Xtories

Las fiestas del pueblo

Con el pueblo entero mirando y su esposo esperándola en la barra, Marta decide quitarse las bragas y ver hasta dónde llega el deseo de los hombres de su pasado. Esta noche, las reglas del matrimonio se escriben en público.

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El comienzo del verano no podía haber sido mejor, nuestras vacaciones en Cádiz resultaron muy entretenidas y gratificantes después del encuentro con nuestro vecino. Todavía quedaba todo el verano por delante y fantaseábamos con nuestra siguiente aventura. Mientras teníamos buenas sesiones de sexo recordando nuestro encuentro con Roberto, yo me mojaba sólo con pensar como había tenido la primera doble penetración de mi vida, recordar como Roberto me había follado el culo mientras cabalgaba sobre mi marido hacía que prácticamente me corriera sin apenas tocarme. Un par de noches habíamos recreado la escena con ayuda de mi consolador favorito y dejando que David me la metiera por detrás. Aunque era muy excitante, sobre todo para David, que le encantaba mi culo, no se podía comparar a tener dos pollas de verdad para mí.

Como he dicho el resto del verano lo pasamos recordando nuestro encuentro y buscando una nueva aventura, pero los días fueron pasando y no se presento la oportunidad. Al menos no la oportunidad que yo estaba buscando, pero siempre el destino te depara sorpresas. Se acercaba ya el final del verano cuando decidimos ir un par de días a las fiestas de mi pueblo, que hacía años que no visitábamos. Aprovechamos que estaba allí mi familia para dejar a los niños en casa y salir un rato por las fiestas del pueblo. Habían preparado una gran fiesta en los salones del pueblo y allí estaba todo el mundo. Estuvimos más de dos horas saludando y hablando con amigos, familia, etc. David aunque me acompañaba y yo le iba presentando a unos y otros, se ve que se aburría un poco. Yo en cambio estaba eufórica, hacía mucho tiempo que no iba y claro, tenía que ponerme al día. Me dijo que no me preocupará, el se sentó cerca de la barra y se puso a tomar unas copas mientras yo iba de un lado a otro recordando viejos tiempos.

Una de las veces que fui a la barra con David para que me pidiera otra copa le dije que me lo estaba pasando genial, que gracias por aguantarme y que después se lo compensaría con creces, aunque tendríamos que esperar a nuestro regreso a Madrid, porque allí con toda la familia iba a resultar complicado. El me dio un beso, me sonrío y me dijo que ya tenía algunas ideas en mente. También me comento que se había fijado en que había varios que no me quitaban el ojo de encima, no hacían más que mirarme, de forma poco disimulada. Yo me reí y dije que al menos uno me imaginaba quién era, Álvaro, el primer chico con el que salí, que estaba allí con su novia. Le señale quién era y me dijo que sí, pero que alguno más. También me comento que a mi ex le iba a caer una buena bronca esa noche, porque su novia ya le había pillado más de una vez mirándome. Yo llevaba puesta una minifalda vaquera y una camiseta blanca y David me dijo que si jugábamos un poco. Le dije que allí mejor no, que me conocía todo el mundo, pero me pidió que solo un poco, como castigo por dejarle tanto tiempo sólo.

Total que fui un segundo al baño y al volver me acerque a David y le guarde mi tanga y sujetador en su bolsillo, mientras el me sonreía maliciosamente. Le di un beso y me fui de nuevo a charlar por ahí de nuevo. Al estar el sitio bastante oscuro estuve relajada, porque no enseñaba más de la cuenta, aunque si que capte alguna que otra mirada de más cuando alguna luz me enfocaba la camiseta. La noche fue pasando y la cada vez quedaba menos gente. Sobre las 3 de la mañana no debíamos quedar más de 30 personas y estaban apunto de cerrar, David estaba charlando con mi hermano y yo estaba en uno de los dos grupos grandes que habían quedado. Propusieron irnos a la peña, que era un enorme garaje con barra de bar, sillones, futbolín, etc, que estaba debajo de la casa de Álvaro. David y yo dijimos que nos retirábamos ya, pero insistieron mucho en que nos quedáramos y al final fuimos también.

A David lo secuestraron para jugar al futbolín, así que estuvo el resto de la noche bastante entretenido, habían hecho 4 equipos y estaban jugando un rey de la pista. Al rato de estar allí me entraron ganas de ir al baño y el baño del garaje estaba estropeado, así que Álvaro me dijo que podía subir al de arriba, que no había nadie. Me acompaño Abel, un amigo de la infancia que también tenía que ir al servicio. La casa como he dicho estaba encima del garaje y se entraba por un portal que estaba en un lateral, nada más entrar hay un pequeño hall y después unas escaleras bastante empinadas, dimos la luz para no caernos y Abel me cedió el paso. Subimos las escaleras y al llegar arriba me giré para decirle que entraba yo primero, su cara era todo un poema, una mezcla entre sorpresa y felicidad. Sólo en ese momento fui consciente de que no llevaba ropa interior y Abel me había visto perfectamente el culo y seguramente mi coño también.

Abel.- Lo siento, no quería mirar, pero no me he podido resistir.

Marta.- No pasa nada, es que se me mojo antes el tanga y me lo tuve que quitar. Me había olvidado.

Abel.- Que suerte la mía.

Marta.- Bueno, eso que te llevas, pero por favor no digas nada.

Abel.- Tranquila, soy una tumba. Solo una cosa.

Marta.- Si?

Abel.- Lo llevas completamente depilado, verdad?

Marta.- Pues si que te has fijado bien.

Abel.- Me lo enseñas?

Marta.- Como?

Abel.- Que si me lo enseñas un segundo por favor, te juro que no digo nada.

La situación había empezado a calentarme y como no quería alargar mucho más la situación, me levanté la falda de golpe. Abel se agachó para apreciar mejor mi sexo depilado. Estuvimos así unos segundos, hasta que me giré, entre al baño y cerré la puerta. Cuando termine baje al salón y deje a Abel arriba. Por lo que tardo en bajar no tuve la menor duda que se había quedado pajeándose. Cuando entró se acerco y me dijo al oído:

Abel.- Muchas gracias.

Marta.- De nada, me alegro que te haya gustado.

Y se fue al futbolín que le estaba esperando su compañero Álvaro para jugar. En ese momento David dejo de jugar y vino un rato conmigo. Le conté lo que había pasado, como me había Abel me había visto todo sin querer y como después le había enseñado mi coño y le había dejando en el baño pajeándose. David me empezó a picar...

David.- Y no le has ofrecido una mano amiga? Pobrecito.

Marta.- Pues porque soy muy recatada y aquí mejor no hacer nada que me conocen.

David.- Para no hacer nada, creo que te han visto todo.

Marta.- No le he enseñado las tetas.

David.- Eso es verdad.

Marta.- La próxima vez que suba se las enseño y le ayudo a terminar.

David.- Mejor nos vamos a casa y me ayudas a mí.

Marta.- O subo de nuevo y dejo que me empotre contra el lavabo.

En ese momento volvieron a llamar a David para jugar. Me dio un beso y metió su mano por debajo de mi falda, deslizando disimuladamente un par de dedos entre mis piernas. Pude notar como sus dedos se mojaban al contacto con mi sexo, que en esos momentos ya estaba bastante humedecido por la situación. Me fui a por otra copa y me acerque al futbolín un rato, que era donde estaba casi todo el mundo. No llevaba ni dos minutos cuando Abel se coloco a mi lado, de vez en cuando rozaba mi falda con su mano, al principio de forma muy sutil. Como estábamos en uno de los fondos del futbolín y pegados a la pared, en la parte que menos luz había era difícil que alguien se diera cuenta, además, todas las miradas estaban concentradas en el juego. Poco a poco empezó a tocarme de forma más descarada, metiendo su mano un poco por debajo de la falda y poniéndola sobre mi culo.

David de vez en cuando me miraba de reojo y como sé que estas situaciones le ponen bastante, simplemente le sonreí mientras cogía la mano de Abel, que creyó que se la iba a retirar y se sorprendió gratamente cuando la lleve directamente entre mis piernas. Entendió perfectamente la invitación y sentí como sus dedos se deslizaban una y otra vez frotando la entrada de mi coño. Lo recorría una y otra vez mientras notaba como sus dedos se iban empapando con mis fluidos. Separé un poco las piernas para facilitarle el trabajo e introdujo un par de dedos en mi interior, casi se me escapa un gemido, pero me pude controlar. Justo cuando empezaba ya a masturbarme rítmicamente con sus dedos completamente metidos, le llego su turno en el futbolín. David le cambio el sitio y vino a mi lado, me dio un beso y continuo donde lo había dejado Abel, ahora eran sus dedos los que me masturbaban lentamente. Abel estaba más atento a mí que al futbolín, así que perdieron la partida rápidamente. Durante un rato Abel y David se fueron alternando en darme placer.

Yo estaba tan distraída disfrutando de la situación que una de las veces que Abel me estaba masturbando sin darme cuenta había agarrado la mano de Álvaro que la tenía apoyada en la madera del futbolín y la apretaba fuertemente. Abel estaba a mi izquierda y me masturbaba con su mano derecha y Álvaro estaba a mi derecha. Cuando fui consciente la solté rápidamente, pero ya se había dado cuenta de lo que ocurría. Dio un paso hacía atrás y se apoyó en la pared, fijando su mirada sobre mi culo, donde la mano de Abel se perdía por debajo de mi falda. En ese momento me sobresalte un poco, retiré la mano a Abel y me eché hacia delante para coger mi copa, con tan mala suerte que al levantarla golpee en el brazo de Álvaro y parte se derramo sobre mi camisa. Esta se me pegó completamente a mi piel y note como el frío hacía que mis pezones se erizaran de inmediato. Álvaro se ofreció rápidamente a acompañarme arriba para darme una toalla y secarme. Le dije que no hacía falta, que ya nos íbamos a casa, pero insistió y dijo que me dejaba alguna camiseta. Miré a David de reojo que asentía levemente. Así que salí del garaje con Álvaro y nos dirigimos al portal.

Cuando entramos encendimos la luz y pude notar como miraba fijamente hacía mis pechos, que se transparentaban completamente con tanta luz. Me giré y comencé a subir las escaleras, consciente de que su mirada estaría clavada en mi culo. Estaba tan cachonda que me recree en mi subida, escalón a escalón, lentamente, con la falda casi como cinturón. Cuando llegamos arriba le seguí hasta la habitación de sus padres para que me diera una toalla, mientras él se iba a buscar una camiseta. Me quité la camisa y comencé a secarme con la toalla, cuando termine miré hacia la puerta y allí estaba él devorándome con la mirada.

Marta.- Te gusta lo que ves.

Álvaro.- Me encanta.

Marta.- Y mi camiseta?

Álvaro.- Si, aquí tienes.

Álvaro.- Perdona, pero no llevas bragas.

Marta.- No me había dado cuenta, se me habrán caído.

Álvaro.- A lo mejor las tiene Abel.

Marta.- Muy observador. Pero no, las tiene David.

Álvaro.- No se que rollo os traéis, pero me gusta.

Marta.- Sólo nos divertimos. Bueno, me pongo la camiseta y bajamos, que creo que tu novia se ha quedado con cara de pocos amigos.

Álvaro.- Bueno, ya se le pasará. Me compensa por haberte visto casi desnuda.

Marta.- Casi? Eso tiene solución.

En vez de ponerme la camiseta, me baje la falda quedando completamente desnuda. Álvaro se acerco para verme más de cerca, sin mediar palabra llevó sus manos a mis tetas y las apretó suavemente, después bajo una de sus manos hacia mi pelvis, acariciando mi monte de venus de arriba abajo. Se agachó levemente para chupar uno de mis pezones mientras sus dedos buscaban la entrada de mi vagina. Instintivamente me senté sobre la cama y me recosté sobre mi espalda, dejando mi cuerpo completamente expuesto. Cerré los ojos y me deje llevar. Note su lengua recorriendo toda la entrada de mi coño, de arriba abajo, tras unos cuantos lametones, introdujo un par de dedos en mi coño mientras se concentraba en buscar mi clítoris. Poco a poco fue acelerando la velocidad de sus dedos, si seguía a ese ritmo no iba a tardar en correrme. De repente paro y se puso de pie, bajándose los pantalones y dejando a la vista su polla, la cuál siempre había tenido curiosidad por ver, porque aunque fuimos novios de joven, lo más que habíamos hecho era magrearnos. No tenía mal tamaño, parecida a la de David, quizás algo más larga pero menos gruesa. Acerco su punta a la entrada de mi coño para meterla, pero en ese momento le pare en seco.

Marta.- Lo siento, pero no puedes meterla.

Álvaro.- Si, perdona. Voy a por un preservativo.

Marta.- No es eso, no me la puedes meter sin David delante.

Álvaro.- Como?

Marta.- Nuestro juego. Nuestras reglas.

Álvaro.- Sólo la punta por favor, no me dejes así.

Marta.- En otra ocasión será.

Álvaro.- Al menos me puedes hacer una paja para que termine.

Marta.- Ya llevamos mucho tiempo aquí arriba.

Me sentía triunfal. Por un lado estaba deseando que me empotrará contra la cama y me la metiera hasta el fondo hasta que se corriera dentro de mí. Pero por otro me gustaba tener ese poder y control sobre él y la situación. Miré su cara de decepción y una parte de se apiado un poco de él.

Marta.- Está bien. Por los viejos tiempos.

Agarre su polla con mi mano derecha y lleve mi izquierda a sus huevos. Comencé a pajearle suavemente al tiempo que apretaba y masajeaba sus huevos, que estaban duros como una piedra. Durante un par de minutos mi mano subía y bajaba por toda la extensión de su polla, desde la base hasta la punta, donde la palma de mi mano se impregnaba con su líquido pre-seminal y facilitaba la masturbación. Notaba como su polla palpitaba bajo la palma de mi mano y como sus huevos se contraían más y más. Pero no terminaba de llegar al orgasmo, el miraba hipnotizado como mi mano subía y bajaba por su tronco, así que le miré a los ojos, acerque mi boca abierta a la punta de su polla, saque mi lengua y la pasé por todo su glande. Estuve así un rato más, pajeándole mientras mi lengua recorría desde la mitad de su tronco hasta la punta. Ver la cara de placer que ponía con cada lametón empezó a calentarme más aún y decidí terminar ya con aquello.

Me introduje su capullo completamente en la boca mientras le masturbaba rápidamente, poco a poco fui introduciéndomela más y más en la boca sin parar de pajearle. Ya prácticamente desaparecía la mitad de su rabo en mi boca y sus huevos ahora se notaban completamente hinchados. Aparte mi mano derecha y comencé a masturbarle solo con mi boca, intentando meterla cada vez más al fondo. Ya prácticamente me metía tres cuartos de toda su extensión. Le solté también los huevos y puse mis manos sobre su culo, para empujarle más fuerte contra mí. En este momento el cogió la iniciativa e intentaba llegar hasta el fondo de mi garganta, me estaba follando la boca sin piedad, pero me encantaba. Tras unas cuantas embestidas, note como su cuerpo se tensaba y sentí un primer chorro caliente de semen directo contra mi garganta. No tuve más remedio que tragármelo, pero lejos de apartarme seguí chupándosela mientras seguía recibiendo chorros de leche en mi boca. No sé cuanto tiempo estuvo descargando, pero no deje que se derramará ni una sola gota. Cuando por fin termino, se retiro hacía atrás exhausto.

Álvaro.- Dios, ha sido la mejor mamada de mi vida. Eres una diosa. Tu turno?

Marta.- Estoy deseando correrme, pero se nos ha hecho tarde. Mejor bajemos. Y ni una palabra si quieres tener la oportunidad de follarme algún día.

Nos vestimos rápidamente y bajamos al garaje. No sé muy bien cuánto tiempo habíamos estado arriba, pero ya se habían marchado varias personas. Habían dejado de jugar al futbolín y estaban casi todos sentados en los sofás charlando. Eché una rápida ojeada, David sonreía ligeramente, Abel tenía una expresión entre deseo y rabia, y la novia de Álvaro me fulminaba con la mirada. Según entramos se levantó, paso a nuestro lado y dijo que se iba a casa. Le di un par de besos, marcando bien mis labios en sus mejillas, todavía húmedos con la corrida de su novio. A él le dio un beso como marcando territorio y con ello saboreando el aroma de mi coño. David también se levanto para marcharnos, aunque Abel y Álvaro insistieron en que nos quedáramos un poco más. David se acercó a mi lado para hablarme al oído.

David.- Quieres quedarte un poco más? Estos dos están deseando follarte esta noche.

Marta.- Y tú quieres que me follen?

David.- Sólo si tu quieres.

Marta.- Me encantaría, pero estoy tan cansada que no sé si lo disfrutaría como se debe.

David.- Pues otro día será.

Nos despedimos del resto y nos marchamos. Cuando ya habíamos salido Abel nos dio alcance, vivía un poco más abajo y dijo que nos acompañaba. Nos pregunto que si mañana íbamos a ir a la comida y después salir por la noche. Le dijimos que a la comida seguro. Llevaba un paso bastante lento, imagino que pensando como sacar partido a la situación, así que decidí ser un poco mala, le guiñe un ojo a David para que me siguiera el juego.

Marta.- David, sabes que Abel me ha visto desnuda?

David.- Y eso?

Marta.- Cuando me acompaño al baño la primera vez, como te había dado mi tanga cuando se mojo, me ha visto perfectamente el coño subiendo las escaleras.

David.- Fallo mío entonces.

Abel no dijo ni una palabra, no sabía donde meterse. Ahora no era tan atrevido como en el futbolín.

Marta.- Ah, también me ha metido un par de dedos en el coño.

David.- Joder Abel, has aprovechado bien. También en las escaleras.

Marta.- No, eso ha sido en el futbolín. De hecho os habéis estado turnando. Si no me llego a tirar la copa encima habría hecho que me corriera.

David.- Que atrevido Abel, con una mujer casada.

Abel.- Yo no, es que me ha puesto muy cachondo.

Marta.- No pasa nada, si yo me he dejado, una pena no haber terminado.

David.- No te preocupes, ahora termino yo. A no ser que prefieras que sea él.

Me acerque a Abel y le toque el paquete por encima del pantalón.

Marta.- No sé David, estoy cansada. Mejor me la metes tú ahora. Buenas noches Abel.

Llegamos a nuestra puerta y nos despedimos de Abel, David paso a la casa y yo me di la vuelta un segundo para decir una cosa a Abel.

Marta.- Abel, ven un segundo.

Abel.- Si?

Marta.- Espero que guardes nuestro secreto.

Abel.- Y que gano yo con ello?

Marta.- No te parece bastante haberme visto desnuda y tocarme el coño.

Abel.- Esperaba algo más.

Marta.- Ya habrá tiempo.

Abel.- Lo estoy deseando. Hasta mañana.

Marta.- Espera.

Le cogí de la camisa y le metí en el recibidor de casa, le puse contra la pared mientras le bajaba un poco el pantalón y me metí toda su polla en la boca aprovechando que no estaba del todo dura. Me la metí y saque varias veces hasta que se puso como una piedra, la tenía más bien corta pero bastante gruesa. Cuando me fui a retirar, el me sujeto la cabeza para que siguiera un poco más, levante mi dedo índice para decirle un minuto. Empujó de nuevo su polla al interior de mi boca, despacio hasta que entro casi toda, se quedó ahí unos segundos, la saco entera y después empezó a meterla y sacarla rítmicamente.

Por inercia eche mano a sus huevos para masajearlos y ahí cometí el error. Mi intención era calentarle un poco más todavía para el día siguiente, pero Abel empezó a correrse dentro de mi boca. Estuve tentada de apartarme, pero no quería que callera nada al suelo y mancharlo. Así que cerré bien mis labios alrededor de su capullo y recibí la segunda corrida de la noche. Cuando termino de correrse, se subió el pantalón y se marcho sin decir nada. Yo cerré la puerta y me dirigí al baño, que estaba al final de la casa en el patio, alejado de las habitaciones, allí estaba David que se estaba poniendo el pijama. Al llegar me preguntó que porque había tardado, aunque realmente no habían pasado ni dos minutos. Toda mi respuesta fue abrir la boca sobre el lavabo y escupir toda la corrida de Abel.

David.- Veo que alguien se ha portado mal. Habrá que castigarte.

Marta.- No sé porque lo dices.

Se puso a mi espalda, me levanto la falda y me dio un pequeño cachete. Me separó un poco las piernas y presiono levemente mi espalda para que me inclinará sobre el lavabo. Bajó su mano a mi entrepierna y sus dedos buscaron la entrada de mi coño, nada más contactar pude sentir como de húmeda estaba la zona, los deslizó sin el menor esfuerzo hacia mi interior. Los metió varias veces y después se bajo el pantalón acercando su polla a mi coño. Me eché un poco para atrás intentando que me la metiera, pero el sin embargo comenzó a frotarla contra mis labios una y otra vez, pero sin llegar ni siquiera a meter la punta.

Marta.- Métemela ya, por favor.

David.- Cuando me cuentes lo que has hecho.

Marta.- Te lo cuento, pero métela.

David.- Bueno, solo la puntita.

Acerco el capullo a la entrada de mi coño y lo metió un poco. Yo me volví a echar nuevamente hacia atrás para metérmela entera, pero adivino mis intenciones y se retiro.

Marta.- Te cuento lo de Abel o lo de Álvaro.

David.- Bueno, Abel ya se que te ha visto desnuda, te ha masturbado en el futbolín y si no me equivoco se ha corrido en tu boca.

Marta.- Si, en el futbolín os habéis alternado los dos para masturbarme. Cada vez que uno os tocaba jugar, el otro me metía un par de dedos hasta el fondo.

David.- Y la corrida?

Marta.- Cuando me he despedido en la puerta, le he dicho que no contará nada. Y además quería darle un pequeño anticipo, así que me he metido su polla en la boca.

Ahora David empujó un poco más y me metió más de la mitad de su polla. La dejo un rato quieta y después empezó a follarme rítmicamente, pero sin llegar a meterla hasta el fondo.

David.- Pues veo que el si que se ha anticipado.

Marta.- Si, yo simplemente quería metérmela un par de veces. La tiene bastante gorda, pero no muy larga y me entraba toda. Me ha pedido que se la chupará un poco más y ha empezado a follarme la boca lentamente, mientras le masajeaba los huevos y en unos segundos tenía la boca inundada con su leche.

David.- Se habrá ido contento, va a dormir bien esta noche.

Marta.- Más contento se ha quedado Álvaro.

David.- Por?

En ese momento le conté todo lo que había pasado. A cada palabra David me la metía más al fondo. Notaba sus huevos chocar contra la entrada de mi coño. Poco a poco fue acelerando sus embestidas. Nuestras miradas se cruzaban en el espejo. Cuando llegué a la parte en la que Álvaro me estaba follando la boca salvajemente no pude aguantar más, sólo con recordar la escena, empecé a correrme como una loca, no podía parar, todo el morbo y placer acumulado durante la noche estalló a la vez. Estuve así durante un minuto al menos, sintiendo fuertes espasmos y sacudidas. Tuve que pedir a David que parara de follarme, porque sentía que me iba a poner a chillar. David se retiró un poco hacía atrás y yo me puse de cuclillas para intentar calmarme.

Al levantar la vista me encontré la polla de David apuntándome y supe que iba a recibir la tercera corrida de la noche. Abrí bien la boca y me la metió bien profundo, aunque la tenía tan dura en ese momento que no pude tragármela entera. Fui alternando entre mamársela y masturbarla mientras le chupaba los huevos, cuando vi que ya iba a terminar, puse la punta de su polla contra mis labios con la boca bien abierta y le masturbe lo más rápido que pude. Enseguida empezó a soltar chorros de semen de fueron cayendo en distintas partes de mi cara. Los dos primeros los recibí en mi boca, pero después cayeron sobre mi nariz, ojos y mejillas, dejándome toda la cara cubierta. Tuve que estar más de dos minutos lavándome la cara para quitarme todos los restos. Cuando me limpie completamente termine mi relato.

Marta.- Me había quedado en que me follaba la boca salvajemente, no? Pues sólo me faltaba contarte que su primer chorro ha terminado en el fondo de mi garganta y que no he desperdiciado ni una sola gota. Me he tragado todo lo que me ha dado. Te iba a dejar hacer a ti lo mismo, pero ya había tomado suficiente leche por hoy.

Nos terminamos de cambiar y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos levantamos que parecía que nos habían dado una paliza. Al mediodía fuimos a comer al salón del pueblo, pero como estaba por allí toda la familia y los niños el resto del día paso de forma tranquila. Eso sí, Abel y Álvaro no dejaron de mirarme durante toda la tarde. Por la noche nos invitaron a cenar a casa de unos primos, así que esa noche no salimos y al día siguiente nos volvimos a Madrid, por lo que no ocurrió nada más. David y yo hemos estado hablando y no sabemos si es buena idea volver en un tiempo por allí, por un lado tengo el deseo de follármelos, pero por otro me da cosa que sean conocidos. Hasta el momento nos ha ido bien con desconocidos y preferimos que siga así.

Habrá que buscar voluntarios para nuestra próxima aventura.