Xtories

Perdí virginidad con viejo

Diana siempre supo que no le interesaban los príncipes azul. Su deseo era más oscuro, más sucio: perder la virginidad con un hombre que la mirara con morbo y le hablara sin filtros. Esta noche, el velador de la escuela la espera en la oscuridad, y ella decide no contenerse.

diana25105K vistas9.0· 29 votos

Hola, mi nombre es Diana actualmente tengo 25 años, me describo, soy delgada, morena, pelo largo a la altura de mis glúteos, mido 1.68, pechos no muy grandes, glúteos firmes, me gusta hacer ejercicio; desde que comencé mi pubertad descubrí que tengo una atracción sexual por los hombres maduros, pero no maduros guapos sino feos, gordos, sucios, de esos que solo en sus sueños podrían estar con una mujer guapa y joven, me excita mucho que alguien para quien soy solo una fantasía me pueda tener, no me gustan los príncipes en la cama, me gustan los hombres sucios, morbosos, que me digan cosas picantes, que en la calle me vean pasar y que me desnuden con la mirada.

Les contaré como fue mi primera vez, a pesar de todo el deseo que me provocaban los novios que tuve no me animaba a dar el paso en la cama con nadie, cuando cumplí los 18 años, yo estaba por salir de la preparatoria, y sentía cada vez más fuerte el deseo de sentir el placer sexual con un hombre, pero no quería alguien de mi edad, quería a alguien con experiencia, quería hacerlo especial para mí pero a la vez hacer sentir a alguien mayor la experiencia de desvirgar a una joven. En la escuela trabajaba Don Carlos, era el velador de la escuela quien vivía en la parte alta del plantel, un señor gordo, moreno, de manos gruesas alguien muy descuidado, desde que lo conocí notaba como se me quedaba viendo cada que pasaba de una manera muy morbosa, con el tiempo lo fui tratando y en algunas ocasiones se me había insinuado pero lo dejaba pasar, todo esto hacía volar mi cabeza, llegaba a casa y me tocaba imaginando que el se masturbaba pensando en mí, imaginaba sus manos sucias tocándome, su lengua jugando con la mía, pensaba que tanto me deseaba.

Me fui animando a coquetear con el de manera inocente, me quedaba después de clases en la cafetería para adelantar mi tarea y siempre se acercaba a platicar, así lo fui dejando agarrar más confianza, me rosaba las piernas “sin querer”, me tomaba de los hombros, cada vez me veía con más morbo, hasta que una vez me dijo - eres muy bonita niña tu novio debe estar muy feliz contigo,- no tengo novio, le contesté - lastima, de lo que se están perdiendo ¿Cómo es posible que no tengas novio? - Lo que pasa es que me estoy guardando para algún hombre mayor, pero parece que les doy miedo, inmediatamente pude ver su gesto de emoción al escuchar esto, se acercó más a mi y comenzó a acariciarme la pierna – nos pueden ver le dije quitando su mano de mi pierna, - nos vemos en 10 minutos en el callejón a 2 cuadras de aquí, - está bien ahorita salgo.

Me levanté detrás de él y llegué al callejón donde ya me esperaba, en cuanto me vio me abrazó y me besó, yo me quedé helada puesto que a pesar de estarlo provocando era la primera vez que alguien con experiencia me estaba tocando – ahora si mi amor te voy a dar lo que quieres – espere por favor, es mi primera vez, al ver su cara de perversión cuando le dije esto me excitó aún más, - ¿en verdad eres virgen? Me dijo casi babeando, - si Don Carlos y quiero que usted sea el primero – pero por supuesto que sí, ¿te parece si nos vemos esta noche aprovechando el fin de semana? Te puedes quedar en mi cuarto para enseñarte todo lo que se, no alcanzaría solo con un rato, está lo veo a las 10 pm – sí, entras por la puerta trasera, ahí te estaré esperando.

Me fui de la escuela con las piernas temblando pensando en lo que iba a hacer, no lo podía creer un viejo feo me iba a desvirgar, pero el solo imaginarlo me ponía muy cachonda. Llegué a casa y pedí permiso a mis padres para salir de fiesta esa noche y les dije que me quedaría a dormir en casa de mi mejor amiga pera que no se preocuparan a lo cual aceptaron sin problema, de algo sirvió ser bien portada siempre con ellos.

Me di un baño, me depilé los pocos bellos que tenía en mi entrepierna, y me alisté, me puse un vestido que llegaba a la altura de mis muslos, cada que usaba ese vestido todos los hombres se quedaban como bobos mirándome así que sabía que le iba a gustar a mi hombre.

Por fin se dio la hora de verlo, llegué a la escuela por la puerta trasera y ya me estaba esperando, al verme pude ver su cara de perversión se le notaba su miembro parado, se saboreó mi cuerpo, me tomó del brazo y me jaló al interior de la escuela, inmediatamente comenzó a besarme y a tocarme las piernas y las nalgas, me dio un buen faje antes de subir, mientras ibamos por las escaleras podía sentir su miraba clavada en mis nalgas y piernas, supongo que la vista era buena para el porque no dejaba de decirme cosas algo obscenas, por fin llegamos a su cuarto en el tercer piso e inmediatamente comenzó de nuevo a besarme y a manosearme, -te ves riquísima mi niña estas bien buena te voy a hacer de todo no te arrepentirás, - para ese momento yo ya estaba mas que mojada dispuesta a todo lo que el me pidiera, - si mi amor soy toda tuya, hazme lo que quieras, hazme mujer - me volteó y me abrazó por detrás, comenzó a besarme el cuello y a tocarme los pechos, me pegaba su pene ya muy tieso a mis nalgas, se restregaba, y poco a poco bajó hasta mi vagina, me quitó el vestido dejándome y después mi brasier dejandome solo con mi calzón, - que bien te ves así, solo con tu calzón, que ricas tetas tienes – ¿en verdad te gustó, te excito? Pero por supuesto tengo la verga parada solo por ti cariño,- el se sentó en una silla, me acercó de frente a el y comenzó a besar mi vientre, después me volteó y besaba mis nalgas mis muslos, me desnudó por completo hizo su silla para atrás y me agachó un poco al frente poniendo mis manos en la mesa, empezó a lamer mi vagina, lo cual me puso a ver estrellas, yo gemía de placer, luego me lamió el ano y mis gemidos eran super intensos, era la sensación mas placentera que había tenido en toda mi vida, -te gusta? - me encanta mi amor, ya quiero ver tu pene – ya lo verás, tranquila zorrita - me encantaba escuchar esas palabras, era lo que yo quería un hombre que me hablara sucio.

Que rica puchita tienes la voy a gozar como loco está muy apretada, se levantó de la silla y se quitó la camisa y el pantalón quedando solo en trusa, - híncate – me agaché y acercó su miembro a mi cara, - pide ver mi verga, me dijo, tenia el corazón latiendo al 100 – quiero ver tu verga mi amor, se bajó la trusa sacó su pene y me lo puso en la frente,. esto es todo tuyo putita, yo temblaba de nervios, tenía un pene moreno, no muy grande pero si muy ancho, no sabia si eso me lastimaría cuando fuera a entrar – ¿te gusta zorrita? Me preguntó Don Carlos – si me encanta, ya quiero probarlo- de inmediato lo tome con mis manos y comencé a mamarlo lo metía todo en mi boca provocándole mucho placer, - que rico lo mamas perrita no sabía que lo hacías tan bien, te la comes toda preciosa, yo seguía haciendo lo mejor posible para darle placer.

Me levantó del brazo y me besó de nuevo, sentía su lengua jugando con la mía mientras me tocaba por todas partes, me apretaba las nalgas, me acariciaba mi vagina, me tocaba los pechos, me acariciaba las piernas, manos le faltaban al hombre.

Caminó hacia la cama y me dijo, -ven mi niña llegó el momento de hacerte mía, ya estás muy mojada y no te dejaré con las ganas – me acerqué y me tiró en la cama, me volteó dejando mis nalgas hacia arriba, las besó y me levantó poniéndome en cuatro, comenzó de nuevo a chupar desde mi vagina hasta mi ano en varias ocasiones, me puso de nuevo boca arriba, abrió mis piernas y pude sentir la punta de su pene en la entrada de mi vagina, - te voy a penetrar prepárate- me dijo con su voz muy agitada y excitada, poco a poco me la fue metiendo, sentía como se abría por dentro mi vagina, tuve un pequeño dolor, - tranquila ahorita va a pasar, se va a acostumbrar a mi pene- y así fue, poco a poco iba mas adentro hasta que comencé a gozarlo, yo sola me movía para recibirlo, - si putita, síguete moviendo, veo que te gusta - me decía el viejo, de repente comenzó a darme mas recio yo estaba chorreando de tanto placer, gemia y gemia y eso ponía mas loco a mi hombre, - eso zorrita, ¿te está gustando? – si mi amor me encanta se tuya, ser tu putita – así es eres mi putita, paro sus embestidas y se acostó a lado mio, me sentó sobre el – metete mi verga tu sola, y comienza moverte – tomé su pene y lo metí de nuevo, ahhhh!!! Que rico mi amor – eso putita sabía que te gustaría. ¿te gusta como lo hago papi? ¿te gusta como se mueve tu putita?– si putita te mueves muy rico, estas muy apretada – seguí cabalgando esa verga por unos minutos, - voltéate y ponte en cuatro, me puse en cuatro y el me presionó la cabeza contra el colchón – así puta, para las nalgas para mí, levanté el culo hacia el como me lo pidió y sentí como acariciaba me ano con su dedo, comenzó a chuparlo de nuevo – si papi que rico lo chupas, sigue por favor, siguió haciéndome gozar – méteme tu pene de nuevo papi por favor, le alcanzaba a decir casi sin aire de tanto que gemía, - dándome placer, - pide que te meta la verga -, si papi méteme la verga por favor, metele la vega a tu putita, sin decir más me la clavó de una haciendo gritar de placer, después metió la punta de su dedo en mi ano, que sensación tan rica estaba teniendo, así me tuvo un rato hasta que se cansó, me volvió a voltear me abrió y me la metió de nuevo, tenía mis pies sobre sus hombros sintiendo esas embestidas, - gozame papi, disfrutame le decía, era increíble verme en el espejo que estaba a lado de su cama, verme ahí a merced de un hombre viejo, asqueroso abierta de piernas dejando que me haga lo que el quiera y como el quiera, esa imagen me ponía muy caliente, no aguanté mas y tuve el orgasmo mas rico de mi vida, acto seguido el sacó su verga se paró y me sentó frente a el, - chupala zorra, sácame la leche – me metía todo su pene lo más profundo que podía, -dame tu leche mi amor, quiero probarla, pude sentir como su pene se sentía mas caliente, sentía como venía su semen hasta que se vino por completo en mi boca, me apretó hacia el sin darme chance de tomar aire, su semen escurria por los lados de mi boca hasta que por fin terminó, - que hermosa imagen mi niña, tu rímel corrido, tu boca, tus tetas llenas de semen, que rica estás.

Me levanté al baño a lavarme, y me dijo que descansara un poco porque estaríamos así toda lo noche hasta que el se cansara, y así me tuvo toda lo noche hasta que por fin cayó dormido.

Después de esa noche, me cogió en algunas otras ocasiones hasta que salí de la preparatoria.

Espero les guste mi experiencia.