Amor en la biblioteca
La biblioteca guarda secretos, y hoy la chica de al lado no solo tiene las miradas cautivadas. Cuando el calor aprieta y las miradas se cruzan, la discreción se rompe y la curiosidad se convierte en deseo.
Un día estudiando en la biblioteca como de costumbre, la chica que ocupaba mis pensamientos se sentó justo en el asiento de al lado, a mi derecha. Me sonreí por dentro, no podía creerme que aquella preciosidad que día tras día la seguía con la mirada en la biblioteca, la tuviese a mi lado. Mientras se sentaba cruzamos la mirada y nos sonreímos.
Hacía calor, llevaba una faldita bien corta y un escotazo. Simplemente era perfecta. Tenía unas piernas preciosas y un culazo...un culazo.
En un descanso salí fuerza y me apoyé en una columna mientras sentía el sol en mi cara. Cuando giré mi cabeza ella hacía lo propio en la columna que estaba a mi izquierda y dijo: "hace un día de plaza increíble". Asentí sonriéndole y dije: "y nosotros aquí estudiando". Sonrió.
Comenzamos a hablar de cosas triviales hasta que nos presentamos formalmente. Marta era su nombre. Hablábamos y reíamos. Era como si los dos deseáramos seguir charlando fuera, que el tiempo se detuviese. Tras más de 1 hora charlando entramos de nuevo a estudiar. Cuando apenas llevábamos unos minutos ante los libros me pasó una nota que decía: "No me concentro. ¿Te apetece que vayamos a tomar algo?" Asentí con la cabeza, recogimos y salimos sonriéndonos.
Nos fuimos a una cafetería y nos pedimos 2 cañas y comenzamos a charlar de nuestras vidas. Me preguntó si tenía novia, le dije que no. Ella me dijo que no tenía novio, que de momento no le apetecía tenerlo, que ya llegaría el día en que conociese al chico adecuado.
Cuando oscurecía decidimos separarnos. Me dijo que me acompañaba a mi apartamento. Yo estaba encantado. Cuando nos despedimos con 2 besos en la mejilla dijo algo que no entendí y le pregunté qué había dicho. Me dijo que no debí de haber movido mi cara. La llamé, se acercó y la besé. Nos besamos hasta que le pedí que subiera. Y me dijo, que fuésemos a su apartamento. Lo hicimos.
En su apartamento comenzamos a besarnos apasionadamente, y a desnudarnos. Sus pechos al descubierto eran maravillosos. Los lamí, la besé. Le quité su faldita. Llevaba unas braguitas muy sexys, transparentes. Introduje mis dedos y comencé a masturbarla. En menos de 3 minutos se vino. Me empapó la mano. Me desabrochó mi pantalón y sacó mi polla que estaba durísima. Dijo. "vaya, qué gorda" y se agachó para chupármela. Lo hizo como una auténtica experta, casi me corro. La acosté sobre la cama y me puse sobre ella. La abrí de piernas y acerqué mi polla a su coño y se la metí de golpe y comencé a follármela rápido y fuerte. Como gemía y me pedía más. Estaba preciosa. Tenía un cuerpazo y era una belleza. Cómo se corría...
Le pedí que se pusiera a 4 patas y le di bien duro, quería que mi polla abriera bien su coño, que se lo ensanchara, que la sintiera bien dentro. Sus gemidos iban acompañados de espasmos y fluidos vaginales que chorreaban por mi polla y sus muslos. Le dije que me iba a correr. Me preguntó donde quería y le dije que sobre su espalda, así lo hice. Le salpiqué hasta el pelo.
Deciros que mientras me recuperaba observar aquel culo tan perfecto me puso como una moto de nuevo, por lo que comencé a lamerle la zona. Ella gemía de placer mientras le lamía el coño y el culo...Así que pronto nos pusimos de nuevo en acción.
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