Xtories

Una semana con Lucas

Natalia llega a Australia buscando una escapatoria de su relación fría, pero encuentra en Lucas algo más que nostalgia. Lo que empieza como una visita entre viejos amigos se transforma en una semana de placer prohibido en una casa pequeña y sucia, donde las barreras se caen y los secretos salen a la luz.

sofia secret10K vistas8.3· 8 votos

Mi trabajo estaba llendo de maravilla, al principió todos dudaban de mí pues creían que sólo era una cara bonita y obtenía mis ascensos haciendo favores sexuales a los jefes pero nada más lejos de la realidad. Por supuesto que tuve ofertas de ese tipo pero las rechacé y trabajaba todos los días para crecer de la forma correcta y finalmente mis esfuerzos estaban dando frutos. Los jefes me enviarían a Australia para cerrar importantes negociaciones con nuestros socios extranjeros.

Desafortunadamente no podía decir lo mismo de mis relaciones personales. Al llegar a casa quería ver a mi novio Hector para darle la noticia pero como de costumbre no se encontraba. Como había sido un día cansado, fui a prepararme un baño, le envié un mensaje a mi amigo Lucas pero parecía que también estaba ocupado. Al desnudarme contemplé mi propio cuerpo frente al espejo, mi cabello castaño que dejé suelto en mi melena ondulada, mis ojos marrones y mi piel bronceada. Coloque mis manos sobre mi culo comprobando que estaba más grande y menos firme, no había tenido tanto tiempo para hacer ejercicio como me gustaría pero seguía teniendo una figura atractiva, entrando en mis 30 sería una milf exceptuando el importante hecho que no tenía hijos. Mi parte favorita son mis piernas y pies, aún sin hacer ejercicio mis muslos son grandes y fuertes, y simplemente estoy orgullosa de mis pies, si pudiera iría a todos lados descalza para presumirlos.

Me puse un poco cachonda contemplando mi propio cuerpo, tal vez sea un poco egocéntrica, así que me preparé para cuando Hector llegase. Me coloqué un conjunto de encaje rosa que era el favorito de Hector, llevaba mucho tiempo sin usarlo y quería darle la sorpresa pero llegó un par de horas más tarde de lo que esperaba.

Cuando entró por la puerta salí a recibirlo. -Por fin llegas, te he estado esperando. Le dije con una sonrisa picara.

Hector prácticamente me ignoró. -Estaba muy ocupado, mira hace mucho que no te ponías ese conjunto.

Yo me sentía decepcionada. -Sí es que pasó algo en el trabajo y quería celebrar contigo.

-¿En serio? ¿Qué pasó?

-Me van a enviar a Australia por una semana en un viaje de negocios. Le dije emocionada.

-Ah que bien.

-¿No me vas a decir nada más?

-Sí, lo siento, estoy cansado y quiero dormir.

-Yo pensé que podríamos celebrarlo juntos, por eso me preparé para tí. No hemos follado en mucho tiempo.

-Los dos hemos estado ocupados, mira cuando vuelvas y estemos libres podemos hacer algo. Mientras hay que descansar que tú también tendrás cosas que hacer. Así Hector fue a dormir dejándome bastante decepcionada.

Llevaba 5 años con Hector, 4 viviendo juntos, y nuestra relación ahora se sentía distante, nuestros trabajos nos mantenían ocupados y casi no teníamos tiempo para nosotros, a él no le gustaba la monotonía y constantemente me pedía probar cosas nuevas que no podíamos hacer por falta de tiempo por lo que cada vez hacíamos menos cosas juntos y él hacía sus actividades independientemente. Las relaciones con mis amigos también se deterioraron, todas exceptuando a Lucas, nos conocimos en el primer semestre de la carrera, inteligente y divertido pero descuidado y flojo, era rubio y medía 1.78 pero no se peinaba ni afeitaba bien, era flaco pero con panza debido a la cerveza y su mala posición lo hacían verse más bajo de lo que realmente era. Se había mudado a Australia por su trabajo pero hablábamos todos los días por redes sociales, me hacía reír cuando lo necesitaba que últimamente eran todos los días.

Cuando me dieron la noticia de mi viaje a Australia me alegré mucho y le informé a Lucas en cuanto pude, era un viaje de negocios pero tendría algún tiempo libre así que podríamos hacer algunas cosas juntos. Él se alegró mucho y me dijo que incluso podría quedarme con él, acababa de comprar una casa nueva con piscina y podría mostrarmela mientras estuviera con él. Teníamos tanta confianza que no dudé y acepté su propuesta, no era la primera vez que estábamos juntos en una casa, fuimos compañeros de piso un año durante la universidad, además de las vacaciones y salidas con nuestro grupo de amigos. Por su lado Hector no mostró ninguna emoción en particular, sólo me felicitó por la oportunidad que me dieron pero parecía que lo decía por obligación y no por afecto genuino, decidí no darle más vueltas y prepararme para el viaje.

La empresa aceptó que me quedara con mi amigo pues me consideraban responsable además de que se ahorraban pagar un hotel por una semana. Llegué a Sydney el domingo alrededor de las 5 de la tarde, Lucas no podía ir por mí pues decía que estaba ocupado con su trabajo así que envió un taxi por mí y me llevó a la casa. Fueron 30 minutos en el taxi y me preocupé un poco por si la distancia y el tráfico podría presentar un problema los días siguientes pero sabía que la solución era simplemente madrugar y prevenir, sólo tenía que estar puntual en las mañanas y tendría toda la tarde para mí.

Al llegar a la casa de Lucas no era lo que esperaba, una casa pequeña y mal construida, un jardín bastante amplió y descuidado, un cerca y un puerta metálica, le envié un mensaje a Lucas que ya había llegado y él salió a recibirme, llevaba una camiseta blanca de tirantes, sandalias y un short, llevaba unas rosas un poco marchitas que me entregó en cuanto abrió la puerta.

-Una flor para otra flor. Dijo imitando un tono seductor pero los dos nos reímos ante tal ridícula escena, era claro que había elegido esas rosas y ese piropo tan quemado a propósito.

-Me alegró mucho de verte, hace años que no nos vemos y veo que eres el mismo tonto de siempre.

-Que puedo decir, ya sabes como soy.

-Bueno, estaba dudando si está era la dirección correcta, me había prometido una mansión con piscina.

-Está aquí, ¿acaso no la ves? Bueno, te dije que la acabo de comprar y apenas la voy a remodelar, viste cuánto espacio desperdiciado tiene el terreno, además no mentí sobre la piscina, está en la parte de atrás.

-Entonces ¿va a haber trabajadores aquí mientras yo esté aquí?

-No, no te preocupes, yo estoy haciendo unos arreglos y no voy a contratar a nadie hasta que te vayas, entra para que te muestre.

La casa era bastante pequeña, casi claustrofóbica. Entramos por la puerta e inmediatamente estaba la cocina con una mesa al fondo y dos sillas, era literalmente un pasillo adaptado a una cocina. Entramos por una puerta al fondo hacía la izquierda, dentro sólo había un mueble con cajones, una pantalla y una cama sofá.

-Aquí te vas a quedar, yo me voy a quedar en el cuarto que sigue. Su cuarto ni siquiera tenía puerta sino una simple cortina, las paredes no estaban pintadas y lo único que había era un colchón en el suelo.

-La casa es horrible, ¿En serió pagaste por esto? deberías demandarlos por estafarte.

Él soltó una carcajada antes de contestar. -No te preocupes, el precio fue bajo y como dije la voy a remodelar, talvez incluso demoler. Pero primero quiero arreglar el jardín.

-¿Por qué el jardín?

-Para tener espació para trabajar y poner cosas. Sólo voy a podar el césped que parece una jungla. Ahora déjame mostrarte el baño.

Volvimos a la cocina pasillo y fuimos hacía unas escaleras que iban hacía un sótano, entre los escalones había una puerta con un cuarto que contenía únicamente el retrete, al final de las escaleras estaba el sótano que tras la puerta contenía únicamente una bañera, una lavadora y algunas pocas cosas más.

-¿Por qué el baño está en el sótano? ¿A quién le pareció buena idea?. Me pregunté sin darme cuenta que lo dije en voz alta.

-Al menos cumple su función. Lucas contestó con gracia.

-Por favor demuele está casa, es horrible. Dije fingiendo estar preocupada pero también con gracia.

-Ya no te pongas triste, vamos a ver la piscina.

Yo salté una emoción exagerada tratando de verme infantil para reirnos, pero al salir al jardín ví una piscina desmontable de acero.

-A que está guapa. Me dijo Lucas riendo.

-A lo mejor la que debería demandar sería yo a tí por engañarme.

-Pero si es lo que te dije, una casa con piscina. Hasta la limpié para tí.

Me acerqué y el agua estaba clara, no había rastros de mugre e incluso el área alrededor estaba relativamente cuidada, una silla para tomar el sol y una mesa con sillas cerca de la casa y cubiertas del sol. Traté de fingir enojo pero realmente apreciaba el gesto. -Era lo mínimo que podías hacer después de engañarme para venir contigo.

Cenamos juntos y decidí dormir temprano, estaba cansada del viaje. La cama sofá era cómoda y no tardé en dormir. El día siguiente nos levantamos temprano y me llevó hasta el centro en la mañana, él también tenía algunas cosas que hacer. Pase toda la mañana y tarde ocupada, considere llamar a Hector para ver como estaba pero ya estaba acostumbrada a que no contestara o dijera que estaba ocupado, además él tampoco me había llamado.

Estaba por tomar un taxi para regresar a la casa de Lucas pero él me llamó antes para recogerme. Cuando vino con su auto me dijo que estaba pensando en que podíamos cenar en un restaurante, fuimos al restaurante y bebimos unas cuantas copas de vino. Estábamos felices de reencontrarnos después de tanto tiempo.

Al regresar a la casa aún no era tan tarde, hacía calor y no había tenido la oportunidad de bañarme desde que llegué, me sentía sucia así que bajé hasta el sótano, aún seguía un poco mareada por el alcohol pero no tuve ningún problema. Mientras me estaba secando con mi toalla Lucas entró inesperadamente sin playera y una toalla en su brazo.

-¿Qué haces aquí?. Le pregunté.

-Quería bañarme.

-¿No oíste que estoy yo?. Estaba sonriendo pues creía que era una de las típicas tonterías de Lucas.

-Sólo quería bañarme. Él sonreía mientras se acercaba a mí.

-Pues tienes que esperar, por favor sal. Le decía también sonriendo.

Él no paró y comenzó a hacerme cosquillas mientras tiraba de mi toalla.

-Para por favor. Le decía mientras seguía sonriendo, no sé si era el alcohol o la confianza que nos teníamos pero tampoco hacía mucho por detenerlo.

-Muestrame. Él decía mientras seguía tirando de la toalla y trataba de besarme, yo movía mi cabeza de un lado a otro tratando de evitar sus labios hasta que finalmente sucedió. Y no fue un simple beso sino que nos dejamos llevar, puse mis manos sobre su pecho mientras él con fuerza tiró por última vez de mi toalla dejándome totalmente desnuda y sus manos recorrian todo mi cuerpo.

Nos separamos por un momento y él me pidió que se la mamara mientras la liberaba de sus calzoncillos, yo me negué pero él respondió volviéndome a besar y mirándome fijamente a los ojos, No tuvo que volver a preguntar pues yo misma me puse de rodillas e introduje su pene en mi boca. Estaba muy caliente, llevaba meses sin follar con Hector y la misma situación con Lucas me parecía muy erótica, nos conocíamos de hace años, eramos mejores amigos y nunca habíamos hecho esto antes. Su verga medía aproximadamente 13 centímetros, estaba limpia y depilada, el hijo de puta lo había planeado pero yo no me detuve. Entraba y salía de mi boca mientras jugaba con mi lengua para darle más placer.

Me detuve y me puse de pie sonriendo. -¿Quieres meterla?. Él no dudó ni un instante y simplemente asintió. Apoyé mis brazos sobre la lavadora dándole la espalda y él comenzó a follarme lentamente. No había sentido esta sensación en meses y gemía levemente. La respiración de Lucas era bastante más agitada y tomaba mi cabeza para que la girara y nos besaramos. La sacó de mí y me dijo de sentarme sobre la lavadora para quedar de frente.

Al volver a meterla fue incluso mejor, no seguiamos besando y mis gemidos eran más frecuentes, en momentos echaba mi cuerpo para atrás y él lamía mis tetas mientras me seguía penetrando. Estaba por terminar cuando él me pidió volver a cambiar la posición de nuevo. Me molestó un poco pero no me opuse, él se sentó sobre la lavadora y yo sobre él dándole la espalda, la posición era incómoda, no tenía como sostenerme y chocaba contra la pared. Movía mis caderas como podía y él no paraba de decir lo mucho que lo disfrutaba pero sentía que me cansaría rápidamente.

Me levanté -Vamos a terminar de otra manera. Le dije mientras me ponía de rodillas nuevamente. Él se colocó frente de mí y comencé a mamar nuevamente, no tardó en correrse sobre mis tetas.

-Mira, me voy a tener que bañar de nuevo. Le dije juguetonamente con una sonrisa. Cuando volví a limpiarme él me dejó sola y después él se baño, fuimos a nuestras habitaciones a dormir. Me costó un poco dormir pues estaba pensativa, sabía que le acaba de ser infiel a Hector pero no me sentía culpable, sabía que estaba mal pero no lo sentía así, además de la presión de mi trabajo me costó dormirme afortunadamente tenía el siguiente día libre.

A la mañana siguiente me desperté más tarde de lo que esperaba y me sorprendió que Lucas estaba fuera arreglando el jardín y de hecho ya había avanzado bastante.

-Buenos días, veo que has estado trabajando.

-Sí, no podía dormir así que me puse a trabajar. Nos quedamos un momento en silencio. -Necesitamos hablar. Dijo, los dos entramos para desayunar.

-Lo que pasó anoche no puede volver a suceder. Le dije seriamente.

-Sí yo estoy pensando lo mismo, mi cabeza es un caos ahora mismo y sólo puedo decir que no quiero perder nuestra amistad.

-Tú sabes que amo a Hector y nunca creí que sería capaz de algo así. No sé qué pasó anoche, simplemente nos dejamos llevar y sucedió. Estuve toda la noche pensando y apenas pude dormir.

-Sabes que te aprecio mucho pero realmente disfruté mucho contigo ayer y por eso estoy confundido.

-Sí yo también lo disfruté pero no se puede repetir. Simplemente finjamos que no pasó, aún voy a quedarme 3 días más y no me gustaría que estemos tensos.

Ese fue nuestro pacto pero no duró ni un día. Como tenía el día libre decidí tomar el sol en el jardín junto a la piscina. Eran alrededor de las 2 cuando Lucas se acercó a mí.

-Oye he estado pensando y creo que le diré a Hector lo que pasó.

-¿Por qué le vas a decir a Hector? no entiendo.

-Él también es mi amigo y creo que debería saber.

-Pero eso podría traer más problemas. Lucas se veía un poco nervioso, sabía que había algo más. -Dime ¿Cuál es la verdadera razón?

-Bueno… Tengo que confesar algo, siempre me he sentido atraído hacía tí y ahora creo que podemos estar juntos.

-Mira, lo que pasó ayer fue un error, yo amo a Hector y no lo voy a dejar.

-¿Por qué acaso no lo disfrutaste?

-Sí, y eso lo hace peor. Sé que últimamente mi relación con él no ha estado bien pero no lo voy a dejar.

Él se acercaba lentamente a mí para intentar besarme mientras yo movía mi cabeza de lado a lado para intentar evitarlo.

-Dejalo y quédate aquí conmigo.

-En serio quieres que deje a mi novio y mi vida para vivir contigo.

-Sí. Dijo Lucas con mucha seguridad.

-¿Y luego qué? Dejo mi trabajo también, ¿Me vas a mantener?

-Ya veremos cómo lo arreglamos.

-No, no voy a hacerlo.

Seguía tratando de evitar sus besos mientras él recorría mi cuerpo con sus manos, movió la parte superior de mi bikini descubriendo mis pechos y comenzó a lamer mi pezón mientras su otra mano bajaba a mi entrepierna.

-Para por favor. Decía tratando de contener mi excitación, sabía que me iba a arrepentir de esto pero finalmente cedí. -Okay, no voy a dejar a Hector pero… mientras esté aquí podemos divertirnos juntos.

-Sí, eso me encantaría.

-En serio, ¿Qué pasó con lo de estar enamorado de mí y querer que me quede contigo? ¿Ahora sólo quieres sexo?

-¿Por qué no las dos?. Acercó sus labios nuevamente a los míos y esta vez recibí el beso gustosamente. Nos movimos lentamente hasta la mesa en el jardín y me empujo suavemente para que me recostara, el beso todo mi cuerpo hasta llegar a mi concha y comenzó a lamer por encima del bikini.

Yo estaba nerviosa, no sólo por la idea de que le dijera a Hector sino porque también lo estábamos haciendo en el jardín donde los vecinos podrían vernos, pero ese nerviosismo se volvía excitación, Lucas hizo mi bikini a un lado y se incorporó para comenzar a penetrarme. La sensación era incluso mejor que el día anterior pues ya había decidido quitarme mis restricciones y sólo disfrutar el sexo.

Lucas paro y se sentó sobre la silla en el jardín y yo me senté sobre él, él no paraba de magrear mis tetas y besar mi espalda mientras yo movía mis caderas para exprimirlo completamente, aún me sentía algo reservada por lo que trataba de ahogar mis gemidos. Después de unos cuantos minutos comencé a cansarme por lo que decidí pararme para cambiar de posición, pero Lucas me tomó de las piernas y las tomó con fuerza para evitar que me levantara.

-Lucas, ya me cansé. Hay que cambiar de posición.

-Ah, perdón, pensé que sólo te estabas acomodando.

Entonces me soltó y me pude recargar contra la mesa para continuar, él volvió a penetrarme y aumentó su velocidad. Sentía su polla llenarme completamente y finalmente pude correrme, puse mi mano sobre mi boca para evitar hacer ruido pero el orgasmo era evidente.

-Hija de puta, como aprietas. Oí a Lucas decir. -Voy a correrme. Rápidamente sacó su pene de mí y me movió para correrse en mis tetas.

-Te gustan mucho verdad.

-Sí, son los mejores pechos que he visto en mi vida.

Después de eso pasamos la tarde en la piscina, no sentía ninguna culpa, simplemente me sentía libre, llegaría el día en que tendría que ver a Hector pero por el momento sólo iba a disfrutar de mis pequeñas “vacaciones”.

El tercer día fui nuevamente al centro a realizar mis deberes con la empresa, regrese a la casa a la hora de comer. Lucas aún no había llegado por lo que comí sóla y decidí tomar un baño debido al calor, me quite toda la ropa excepto mis panties y me puse una camiseta, baje hasta el sótano y caí en cuenta de lo sucio que estaba. Me había bañado antes ahí pero ahora que lo veía con detenimiento sentí un poco de asco, tampoco es que fuera un completo desastre pero aún así decidí limpiar el baño.

Así, se fue mi tarde limpiando ese baño y sólo pensaba en porque Lucas no lo había limpiado antes, sí lo iba a demoler pero aún así nos íbamos a quedar aquí una semana. Mientras estaba llenando la bañera para tomar el baño finalmente Lucas llegó y entró al baño. Inmediatamente me besó casualmente como si fuéramos una pareja.

-¿Qué haces? ¿Estuviste limpiando el baño?

-Sí, me quería bañar pero estaba todo sucio.

-No tenías que hacerlo, ahora te ves toda cansada. Lucas volvió a besarme. -Toma un baño y vamos a dormir.

-Eso estaba planeando, quiero descansar.

-Estaba pensando, como ya tuvimos sexo y decidimos que nos ibamos a divertir ¿Por qué no dormimos juntos?

Me lo pensé un momento pero finalmente accedí. -Pero tengo dos condiciones, primero vamos a dormir en la cama sofá y segundo nunca le vas a contar nada a nadie, mucho menos a Hector. ¿Trato?

-Estoy de acuerdo. Lucas nuevamente me besó y yo misma moví mi mano hacía su miembro para comenzar a masturbarlo, cuando estaba lo suficientemente duro me puse de rodillas. -No puedo creer que aquí mismo lo hiciéramos por primera vez hace dos días.

No le respondí pues estaba ocupada lamiendo sus testículos mientras le hacía una paja con las manos.

-Joder, eres muy buena te amo. Ante ese comentario no pude resistir y solté una pequeña risa. -¿Por qué te ríes?

-Lo siento, yo… No sabia que contestar así que me quite la camiseta y me senté sobre la lavadora como el primer día. -Sólo follame.

Lucas hizo mis panties a un lado y lentamente me penetró, Parecía ser exactamente como el primer día, en posición de misionero sobre la lavadora mientras el me besaba apasionadamente y tocaba mis pechos. Iba a venirme pronto.

-Date la vuelta quiero cambiar de posición. Ese comentario casi me seca la concha.

-No, sigue así un poco más. Tire con mi mano derecha y mis piernas para impedir que escapara.

-¿Te gusta así? ¿Vas a venirte?

-Sí, dale más duro. Entonces Lucas aumento el ritmo, juntamos nuestras bocas y gemí en sus labios mientras sentía su respiración agitada en mi rostro.

-Joder… dame más ahhh… hazme venir…

A mi me gusta hablar mientras tengo sexo pero Lucas simplemente jadeaba, comencé a pensar que él no tenía mucha experiencía pues no es la primera vez que no cumplia mis expectativas, aún así no iba a parar hasta llegar al orgasmo.

Sus movimientos eran buenos y yo movía mi cadera para ayudarlo, finalmente pude venirme y con una sonrisa le agradecí por el orgasmo. -Ahora es tu turno.

Se separó de mí y me di vuelta poniendo mi culo a su disposición, él bajo mis panties para quedar completamente desnuda.

Volví a introducir su pene vigorosamente, se sentía bien pero sabía que no llegaría a mi segundo orgasmo así que espere hasta que él se corriera. Gemía levemente mientras él jadeaba como un perro, no tardó mucho en llenar mi vagina con su caliente esperma, en aquel momento no le dí importancia pues estaba acostumbrada a que Hector se viniera dentro de mí.

-Ahora ve a dormir y yo iré pronto. Así que me dejó sola para finalmente bañarme, en la cama no sucedió nada más, simplemente dormimos juntos.

Era jueves y tenía el día libre nuevamente, Lucas y yo desayunamos juntos pero la cocina era un desastre. -¿No has limpiado la cocina?

-Tu sabés que no me gusta limpiar.

-También tienes que terminar el jardín, sólo comenzaste el martes y ya no has hecho nada más.

-He estado cansado, mañana continuo.

-Bueno, no voy a molestarte más, ven vamos a desayunar. Bromeamos mientras comíamos y él fue a su trabajo.

Hacía tanto calor que me desnudé completamente y volví a la cama a tomar una siesta. Tenía los ojos cerrados cuando oí a Lucas regresar y entrar a la habitación.

-¿Qué estás haciendo aquí? ¿No deberías estar en tu trabajo?

-Se me olvidaron unas cosas. ¿Tú que estás haciendo? ¿Por qué estás desnuda?

-Tengo calor, aquí es un infierno.

-Ya no te da vergüenza que te vea desnuda.

-Nunca me dio verguënza además ya tuvimos sexo, ¿Qué más da?

El se acercó a mí y comenzó a besar todo mi cuerpo. -¿Estás segura que es por el calor y no estabas esperando por mí?

-Sí es por el calor, tú deberías estar en el trabajo.

-Ya voy a llegar tarde, ¿No quieres hacer algo antes que me vaya?

Me mordí el labio pensando en el sexo matutino. -Bueno, ¿Qué quieres hacer?. Pregunté picaramente.

-Siempre he querido probar el 69. Dijo Lucas mientras se desnudaba completamente.

-¿69?. Dije con una sonrisa. -Okay, ven aquí.

En lugar de colocarse encima mía se acostó al lado de mí, entendí inmediatamente que quería que yo estuviera sobre él y me molesté un poco pues yo estaba bastante cómoda y él solo tenía que ponerse sobre mí. Aún así no dije nada, y me moví para hacerlo como él quería. Él besaba románticamente mi concha mientras yo mamaba con dedicación su verga que estaba totalmente erecta desde que me había visto desnuda. Pero no duró mucho pues él inmediatamente pidió cambiar de posición. Yo quería tener sexo pero me estaba molestando, decidí ser paciente y ver que quería hacer, volví a acostarme sobre la cama, él tomó mis piernas y las colocó sobre sus hombros, se sentía realmente bien, me estaba llenando completamente.

-Así, más duro. Le dije alentandolo, aumentó su velocidad y yo sentía que me partía en dos, me sorprendía como a veces podía ser tan malo y luego ser tan bueno follandome. Él movió su cuerpo hacía enfrente para besarme aplastandome con su cuerpo mientras seguía folladome.

-Vamos a cambiar de posición. Le dije para evitar que me siguiera aplastando, está vez él se recostó sobre la cama y yo me puse sobre él, era la primera vez que teniamos sexo sobre la cama y yo quería cabalgarlo. Movía mis caderas en círculos mientras él no paraba de magrear mi culo.

-Sí, llename toda… Gemía mientras me dejaba llevar, él besaba mis pechos y mi cuello y yo me dedicaba a exprimirlo con mis caderas. Él trató de tomar el control pero perdimos el ritmo y mi excitación bajó, pero no iba a parar así que puse mi mano sobre su pecho y lo empuje con fuerza para que volviera a acostarse. -Dejame tener el control. Le dije con ira y excitación, su respuesta no fue verbal sino que inmediatamente se corrió dentro de mí aumentando mi frustración, como respuesta yo moví más mis caderas.

-Natalia, me estás volviendo loco. Para, ya me corrí.

-¡No!, no voy a parar hasta que yo tenga mi orgasmo. Él adoptó una posición más sumisa mientras dejaba que usara su pene como consolador, Finalmente me vine con un sonoro gemido y me recosté sobre él.

-No sabía que eras tan salvaje. Dijo Lucas con una sonrisa.

-Es tu culpa por dejarme a medias.

-No es que me queje pero no me lo esperaba.

Me levanté con una sonrisa. -Bueno, preparate para el trabajo, además quiero que me lleves al centro.

Lucas tendría problemas en su trabajo pero parecía no importarle, tenía más ganas de estar conmigo que cualquier otra cosa pero yo quería tener un momento a solas, así cuando llegamos al centro de la ciudad le dije que daría una vuelta sola.

Estuve en la tarde visitando varios lugares de Sidney mientras pensaba, seguía sin sentir arrepentimiento pero sí sentía que había cometido un error. No me sentía mal por Hector, de hecho finalmente comprendí que ya no sentía lo mismo por él pero también sentía que Lucas no era la solución, simplemente era mi amigo y lo había usado cuando lo necesitaba. El resto del día pasó sin nada más relevante.

Era viernes, él último día que estaría aquí y el sábado por la mañana volvería a casa.

Lucas y yo desayunamos juntos como ya era costumbre y noté que nuevamente no había limpiado nada.

-Ayer dijiste que terminarías de arreglar el jardín.

-Tranquila, estamos de vacaciones, lo arreglo la próxima semana.

Ese comentario realmente me molestó, no sé en qué mundo alterno estaba pero no era el real. -Haz lo que quieras, de cualquier forma ya me voy.

Lucas parecía sorprendido con lo que dije. -Pensé que habías decidido quedarte conmigo.

-No, recuerda que sólo era follar por diversión. Además esperas que me quede cuando no puedes ni cumplir tu palabra.

-Okay, voy a arreglar el jardín, va a estar listo cuando vuelvas.

Yo me calmé un poco. -Bueno, dejame pensarlo pero cuando regresé el jardín tiene que estar listo. Realmente no tenía intención de quedarme con él pero con ese engaño había podido convencerlo de dejar de ser un vago, por mi parte me sentía un poco estúpida, lo conocía desde hace años y aún así me deje llevar por él.

Las reuniones en la oficina había sido realmente estresantes, por suerte eran las últimas y tendría el resto del día libre antes de finalmente volver a mi propia casa, al llegar a la de Lucas me alegró que sí había cumplido su promesa de terminar de arreglar el jardín.

Como había dicho no tenía intenciones de quedarme con él pero era el último día juntos así que tome la iniciativa, cuando entre a la casa me desnude completamente y lo llamé para que entrará, nos besamos y él comenzó a desnudarse también.

Me incliné sobre la mesa que estaba en la esquina de la pequeña cocina dejando mi cuerpo completamente a su disposición. -Esta es nuestra última vez así que aprovéchala. Le dije con una sonrisa.

Él no perdió el tiempo y comenzó a follarme lentamente, tenía un buen ritmo para comenzar. Fue entonces cuando recibió una llamada, se separó de mí para colgar su móvil y justo recibió otra. -¿Por qué no dejan de molestarme? Dijo furioso mientras apagaba su móvil. Volvió a tomarme de las caderas y resumir su movimiento con más ímpetu.

Pensé en detenerme pero su nuevo vigor me hizo cambiar de parecer, era nuestra mejor seción de sexo en toda la semana. -¿Puedo meterla en tu culo?. Dijo Lucas casi gruñendo,

-No… mpf… no me gusta…

Como respuesta incrementó incluso aún más la intensidad, sentía como descargaba toda su ira en mí, su verga llenándome completamente, reformando mi interior para volverlo suyo, me corrí en ese momento y poco después él volvió a llenarme con su esperma.

-Te amo Natalia. Me dijo antes de separarse de mí.

En ese momento me sentía confundida, no respondí afirmativamente pero tampoco lo negué, así que él asumió que yo sentía lo mismo. A la mañana siguiente me preparé para regresar a mi país, pensé que Lucas volvería a intentar detenerme pero no fue así, en cambio me ayudó a empacar y me llevó al aeropuerto.

-Antes de que te vayas quiero confesarte algo.

-Ya hablamos de esto, no voy a quedarme contigo, esto fue sólo diversión y yo aún amo a Hector.

-Sí pero él no te ama, de hecho también te fue infiel, incluso de antes.

Yo ya me estaba hartando de Lucas, sólo quería irme de Australia. -Ahora que mentiras estás inventando.

-Te mostraré. Sacó su móvil y llamó a Hector. -Hola… sí, ya dejé a Natalia en el aeropuerto… estuvimos tranquilos sólo le estuve mostrando la ciudad…. ¿y a tí cómo te fue con Lucia?... ¿no crees que deberías decirle a Natalia?... no, sólo me preocupo por mi amiga… bueno, te dejo que tengo algunas cosas que hacer.

Lucas colgó la llamada y me miró. -También tengo algunas fotos y videos como muestra.

-Los dos son unos hijos de puta. Si sabias eso ¿Por qué no me dijiste antes?

-Porque no quería lastimarte pero ahora que sabes la verdad podemos estar juntos.

-¿De verdad crees que voy a estar contigo después de lo que hiciste? Trataste de manipularme y me ocultaste la verdad.

-Tu también me sedujiste a mí, o no recuerdas como me esperaste desnuda el jueves para que te follara.

-¡Tenía calor! no todo se trata de tí.

Me di vuelta y me alejé de Lucas. -No vuelvas a hablarme. Así mi amistad terminó con quien consideraba uno de mis mejores amigos y de vuelta en casa también terminaría mi noviazgo aunque sabía que realmente había terminado mucho antes.