El inquilino cabrón Parte 1 ( Novela)
Andrés pensaba que el problema era la hipoteca, no el hombre que vivía al otro lado de la pared. Hasta que vio la pantalla y comprendió que no estaban alquilando un cuarto, sino entregando su intimidad a un depredador que disfrutaba escuchando sus gemidos.
EL INQUILINO CABRÓN Parte 1
Yo creo que no debimos entusiasmarnos tanto, es que cuando ganas mucho dinero en un determinado periodo de tu vida, cometes esos errores.
Yo soy arquitecto y había tenido una buena racha, no quiere decir que no tuviera bases sólidas en mi actividad, pero tenía 29 años y uno cree que esas buenas rachas duran por siempre.
El piso que habíamos comprado era demasiado costoso pero no me lo pareció en ese momento, más teniendo en cuenta que la principal fuente de ingresos era mi trabajo, porque el trabajo de mi mujer, Rocío, como secretaria de un bufete de abogados, no hacía la diferencia.
La cuestión es que acabamos embarcándonos en un piso de más de cien metros cuadrados y en una hipoteca elevada.
Y luego la buena racha se acabó tan súbitamente como había venido.
_Son esas crisis que tiene el sector de la construcción cada tanto_ decía mi jefe
Y lo que antes era un manantial abundante se convirtió en un hilillo de agua.
Comenzamos a devorarnos algunos ahorros y luego de pensarlo bastante comprendí que íbamos a estar bastante cortos de dinero en los próximos meses.
_Si sale lo de las torres en Almería, yo creo que estaremos bien_ dije a Rocío.
_Joder, Andrés, ya te lo decía ya….que no tenía porque el piso ser tan…..-
_ ¿Tan grande?_
_Es que está bien, pero cariño, para que queríamos tantos cuartos, al principio_ dijo ella
_Para llenarnos de hijitos_ dije
_Joder, sabes que por ahora no….pero eres bobo…….un bobito…_ dijo ella cariñosamente.
Tampoco los cuartos eran tanto, tres, uno que yo usaba como estudio y un cuarto de huéspedes y luego es ella que no quería tener hijos por el momento pues quería sacar su título de derecho que a sus 27 años se le resistía bastante.
Siempre pensé que si Rocío midiera siete centímetros más no estaría conmigo, sería modelo, ella lo había intentado, pero su, 1,68 era insuficiente para triunfar en el mundo del modelaje.
Ella también decía que su cuerpo no era el apropiado.
Demasiado exuberante, aunque ella lo decía con otras palabras.
_Es que estoy gorda, joder, me gusta demasiado tragar_
Por supuesto no estaba gorda para nada, tenía un cuerpo escultural, con demasiadas curvas para modelo tal vez, no era ese ideal de belleza delgada y etérea y larga de la mayoría de las modelos, eso era verdad.
Ella era pelirroja natural, del color del cobre, el pelo liso que le caía pesadamente en un corte Bob, la melena asimétrica, afilada y elegante, el rostro aniñado y perfecto, con algunas pecas, los ojos muy grandes y azules, los labios carnosos de una boquita jugosa y brillante, ese juego perverso de miniaturas, la pequeña nariz y las orejas y luego las exageraciones.
Y una de esas exageraciones eran sus pechos, enormes, la piel muy blanca y marfileña, típica de pelirroja, unos pechos que cuando la conocí pensé que no eran naturales, de tan llenitos y compactos, de tan erguidos que se le veían bajo la camisa.
Dos tetazas exageradas, bien puestas, la primera vez que la vi desnuda me impresionaron muchísimo, pues eran tan pesadas y se le pegaban al pequeño torso y luego remontaban con los pezones erguidos hacía arriba, con una areolas enormes y algunas pecas diseminadas aquí y allá y las venillas azules que se transparentaban bajo la piel, eran tan grandes que ella me comentó que más de una vez había pensado en reducir su tamaño, pero el miedo al quirófano se lo impidió, me alegraba por ello aunque era verdad que ese tamaño tan discordante en una belleza sutil como ella, hacían parecer esos enormes pechos casi grotescos.
Pero eran naturales, vaya si lo eran, un tacto suave y esponjoso, pero firme por demás y luego su pequeña cintura y un culo redondo y prieto y macizo que se correspondía con sus pechos.
Era perfectamente simétrica en sus redondeces y curvas y tan guapa que dolía, yo no era muy celoso, pero imaginaba que en el bufete de abogados donde trabajaba, habría varios buitres rondándola, esperando que yo me evaporara.
_Podríamos alquilar el cuarto de huéspedes_ dijo ella
_ ¿Alquilar una habitación? No…….joder, demasiado tiempo me tiré compartiendo piso cuando estudiaba_ dije
Todavía recordaba ese cúmulo de reglas que había que cumplir, que la limpieza de la casa, por turnos, que la cocina, el aseo y el frigorífico compartido entre tres personas extrañas entre sí.
_Yo nunca he compartido piso, lo sabes_ dijo ella
_Pues no te pierdes de nada, cariño, tú y tus hermanos han tenido suerte de que tu padre tuviera un piso en Madrid para vosotros_
_Bueno, he compartido piso con mis hermanos_ dijo ella
_No es lo mismo que compartir con extraños, puedo asegurártelo_
Compartir piso era para mí, sinónimos de pobreza o de ser estudiante o haber tenido mala suerte y me traía malos recuerdos
Sus padres tenían algo de pasta, más dinero que mi familia sin duda, sus hermanos menores seguían en el piso paterno.
_Puedo preguntarles a mis hermanos si tienen algún amigo que busque piso…_
_ ¿Y compartir el piso con algún niñato pijo y gamberro? Olvídalo_
_Oye, mis hermanos no son pijos y gamberros-
_No, claro que no…._ dije
Rocío misma era una niña pija aunque moderada, no podía ser de otra manera.
_Bueno……sería por un tiempo…no sé, unos meses o puedo pedir dinero a mis padres_ dijo ella
_No……olvídate de eso….._
_No está mal pensar en alternativas, mantener la cabeza abierta_ dijo ella, descruzándose de piernas, llevaba un short vaquero, desflecado con el que a veces se ponía a fregar el aseo.
Sus piernas eran increíbles, largas y musculadas, potentes, macizas, unas piernas que me envolvían y me apresaban con fuerza, cuando la follaba.
Sentí que algo se quebraba dentro de mí, me había creído súper poderoso en los dos últimos años, conocer a Rocío, proponerle, casamiento, deslumbrarla un poco con mi éxito profesional y ahora veía como una de mis bazas de triunfo tambaleaba.
Traté de no pensar en lo que se venía, pero era como un frente de tormenta en el mar, como en esas películas de naufragios, la tormenta perfecta.
“El barómetro está bajando, pronto tendremos el tifón sobre nuestras cabezas”
Yo creo que Rocío me veía preocupado y trataba de buscarle una solución y entonces sucedió, fue una mañana como tantas, desayunando sobre la isla de nuestra amplia y moderna cocina.
_Ayer he hablado con Carmen_ dijo ella
_Recuérdame quien es Carmen_ dije
_Una de las abogadas del bufete, es muy maja, unos cuarenta años, guapa_ dijo
_No son mi tipo las abogadas pijas ¿rubia o morena?_ dije, mirando el móvil
_Morena, tiene un inquilino para nosotros_
_Joder, otra vez con eso_ dije yo mirando a Rocío con su ropa de secretaria de bufete, el vestido negro, sobrio pero ajustado al cuerpazo.
_Es su tío, un hermano de su padre y está buscando piso para compartir_
_ ¿Edad?_
_Más de sesenta_ dijo Rocío llevándose la taza de café a la boca carnosa, cogiéndola con las dos manos.
_Joder, es un hombre mayor, más viejo que mi padre_
_Has dicho que no querías un niñato gamberro_
_Tampoco un anciano que tengamos que cuidarle_
_Le he explicado a Carmen que sería solo por unos meses, cuatro meses le he dicho_ dijo ella
_ ¿Y este hombre puede pagar lo que pediríamos?_ dije
_Según Carmen, si…..le han desahuciado del piso donde vivió con su mujer durante más de treinta años_
_ ¿Por no pagar?_ dije
_No, lo han tirado abajo y están construyendo una torre, para que los arquitectos como tú os ganéis la pasta gansa_
_Joder, Ro, no te queda eso de la pasta gansa_
_No sé, al menos viene recomendado, me ha dicho Carmen que es una persona muy tranquila_ dijo ella.
_No lo sé, no me convence la idea, ya te lo he dicho_
_Piensa que sería solo por unos meses hasta que salga lo de Almería y mira, si no sale al menos tenemos parte de la hipoteca paga con este tío_ dijo ella
_No es nada cómodo compartir piso con un desconocido ¿No sería mejor una mujer?_
_No….bah, no quiero que haya otra mujer aquí…_ dijo ella
_Quieres marcar territorio_
_No……eres muy guapo y propietario de un piso además…no…… las tías son unas zorras…._ dijo ella riendo.
_Mira tú, unas interesadas en el dinero, en la pasta gansa como has dicho…._
_No seas bobito, piénsatelo, tal vez podríamos conocer al tío de Carmen y vemos que pasa_ dijo ella
La verdad es que a mí me gustaba más la idea de que fuera una mujer, llegado el caso, pero otro tío, alguien más joven o de mi edad seguro que no ¿Lo veía como un peligro? Tal vez ¿Y un tío de más de sesenta?
Al menos no traería amigos golfos, bueno le diríamos que amigos no ¿Y amigas? Alguna prostituta de vez en cuando.
No joder, putas tampoco, se lo dejaríamos claro.
Pero no, no podíamos meter un abuelito en la casa.
Pero las cosas se sucedieron a su propio ritmo como siempre.
_Mira Andrés, este mes es que estamos jodidos ¿Lo sabes verdad?_ dijo mi jefe
_Si, lo sé…_
_Préndele una vela a lo de Almería, porque si no, lo siento pero voy a tener que achicarme y Rafa y Alberto hace más años que están conmigo, sabes lo que te quiero decir ¿verdad?_
Joder eso había sido muy claro, demasiado claro, a la puta calle, la cosa empeoraba.
_Joder, Marcos, acabo de meterme en la hipoteca…_ dije
_Tienes potencial, Andrés, mucho, me encanta como trabajas, pero ya sabes que debo mantener el barco a flote_
_Joder, no lo esperaba…-
_Si se concreta lo de Almería, estamos salvados_ dijo mi jefe
_Que putada_
_Oye, te has metido en un piso bastante grande puedes alquilar los cuartos que te sobren ¿Lo has pensado?_ dijo él
Creo que fue el disparador que faltaba para decidirme.
_Lo he pensado, probemos con este tío, el pariente de tu amiga, hagamos una cita con él_ dije
_Que bueno, Andrés, me gusta eso de ti, que mantengamos la mente abierta y podamos solucionar esto…juntos_ dijo Rocío y me cogió la mano y sentí como sus pechos se inflaban bajo la blusita, seguramente por el hondo suspiro que se había pegado.
Pero me pareció que estaba demasiado feliz, como si estuviera orgullosa de que la solución viniera por su lado, por su cuenta, que fuera el tío de una amiga suya, que ni siquiera hubiésemos tenido que ponernos a buscar o publicar un aviso para alquilar piso.
_Conozcámosle y si no nos gusta, pues nos ponemos a buscar otra persona, tal vez una mujer, una mujer joven pera fea y lesbiana_ dije
_Joder, Andrés, no sea tan bobito_ dijo ella y me acarició el pelo.
Quedamos en nuestro propio piso una tarde de ese mismo mes, lo de Almería no se decidía y sabía de sobra que teníamos que aferrarnos a este plan B que había surgido.
Lo raro es que si bien al principio me oponía, ahora tenía claro que debíamos alquilar uno de los cuartos al menos, si no era a este tío sería a otra persona.
_Está abajo_ dijo Rocío mirando el móvil
Ella llevaba unos pantalones vaqueros, demasiado ceñidos a su culazo potente y redondo, la melena pelirroja peinada en forma impecable, esas puntas afiladas y pesadas y lisas, un jersey que, joder, como le marcaba las tetazas.
Este tío se desmayaría cuando la viera, seguramente esta tal Carmen ya le habría advertido, mira que es una chica guapísima, pero está casada, recién casada.
Joder, de pronto me imagine a este hombre mayor cascándose su pollita en el cuarto de al lado, que puto asco.
Ya me había decidido que este tío no sería nuestro inquilino, sería mejor una mujer, cualquier mujer, aunque a Rocío no le gustara.
Llamaron a la puerta y ella me miró y me dirigí a abrirle.
Era un tío de sesenta años, de aspecto anodino, llevaba gafas y parecía…..¿Sucio? estaba mal rasurado, era eso y era calvo y bastante obeso, grueso y su cara era mofletuda, la barbilla hundida, eso rebela falta de carácter, pensé, no es extraño que tenga que buscar cuarto para compartir a los sesenta años, un perdedor.
_Vengo por lo del piso_ dijo, su voz, era como que salía a las apuradas, soltó la frase intempestivamente.
_Hola, José Luis ¿verdad? Yo soy Andrés_ dije y estiré la mano.
Tenía una mano gruesa y pesada, miré su muñeca que afloraba por una camisa color marrón y era gruesa, maciza, sus brazos eran voluminosos.
Grasa pura, pensé, alimentado a bocatas de salchichón de toda la vida.
Al caminar bamboleaba la panza de forma grotesca.
_Pasa_ le dije
Tuve como un ramalazo de inquietud cuando finalmente entró en la casa, cuando miré su espalda obesa y robusta y su calva y cuando vi que Rocío se acercaba a él, escultural y perfecta.
Ella con taconazos era casi de la misma estatura que él y se acercó y este tío le dio los dos besos de rigor en las mejillas y ella puso sus mejillas al sacrificio de esa boca pequeña y esa barba mal rasurada.
José Luis llevaba una chupa de cuero sintético, barata de color marrón claro y unos pantalones grises de franela que no combinaban para nada y unos zapatones negros.
_Yo soy Rocío, encantada_ dijo ella
Él murmuró algo que no le escuché bien, algo así como un gruñido que pudo haber sido “Yo también”
Nos sentamos en la mesa del comedor, teníamos un gran espacio abierto y la cocina con su isla, el comedor con sus sillas y la sala estaba todo en un mismo ambiente.
Estos espacios abiertos era lo que se llevaba ahora, todo más funcional e integrado.
_Me dijo Carmen que has enviudado hace poco_ dijo Roció y se cogió una mano cuidada y elegante con la otra, llevaba varios anillos en la mano derecha y pulseras muy finas en ambas.
_Si, todo es como Carmen te ha dicho_ dijo él esquivamente
_Nosotros teníamos un poco de dudas en alquilar el cuarto o no_ dije
_No molestaré para nada, trabajo todo el día y luego casi no salgo de mi cuarto_ dijo él
_ ¿En que trabajas?_ dije
_Seguridad, soy securata ¿hay problema con eso?_ dijo, el tío no sonreía, tenía cara de nada por así decir.
_No, claro que no_ dije, noté que apoyaba la punta del pie sobre el suelo y movía la pierna sin cesar, como un tic nervioso
_Pensábamos que podías usar la cocina con todos los electrodomésticos y marcar tus cosas en el frigorífico y también la lavadora_ dijo Rocío
_Suelo comer fuera, pero está bien_ dijo él
Tenía una forma de mirar esquivamente, si Roció le había impresionado lo disimulaba bastante.
_ La limpieza del aseo y en general nos turnaríamos, una semana unos y luego la otra, en realidad yo me basto para todo_
Él asintió, como aprobando esta última parte y entonces si la miró fijamente, como si hubiese descubierto de repente que tenía semejante pibón enfrente de él.
No me gustaba que ella hubiese dicho esto último, que se bastaba para limpiar la casa, podía ser contraproducente.
_ ¿Qué edad tenéis vosotros?_ dijo
_Yo 29 y ella 27_ dije
_Joder, podéis ser mis hijos, yo tengo 63 tacos y aquí estoy rindiendo examen para que me deis un sitio para vivir_ dijo meneando la cabeza y por primera vez sonriendo con una sonrisa torcida y torva de su boca pequeña.
_No José Luis, no estás rindiendo examen, solo queríamos conocerte y que tú también nos conozcas_ dijo ella con dulzura
_Llamadme Jose _ dijo como una orden, seca y contundente no José sino Jose
_Vale_ dijo Rocío y me miró con sus grandes ojos azules, como pidiéndome que intervenga
_No hay otro candidato para el alquiler, eres tú la primera persona con la que hablamos_ dije
_Igual estas cosas son tonterías, me puedo mostrar como un corderito y luego resulto un cabrón de la hostia_ dijo
_Si, eso es verdad_ dije
_Bueno ¿Qué? ¿Me vais a alquilar el cuarto o no?_ dijo
_Sí, seguramente que sí, tendrías que mirar el cuarto ¿No?_ dijo Rocío
_No hace falta, ya veo que es un piso de puta madre_ dijo él
Entonces les dije cuanto pensábamos cobrarle, no se inmutó aunque no era demasiado barato.
_Me parece bien_ dijo
_Bueno lo hablamos y te decimos_ dije
Nos despedimos, se marchó, me sentí inexplicablemente aliviado de que ya no estuviera allí.
Nos miramos con Rocío.
_ ¿Qué piensas?_ le dije
_Se ve que es un hombre que ha sufrido mucho, la muerte de su esposa, digo_
_Me ha parecido un poco raro ¿a ti no?_
_No…..ya te digo, tendríamos que dejarle claro que será solo por unos meses_ dijo Rocío
_No me gusta, yo seguiría buscando_ dije
_Ay, Andrés, no, viene recomendado por Carmen, me parece una persona tranquila, ya te digo que solo busca tranquilidad_
Había algo que si me gustaba de él, que fuera un hombre mayor y feo, que no representara un peligro en ese aspecto.
_Bueno, mañana le llamamos entonces y se lo decimos_ dije
_ ¿Tú te encargas?_ dijo ella
_Si ¿le hacemos contrato o algo así?_ dije
_Será solo por unos meses, yo creo que no vale la pena, Carmen me ha dicho que no vale la pena_
_Bueno, ella es abogada y tu pronto lo serás_ dije
_No tan pronto_ dijo ella
Esto era un jueves y le dije que podríamos comenzar el alquiler el lunes si no tenía problemas, dijo que no lo había, que el lunes vendría con sus cosas.
Se me había ocurrido una idea estrambótica pero que en parte me dejaba tranquilo.
Había decidido instalar cámaras en todos los ambientes de la casa y sin decirle nada a Rocío porque ella no lo aprobaría.
Quería estar seguro de lo que este tío hacía o no cuando nosotros estuviéramos fuera, en el fondo no me tragaba eso de que estaría fuera todo el día.
Me pedí el día en el curro, no había mucho que hacer en ese momento y me dediqué toda la mañana a comprar e instalar las cámaras de video, podía monitorear todo desde mi móvil en directo.
En la sala, cocina, comedor coloqué tres cámaras y luego dos en su cuarto, una en el cuarto de baño y luego dos más en nuestro propio cuarto y otra más en mi estudio.
Lo podría tener vigilado todo el tiempo, no confiaba en él.
Era completamente irracional, tenía una mala espina, pero me daba cuenta de que no quería llevarle la contraria a Rocío.
Ese lunes, José se mudó con nosotros, llevaba unas maletas antiguas, ajadas, como si las hubiese utilizado mucho ya.
Dijo que ya había comido y ese día no salió de su cuarto.
Nosotros teníamos un cuarto de baño en nuestra habitación, así que prácticamente no compartiríamos eso con él.
Nos acostamos en nuestra cama con una rara sensación, la de tener a alguien en la casa, alguien que no dejaba de ser un completo extraño.
Nuestros cuartos estaban contiguos.
_Tendremos que ser bastante silenciosos ahora_ dijo Rocío riendo
Tampoco es que ella fuera muy demostrativa conmigo, a veces hubiese querido que gimiera y gritara un poco más, pero era de esas chicas silenciosas por así decir.
_Como si tuviéramos niños_ dije
Entonces le escuchamos hablar con alguien por el móvil, su voz sonaba seca y no se le entendía lo que decía, pero me asombró el tono que usaba, autoritario.
Creo que la primera semana fue bastante tranquila, yo hasta me había olvidado de que tenía las cámaras colocadas allí, se hablaba en mi trabajo de lo de Almería como algo cada vez más posible, si sucedía yo iba a tener que viajar para supervisar el proyecto.
A Jose casi no le veíamos, esa es la verdad, a veces llegaba cuando estábamos mirando tele, Rocío con si pijama suelto, con tirantes, sin sujetador y descalza en el sofá, Jose decía un rápido buenas noches y se metía en su cuarto, por las mañanas no sabíamos si se marchaba antes o después que nosotros.
Uno de esos días estaba en mi oficina, me preocupaba que lo de Almería saliera demasiado pronto, pues iba a tener que dejar a Rocío sola con él y no me hacía gracia y entonces se me ocurrió mirar por las cámaras, la casa debería estar vacía en ese momento.
Accioné la aplicación y me asombró ver nuestra propia casa sin nosotros, una casa vacía, sin nuestra presencia allí, una casa abandonada y no pude resistir la tentación de mirar el cuarto de nuestro inquilino y oh sorpresa.
Estaba allí, tirado en la cama, mirando su móvil y fumando.
Le habíamos dicho que no se podía fumar en la casa, eso ya no me gustó.
Supuestamente debía estar en el trabajo, pero allí estaba a las once de la mañana, tirado en la cama, con su cuerpo obeso y fornido, vestido con una camiseta blanca que le marcaba su panza obscena y unos calzoncillos blancos también, muy grandes y unos calcetines de color negro en los pies y fumaba tranquilamente y miraba su móvil y sonreía.
Tuve que continuar con el trabajo y debía dejar de mirar, pero me había quedado intrigado ¿No debería estar trabajando él también?
A la hora del almuerzo no pude aguantar la intriga y volví a poner la cámara y Jose ya no estaba en su cuarto, se estaba preparando un café instantáneo en la cocina y estaba utilizando nuestro propio café y luego se preparó un bocata y se lo preparó con un jamón ibérico y tomate que eran nuestros.
Joder, mira el tío, que atrevido, me dije y lo peor es que se paseaba por la casa así, con su camiseta y sus calzoncillos y sus calcetines negros.
Me dejó de lo más preocupado, eran tonterías, lo sé, pero demostraban que era un poco golfo y que le gustaba transgredir lo que habíamos acordado.
_ ¿Tú te has dado cuenta de que Jose fuma en su cuarto?_ dije a Rocío, estábamos los dos en nuestra cama, no habíamos visto a nuestro inquilino en todo el día.
_ ¿Tú crees?_ dijo ella
_Estoy seguro_ dije
_Yo no huelo el tabaco, si lo hace, es que es muy….._
_Habíamos quedado en que no podría fumar dentro de la casa_
_Bueno, habrá que decírselo_ dijo ella
_Además creo hoy no ha ido a trabajar_ dije
_ ¿Cómo lo sabes?_ dijo ella
Era el momento de decírselo, que había puesto cámaras por toda la casa, pero me contuve.
No supe bien por qué ¿O es que también quería vigilarla a ella, espiarla, saber que solo yo tenía ese poder?
_Hoy no ha salido en todo el día_ dije
_Igual es el día en que libra_ dijo ella
_Si puede ser ¿Tú llevas el control de nuestras cosas en el frigorífico? Pues no veo muchas cosas de él allí_ dije
Ella bajó los ojos y sonrió y me acarició la cara con la mano.
_Esa te la concedo, ya lo he notado, consume lo nuestro, me sorprende que tú te hayas dado cuenta, también usa la tostadora, no sé en qué momento y….._
_ ¿Y qué?_ dije
_No suele lavar los trastos que usa_ dijo
_ ¿No? Que cabrón_ dije
_Bueno, son tonterías_ dijo ella
_Si….pero joder, no es lo que habíamos hablado_ dije
_Bueno, tal vez no le alcanza lo que gana, en seguridad no se gana mucho…._
_Pues si no paga cuando le toca, puertas…._
_Hombre, eso sí….._ dijo ella
Escuchamos la cama hundirse en el cuarto de al lado, los dos nos miramos, fue como si hubiésemos oído los ruidos de un animal o de un fantasma.
_ ¿Tú crees que nos ha escuchado?_ dijo ella bajando la voz
_No lo creo ¿Pero si nos hubiese escuchado qué?_ dije
_Tampoco quiero problemas con él, no me gustaría_ dijo ella
_Mañana voy a decirle lo del tabaco_ dije
_Vale_ se acurrucó a mi lado, sentí sus tetones pegarse a mi pecho, la besé y busqué su coño pelirrojo con mi mano.
_Joder….hoy no…._ dijo ella
_Joder, Ro, lo hemos hecho una sola vez desde que está este aquí_ dije
_Es que me da corte, que pueda escucharnos_ dijo ella
_ Pero bueno, tampoco vamos a estar sin follar todo este tiempo_
_ No……pero hoy no…._ dijo ella y cogió mi polla y me besó y luego comenzó a hacerme una paja lentamente y yo a tocar sus pechos desnudos, por debajo de la camiseta, no usaba sujetador para dormir.
_Ufff…..que bueno….._ dije
_Shhh……..No grites mucho, hazlo en silencio…._dijo ella
_Pero….la madre que me parió…._ dije
Luego me corrí, en silencio, lo más silencioso que pude.
Por la mañana siguiente, esperé que Rocío se fuera al trabajo, entes me había señalado en el resumidero, un plato sucio y unos cubiertos, el tío no se molestaba en lavar lo que utilizaba, le sudaba la polla.
Di unos golpes en la puerta.
Y entonces luego de un rato, la puerta se abrió y apareció su cara, de dormido, ya casi me había olvidado como era su cara, la barbilla hundida, esas gafas, mal rasurado, la boca pequeña.
_Hola Jose, buenos días_
_Buenos días ¿Qué quieres?_ dijo de mala hostia
_Te quería comentar que habíamos quedado en que no se puede fumar dentro de la casa_ dije
_Yo no he fumado aquí_ dijo y abrió un poco más la puerta y vi que llevaba la misma camiseta blanca con tirantes, sus brazos eran muy fornidos y gruesos, había mucha grasa allí pero también algo de músculo también, seguía en calzoncillos blancos y amplios.
_ Sí que lo has hecho, tío, el olor del tabaco es indisimulable_
_Te digo que no he fumado, tío ¿O es que me estás espiando?_ dijo él
_Sé que has estado fumando, no lo hagas y otra cosa, cada cual se lava los trastos que usa, eso es básico…._
_Vale, tal vez me haya olvidado alguna vez, pero si a tu mujer le gusta lavar platos, pues mira…._ dijo y se me quedó mirando con cara de nada.
_ ¿Todo bien con el curro?_ dije
_Si, todo bien ¿Por qué?_ dijo
_ ¿Hoy no vas a currar?_
_Tengo el turno de la tarde_ dijo
_Vale, ya sabes, no se puede fumar aquí y haz el favor de lavar las cosas que usas_ dije
_Vale_ dijo y me cerró la puerta en la cara.
Esa mañana miré a través de la cámara y lo vi tirado en el sofá mirando la tele todo el día y por supuesto también a la tarde estaba allí, cogió uno de los libros de mi biblioteca en el estudio e incluso intento utilizar el ordenador, pero no pudo porque tenía clave de seguridad.
Siempre andaba en calzoncillos y en camiseta blanca, era muy desagradable, había pagado el mes por adelantado así que no podíamos echarle, pero era realmente muy desagradable.
Comía de nuestra comida y tampoco lavó los platos ni los vasos que usó, era casi repugnante, verle de pie con la puerta del frigorífico abierta y hurgando allí, como un oso del bosque que ha invadido una casa.
Entonces recordé que podía rebobinar la imagen que las cámaras y mirar lo que hubieran grabado hasta 24 horas para atrás.
Pensé en lo de la noche anterior, Rocío y yo, hablando de él, cuando escuchamos que la cama se hundía.
Busqué las imágenes, ella y yo hablando en nuestro cuarto y luego puse las cámaras del cuarto de él en pantalla, lo estaba haciendo desde el portátil y joder, el tío había puesto su cama contra la pared que daba a nuestro cuarto y estaba fumando, en ese mismo momento en que hablábamos de ello con Rocío y él pegaba su corpachón sobre la pared, sobre la cama y también pegaba su oreja sobre la pared, quería escucharnos el puto cabrón.
El corazón comenzó a latirme con desesperación, era un cabrón y nosotros le llamábamos la atención, quería escucharnos, nos acosaba.
Y luego llegué a ese punto en que ella me pajeaba, bajo las sábanas y yo acariciaba sus tetones y vi con horror que nuestro inquilino cabrón sonreía en una mueca torva y se mordía los labios finos de su boca pequeña y llevaba su mano a su polla y se bajaba los calzoncillos.
_No grites mucho_ me decía Rocío.
Y miré a través de la otra cámara que había en su cuarto.
Joder, el hijo de puta tenía una polla enorme, era un pedazo de polla, gorda y larga y venosa y parecía que no acababa de crecer entre su mano regordeta.
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