Masajista erótica
Colgó el teléfono esperando un desconocido, pero al abrir la puerta encontró a Txuso. La sorpresa se transformó en deseo inmediato: después de años de fantasías virtuales, la barrera entre la pantalla y la piel estaba a punto de romperse.
Con Txuso
Antes de nada, quiero decir que este relato está escrito con ayuda y cooperación de Txuso, otro usuario y escritor de aquí, muy bueno, por cierto.
Un relato reescrito después de siete años sin saber nada el uno del otro.
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Cuelgo el teléfono después de hablar con el cliente. Es nuevo y tengo que explicarle tarifas, enseñarle las instalaciones y el funcionamiento de "La casita".
Me pongo un sujetador y culotte rosa y negro de encaje por detrás.
Me enfundo en mi vestido preferido para recibir a clientes nuevos. Negro, largo hasta los pies, de tira ancha, y escote enorme y ajustado que deja asomar el filo del sujetador.
Me suelto el pelo, cae en cascada de rizos negros alborotados hasta mitad de la espalda, y en lo que me estoy maquillando suena el primer timbrazo y no reacciono de los nervios hasta que suena un segundo aviso y salgo escaleras abajo para abrir.
Me aparto, abro y me quedo detrás de la puerta creando expectación, me gusta ver la cara de sorpresa y de que le gusta lo que ve.
Ese día la sorpresa me la llevo yo cuando veo al entrar a la persona que menos esperaba.
Mi nuevo cliente no es otro que Txuso.
Un "compañero" escritor de esta web.. Y compañero de muchas pajas virtuales cargadas de sexo rico y divertido.
Lo saludo con cariño y afecto, con un beso cerca de su boca. Nos miramos directamente a los ojos sabiendo que íbamos a disfrutar y pasarlo bien. Me río nerviosa, entre pudor y excitación al pensar que el masaje con final feliz es hoy para él. Ni que decir tiene que en el momento me sentí igual de cómoda que como por teléfono y con toda lavconfianza me agarro de su brazo y lo hago subir.
Con un rápido tour de la casa le enseño un par de habitaciones acomodadas con una camilla y respectivos futón. Todas ellas ambientadas y destinadas al placer y el relax.
Con aromas dulzones de incienso y la luz tenue de las velas.
Justo llegamos a la última planta una salita con sofá, tele, nevera y comodidades básicas.
Detrás una puerta camuflada estaba la habitación estrella.
Blanca, un dibujo de la diosa Athenea llenaba la pared enfrente de la cama gigante.
Una estantería en forma de pirámide de madera donde hay una vela por cada estante y toallas negras, suaves y tiernas al tacto¿Lo mejor de esta habitación? Un increíble jacuzzi que ya estaba cogiendo temperatura
Todo esto lo íbamos viendo y hablando sin despegarnos, hablando con muestras caras casi pegadas y respirando del otro.
Nos desnudamos a la vez y me estaba costando ser profesional y empezar a arrancarme a bocados con él, sin jacuzzi, sin masaje ni nada, le tenía muchas ganas después de tantas veces que habíamos jugado.... estaba deseando echar un polvo de esos que te dejan las piernas temblando.
Nos damos besos lamiendo las bocas.
Mordidas, jadeos, y saliva endulzando el momento. Nos separamos a la fuerza porque quería ducharse antes de entrar al jacuzzi conmigo y en lo que el viene, enciendo las luces y las velas.
Cuando sale ya estoy dentro del agua activando burbujas.
Nos sonreímos perversamente....la tensión sexual nos tiene encendidos y se palpa la excitación de ambos.
Le digo que entre, y que se siente en medio de mis piernas abiertas, hago que se apoye en mi pecho y dejamos que las burbujas masajee nuestros cuerpos, con la cabeza apoyada hacía atrás se deja llevar y oigo sus suspiros de bienestar.
Abrazo con mis piernas por la cintura y rozo con los pies su entrepierna que ya tiene bastante consistencia. Esa poya gorda y cabezona que tantos buenos ratos de placer a través de una pantalla, me la voy a comer, voy a lamer y relamer con gusto hasta que lo vea volver los ojos.
Mis manos en su cabeza con los dedos dando círculos por el pelo, las orejas, la frente, tu nariz y los labios. Ahora los suspiros que se oyen son los míos. La boca la tengo sequita de tenerla abierta buscando el aire que me estaba faltando de excitación.
Bajo por sus hombros, el pecho y la espalda, combinando besos y mordidas en la nuca y mis manos descienden hacia su polla, la cuál esta durísima y la quiero más aún para mí.
Salgo de detrás, lo miro y tiene pinta de que quiere tirarse encima de mí, me rio y lo empujo suave con el pie hasta dejarlo apoyado.
Me siento en el borde del jacuzzi y apoyo un pie en su hombro y abro la otra lo más que puedo, le dejo el coño bien a la vista.
Me mojo los dedos en saliva y abriendo los labios, mojo en la entradita que está bastante lubricada y meto dos despacio.
-mmmm -gimo volviendo la cabeza hacia atrás. Sigo con el movimiento, repitiendo una y otra vez suspirando de gusto.
Noto presión en el pie y viendo que se quiere acercar lo alejo otra vez.
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