La Esposa que Aprendió a Mirarse (27)-RESACA
Sabe que su esposa está en una cena con otro hombre, pero no puede evitarlo. Noelia, su amante, le cuenta cada detalle de la noche anterior, encendiendo una llama prohibida que lo lleva a ignorar los mensajes de Gema... hasta que la desesperación de ella rompe el silencio.
Noelia tardó menos de un minuto en contestar.
NOELIA (23:17): Jajaja hostia, Javi… ¿una caña? ¿Ahora? Vale, pero te advierto que estoy en casa en pijama y sin maquillar. Dame 45 minutos ¿En el irlandés de la calle Victoria?
JAVI (23:18): Perfecto. Te espero en la barra.
Me duché rápido, me puse unos vaqueros y una camiseta negra y salí. El aire de la noche me sentó bien, aunque la cabeza seguía a mil. Al llegar al pub pedí dos cervezas y me senté en una esquina desde donde podía ver la puerta.
Noelia apareció a los 48 minutos exactos. Llevaba un chándal gris ajustado, coleta alta y cara de recién salida de la ducha. Aun así, estaba buena. Muy buena. Se sentó frente a mí con una sonrisa pícara.
—Vaya cara de perro apaleado traes —dijo antes incluso de probar la cerveza—. ¿Ya te está volviendo loco tu mujercita?
—Un poco —admití, y di un trago largo—. Cuéntame qué coño pasó la otra noche, Noelia. Gema me ha soltado migajas y fotos, pero me está matando la incertidumbre.
Noelia soltó una carcajada baja, casi ronroneante, y se acercó un poco más sobre la mesa.
—Joder, Javi… ¿de verdad no te acuerdas casi de nada? Ibas fino, eh.
—Me acuerdo de la ducha por la mañana y poco más. Antes… niebla.
Ella sonrió, mordiéndose el labio inferior como si estuviera disfrutando del momento.
—Pues vale. Te lo cuento todo, pero sin filtros, ¿eh? Como a ti te gusta.
Se echó hacia atrás, cruzó las piernas y empezó:
—Cuando te encontré en el local todo iba bien. Tú te pusiste a bailar muy pegado a mí, provocándola. Gema se reía, pero se notaba que le estaba subiendo la temperatura. Luego empezaste a pedir chupitos como un loco invitándonos a todos. Cuando salimos, en un momento te metiste conmigo al callejón de atrás… me comiste la boca y me metiste mano. Ella nos siguió. Ahí fue cuando te dio por confesarle a todo el mundo que era tu mujer. Y ahí se desató la cosa.
Hizo una pausa para beber.
—Los tres niñatos se pusieron como locos. Empezaron a sobarla entre los tres mientras yo te comía la boca a ti. Gema estaba desatada, Javi. Estaba cachondisima. Uno le metió los dedos, otro le chupaba las tetas… ella tenía una polla en cada mano. Te pusiste a grabar y a pedirle que se dejara hacer. Le decías “enséñales lo puta que eres para mí”.
Sentí un latigazo en el estómago. Mezcla de náusea y excitación brutal.
—¿Y luego?
—Luego nos fuimos al hotel. Los niñatos se quedaron con las ganas, solo llegaron hasta ahí. En la habitación… ahí ya fue otro nivel. Gema y yo nos comimos la boca delante de ti. Nos desnudamos mutuamente. Tú estabas sentado en la silla, pajeándote como un enfermo mientras nos mirabas. Nos pediste que hiciéramos la tijera… y lo hicimos. Nos corrimos las dos frotándonos, ¡¡¡Joder que manera de corrernos!!!. Después ella se puso a cuatro patas y yo le comí el coño mientras tú la follabas por detrás. Terminaste corriéndote dentro de ella gritando como un animal. Y yo… me corrí otra vez solo con veros.
Noelia me miró fijamente, con los ojos brillantes.
—Fue una de las noches más guarras que he tenido, nos follaste a las dos. Y tú estabas encantado, Javi. No parabas de repetir “es mía… pero me flipa mirarla”.
Me quedé callado un rato, procesando. La polla me latía dentro de los pantalones.
En ese momento vibró mi móvil.
GEMA (23:45): Foto nueva en el grupo de la marca.
GEMA (23:46): [Foto]
La abrí. Era una foto de grupo en el salón de la cena. Gema estaba en el centro, con ese vestido transparente negro que parecía pintado sobre su cuerpo. Los pezones se marcaban perfectamente. Vadim, el ruso, estaba justo detrás de ella, con una mano en su cintura de forma aparentemente casual, pero posesiva. Puri a su lado, sonriendo.
Debajo, Gema había escrito solo: “Noche prometedora”.
Noelia se inclinó para ver la foto y silbó bajito.
—Joder… ese vestido es una declaración de guerra.
—Sí.
—Pues mejor no hago ningún comentario más, cariño.
Otro mensaje llegó casi al instante.
GEMA (23:52): Vadim acaba de decirme que quiere hacerme una propuesta mañana. ¿Qué piensas?
Me quedé mirando la pantalla. Los dedos me temblaban.
Noelia sonrió con malicia y puso su mano sobre mi muslo por debajo de la mesa.
—¿Quieres que te ayude a decidir, Javi? O… ¿prefieres que te distraiga un rato para que no pienses tanto?
Noelia sonrió con esa mezcla de picardía y complicidad que siempre me ponía nervioso. Su mano seguía sobre mi muslo, apretando ligeramente por encima de la rodilla, subiendo un par de centímetros con cada palabra.
—Tranquilo… —susurró acercándose más—. Gema está desatada, se nota. Pero ahora mismo estás aquí conmigo, no con ella. Así que respira. No le respondas.
Di otro trago a la cerveza, intentando calmar el nudo que tenía en el estómago. La imagen de Gema con ese vestido transparente, la mano del ruso en su cintura… no se me iba de la cabeza. Noelia lo notó.
—Ven aquí —dijo suavemente.
Se levantó, rodeó la mesa y se sentó a mi lado en el banco corrido, pegando su pierna contra la mía. Olía a gel de ducha y a esa crema corporal dulce que siempre usaba. Apoyó la cabeza en mi hombro un segundo, como si fuéramos una pareja normal, y luego levantó la mirada.
—¿Quieres que te cuente más detalles de la otra noche o prefieres que te distraiga de verdad?
No respondí con palabras. Solo puse mi mano sobre su cintura y la apreté contra mí. Ella soltó una risita baja y acercó su boca a mi oído.
—Esa noche, después de corrernos los tres… Gema se quedó tumbada en la cama, con las piernas abiertas, tu semen saliéndole del coño. Yo me puse entre sus piernas y se lo lamí todo mientras tú mirabas. Ella no paraba de gemir tu nombre, pero me agarraba la cabeza fuerte contra su clítoris. Estaba deshecha.
Mi polla dio un salto dentro de los vaqueros. Noelia lo notó y deslizó la mano por mi muslo hasta rozarme por encima de la tela.
—Joder, Javi… ya estás duro otra vez solo con contártelo. ¿Tanto te pone imaginarla así?
Asentí sin poder hablar. Ella apretó suavemente por encima del pantalón, acariciándome con lentitud.
—Pues esa misma noche, cuando ya creíamos que habías terminado, te recuperaste en menos de diez minutos. Te pusiste detrás de mí mientras yo seguía comiéndole el coño a Gema y me follaste fuerte. Me tirabas del pelo y me decías “así, cómeselo todo mientras te doy por el culo”. Gema se corrió otra vez mirándonos.
Su mano ya estaba dentro de mi pantalón, tocándome por encima del bóxer. El pub no estaba muy lleno, pero aún así miré alrededor nervioso. Noelia se rio bajito.
—Nadie nos ve… relájate. ¿Quieres que sigamos aquí o nos vamos a mi casa? Vivo cerca.
—Tu casa —respondí casi sin voz.
Pagamos y salimos. Durante el corto trayecto Noelia iba callada, pero no paraba de rozarme el brazo, la mano, la espalda. En cuanto entramos en su portal me empujó contra la pared y me besó con ganas, metiendo su lengua sin piedad. Subimos las escaleras casi a trompicones.
Nada más cerrar la puerta de su piso se quitó la sudadera. Debajo solo llevaba un top deportivo negro que marcaba sus tetas perfectamente. Se dio la vuelta, bajó un poco el pantalón del chándal y me enseñó el culo.
—¿Esto es lo que querías ver mientras Gema está cenando con el ruso?
Me arrodillé detrás de ella, le bajé del todo el pantalón y el tanga y empecé a comérselo con hambre. Noelia gemía y empujaba su culo contra mi cara.
—Así… lame bien. Imagina que es el coño de Gema después de que el ruso la haya follado… ¿te pondría eso, verdad?
La giré, la levanté en brazos y la llevé hasta el sofá. La tiré de espaldas, le abrí las piernas y me la follé fuerte, sin preliminares suaves. Noelia gritaba y clavaba las uñas en mi espalda.
—Más fuerte, Javi… fóllame como si quisieras castigarla a ella por vestirse así para otro.
La embestía con rabia y excitación mezcladas. Cada vez que cerraba los ojos veía a Gema con ese vestido transparente, rodeada de miradas, y eso me ponía aún más salvaje.
Noelia se corrió primero, temblando y apretándome el culo con las piernas. Yo aguanté un poco más, salí de ella y me corrí sobre sus tetas y su abdomen, gruñendo.
Nos quedamos un rato en silencio, respirando agitados. Ella pasó un dedo por mi semen y se lo llevó a la boca sonriendo.
—Esto ha estado bien… pero sé que mañana vas a estar otra vez pensando en ella. Y yo estaré aquí cuando necesites descargar esa cabeza.
Me besó suavemente en los labios y añadió:
—¿Quieres dormir aquí o te vas a casa a esperar sus mensajes?
Noelia se incorporó en el sofá, aún con mi semen brillando en sus tetas, y me miró con esa sonrisa traviesa que tanto me desarmaba.
—No te creas que se ha acabado, guapo. Ven.
Me cogió de la mano y me llevó hasta su habitación. Encendió solo una lamparita tenue y se tumbó en la cama abierta de piernas, exhibiéndose sin vergüenza.
—Quiero que me folles otra vez… pero más despacio. Quiero que me uses mientras piensas en ella.
Me subí encima. Esta vez entré lento, profundo, sintiendo cómo su coño aún palpitaba después del primer polvo. Noelia me rodeó la cintura con las piernas y empezó a susurrarme al oído mientras me movía dentro de ella:
—Imagínatela ahora mismo… en esa cena, con ese vestido transparente. Todos los tíos mirándole las tetas, los pezones marcados… Vadim sentado a su lado, rozándole el muslo por debajo de la mesa. ¿Crees que ya le ha metido mano?
Gemí contra su cuello y aceleré el ritmo. Ella siguió,
—Quizás en este momento esté en el baño del restaurante… arrodillada, con la polla del ruso en la boca, mirándole a los ojos mientras se la chupa como la puta que es para ti.
La embestí más fuerte. Noelia jadeaba y me clavaba las uñas en la espalda.
—O puede que esté sentada encima de él… moviéndose despacito para que nadie se dé cuenta, follándoselo en plena cena.
No aguanté mucho más. La giré, la puse a cuatro patas y la follé con rabia, tirándole del pelo. Noelia gritaba de gusto,
—¡Sí! ¡Así! ¡Fóllame pensando que es ella la que se está dejando follar!
Me corrí dentro por segunda vez, gruñendo como un animal. Nos derrumbamos juntos en la cama, sudados y respirando agitados.
Estábamos en silencio, yo mirando al techo, cuando mi móvil vibró encima de la mesilla. Era Gema.
GEMA (01:12): [Foto]
GEMA (01:13): ¿Sigues despierto, mi amor?
Abrí la foto. Era un selfie en un baño elegante de lujo. Gema estaba de pie frente al espejo, con el vestido negro transparente subido hasta la cintura. Solo llevaba el tanga negro corrido a un lado. Tenía dos dedos metidos en su coño y se mordía el labio. La cara de cachonda era evidente.
JAVI (01:14): Joder Gema… ¿dónde estás?
GEMA (01:15): En el baño del restaurante. La cena ha sido… intensa. Vadim no me quita ojo.
Noelia se había pegado a mí y leía los mensajes por encima de mi hombro. Sonrió con malicia y me susurró,
—No le contestes.
Me mordió el lóbulo de la oreja y bajó la mano hasta mi polla, que empezaba a endurecerse otra vez. Noelia tenía ese don, esa capacidad... era de ponermela dura cuando queria.
Noelia se puso a cuatro patas delante de mí, ofreciéndome el culo mientras me miraba por encima del hombro.
Mi cabeza daba vueltas. El corazón me latía fuerte. La polla me dolía de lo dura que estaba otra vez.
Noelia notó cómo me quedé congelado mirando la pantalla. Sin decir nada, se deslizó hacia abajo por mi cuerpo con una sonrisa maliciosa y me agarró la polla semi-dura con la mano.
—Mientras tú piensas… yo te pongo a punto otra vez —murmuró.
Abrió la boca y me la metió entera de golpe, chupando con fuerza y saliva abundante. Su lengua giraba alrededor del glande mientras subía y bajaba la cabeza con ritmo ansioso. En menos de un minuto ya la tenía completamente dura otra vez, palpitando dentro de su boca caliente.
Justo entonces llegó otro mensaje. Y otro. Y otro más.
GEMA (01:15): ¿Hola? ¿Estás ahí o qué coño te pasa?
GEMA (01:16): Te mando esto y ni siquiera respondes… ¿Ahora te da por ponerte celoso y desaparecer?
GEMA (01:17): Mira Javi, estoy aquí cachonda perdida, entre gente que mueve millones y que no paran de mirarme, hasta me han sobado el culo… y tú sin decir nada. Me estás tocando los cojones.
Noelia levantó la vista sin sacarme la polla de la boca, con una ceja arqueada y gesto divertido. Siguió chupando más despacio, saboreándome, mientras yo intentaba escribir algo.
Entonces llegó el último mensaje:
GEMA (01:19): ¿Sabes qué? Me voy de fiesta con Puri. No me esperes despierta. Y no me escribas ahora, que ya es tarde. Disfruta de tu silencio.
Noelia se sacó mi polla de la boca con un sonido húmedo y me miró directamente a los ojos, todavía masturbándome con la mano llena de saliva.
—Joder… tu mujer está cabreada de verdad. Y encima te dice que se va de fiesta. ¿Qué vas a hacer?
Me quedé callado, con el corazón a mil y la polla latiendo en su mano. Noelia sonrió con malicia, bajó otra vez y me la volvió a meter hasta el fondo de la garganta, chupando con más ganas, como si quisiera sacarme toda la tensión del cuerpo.
Gemí fuerte y le puse la mano en la cabeza, empujándola suavemente mientras ella aceleraba. Sus gemidos ahogados vibraban alrededor de mi polla.
Mientras Noelia me comía la polla con hambre, no podía dejar de mirar la última foto que me había enviado Gema, sus dedos metidos en el coño, el vestido subido, la cara de pura zorra en celo… y ahora sabiendo que probablemente quien le habia sobado el culo había sido Vadim.
Noelia se sacó la polla un segundo, jadeando:
—¿Quieres correrte en mi boca? mientras imaginas cómo se la está comiendo ella al ruso? Dime… ¿quieres? -Sabía muy bien donde tocar para provocarme -
Tragué saliva y le dije con la voz ronca:
—Sí… quiero correrme en tu boca. Pero antes… cómeme el culo un poco.
Ella soltó una carcajada baja y me miró arqueando una ceja.
—Joder, Javi… eres un guarro de mierda —dijo entre risas, pero se mordió el labio claramente excitada—. Venga, túmbate.
Me puse boca arriba en la cama y levanté las piernas. Noelia se colocó entre ellas, me separó las nalgas con las manos y acercó su cara. Sentí primero su aliento caliente y luego su lengua, húmeda y atrevida, rozando mi agujero.
—Mmm… qué cabrón estás hecho —murmuró antes de hundir más la lengua.
Empezó a lamerme el culo con ganas, dando vueltas, presionando, metiendo la punta dentro mientras su mano seguía masturbándome la polla con fuerza. El sonido húmedo de su lengua era obsceno y me volvía loco. Noelia gemía contra mi piel, comiéndome como si realmente le gustara.
—Así, guarro… ¿te gusta que te coma el culo mientras tu mujer se está follando al ruso? —preguntó entre lametones.
Apreté las sábanas y gruñí. Aquella combinación de sensaciones era brutal. Su lengua cada vez más profunda, su mano moviéndose rápido arriba y abajo por mi polla, los dedos de la otra mano apretándome los huevos.
—Joder, Noelia… no pares.
Estuve así un par de minutos, disfrutando de su boca en mi culo, hasta que noté que ya no podía más.
—Voy a correrme… métetela en la boca.
Noelia se incorporó rápidamente, abrió la boca y se la tragó hasta el fondo de un golpe. Empezó a chupar con fuerza, moviendo el cabeza rápido, haciendo ruidos húmedos y guarrísimos. Una mano me seguía masturbando la base.
Eso fue el detonante.
—Hostia… me corro —gruñí.
El orgasmo me subió desde los huevos como un rayo. La primera descarga fue potente, llenándole la boca. Noelia no se apartó, siguió chupando mientras yo seguía corriéndome. Chorros espesos y abundantes le llenaban la lengua y la garganta. Ella gemía con la polla dentro, tragando lo que podía, pero parte del semen le escapaba por la comisura de los labios y le caía por la barbilla.
Seguí corriéndome con espasmos fuertes, vaciándome completamente en su boca caliente. Noelia mantuvo los labios cerrados alrededor del glande hasta que dejé de temblar, luego se separó lentamente, dejando que un hilo grueso de semen le colgara de los labios.
Me miró directamente a los ojos, abrió la boca para enseñarme todo el semen blanco que aún tenía dentro y luego tragó de forma exagerada, relamiéndose los labios.
—Joder… qué corrida más rica —susurró con la voz ronca, limpiándose la barbilla con el dedo y chupándolo después—. Has soltado como un caballo.
Se tumbó a mi lado, todavía desnuda y con restos de semen brillando en su piel. Me pasó la mano por el pecho y sonrió.
—¿Más relajado ahora, guarro?
—No me esperaba que la noche terminara asi.
Noelia seguía acurrucada junto a mi cuando mi móvil empezó a vibrar sin parar.
Miré la hora: 4:07 de la mañana.
Los mensajes de Gema llegaron uno detrás de otro, se notaba que estaba bastante borracha, cabreada y desatada,
GEMA (04:07): ¿Sigues sin contestar?
GEMA (04:08): Perfecto, Javi. Me tienes harta.
GEMA (04:09): Llevo dos horas de fiesta con Puri, con el vestido pegado al cuerpo de lo sudada que estoy.
GEMA (04:11): [Foto]
Abrí la foto. Gema estaba en medio de la pista, el vestido negro transparente completamente pegado a su piel por el sudor, pezones muy marcados, pelo revuelto y cara de enfado mezclado con pura excitación. Puri salía al lado, riendo, pegada a ella bailando muy cerca.
GEMA (04:13): ¿Ves esto? Estoy cachonda, sudada y borracha perdida.
GEMA (04:14): Y todo porque tú no fuiste capaz de responderme nada.
GEMA (04:16): Ahora mismo solo estamos Puri y yo, bailando como dos zorras.
GEMA (04:18): Tengo el coño empapado y me da igual todo.
GEMA (04:20): Estoy muy cabreada contigo, Javi. Muy cabreada.
GEMA (04:22): Si no me contestas ahora mismo, me voy a dejar llevar todavía más.
Tú decides.
Noelia leyó los mensajes por encima de mi hombro y soltó una risita baja.
—Joder… está borracha, sudada y con un cabreo de cojones. Y muy cachonda. Se nota que Puri la está animando.
Se inclinó, me lamió el cuello y susurró mientras me rozaba la polla con su coño:
—¿Le vas a contestar algo…?
—No.
GEMA (04:20): Si no me contestas ahora, me voy a dejar hacer lo que sea.
GEMA (04:23): Puri me está metiendo mano en la pista y yo se lo estoy permitiendo…
Pasaron unos minutos en silencio. Luego el tono cambió completamente. Los mensajes empezaron a llegar más lentos, con faltas y emoticonos, claramente borracha y emocional:
GEMA (04:29): Javi… por favor contéstame
GEMA (04:30): Te quiero mucho mi amor… no sé por qué me pongo así
GEMA (04:31): No puedo vivir sin ti, de verdad. Me muero si me dejas.
GEMA (04:33): Haré lo que quieras… todo lo que quieras. Me da igual.
GEMA (04:34): Si quieres que lo deje todo, lo dejo. La marca, las fotos, todo.
GEMA (04:36): Solo no me dejes, por favor… soy tuya. Siempre tuya.
GEMA (04:38): Perdóname por ser tan zorra… te quiero más que a nada.
GEMA (04:40): Estoy llorando en el baño ahora mismo. Puri me está abrazando.
Dime algo, cariño… por favor. No me dejes sola.
Noelia levantó las cejas al leer los últimos mensajes.
—Hostia… ahora se ha puesto sentimental. De cabreada y cachonda a “no me dejes” en dos minutos. Está fatal de la cabeza… y muy borracha.
Se quedó mirándome, todavía sentada encima de mí.
—¿Qué vas a hacer? ¿La dejas sufrir un poco más… o le contestas algo?
Noelia seguía encima de mí, moviéndose lentamente, cuando empecé a escribir.
Tenía la cabeza hecha un lío, pero contesté con total sinceridad,
JAVI (04:44): Por mí como si te quieres follar a Puri, a Vadim o a quien te dé la gana esta noche.
Haz lo que quieras, Gema. De verdad.
Solo quiero que mañana estés bien.
Envié el mensaje y dejé el móvil a un lado. Noelia sonrió con malicia.
—Joder… eres un cabrón. Le das vía libre total.
Apenas pasaron dos minutos y Gema empezó a contestar. Esta vez los mensajes llegaron más seguidos, más desesperados y emotivos:
GEMA (04:46): ¿De verdad te da igual? ¿Quieres que me folle a quien sea?
GEMA (04:47): Javi… no quiero que te dé igual
GEMA (04:48): Yo te quiero a ti. Solo a ti.
GEMA (04:49): Me gusta hacer estas locuras porque sé que te ponen, pero te necesito. No puedo estar sin ti.
GEMA (04:51): Si me dejas hacer lo que quiera pero luego te da igual… me muero.
GEMA (04:52): Soy tuya. Solo tuya. Aunque me ponga como una zorra, aunque me folle a quien sea… al final solo quiero volver contigo.
GEMA (04:54): No me digas que te da igual… dime que me quieres aunque sea una puta. Dime que no me vas a dejar. Por favor.
GEMA (04:56): Te necesito como el aire, Javi. Sin ti no soy nada. Haré lo que sea por ti, pero no me sueltes. Te quiero con toda mi alma.
Noelia leyó los mensajes y soltó un suspiro.
—Está completamente enganchada a ti. Borracha, cachonda y aterrorizada de que la dejes. Es una mezcla peligrosa…
De repente llegó otro mensaje, este con foto:
GEMA (04:58): [Foto]
Estoy en el baño con Puri. Me está secando las lágrimas.
Dime que me quieres… aunque esté así.
En la foto se veía a Gema con los ojos rojos de haber llorado, el rímel corrido, el vestido todavía transparente y pegado al cuerpo. Puri la abrazaba por detrás, besándole el hombro con cariño.
Gema siguió escribiendo:
GEMA (05:00): Aunque me folle a Puri esta noche… o aunque me deje llevar en la suite…
Quiero que sepas que lo hago por ti.
Porque sé que en el fondo te gusta.
Pero por favor… no dejes de quererme.
Dime algo bonito, cariño. Aunque sea mentira.
Te quiero tanto que me duele.
Noelia me miró, mordiéndose el labio.
—¿Qué le vas a contestar ahora? Está completamente entregada… y rota.
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