La exposición (Capítulo 4)
La promesa era clara: solo fotos. Pero ver a tu mujer entregada a otros desnudos, mientras tu propia amante te provoca en la arena, hace que la línea entre el juego y la realidad se desdibuje. ¿Podrás resistirte a follarte a la amiga de tu amigo mientras tu pareja 'trabaja' a metros de distancia?
CAPÍTULO 4
Pensándolo en frío y viendo a Raquel tan lanzada, dejando atrás todos sus miedos, era yo el que estaba lleno de contradicciones, sin dejar de recordar las palabras de ella: ¿Qué haría yo en su lugar si la viese desnuda con otro? Ahora, observando su nuevo comportamiento y estando tan decidida, no tenía muy claro cuál sería mi propio comportamiento con la imagen de ver su cuerpo desnudo retozando con el de Andy, con esa excusa de la sesión de fotos, aunque en el fondo me tranquilizaba la promesa que nos habíamos hecho de no hacer nada que no fuesen simples posados y fotos. Por otro lado, mis ganas de tener a Sofía desnuda, pegada a mi cuerpo iban más allá de un posado y era inevitable pensar de otra manera, por eso mis miedos iban en ese momento en dudar si iba a ser yo capaz de cumplir mi parte de la promesa porque mis ganas de follarme a Sofía eran demasiado altas, como para no caer en la tentación y para colmo ella me tenía tantas ganas como yo y, claro, una oportunidad así, no se tiene todos los días, ¿no?
Mi chica se hizo una depilación concienzuda de todo su cuerpo, igual que cuando vamos a la playa normalmente, pero esta vez, además, no se dejó ni un solo pelito en su coño, rasurándolo completamente. Otras veces lo ha hecho para darme esa alegría, pero en esa ocasión, la sorpresa me la hizo cuando yo estaba sentado en la mesa de la cocina cortando unos pimientos para la pizza y se presentó, tal cual, totalmente desnuda poniéndose a mi lado y separando los labios de su coño hacia los costados a pocos centímetros de mi cara.
- ¿Te gusta? - me dijo sonriente y con todo el descaro.
- ¡Joder, Raquel!
- Bueno, jajaja, vaya cara que has puesto, si ya me has visto peladita más de una vez, no sé de qué te asustas.
- ¡Yo, nena!, ¡Ufff...! - pensaba en la idea de que otros vieran ese precioso coño en toda su plenitud
- Por cierto, mírame bien, me he quitado del culito también por si había algún pelo.
Raquel en ese momento se giró poniendo su culo cerca de mi cara, separando sus cachetes y ofreciéndome la visión de su pequeño orificio posterior y su coño visto por detrás sin ningún tipo de vello a la vista.
- Nada, está limpito. - dije pasando la mano por la suave piel de su perineo.
- Oye, quieto, que las manos van al pan. - dijo entre risas, quitando mi mano y desapareciendo de la cocina caminando desnuda con una alegría desmedida sabiendo que yo seguía ese culo balanceante al caminar.
Raquel estaba resplandeciente y en el fondo yo estaba feliz por ver ese nuevo temperamento y tan dispuesta a darme ese regalo de las fotos, inmortalizando el momento con su precioso cuerpo. Tras respirar profundamente y mientras ella se daba una ducha terminé de preparar la comida, que devoramos a continuación a toda prisa, pues teníamos un largo recorrido hasta la cala en donde habíamos quedado con nuestros amigos.
- Raquel ya es la hora, ¿esta lista? - la grité desde el pasillo preparando la bolsa de la playa, aunque esta vez no había bañadores, tan sólo toallas.
- Si, ya salgo. - la oí gritar desde nuestra habitación.
No entendía que tardara tanto, teniendo en cuenta que no tendría que elegir bañador, ni bikini... Hasta que un buen rato después la vi aparecer con un vestido suelto, de color rojo con flores blancas, muy cortito y bastante escotado.
- ¡Joder, cariño que guapa estas! - dije nada más verla.
- Gracias mi amor. ¿Te puedes creer que estaba buscando qué vestido ponerme y total para nada...?
- Jajaja, es verdad, te lo vas a quitar en nada... pero Raquel, ¿Estás segura de ir y de hacerlo?, que ya sabes que no es obligatorio ni nada.
- Si, cariño, esta vez sí que lo estoy. Totalmente. ¿O quieres que me arrepienta? - añadió con una sonrisa.
Esa vez “la pelota estaba en mi tejado” y no podía rechazar esa oportunidad, ni la de que por fin se decidiera a posar desnuda para mi amigo, ni de que yo pudiera aprovechar el momento de estar pegado a Sofía ¿Y follármela? Uf, eso sería un sueño.
MI chica y yo nos dimos un piquito y agarrados de la mano, salimos de casa.
- ¿Qué hacías tanto tiempo en la habitación? - le pregunté.
- Ah, sí, me acaba de llamar Sofía y está muy ilusionada con que me haya decidido.
- Ah, ¿sí? Vaya, ahora entiendo, por eso tardabas tanto. ¿Y qué te ha dicho?
- Pues que ellos ya están allí preparándolo todo y que va a estar guay.
- Parece que os habéis hecho muy amigas, por lo que os enrolláis... anoche también os tirasteis un buen rato en los baños.
Ella se mantuvo en silencio y yo lo alargué pensando, en que eso de que fueran tan amigas, podría significar que era una técnica de Sofía, para llevarla a su terreno, conseguir que yo me la follara y que Andy lo hiciera con Raquel. Reconozco que en ese momento me sentí muy egoísta, pero no me molaba tanto la idea de que ella follase con mi amigo como que yo lo hiciera con esa impresionante rubia.
- ¿Ahora estás celoso tú? - dijo entonces mi chica sacando la punta de su lengua.
- ¿Yo?
- A ver si te vas a pensar que ella y yo nos hemos liado. - dijo riendo, pero mordiéndose el labio de una forma extraña, casi burlándose de mí.
Por un momento imaginé a ellas dos dándose un festín en el baño, en una escena lésbica que empezó a despertar a mi polla... aunque mi chica estaba claramente jugando conmigo, provocándome como otras muchas veces.
- Verás que bien lo pasamos. - afirmó, volviendo a sorprenderme, por ser ella la que me animaba a mí.
- Joder, se me está poniendo dura con sólo pensarlo. - dije.
- Y de ver a Sofía en pelotas, ¿no? - dijo ella agarrando mi polla sobre mis bermudas.
- Vamos cariño, no empieces...
- Es verdad, lo has prometido y confío en ti.
El calor subió a mis mejillas y no tenía tan claro de que yo fuera capaz de cumplir mi parte de la promesa. Por un momento pensé que ese era el momento de pararlo todo, dar la vuelta y olvidarnos de la famosa sesión.
- Raquel, ¿estás segura de hacer esto? - insistí.
Ella se me quedó mirando durante unos segundos para afirmar.
- Carlos, ¿Tú quieres que yo lo haga?
- Por supuesto. Sabes que es mi sueño.
- Entonces, no se hable más. Por fin voy a darte por el gusto. - añadió sonriente.
- Espero que tú lo disfrutes también.
- Eso, tenlo por seguro.
Esas palabras también martilleaban mis sienes.
- Bueno nosotros vamos, pero si ves que no, nos volvemos sin ningún problema. De verdad. - dije para tranquilizarla y hacerlo conmigo mismo.
- Gracias amor, eres un cielo. Ya sé que de todo hago un mundo y doy mil vueltas, pero tienes razón, esto es una tontería y no quiero ser un coñazo.
- Joder, cariño, pareces otra.
- Bueno, Sofía me ha hecho ver las cosas de otro modo y ella tiene experiencia, asi que algo de razón tendrá.
Volví a pensar en esa modelo, que debía tener otras intenciones más que convencer a mi chica de un posado y era que yo me la follara y su novio lo hiciese al mismo tiempo con mi chica.
- Bueno, si te ves incómoda o crees que algo es inapropiado, lo dices y suspendemos todo. Quiero que estés segura.
- Ahora lo estoy del todo. Pero ¿Tú?
- Por supuesto.
Raquel me dio un beso en mi cuello y jugó con su lengua en el lóbulo de mi oreja.
- Gracias por aguantarme, cielo. - dijo.
- ¿Aguantarte?
- Bueno, yo y mis miedos, pero ahora viéndote tan decidido a ti, a Sofía y a Andy, creo que no puedo defraudaros. Además, parece que eres tú el que se raja ahora...
Mi sonrisa debía ser de oreja a oreja, pero en mi cara se debía notar el miedo.
- De eso nada, preciosa. Sabes que estoy encantado. - afirmé.
- ¿En serio no te va a molestar que esté desnuda delante de otros, tan cerca, que me rocen? - me preguntó con sus ojos de niña mala.
- Bueno, es normal. Yo también lo estaré. - dije soñando con la posibilidad de rozar el precioso cuerpo de Sofía.
- Es verdad... jajaja... y ¿sabes una cosa? No me importa que veas a Sofía desnuda ni de que ella te vea a ti.
- ¿En serio?
- Claro que sí, porque sé que no va a pasar nada y estaré orgullosa de que esto es sólo para mí. - añadió apretando de nuevo mi polla por encima de mi bañador.
Por fin llegamos. El lugar que nos había indicado Andy era precioso, una pequeña cala bastante apartada y desconocida, rodeada de pequeños arbustos y riscos. Esa recogida playa estaba realmente escondida, a la que había que acceder por un sendero estrecho y angosto. Agarré la mano de mi chica, pues le asustaba estar tan pegados al acantilado hasta que por fin pisamos la arena. Un cartel improvisado ponía que era una playa nudista para que nadie con ropa viniera a fisgonear, así que Raquel y yo nos miramos en ese instante y levantando los hombros nos reímos algo nerviosos. Yo me bajé las bermudas para quedar desnudo al momento y guardar la prenda en la bolsa y Raquel se sacó el vestido por la cabeza quedando como su madre la trajo al mundo. Me pareció más impresionante que nunca.
- Estoy como un flan, menos mal que no hay mucha gente. - dijo dándome la mano, echando una mirada a mi polla que se balanceaba con bastante tranquilidad en ese momento como lo hacían las tetas de ella al caminar desnuda.
Ciertamente la playa estaba casi vacía, con un par de parejas cerca de la orilla y más lejos, un grupo de chicas en la otra parte, pero vamos, nadie pareció fijarse en nosotros, supongo que más que acostumbrados a ver gente desnuda por allí.
Caminamos por la orilla, hasta el final, donde pudimos divisar a Andy que estaba solo colocando una toalla y nos saludó en cuanto nos vio.
No sé muy bien cómo definir ese momento, pero claro, mi amigo estaba totalmente desnudo y al acercarse pude ver como Raquel lo miraba de arriba abajo, especialmente su polla que se movía oscilante mientras se acercaba caminando hacia nosotros. Pude notar cómo ella se mordía el labio inferior, señal inequívoca de que eso le gustaba más de la cuenta. Al mismo tiempo, Andy hacía lo propio con mi chica y además de sus tetas, le echó una buena ojeada con descaro a su coño libre de vello. No sé lo que sentí, pero era una sensación extraña, mitad orgullo, mitad... ¿celos?
- Hola chicos ¿todo bien? - dijo Andy acercándose sonriente.
- Hola – respondimos Raquel y yo a la vez
- Veo que habéis encontrado este mágico lugar. Que alegría veros.
- Y nosotros de verte. - respondió mi novia, con un cierto rubor en sus mejillas y su vista fija en ese pene balanceante hasta que mi amigo llego a nuestra altura.
En ese momento Andy le dio dos besos a Raquel y la cosa fue rápida, pero ver esos dos cuerpos desnudos tocándose fugazmente, me produjo un chispazo interior muy raro... es cierto que habíamos fantaseado con intercambiar parejas un montón de veces, pero todo dentro de nuestros juegos en la cama y esta vez, a pesar de nuestras promesas, veía esa posibilidad como mucho menos remota. Ahora tenía frente a mis ojos a Raquel desnuda casi pegada a otro hombre desnudo, al que siempre había deseado, lo mismo que mi amigo a ella. No pude evitar preguntar nervioso:
- ¿Y Sofia?
- Ah, sí está ahí detrás de las rocas. Hemos encontrado un lugar muy discreto, la verdad, así no nos molestará nadie. - dijo Andy guiñándome un ojo.
- Genial. Lo que nos faltaba era tener público - respondió mi chica que no apartaba la vista de la verga oscilante de mi amigo.
- Por eso tranquila, lo haremos todo muy íntimo.
- Genial.
- Bueno, eso sí, luego tendrás cientos de admiradores, jeje. - añadió levantando su cámara.
- No me digas eso, a ver si me arrepiento.
- Tranquila que vas a quedar genial. - añadió dibujando su cuerpo desnudo con la mirada.
- ¿Seguro?
- Con ese cuerpo vas a hacerme famoso, tu chico tenía razón - añadió Andy dibujando las curvas de mi novia y mirándome con una sonrisa después.
- Gracias.
- Ya me dijo Sofía que lo tenías claro.
De nuevo Sofía había hablado con todo el mundo y yo parecía ser el último en enterarme. Miré a mi chica y pude ver como seguía absorta con el cuerpo musculoso de mi amigo. Volví a querer leer la mente de mi chica, que sin duda debía pensar lo que sería probar otra polla que no fuera la mía. Ahora era yo el que me preguntaba: si se diera la oportunidad de follárselo, ¿ella lo haría?
Puse las bolsas junto a las de ellos y extendí nuestras toallas.
- ¿Raquel estás lista? - preguntó Andy agarrando con familiaridad su cintura y acariciando el comienzo de su culo.
Otra vez me fijé en ambos y todavía no me creía estar viéndolos desnudos, tan tranquilamente, tan juntos...
- Si. Estoy lista. - respondió ella.
- Genial, pues si quieres te acompaño a donde esta Sofía y os preparáis. ¿Vale?
- ¡Vamos!
Me sorprendía ver su actitud tan decidida y Andy guiñándome un ojo, le dio la mano a mi chica y justo cuando yo iba a acompañarlos, él me detuvo:
- Carlos, mejor, tú quédate aquí que no tardo.
- ¿Cómo? Pero...
- Sí, por no dejar esto solo. - comentó señalando las bolsas y las toallas extendidas sobre la arena.
- Ah, vale.
Me senté en una toalla y vi caminar a mi chica de la mano de mi amigo, ambos desnudos con sus culos moviéndose a cada paso, volviendo a tener muchas sensaciones metidas en mi cabeza, quizás algo de celos, no lo niego, porque en todo este tiempo con Raquel, nunca habíamos estado con nadie, pero saber que ella podría follarse a Andy me producía extrañas sensaciones, no podrían ser celos cuando yo seguramente, haría lo propio con Sofía, a la que, por cierto, estaba loco por ver desnuda del todo, pero ¿por qué pensaba en todo eso, si solo eran unas fotos y no tenía que pasar nada más?
No sé el tiempo que pasó, pero fue mucho o se me hizo realmente largo. Y tras mis comeduras de coco y otro buen rato esperando, bajaron a la playa dos tipos desnudos, bastante fuertes y altos, yo diría que practicaban algún deporte. Uno era mulato y el otro blanquísimo y muy rubio, como si fuera escandinavo, pero ambos con cuerpos perfectamente labrados y dos pollas que parecían grandes, incluso en reposo. El grupo de chicas que había en una parte de la playa enseguida se fijó en ellos y no era para menos, esos tipos llamaban poderosamente la atención. De seguro que Raquel se fijaría en ellos si los viera pasar, pero entonces me sorprendió que ellos pasaron de largo, me saludaron y se fueron detrás de las rocas, justo donde se estaba preparando la sesión de fotos de las chicas.
Aquello me confundió y no entendí muy bien lo que pasaba, pero esos tipos no regresaban y me estaba poniendo cada vez más nervioso, hasta que, pasados casi veinte minutos, que se me hicieron eternos, regresó Andy.
- Hola tío, perdona, pero estábamos preparando los paneles y las cámaras. Todavía hay mucha luz. En cuanto baje un poco el sol, nos ponemos a trabajar de lleno.
- Pero, ¿Y Raquel? - pregunté nervioso.
- Ah, sí, están ensayando para las fotos, con Sofía y los chicos.
- ¿Los chicos?
- Si, dos modelos.
- ¿Los que han pasado hace un rato?
- Sí, son muy buenos. Va a quedar genial, ya verás.
- ¡Joder!
Andy se sentó a mi lado y me dio una palmada en la espalda para decirme.
- Pareces sorprendido, Carlos.
- Bueno, pensé que íbamos a estar solos los cuatro.
- ¿No te dijo nada Raquel?
- ¿Cómo?
- Si, estuvo hablando con Sofía por teléfono y le dijo que vendrían dos modelos y tal...
En ese momento recordé que ella me había dicho que había hablado con Sofía por el móvil, pero no me comentó ni palabra de que dos tipos iban a estar en la sesión. Estuve meditando ese momento sin saber por qué algo así se le pasó por alto o simplemente no me lo contó para que yo no me sintiese mal.
- ¿Todo bien, Carlos? - me preguntó mi amigo.
Cuando iba a responderle me di cuenta de que Raquel y los dos tipos salían de detrás de las rocas en dirección a nosotros. Ella estaba risueña. Se le veía resplandeciente, yo diría que muy feliz, caminando junto a esos dos tipos, sin vergüenza ninguna, uno a cada lado y eran bastante más altos que ella y con una musculatura bestial, que parecía resaltar con el cuerpo estilizado de mi chica y lleno de curvas. Hablaban con mucha familiaridad, a pesar de que todos estuvieran en pelotas y se acabaran de conocer. Me costaba reconocer a mi chica con esa soltura y esta vez no podía achacárselo al vino... parecía otra.
Me levanté de la toalla en cuanto llegaron y volví a sorprenderme con el tamaño de sus pollas desde más cerca, parecían bastante más grandes de lo normal. Era inevitable la comparación. Yo no estoy mal dotado, pero esos tipos...
- Mirad, chicos, este es Carlos – nos presentó Raquel, con total familiaridad, como si los conociera de toda la vida.
- Hola – respondí estrechándoles la mano a cada uno y notando su fuerza enseguida entre mis dedos.
- Carlos, ellos son Gabi y Elliot. - añadió mi chica.
- ¡Encantado!
Los tipos parecían simpáticos contándome que estaban muy contentos de participar y me agradecían que hubiese animado a mi chica para trabajar en esa sesión. No dejaron de alabar lo bien que lo había hecho ella en los ensayos, incluso se quedaron sorprendidos de su desenvoltura, aunque fuera su primera vez, además ensalzaron su cuerpo, que era muy bonito y que iba a ser toda una sensación para la exposición que estaba prevista. Andy confirmaba lo que decían y yo los escuchaba a todos, pero estaba alucinando, tanto por esa actitud inesperada de Raquel y encima junto a esos tíos impresionantes. Me volví a fijar en Gabi que era un negro alto y fuerte, sin un gramo de grasa, estaba fibroso, pero Elliot no le hacía sombra, era espectacular, era igual que él de fuerte, pero con la diferencia de que este era blanquísimo y rubio. Ni un gramo de grasa, “todo fibra” en cuerpos perfectos. Volví a pensar en el tiempo transcurrido, más de veinte minutos detrás de las rocas, todos desnudos, ensayando... ¿ensayando qué?
- Bueno, chicos, vamos a hacer las primeras tomas con vosotros solos y luego avisamos a Raquel. ¿Vale? - comentó Andy levantándose y encaminándose con los dos hombres hacia detrás de las rocas.
Raquel se sentó en la toalla a mi lado y tras un largo suspiro, además de una sonrisa que no se borraba de su cara, me dio un piquito en los labios y se tumbó para tomar esos últimos rayos del sol que iluminaban la playa al atardecer, como si nada hubiese sucedido. Yo seguía flipado observándola y me senté junto a ella.
- Te veo muy lanzada, cariño. - le dije.
- Claro, tenías razón, me comporté como una tonta hasta ahora. Perdóname.
- ¿Perdonarte?
- Sí, tenías razón, estaba equivocada. Esto es guay. No tiene sentido tener miedo o celos, ¿no?
- Claro que no.
Me asombraba su cambio de actitud, pero en el fondo gran parte de la culpa era mía. Sin duda que tener a tres tíos desnudos era guay, principalmente esos modelos perfectos.
- Raquel, cariño, no me dijiste nada de esos tipos. - dije molesto.
- ¿De Gabi y Elliot? Ah, sí, seguramente se me pasó. Son encantadores ¿verdad?
- Ya, pero...
Mi chica se incorporó ligeramente apoyando sus codos en la toalla.
- ¿No estarás celoso, Carlos? - dijo con una sonrisa que volvió a descolocarme mirándome a los ojos y luego a la polla.
- No, mujer, sabes que no. Eso es ridículo. - respondí seguro, pero por dentro tenía bastantes dudas de si realmente había sido tan buena idea lo de la sesión.
- Ah, menos mal.
Se volvió a tumbar en la toalla cerrando los ojos y yo la miraba, todavía sin creerme su atrevimiento, más todavía de haberse lanzado con esos dos desconocidos, a los que no me había nombrado, seguramente para que no fuese yo quien se echara para atrás. Observé su bello rostro, su pelo agitado por la brisa, su vientre plano, esos pechos perfectos, coronados con dos pezones en punta y luego ese sexo rasurado que sin duda debía de haber encantado tanto a Andy como a esos dos chicos. Por dentro mi corazón palpitaba deprisa, era una sensación rara y me moría de curiosidad.
- Raquel, ¿qué ha pasado ahí detrás? - le pregunté y ella abrió los ojos, observándome.
- ¡Estás celoso, Carlos! - afirmó, riendo y volviendo a incorporarse en la toalla sobre sus codos.
- ¡Que no, joder! - respondí secamente y entonces me di cuenta de que lo había dicho demasiado irritado, en el fondo, algo de razón tenía.
- Jajaja, tendrías que verte la cara... y eso que eras tú el que me animaba siempre.
- Es que me dejas sorprendido.
- Bueno, es lo que ambos queríamos, ¿no, cielo?
- Sí, esto... claro. Pero...
- No te entiendo, Carlos. Estoy flipando ahora mismo.
Mi cabeza daba vueltas, porque era ella quien me animaba a mí. En el fondo me estaba arrepintiendo de ese nuevo cambio de actitud en mi novia y por un momento mi insistencia a que diera el paso, parecía que nunca iba a llegar a buen puerto, pero ahora... ¿ahora?
- A ver, es trabajo, son solo fotos. - repitió ella esa frase lapidaria.
- Si, sí.
- Además, me ha dicho Andy que me puedo sacar una buena pasta. Creo que he sido una tonta hasta ahora y todos se han portado genial conmigo. ¿Te das cuenta, Carlos? Por fin vas a tenerme en las fotos que querías y encima ganando una buena pasta que no nos viene nada mal.
- Sí, si.
La idea de las fotos junto a los tipos, no era mi primera idea, por supuesto, una cosa era un intercambio con Andy y su novia, algo que resultaba remoto, la verdad, pues apenas una semana antes, aquello era impensable, además viendo a Raquel tan indecisa, me parecía imposible que pudiera hacer nada con Andy, pero ahora...
- Bueno, cuéntame.... - le comenté - no me has dicho lo que ha pasado ahí detrás de las rocas.
- Ya veo que sí estás intrigado, jajaja... me encanta verte celoso.
- ¿Celoso yo? Que no, mujer. - afirmé casi irritado.
En serio que dudaba si lo estaba o no, pero algo dentro de mí, me decía que esa sesión había sido especial, haciéndome mil de pajas mentales imaginando cosas raras.
- Me alegro que no lo estés, porque me sentiría fatal. Era lo último que quisiera.
- No tendrías por qué sentirte mal. - dije eso pensando en que todo era una inocente sesión de fotos.
- Gracias cariño, eso me quita un peso de encima.
- Bueno, cuéntame. - le apremié.
Raquel me sonrió ante mi inquietud y curiosidad, para empezar a relatarme.
- Pues nada, estuve primero con Sofía que me fue indicando cómo posar, ya sabes, sacar lo mejor de mí, ella lo hacía primero y luego yo, así que me resultó fácil. Es un encanto. Además de guapa, es muy maja.
Mi chica hablaba de Sofía de otra forma desde que estuvo desaparecida en el baño de aquel disco bar. ¿Realmente hablarían profundamente o es que era un encanto en otro sentido? ¿Habrían intimado más de la cuenta o definitivamente mi cabeza daba vueltas a todo?
- Luego vino Andy, - continuó contándome mi novia - nos hizo las primeras tomas, unas yo sola, otras con Sofía. Es todo un profesional... y un cielo de hombre.
- ¿Las dos juntas? - la interrumpí.
- Sí, fue muy cachondo, como el otro día, pero además desnuditas, fue guay.
- Joder, debió ser explosivo. Lo que hubieses dado por estar ahí – dije.
Mi chica miró hacia mi polla que se iba poniendo morcillona por momentos.
- Ya lo veo, ya... - comentó mirando mi “visible” turbación – y si hubieras visto a Sofía, se te habría empalmado del todo, es que ella es genial, me ha enseñado muchos trucos, tanto para posar, como para excitar ante la cámara... hasta Andy se empalmó.
- ¿En serio? - pregunté viendo además en su actitud una seguridad desbordante, que hasta me asustó.
- Si, nos iba disparando fotos con “aquello” a tope.
- ¿La tiene grande? - dije mirando a sus ojos.
- Bueno, no está mal - añadió con una sonrisa tímida, mirando al cielo.
- Vaya ¿y te gustó ponérsela dura?
- Si, eso me animó a seguir y además Sofía, la muy cabrona, que sabe dónde poner la mano, me calentó todavía más, llegando a ponerme muy cachonda con esas poses juntas, incluso tocándome el coño en alguna toma. Me dijo que eso os pone mucho a los tíos, ¿verdad?
- ¡Si, joder!
- Bueno, yo estaba cachondísima ya, pero cuando llegaron esos chicos casi me caigo de espaldas.
- ¿Te asustaste?
- Bueno, no exactamente. Al principio sí, pero a esas alturas ya no me podía echar para atrás. Luego ellos se incorporaron a la sesión y estuvimos ensayando posturas, pero claro me rozaban y yo me ponía como una moto. Nunca había tenido dos tíos pegados a mí...
- Espera, ¿Te rozaban?, ¿con sus cuerpos desnudos?
- Ja,ja,ja. Sí, claro, Carlos, hijo, era inevitable, ya sabes, uno me sujetaba bajo los pechos y claro, me tocaba la teta o el otro ponía sus manos en mi culo y claro inevitablemente en alguna se empalmaban y esas pollas me rozaban.
- ¿Se empalmaban? - pregunté alucinado.
- Jajaja... qué cara has puesto. Pero es normal, ¿te acuerdas que te pasó a ti? Pues imagínate ellos con dos chicas desnudas. Pobrecitos.
- ¡Joder qué fuerte!
- ¡Qué bien que no estés celoso! - me dijo dándome un piquito – ahora me siento mucho más tranquila.
- No tendría por qué estarlo – dije, pero pensando que realmente lo estaba.
- Además, no veas qué tamaños cielo. Esas dos pollas eran enormes.
- ¿De verdad?
- Bueno, Andy está muy bien, pero esos, uf. - añadió volviendo a mirar hacia el cielo.
A mi mente volvían las conversaciones que ella y yo teníamos siempre en la cama, fantaseando con otros, con pollas enormes que le penetraban, ahora esa fantasía parecía tan real, que ya no resultaba tan divertida para mí.
- Pero no ha pasado nada, ¿verdad? - dije acongojado.
Mi chica se me quedó mirando pensativa.
- ¿Cómo que no ha pasado nada? - preguntó más seria.
- Bueno, quiero decir que no te han... follado. - dije mirando a su coño y luego a sus ojos.
Su rostro se puso más serio, casi mirándome con cara asesina, queriéndome dejar claro que lo pactado se estaba cumpliendo al pie de la letra con tan sólo su mirada.
- Cariño, quiero decir, que te hubiese gustado tener una de esas pollas dentro. - aclaré.
- ¡Carlos!
- Bueno, en otra situación, si no estuvieras conmigo... - afiné.
Raquel me miraba, tras pensar unos instantes, su cara volvió a cambiar a una sonrisa y parecía estar relamiéndose, sin duda esos tipos iban mejor dotados que yo y ella parecía imaginar la cosa de tenerlas dentro. Al fin y al cabo, era su fantasía.
Justo cuando le iba a preguntar si había mucha diferencia de tamaños conmigo, en ese momento apareció el cuerpo de Sofía por detrás de esas rocas y yo me quedé observándola embobado. Si ya era espectacular en las fotos, en vivo era todavía más increíble esa rubia.
- ¿Está buena eh? - dijo mi chica sonriente acariciando mi polla que se había puesto casi totalmente empalmada.
- Yo, sí... claro. - dije yo disimulando y retirando su mano algo cortado.
- ¿Ves? Ahora veo que es normal que se te ponga dura, como se les puso a aquellos tres y no pasa nada.
¿Era Raquel la que me estaba animando a mí?, ¿Era ella la que me estaba diciendo que todo era normal?
Ver acercarse a Sofía a nosotros era todo un espectáculo y mi polla parecía ir creciendo por momentos, ¡vaya mujer! Cuando llegó a nuestra altura me puse de pie y mis ojos se dirigieron al bamboleo de sus tetas y a ese coñito, igualmente rasurado, que se veía precioso. Ella, tras sonreírme dirigió su vista inmediatamente a mi polla que para entonces ya estaba totalmente tiesa.
- Hola Carlos. - me saludó riendo y plantando sus tetas en mi pecho dándome dos besos con naturalidad y de paso mi polla rozó su tripita, incluso quedó aprisionada unos segundos entre nuestros cuerpos desnudos. ¡Vaya sensación!
- Hola Sofía, qué tal. - respondí aturdido, cuando nos separamos.
- Yo bien, pero veo que esta zorra te ha calentado bien. - añadió señalando mi polla tiesa.
- ¿Yo? A mí no me mires, guapa - dijo Raquel riendo sin levantarse de la toalla y una mirada cómplice entre ambas chicas.
- Si, no te hagas la tonta, que allí se la has levantado a todos. Tendrías que haberla visto, Carlos. Estaba muy suelta ¿te acuerdas de sus miedos del principio?
- Sí
- Pues nada de nada. Ahora casi hay que frenarla.
Noté que Raquel enrojecía levemente y cuando miré a Sofía afirmó con su cabeza para dirigir de nuevo su mirada a mi polla.
- Entonces esos chicos son buenos, ¿no? - dije queriendo tener más detalles.
- Uf, sí, ya he trabajado con Gabi y Elliot, son geniales, pero con tu chica se han puesto a tope... daba gusto ver esas pollas rozándola por todas partes, jajaja... Van a salir unas fotos explosivas.
Miré a Raquel, pero disimuló quitándose arena de la rodilla.
- Bueno, Raquel, guapa es tu turno. Vete para allá, que los chicos no hacen más que preguntar por ti y yo me voy al agua con tu chico para que se le baje la calentura. - comentó Sofía a mi novia al tiempo que señalaba mi polla tiesa.
Raquel se quedó mirando a Sofía durante unos segundos.
- Tranquila que se le bajará con el agua fría, nada más. - añadió la rubia.
Mi chica se levantó de inmediato y tras sonreír a su nueva amiga y darme un piquito se dirigió casi a la carrera, detrás de las rocas, nuevamente, mientras que Sofía me daba la mano y entrábamos desnudos en el agua. Yo estaba eufórico por un lado y alucinado por otro.... Al entrar en la orilla noté cierto frío y es que estaba demasiado caliente, como para que aquello no impresionara y cuando el agua estuvo a la altura de nuestros pechos, nos quedamos allí uno frente al otro. Mi sueño de tener a esa mujer desnuda se estaba cumpliendo y no me lo acababa de creer, aunque mi mente no dejaba de pensar en mi novia y en esos tipos magreándola. Para colmo, Sofía no hacía más que darme detalles y me volvió a relatar lo bien que lo estaba haciendo mi novia y que al igual que mi erección provocó la de los dos modelos y del propio Andy, añadiendo que ella ponía mucho de su parte y que casi no tenían que indicarle casi nada.
- Raquel está irreconocible. - dije.
- Ya lo creo, no sé qué has hecho para convencerla. - me dijo juntando por un momento sus tetas a mi pecho y mi polla llegó a rozar su entrepierna unos segundos.
Tragué saliva intentando no lanzarme a comérmela.
- Bueno, yo no he hecho más que de lo siempre, tratarlo todo con profesionalidad. De eso se trata. - comenté.
- Bueno, ella no deja de decir que tú has conseguido empujarla a eso.
- ¿Yo?, ¿no habrás sido tú? - dije.
- No niego haber allanado el camino, pero todo esto es idea tuya, no te quites méritos y, por cierto, me encanta. - añadió volviendo a juntarse un momento contra mí, aunque yo me separé ligeramente, pues mi polla no había conseguido bajar su tensión.
Tener a esa rubia con esos ojazos, totalmente desnuda y así de cachonda resultaba realmente difícil de controlar. Aun así, mantuve el tipo.
- Os habéis hecho muy amigas. Creo que eso ha influido. - dije, mientras ella no dejaba de rozarme con sus tetas en mi pecho.
- Tu chica es un cielo, la verdad.
- Si, ya me dijo que cuando estuvisteis en el baño del disco bar, tuvisteis una larga conversación y.… quizá ¿algo más? - pregunté a ver si ella soltaba algo.
- Oye, las cosas de chicas se quedan ahí. - dijo empujándome.
Ella se metió en el agua sacando su culo a flote por un instante y nadó a mi alrededor, ofreciéndome ese cuerpo desde todos los ángulos. ¡Dios, qué buena estaba!
- ¡Van a ser unas fotos explosivas! - me dijo cuando volvió a ponerse frente a mí estirando su pelo de la forma más sensual – Raquel lo hace genial... yo me pensé que me iba a hacer la competencia, pero viéndola, está claro que es mucho mejor que yo.
- Mujer, no exageres. Tu eres muy buena - dije mirando esos garbancitos que tenía de pezones.
- Gracias. - añadió juntando sus labios para darme un piquito de agradecimiento.
- Es la verdad.
- ¿Te gustan mis tetas? - preguntó esa mujer juntando sus pechos sostenidos por sus manos y poniéndolos frente a mi cara.
- Uf, si- dije notando un nuevo espasmo de mi polla al sentir su piel rozando la mía.
- Bueno, pues estas tetas no tienen nada que hacer con las de Raquel, no tiene rival, pero no solo eso, es que, actuando, bueno, tendrías que verla, es que parece todo tan real, que alucinas. Parece que lo ha hecho toda la vida.
Sofía me contaba todo aquello visiblemente cachonda y cada vez se pegaba más a mí, haciendo que sus roces fueran cada vez más continuos. Lógicamente yo también aprovechaba la situación e intentaba no pensar en Raquel ni en lo que estuviera haciendo ella en ese momento, por eso que unas veces mi mano se escapaba a una de las tetas de esa impresionante modelo, o mi polla se posaba en su culo cuando intentaba meter mi cabeza bajo el agua a modo de juego de roces, caricias y cosquillas. Todo era inocente, como la sesión de mi chica... al menos así lo veía yo.
- Uf, Carlos, cómo sigamos así, no se te va a quitar la calentura. - dijo y en ese momento se aferró a mi polla agarrándola y dándole tres o cuatro meneos bajo el agua.
- Ah, Sofía. - dije yo temblando y masajeando sus tetas, haciendo que ese cuerpo se pegara a mí.
- Yo estoy con unas ganas de que me la metas... - dijo con su boca pegada a mi oreja.
- Sofía no podemos. - dije agitado con ese cuerpo desnudo pegado al mío.
- ¿Tú crees que no? ¿Mientras tu chica está con tres hombres dale que te pego?
Entendía que no era más que otra forma de provocarme, porque yo confiaba en Raquel, pero era muy difícil mantener mi compostura con esa mujer y así mantuvimos esa especie de juego bajo el agua, no sé cuánto tiempo, pero tuve la oportunidad de amasar su redondo culo y llegar a acariciar su coño de manera aparentemente accidental, aunque ella no protestó, más bien, al contrario, parecía encantada.
- ¡Ah, Carlos! - gimió en ese momento Sofía con su boca muy pegada prácticamente a la mía, pasando su lengua por la comisura de mis labios y con su cuerpo abrazado al mío de tal manera que sus piernas se habían unido al abrazo, como un koala en el árbol, rozando mi cintura y haciendo que nuestros sexos estuvieran en contacto.
- ¡Uf! - gemí yo, la notar como mi barra se deslizaba por sus labios vaginales.
- Aprovecha ahora, que entra sola. - me dijo jadeante pasando sus tetas por mi cara.
Me encantaba estar así y por un momento parecía estar soñando, hasta que ella me comentó.
- ¿Sabes? En esta postura estaba tu chica antes con Gabi cuando ensayamos antes... pero bueno, fuera del agua, claro. ¿Quieres que la imitemos?
- Sofía...
- ¡Vamos, Carlos, fóllame, solo estamos tú y yo! Olvídate de tu chica por un momento, que ella también se está divirtiendo de lo lindo. - me repetía ella muy cachonda.
En ese momento me sentí raro, no porque no estuviera en la gloria abrazado a semejante cuerpo, ni a sus súplicas porque la penetrara, pero sin saber qué estaba pasando al otro lado de las rocas yo estaba confuso, recordando la promesa que nos hicimos Raquel y yo.
- No podemos. - dije empujando su cuerpo muy a mi pesar.
- ¿En serio no quieres follarme?
- Es lo que más deseo en este momento, Sofía. - dije aturdido y con mi verga tensándose por momentos.
Ella me miró fijamente para decirme.
- Es por Raquel. - dijo.
- Si.
- ¿No te apetece ver que está haciendo? - dijo refiriéndose a la sesión.
- Sí, claro - respondí volviendo a pensar en lo que estaba pasando al otro lado.
- Aun no se te ha bajado esto. - comentó, agarrando de nuevo mi polla entre sus dedos.
- Ya ves que no. Es casi imposible.
- Bueno, es igual, no creo que nadie se fije y ahora la vas a seguir teniendo tiesa cuando vayamos a ver la sesión. Estarás acostumbrado a esa mujer explosiva que tienes por novia y cómo excita a todos.
Desde luego no parecía estar hablando de mi novia, porque ella de por sí era realmente explosiva, pero en un comportamiento sexual, solo conmigo, al menos hasta ese momento. Por suerte, la playa se había quedado vacía y pude salir con cierta tranquilidad del agua, a pesar de mi erección descomunal. Dejamos allí las bolsas, caminando desnudos de la mano en dirección a las rocas.
Una vez que llegamos, Sofía se dio la vuelta, antes de continuar y volví a sentir ese cuerpo desnudo pegado al mío. Estaba para comérsela.
- Creo que debemos mantenernos a distancia de ellos. - me dijo volviendo a darme un piquito y logrando que todo mi cuerpo temblase.
- ¿Cómo?
- Sí, ya sabes, para no interferir en la sesión. ¿No querrás arruinarlo todo? - añadió señalando el lugar donde se hacían las fotos, para no molestar.
- No, claro.
La idea de ella era que nos colocásemos detrás de esas rocas para poder ver lo que estaba ocurriendo al otro lado sin que nadie nos viera ni alterar su trabajo.
- ¿Preparado? - me dijo, no sin antes echarle una ojeada a mi miembro que seguía en ristre.
- Sí, sin problema.
La verdad es que tenía un gran problema porque seguía desnudo con una erección grandísima frente al escultural cuerpo de Sofía, también desnuda y rozándome sin parar, por lo que no mejoraba para nada la calentura que tenía encima. Por un momento no pensé en lo que habría tras las rocas, teniendo a esa rubia tan buenorra, enfrente. Me asombraba a mí mismo por no haberme lanzado ya sobre ella.
- Ven Carlos – me dijo extendiendo su mano para que me acercase sigilosamente tras ella.
- Voy - respondí admirando ese culo cuando su cuerpo se apoyó sobre las rocas y solo la cabeza asomaba por encima.
- No hagas ruido y ponte detrás de mí - me indicó girando su cara.
La única postura posible en esa posición era colocar mi pecho contra su espalda y lógicamente, al hacerlo, inevitablemente, rocé su culo con mi polla que seguía durísima.
- ¡Buf, cómo estás Carlos! - dijo ella sonriente al notar mi dureza entre sus nalgas.
- Perdona...
- Nada que perdonar... ya sabes que me encantaría tenerla dentro.
- Yo...
- Tranquilo, Carlos, lo entiendo. Es lógico. Mira a tu chica, pero con cuidado. Que no nos vean. Vas a flipar.
Nada más decirme eso, levante la cabeza sobre la suya para empezar a observar con sigilo por encima de su hombro, pero lo que me encontré no sé si me provocó unos celos terribles o hizo que me pusiera más cachondo de lo que ya estaba. Era muy impactante para cualquier mortal con sangre en las venas.
La escena parecía sacada de una peli porno en toda regla y me costaba asimilar que la protagonista principal fuese mi novia, Raquel. A pesar de tenerla a cierta distancia, se distinguía claramente a mi chica, totalmente desnuda y de rodillas con los dos chicos frente de ella con sus pollas apuntando hacia su cara. Desde la distancia podía vislumbrarse esos pollones colosales que sin duda la tendrían totalmente cachonda. Si no fuese porque ella estaba de espaldas a nosotros, diría que se las estaba chupando alternadamente a cada uno de ellos, al menos esa era la impresión que me daba desde allí, pero volví a recordar nuestro acuerdo de no tener sexo y sabía a ciencia cierta que ella no faltaría a su palabra. A su alrededor, Andy, con su polla también bien armada, no dejaba de hacer fotos, colocándoles y tocando a mi chica, su culo, sus piernas o sus tetas, supongo que todo dentro de lo profesional, ¿o no?
Yo no podía apartar la vista de allí porque me parecía todo surrealista y a la vez tremendamente excitante. Me agarré a la estrecha cintura de Sofía y notaba como palpitaba mi polla descansando en la raja de su precioso trasero. Uf, iba a ser difícil, que esa tensión se bajase estando sobre ese cuerpo tan armonioso debajo y con un espectáculo tan salvaje delante de mis ojos.
De pronto, vi que Andy, ponía su polla bamboleante delante de la cara de ella. Noté como ella se relamía. Mi amigo les iba indicando cómo cambiar de postura. En esa nueva toma, Raquel permanecía semi tumbada en el suelo mientras que uno de los chicos estaba entre sus piernas, tal y como si le estuviera comiendo el coño, no se veía, pero se intuía... mientras que el otro con su polla tiesa en la mano la dirigía hacia la boca de ella. Aquello no eran fotos eróticas, eso era una escena porno, al menos desde donde yo estaba.
Estaba hipnotizado ante esa nueva escena, ni en el mejor de mis sueños, podría fantasear con ver a mi chica, con ese comportamiento, viendo que sus labios parecían estar atrapando el capullo del chico negro, mientras el rubio se esmeraba entre sus piernas y se notaba temblar, al tiempo que Andy fotografiaba alrededor de ellos. Todo parecía muy real, seguramente fingido para las fotos, pero desde nuestra posición, era todo un trío de lo más creíble o quizás debería decir, increíble. Tampoco asimilaba que mi chica estuviese tan suelta, extremadamente metida en su papel y no parecía la misma que no quiso seguir con la primera sesión, casi dudando de enseñar una teta y ahora estaba haciendo un aparente trío con dos desconocidos muy bien dotados, estaba entregada en cuerpo y alma.
- ¿Has visto, Carlos? - me preguntó Sofía echando su culo hacia atrás, atrapando aún más mi polla entre esos redondos glúteos.
- ¡Uf, si!
A pesar de estar a esa distancia, podía escuchar los gemidos de Raquel, algo que me parecía innecesario para las fotos, pero suponía que también eso le ayudaría a desarrollar mejor su papel. Ella siempre se esmera cuando hace algo, por eso entendía que ahí plasmaba sus mejores dotes de actriz.
- ¿Te gusta lo que ves? - me preguntó.
- No, sí... - titubeé - A ti también te está calentando lo que ves ¿no? - le dije en un susurro mordiendo ligeramente su oreja, demasiado excitado como para no dejarme llevar.
Ella no contestaba y ni hacía falta, solo jadeaba cada vez que movía su culo hacia atrás, pero un poco más rápido, de la forma más cachonda que nunca soñé, consiguiendo que mi verga se albergara en la parte más alta de sus cálidos muslos.
- ¿Estás cachondo? - preguntó pasando su mano por detrás de mi cabeza.
- ¡Mucho, joder! Y me juego lo que sea que si ahora llevo mi mano hacia tu coño estarás chorreando. - la dije.
- ¿Yo? - dijo ella irónicamente y ambos seguíamos absortos viendo a mi chica, entre esos dos hombretones sin dejar de gemir.
- Creo que estás empapada. Tan caliente como yo - añadí sacando ligeramente mi polla de entre sus muslos y comprobando que salía brillante del contacto con ese lugar prohibido.
- ¿Porque no lo compruebas tú mismo? - soltó ella toda insinuante.
El pecado estaba llamándome, llegando a olvidar mi promesa, pero yo estaba descontrolado y no estaba simulando una pose, porque Sofía no tuvo que decírmelo dos veces y llevé de inmediato mi mano a su coño para comprobar perfectamente lo mojado que lo tenía así que comencé a frotárselo y a introducirle mis dedos dentro de ella, consiguiendo arrancarle los primeros gemidos. Ella por su parte se aferró a mi polla y la meneaba dulcemente entre sus dedos.
- ¡Uy qué dura está, la quiero dentro! - repetía ella tirando para volverla a ubicar a la entrada del lugar prohibido que se escondía bajo su redondo trasero.
Además, yo había colocado instintivamente mis manos en sus caderas para aumentar la presión el roce. Joder, cada vez que miraba sus curvas mi polla daba un respingo.
- ¡Qué manera de chupar! - comentó Sofía viendo aquella escena de sexo oral.
- Sí, realmente lo parece. - afirmé.
- ¿Lo parece?, ¿Tú crees?
Me sonreí cuando ella había girado su cara para mirarme y al otro lado de esas rocas, me parecía claro que el rubio que estaba entre las piernas de Raquel, lo disfrutaba, ya que parecía sacar su boca mojada mientras sus manos amasaban las tetas de mi chica. Desde luego Andy sabía cómo hacer su trabajo, pues todo se veía como una comida de coño en toda regla.
En ese momento, los chicos se detuvieron, para cambiar de postura, en la que mi chica debía estar en volandas entre los dos y mi amigo les iba dando indicaciones mientras los fotografiaba, hasta que consiguieron entender lo que Andy pretendía. La nueva postura era alucinante. El chico rubio, con el pecho pegado a su espalda, sujetaba a Raquel por el culo, manteniéndola con sus piernas abiertas, en volandas, mientras el chico de color se situaba entre ellas y parecía estar follándosela. Tal cual. Desde lejos parecía estar penetrándola de verdad y por la cara de ella era aún más creíble.
- ¡Guau, cómo folla ese cabrón! - decía Sofía meneando su culito meciendo mi polla entre sus posaderas.
Realmente parecía una follada real. Entonces, Andy, que no parecía contento con las tomas, en esa postura de los tres, dejó la cámara en el suelo sustituyendo a Gabi y apretujando las tetas de Raquel, pareció insertársela de golpe. Ella de pronto, echó su cabeza hacia atrás, en un largo gemido casi un grito, mientras el rubio le comía la boca, al tiempo que Andy hacía movimientos pélvicos similares a una penetración, indicando al modelo cómo debía hacerlo. Luego Gabi volvió a su posición para hacer lo que indicaba el fotógrafo y se la clavó, aparentemente, hasta el fondo, de hecho, mi chica volvió a gritar de placer. Una de dos, lo hacía muy bien o estaban....
- ¡Joder! ¿Están follando? - pregunté aturdido.
- No sé, desde aquí no se ve bien, pero ¿tú qué crees? - respondió Sofía medio riendo
Volví a pensar en Raquel, en la promesa que nos habíamos hecho, de no ir más allá de lo necesario, de no traspasar ninguna frontera, al menos yo tenía claro que ella iba a cumplir su palabra, siempre ha sido fiel en todos los sentidos y cuando nos hacíamos una promesa, ella la cumplía a rajatabla, pero al volver a mirar hacia aquellos, mi chica seguía enredada con la lengua de Eliot y sus tetas rebotaban cada vez que Gabi la empotraba, al tiempo que mi amigo disparaba fotos a su alrededor. Luego cambiaron las posiciones y era Gabi el que la sostenía por detrás, mientras que el rubio la hacía tambalearse con fuertes embestidas ¡Joder, si no la estaban follando parecía tan auténtico!
- ¡Joder, están follando! - repetí, pero esta vez era más bien una afirmación.
- Sí, joder, qué fuerte, ¿te gusta lo que ves Carlitos?
- Estoy flipando. No me parece estar viviéndolo.
- Yo creo que te gusta, lo noto claramente - dijo la muy cabrona de Sofía mientras se reía moviendo su culo en círculos, haciendo que mi polla se restregara incesantemente en ese trasero.
- Yo...
- ¿Crees que podríamos hacer algo con la calentura que tienes? - insistió volviendo su cabeza y mordiéndose el labio y buscando con su lengua la mía.
- ¡Joder, Sofía! -dije alterado cuando noté que mi polla se ubicaba recta en el conducto que me llevaba a penetrar su coño. Mi capullo llegó a ubicarse a su entrada.
- ¿No quieres follarme, Carlos? - dijo como una invitación irresistible echando su culo para atrás.
- ¡Uf, Sofía...!
- ¡Ambos lo estamos deseando!... ¡Fóllame, Carlos!
Cerré los ojos intentando olvidarme de mi promesa con Raquel de no follarme a la rubia, pero joder, verla a ella así con esos tipos, en plena acción y tener el culo soñado de Sofía pegado a mí, era demasiado. Solo tenía que dar un empujón y clavársela.
- ¡Dios si, Sofía, es lo que más deseo en este momento!
- ¡Hazlo!
- ¡No puedo, joder! - decía con mi mente atormentándome
- ¡Pues seguro que esta polla entra ahora mismo hasta el fondo! - dijo de pronto Sofía, volviendo su carita hacia mí, como una gata en celo.
Al decir eso, la rubia comenzó a mover su culo consiguiendo que mi polla, totalmente dura se ubicara más de tal forma que llegó a entrar todo mi capullo en ese tibio y acogedor coño que intentaba abrazarlo y en un acto reflejo subí mis dos manos hacia sus tetas y comencé a masajearlas y a pellizcarles sus pezones que me tenían loco desde el primer día que la vi y ahora estaba ahí, tan entregada como parecía estarlo mi novia con esos tipos. Solo tenía que dar un golpe de pelvis para clavársela, pero no, pero no...
Volví a levantar la vista para observar como aquellos seguían en la misma postura: Mi chica apoyada en el pecho de ese hombre de ébano, comiéndole la boca, mientras seguía siendo embestida por ese hombre rubio, que hacía rebotar sus pechos, mientras ella hacía escapar unos cuantos gemidos. Juraría que por un momento el chico se había corrido dentro de ella, porque su polla salió flácida y goteante... pero entonces Andy, le prestó la cámara a Eliot, sustituyéndole, para ser él mismo quien siguiera follándosela o lo que realmente parecía, porque mi novia empezó a gemir más fuerte, tal y como lo hace cuando tiene un orgasmo conmigo. No estaba seguro de si todo era parte de otro ensayo para indicar como hacerlo, pero juraría que Andy estaba consiguiendo que se corriera y la penetraba rudamente, con brusquedad, haciendo rebotar sus pechos con cada embestida. Si no fuera porque ese hombre fornido la sujetaba con sus fuertes brazos, Andy habría caído sobre ella.
Estaba tan encendido, tan excitado, que no pude resistir más y saqué mi mano del coño de Sofía, para agarrarme con firmeza a sus caderas y clavándosela de golpe en esa rajita ardiente y empapada que la recibió como un guante. El gemido por parte de ella se hizo intenso, supongo que tanto como el mío al sentir por fin lo que era tener albergado mi miembro en ese chochito tan estrecho.
- ¡Ah, joder, Carlos, por fin! -gemía Sofía mientras yo estaba follándomela agarrado a sus caderas
- ¡Dios! - gemía yo sintiendo ese abrazo cálido de mi polla.
- ¡Fóllame, fóllame! - repetía ella.
No contento con eso, quería seguir viendo como mi novia se corría mientras yo quería clavarla con más fuerza y más profundamente a la rubia, agarrándome a su pelo y dándole fuerte con mi pelvis contra ese culo, haciéndole sonar a cada embestida. Ni me lo creía.
Comencé aumentar los movimientos de mi polla taladrando ese coño, sin importarme nada más, sin levantar la vista, tan solo concentrado en ese culo y cómo seguía metiéndosela a esa impresionante rubia, al tiempo que ella no dejaba de lanzar gemidos, muy cerca del orgasmo, que incrementaron cuando mis dedos pellizcaron sus pezones. Esos jadeos, parecían ser el eco de lo que acababa de escuchar por parte de mi chica y que aun martilleaban en mi cabeza mientras disfrutaba de aquella sesión y esos tres chicos se la estaban follando y es que desde donde yo estaba aquello no me había parecído fingido en absoluto.
Tan ensimismado estaba clavándosela a Sofía y sintiendo ese coño tan apretado que me sobresalté cuando de pronto se escuchó la voz de Andy a nuestro lado, dándome un susto de muerte.
- Chicos, ¿qué hacéis?
- Yo.... esto... - intenté disculparme, porque pillarme con la polla metida por detrás a la vez que tenía sujeto el pelo de su chica, no tenía disculpa ni explicación ninguna.
Andy no dijo nada y siguió caminando hacia las toallas, mientras yo sacaba mi polla todavía tiesa del coño de Sofía que seguía recuperándose de esas embestidas.
- ¡Joder, joder, joder! - me repetía yo, totalmente abatido por mi error.
- ¡Ay, por Dios, no la saques Carlos, estoy a punto de correrme! - gemía la otra.
Anduve perdido, con mi polla babeante, con mi mente confusa... Si, me sentía mal, por haberme dejado llevar, por haberme follado a la chica de mi amigo, por haber faltado a mi palabra con Raquel, aunque me pareciera real que se la estaban follando entre los tres, ¿quién podría afirmarlo? Joder, ahora yo me había follado a Sofía... ¿quién era más culpable? No tenía ninguna excusa posible. Había incumplido mi promesa, había ido demasiado lejos.
Volví a levantar la vista y tanto Raquel como los dos chicos, estaban recogiendo los focos y el material que quedaba allí, detrás de las rocas, charlando como si tal cosa. Joder, ¿Y si realmente no había pasado nada allí? No pude evitar sentir cierto mareo. ¿Eran todo poses o era una follada en toda regla? Joder y yo... ¿qué había hecho?
CONTINUARÁ...
Laura & Sylke
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Vacaciones en la playa con sorpresa. Parte I
Natalia siempre ha amado ser mirada, pero esta vez la mirada no es de curiosidad, es de hambre.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
La sesión de fotos
Andrés solo quería fotos artísticas, pero la tensión en la habitación era insoportable. Mientras él ajustaba la luz, Natalia y Carlos descubrieron…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoTrio mfm
- Hetero: Infidelidad
Acudo a una manifestación
Se perdió en la multitud, pero encontró el camino directo a la cama de otra mujer. Lo que empezó como una manifestación política terminó siendo una…
Comparte:Infidelidad consentidaIntercambio de parejasTrio mfm
- Hetero: Infidelidad
Cornudo Mirón
A las tres de la madrugada, frente a su casa, la línea entre la amistad y el deseo se rompe.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoTrio mfm
- Hetero: Infidelidad
Mi Marido, Cornudo y Caliente
Alberto está tan concentrado en sus facturas que no nota el fuego que se enciende bajo su propia mesa.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio mfmVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Evelyn, su primera vez compartida (capítulo 4)
Ella no solo permite que otro hombre la toque frente a ti; te obliga a jugar con su cuerpo como si fuera un premio.
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoTrio mfm