Sentimental
Él espera semanas para robarle una noche, pero ella regresa a su casa y le cuenta a su esposo una mentira degradante sobre lo que hicieron. Mientras él se consume en la nostalgia de un amor que no existe, ella disfruta de la complicidad de su marido, quien ignora que la verdadera pasión ocurre lejos de sus ojos.
La noche soñada
La noche, había sido, la noche soñada
No podía salir del embrujo, que me produjo el brillo excitado de tus ojos.
Embriagado en tu perfume, recorrí la accidentada geografía de tu piel,
en una fiesta que mis labios y tus sentidos, celebraron con la música celestial de tus gemidos
La noche, había sido, la noche soñada
Me invadía la sensación de estar volando en el Edén de tu seducción
Sentía que mi corazón naufragaba, en el hechizo apasionado de tus besos
Que mis manos habían encontrado su razón de ser y su destino,
al acariciar la seda enmarañada de tus cabellos
La noche, había sido, la noche soñada
Mientras mis dedos recorrían la delicada trama transparente
de tu breve lencería, no pude, en ese momento,
recordar los años de nuestra juventud.
Cuando la vida era una promesa y tus ojos eran un luminoso horizonte
cercano y hermoso
La noche, había sido, la noche soñada
Con avaricia, mis manos intentaban tomar posesión de ti,
recorriendo tu espalda, tus mejillas, tus senos.
Ya dentro de ti, todo lo sublime recorrió mis sentidos,
mi sangre, mi voluntad
No pude, en ese momento, recordar el día cuando te marchaste, prometiendo volver, porque me amabas
La noche,había sido, la noche soñada
El frenesí, en la vehemencia del deseo, trajo el estrépito
de la culminación.
Extasiado por tus encantos, no pude recordar aquella carta, que me hablaba de una encrucijada y que nunca ibas a volver
El largo tiempo de tu ausencia, años y años de tristeza de dolor por tu olvido, parecían haberse desvanecido
La noche, había sido, la noche soñada
Me despedí de ti, con la ilusión que volverías a mí.
A pesar de los años transcurridos, pensé que aún me amabas, del modo en que yo, nunca dejé de hacerlo
La noche, había sido, la noche soñada
Al salir me di cuenta que alguien más estaba en el lugar, después supe que era tu marido, que morboso miraba aturdido de excitación
¿ cuánto tiempo llevan de este hastío? ¿con cuantos lo habían hecho? ¿por qué ahora yo? ¿ una asignatura pendiente?
El desconsuelo me habita desde entonces
La noche, había sido, la noche soñada
Daniel
…………..
Sentimental
El tiempo es ilusión, la eternidad, es olvido.
No tiene sentido, en el delirio atormentado de mis denuedos, intentar retenerte. Nada puede ser alterado. Tú, sólo cuentas con ese breve espacio de tiempo, que me mantienen en la agonía perpetua de una espera desesperada, que aguarda tu llegada, contando segundo a segundo, el devenir de un tiempo que se vuelve eternidad, desaliento y desconsuelo.
En este destino de distancia, de momentos intensos, de tristezas largas, de llantos desconsolados y de breves alegrías. De ir muriendo cada noche, hasta el umbral de un tiempo establecido, para renacer cada semana en el conjuro celestial tus caricias
¡ámame!, ahora que mis ojos pueden mirarte, que mi piel puede sentirte y tus manos sanar las heridas de tu ausencia. ¡Ámame!, ahora que en esta levedad temporal, la eternidad del olvido, se redime en el instante sublime de tus besos
¡Amame!, ahora que la efímera ilusión del tiempo, se rebela, en el destello fugaz de tu sonrisa. ¡Ámame!, ahora, sólo ¡ámame!...
………
Veo la garúa acariciar la piel de una ciudad atribulada, en el crepúsculo cotidiano, de un día más que se diluye, en un ocaso de calles humedecidas, donde las farolas lustran con su pálida luz el tosco,gris y desigual empedrado.
En un rumor de murmullos y de gestos, que se deja ver y oír, en la prisa agitada de transeúntes en fuga, cuya ansiedad por el regreso, hacen presumir, que la jornada laboral, no termina con el horario de salida, sino, cuando han tomado distancia, del oprobio, de alquilar su libertad, por un triste salario de supervivencia
Sentado en la añosa mesa de madera, curadas con derrames de grapas y ginebras, en el otrora bar de, bohemios, noctámbulos revolucionarios y borrachos consuetudinarios, que el tiempo convirtió en un reservorio de nostalgias.
Observo caer la tarde, mientras que la pequeña cuchara, recorre cansina y monótona los estrechos bordes, de la taza de un humeante café atardecido.
Al beber de a sorbos, levantando la mirada, el cristal levemente empañado, torna borrosa la visión, de la vieja calle empedrada, por donde tus pasos una vez más, te alejaron de mí.
Regresaras al seno de tu hogar, donde tus hijos, aguardan tu llegada y, ni bien irrumpas por el portal de tu casa, se abalanzaran sobre ti y tú, al apretar amorosamente sus cabecitas contra tu vientre, harás que ese sea el momento, de romper con los pesares de la despedida y entonces vibraras de felicidad y jugaras con ellos. Revisarás sus tareas escolares y los pondrás a terminar las mismas, para que luego, puedas preparar la cena y tener todo presto, para cuando tu diligente y atento esposo, regrese de su jornada de negocios.
En el momento preciso de su llegada, él, irá donde los niños, los alzará para besarlos y los zangoloteará amorosamente, como en un juego viril. Luego irá hacia ti para darte un beso tierno e intenso, te preguntará si todo salió bien y tú, le responderás con una sonrisa cómplice. Él, con un gesto de excitación, te volverá a besar y se marchará para ducharse. Más tarde, te ayudará a acomodar los platos y los cubiertos y, todos alrededor de la mesa, en el cotidiano ritual de una cena más, se harán algún comentarios, sobre algunas novedades y los acontecimientos acaecidos en la jornada transcurrida. Interrogarán a los niños para saber cómo fue su día escolar, si aprendieron algo nuevo en el día de hoy o cómo van las cosas en las clases de tenis.
En toda la cena no dejarán de cruzar miradas cómplices y, algunos comentarios de implícitos sobreentendidos.
Más tarde él, arropará a los niños, les contará una historia inventada, y se quedará acompañando a los pequeños hasta que se logren dormir y, a la espera que tú termines de limpiar y acomodar la cocina.
Luego te darás una ducha y volverás a ponerte la fina lencería que tenías cuando volviste de estar conmigo. Te acercaras a la cama, él estará desnudo aguardandote, te mirará excitado. Tú te quitarás provocativamente, la breve bata con la que saliste de la ducha, para que quede expuesto ante sus ojos tu deslumbrante belleza y tu maravillosa figura.
Oferente y sensual te acercaras felinamente como una Reina de seducción. Te montaras sobre su pecho, para que pueda percibir el aroma de tus fluidos, que generosamente derramaste sobre la delicada trama de tu breve lencería, en nuestra apasionada tarde y le darás todos los detalles de nuestro encuentro.
Él escuchará obnubilado, la historia que juntos pergueñamos, para ser contada por ti. Esta vez, le dirás de tu aventura sexual, que ocurrió cuando subiste a mi auto. con vidrios polarizados, y te llevé al último piso de un despoblado edificio de estacionamiento, donde despues de besarte suciamente, te desnudé a los tirones y, hacer que sumisamente me supliques que te penetré y le dirás que: lo hice salvajemente, mientras castigaba tus nalgas y te obligaba a que grites que eras mi puta, y tú, lo hacías con desesperado ahínco. Despues le dirás de lo intenso que fueron tus orgasmos, que puse mi verga en tu boca y te obligué a tragar mi semen. Despues de un indispensable descanso, le contarás que penetré tu culo casi con violencia. Mientras le relatas lo “sucedido” le pondrás un condón y, le dirás que tú, tienes prohibido por mi, que en tu cuerpo entre ni un solo espermatozoide que no sea mio y, que en tu boca y en tu culo, la única verga que entra es la mía. No dejaras de decirle que es un puto cornudo. Él descargará precosmente todo su semen dentro del condon y tú lo trataras de inutil y agradeceras los polvos que echamos y le diras que "mi macho sabe como complacerme " y el se dormida serenamente feliz de ser todo un puto cornudo
No podrás contarle, que en realidad, nos encontraremos en el reservado del antiguo café que está al frente de la vieja plaza, en el pintoresco suburbio próximo a mi departamento, que te sentaste junto a mí y que me diste un dulce y apasionado beso. No le contaras que preguntaste cómo había transcurrido los últimos siete días, desde la última vez que nos encontramos en este mismo lugar, y no le hablaras de mis penas, de la rutina cruel de sobrevivir a tu ausencia, de tener que esperar siete días para reiniciar este ritual de caricias, de tomar tus manos, de mirar tus ojos humedecidos, por la pena de verme inmerso en la cruel soledad, a la que me ha condenado tu extraño destino.
Él nunca sabrá que esa tarde estuviste en mi departamento, que hicimos el amor con delicada pasión, que escuchamos música de aquellas bandas, de los tiempos en que éramos jóvenes enamorados, que entre esos momentos de intervalos que se producen, después de amarnos con intensidad, leíamos viejas cartas de amor, que nos enviabamos en aquellos tiempos y te recité algún poema escrito por mí o escogidos de otro autor, que hacen referencias a tu piel erizada de excitación, al color de tus ojos, con esa mirada enamorada, o simplemente, a la hermosa aventura de poder amarte.
Él nunca conocerá sobre tus deseos de volar, en el suave recorrido de mis manos, por la superficie alucinante de tu piel en celo. Y, recorriendo con mis dedos la geografía aluvional de tus cabellos, despertar en tus ojos, ese brillo, que aparece cuando se desbordan tus sentidos y liberas en tus suspiros, los anhelos de un corazón, que busca un destino de amor entre mis brazos
Él no puede imaginar que eres un ángel cautivo, que busca su libertad, en el espacio acotado de mi cuarto y en el breve tiempo, en el cúal, mi aliento humedeserá tus mejillas y tu desnudez, bebiendo tu esencia de mujer enamorada, que acaricia mi desvelo e inunda con tu perfume la superficie de mi cama.
Reirás y llorarás. No podrás desviar la suerte de un destino inexorable, nosotros no tendremos París, como los amantes de Casa Blanca, solo tenemos las lluvias del otoño y los soleados días de octubre los días cálidos o fríos, de estos encuentros periódicos, que transcurrirán semanas tras semanas, hasta que el corazón diga basta, de soportar la angustia de tanta horas y días de esperarte y de esperarme
Y así te marcharás, con la premura de quien ha cometido una transgresión.
Y despues de acercaré, hasta donde tomaras el transporte, que te regresará a tu mundo, a tu cotidianidad de señora importante, para despues quedar yo sumido en la tristeza y el deseo de alejarme, sin poder lograr torcer este destino, de todo lo que tus manos tocaron y el perfume de tu piel, que apremia mis sentidos, recordando que tú solo eres un fugaz destello, en la lúgubre rutina, de mi opaca existencia.
Desearte todo el tiempo, para recibir tan solo las migajas de un amor inacabado, que me entregas en intensas pero pequeñas dosis, que en nada remedian la desdicha, del melancólico deambular de mis atormentadas penurias
No poder prescindir de estos encuentros, cuya espera, me resulta eterna y me ata a una obsesión, que me tiene preso, en la rutina de pensarte, recorriendo con mis recuerdos, el accidentado paisaje de tu desnudez, que humedece mis manos y desvela mis sentidos, en el infinito sendero de mí desolación
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