Xtories

Celia, topless y toqueteada

Celia sabe que la música alta es su única protección. Se sienta entre ellos, expuesta y temblorosa, esperando que sus manos ignoren las miradas del resto del bar. Esta noche, el riesgo no es ser vista, sino ser tocada sin pudor.

CyC4.6K vistas7.6· 5 votos

¡Hola a todos, estamos de vuelta! En este caso soy yo, Celia, quien va a contar su experiencia. Si habéis leído el relato anterior, ya sabéis cómo soy: pelo negro y rizado, bajita y delgada, y tetas que sobresalen más de lo normal. Son bastante grandes para mi tamaño, podría decir que necesitan manos grandes para cogerlos. Y, desde hace poco, Carol y yo hemos empezado con el tema exhibicionista.

Aquí voy a contar sobre la primera vez que me lancé de verdad. Me vestí con un top negro, que tenía un gran escote en forma de V, que marcaba mis pechos de manera un poco escandalosa, acompañado de una falda negra del mismo estilo, no muy corta, pero me parecía sexy y estilosa. Y, aunque dudé, decidí arriesgarme, y directamente no me puse sujetador. El top era suficiente para mantener todo en su sitio, suponiendo que no me moviera mucho, aunque se veía todo si se miraba desde un lado. Sí que me puse un pequeño tanga de lencería, no me sentía cómoda sin llevar nada ahí abajo, y en cualquier momento podía quitármelo si quería.

Fui a un bar, o pub, o como lo queráis llamar, en el que hacían un concierto, así en el interior del local. La sala estaba ya bastante llena, pero no había mucha luz, aparte de algunos momentos en los que había focos de colores destelleando en el escenario. Algunas personas se fijaron en mi, pero en general nadie miraba en mi dirección, ya que la gente estaba pendiente del escenario, donde estaba la banda aunque aún no había empezado el concierto, y de hablar entre ellos. Me aparté a un rincón, bastante apartado del gentío aunque a la vista, sentándome en un taburete alto, al lado de una mesa pequeña. Al poco se fueron apagando casi todas las luces y empezó el concierto, y mi zona quedó bastante a oscuras. Casi al instante, dos chicos que me habían mirado antes se acercaron, y empezaron a hablar conmigo, un poco de charla que dejaba claro que no estaban realmente interesados en hablar. Cogieron otros dos taburetes altos y se sentaron, uno a cada lado de mí.

Eran dos chicos normalitos, con cuerpos quizá un poco atléticos, y más altos que yo, aunque no es que eso fuera difícil. Entre los dos, que estaban medio girados para hablar conmigo, tapaban bastante del gentío que había en la sala, aunque podía seguir viendo el concierto. No es que me importara, por supuesto.

Durante la conversación fui un poco indiferente, sin ser muy activa, aunque sin dar la sensación de que me molestaban. La verdad era que estaba nerviosa, si quería olvidarme de esto e irme aun estaba a tiempo. Pero cada vez que me miraban el escote o las piernas mientras hablaban, notaba una excitación que me encantaba. Decidí empezar con lo que había pensado. Mientras ellos seguían con sus miradas, cogí mi top por los lados y estiré un poco hacia abajo, de manera que, al no llevar sujetador, mis pechos quedaron aún más expuestos, dejando ver durante unos segundos las aureolas. Ellos se alteraron al instante, acercándose más, siendo más atrevidos. Uno de ellos puso su mano sobre mi cadera, y el otro, al ver que yo miraba la mano y no me apartaba, le imitó.

Notaba las dos manos recorriendo mi piel, con pequeños apretones cada pocos segundos. Un vistazo rápido a la sala me confirmó que todo el mundo parecía estar pendiente del concierto, y me eché hacia atrás, moviendo el taburete e indicándoles a los dos que se pusieran más frente a mí. Lo hicieron, volviendo a poner sus manos sobre mis piernas después, un poco confusos, aunque parecían imaginar que iba a hacer algo. Al tener a los dos chicos más cerca y ser ellos más altos, aunque alguien mirara no vería nada, excepto quizá la espalda de dos chicos muy juntos. Y, respirando muy profundamente y con el corazón a mil, me quité el top.

Mis pechos quedaron al descubierto, rebotando ligeramente, mientras los dos chicos se quedaron unos momentos mirando embobados. Dejé el top en la mesa, y temblando un poco de los nervios, cogí las manos libres de los chicos y las llevé hacia mis pechos. La reacción fue inmediata, sus manos apretando con cierta dureza mis tetas, los pulgares frotando con fuerza mis pezones. Inesperadamente, las manos que había en mis piernas también se movieron, metiéndose por debajo de mi falda, casi peleando por su sitio. Me levanté un poco la falda y abrí todo lo que pude las piernas, y con mis manos guie los dedos de los chicos al objetivo. Un par de dedos, de diferentes manos, acabaron entrando, frotándose también más arriba. Me incliné hacia atrás, apoyándome en la pared, intentando no gemir en alto; no tuve mucho éxito, aunque no tan alto como para que se oyera con la música.

La verdad es que la situación no duró tanto como me habría gustado. Pero ahí estaba, haciendo topless en público, con dos manos jugando con mis tetas y otras dos penetrándome entre las piernas, y con tanta estimulación no pude más, y acabé, con una mano en mi boca para no hacer ruido de nuevo. Ellos siguieron jugando con mi cuerpo un par de minutos, pero decidí parar cuando vi que uno de ellos había sacado el pene de los pantalones. Si lo hubiera hecho antes de que acabara, quizá hubiera seguido el juego, pero en ese momento el sentido común que había abandonado volvió. Me volví a colocar el top y les dije que se había acabado por ahora, y ellos, aunque a regañadientes, lo aceptaron. Me pidieron el número, y aunque no se lo di, sí les dije que me dieran el suyo, por si cambiaba de opinión. Salieron conmigo, me acompañaron hasta un taxi, comportándose de forma más o menos decente, con algún toqueteo que no me molestó, y acabé volviendo a casa.

De esto ya hace un tiempo, por varias razones no había podido sentarme a escribir, aunque ahora tengo más que contar. Espero que aunque breve, os haya gustado. Si tenéis cualquier consejo, de escritura o no, o ideas, ya sabéis como hablar con nosotras. ¡Un besito!