Mi primera vez con Emy
Miguel nunca imaginó que despertar a su empleada doméstica lo llevaría a descubrir un placer prohibido. Emy, una mujer madura que él creía ajena a sus deseos, le ofrece una experiencia que supera cualquier fantasía. Esta vez, la limpieza de la casa incluye mucho más que tareas domésticas.
Hola me llamó Miguel y hace unos meses cumplí los dieciocho años, en mis dos anteriores relatos he contado mis dos primeros encuentros que considero han marcado mi vida sexual el primero fue como una vecina sesentona me desvirgó y el segundo fue con Isabel, la madre de un compañero de universidad, ahora quiero contaros como una nueva madurita entró en mi vida.
Ese día no tenía clase a primeras horas en la Universidad por lo que decidí dormir un poco más, lo que no había tenido en cuenta es que ese era el día de la semana en que Emy iba a limpiar a mi casa. Emy es una mujer sesentona a la que mi madre ha contratado para ir una semana a hacer parte de las tareas de la casa.
Yo estaba en la cama durmiendo plácidamente cuando ella llegó, no la sentí entrar en la casa, pero cuando abrió la puerta de mi cuarto para recoger la ropa y ponerla a lavar, el ruido me comenzó a despertar, no es que fuera para nada sexy, llevaba una bata que apenas dejaba ver sus tobillos, pro cuando se agachó para recoger mi ropa sucia, vi un primer plano de su culo y me puse cachondo, en ese momento decidí hacerle ver que me había despertado:
· Buenos días, Emy, la salude.
· Buenos días, Miguel me respondió, siento haberte despertado, no sabía que estaba aquí.
· No te preocupes, la respondí, ya debería haberme levantado para estudiar.
Mientras conversábamos ella se había ido acercando a mi cama, y estaba junto a mí, en ese momento, haciendo un movimiento de desperezamiento puse una de mis manos sobre sus tetas, ella se rio y dijo:
· Miguelito, que me estas tocando una teta.
Su actitud me animo y la dije:
· Las tienes preciosa.
Ella se volvió a reír y dijo:
· Bueno si tú me tocas, supongo que yo también puedo hacerlo
Y de un tirón apartó la ropa de la cama, yo no duerno con pijama, únicamente llevó mi bóxer, ella al verme dijo:
· Por lo que veo mi Miguelito ya no es el niño del que habla su madre, sino un hombre hecho y derecho, y llevando su mano a mi polla la acaricio por encima del bóxer, y añadió, y esto también ha crecido.
En ese momento yo la dije:
· Oye Emy, me tienes aquí desnudo y tu completamente tapada.
Ella se desabotonó la bata y la dejo caer al suelo, debajo llevaba un conjunto de lencería negro, y después para mi sorpresa me bajo el bóxer y dejó mi polla al aire, y con una de sus manos y se puso a acariciármela, mientras en su cara se dibujaba una gran sonrisa dijo:
· Esto ya no es de un Miguelito, esto es de un Miguelón, menuda talla gastas.
Sin soltarme la polla se fue acercando su boca a mi miembro y sacando su lengua se puso a lamérmela como si fuera un helado, pero yo no estaba para nada helado, lo que estaba era muy caliente, ella se puso con su boca a repasar cada centímetro de mi miembro se la notaba que tenía experiencia, y dijo:
· Esta polla va a dar muchos momentos de gloria a las mujeres.
Y después de decir esto se la metió en su boca y comenzó a chupármela, la forma en que lo hacía me reafirmó en mi impresión, yo no era al primero al que se lo hacía, y la verdad no me importaba, lo que de verdad me importaba era el gran placer que me estaba dando, su mamada era bestial, para evitar correrme la pedí:
· Por favor, Emy para, tengo miedo de correrme tan rápido. Déjame que antes de hacerlo yo te haga cositas a ti, siéntate a mi lado.
Ella lo hizo lo que le pedí, y yo me incliné hacia sus tetas y comencé a acariciárselas, mientras la decía:
· Tienes unas tetas deliciosas Emy,
Y dicho esto me puse a acariciárselas, ella al sentir uno de sus pezones sobre mi boca, llevó su mano hacia su coño y se puso a acariciársele, mientras me medía:
· No sabes lo falta que estoy de esto, desde que mi marido me dejó no había estado así con nadie más.
· Pues eso se acabó Emy, dije yo, a partir de ahora yo me ocuparé de satisfacerte.
· Cariño, dijo ella tu debes de satisfacer a chicas de tu edad, y más de una se derretirá por esa polla.
· Prefiero a las maduritas como tú, le dije yo
Después continue lamiéndole los pezones, pero viendo su mano acariciándose el coño, me decidí a ser yo quien se ocupará del asunto, aparte su mano y llevé la mía hasta su coño, se lo acaricié y lo noté muy húmedo, ella se puso a gemir mientras me decía:
· Cariño hace tanto tiempo que no estaba con un hombre que siento que es mi primera vez.
Estuve un tiempo hasta que ella añadió:
· Cariño, no puedo más, follame, por favor follame.
Por supuesto no me iba a negar a complacerla, ella me pidió que quería ser ella quien me cabalgara, me contó que con su ex no podía hacer eso, el siempre insistía en ponerse encima, por supuesto que la dejé ponerse encima, así que me tumbé sobre la cama con las piernas bien juntas, ella se puso encima de mí, y cogiendo mi polla con su mano, la guio hasta la entrada de su coño y se dejó caer, mientras decía:
· Por fin tengo una polla dentro de mi coño, y más que polla un pollón, mucho mayor que el de mí ex, no sabes las ganas que tenía de que esto sucediera.
Y mientras decía esto me cabalgaba, se le notaba que no tenía demasiada experiencia, lo que, si tenía y mucha eran ganas, se movía de arriba abajo con verdadera ansia, me daba miedo a que con esos movimientos tan salvajes rompiera la cama, pero era tan delicioso, su ex debía de estar loco dejar a una mujer así, mientras yo pensaba esto ella se seguía moviendo con un ímpetu increíble, noté como se corría, cuando lo hizo me dijo:
· Con mi marido nunca había gozado tanto, mi amor, mientras tú quieras aquí tienes una vieja que siempre va a estar dispuesta a follar contigo.
Mientras seguía con el mismo ritmo el resultado es que me di cuenta de que me iba a correr, se lo advertí para salirme, pero ella me dijo:
· No mi amor, mi coño lleva muchísimo tiempo sin recibir ni una sola gota de leche, déjale que reciba una buena ración.
Así pues, me corrí dentro de su coño y le llené con mi leche. Ella al recibirla dijo:
· Gracias, mi amor, no sabes lo que esto significa para mí
Se tumbó en la cama a mi lado, su coño se llenó de leche, pero ella no se asustó entre las tareas que tenía que realizar ese día estaba cambiar las sábanas de las camas, verla el coño así resultaba muy excitante, ella me volvió a besar y me repitió:
· Gracias, mi amor, para mí esto ha sido muy importante, hacía mucho tiempo que no me sentía mujer y tú me has hecho volverá sentirlo.
Ella se puso a acariciar mi polla, mientras yo llevé mi mano a su coño, no me importó que estuviera llenó de mi leche, me encantó su tacto, se le notaba muy caliente. Mientras mi pola al sentir su mano no tardó en reaccionar, de nuevo estaba lista para otro combate.
Cuando se lo propuse no dudo en aceptar, estaba tan hambrienta de sexo, otra vez me puse tumbado en la cama con las piernas juntas, pero ella decidió cambiar de postura y se volvió a poner encima de mi pero esta vez ella se sentó de espaldas a mí, así tenía una visión de su culo, un culo que me había excitado un rato antes viéndole tapado por una bata nada sexy, pero ahora lo tenía ante mis ojos y me encantó, por supuesto, esa tarde esa maravilla iba a recibir mi polla.
Como había hecho anteriormente ella cogió mi polla con su mano y la introdujo en el interior de su coño, y nuevamente comenzó a cabalgarme, esta vez más calmada que en el polvo anterior, pero desde luego dándome un placer increíble, ver su culo moverse mientras su dueña me follaba me estaba resultando ser una experiencia alucinante, sentí como de nuevo ella se corría y sus palaras me lo confirmaron:
Cariño has hecho que me corra, con mi marido esto nunca me sucedía, como te digo lo que le gustaba era ponerse encima y solo preocuparse por su propio placer, muchas veces yo debía de masturbarme, sin que el se diera cuenta, porque eso le cabreaba, para poder correrme.
· Mi amor, le dije yo, pues eso ha llegado a su fin, yo me ocupare de que disfrutes, todo lo que no has disfrutado hasta ahora.
Mientras manteníamos esta conversación ella seguía moviéndose, dando a mi polla un placer increíble, esta vez yo estaba más decidió a aguantar todo lo posible, quería que ella gozara como nunca había gozado, ella seguía hambrienta de polla y a mí me encantaba satisfacerla, siguió follandome hasta que de nuevo me dijo:
· Mi amor me has hecho tener otro orgasmo.
Esto para mí era un orgullo, con mi diosa habiéndose corrido un par de vez consideré que yo ya podía correrme de nuevo, así que me dispuse a disfrutar de su cabalgada hasta que nuevamente sentí como me venía y toda mi leche fue a parar al interior de su coño, ella se bajó y dijo:
· Si me dicen ayer mismo que iba a recibir dos corridas en mi coño no me lo hubiera creído, gracias, mi amor.
· Me alegro mucho de que estes disfrutando.
Llevé una de sus manos hasta mi polla, quería que ella me la acariciara, ella me preguntó:
· ¿Pero aún quieres más?
· Por supuesto Emy, quiero follarte hasta que mi polla se quedé seca,
Mientras la decía esto llevé mi mano hasta su coño, lo tenía mojadisimo y no solo por mi semen, me pareció que estaba en condiciones de echar otro polvo más, así que la dije:
· Anímate, Emy, pero esta vez quiero ser yo quien me ponga encima, aunque espero no ser tan cretino como tu ex.
· Seguro que no lo vas a ser, mi amor dijo ella
Se me ocurrió una ides la dije que ella permaneciera tumbada sobre la cama, con las piernas bien abiertas, mientras yo me puse de rodillas, metido entre ellas y desde esta postura introduje mi polla en el interior de su coño, ella al sentirla se puso a gemir mientras me decía:
· Esto es delicioso, mi amor, nada que ver como lo hacia mi marido, te adoro.
Y mientras lo decía comenzó a acariciarse sus tetas, sus gemidos eran muy intensos y yo me decidí a mantener el ritmo, quería que esa mujer gozara a tope, para mi era una diosa y quería tratarla como tal en ese momento, sin dejar de follar, una idea vino a mi cabeza:
· Dime Emy ¿Si te presento a algún compañero de universidad, te lo harías con él?
· Oye, ¿Estas ablando en serio?, dijo ella sorprendida, mira si haces eso yo te presentare alguna amiga o conocida, que este a dos velas como yo, ¿Pero tu crees que habrá algún compañero tuyo que lo quiera hacer con una vieja como yo?
· Por supuesto que si la respondí, muchos de ellos quedan meter su polla en un coño tan delicioso como el tuyo.
No se si solo por efecto de mi polla en el interior de su coño, o por la conversación que estábamos manteniendo, pero el coño de Emy estaba especialmente calenté, yo seguía moviéndome en su interior, estaba descubriendo, ya eran tres, que las mujeres maduras son una verdadera máquina de follar y que si se les da amor se pueden convertir en verdaderas ninfómanas
Seguí follandomela, no te como ella se corrida de nuevo y me dijo:
· Joder nunca hubiera pesado que esto en mi vida se pudiera hacer realidad, tener tantos orgasmos seguidos es algo increíble, nunca me había pasado en la vida, hoy estoy descubriendo una nueva dimensión del sexo.
Sus palabras me animaban a seguir follando, era una verdadera pena que una mujer como ella no hubiera experimentado el sexo en su pleno sentido, así que seguí entrando y saliendo de su coño ella seguía gimiendo, lo que me animaba a seguírmela follando me parecía una mujer increíble,
Finalmente, no pude aguantarme más y me volví a correr y como en mis anteriores corridas Emy me pidió que lo hiciera dentro de su coño, al parecer muy hambriento de leche.
Después de esto nos pusimos a descansar uno al lado del otro, cuando se recuperó un poco Emy dijo:
· Esto ha estado fantástico ha sido el mejor polvo de mi vida, y lo tenemos que repetir, pero cariño tu madre no me paga por follar contigo, seguro que hay muchas con ganas de hacerlo y que hasta estaría n dispuestas ha pagar por ello, a mi tu madre me paga por limpiar.
Pero en el momento en que se puso de pie para vestirse, me dio la espalda y pude contemplar su trasero, mi polla recupero sus ganas y la dije:
· Porfa, Emy no te vayas, aún, luego yo e ayudo a hacer tus tareas, pero es que estoy viendo tu culo y me encantaría metértela por ahí.
· ¿Por el culo?, preguntó ella.
· Si claro, respondí yo es que viendo le tuyo mira como se me ha puesto la polla,
Y señalé mi polla que se me había puesto completamente dura, ella al verla dijo:
· La verdad es que por ahí soy completamente virgen, pero bueno si a ti te apetece, después de este rato no te puedo negar nada.
Y se puso encima de la cama a cuatro patas, yo era consciente del sacrificio que estaba haciendo por mí, me estaba entregando su culo virginal, pero en esto ya tenía cierta experiencia así que me dispuse a metérsela por ahí consciente de que si lograba que fuera placentero sería para mi acompañante una nueva fuente de placer.
Primero la unté el agujero de su culo con saliva, y cuando lo hube logrado me dispuse ha penetrarla, me coloqué detrás de ella de rodillas y encaminé mi polla que ante esta perspectiva se había puesto durísima, al interior de su culo, al principio lo hice muy despacito, ella dio un grito de dolor que me hizo dudar, cuando ella lo sintió me dijo:
· Mi amor sigue, me ha dolido un poco, pero quiero experimentar esto hasta el final.
Después de escuchar sus palabras seguí introduciendo mi polla en el interior de su culo, sus sonidos de dolor se fueron transformando en gritos de placer, ella estaba gozando por el agujero que hasta ese momento no había recibido ninguna polla, aceleré mientras ella gritaba:
· Joder nunca creí que por el culo se pudiera gozar tanto, gracias, mi amor por el rato que me estas dando y por descubrirme esta nueva fuente de placer, te adoro.
Con semejantes halagos yo sentía que mi excitación aumentaba, llevé una de mis manos hasta su coño, lo tenía completamente humedecido, es más al meterle yo mis dedos ella me avisó:
· Me voy a correr, mi amor.
Y sentí como un montón de liquido bajaba por su coño.
Yo acelere el ritmo hasta que me corrí y llené su culo de leche, ella descanso un momento y fue a lavarse y luego a vestirse para hacer las tareas de la casa que mi madre le había encomendado, yo fui detrás de ella y tras vestirme la ayude a realizarlas, tras ello ella se disponía a irse, pero antes me dijo:
· Apúntate mi dirección y teléfono y recuerda que aquí tienes una zorra vieja dispuesta a satisfacerte en todo lo que quieras.
Tras ello me dio un beso en la boca y se fue.
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