Xtories

Con la hija de mi empleada de hogar (I)

El silencio de la casa se rompe con la presencia inesperada de una joven desnuda junto a la piscina. Lo que comienza como una sorpresa se transforma rápidamente en una tentación prohibida, donde la jerarquía social se desvanece ante el deseo compartido.

MrKaplan19K vistas9.3· 15 votos

Ese día no me encontraba bien en la Oficina de la empresa que dirijo, y como era el mes de Julio y no había demasiado trabajo, decido irme a casa.

Vivo en un chalet independiente en la zona Norte de Madrid, con piscina privada, heredado de mis padres que fallecieron de cáncer años atrás.

Cuando abro la puerta del garaje con el mando a distancia, entro directamente a la zona de la piscina y allí veo a una chica de unos 18 años desnuda, me quedo un poco alucinado y compruebo que se trata de Laura, la hija de la Señora que se ocupaba de nosotros y de la casa, y que tras fallecer mis padres, la conservo, más que nada porque soy un desastre con la comida y las ropas y ella es encantadora.

Ella se sorprende y rápidamente se viste, entro a la casa y ella me saluda:

Hola soy Laura, la hija de Mercedes.

Que tal respondo?

Mi madre me dijo que podía venir cuando quisiera, que tenía permiso de usted.

No te preocupes, sin ningún problema, mientras no me hagas fiestas ni cosas raras, por mi puedes venir cuando quieras.

Por que no te quitas el traje y la corbata, te pones el traje de baño y nos damos un remojón

Dicho y hecho, así hago

Subí a la segunda planta del chalet donde tenía mi habitación desde que nací (conservo la habitación de mis padres tal y como la dejaron antes de fallecer), me pongo un traje de baño tipo boxer y bajo a la piscina.

Allí veo a Laura, en top less y me comenta,

No me gustan las marcas, si quieres me lo pongo.

Le digo que haga lo que quiera que a mi no me molesta, ella se tumba en una hamaca y yo en otra a su lado.

Quieres que te prepare algo, le pregunto, a lo que ella me contesta que le da vergüenza que me sirva, le digo que es mi invitada y que ahora me toca a mi servirla, sin más me acerco a la cocina, cojo dos vasos, una lata de coca cola para ella y una cerveza para mi.

Empezamos a hablar, ella en topless y yo con el bañador puesto y no puedo dejar de mirar ese cuerpo, delgado, moreno (señal inequívoca que no era la primera vez que venía a la piscina) con unos pechos pequeños y firmes, un abdomen completamente liso, un ombligo sugerente, vamos una diosa.

Noto que mi pantalón empieza a crecer, y creo que ella se da cuenta, me dice, que te parece si nos bañamos desnudos.

Le contesto que haga lo que quiera, ante esto se desata la parte de abajo del bikini, y veo su pubis completamente depilado.

La chica es una autentica preciosidad.

Cuando sale de la piscina se acerca a donde estoy yo, y sin más me besa en la boca, y me dice, si quieres podemos subir a tu habitación, por el bulto del pantalón creo que te gusto y yo siempre he estado enamorada de ti.

Dudo lo que hacer, pero al final me decido y subimos a la habitación, yo con el traje de baño y ella con una toalla anudada al pecho.

Cuando entramos en la habitación se quita la toalla y más de cerca veo ese cuerpo y me quedo prendado de él.

A la vez que se tumba en la cama me dice, soy virgen, así que ten cuidado.

No sé lo que hacer, pero lo primero es lamer ese chochito estrecho y depilado que me vuelve loco, empiezo por los laterales, ella gime, continuo por los labios, continua gimiendo y acabo por el clítoris que se encuentra excitado, le sorbo el clítoris, ella continua gimiendo y se le escapa un grito.

Le meto un dedo y compruebo lo que me ha dicho, le pregunto si no ha tenido relaciones con ningún chico, me dice que sólo ha masturbado a uno y a otro que casi se la chupa pero que vino gente donde estaba y tuvo que parar.

Me ordena que deje de hablar y que siga, quiero que seas tu el primero.

Ante esto, saco un preservativo del cajón de la mesilla y ella me lo arrebata de las manos, lo abre con los dientes y me lo pone.

Que grande, más grande que la de mis amigos.

Me tumba boca arriba, coge el pene y empieza a metersela poco a poco, cada poco suelta un respingo, hasta que esta toda dentro.

Cuando nota que esta dentro,empieza con el clásico mete-saca, ahí es donde yo la cojo y la doy la vuelta poniendome encima en la clásica postura del misionero y empiezo con la penetración primero despacio y luego cada vez más fuerte.

Mi compañera no para de gemir, hasta que rompe en un último gemido, señal inequivoca que se ha corrido, pero yo continuo con el mete-saca, oigo un segundo grito y hasta un tercero hasta que me corro dentro de ella, con el preservativo.

Acabamos y me quito de encima, a lo que ella, ni corta ni perezosa, me coge el pene y me la chupa hasta que me corro de nuevo en su boca.

La beso, la vuelvo a besar por todo el cuerpo, deteniendome en los pezones pequeños y rosados, bajo por su ombligo y vuelvo a saborear su esencia, mezclada con mi sudor.

- Ha sido fabuloso, creo que no me lo he pasado mejor en mi vida, dice mi invitada, voy a darme un baño a la piscina para que se me pase estos calores.

Al levantarse, veo como un hilillo de sangre corre por el interior de su pierna derecha.

Al rato, me levanto, y desnudo me voy de nuevo a la piscina donde esta ella nadando.

Me tiro al agua, y tras apoyarme en el borde viene ella nadando, y tras unos besos de rigor vuelve a cogerme el pene y me masturba hasta que la digo que pare.

En ese momento, me doy la vuelta, la cojo de la cintura y la siento en el borde de la piscina donde empiezo a lamer su coño, deleitandome en el clitoris, haciendo circulos con la lengua y sorbiéndole, creo que se corre una vez más.

Tras un rato así, descansamos los dos tumbados en el cesped de la piscina.

Puedo venir más veces, me pregunta.

Todas las veces que quieras, pero por favor, no le cuentes esto a nadie.