Fantasía cornuda
Nunca imaginaste que ver a tu esposa siendo tocada por otro te haría más que celos. Esta noche, en medio del bullicio de un pub, descubrirás que tu erección no nace de la rabia, sino del deseo de perderla.
Hola a todos los lectores, la historia que voy a contarles no se realmente en que categoría debería estar enclavada, por si acaso pido disculpas anticipadas.
Hace bastantes años, muchos diría que vengo siguiendo esta página pero es muy reciente la fecha en la que decidí dar el paso de escribir para todos vosotros.
Hace un tiempo contacté con un autor de TR, nos cruzamos varios correos y me explicó porqué o como surgió su fantasía de ser cornudo, evidentemente no diré el nombre del autor pero me dijo una cosa: si algún dia escribes algo te doy permiso para que publiques el origen de mi fantasía de ser cornudo. He intentado hablar contigo pero no respondes a mis correos, y en consecuencia voy a publicar esto, ciertamente adornado.
Era sábado, trabajo, stress por fin un respiro. Te preparaste para salir, media coleta, sujetador y tanga de encaje de color negro, pantys a juego y un vestido ceñido hasta media rodilla. 1,70 de altura, talla 95, castaña. Preciosa querida mia, preciosa. Dos años de matrimonio fantástico en todos los aspectos, pero tú si cabe a tus 35 años más guapa que nunca, como el buen vino.
Cenamos en el restaurante que tanto te gusta, y luego fuimos al pub de moda de la ciudad. La aglomeración era tremenda. Pasamos hasta el fondo del local y te dejé ir a la barra a pedir las consumiciones. No fui galante tenía que haber ido yo.
Un jovencito descarado se puso detrás tuyo, no le dí importancia, se apretó contra tu cuerpo, su verga punteaba tu fantástico trasero y finalmente una de sus manos se posó en tus nalgas. La mano se movía muy lentamente de arriba a abajo, lo ví todo pero no se que me ocurrió, no sentí celos, ni indignación, sentí todo lo contrario excitación. tuve una erección descomunal, nunca la tuve así. Te estaban manoseando en mi presencia y no podía moverme del sito, no por culpa del tumulto, sino por culpa de la excitación. Acababa de descrubir que me excitaba ver como mi esposa era acariciada, sobada, magreada por otro hombre.
Te volviste al niñato y le dijiste algo. Viniste hacia mi con las bebidas y muy indignada me dijiste.
-Ese chico me ha metido mano mientras pedía las bebidas.
-¿que te ha sobado ese niñato?-
-Si, me toco el culo y una de mis tetas, le tuve que parar los pies.
Antes de que pudieses hacer algo querida mía, reaccionando y sacando orgullo me dirigí al niñato dispuesto a darle un par de hostias bien dadas, y cuando estaba a punto de abrir la boca, el niñato me dijo, y se me quedó grabado en mi mente:
-"Pasa algo gilipollas menuda zorra tienes, que culo y que tetas, seguro que ahora está chorreando ya que tienes pintas de mal follador. ¿verdad?".
En vez de darle dos hostias me dí la vuelta y me fui al baño, me introduje en uno de los servicios individuales, saque mi polla y empecé a masturbarme pensando en que un niñato había metido mano a mi esposa en mi presencia, me había humillado y en lugar de montar un cisco me estaba haciendo la mejor paja de mi vida, anhelando que mientras tanto el niñato estuviese intentado ligarse a mi mujer.
Si veo que este inicio tiene algo de aceptación me plantearé la posibilidad de que cuando el protagonista acabe de pajearse y salga del baño, vea a su mujercita hablando con el niñato, o bien, que el niñato ya se haya ido de pub.
Un saludo a todos los lectores, y sobre todo a uno especial. Contacta conmigo si lees esto hace tiempo que no respondes a mis correos.
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