El gorrilla, el cuida coches, Parte 4 ( Novela)
Marta siempre fue una mujer de reglas estrictas, hasta que Isidro llegó para romperlas todas. Ahora, Rafa vigila desde la puerta mientras su esposa se arrodilla ante el hombre que juró destruirlos. La línea entre la compasión y la sumisión se ha borrado, y el precio de su 'ayuda' es la pérdida de su dignidad.
EL GORRILLA Parte 4
Me quedé mirando sin saber qué hacer y de pronto ya Marta estaba moviendo su mano sobre la polla de Isidro sobre las sábanas, sobre ese gran bulto bajo las sábanas blancas de una cama de hospital
Y entonces miré hacia la puerta y fui hasta allí, para vigilar que no nos interrumpieran y volví a mirar hacía la cama, ella sentada al borde de la cama, con su impecable traje marrón y la camisa roja, la falda ceñida hasta las rodillas, la curva de su hermoso culo prieto dentro de la tela y la mano del gorrilla sobre la cintura de mi mujer y la mano de ella sobando esa polla sobre la sabana y luego él bajó la sábana y cogió la mano delicada y elegante de mi mujer y la metió bajo las sábanas y ahora la mano subió y bajó y estaba seguro de que ella estaba tocando piel, de que la había rodeado con su manita y lo pajeaba, arriba y abajo, en un movimiento no demasiado rápido.
_Venga, córrete….._ dijo ella en un susurro.
_Que bueno…..que buena mano tienes….tan….._
_Córrete….Isidro_ volvió a ordenar ella
_Tan suave y tan….._
_Venga que puede entrar alguien_ dije y entreabrí la puerta de la habitación y miré algunas enfermeras que iban y venían por el pasillo.
_Tan suave y tan cálida…._ dijo él, asombrado por ese tacto
Entonces Marta aceleró el ritmo de la masturbación, escuché el sonido del glande ir y venir, la fricción de la mano de ella sobre la piel rugosa, buscando que todo estallara, que saltara ese chorro de lefa desde esa cabeza de hongo, que rebalsara, que pringara la mano bajo las sabanas, que manchara la tela de hilo.
El gorrilla hizo una mueca de dolor, los estertores finales que anunciaban el final.
_Joder….que bueno….que mano….._
_Venga…quiero….-
_Sigue….sigue….- dijo él
Volví a mirar al pasillo, sosteniendo la puerta, una enfermera parecía venir directamente hasta aquí.
_Venga…quiero que te corras…_ dijo ella con desesperación
_Zorra…….quieres mi lefa ¿verdad?_ dijo él y Marta dio como una especie de gritito agudo y contenido al escuchar esto.
_Córrete…..en mi mano…ya…._ dijo ella y metió la otra mano bajo las sabanas y entonces Isidro se arqueó y pensé que podía abrírsele la herida pero era solo superficial había dicho el médico y su cara se descompuso, ese rostro curtido y quemado por el sol y esa nariz torcida y esa barba oscura y desprolija y Marta dio otro gritito.
_Oh!!....._ suspiró luego y los ojos del gorrilla se pusieron en blanco y la mano de Marta iba arriba y abajo, pajeando, exprimiendo…..ordeñando, sacando leche.
_Joder….que bueno….que buena zorra eres….- dijo él y una mano fue hasta una de los pechos de Marta y apretó allí y el cuerpo se tensó y luego se rompió y estalló.
_Dios……me corro…._ dijo y luego se retorció en la cama y quedó de costado, mirando a la pared, Marta quitó sus manos de bajo la sábana, miré, ella se miraba la mano y cogió papel que había sobre la mesilla de noche.
_Joder…._ dijo ella, tenía toda la mano izquierda pringada de lefa, lo había pajeado con la derecha y en el último momento la mano izquierda había tapado ese surtidor de semen y lo había contenido.
Se levantó súbitamente y entró en el aseo privado de la habitación, escuché el agua correr.
Isidro había quedado inerme en esa misma posición, como si estuviera muerto.
La petit mort dicen los franceses, la pequeña muerte, el gran asombro de la vida.
Ella salió del aseo en el mismo momento en que entraba en el cuarto una de las enfermeras.
_El horario de visita ha concluido_ dijo la mujer.
_Ya nos vamos…_ dije yo, Marta cogió su bolso y se lo colgó del hombro y salimos apresuradamente, sin volvernos hacía isidro.
Subimos al coche, yo había ido en taxi así que compartíamos el coche de ella.
_Joder……le has hecho una paja_ dije
_Dios….que enfermos estamos…_ dijo ella
_Esto se nos va a ir de las manos, completamente…_
_Justamente lo tenía muy cogido en mi mano_ dijo ella, sin mirarme.
_Es muy grande ¿verdad?_ dije, respirando entrecortadamente.
_Es enorme y la cabeza de esa polla, es deforme…_dijo ella
_Se corrió en tu mano ¿verdad? quiero decir que la tapaste con la otra mano para que no pringara la sábana_
_Si_ dijo ella y extendió su brazo y puso su mano izquierda a la altura de mi nariz.
Cogí su mano fina y elegante, cuidada y de piel tan suave, los dedos firmes y fuertes y largos y las uñas barnizadas de nácar y olí su mano, pero el jabón había hecho su efecto y mentiría si digo que percibí aroma a lefa, olía a desinfectante, así y todo besé la palma de su mano.
_Joder…..no hagas eso, Rafa, pareces un perro…olisqueando…._ dijo ella
_Soy un perro….guardián vigilando la puerta de la habitación mientras le masturbabas…._
_Dios que enfermos estamos….._ dijo ella otra vez, sus piernas increíbles sobre los pedales del coche
_Todavía estamos a tiempo…._ dije
_Cariño, ya no estamos a tiempo de nada…._ dijo ella
_Si, tienes razón a lo que sea que fuere, estamos lanzados ya, como una bala de cañón_ dije
_Una bala de cañón que va a explotar en nuestras cabezas…_dijo ella
_Ramona, isidro va a volver a vivir con nosotros, está enfermo así que…._
_Vale…._ dijo ella sin mirar a Marta, trajinando en la cocina.
_Tal vez debas ayudarle, cuando no estemos….-
_Vale…vale, hija, no hay problema…_ dijo ella
_Gracias…_dijo Marta, por dios que cuidadosos y correctos éramos con todo, con la asistenta, con el gorrilla, con todo dios, correctos, educados y cuidadosos no se vaya a pensar que éramos fachas o prejuiciosos o discriminadores.
_Pero conozco a la gente como él, no esperéis nada bueno de ayudar a gente que es basura…_ dijo Ramona con dureza.
Marta no respondió, isidro fue traído a casa en ambulancia poco después del mediodía.
Yo creo que no hacía falta, lo podríamos haber traído en el coche, la herida era muy superficial nos volvió a decir el médico y el golpe en la cabeza no revestía mayor cuidado.
Lo instalamos en su cuarto que estaba en la planta baja y nos marchamos cada cual a su trabajo.
Cuando volví a casa, Marta ya estaba allí, venía del cuarto con una bandeja de plata con el juego de té y unos platos con migas de pan.
_Ha comido unas tostadas y un te…._ dijo ella
_ ¿Se encuentra bien? ¿Ha sucedido algo?_ dije
_Si, está mejor y no ha pasado nada_ dijo ella entendiendo lo que yo le preguntaba, como diciendo, tranquilo, no te has perdido de nada.
Fui al cuarto de isidro, estaba tirado de costado escuché un televisor, estaba mirando una serie de televisión vieja, policial.
_Te han puesto televisión_ dije, porque en ese cuarto no había televisor, así que Ramona lo habría instalado por orden de Marta.
_Perdona lo de ayer…._ dijo
_Si……no tienes nada que….._dije
_No sé cómo lo aguantas……pero no voy a putearte…._ dijo él
_Solo queremos que te repongas y luego, no sé, ya veremos…- dije, estuve a punto de decirle que sabíamos dónde vivían sus hijas y que iba a establecer contacto con ellas.
_No creo que haya mucho que ver para mi……al final de todo…me hacéis un mal….por hacerme bien me hacéis un mal…_ dijo él
_No te exaltes, solo tienes que descansar por ahora_ dije
_Rafa…..no soy una buena persona…..debes tener eso claro…._ dijo el gorrilla
Escuché los pasos de Marta, detrás de mí.
_ ¿Necesitas algo?_ dijo, nerviosamente
_No, estoy bien así…_ dijo despectivamente.
_Me voy a duchar entonces…._dijo ella.
Esa noche nada sucedió, me daba cuenta que isidro actuaba a fuerza de impulsos, no tenía nada planeado, no era que pensaba voy a follarme a esta mujer delante de su marido como sea, hacía cosas por puro impulso como meterse en la ducha cuando ella estaba desnuda o cogerle la mano y pedirle que le pajeara como en el hospital.
Y creo que de algún modo luchaba contra esos impulsos, pero de una manera desmañada y sin demasiada coherencia.
Pero luego al día siguiente, regresé a casa como el día anterior, todo estaba bastante oscuro solo una lámpara encendida en la sala y muy silencioso todo, ese aire ausente que tienen las casas luego de una jornada diurna y cuando todavía no es la hora de cenar y todo está como suspendido en el aire, todo, el frenesí de las actividades paradas por un tiempo y de pronto escuché una voz, la del telediario, dando una noticia con voz monocorde, una voz de mujer y fui hasta el cuarto de Isidro que se había convertido en el epicentro de nuestras vidas y vi casi la misma escena del hospital, Marta sentada al borde de la cama y su mano bajo la sábana y las mantas y la mano subía y bajaba y el gorrilla entrecerraba los ojos y fumaba.
Joder, estaba fumando, mientras ella le hacía una paja, como si fuera uno más de sus deberes de enfermera doméstica, llevarle una bandeja con té y tostadas y un vaso de agua y la medicación y pajearle.
Y él tenía la gorra esa puesta, como si fuera un fetiche inevitable, los ojos entrecerrados y el almohadón de plumas en la cabeza y fumaba y ella le pajeaba lentamente con su traje de siempre, sin el blazer, solo la camisa de color rosa entallada y la forma de sus tetazas que se adivinaba bajo la seda y su falda corta y ceñida y la curva de su culazo redondo y firme sentado en la cama y pude ver sus rodillas perfectas, pero esta vez, el gorrilla no la tocaba, una mano sosteniendo el cigarro y la otra descansando sobre el cubrecama y traté de que no me vieran, pero fue en vano, sus ojos se encontraron con los míos. Y me avergoncé y Marta giró su cuello y también me vio en el marco de la puerta.
_ ¿Estás de acuerdo, Rafa? ¿En que ella haga esto?_ dijo Isidro
Pedía mi consentimiento, mi consentimiento formal, por primera vez, quería que lo pusiera en palabras.
_Si…._dije con un nudo en la garganta, estaba hecho.
_No voy a hacer más que esto…..tenlo claro…._dijo ella y siguió pajeándole, tuve ganas de ver su manita envolviendo esa polla oscura y enorme, pero solo veía ese movimiento bajo la sábana y podía imaginar el contacto cálido de esa mano suave y firme envolviendo el tronco rugoso y descabezando esa forma de hongo y los dedos acariciando a la vez que estiraban y frotaban el glande sobre la cabeza violácea.
_Que bien……..que bien se siente…_ dijo él
_Joder…….que polla tienes……_dijo ella
_ ¿Te gusta?_ dijo el, sin expresión, los ojillos entrecerrados y esa gorra ridícula y el cigarro entre los labios y el humo del tabaco llenando la habitación.
_No importa eso…._ dijo ella y bajó la vista y su manita seguía sin pausa y me di cuenta de que ella no quería apurarle esta vez, no era córrete y márchate de una vez, lo estaba disfrutando también, no había ninguna prisa.
_Yo creo que te gusta…..a todas les gusta mi polla……para mi es solo una barra de carne de mierda…._ dijo él
_Muchos hombres darían lo que fuera por tener una polla como la tuya…._ dijo ella
_Rafa no necesita tener esta mierda para ser más hombre que yo…_ dijo él
Marta se giró para mirarme con ojos vidriosos.
Entonces él apartó el cubrecama y la manta y las sábanas y vi esa manita delicada y larga de ella envolviendo ese tronco salvaje y rugoso, surcado por venas y la mano parecía tan pequeña en comparación con la enorme verga.
El gorrilla llevaba una camiseta blanca, limpia y vi el vendaje y los calzoncillos bajados y los huevos aplastados sobre la cama, los huevos peludos y grandes pero pequeños en comparación con el falo, las piernas fornidas y peludas también
Marta bajó la otra mano hasta la ingle y acarició esas pelotas con esos dedos tan cuidados, con algunos anillos y las uñas largas y barnizadas.
_Dime si te gusta o que…_ dijo él y puso una mano sobre la rodilla de ella.
_Habíamos dicho que nada de tocar…_ dijo ella
_Te gusta poner las reglas ¿verdad? Estás acostumbrada a ello ¿verdad?_
_Quita la mano o no sigo…_ dijo ella
Isidro quitó la mano y me miró y luego volvió a mirarle ella.
_Hazlo más fuerte, zorra….venga…..tengo hambre…._ dijo él
Ella aceleró el ritmo de la paja y las caricias de los huevos con la otra mano.
_Luego de esto vas a prepararme un bocata de….. butifarra….¿la has conseguido?...-
_Si te la he comprado en la charcutería…._dijo ella mientras seguía pajeándole
_Esta es la butifarra que tengo para ti…zorra ¿te gusta?_ dijo él y ella aceleró la manita sobre la polla y se le escapó de entre los dedos y la volvió a coger.
_ ¿¡¡¡TE GUSTA!!!?_ gritó el gorrilla
_Si…..si me gusta……tu polla, cabrón…._ dijo ella y entonces isidro la cogió de la carita con una mano y acercó su boca a la de ella y la besó.
Sus labios se pegaron, la barba sucia y entrecana sobre la boquita de mi esposa y ella aceleró el movimiento del brazo y el codo y la mano y los chorros de semen comenzaron a brotar y a saltar hacía arriba mientras las bocas seguían pegadas en un beso inmóvil y torpe.
Di un paso hacia atrás, trastabillé, casi me caigo, tuve el impulso de escapar del cuarto, pero en cambio me quedé mirando los últimos estertores de esa corrida, las gotas de semen que caían sobre la mano de Marta, como pequeñas gotas de lluvia.
_Joder….como me has dejado la camisa….- dijo ella y entonces el eructó, un sonido grave y asqueroso.
_Perdón…._ dijo él, ella dio vuelta la cara y se puso en pie.
Vi que su camisa estaba empapada de lefa, la había dejado fina en verdad.
Seguí a Marta hasta nuestro cuarto.
Ella se fue quitando la camisa mientras subía la escalera, observé su torso desnudo, pequeño y compacto y el sujetador a duras penas conteniendo esas tetazas increíbles.
Marta entro al cuarto de baño y arrojó la camisa manchada de lefa al cesto de la ropa por lavar.
Se ahuecó el pelo detrás de la nuca con las manos.
_Ven…._ me dijo y me cogió una mano y la coló bajo su falda, sentí la humedad que pringaba el tanga de seda, metí los dedos dentro de su raja, resbalaron llenos de humedad y comencé a masturbarla, mi palma de la mano rozaba su clítoris hinchado, se colgó de mis hombros y sentí sus tetazas, todavía con el sujetador puesto, pegarse a mi pecho.
No tardó en correrse de esa manera, con la cara sobre mi hombro, los dos de pie, ella temblando, le acaricie el pelo paternalmente, luego comenzó a calmarse. Y entonces se dejó caer de rodillas ante mí y me desabrochó el cinturón.
Comprendió que yo también necesitaba un alivio, vaya si lo necesitaba.
Más tarde preparó el bocata de butifarra y se lo llevó a isidro en la cama, este lo masticaba y devoraba sin expresión alguna en los ojos.
Al día siguiente estaba ansioso por regresar a casa y temeroso también, era inminente que follaran, debían follar ella y el gorrilla, estaba escrito que debía ser así, pero a la vez algo dentro de mí se resistía todavía.
Ya eres un cornudo, me decía una voz interior, ya eres un cornudo y has dado tu consentimiento, un cornudo consentidor.
Y había un estado de tensión insoportable, como cuando hay en el aire esa humedad insoportable que presagia la lluvia y esta no acaba de caer y densos nubarrones se apiñan en el cielo y el aire se hace irrespirable y uno está deseando que llueva de una vez, que se caiga el cielo a pedazos.
Pero nada ocurrió esa tarde siguiente, ni esa noche n la siguiente.
Nada ocurrió con isidro al menos.
_Hoy sucedió algo…horrible…- me dijo Marta ya en la cama
_ ¿Con Isidro?_ dije
_Con Juan, con el negro cuida coches_ dijo ella
_ ¿Qué hizo?_ dije, Marta llevaba un camisón corto de seda que a veces usaba con finos breteles satinado, uno de esos días que su pelo rubio parecía brillar iluminado por dentro.
_Me había dicho que tenía algo que decirme, sobre Isidro, que tenía que saber quién era él, antes me había preguntado si lo tenía en mi casa, le había respondido que sí, se sonreía el maldito cabrón, tiene orejas de elefante, grandes y marrones.
_Tengo algo para contarte sobre él ¿Quieres saberlo?_
_Si, venga, dilo de una vez_ dije, con mis carpetas en la mano al costado del coche.
_Te lo digo ahora, pero serán cincuenta euros_ dijo
_ ¿Cincuenta euros? ¿Qué es lo que vas a contarme?_ dije
_Tómalo o déjalo mi reina……..es algo que tienes que saber……tal vez estés alojando un monstruo en tu casa…_ dijo
_Bueno, pero no ahora, cuando salga de clase_ dije
_Aquí te espero….no, mejor en el hotel, ¿recuerdas dónde queda? habitación siete_ dijo
Me marché a dar clases, traté de no pensar, cuando salí de la universidad ya casi era de noche, recordé lo que me había dicho el negro, la curiosidad pudo más que la prudencia, fui hasta el hotel, te daba miedo entrar en ese sitio pero hice acopio de valor y entré y pregunté por la habitación número siete.
_Papote te está esperando, rubia_ dijo el negro de la recepción si se le puede llamar así a ese mostrador mugriento y cochambroso.
Mis tacos resonaban en ese pasillo lúgubre, llamé a la puerta.
_Pasa_ dijo la voz cavernosa de ese viejo
Entré estaba tirado sobre la cama en camiseta, fumando. Llevaba unos pantalones de gimnasia, color azul.
_Has venido ¿eh? La curiosidad mató al gato…._ dijo
_Dime lo que tengas que decir_ dije, tratando de ser cortante pero me temblaba la voz.
_Antes los cincuenta pavos, ponlos en la mesilla de noche…_ dijo
Cogí el dinero fui hasta la mesilla de noche y dejé el dinero allí.
Entonces me cogió la muñeca, con fuerza, con esa manaza de gorila
_ Ven, siéntate a mi lado_ dijo y me sujetó la muñeca y tiró de mí y quedé sentada en la cama a su costado.
Tuve miedo, pánico te diría, me revolví, intenté zafarme, era muy fuerte, no quería iniciar una lucha con él.
_Bésame…._
_No era esto….-
_Bésame ya, te digo lo que has pagado y te vas…-
La promesa de liberación suele funcionar con las prisioneras, pensé, una forma de dominación, las promesas a las que aferrarse.
Me incliné sobre él sentí su mano pesada en mi nuca y luego sus labios en los míos, esos labios enormes, como víboras carnosas, dos anacondas que me envolvían la boca y me devoraban, sentí la succión y luego se lengua que literalmente me penetraba la boca y su mano en la nuca y luego su otra mano en mi cintura y mis pechos se pegaron a su pecho seboso y grotesco con esa camiseta sucia con tirantes y su panza en mi vientre.
El calor de esa enorme boca con aliento a tabaco me ahogó, era una densidad oscura que nunca había sentido.
Luego me soltó, pero seguía volcada sobre él, la mano que estaba en mi cintura bajó un poco más y casi me estaba tocando el culo.
_Tu protegido, tu niño mimado, es un violador…._ dijo
_No….._
_Si……estuvo en la cárcel por violar a una mujer…_ dijo y me volvió a besar
Otra vez sentí el ahogo, contener la respiración mientras esa boca exploraba la mía y sus labios se pegaban con los míos y el aliento denso de su nariz se acoplaba a la mía, a mi propia respiración, su nariz aplastándose contra mis pómulos, su cara que parecía fundirse con la mía.
_Y ha intentado violar a una puta del gitano y este le ha metido un pincho en las costillas y ha jurado matarle en cuanto le vea…_ dijo, dejándome respirar.
Cogí aire, intenté moverme, no podía me tenía completamente cogida, sentí su manaza sobándome el culo.
_ ¿Todavía no ha intentado violarte a ti?_
_Déjame marchar….no te creo una palabra de lo que has dicho_ dije
_ ¿No?_ dijo el negro y su boca volvió a llenarme de tabaco y humedad, pero no era una saliva guarra, sentí como algo me latía en el coño, con fuerza, el cabrón besaba muy bien y seguramente lo sabía.
Las mujeres blancas se mueren por labios tan gruesos como los míos, pensaría.
Y tenía razón, nunca me habían besado así y entonces la mano que estaba sobre mi culo se metió por debajo de mi falda y tocó piel, de mis nalgas y entonces supe que tendría que pararle de algún modo o acabaría violándome.
_ ¿Vas a violarme? ¿Estás dispuesto a ir a la cárcel?_ dije
Pareció aflojar la presión de sus manos y me zafé un poco de sus brazos y logré ponerme de pie.
_Eres un cabrón…no vuelvas a…._ comencé a decir pero mi propia voz era muy débil
_Venga, márchate de una vez….no preciso violarte….tu misma vas a venir a este cuarto pidiéndome que te folle…_ dijo despectivamente.
_Ni lo sueñes…._ dije
_ ¿Tú qué piensas? ¿Te ha dicho la verdad?_ dije
_ ¿Sobre isidro? ¿Qué es un violador? No lo creo_
_Yo tampoco lo creo, pero mañana….haré que averigüen sus antecedentes penales….si ha estado en la cárcel será fácil de comprobar…._ dije
_Es increíble….en pocos días te has besado con dos hombres ya….._
_Si…… ¿estamos enloqueciendo?_ dijo ella, con los ojos muy abiertos.
_No lo sé…….tengo mi polla parada….y a la vez creo que me moriría si de verdad follaras con alguien que no sea yo……_
_Siento que estoy dentro de una pesadilla…, intento escapar, moverme y no lo consigo_ dijo ella
_Como si una fuerza superior a nosotros nos arrastrara…._ dije
_Pero no hay nada de eso, Rafa, solo somos nosotros….y hay un deseo, una pulsión que no puedo comprender…..porque no es que sienta deseos de follar, es otra cosa…._ dijo ella
_Estás queriendo quedar…._dije
_ ¿Que? ¿Otra vez con eso?_ dijo ella, ofuscada
_Estás pidiendo quedar preñada, despides un olor a hembra en celo y estos machos salvajes se acercan, es tan primitivo como eso…_ dije
_No soy un animal, quiero tener un hijo contigo….._ dijo ella
_Si somos animales aunque lo neguemos _ dije
_ ¿Pero de dónde has salido con este biologismo cutre?_
_No sé si es biologismo o qué…..pero hay algo de verdad en eso aunque no nos guste, aunque intentemos taparle con nuestra buena educación, con nuestra corrección política…._
_Venga, hijo…….a ver si te vas a poner en facha…. ¿qué es lo siguiente? ¿Que los negros quieren preñar a nuestras mujeres blancas?_ dijo ella, revolviéndose en la cama, ese camisón corto se le corrió y uno de los breteles se escapó de sus hermosos y redondeados hombros.
Entonces escuchamos un estrépito que venía de abajo.
_ ¿Y eso?_ dijo ella, salté de la cama, Marta apartó las sábanas y se puso de pie.
Un nuevo estrepito y un juramente.
_Me cago en su puta madre_ escuchamos, era la voz de isidro.
Bajé la escalera, llegué a la sala Isidro había tirado al suelo una lámpara de pie, tenía una botella de whisky en la mano.
_ ¿Qué haces?_ dije
_Solo estaba bebiendo algo y me choqué con esta mierda…._dijo
Estaba en calzoncillos y una camiseta mugrienta y su ridícula gorra en la cabeza y había estado bebiendo, era obvio, sus ojillos tenían una vida y un brillo que no solían tener, estaba borracho, escuché los pasos de los pies desnudos de Marta detrás de mí.
_ ¿Mira quién está aquí? La reina de la casa…_ dijo isidro, belicoso, burlón.
_isidro, vete a la cama, ya…_ dijo ella
_ ¿Y qué si no se me da la gana? Estoy harto de tus órdenes y tus reglas, señora…._dijo despectivamente.
_Se te va a abrir la herida, gilipollas_ dijo ella
_Esta es la herida que tengo abierta…._ dijo y se bajó los calzoncillos con una mano y asomó su polla morcillona, en descanso era algo brutal, un salchichón oscuro que le colgaba entre las piernas.
_Joder……guarda esa cosa y vete a la cama…._ dijo ella
_Tú me has abierto está herida, hija de puta…._dijo el gorrilla y se cogió la polla con la mano y se la sacudió violentamente.
_isidro…no te pases coño…..vete a la cama ya…_ dije
_Perdona….Rafa….perdona…_ dijo y se dejó caer en el sofá y bebió de la botella, del pico, empinándola y dando unos grandes tragos.
Marta cogió la lámpara y la volvió a poner en su sitio, la pantalla se había roto, igual la dejó oscilando en su sitio. También se había caído un jarrón de bronce de una mesilla, pero no se había roto nada más.
Isidro miraba a Marta arreglar esas cosas con mirada turbia, el camisón de seda satinado se adhería a las curvas de su cuerpo.
Su enorme polla seguía asomando por sobre los calzoncillos, se la cogió con la mano y se la cascó un poco.
_Isidro, vete a la cama ya….._ dijo ella
_Ponte de rodillas, zorra…._ dijo el gorrilla
_Venga, ya….._ dijo ella
_¡¡¡PONTE DE RODILLAS, ZORRA!!!!!_ Gritó el gorrilla y volvió a beber de la botella, con su polla en la mano, sus piernas eran gruesas, nudosas y peludas, sus pies oscuros y con costras oscuras
_ ¡¡No grites, coño!!…. ¿qué?..... ¿Qué te has creído?_ dijo Marta
_ Ponte de rodillas o me voy a enojar….zorra….._ escupió en el suelo y volvió a beber.
_O te vas a la cama o…._ dijo ella
_ ¿Qué vas a hacer?...... ¿Sabes lo que soy capaz de hacer yo? ¿Crees que puedes manejarme a tu antojo, puta?_ dijo con rabia
_Oye isidro….ya está bien…._ dije
_Tú no te metas Rafa…..esto no es contigo, esto es entre esta zorra y yo…._ dijo con furia
_ ¿Quieres que me ponga de rodillas? Vale… dijo ella y se arrodilló en el suelo.
Marta se había puesto de rodillas en el suelo a unos dos metros de donde estaba sentado isidro
_Esto querías ¿verdad? ¿Estás contento ahora?_ dijo ella
El la miró como si ella no existiera, bebió de la botella otra vez.
_Ponte entre mis piernas….._ dijo
_Oye……._ comencé a decir pero Marta se arrastró de rodillas hasta donde estaba él, ese cuerpazo de mujer, 1, 75 de altura, esas largas y musculadas piernas y el camisón se levantó un poco y pude ver el tanga negro y oscuro, clavado en medio de las nalgas y las formas de su cintura y de su culo y los enormes pechos desnudos dentro de la tela satinada y las plantas de los pies asomando debajo del culo y esa maravilla de mujer que se arrastraba por el suelo de la sala e isidro abrió sus piernas como permitiéndole la entrada.
_Venga, córrete de una vez, no pienso hacerte una paja esta vez…._ dijo ella
_No quiero que uses las manos esta vez…_ dijo él con una mueca burlona y siniestra.
_ ¿Has estado en la cárcel?_ Dijo ella
_ ¿Y que si he estado en chirona? Tócate las tetas, guarra_ dijo él
_Eres un mierda ¿Lo sabes?_ dijo ella
_Claro que soy un mierda y tú eres un putón…..la única persona decente aquí es Rafa…._dijo él
_Solo he intentado ayudarte….desde el principio…._ dijo ella
_Me paso por los cojones tu ayuda…..eres una pija que se siente culpable de ser una niña rica y quiere…….quiere que se la follen y la preñen…._dijo él
_No es verdad_ dijo ella, semejante mujer, entre las piernas del gorrilla, de rodillas.
_Tócate la tetas, me voy a correr sobre ellas…_ dijo isidro
_Eres un cabrón….dices que Rafa es una persona decente pero estás…._
_Cállate zorra, tócate las tetas por debajo de la mierda esa que llevas puesta…._dijo Isidro
Ella metió sus manos delicadas y largas por dentro del camisón y, por dios….se estrujó las tetazas, el camisón se levantó lo suficiente, para ver el nacimiento de sus pechos, desde abajo.
_ ¿Quieres que me corra sobre tus tetones? Me voy a correr en tus melonazos de guarra_ dijo el gorrilla
_Córrete donde quieras, subnormal_ dijo ella
_A lo mejor me corro en tu carita de niña pija…._ dijo él.
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