Xtories

Historias con mi exxx

El juego de cartas tiene apuestas que van más allá del dinero. Cuando Rogelio le ordena quitarse la ropa, Alejandra mira a su esposo buscando una reacción que nunca llega. ¿Hasta dónde está dispuesto a dejar que su pasado tome el control de su presente?

Ale16K vistas8.0· 9 votos

Hola, mi nombre es digamos Alejandra, la historia que les voy a contar es una historia completamente real así que no esperen orgias desbordadas ni grandes penes ni senos enormes, es algo que al menos para mí y para mi esposo fue muy excitante, inesperado, el cual nos cambió la vida, no me describiré, pero si dejan sus comentarios al margen de este relato podría compartir alguna foto, tengo 31 años y mi esposo se llama Ernesto tiene 32 años y aún no tenemos hijos.

Todo inicio cuando cursaba la carrera de comercio internacional al sur de la ciudad de México, tenía un novio de nombre Rogelio que es de Monterrey; estudiábamos en la misma universidad, el compartía un pequeño departamento con su amigo el departamento solo era una habitación, una cocina pequeña y el baño, por lo que cuando me quedaba a dormir (a coger) en su casa; su amigo se daba cuenta de todo lo que pasaba y en ocasiones nos hacía burla de que no lo dejábamos dormir según decía yo era muy escandalosa y lo antojábamos, me llevaba muy bien con su amigo, en más de una ocasión lo vi despierto y atento a la forma en que tenía sexo con el que entonces era mi novio. Con Rogelio perdí mi virginidad ese día no estaba su amigo, aunque se enteró después.

Mi novio tenía una familia con dinero así que el pagaba el departamento, compraba la despensa y pagaba los gastos, su amigo le hacia la tarea y se encargaba de las labores de limpieza.

Cuando había que hacer algo jugaban naipes y de esa forma el que ganaba asignaba labores al otro (detalle que será importante más adelante en el relato). Los fines de semana salíamos con Rogelio a los antros y en más de una ocasión llegamos muy tomados y cachondos. Un sábado en particular llegamos de madrugada yo llevaba una faldita abordamos un taxi y comenzamos con el faje… me quito mi calzoncito y así llegamos a su cuarto, su amigo estaba dormido y sin más me recargo contra la cama y de un solo golpe me metió su verga hasta el fondo influido por el alcohol me la quiso meter por el ano yo no puse resistencia y cuando entro la cabecita di un grito que despertó a su amigo, Rogelio siguió tratando de meterla yo solo aguante un poco y ya no quise continuar y ahí quedo la aventura.

Esta relación duro dos años, con el tiempo no me importo tanto que su amigo nos viera en “acción” tampoco me excitaba ni nada, solo no me importaba tanto. A Rogelio lo llegue a querer mucho pero tampoco fue un gran amor, en la cama era verdaderamente muy bueno, en realidad lo que siempre me trajo loca de él fue su personalidad, él es un tipo que se impone, nunca pedía permiso para nada, lo que quería lo tomaba, eso siempre me gusto de él, cuando me cogía me lo hacía como él quería, me hacía gritar y creo que le excitaba cogerme frente a su amigo.

El termino la carrera y regreso a Monterrey a trabajar en la empresa de su papá y bueno nuestro noviazgo término, durante algunos meses nos hablábamos por teléfono hasta que las llamadas fueron menos frecuentes y nos perdimos el rastro.

Yo continúe con la carrera seguí siendo amiga del amigo de Rogelio, salíamos frecuentemente a tomar algo nos veíamos para comer, en fin, la relación con su amigo fue madurando y como al año nos hicimos novios y tras dos años de noviazgo… nos casamos, si el nombre del amigo de Rogelio es Ernesto con quien hoy tenemos siete años de casados.

La vida con Ernesto; durante estos años ha sido maravillosa estoy muy enamorada de él y sé que el de mí también, nos disfrutamos mucho, como no tenemos niños tampoco tenemos muchos obstáculos para salir de paseo, ir a la playa, a bares o bien pasamos los fines de semana en casa viendo películas siempre desnudos teniendo mucho, mucho, mucho sexo.

Con Ernesto el sexo es fabuloso me coge muy rico, su forma de comerme la panochita me encanta lo hace muy lento al principio, sin meter dedos ni nada, me recorre con la lengua mis labios, la ingle y poco a poco sube la intensidad hasta llegar a mi clítoris y aumenta la velocidad regalándome orgasmos de los que tardo en recuperarme, lo hemos hecho en la playa, en el baño de un restaurante, a media noche en una calle solitaria, en fin sexualmente llevamos una vida plena, lo único que nunca hemos hecho es sexo anal aunque el me lo ha pedido no se me hacia una buena idea, cuando platicamos de Rogelio nunca reclama o menciona de cuando me vea coger con él, solo menciona los recuerdos de lo bien que la pasábamos como amigos los tres, en un par de ocasiones en plena calentura mientras me tenía bien ensartada menciono que se calentaba viéndome coger y me confeso que se llegó a masturbar cuando mi entonces novio me metía la su verga y que le calentaba al ver como se la mamaba.

Nunca hemos platicado de hacer tríos, intercambios ni nada por el estilo, aunque cuando salimos a Ernesto le gusta que use vestidos cortos y reímos cuando de forma descarada me ven las piernas o cuando ven mi trasero si llevo pantalones ajustados, eso nos divierte.

Hace un año llegue primero a casa ya que los dos trabajamos estaba preparando algo de cenar cuando mi esposo llego y me dijo que en Facebook encontró a Rogelio y que intercambiaron números telefónicos, tres días después me llego una invitación de Rogelio en esa red social, le dije a mi marido y el me sugirió que lo agregara, pocos días después me llego un mensaje de Rogelio y estuvimos platicando, me conto que se había casado y que se divorció años después, que estaba viviendo en Tijuana donde era el director de una empresa de su papá, así platicábamos frecuentemente siempre le contaba todo a mi marido y ellos también platicaban mucho por teléfono o redes sociales.

Tres meses después de volver a contactar con Rogelio, mi esposo me marco a mi oficina y muy contento me dijo que Rogelio venía a la ciudad que llegaría el siguiente viernes por la tarde, me comento que se ofreció para que fuéramos por el al aeropuerto, a mí me dio mucho gusto la idea de volver a verlo, no sentía nada por el solo el recuerdo de un amigo.

Rogelio llego al aeropuerto lo vimos llegar, se veía muy bien, seguía siendo muy guapo, él es más alto y más guapo que mi marido. Nos saludó, ellos se dieron un fuerte abrazo y a mí me saludo con un beso en la meguilla, nos fuimos a cenar y estuvimos platicando, tomamos unas copas, nos dijo que se quedaría en un hotel por unos días en lo que conseguía un departamento en renta debido a que se abriría una sucursal de la empresa de su padre en la ciudad de México y el seria el director, mi marido le dijo que a tres casas de la nuestra rentaban un departamento, así que en una semana ya era nuestro vecino.

Rogelio nos visitaba todos los días y los fines de semana la pasábamos juntos salíamos a cenar, pasear, bailar o nos quedábamos en casa tomando unas copas, veíamos películasm se ponían a jugar póker de esta manera también aprendí jugaba con ellos.

Un viernes Ernesto me llamo:

- Mi amor ponte muy “sexy” vamos a ir a bailar.

- Si mi amor esa idea me agrada.

Llegue a la casa, me di un baño, depile un poco los pelitos de la puchita, me puse un bóxer cachetero, un vestido negro con un poco de escote, muy muy corto, depile y puse crema a mis piernas y me puse zapatillas de tacón alto.

A las nueve de la noche llego mi marido, venía con Rogelio, eso no lo esperaba; sin embargo, me dio gusto que saliera nuevamente con nosotros.

Llegamos al antro donde ponen música salsa, pedimos una botella y comenzamos a platicar y a beber, salí a bailar con mi esposo; Rogelio sé quedo en la mesa, tras unas cansones regresamos y seguimos platicando después de un rato Ernesto dijo:

- Rogelio porque no sacas a bailar a Ale.

Rogelio me extendió la mano y fuimos a la pista, bailamos de lo más normal volvimos a la mesa y mi esposo me saca a bailar, el resto de la noche se fueron turnando para bailar conmigo mientras seguíamos tomando, después de unas canciones me di cuenta que Rogelio cada que bailaba con él se pegaba más y más a mi cuerpo y su mano cada vez la ponía más debajo de mi cintura al principio me desconcertó, después me divertía, claro siempre atenta de que Ernesto no se diera cuenta.

Después de esa noche las visitas de Rogelio eran frecuentes incluso cuando mi esposo no estaba, nos poníamos a platicar o a tomar alguna cerveza o copa de vino y me di cuenta que me miraba de una forma rara y no lo niego eso me comenzaba a gustar, como siempre llegaba temprano a mi casa y mi esposo llega como tres horas después pasaba largo rato con Rogelio y su visita se hizo cotidiana, yo legaba a la casa y como de costumbre me ponía cómoda… alguna falda corta, sandalias, playeritas, cuando Rogelio llegaba sabiendo que mi esposo aun no llegaba de trabajar, me saludaba, sus abrazos eran más intensos, me saludaba de beso el cual era cada vez más cerca de los labios, yo me hacia la desentendida, pero eso sí de forma discreta lo provocaba, por ejemplo me ponía falda corta y cuando él se sentaba en el sillón que está bajo las escaleras yo subía por algún pretexto a mi habitación dejándolo ver mis piernas y quizá un poco más.

Esos solo eran juegos, hasta que… un sábado llego a la casa desde temprano mi esposo tenia preparadas algunas cervezas y comenzamos a comer y a tomar.

Rogelio – saca las catas vamos a jugar.

Ernesto – Pero que sea de apuestas.

Rogelio – está bien traigo algunas monedas.

Así nos pusimos a jugar hasta que entrada la tarde Rogelio había ganado todas las monedas se terminaron y las cervezas también. Recordando los viejos tiempos:

Rogelio - el que pierda va por las cervezas.

Ernesto – bien el que pierda va a la tienda.

Rogelio gano, yo en segundo lugar y mi marido volvió a perder y mi marido se fue a la tienda por las cervezas, yo estaba muy mareada, ese día tenía puesto unos leggins muy justado por lo que la tenga se alcanzaba a distinguir y mi rajita se dibujaba muy bien. Mientras mi marido fue a la tienda Rogelio puso música y me saco a bailar, desde comenzamos a bailar se me repagaba disimuladamente como midiendo mi reacción y pude sentir su verga bien parada por cierto la tiene más grande y más gruesa que mi marido, no dije nada y seguimos bailando, su mano paso de la cintura al inicio de mis nalgas, tome su mano y la volví a poner en mi cintura, yo no quería que pasara a mayores... amo a mi marido y si bien la situación me divertía no quería faltarle al respeto.

Ernesto volvió de la tienda y seguimos tomando y jugando esta vez las apuestas eran castigos, los castigos iba de tomar un tequila o ir a la cocina por las botas, si yo perdía bailaba con el que ganara, cuando bailaba con Rogelio se repagaba mucho a mí y mi marido hacia como que no se daba cuenta.

Ya entrada la tarde gane una mano y mi marido perdió de castigo le dije que se quitara la camisa y todos reímos.

En la siguiente mano Ernesto gano y le dijo a Rogelio que se quitara la playera.

Rogelio:

- Ya no estamos en la secundaria.

Comenzamos a reír y se la quitó. Después perdí gano Rogelio y me dijo:

- Quítate los leggins.

Yo me quedé fría, no supe cómo reaccionar creo que hasta la peda se me bajo… vi la cara de mi esposo para ver su reacción el me vio con una mirada interrogante y me dijo:

- ¡Quítatelos! Total, ya te conoce las nalgas ¿Qué te puede ver que no haya disfrutado antes?

Esas palabras de mi marido me molestaron mucho, nunca me había dicho algo así, me enojo, pero también me éxito lo reconozco, conteste:

-órale cabrón, pero después no te quejes.

Como venganza me pare sobre la silla y dándoles la espada (o las nalgas) cerré los ojos y me baje lentamente los leggins, cuando abrí los ojos Rogelio y mi esposo me veían como idiotas.

Después perdió mi esposo y Rogelio de castigo lo mando por otra botella de tequila y mi marido no le quedo de otra y se fue, Rogelio me saco a bailar, así como estaba con zapatillas, blusa blanca tanga azul cielo, cabello suelto comenzamos a bailar, esta vez no disimulo nada me restregaba la verga en mi vientre, yo podía sentir claramente como latía esa tremenda vergota, sus manos las puso en mi culo y lo acariciaba de una manera suave, intento besarme no lo deje, pero seguíamos bailando, no escuche en qué momento entro mi esposo y nos encontró bailando cuando lo vi no supe que hacer me quede quita, inmóvil, el solo dijo:

- Voy por unos vasos.

Cuando regreso de la cocina ya estábamos sentados en el sillón para seguir jugando, yo me senté junto a Rogelio y mi marido en otro sillón solo.

En la siguiente mano de cartas mi marido perdió, gano Rogelio y de castigo le dijo:

Quiero que nos narres una de las veces que me cogí a Ale frente a ti en el departamento mientras tú te hacías tremendas chaquetas ¿o crees que no me daba cuenta?

Esa no me la esperaba, nuevamente nos miramos con mi marido, el tomo un trajo a su baso de licor, pensé que ahí le saldría lo macho que correría a Rogelio, sin embargo, tras un trago muy largo… tomo aliento y comenzó:

- Recuerdo muchas cosas, pero en especial recuerdo el día que llegaron tomados a media noche, como siempre me hice el dormido y vi cómo entrando a la habitación la desvestiste así, sin más, sin besos, ni nada, recuerdo que la degaste completamente desnuda y que sin quitarte tu ropa, bajaste el cierre de tu pantalón, la tomaste de los hombros hiciste que se hincara y que te mamara la verga, ella puso un poco de resistencia pero no le hiciste caso y te estuvo chupando hasta que se te paro.

Mientras mi marido narraba esta historia yo la volvía a vivir y confieso que me estaba poniendo muy muy muy caliente y creo que mi marido también porque se le veía en el pantalón.

- Después la pusiste en cuatro en la cama y sin más se la metiste hasta el fondo yo veía claramente cómo te la estabas cogiendo, le sacaste la verga de panochita y se la apuntaste en su lindo culo, comenzaste a metérsela… después de unos minutos ella ya no quiso continuar.

Tras terminar de narrar esos recuerdos y no sé si por el alcohol y el darse cuenta de que mi marido no ponía limites Rogelio respondió mirándome a los ojos y poniendo su mano en mis piernas y sin tomar en cuenta la presencia de mi esposo

- Si Ale tienes una boquita deliciosa, eres muy buena mamando, ese día solo te metí la cabecita, pero ese culito tendrá que ser mío.

Las cosas estaban yendo muy lejos, siiiiiii reconozco que estaba muy caliente y es que imaginen de la escena, medio borrachos, yo en tanga, sentada junto a mi exnovio que me cogía muy rico, mientras mi marido narraba la historia de cómo se masturbaba viéndonos intentando tener sexo anal, eso me tenía a punto de un orgasmo.

La siguiente mano la perdí yo, y mi marido gano así el me pondría el castigo a mí.

- Ale siempre he tenido una duda ¿Quién la tiene más grande Rogelio o yo?

Por no hacer quedar mal a mi marido dije tu mi amor, aunque eso no es verdad Rogelio la tiene más grande y más gruesa y bien cabezona.

Seguimos jugando después, de varias manos ellos estaban solo en calzones y yo con las zapatillas, tanga y bra, en una jugada perdí y Rogelio me ordeno que me quitara mi bra y mi marido dijo… creo que si seguimos vas a perder hasta los calzones, y recordando sus palabras le conteste a manera de venganza:

- Total que me vea las nalgas ¿Qué puede ver que no haya disfrutado antes?

Me pare frente a Rogelio el adivino y metió sus dedos en los elásticos de mi tanga, los dos volteamos a ver a mi marido y sin quitarle la mirada Rogelio comenzó a bajarme la tanga muy despacio, mi esposo puso cara de sorpresa, reconozco que a estas alturas esa cara lejos de frenarme me excitaba aún más, quede frente a mi antiguo amante solo con las zapatillas puestas, completamente desnudita.

Mi marido no decía nada, quizá no sabía qué hacer, Rogelio le dijo a Ernesto:

- Si te quedas a ver lo que sigue es bajo tu propio riesgo….

Quieren saber lo que paso... se los contare en el siguiente relato.

Seguimos jugando después de varios juegos ellos estaban solo en calzones y yo con las zapatillas, tanga y bra, cuando perdí mi bra mi marido dijo; creo que si seguimos jugando vas a perder hasta los calzones, y recordando sus palabras le conteste a manera de venganza:

- Total que me vea las nalgas ¿Qué puede ver que no haya disfrutado antes?

Me pare frente a Rogelio el adivino y metió sus dedos en los elásticos de mi tanga, los dos volteamos a ver a mi marido y sin quitarle la mirada Rogelio comenzó a bajarme la tanga muy despacio, mi esposo puso cara de sorpresa, pero a estas alturas esa cara lejos de frenarme me excitaba aún más, quede frente a mi antiguo amante solo con las zapatillas puestas.

Mi marido no decía nada, quizá no sabía qué hacer, Rogelio le dijo a Ernesto:

- Si te quedas a ver lo que sigue es bajo tu propio riesgo…

La escena me tenía temblando de las piernas, solo imaginen: mi tanga en la mano de mi examante el cual es amigo de mi esposo, yo solo en zapatillas mi esposo viéndonos con cara de asombro puff.

¿Quieren saber que paso? Dejen sus comentarios