Xtories

Sentimental . Solo 3/3

Sabe que la muerte es el único alivio para su dolor, pero cuando abre la puerta de su soledad, ella ya está ahí. No es un fantasma, es el amor que creía perdido hace siete años, y esta vez no lo dejará ir.

danny526.5K vistas9.2· 18 votos

La quinta era de cuatro hectáreas, me instalé en la vieja casa, que supo ser casco de estancia, antes del desmembramiento y el loteo. Dejé media hectárea para mí y las otras, se las cedí en préstamo a unos quinteros, con la condición, que mi media hectárea siempre esté bien parquizada, del cuidado de los jardines y las plantas que rodean la casa me encargaba yo. Chumbale y Jacinto, dos perros atorrantes, que ya estaban cuando llegué, fueron mis fieles y leales compañeros.

El lugar, aunque derruido, había conservado su original estilo aristocrático, de la época en que algún historiador la llamó el paraíso terrateniente.

Seguramente algún heredero desaprensivo se timbío la fortuna y esto es lo que quedó. Eso me dio la idea de crear con algunas cosas que iban a quedar de la demolición una suerte de pequeño bosque que se parezca a los pequeños bosques que imaginaban mis sueños de niño, para eso llamé a unos tipos, que eran conocidos de mi viejo, vinieron con un camión volcador, martillos neumáticos y otras herramientas mecánicas y neumáticas y despues de demoler toda la parte destruida o semi destruida y llevarse los escombros me quedó menos de un tercio de lo que era el viejo caserón.

De lo que quedó en pie, lo que pude adecuar y remodelar, fueron tres dormitorios, un cómodo y suntuoso comedor, una cocina muy bonita, biblioteca donde descubrí algunos libros de ediciones muy antiguas, una galería muy soleada y algunas dependencias pequeñas.

La casona original tenía caldera y calefacción en toda la casa.

Tuve que refaccionar la vieja estufa hogar del comedor y el resto lo calefacciono con salamandras.

Fui seleccionando, adecuando y reparando muebles para dejar todo debidamente amoblado, lo que sobró fue una gran cantidad de muebles antiguos, que no iba a usar si bien la mayoría había que repararlos su estilo antiguo era muy apreciados y con eso pude financiar el proyecto del pequeño bosque, los muebles de estilo traídos de Europa, esos ya hace rato que no estaban más.

Me quedó una coqueta y funcional casa. Los amigos de mi viejo, que se dedicaban a demoler, cobraban por el trabajo y, dentro del trato, ellos se quedaban con todo lo que se pudiera recuperar de la demolición. No me cobraron nada, cuando vi que todas las aberturas eran de roble y pisos completos de pinotea, ahí me di cuenta que perdí plata.

En la parte edificada que fue demolida, fui plantando encinas: mandarinos, limoneros y también algunos duraznero y siguiendo el capricho de lo que fueron los recorridos y pasillos internos del viejo caserón, quedó una serie de senderos, que adorné con ligustros y glorietas, similar a la del chalet, donde le hice el amor a Guille. Lucía como si fuera un jardín surcado por un laberinto de ligustros, enredaderas, helechos y madreselvas trepando los mandarinos, limoneros, ceibos y durazneros

Con la fantasía tonta, que algún día Guille pudiera venir, fui de a poco dándole la forma de un lugar cálido y acogedor, a base de plantas, glorietas, ligustros, plantas aromáticas y jardines con senderos y trochas. Mis deseos, que fuera un pequeño bosque de fantasía, de alguna manera lo había logrado. Los que por cuestiones ocasionales llegaban al lugar quedaban encantados y decían que el jardín parecía un lugar de ensueño

El infierno de la soledad no lo cura ningún lugar de ensueño.

El único paraíso, el único lugar mágico, son los labios encendidos de Guille, sus pechos desnudos y sus gemidos. Porque cuando penetraba en su interior, todo lo de más se tornaba fugaz, insulso, banal, sombrío

Terminado todos los trabajos vino la parte más dura, la de quedarme solo.

Gracias a unos ex compañeros conseguí que me dieran dos columnas semanales en una agencia de noticias, las entregas eran por Fax dos veces por semanas y con eso, despuntaba el vicio periodístico y me obligaba a estar atento a las noticias y los acontecimientos.

Comencé a escribir cuentos y novelas. Dos veces por semana me iba con la vieja camioneta al pueblo, para enviar los Fax y, de paso, conversar con algunos parroquianos, tomarme una cerveza y comprar diarios. revista y diversas publicaciones, que me ponían al día con la actualidad, además de escuchar las noticias por las distintas emisora de radio

Muy pocas veces había viajado a los centros urbanos,la última vez que lo hice, fue por alguna entrevista con algún editor, me costaba caminar por lugares que se parecían al paisaje que supimos recorrer en esos intensos meses con Guille. Todo lo que antes me encantaba de la ciudad ahora me parecía ajeno, lejano y hasta hostil.

Utilizando un seudónimo escribí la historia de Guille. Su pasión por la plástica y su pasión al entregarse al amor. Ella podía ver la belleza de las cosas allí donde nadie podía ver nada. Ella podía expresar el amor en un idioma distinto, porque ella era distinta y, por vivir atrapada en un mundo, que le era ajeno, su espíritu libre, no encajaba en ese ámbito de pujas, intereses y traiciones.

Omitiendo nombres y lugares reales, el libro se editó y para darle el marco de ficción cambié la escena de la simulación del suicidio de Taborda ella no era artista plastica sino escritora y el amante un esculror. En todo lo demás éramos nosotros dos

no fue un boom pero se vendió bien. Allí describí en término de ficción lo que despues confirmó la realidad

Lo que supe despues fue por la prensa y se cumplió todo tal cuál lo detallé en el libro. El tipo vacío la empresa y se fugó con una incalculable fortuna, pero se puso a Serafin Montes como enemigo, que cuando quiere algo, si no lo consigue por lo legal, lo consigue por otro métodos y dos tercios de lo estafado fue recuperado, el otro tercio debe haber quedado para Taborda que está prófugo.

Comencé a escribir una serie de cuentos, de historias que había recopilado, en los tiempos del periodista que se quería comer el mundo, y fueron publicadas en una revista quincenal de actualidad de muy buena circulación. Eso me abrió las puertas para editar el libro de la historia de Guille.

Afectado por todo lo que me ocurrió escribí una novela triste, melancólica y sentimental, que así se llamó y otra de aventuras, todas se vendieron razonablemente bien y con el mi seudónimo Evaristo Prema que llegó a tener alguna notoriedad

Con el correr del tiempo, el peso de la soledad, fue cercándolo todo.

De a poco se fueron cerrando las ventanas, desde donde la imaginación, me ayudaba a escapar de esta rutina, que se va llevando de a poco, todo lo que me conecta con la posibilidad de tener la esperanzas que algo ocurra y me rescate de este profundo dolor, que no cesa y golpea cada día un poco más.

El tiempo siguió su derrotero, que de a poco, fue quitándome las casi nulas expectativas de iniciar cualquier tipo de proyecto. Comencé a cuestionarme la decisión de haberme venido a vivir aquí y pensé, con todo este dolor viviendo en un lúgubre departamento y, me di cuenta, que el rumor de la brisa golpeando los follajes, el canto de las aves y los aromas de las plantas, aliviaban las penurias

Tengo iniciado tres cuentos y una novela, me pongo frente a la máquina de escribir y lo único que hago es llorar lo único que tengo para expresarle al mundo son los lamentos, las tristezas y el dolor que nadie querrá leer, porque no hay manera de poder comunicar lo que siento porque la soledad me ha dejado sin palabras.

A veces me miro en el espejo y siento que éste me miente, porque estoy, definitivamente muerto

La soledad, la pena de recordar a mis viejos, los amigos de mi infancia y mi juventud, que fueron saliendo como un desgajamiento natural que la vida se lleva y, llega un día, en que los perdiste, porque partieron o porque partiste y, con ellos se fueron momentos inolvidables de tu vida. Aquellos días de la risa y de la inconsciencia de sentir como un ahogo el vértigo de vivir de soñar de amar, y despues, un día te enamoras y, todo vuelve a girar en ese remolino de vivencias, que te hacen saber que estás vivo y la alegría, que es un campanario que despierta a cada paso tus sentidos y crees que tu existencia, el mundo, los colores y el universo son tuyo, porque estás convencido que serás eterno, solo porque esa mujer con lágrimas en los ojos y enamorada pronunció tu nombre

Guille, Guille, Guille, ella es mi sangre, mi respiración y mi ahogo, mis ojos y mis sentidos. A veces no entiendo que es lo que veo cuando me veo. Sin ella soy tan solo una sombra errante, un ente sin vida.

Para sobrevivir a la soledad, establecí una rutina, que cumplía con rigurosidad, con el objetivo de estar ocupado.

De mañana cortar la leña y almacenarla para el invierno o, en invierno tratar de acumularla en lugares secos para el uso diario, reparar todo aquello que pueda haberse averiado, proteger el jardín y las plantas de malezas e insectos, preparar el almuerzo, caminar despues de comer, recostarme a la sombra, en una reposera en verano o, hacer lo mismo, pero en la galería con mamparas, protegido del frío en invierno. Despues me iba a la biblioteca, donde tenía los elementos para escribir y realizar los trabajos de periodismo y escribir mis estancadas historias. La noche era un tormento cotidiano, despues de cenar escuchaba un poco de música, para luego ir a tratar de dormir, con todos los fantasmas acosando mi precario equilibrio emocional y psicológico y, al amanecer, mirar con pesadumbre el día que se inicia, como si se tratara de una cuesta empinada de difícil acceso y, con todos los demonios diciéndome que deje, que ya está bien, que no insista, que todo está perdido. Entonces, cuando estaba abatido y a punto de dejarme caer, pensaba en mi viejo, en mi vieja y me imaginaba que Guille vendría a rescatarme. Entonces comenzaba otro día, en la más despiadada soledad, intentado no quebrarme y lloraba y a veces gritaba, mi cordura estaba siendo jaqueada y la vida, iba perdiendo todo sentido

Habían pasado siete años que me había instalado en la quinta, que en el interior, solo había colgados los retrato de mis viejos en las distintas épocas y por supuesto no faltaba en ningún ambiente lo cuadros con los retratos de Guille

No pasaba una sola noche que no pensara en ella y llorara por ella.

Era mis risas y mis lagrimas, nunca la iba a olvidar, ella era ese sentimiento que atravesaba mi corazón y mi alma y, su recuerdo, era lo que impedia el suicidio, porque con treinta y ocho años, la soledad, la pena y la tristeza habían terminado con cualquier atisbo de alegría, era un ser triste y apesadumbrado e inconscientemente esperaba el final de mis días para dejar de sufrir.

Sentarme frente a la máquina de escribir y no encontrar la mínima inspiración para un mínimo bosquejo. Solo opinar sobre las noticias, buscando alguna estúpida metáfora, que evite comunicar o comentar, algo que ya todo el mundo conoce y no necesitan que yo les cuente de nuevo lo que ya saben. Junto con la vida, todo me iba abandonando.

Despues de, no tengo idea del tiempo transcurrido, de la última vez, que algo me hizo gracia, me hizo sonreír algo que se me ocurrió. Imagine una noticia que decía:

A la edad de treinta y ocho años fue hallado el cuerpo sin vida del joven periodista y escritor Andrés Gerardo Torres, conocido con el seudónimo de Evaristo Prema, en su residencia particular, en la quinta situada en los alrededores de la localidad de Las Flores. Su fallecimiento: causas naturales. Presunción: depresión y tristeza

Los demonios me habían ganado la partida, ya hacía algunas semanas que había dejado mi rutina y esa tarde, compre tres botellas de licor. Al regresar despues de enviar el Fax a la agencia y, con la presunción que ya no iba a continuar con estos envíos, me quedaba realizar un encargo que me pidieron y se terminaba todo, había decidido acabar con el dolor y el alcohol iba a ayudarme.

Vi que el sol, iba describiendo en el firmamento, su alegato de ausencia y, con ella, la profundización de mis cotidianos pesares.

Al abrir la puerta, vi que la claridad había abandonado el interior de la casa y, entre las penumbras, me pareció que alguien estaba sentado o sentada en la mesa del comedor, me acerqué y creí ver la hermosa figura de Guille sentada en una silla con sus manos afirmadas en la mesa, dude de mi cordura, me tomé de la cabeza y me senté en un sillón sin dejar de mirar hacia donde estaba ella, entonces, al hacerlo, me pareció que su voz clara y concisa sonó como acompañada del sublime sonido de campanas celestiales, sacando de su bolso un libro, me dijo: no me vas a firmar el libro en el que escribiste mi historia, que no es otra cosa, que la historia de una tonta, que no te escuchó y que alejó de su lado al amor de su vida. Me incorporé y una vez de pie camine lentamente en dirección a ella y fue que ella se levantó y corrió hacia mí, me abrazó, me besó llorando y temblaba diciendo: por fin te encontré mi amor, perdóname, perdóname mi cielo, las lágrimas y el llanto impedían cualquier diálogo, yo quería decirle,que no tenía que pedir perdón, porque entendía que estaba llena de culpas y que jamás debí haberle enviado aquella carta. La emoción impedía cualquier intento por decir nada, no pude precisar, el tiempo en que estuvimos así, solo besándonos, abrazados y el torrente de lágrimas por volver a estar juntos y sentir su calor. Seguía tan hermosa como siempre, quizás su cuerpo, podría decirse el haber sufrido un casi imperceptible cambio.

En algún momento, entre besos y caricias, le ofrecí tomar un té y fuimos abrazados hasta la cocina, puse a calentar el agua y, recordé que no me quedaba té en la alacena y fui al aparador, que está en el comedor, a buscar una cajita y, cuando volvi, Guille estaba sentada al borde de la mesa, posada de la misma manera que lo hacia cuando teniamos sexo en la cocina de mi departamento, y me dijo ¿que te recueda esto? Me abalancé sobre ella y, con desmesura, quité sus ropas y ella las mías. Desbordados por la pasión y el deseo, en un torbellino de gemidos, lágrimas, palabras y, enardecidos por una suerte ternura y excitación, estallaron en la vieja mesa de algarrobo, todas las angustias, y las ausencias acumuladas y en cada impulso que daba sobre ella, la bella, dulce y dueña absoluta de mi corazón y de mi vida, comencé a liberar de mi mente, de mi sangre y de mi piel, años de dolor, de soledad,de llantos, de melancolía. Años de morir cotidianamente en el frágil equilibrio de mi corazón devastado por no tenerla. Años de lágrimas, llantos y gritos desesperados pronunciando su nombre. Años de silencio atroz, de tristeza infinita. Y también, en cada impulso comencé a renacer en la dicha de poder amarla, de sentir su piel en mi piel, de saber que mi vida, en sus brazos y con sus besos, volvía a tener un sentido y un propósito claro y hermoso.

No pudimos quedarnos abrazados acariciándonos, el frío se hizo presente.

Le explique que aquí la vida no es tan cómoda como a la que estamos acostumbrados en la ciudad, que ya es hora de encender el fuego en la estufa hogar y que ya estoy retrasado porque como veras esta sintiendose el frio, si me acompañas, vamos a buscar la leña para encender la estufa del agua caliente para la ducha y la estufa hogar en el comedor, en el dormitorio y en la cocina las salamandras logran tener la casa templada.

Alegre y dichosa me acompañó y, con su ayuda, fuimos a buscar la leña, lo primero fue encender el fuego de la estufa que calienta el tanque térmico, que abastece con agua caliente la cocina el lavadero y el baño, luego entramos para encender la estufa hogar del comedor, y las salamandras.

Mientras Guille se daba una ducha, hice una tortilla de papas y, cuando fui a poner la mesa para cenar, vi que estaba frente a la estufa hogar desnuda, cubierta con una manta, sentada sobre un almohadón que sacó de uno de los sillones. Cuando la vi, deje la tortilla sobre la salamandra para que se mantuviera caliente, me duché y también semidesnudo y, al igual que ella abrigado con una manta, puse en una mesa ratona, los dos platos con los cubiertos, la bandeja con la tortilla, las copas, el vino y el pan casero, hecho en el horno de barro, todo lo coloqué delante de ella y sentados en el piso sobre los almohadones, frente al fuego del hogar, tuvimos la cena más romántica que jamás habíamos tenido y, despues de comer nos quedamos abrazados bebiendo de nuestras copas y viendo como el fuego consumía la leña y sintiendo la felicidad más intensa

Me miró y me dijo: por el dolor de la culpa que me produjo el canalla prófugo de Nelson, te condené a la cruel paradoja de sufrir la más tremenda soledad en este paraíso. Es probable que tu conozcas los hechos por la prensa.

Cuando me dijiste cuál era la maniobra de ese hijo de puta, no te hice caso. Siete años para arreglar y poner la empresa de nuevo en funcionamiento, salvar los puestos de trabajo y el ingreso económico de cientos de familias. Siete años sin ti. Siete años sin agarrar un pincel. Siete años de acudir a imbéciles tecnologizados para encontrarte, cuando hace solo dos meses, fui a ver a un oscuro investigador privado y en tan solo dos meses te encontró. No estabas escondido, son unos inútiles.

Siete años de vivir sin vivir, pensando en ti, esta noche, va a ser la primera en siete años que no voy a llorar por ti. Mis hijos y estar tan ocupada tratando de sacar todo a flote, me salvaron del suicidio. Pero te encontré. Abrazame mi cielo y, como alguna vez me dijiste tú, dame una cachetada que me haga saber que esto no es un sueño, te quiero tanto mi vida

Nos quedamos abrazados llorando en el desahogo del fin de las ausencias

Después de un rato me incorporé para agregar algunos leños al fuego y al volver a su lado me dijo:

G-Tenes que pensar donde puedo poner mi atelier

A-¿te vas a venir a vivir conmigo?

G-Y donde pensas que voy a ir despues de haberte buscado tanto. Esto es un paraíso y, estando tú en él, será el paraíso que siempre soñé. A propósito cuántas habitaciones tienes aquí

A- tres, más la biblioteca, la galería, que es una suerte de jardín invernal, donde en invierno duermen Chumbale y Jacinto y otras dependencias, que no uso pero, las tengo en perfecto mantenimiento.

Lo que me mantuvo alejado del suicidio fue la fantacía de que vendrías a rescatarme. A propósito,¿por qué me lo preguntas? ¿ no te gusta mi dormitorio?

G-por supuesto que me gusta

A-Entonces

G- Vamos a dormir mi cielo, me muero por tener tu calor abrigando mi cuerpo, mi corazón y mi alma, mañana tipo diez de la mañana te lo explico

Me desperté y Guille dormía tan plácidamente que no quise interrumpir sus sueños. Me levanté, miré por la ventana y sentí la hermosa y extraña sensación de ver con alegría llegar un nuevo día. Agregué unos leños a la salamandra y me fui a encender la salamandra de la cocina, el hogar y la estufa del calefón, para que haya agua caliente en la casa. Agarré las tres botellas de alcohol que compré en las vísperas y ĺas enterré y junto con ellas a todos los demonios que asolaron mi vida en estos años, preparé el desayuno y desperté a Guille con el desayuno en la cama. Me lo agradeció con un beso inmenso Después de desayunar, se levantó, yo tenía que terminar de escribir un encargo que me hicieron de la agencia. Guille vino, me dio un beso y me dijo que se iba a sentar frente al fuego del hogar. Dejé lo que estaba haciendo y me senté al lado de ella, en ese momento, solo quería estar con Guille.

De pronto escuche el sonido de un vehículo que detuvo su marcha, ella se separó de mí y avanzó hasta la puerta que se abrió e ingresó un niño de unos seis años, un rostro dulce, hermoso y unos ojos, que podría decirse que se parecen a los míos, lo mire mas detenidamente y me di cuenta que era la viva imagen de una foto de cuando yo era un niño de su edad, entonces escuche a Guille decirle al niño: ¿viste mi amor que lo encontramos? Él es Andrés tu papá.

Fin

Espero que no te importe que lo ponga en palabras

Que maravillosa es la vida mientras estás en este

mundo

Elton John