La tierna Gabriella (2)
Ella no solo quiere su cuerpo, quiere su semilla. Mientras él supervisa su hacienda, ella espera en casa, desnuda y dispuesta a convertirse en su esposa por un fin de semana, desafiando el riesgo de ser descubierta y el peligro de quedar embarazada.
La tierna Gabriella II
Continúo con el relato de mi dulce Gabriella y la forma como un desayuno despierta el mejor sexo del mundo. Para los que no han leído el relato inicial les recomiendo leer La tierna Gabriella I.
Me levante temprano por la mañana, pues como todos los días siempre salgo a la hacienda que tenemos cerca de la ciudad, para poder supervisar y ordenar el trabajo del día.
Antes de salir de la casa escribí una nota para Gabriella indicándole que regresaría pronto y que al regresar saldríamos a desayunar y así después poder ir a dejarla a casa de su tía. Deposite la nota junto a la mesa de noche y me deleite al ver a esa chica que una noche antes se había entregado a mi sin condiciones pasando de niña a mujer, su cuerpo de tez morena clara descansaba desnudo de lado sobre la cama, resaltando su delicados brazos y sus redonditos y paraditos glúteos, me incline sobre ella y le di un beso de despedida frugal sobre su mejilla, mientras colocaba mi mano en su cintura, simplemente sonrió sin abrir los ojos y se movió para quedar en posición fetal, tome una sabana y la cubrí mientras salía silenciosamente del cuarto.
Regrese a la casa alrededor de las nueve de la mañana y al abrir la puerta me lleve otra sorpresa, pues Gaby se encontraba en la sala recostad en un sillón y al entrar se levanto corriendo alegremente y enlazándome del cuello me dio un sensual beso, luego se alejo un par de pasos y dando una pequeña vuelta me dijo: como me veo, espero que no te enojes pero como no tenía ropa, pues tome prestado algunas cosas de tu mujer para poder darme un baño. Estaba grandiosa con su pelo suelto aun húmedo por el baño y se había colocado un blusón blanco semitransparente que le llegaba a medio muslo andaba descalza y a través del blusón se destacaba la silueta de sus senos al aire y el dibujo de los hilos de una tanga que se perdían entre sus nalgas, había tenido tiempo para maquillarse luciendo unas hermosas pestañas negras que enmarcaban el color café de sus ojos.
Estas preciosa –le dije- pero tendrás que ponerte algo mas para que podamos salir a desayunar.
No –me indico- recuerda que este fin de semana seré tu mujer, siempre que quieras, así que prepare el desayuno para nosotros, ven a la cocina.
De la mano me condujo a la cocina, donde en el desayunador nos esperaban dos platillos con huevos a la ranchera, tocino, etc.
La jale a mi y la bese, indicándole que lo que mas quería era desayunarla a ella, la cargue y sin dejarla de besar la senté sobre la mesa de la cocina, mis labios recorrían su boca y cuello, sintiendo como sus deseos mas íntimos empezaban a florecer pues sus manos no se apretaban de mi cabeza guiándome, rápidamente le quite el blusón quedando esa hembra de fuego frente a mi, la recosté en la mesa y empecé a descender a sus senos en los cuales sus pezones erectos me enseñaban el alto grado de excitación que experimentaba, luego seguí por su ombligo y empecé a besar sus entrepiernas, arranqué de un solo golpe la tanga que denotaba una gran mancha de humedad de sus jugos. Sin mas preámbulos empecé a mamar esa vulva con olor a hembra en celo, y a succionar el liquido lubricante que emanaba de su útero, mientras ella se retorcía de placer y gemía acompasadamente.
Me desnude rápidamente viendo ese espectáculo, de esa mujer en mi mesa con las pernas colocadas a orilla de la misma como esperando el examen del ginecólogo, mi verga estaba a mil, la coloque en su entrada y de un solo golpe se la deje ir, Gabriella pego un grupo que me hizo detenerme, diciendo luego Por favor hazlo despacio es que como me desvirgaste recién anoche a un me duele, pero deseo que sigas no pares por fa. Empecé de nuevo los movimientos de mete y saca, observando como al salir mi verga esta mostraba el liquido maravilloso de su venida mezclado nuevamente con restos de sangre, la había roto de nuevo, su rostro denotaba dolor cada vez que mi miembro llegada a lo profundo de su cueva, sus gestos fueron cambiando con el placer que iba en aumento y yo no pudiendo resistir tanto previendo la eyaculación hice intento de retirarme para venirme sobre ella, me pregunto Que haces? Es que si termino adentro tuyo puedo embarazarte, porque me imagino que no tomas la píldora le dije. Por supuesto que no evito, pero quiero que me eches tu leche calientita adentro, recuerda que ahora soy tu mujer y puedes preñarme todas las veces que quieras, es mas lo deseo, quiero que me hagas crecer mi vientre con tu venida y que me dejes como recuerdo un hijo que me haga crecer la panza, para demostrar con orgullo que soy tuya por siempre mi amor, préñame, por favor préñameeeeeee. Su excitación había llegado a l máximo y el orgasmo se de ella se unió al mío mientras grandes chorros de semen bañaban nueva mente su vagina. Agotado por el esfuerzo me deje caer sobre ella mientras nos fundíamos en un beso sensual.
Luego después de muestro encuentro en la mesa del comedor, desayunamos desnudos como dos náufragos en una isla, sin tabúes de ninguna clases, prodigándonos besos de amor a cada momento, disfrutando del mejor desayuno en mucho tiempo pues ella se preocupó por estar al tanto de mis mas pequeños deseos.
Este es la segunda parte de un fin de semana de ensueño, que espero continuar contándoles mas adelante en mis próximas entregas Favor manden sus comentarios a [email protected]
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