Angel
Lleva diez años casado y feliz, pero algo en su interior siempre quedó dormido. Cuando una pantalla de ordenador enciende una llama prohibida, la distancia se convierte en excusa para cruzar la línea que separa su vida segura de su deseo más oscuro. Esta vez, la pantalla se apaga y la realidad lo espera.
PRIMERA PARTE
Nunca había sido muy promiscuo pero tampoco mojigato, sin embargo llevaba, algún tiempo con ganas de probar de nuevo lo que hacía muchos años que pensaba había quedado olvidado. Después de mis devaneos BI durante mi post-adolescencia, llevaba muchos años dentro (y muy a gusto) de mi heterosexualidad más absoluta. Había tenido varias novias y llevaba 10 años casado y bien casado con una mujer estupenda con la que disfrutaba de un sexo magnifico. La llegada de Internet me había dado pie a investigar anónimamente en mis dos pasiones… las de voyeur de mi propia esposa y la de desear y excitarme con la visión de una buena polla o un buen culo masculino. Entre en un foro de estos tan, habituales, y poco a poco me fui soltando un poco mas… primero con fotos de mi mujer… y luego contestando a los hombres que mandaban comentarios sobre sus fotos. Siguiendo este hilo de circunstancias conteste algún comentario hasta que llegue a chatear con algún “admirador “de mi mujer. Esta situación me excitaba muchísimo ya que estaba imaginando lo duras que se pondría las pollas de esos tíos con las fotos que les mostraba. En esta dinámica llego el momento del Chat… en el que las cosas que se decían... me excitaban cada vez más, llegándome a masturbarme mientras chateaba. Esto continuó hasta que llegó Ángel. Era un hombre como yo, que viendo las fotos de mi mujer... se había excitado. Su conversación era agradable y educada y me hacía sentir excitado y bien. En una de nuestras sesiones de Chat me dijo que estaba excitadísimo viendo las fotos de mi mujer, a lo que yo le conteste que encantado... ya que a su gusto que se acariciase con confianza…. Me dijo que lo estaba haciendo, que se había sacado la polla y estaba masturbándose mientras contemplaba las fotos y charlaba conmigo. Esa imagen se metió en mi mente y mi erección no podía soslayarse. Yo le animaba a seguir cuando en uno de esos intercambios de comentarios me dijo.
- ¡Parece que te gusta lo que te estoy contando!
- - Si claro – conteste- ¡ojalá estuviera ahí para verte ¡
- ¿Sí, quiere verme?
- Siii- conteste ruborizado-
Paso un minuto interminable en el que no apareció anda más en la pantalla, yo estaba un poco asustado pensando que lo había espantado, cuando, de pronto, apareció una invitación de aceptar imágenes de Web. Los segundos que tardó en hacerse la conexión me parecieron interminables. Luego se abrió la ventana y apareció un torso, desnudo, no muy belludo. La cámara enfocaba sólo esa parte de su cuerpo pero se podía ver como un brazo se perdía por debajo de la mesa… y se movía. Mi erección era ya casi dolorosa y la saque del pantalón empezando a acariciarme, lentamente. Ya todo me daba igual.
- ¡QUIERO VER MAS!!!!.
Su mano se movió y enfocó mejor dejándome ver un pubis también podo belludo y una polla, de tamaño normal, un poco torcida a la derecha. Pero dura y con un prepucio rosado y muy, muy apetecible. Umm ¡!! Me gustaba lo que veía, se estaban masturbando para mí… y parecía que le gustaba tanto como a mí.
Ángel, también estaba excitado y ya no eran las fotos era que yo lo estaba viendo, me pidió Cám. Yo en ese momento no podía y le mande fotos, malas fotos de móvil, pero en las que se podía ver mi excitación ante su imagen. Al recibirlas su mano empezó a moverse más rápido hasta que unas gotas previas y unos pequeños espasmos dejaron ver a las claras que se acercaba la eyaculación. Se corrió suave pero muy abundantemente…. Se sentó y quedo ante mí, con el miembro aún semi-erecto, su pecho lleno de leche, chorreándole hacia abajo. NO se si conscientemente o no pero su cara estaba a la vista. Era un hombre normal, con sus cuarenta y tantos años cumplidos, sus curvas y no mucho pelo, aunque una pequeña barbita de candado le daba un aspecto un tanto canalla. Le dije que se le veía la cara e hizo además de mover la cámara… pero me pregunto que si me importaba y que qué le parecía. Le conteste que bien y me había encanado lo que había visto y que ahora yo iba a correrme viéndole a el. Con le teléfono grabe mi acto final… y me corrí en la mesa… con su imagen en la pantalla.
Era la primera vez que lo hacia ante un hombre y que un hombre se corría así, delante de mi desde hacia 20 años. Y sinceramente me gustó, me gusto mucho.
Esta experiencia la repetimos alguna tarde más, con alguna variante, hasta que una tarde me dijo
- Juan, tengo que hacer un viaje y voy a hacer noche cerca de tu ciudad. ¿Quieres que nos veamos?
2º parte
Mi respuesta, a pesar del miedo y como no podía ser de otra forma, fue SI, si quiero que nos encontremos. Me dijo que el miércoles pasaría la noche en una ciudad cercana y dispondría de la tarde y una habitación en un hotel para nosotros.
El miércoles llegó y una vez buscada la excusa más aceptable, salí para la ciudad vecina. Llegue pronto casi como en una nube, al llegar y casi como si lo tuviera planeado, encontré aparcamiento cerca del hotel y me dirigía a la cafetería donde habíamos quedado. Llegue un poco antes que el y estaba nervioso casi aterrorizado de que podría pasar, de si, incluso, había sido víctima de una mala broma. Entonces lo vi, era el Ángel, vestía normal, con unos vaqueros y una camisa azul, me sonrió nervioso y dirigiéndose a mí nos saludamos con un “frío” pero nervioso apretón de manos. Tomamos una cerveza y después de un momento me pregunto que qué me apetecía que hiciéramos. A lo que yo, sorprendiéndome a mi mismo le respondí:
- Subir a tu habitación.
Me miro sorprendido pero sonriente y levantándose pidió la cuenta y no dirigimos al ascensor. En le ascensor estábamos los dos asustados, pero excitados, se notaba en el ambiente. Llegamos a la puerta de su habitación y después de entrar se encaró conmigo y me beso en la boca. A pesar de haber tenido alguna experiencia Homo en mi juventud, nunca me había besado con un hombre. No es la cosa que mas pudiera gustar pero no me desagrado y se lo devolví, a partir de ese momento, estábamos otra vez como en nuestros juegos de cam. Estábamos nerviosos y se notaba, dos cuarentones actuando como auténticos adolescentes.
- ¿Nos duchamos?- le pregunte, deseando ya, comenzar a jugar.
- SIII, me encantaría.
Los dos sin hablar nos dirigimos a las butacas de la habitación y sin hablar nos quitamos la ropa dejándola colocada encima. En eso se notaban los años... No nos quitábamos ojo mientras nos desnudábamos y ya sin ropa nos acercamos y mis manos se dirigieron a su espalda dándole una cálida caricia. Con mi mano en su cintura nos dirigimos a la bañera donde entramos casi abrazados. Yo estaba encendido, todo me daba igual y cogiendo el gel me lo eche en las manos y comencé a enjabonarle por todo el cuerpo. Primero su pecho, sus brazos, sus nalgas (solo por fuera), hasta que me agache para enjabonarle la piernas quedando su miembro ya duro a la altura de mi cara. Lo enjabone bien y mis dedos siguieron por sus testículos, mas gordos de lo que me parecían en la cam, hasta llegar a su culo, que enjabone con dedicación y suavidad, dejando que mis dedos jugaran en su ano. Mi boca se entreabrió y si, mis labios sintieron la punta de su glande contra ellos. El agua caía sobre mi cabeza y por fin, 20 años después volvía a tener una polla en mi boca.
Su miembro entró en mi boca, que lo recibió, con ganas, mientras mis dedos seguían explorando su culo. Uno de ellos entró un poco y esperé su reacción. Se retiró un poco con lo que su polla me entró de golpe en la boca. Aunque al momento volvió a apretarse contra mi mano con lo que mi dedo entró, entró hasta lo más profundo. Empezó un lento mete saca de su polla en mi boca y yo lamía, mordía incluso con suavidad, tal como había aprendido de mis parejas femeninas. Ángel, paró, me cogió con dulzura a ambos lados de la cara y ayudándome a incorporarme me volvió a besar en la boca. Esta vez, sus labios me supieron a gloria. Me siguió besando los labios, los ojos la cara hasta que separándose cogió el gel y comenzó a devolverme los cuidados que yo le había dedicado previamente. Sentir sus manos resbalando por mi cuerpo era algo que no esperaba me gustase tanto. Dedicó una momento especial mis pezones y seguidamente se arrodillo ante mi quedando su cara a la altura de mi erección y empezando a enjabonar mis piernas de los pies a la ingle; al llegar al pubis evitó tocar mi polla, dedicándose a enjabonarme los huevos y el culo: Yo, le ayudaba todo lo que podía abriendo mis piernas, pero deseando sobre todo que llegara el ansiado momento. Y llegó, sus manos me abrieron las nalgas llegando a mi culo, que espera asustado pero ansioso esa llegada… Sus movimientos circulares estaban preparando la llegada inminente y esperada de un dedo que al final llegó y no encontró ninguna respuesta negativa por mi parte sino, al contrario, apretarme contra su mano. Los movimientos de sus dedos no impidieron que sus labios comenzaran a lamer mi glande hasta que yo, con un movimiento de acompañamiento a sus dedos, empuje un poco entrando casi en su boca. Y digo casi, por que aunque mi tamaño es normal, el grosor de mi pene era claramente mayor que el suyo.
Empezó a chuparme, lamerme, morderme el miembro sin sacar sus dedos (ya eran dos) de mi culo…. Yo empezaba a notar la llegada de un orgasmo lento pero muy, muy profundo y se lo dije…. El con mi miembro en su labios me miró a los ojos y pude notar en los mismos la sonrisa picara de que le daba igual, que quería que llegara. Mis espasmos no tardaron mucho en llegar y sus dedos apretaron mi ano hasta llegar a mi “punto G anal” y mi polla empezó a lanzar chorros de semen a su cara, labios, ojos…
Fue bestial hacía mucho tiempo que no alcanzaba un clímax tan salvaje y las piernas me temblaron. Ángel se incorporó y con la cara llena de mi placer, me volvió a besar con dulzura, un beso que recibí y que me hizo desear más…
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