de gente muy heavy, pero les gustan esos shows. Yo añadiría que alguna de nosotras cagará y que tuvieran que limpiarnos el culo con la lengua, y algo con lo que fliparíamos todos es hacerla que folle con un perro. Creo que es lo más degradante que hay ", me dijo.
" Bueno habría que ver las cosas una a una, pero antes de seguir planificando dos cosas imprescindibles. Una yo estaría presente para asegurarme que el tema no se desmadra", le dije.
"No problem", dijo ella.
"y la segunda es que esa chica no está ahí porque le guste follar, que también, pero está ganando un dinero, y supongo que vosotras no pagaríais por usarla”, le dije.
"No claro, vete a saber lo que cuesta", dijo ella.
"A mí, se me ocurren dos formas de pagar a ver que te parecen. Una que una de vosotras ocupe aquí su sitio, y el dinero que saque para mi chica, o venís las tres una tarde, estáis las tres en puestos, y lo que saquéis para pagar", le dije.
"Claro, las tres queremos participar, pero déjame que hable con ellas y te digo algo", me dijo Irene.
Las tres chicas se fueron hay que ver la que habían liado en un momento.
Pero aún no se habían terminado las emociones esa tarde.
Al poco me llamó otra vez Ousmane que saliera a la puerta.
Me encontré con una pareja.
"Hola, buenas tardes. ¿En qué puedo ayudaros?", pregunté.
"Hola, buenas tardes, hemos oído hablar de este sitio, y veníamos a ver cómo era", me dijo el hombre.
"Pues este es un sitio para practicar sexo, y el 99% de los casos son hombres los que vienen. Por 100 euros, pueden durante una hora hacer todo el sexo que quieran con todas las chicas que haya",
"Parece interesante. ¿Y en cuanto a las chicas?, ¿Tienen que tener algún requisito?", me dijo.
"Bueno lo más interesante para ellas, al margen del dinero que ganan, es que no se les ve la cara, y eso muchas lo agradecen", contesté al hombre que o mucho me equivocaba o quería poner a currar a la parienta, o quien fuera la mujer que le acompañaba.
"Aja”, dijo el hombre,” ¿y cuánto se gana?”.
" Depende de los puestos que estén montados. Hay dos puestos de calentamiento que llamamos, que son dos chicas haciendo sexo oral, y cuatro de sexo vaginal y anal. ¿Pero porque tanto interés?, le dije.
"Si, claro, debería haber empezado por ahí. Yo me llamo Antonio, mi mujer Silvia. Llevamos 15 años casados. Silvia tiene 44 años. Tenemos dos hijos, de 14 y 12 años, que lógicamente ya no requieren la atención de su madre para poder manejarse en casa. Y bueno, el caso es que nuestra vida sexual ha caído en una monotonía, que estamos estudiando formas para salir de ella, y bueno, por eso estamos aquí", me dijo.
"Entiendo. O sea que la quieres poner a trabajar", le dije.
"Ja, ja bueno si una ayuda económica nunca viene mal. A Silvia la hicieron un erte en la pandemia, y desde entonces no ha encontrado nada", me dijo el hombre.
"Bueno pues contestando a tu pregunta anterior, aquí la recaudación del día se reparte a partes iguales. Si están todos los puestos llenos, entre siete. La séptima parte es para el local", le dije.
"Ya, y en euros, ¿estamos hablando de?", me preguntó.
"Entre semana, hay una media de 50 o 60 clientes. Los viernes y sábados hemos llegado a los 100. Si los 60 los multiplicamos por el precio de una entrada, 100 euros llegamos a la bonita cifra de 6.000. Eso dividido entre siete partes sale a 857 euros cada parte. ¿Me seguís?, les dije.
"Ja, ja, si te seguimos, pero es mucho dinero diario”, me dijo el tío.
" Pues es lo que hay. Si queréis, la puedo poner en un puesto y que pruebe lo que queda de tarde, y si la convence hablamos de negocios", les dije.
Se miraron los dos, hablaron entre ellos, y al final me dijeron que si, que valía, que probaría.
"Bien", les dije, "Pues me la llevo a una cabina, y como hoy no va a cobrar, para compensarlo tú puedes entrar como un cliente más gratis", les dije.
Aceptaron los dos y pasamos para adentro.
Silvia entró casi de refilón para que no se le viera la cara, y la cambié con Amparo. Se desnudo y la explique en cuatro palabras lo que tenía que hacer. La deje medio metida ya en el agujero y me salí para sujetarla las piernas. Lo hice y enseguida tuvo a uno tocándola el coño. No lo tenía feo pese a los dos partos, pero como era un coño reciente sin uso ahí el tío se puso a comérselo con ganas. El marido miraba incrédulo lo poco que había tardado en estar abierta de piernas y con un tío comiéndola el coño.
"La verdad es que es una pena que no pueda vérsele la cara", me dijo.
"Mira ven", le dije llevándole a la oficina y enseñándole en el monitor su cabina.
Estaba con los ojos cerrados, tocándose las tetas.
"Coño, pues no la disgusta, no", me dijo el marido. Esperamos si quieres a que empiece a follarla", le dije asintiendo él.
No hubo que esperar mucho. En seguida empezó a moverse en la camilla hacia delante y hacia atrás. Ahora había abierto los ojos y la boca y se tocaba los pezones.
"Voy a ver como la follan", me dijo.
Me fui con él, porque si tenía un ataque de cuernos no la liara.
"Imagínate, traerte a hermanos si tienes, incluso a cuñados, a amigos, compañeros de trabajo, tíos que sepas que Silvia odia, que le dan asco, y que la follen sin ella saber que son ellos ni ellos que es ella. Y luego en casa decirla, hoy te ha follado mi hermano, o tu hermano, o mi jefe, o el vecino de quinto que tan mal te cae", le dije.
"Joder que morbo, me puedo follar a cualquiera, ¿no?, preguntó.
" Con condón a todas, incluso a la tuya ", le dije.
Para no perderse detalle de cómo la follaban a Silvia, se puso en el puesto de al lado. Era Vero. No era mala elección. Empezó a follarla, sin quitar ojo al coño de Silvia que era follado sin descanso. El que estaba ahora, se había encaprichado de su culo. El marido me buscó con la mirada y me dijo que no con la cabeza. Me acerqué y me dijo al oído que nunca había hecho nada por el culo, que el supiera.
El que estaba con Silvia, se la metió un poco por el coño, y luego apuntó a su ano. Al marido se le salían los ojos de las cuencas, al ver como la polla, sin apenas resistencia entraba entera en su culo empezando a follárselo con normalidad. Se oían los gemidos de Silvia dentro de la cabina.
"Voy a ayudarla un poco", le dije.
Me metí en su cabina y le puse la polla en la boca, que empezó a mamar con ansia. Mientras la manoseaba las tetas estiraba y pellizcaba los pezones. Le saqué la polla y empecé a morrearla sin dejar de sobarle las tetas.
Me di cuenta por lo agitado de su respiración y sus movimientos púbicos que estaba próxima a correrse.
“Silvia”, le dije al oído, “controla tus orgasmos. No dejes que el orgasmo te controle a ti. Contenlo, hasta que veas que va a ser una explosión de tu coño”.
Y seguí morreándola. No estaba mal de tetas. Se cuidaba.
La volví a meter la polla en la boca. Eso la entretenía. Llamé a recepción y vino Moussa.
“Localízame a uno de los que estuvieron antes conmigo y las tres chicas, y dile que haga lo mismo en esta cabina, pero que me avise antes de empezar.
Al poco rato escuché un,
“Jefe, estoy listo. ¿Puedo encularla mientras? “, me dijo.
“Si te apañas, adelante. Será un estímulo más”, le dije.
“Me apaño, me apaño, voy a romperle el culo a esta putita mientras la pajeo”.
Un Ufffff salió de la boca de Silvia a la vez que, por el movimiento de su cuerpo, era evidente que la estaba enculando. Ella seguía chupando con ganas. Yo me entretenía cogiéndole los pezones, estirándole las tetas hacia arriba todo lo que podía, y luego soltándolas de golpe.
“Aumenta el ritmo “, le dije al que la pajeaba, y aumento los dos ritmos el de la enculada y el del pajeo.
Silvia dejó de mamar. Empezaba a mover su pecho a gran ritmo, señal de lo agitado de su respiración. Empecé a comerla los pezones mientras la decía,
“Es tu orgasmo. Sólo déjalo salir cuando veas que tu coño va explotar. Se agarró con fuerza a mi cabeza mientras la Comía los pezones y empezó a decir,
“Dios, dios, dios”.
Yo le dije al tío,
“A tope”.
El tío empezó a pajearla con todas sus ganas y la enculaba al mismo ritmo.
Silvia no pudo más y empezó con unos movimientos pélvicos que anunciaban una corrida más que inminente. Sus ojos otra vez se quedaron en blanco, abrió la boca todo lo que pudo, inspirando y exhalando aire, y aunque no lo vi supuse que había sido explosivo. Así se lo pregunté al que la había pajeando,
“Qué, ¿ha sido explosivo?, le dije.
“Chorrazo que ha soltado, jefe, y yo otro en su culo “, me dijo.
La hice una caricia en la cara y me salí de la cabina. Si reaccionaba como todas estaría aún un buen tiempo bajo el efecto del orgasmo, encadenándosele con otros.
Cuando salí de nuevo al salón, el marido estaba metiéndosela a Maca.
CONTINUARA
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