La isla 2/24
La soledad de la isla no es tan absoluta cuando las miradas se cruzan y los cuerpos se excitan en la penumbra. Viviana descubre que la supervivencia no es solo cuestión de agua y comida, sino de liberar la tensión acumulada en la intimidad de la cabaña.
Según las chicas emprendieron el viaje de regreso, vieron tirados en el suelo los cuchillos que habían traído y les dio un pequeño ataque de risa, después de haber estado super a gusto con José les parecía que eran unas imbéciles por haber sido tan desconfiadas.
En el campamento se quedaron solos Viviana y José, ella pensaba que ya podrían descansar un poco y tomarse la vida más relajadamente, pero enseguida vio que José se ponía a trabajar con las cañas.
- ¿Pero todavía quieres hacer más cosas?
- Si claro, de momento hay que montar otro filtro para el agua, con los que tengo no da para todos y luego tengo otro porrón de cosas detrás.
- ¿Y no podemos dejarlo para mañana? Yo estoy hecha polvo.
- Descansa si quieres, o te puedes ir a duchar, pero yo tengo que avanzar todo lo que pueda.
- Venga, me voy a duchar y luego te echo una mano.
Cuando Viviana se metió bajo el agua de la ducha volvió a pensar en la posibilidad de que José estuviera espiándola, cuando estaban trabajando con las cañas le había parecido que les echaba alguna que otra miradita a ella y a sus amigas, así que no era descabellado pensar que podría estar escondido entre la maleza, era demasiado fácil ocultarse entre las plantas para observar tranquilamente como se duchaba. Sintió cierto cosquilleo imaginándose a José observándola y se descubrió a si misma enjabonándose sensualmente por si eso ocurría. Cuando terminó, fue a ver si necesitaba ayuda con lo que estaba haciendo, además así podría comprobar cuánto había avanzado y se podría hacer una idea de si la había espiado o no.
- Holaaa ¿Cómo lo llevas?
- Pues ya casi he terminado de cortar todas las cañas con el tamaño que necesito. También he cortado las garrafas vacías y las he unido calentándolas en el fuego, con eso hago una capa impermeable para que no se salga el agua, vamos que en un momentito termino con las cañas y me voy a duchar. Yo creo que mañana por la mañana puedo montarlo entero.
Viviana sintió una pequeña decepción viendo todo lo que había avanzado, estaba claro que no había perdido el tiempo mirándola mientras se duchaba.
- Muy bien, pues yo voy a ir haciendo la cena.
José terminó de cortar a medida las pocas cañas que le quedaban y se fue a duchar. Cuando estaba bajo el agua le vinieron a la mente las imágenes de los escotes de las mujeres y lo poco que había podido ver de las bragas de Viviana, se le puso dura casi al instante y decidió que lo mejor sería liberar la tensión que tenía acumulada, entre la cantidad de tiempo que llevaba sin descargar, que iba a tener que convivir con un montón de mujeres con poca ropa y que a partir de ese momento no sería nada fácil encontrar momentos de intimidad, le pareció que lo más conveniente era hacerse una señora paja si no quería que su polla le jugase una mala pasada en cualquier momento y le dejara en evidencia.
Viviana puso la carne en el horno y preparó la guarnición, vio que tenía tiempo de sobra hasta que se hubiese terminado de hacer y se fue a recoger la ropa que había dejado tendida, entre el solecito que había hecho y la brisa marina, tenía que estar seca de sobra. Cuando estaba destendiendo pensó que un poco más abajo estaría José duchándose y no pudo contener la tentación de ir a echar un ojo, como ella misma había pensado hacía apenas un rato, era muy fácil ver sin ser visto. Sin hacer ruido se acercó a la zona de la ducha y cuando por fin pudo ver a José se llevó una sorpresa mayúscula ¡Estaba pajeándose! Aquello superó todas sus expectativas, su anfitrión tenía un pollón enorme, jamás había visto algo así, se quedó petrificada mirando como la mano de José subía y bajaba por el largo tronco de su polla, sintió como la temperatura de su cuerpo aumentaba y como se iban encharcado sus bragas mientras un terrible cosquilleo se apoderaba de su vientre. Sin apartar la vista de lo que sucedía bajo el agua de la ducha comenzó a pasar la mano por entre sus piernas pero el cosquilleo no hacía más que aumentar. Mientras se imaginaba como sería meterse en la boca ese hinchadísimo glande subió la falda de su vestido y comenzó a presionarse el clítoris haciendo pequeños círculos sobre él por encima de la tela de sus bragas. Su temperatura se estaba disparando y ya estaba fantaseando con que José la descubriese en esa comprometida situación. Tal y como tenía la polla de dura, estaba segura de que no dudaría en apartarle la bragas y metérsela hasta el fondo. Necesitó sentir algo clavarse entre sus piernas así que metió la mano dentro de sus bragas y se introdujo un par de dedos. José seguía masturbándose y ella comenzó a mover cada vez con mayor velocidad los dedos dentro de su vagina imaginándose que era esa inmensa polla la que la taladraba sin compasión.
José estaba a medias cuando sintió que el agua empezaba a enfriarse, no había caído en el detalle de que al haberse duchado Viviana justo antes, habría gastado parte del agua caliente. Intento seguir pero según iba estando cada vez más fría el agua le iba cortando las ganas de continuar, al final decidió dejarlo a medias y salir de la ducha, el agua fría era lo peor para esos menesteres.
Viviana se llevó un pequeño susto al ver que José terminaba su ducha abruptamente, sacó la mano de sus bragas y se fue silenciosamente a terminar de recoger la colada. Mientras lo hacía no dejaba de pensar que no podía entender lo que le había pasado, ella nunca se había comportado así, siempre había pensado que tenía una líbido más baja que la mayoría de sus amigas, nunca hubiera imaginado que fuera a espiar a un hombre duchándose y menos que fuera a acabar masturbándose mientras le miraba, lo peor de todo es que no podía quitarse de la cabeza la imagen de José acariciando su enorme polla y seguía notando ese calor en su interior.
Acabó de recoger su ropa y volvió para revisar la carne que había dejado en el horno, al llegar se encontró con que José ya la estaba sacando.
- Me había ido a recoger la ropa, he pensado que me daba tiempo de sobra ¿No se habrá quemado no?
- Un pelín pasada puede que esté, pero no está quemada, no te preocupes.
Entre los dos colocaron la mesa y tuvieron una cena que, aunque estaba lejos de ser un banquete, estaba rodeada por un entorno inigualable. Tanto Viviana como José estaban cada vez más cómodos y ella empezó a desear que sus amigas tardasen unos días en venirse a vivir con ellos.
Según terminó de cenar, José se levantó para recoger los platos y ponerse a perfeccionar la nasa, mientras había estado haciendo la capa impermeabilizadora para el filtro de agua se le había ocurrido como mejorarla con el plástico de las garrafas y no podía esperar a prepararla. Mientras tanto Viviana le acompaño tratando de hacer una trampa para animales tal y como habían estado montandolas el día anterior.
Cuando terminó de preparar la nasa José se fue a tirarla al mar mientras Viviana se ponía el camisón y se metía en la cama. Cuando José llegó y se quedó en calzoncillos, ella volvió a sentir cierto hormigueo e incluso dudó si insinuarse un poco, pero José no le dio opción, se quedó dormido según su cabeza tocó la almohada, estaban siendo unos días agotadores para él.
Viviana se quedó mirándole sin apagar su vela y al poco rato le pareció ver que se le formaba un bulto en la entrepierna, recordó lo que había visto en la ducha y acabo metiendo la mano dentro de sus bragas para terminar lo que había dejado a medias mientras le espiaba. Estaba totalmente concentrada en su labor cuando José se movió en sueños y se quedó de frente a ella, una vez recuperada del susto se decidió a destapar con cuidado a José para poder ver como se marcaba su miembro directamente en los calzoncillos, se llevó una buena sorpresa al descubrir que el glande había superado el límite de la tela y asomaba ligeramente. Tras quedarse mirándola unos instantes, continuó con el movimiento de la mano en su entrepierna con más ganas que antes, mientras tanto se imaginaba como sería tener aquella cosa en su interior, según se iba excitando le fue pareciendo que una idea que al principio había desechado por ser una locura, se iba haciendo más tentadora hasta que llegó a pensar que era prácticamente imposible ser descubierta, alargó su mano y acarició suavemente el miembro de su anfitrión para comprobar su dureza. Siguió masturbándose mientras mantenía la mano sobre ese miembro y cuando llegó al orgasmo no pudo evitar apretar un poco la mano entorno a ella, pero una vez hubo acabado no pudo entender como había sido capaz de hacer aquella locura, si José llega a despertarse en ese momento hubiera tenido que huir de allí de la vergüenza que hubiera sentido, vamos que se habría vuelto a la playa sin hacer las maletas siquiera, además tampoco era capaz de entender que le estaba pasando en aquella isla, no era nada normal en ella calentarse de esa manera.
Para Fabiola y sus compañeras fue un poco frustrante volver a su campamento, solo con ver los colchones tirados por el suelo y el montón de cosas que tenían desperdigadas ya les parecía que estaban haciendo el imbécil por no irse con Viviana a lo alto del acantilado. Según llegaron les faltó tiempo para ponerse a contarles a sus amigas las bondades del campamento de José.
LORENA- Joder, y nosotras aquí pasando penalidades, deberíamos subirnos mañana mismo.
ELENA- Yo no me voy a vivir con ese tarado de ninguna manera, por mi como si se construye un chalet de lujo con jacuzzi, a mí me parece que es todo una trampa para atraernos, un tío que es capaz de arrancarle la piel a unos pobres animalitos no creo yo que sea muy buena persona.
BERTA- Pues yo me hubiera quedado a cenármelos con mucho gusto.
FABIOLA- Yo creo que no podemos ir todas de golpe, el pobre iba a colapsar, teníais que ver lo agobiado que estaba pensando en todo lo que tenía que hacer para preparar su campamento para tanta gente.
CRISTINA- A mí me ha parecido super tierno ver como se estresaba porque no le da tiempo para tenerlo todo listo.
ELENA- A mí no me la da, en cuanto os descuidéis os ata a un árbol.
BERTA- Joder Elena, a veces eres de un gilipollas...
FABIOLA- Bueno, si no quieres moverte de aquí no te muevas pero las demás deberíamos hacer un plan para ir yendo escalonadamente. Así las que vayan podrán ir ayudándoles a montarlo todo y no hacemos que le dé un parraque a José.
BERTA- ¡Me pido primer!
LORENA- Vaya morro que tienes, eso deberíamos echarlo a suertes.
FABIOLA- A mí me parece lo más justo, las que queramos irnos lo podemos echar a los chinos e ir yendo de dos en dos, más que nada porque los colchones son de matrimonio y sino una tendría que dormir en el suelo.
BERTA- Yo creo que deberíamos hacerlo según las parejas que tenemos montadas para dormir, o sea, o nos vamos Lore y yo, u os vais Cris y Fabi, porque entiendo que Elena e Isa no os queréis ir ¿No?
ELENA- Ni de coña me subo yo a vivir con ese tarado.
ISABEL- Yo me quedo contigo, no te preocupes.
LORENA- Venga, un piedra papel o tijera entre Fabi y yo.
FABIOLA- A mí no me importa esperarme unos días. Si a Cris no le parece mal, os dejamos ir primero.
CRISTINA- Bueno, me puedo esperar, no pasa nada.
BERTA- Perfecto, pues mañana nos vamos.
FABIOLA- Dejadles un día más de margen, que se va a volver loco si no.
Al final decidieron esperar un día y luego dejar otro más antes de que Fabiola y Cristina también subieran.
Por la mañana Viviana se despertó muy temprano, apenas estaba empezando a clarear el día. Según se levantó se propuso ser ella la que en esa ocasión tuviera todo preparado para cuando se despertara José. Cuando se iba a quitar el camisón para vestirse se dio cuenta de que seguía habiendo un bulto considerable en la entrepierna de José, cada vez se sentía más atraída hacia él. Se quitó el camisón quedándose casi desnuda con la secreta esperanza de que José abriese los ojos en ese momento y se vieran envueltos en una situación comprometida, sentía cierto placer extraño mostrándose ante él aunque no la estuviese viendo.
Unos instantes después reflexionó y se vistió para salir, eso si, escogió el vestido más corto y sugerente que se había llevado. Cuando se puso a preparar el desayuno se dio cuenta de que no tenía ni idea de dónde guardaba José lo que usaba para desayunar, era la primera vez que lo hacía y le costó un poco encontrarlo todo, pero justo cuando él salió de la cabaña había terminado de poner la comida en la mesa.
- Pero bueno, que pronto te has despertado hoy.
- Quería devolverte el favor que me hiciste ayer.
- Pues muchas gracias, me viene fenomenal, así podremos ir pronto a pescar y tendremos tiempo para enseñarte, sería estupendo que aprendieses y así coger más peces, tenemos que estar preparados por si vienen tus amigas a comer.
- Genial, pescar es de esas cosas que siempre he querido hacer y nunca he tenido la oportunidad.
- Venga pues vamos a darnos prisa.
En poco rato estaban los dos en la terracita del acantilado dispuestos a tirar las cañas, por suerte José tenía dos y así podían pescar cada uno con la suya. Después de aprovechar a lanzar el anzuelo dándole una clase teórica a Viviana y dejar su caña bien asegurada en una hendidura de la roca, José se puso detrás de Viviana, le agarró suavemente las manos y trató de enseñarle a tirar la caña. Para él no fue fácil, Viviana estaba preciosa con el vestido que se había puesto esa mañana y al sentir el roce de su cuerpo empezó a notar como se le iba despertando la polla. A Viviana le encantó sentirse abrazada, aunque pillo rápidamente lo que pretendía enseñarle José, se hizo un poco la patosa para alargar ese momento, sobre todo cuando en uno de los movimientos para lanzar el anzuelo sintió algo duro contra su trasero, a partir de ahí trató de exagerar todo lo posible el gesto con la intención de notarlo lo más posible. José intentó por todos los medios llevar su cintura lo más atrás que podía para evitar que Viviana notase la erección que se le estaba formando pero el movimiento que hacía ella era tan pronunciado que era imposible que sus caderas no entrasen en contacto. Cada vez que notaba como su polla se alojaba entre los glúteos de Viviana sentía como le crecía, la situación se repitió hasta que tuvo una erección monumental y le pareció que era imposible que ella no se diese cuenta, así que decidió apartarse y dejarla lanzar el anzuelo a ella sola.
- Venga, ahora inténtalo tú sin mi ayuda, yo creo que ya lo tienes.
José se sintió muy orgulloso de su alumna, en poco rato parecía que lo hubiera estado haciendo toda la vida. Él agarró su caña y se puso a pescar junto a ella, así podía ir mostrándole los movimientos que tenía que hacer para atraer a los peces. Viviana se empezó a frustrar un poco cuando vio que José recogía su segundo pez y ella todavía no había conseguido que picase ninguno, pero al poco rato notó un fuerte tirón en la caña que casi hace que se le escape de las manos.
- ¡Ha picado uno! ¡Ha picado uno!
- ¡Muy bien! Tira con fuerza, que no se te escape.
- Tira un montón, ayúdame.
José se volvió a colocar detrás de ella y agarró con fuerza sus manos, le fue enseñando a recoger y tirar para tratar de sacar el pez del agua. En esa situación era imposible evitar que sus cuerpos se rozasen y Viviana fue notando como la polla de José crecía entre sus nalgas con cada movimiento. Para cuando consiguieron sacar el pez del agua José volvía a lucir una erección escandalosa. Viviana se sentía doblemente orgullosa, por un lado había conseguido pescar su primer pez y por otro había logrado que José se empalmase por su culpa. Él en cambio intentó disimular el bulto que tenía en los pantalones creyendo que ella podría pensar que hacía todo eso solo por aprovecharse, pero cuando consiguieron meter el pez en la cesta ella se abalanzo sobre él llena de alegría para abrazarle y se quedó tranquilo pensando que posiblemente no se hubiera dado cuenta de nada. Todavía se quedaron un rato más pescando hasta que ella consiguió atrapar su segundo pez y otra vez tuvo que ayudarla repitiéndose la misma escena. A José le llenó de alegría ver la ilusión que derrochaba en la pesca y como se ponía cada vez que lograba capturar un pez, parecía una niña a la que le hubieran regalado un pony.
Cuando ya se disponían a irse, José se acordó de la nasa y la sacó del agua, en cuanto empezó a subirla le pareció que pesaba mucho y al verla se le iluminó la cara, por fin había conseguido pillar un cangrejo y era enorme, le entraron unas ganas tremendas de que llegase la hora de la comida y poder probar un sabor nuevo, su dieta no estaba mal pero era muy monótona.
Los dos estaban exultantes, entre risas y bromas dejaron el pescado listo para cocinarlo después.
- Y ahora vamos a meternos hacia el interior de la isla, ahí te voy a enseñar los árboles y plantas de los que saco los frutos y las bayas, además tenemos que ver que animales han caído en las trampas y coger todos los huevos que veamos en los nidos de los árboles
- Genial, así podré poner la trampa que hice ayer ¿Tú crees que funcionará?
- Yo creo que si, has tenido un maestro excelente, jajaja.
Mientras iban recogiendo frutos y bayas, José iba cogiendo toda la leña que veía tirada para alimentar el horno con ella. Al rato llegaron a una zona con unos árboles bastante más altos y José se subió para coger sus frutos.
- Yo también quiero subirme, mi intención es acabar siendo una mujer independiente, creo que en unos días me puedo convertir en autosuficiente y dejar de ser una carga.
- No eres una carga, eres lo mejor que me ha pasado desde que estoy en esta isla. No me lo he pasado tan bien desde antes de salir de España.
- Muchas gracias, tú también eres lo mejor que me ha pasado en esta isla, si no fuera por ti estaría abrasada a picaduras y rezando para que nos rescatasen, ahora en cambio me quedaría un mes más aquí tan feliz. Venga, ayúdame a subir.
- Con ese vestidito no sé yo...
- ¿Qué le pasa a mí vestido? ¿No te gusta?
- Si bonito es, pero me parece que te vas a despellejar las piernas como intentes subir con eso.
- Uy, tú no sabes con quién estás hablando, de pequeña me hice una casa en un árbol, ni te imaginas como trepaba y siempre iba con vestido.
-Como quieras pero luego no te quejes.
José trató de ayudarla pero el principio del tronco era muy liso y no conseguía subir.
- Venga José, no seas tímido, empújame del culo que ya casi llego hasta la primera rama.
José hizo exactamente lo que le pedía y le encantó poder volver a tocar las nalgas de una mujer, casi instantáneamente le empezó a crecer la polla, para colmo el vestido era tan corto que acabó subiéndosele, así que José le pudo tocar directamente el culo y además vérselo. Para cuando Viviana consiguió llegar hasta las ramas José ya lucía una erección de campeonato y encima, mientras Viviana estaba encaramada al árbol, él podía verle perfectamente las bragas, ella se dio cuenta de como la miraba y se tomó su tiempo para ir escogiendo los mejores frutos, la estaba dando un morbo especial verle ahí abajo con un bulto que estaba poniendo a prueba las costuras de su pantalón mientras la miraba desde abajo.
Cuando tuvieron llenas las mochilas de comida fueron a la zona de las trampas, cogieron los animales que habían caído en ellas y las volvieron a colocar, además pusieron la que había hecho Viviana la noche anterior.
- Hemos hecho una recolecta tremenda, si todos los días se nos dan así de bien vamos a poder alimentar a toda la tribu.
- Jaja, es genial esta isla, tiene de todo, me lo estoy pasando fenomenal y encima estoy aprendiendo muchísimo.
Durante el camino de vuelta los dos mantuvieron su buen humor aunque iban cargados como mulas. Viviana no sabía que le estaba sucediendo pero se notaba excitada todo el tiempo, a José le pasaba lo mismo pero él lo achacaba a la cantidad de tiempo que llevaba sin estar con una mujer y al precioso vestido que llevaba ella.
Mientras preparaban la comida José se mostró un poco ansioso por probar el cangrejo, añadir variedad a su dieta era algo que le encantaba, estaba hasta las narices de comer todos los días lo mismo. Antes de ponerse a comer tuvieron que salar el pescado y preparar la carne para poder conservarla, guardaron todo lo que les sobró en una pequeña cabaña que José usaba de despensa y después ya pudieron sentarse a degustar lo que habían preparado.
-Joder está buenísimo, a ver si saco un rato y hago más nasas, con un poco de suerte vamos a tener cangrejos todos los días.
- Lo que nos faltaba, mariscada diaria, como tarden mucho en rescatarnos no vamos a querer irnos de aquí.
Viviana cada vez deseaba con más fuerza que esas vacaciones no terminasen nunca, sentía que estaba hecha para esa vida casi salvaje.
Por la tarde terminaron de hacer el filtro del agua, Viviana se sorprendió de lo poco que hacía falta para que el agua del río saliese cristalina.
- ¿Solo pasándola por ese montón de arena ya se puede beber? Lo he visto alguna vez en aventura en pelotas pero no me lo acababa de creer, bueno lo que hacían allí era más primitivo.
- El río está tan limpio que a lo mejor se puede beber directamente pero por si las moscas he hecho estos filtros, yo creo que sale directamente del volcán y a saber que lleva. Esto lo aprendí en uno de esos cursos de supervivencia, por lo visto la arena es un filtro excelente para el agua, así que poniendo está cuba llena de arena sobre esta mini torre y canalizando el agua para que pase a través de ella, la que sale por aquí abajo debería estar super limpia. Dejó una garrafa vacía debajo y más o menos tarda un día en llenarla. Con este ya tenemos tres filtros así que debería ser suficiente para darnos de beber a todos.
- ¿Si estabas tú solo por qué hiciste dos filtros?
- Porque tenía tiempo de sobra y por si alguno se rompía con las tormentas, quedarse sin agua potable es lo peor que te puede pasar.
- Vamos que te has aburrido bastante ¿No?
- Me he hecho hasta una lavadora no te digo más, jajaja.
- Menos mal que hemos venido a entretenerte que sino talas toda la isla para hacer tus mierdas, jajajaja.
- Pues si, la verdad, pero no creas que porque estéis aquí voy a parar, hay un montón de cosas por hacer y yo tengo un poco de TOC con lo de asegurarnos la supervivencia, vamos que no te creas que me quedo tranquilo con estos tres filtros, cuando hayamos hecho las demás cosas pienso poner otros dos por si alguno se estropea.
- No tienes remedio, pero bueno, gracias a eso podemos estar así de bien.
- Imagínate que encalla otro barco, está vez quiero estar preparado para lo que venga.
- Como venga aquí más gente esto va a parecer Benidorm, en vez de levantarnos pronto para pescar lo haremos para coger sitio en la playa para colocar la toalla, jajaja.
- Venga vamos al campamento que todavía tenemos que hacer más cosas hoy.
- Pero yo pensaba que con esto ya se te quitaba el agobio.
- Bueno, ya tenemos lo imprescindible pero aún falta mucho por hacer, de momento tenemos que poner armarios, mesillas y baldas en la cabaña de las chicas, sino no podrán poner sus cosas. También tenemos que hacer más sillas y más mesas para que podamos comer todos. También hay que hacer más retretes...
- Vale, vale, para ya que como sigas la que se va a agobiar soy yo, casi prefiero que me digas solo lo siguiente y así vivo feliz en mi ignorancia.
- Vale, pues ahora toca amueblar la cabaña.
Fueron a por más cañas y plantas para atarlas y se pusieron a construir los armarios, no era fácil pero Viviana demostró ser muy mañosa e incluso dio ideas para perfeccionar el diseño de José. A él le estaba encantando tenerla de compañera de aventuras, pero con lo corto que era su vestido y lo poco que se preocupaba por mantenerlo en su sitio, José se pasó toda la tarde con la polla morcillona. En realidad no es que Viviana no se preocupase por mantener su anatomía cubierta, es que le encantaba ver como José se esforzaba en disimular sus constantes miradas, de hecho se estaba arrepintiendo mucho de haberse puesto sujetador, tenía completamente decidido no volver a usarlo en esa isla, sentía como se humedecía su sexo solo de pensar en el juego que le iba a dar ir sin él.
Cuando empezaba a caer el sol, Viviana se fue a duchar pero antes se preocupó de escoger las braguitas más sexis que tenía para ponérselas ese día. Cuando terminó de ducharse le dio el relevo a José pero le advirtió que no tardase mucho porque el fuego del horno estaba bastante fuerte y la cena iba a estar lista enseguida. José se moría de ganas de hacerse una paja pero estaba claro que no iba a tener tiempo, así que tuvo que aguantarse y darse una ducha rápida.
Efectivamente, cuando terminó, Viviana ya tenía lista la cena. Como todos los días, cenaron a la luz de las velas pero, a pesar de que no se veía demasiado bien, a José le parecía que a Viviana se le marcaban mucho los pechos, empezó a pensar que cada vez estaba más salido y que tenía que encontrar un momento de intimidad porque sino iba a explotar. Ella se puso muy contenta al ver el efecto que había tenido desprenderse de su sujetador, José no hacía más que mirarle las tetas mientras cenaban, entre que veía cuanto le atraía y que a ella la mantenía caliente la forma que tenía de mirarla, pensó que igual esa noche podía intentar algo con él.
Después de cenar José se puso a hacer una silla, Viviana aprovecho para ir aprendiendo y a la vez hacer otra con él. Además era una oportunidad buenísima para poner posturas en las que José pudiese verle el escote, se sentía poderosa notando que él no podía apartar la vista de su anatomía.
Está vez fue José el primero en meterse en la cama, cuando entró Viviana se dio cuenta de que no había ningún sitio donde ponerse el camisón sin ser vista.
- Vaya ¿Ahora dónde me cambio?
- Si quieres me voy fuera hasta que estés en la cama.
- No hombre no, me vale con que no mires.
José se tapó los ojos con un gesto bastante infantil y Valeria se quitó el vestido con cierta parsimonia, le provocaba unas cosquillas curiosas desvestirse delante de José. Esa vez escogió el camisón más provocador de los dos que se había traído, era poco más largo que una camiseta y en cuanto se agachaba o se estiraba dejaba a la vista parte de su lencería. En cuanto se lo hubo puesto avisó a José.
- Ya está, ya puedes abrir los ojos.
José trató de disimular la fuerte atracción que sentía por el cuerpo de esa mujer, pero ella se dio cuenta enseguida de que había acaparado toda su atención y se dedicó a ordenar la ropa en las baldas, casualmente escogió las más altas y las más bajas para poner sus prendas. José no podía apartar la vista de su trasero, cuando se estiró para colocar unas camisetas en las baldas más altas pudo ver como aparecían ante sus ojos las nalgas de Viviana tapadas por unas pequeñas braguitas transparentes, podía ver la raja de su culo a través de la tela, su polla empezó a crecer, pero todavía fue mucho peor cuando se puso a cuatro patas para dejar el resto de la ropa en las baldas inferiores, José pudo ver todo su trasero expuesto, incluso llegó a ver como se le transparentaban los labios vaginales, en ese momento sintió que se le convertía en piedra.
Después de echar un rápido vistazo a la entrepierna de José para comprobar si sus provocaciones habían tenido efecto, Viviana se hizo sitio junto a él debajo de las sábanas.
- Ufff, he tardado demasiado en meterme en la cama, me he quedado fría, anda, dame un poco de calor.
José estaba tumbado boca arriba y Viviana se quedó abrazada sobre él mientras movía sus extremidades para entrar en calor, al mover la pierna sobre el cuerpo de José sintió claramente su erección. Pasó la pierna varias veces sobre su bulto, como si estuviera intentando cerciorarse de lo que era lo que notaba contra su muslo, mientras le miraba con cara interrogante para añadirle más realismo a la farsa.
- José ¿Esto que estoy notando es lo que parece?
José bajó la mirada y se puso rojo, no había forma de disimular en esa situación.
- No seas tonto, no pasa nada.
José siguió avergonzado sin poder mirarla y ella volvió a restregar la pierna sobre su erección.
- José, me siento en deuda contigo, tú me has salvado de tener que vivir en aquella playa y además te desvives para que yo y mis amigas estemos lo mejor posible. Llevó ya un tiempo pensando en como podría agradecértelo y creo que he encontrado la forma.
José se quedó sin saber que decir mientras notaba como Viviana iba deslizando la mano lentamente por su torso hacia sus calzoncillos.
- No hace falta de verdad, yo estoy muy feliz de tener compañía.
Viviana continuó con el movimiento de su mano hasta colocarla sobre el paquete de José.
- No me importa, en serio, además me encantaría poder hacer algo por ti.
José sintió como Viviana comenzaba a acariciar su polla sobre la tela del calzoncillo.
- También entiendo que tú necesitas tus momentos de intimidad y desde que he llegado no te he dejado ni un instante solo.
La mano de Viviana subió hasta el ombligo de José para después meterse suavemente por dentro de la goma del calzoncillo y agarrar su polla. Ella notó como su sexo se inundaba de flujo en cuanto sintió esa tremenda dureza contra la palma de su mano, sin pensárselo dos veces comenzó a masturbarle lentamente.
- De verdad que no es necesario.
- Cállate y disfruta tonto.
José cerro por un instante los ojos y se abandonó al placer que le provocaba la mano de Viviana. Ella sacó la polla de José del calzoncillo y siguió pajeándole suavemente. José abrió los ojos y la vio recostada sobre él con la cara cerca de la suya mirándole, rápidamente su atención fue capturada por el balanceo hipnótico que hacía su pecho siguiendo el compás del movimiento de su mano, para colmo, el camisón era de satén y marcaba perfectamente la forma de sus pezones que ya estaban endurecidos. Viviana se dio cuenta de la cara de deseo que ponía mientras le miraba las tetas.
- Si puedo hacer algo más dímelo, seguro que será un placer para mí.
A José le dio mucha vergüenza confesar pero se moría de ganas de verle las tetas y ya que se le ofrecía de esa manera...
- Por favor, déjame vértelas.
Viviana le sonrió y llevó la mano que no tenía ocupada hasta el tirante de su camisón para bajárselo y mostrarle a José uno de sus pechos. Inmediatamente sintió como le palpitaba la polla y vio como se quedaba embobado mirándoselo. Ella aumento el ritmo de su mano mientras José tenía la vista clavada en su seno, a él le parecía precioso con su marca del bikini delimitando claramente la zona prohibida donde nunca daba el sol, además tenía el pezón perfectamente marcado y endurecido, le estaba pareciendo la cosa más apetecible del mundo. Viviana se fijó en como se le hacía la boca agua a José mirándole el pecho y lo fue acercando lentamente hacia su boca, en cuanto lo tuvo cerca de sus labios José no pudo contenerse, con un rápido movimiento lo atrapó y lo succionó con ansia. José llevaba tanto tiempo sin nada de sexo que aquella simple paja le estaba dando un placer enorme, tenía claro que sí continuaba así, Viviana iba a conseguir que soltase litros de esperma como si fuese un adolescente.
- Siii, disfruta, cómeme las tetas todo lo que quieras.
Viviana, notando lo excitado que estaba, aumento más el ritmo de la masturbación y José sintió que no iba a aguantar mucho más sin eyacular, usó una mano para agarrar un pecho y así poder devorarlo mejor, y la otra para agarrarse a su trasero y estrujarlo.
- Vamos córrete, lo estás deseando
Viviana notó como José tensaba el cuerpo y se aferraba con desesperación a su trasero y a sus pechos antes de sentir como empezaba a eyacular. Ella siguió pajeándole frenéticamente mientras apuntaba la polla hacia el abdomen de José para que su esperma no manchase las sábanas. Por lo que tardó en terminar de correrse y la cantidad de semen que expulsó, Viviana se convenció de que ese hombre llevaba muchísimo tiempo sin eyacular.
- Ahhh, joder, muchas gracias, realmente necesitaba esto.
Le dio un beso en la frente a Viviana y salió corriendo al exterior de la cabaña para limpiarse con unas hojas y evitar ponerlo todo pringando. Cuando volvió a entrar en la habitación miró a Viviana que ya se había recolocado el camisón ocultando de nuevo sus senos.
- Puff, de verdad que no hacía falta pero te lo agradezco infinito.
- Ya sabes, si te puedo ayudar en algo solo tienes que pedírmelo.
José la volvió a besar en la frente y se metió en la cama.
- Eres un cielo, está isla es mucho mejor contigo aquí.
José no tardó nada en dormirse y Viviana se quedó con un calentón monumental, además todavía notaba los restos de semen sobre su mano y no pudo contenerse, metió la mano dentro de sus bragas para esparcir la semilla de José por su vello púbico y se puso a acariciar su sexo, lo notó muy sensible, ella era consciente de que estaba excitada como pocas veces lo había estado, pero aún así le pareció sorprendente lo mucho que estaba disfrutando aquello. No paró de imaginarse devorando la polla de José o siendo ensartada por ella hasta llegar al orgasmo. Después de eso por fin pudo relajarse y dormir a pierna suelta.
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Inmigrante 02
Ana le dio la llave de su vida y de su cuerpo, pero con una condición: que no se enamore. Lo que no sabía es que la familia de su esposa tenía otros…
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Vecina casada tímida, pero puro vicio.
Francisco duerme profundamente, ajeno a lo que ocurre en la habitación contigua. Alicia, la esposa que siempre fue tímida, se inclina sobre la cama y…
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- Hetero: General
La historia del jefe acosado por su secretaria
Lucas creyó haber dejado atrás su vida pasada, pero la llegada de Patricia despierta instintos que no controla.
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