Xtories

Evelyn, su primera vez compartida (capítulo 4)

Ella no solo permite que otro hombre la toque frente a ti; te obliga a jugar con su cuerpo como si fuera un premio. La pregunta no es si puedes soportar la humillación, sino si tienes el valor de elegir las llaves del auto en lugar de su placer.

mariajose14K vistas8.9· 21 votos

Por enésima vez miré a mi esposa siendo devorada a besos por otro hombre, los chasquidos de sus lenguas y el movimiento de sus cuerpos anunciaban ponían fin a sus besuqueos, susurros inteligibles escuché, acompañado de algunas risitas compartidas.

La mano de Dan captó mi atención, iba directa a masajear el seno expuesto de mi esposa…

Dan me miró con una sonrisa llena de lujuria, como pidiendo autorización… y yo me remití a mirar a Evelyn pidiendo su confirmación, pero ella movía su cabeza de un lado a otro al ritmo de un blues que sonaba en la pista de baile. Evelyn estaba como narcotizada esa noche…

Le devolví una mirada de aprobación a Dan. El sin dudar acarició la base del seno, lo palpó y recorrió esa tersa piel haciéndola suya. Dan se acercó más a Evelyn, estiró su brazo y ahora su mano cubría todo el seno de mi mujer.

Evelyn reaccionó como si despertara de un estado de somnolencia. Observó la mano que acariciaba su seno y no mostró rechazo, esto envalentonó a Dan y con la yema de sus dedos se concentró en jugar con el pezón, este reaccionó creciendo y endureciéndose, tratando de huir de aquellos dedos que lo aprisionaban. Evelyn se estremeció.

Yo tragué saliva y tosí, Evelyn entonces me miró y entornó los ojos, reflejando el placer que Dan le estaba brindando. Sus dientes ahora mordían su labio y un suspiro arrancó de su boca.

Lentamente abrió los ojos y sus labios dibujaron una sonrisa tímida. Su lengua humedeció sus labios y los acercó a los míos. Yo tembloroso acepté ese beso infiel que mi esposa me ofrecía…

Fue rápido, casi como beso de adolescente, yo quería prolongarlo más, pero solo me dejó un leve sabor a espumante y aromas de un perfume que no era el mío. Traté de seguir sus labios, pero giró repentinamente su cabeza y mi olfato confirmó que su cabello olía a otro hombre.

Ahora Evelyn miraba a Dan e inclinó su cabeza en dirección a su seno el cual ahora reposaba por completo en la mano llena de Dan, levantó la cabeza y le pidió que le llenara la copa de espumante.

Dan fue sorprendido por la petición, al principio lo noté incomodo, no sé si fue intencional la petición de Evelyn o no. Pero Dan debió quitar las manos de encima de Evelyn, se enderezó en su asiento, mientras Evelyn se ordenaba el vestido y se cubría el seno.

Dan lentamente tomó el control de la situación, ubicó la copa de mi esposa y las nuestras, ordenó las copas en una fila, retiró la botella de la hielera y empezó a llenar la de Evelyn.

No sé que pasó, pero la espuma rebalsó la copa y por evitar derramar más espumante, Dan trató de completar las otras dos copas, pero con tan mala suerte, que golpeó su copa y ésta cayó en dirección a Evelyn, el contenido de la copa se deslizó por la mesa y alcanzó el vestido de Evelyn.

Evelyn no alcanzó a reaccionar y ante la mirada aterrada de Dan, se movió con su asiento para atrás y se puso de pie. Yo que estaba a su lado y presencié todo lo que pasó, calculé que apenas le habían alcanzado unas pocas gotas de espumante. Dan en cambio se sentía culpable y se deshacía en disculpas.

-Por favor- déjame acompañarte al baño, le ofrecía Dan.

No te preocupes, no es nada -le replicaba Evelyn-

Evelyn tomó una servilleta y se la pasó por el vestido, nos mostró la servilleta y apenas estaba húmeda.

Dan nos miraba angustiado…Entonces vio un garzón y le llamó, le pidió que nos limpiara la mesa y trajera nuevas copas y otro espumante. Yo no alcancé a decir que ya habíamos bebido mucho. Me quedé con el recuerdo que había sido el garzón que había disfrutado mirando el seno de mi esposa.

Evelyn, ordenó y estiró su vestido, dando muestras que no se había mojado. Mirándonos nos invitó a sentarnos…

Entonces yo le ayudé a sentarse y acercar su silla a la mesa. Dan seguía de pie y buscaba a lo lejos al garzón.

Yo procedí a sentarme y así acompañar a mi mujer…, la miré de reojo y pude ver que el vestido, al sentarse, se levantaba a la altura de su busto y sus senos eran visibles por ambos lados¡!!

Evelyn miraba en ese momento a Dan que estaba de pie frente a ella, pero algo le llamó la atención y giró su cabeza hacia mi justo cuando yo seguía pensando y disfrutaba recordando como hasta hace algunos minutos atrás su seno era acariciado por otras manos.

Me despabilé y salvé la situación diciéndole: ¿quieres que pida un auto? Y alejé la mirada de su busto.

Mi pregunta no tuvo respuesta porque se interrumpió con la llegada de mi garzón-amigo-cómplice.

En un carrito traía todos los implementos para la limpieza de la mesa, procedió con diligencia y pulcritud. Cada cierto rato me dirigía unas miradas que me incomodaban y yo evitaba.

Terminó dejando una nueva hielera con el espumante en su interior y tres nuevas copas.

Cuando Dan tomaba el espumante para servir una nueva ronda de espumante. El garzón volvió apresurado a preguntar. – Perdón por la omisión, ¿les dejo la lamparita de noche o quieren mantener la luz del escenario? –

Sin lamparita dije yo y el imbécil me cierra un ojo, que afortunadamente nadie más notó.

Dan sirvió las copas, esta vez con más cuidado y sin sobresaltos. Al terminar de servir, Evelyn levantó la copa y haciendo un brindis dijo: -Hey, alegría, alegría, aquí no ha pasado nada, por qué esas caras-

Evelyn tenía mucha razón, y Dan reaccionó positivamente y cambió su cara de preocupación por un rostro más animado.

Hicimos el brindis y no pude evitar sorprenderme al ver que mi esposa se bebió toda la copa.

Claramente Evelyn estaba ahora tomando el control y nos preguntó ¿quieren jugar?

Yo balbucee un siiii y Dan fue más categórico y aceptó. Mi esposa me pidió una moneda. Extraje una moneda de mis bolsillos y se la pasé.

La lanzó al aire y le preguntó a Dan, cara o sello. Quien gané empieza jugando el siguiente juego.

-Cuál juego me pregunté yo-

Dan, eligió Sello.

Evelyn le mostró la cara de la moneda, era Cara.

Yo había ganado.

Evelyn me miró con una cara llena de misterio y de emoción.

Dan en cambio, con cara de perdedor.

En ese momento Evelyn nos pide que no la miremos porque debe construir el siguiente juego…

Yo miré al centro de la pista de baile, donde aun quedaban un par de parejas bailando tangos…

Dan creo que hizo lo mismo…

Entonces Evelyn, nos dice: -pueden darse vuelta ahora-

Evelyn estaba sentada y tenía sus manos cruzadas sobre la mesa, empuñaba en cada mano un objeto.

Recordé de inmediato el juego anterior con su bralette.

Se suponía que yo como ganador del cara y sello debía elegir mano derecha o izquierda.

Dan se anticipó a mi pregunta: -Evelyn, cuál es el premio que hay en tus manos y cuál es el premio de consuelo para el perdedor-

Evelyn dijo: en cada una de mis manos hay un objeto que se relaciona directamente con otro. Por ejemplo, las llaves de un departamento te dan acceso a un departamento. Los pasajes de un avión con un vuelo…, ¿se entiende?

Dan asintió afirmativamente con su cabeza.

Yo ya había entendido, no sé si Dan. Pero ahora me interesaba anticiparme a lo que podían ocultar sus manos.

Yo debía elegir y miraba con mucha atención sus manos tratando de buscar algún detalle que me ayudara en mi decisión.

Entonces ocurrió el milagro, distinguí un adorno dorado de la braga de Evelyn que se escapaba entre su puño y pulgar, Evelyn estaba ofreciendo su braga y lo que contenía en su mano izquierda.

Ni idea que había en su mano derecha, ahora no era importante.

Entonces pregunté: ¿por cuánto tiempo uno puede disfrutar del contenido del objeto?

Evelyn al parecer no lo había pensado, y respondió: -hasta que se aburra- y lanzó una risa.

Dan, estaba solo esperando…

Pensé, para asegurarme, que sería una buena idea proponer un brindis previo. Lo hice.

Evelyn respondió: -me gustaría, pero tengo las manos ocupadas- y entonces riendo me dijo, eres un tramposo. A lo cual se sumó también Dan con una risotada.

Dan, ingeniosamente le dijo a Evelyn, igual podemos hacer el brindis. Yo te ayudo con la copa.

Evelyn asintió y Dan levanto en cada una de sus manos una copa, mientas yo alzaba la mía.

Hicimos sonar las copas y Dan bebió un sorbo y luego llevo la copa de Evelyn a sus labios y la dejó beber. Yo hice lo mismo con la mía. Extra fue el beso que le dio Dan a Evelyn y que ella no esquivó.

Evelyn me miró después del beso con algo de vergüenza.

Ahora miré con más atención el puño izquierdo de Evelyn y no tenía dudas que allí estaban sus bragas y el acceso a su fruto prohibido.

Tanto Dan como Evelyn me miraban ansiosos esperando mi elección.

Elegí la mano derecha de Evelyn, lentamente abrió su puño y distinguí las llaves de nuestro auto. Comprendí que yo debería manejar de vuelta…

-continuará-