El cornudo y el viejo vecino facha (Cap VIII)
Jamás imaginó que su paciente sería el escenario de su propia humillación. Entre cuerdas, órdenes y el silencio impuesto, el psicólogo descubre que la mente retorcida del vecino no solo busca placer, sino romperlo a él.
Novela completa diponible en Amazon:
https://amzn.eu/d/0dbUy9Hg
Capítulo VIII
Jamás en todos los años que llevo como un psicólogo, había imaginado que una mente podía ser tan retorcida y abyecta.
Aquel hombre se aprovechaba del cuerpo de aquella mujer, con su marido presente, sin que ella lo supiera, y a sabiendas de que él deseaba con todas sus fuerzas presenciar la escena, le tenía prohibido observar la situación.
Pero no tuvo bastante con aquello, por un instante, se acercó a Fran y le dijo algo al oído, Fran se sorprendió y lo miró con una mezcla de miedo y estupor.
Saco de debajo del sofá, una cuerda que utilizó para atar las muñecas por la espalda, los tobillos, a continuación, por todo su cuerpo, y lo colocó bocabajo en un reposabrazos del sofá, siempre a espaldas de su mujer, ahora, la situación era la siguiente, Toñi, semidesnuda, atada al techo, en una posición, muy Sensual, muy erótica, y su marido, en el otro extremo de la habitación, mirando hacia el rincón, totalmente inmóvil, con el único sentido que le quedaba que era el oído.
Ese Animal, esa mente oscura, volvió a la posición de Toñi, y comenzó a lamer sus pechos, morderlos, a hacerle sentir mil sensaciones. Aquel hombre utilizaba el cuerpo de esa mujer a su antojo, a continuación, con unas tijeras, cortó el vestido de esa mujer dejándola completamente desnuda. Los jirones de vestido, los arrojó encima de Fran, y este, pudo apreciar un trozo de tela que cayó cerca de él.
-Este es tu lugar…
Ya sabes cuál es tu sitio con respecto a tu señor…
El ser que te va a regalar todas estas sensaciones.
Solo yo elijo cómo dártelas, solo yo elijo cuando quiero que sientas, solo yo te puedo generar placer. -
Esas frases, dichas al aire, eran recibidas por cada uno de los que estaban en esa habitación, pensando que estaban dirigidas hacia ellos mismos.
Ramón volvió a utilizar las tijeras para cortar los hilos laterales de las braguitas de aquella zorra.
A continuación, se dirigió al otro extremo de la habitación y le pasó la prenda por la nariz a ese hombre, desde mi posición, pude apreciar como Fran las olía, y don Ramón le decía algo al oído, luego supe que le había dicho que disfrutara el olor de un coño excitado por un hombre de verdad.
Luego se dirigió a esa mujer y con la verga completamente dura, comenzó a acariciar sus labios vaginales, Toñi, al sentir aquel miembro grueso, acariciando su húmedo clítoris, comenzó a suspirar, y a gemir.
-Mhhhhhh…
Uhhhhhg…-
-¿Te gusta verdad guarra?…-
-Siiiiii… Amo…-
Yo podía ver como Fran intentaba girar algo la cabeza para poder escuchar mejor. Pero no se atrevía a girar la cabeza del todo para poder verla, sabía que ese individuo lo observaba continuamente.
De repente, don Ramón comenzó a introducir lentamente su henchido falo en el interior de esa furcia.
Los gemidos de esa mujer casada, eran cada vez más ostensibles.
Aquel hombre jugaba con las dos voluntades, penetraba aquel coño húmedo a placer, con esa mujer completamente entregada a su voluntad.
A continuación, sacó su verga de aquel coño, en medio de un sonido de protesta de ella, la desató de la cuerda del techo y se dirigieron al sofá. Allí la colocó a cuatro patas sobre el lado contrario donde estaba Fran.
Y comenzó a penetrarla en forma de perrito, las embestidas eran fuertes, enérgicas, violentas por momentos, aquellas embestidas arrancaban de esa cincuentona, insolente y digna, auténticos alaridos de placer, por un instante, Ramón se dirigió a donde estaba Fran y con los jirones del vestido de su propia esposa, vendó sus ojos, lo desató, lo colocó de pie y bajó sus pantalones, dejando su verga al aire, lo sentó en un lado del sofá y agarrando su mano, se la situó en su propia verga, eso significaba que le daba permiso para masturbarse.
Pero solo escuchando, él volvió a lo suyo, volvió a coger aquel culo blanco, amplio y poderoso, y comenzó a percutir nuevamente el coño húmedo y chorreante de aquella mujer, que no paraba de gritar y de gemir…
La tenía totalmente entregada, era completamente suyo, era su sumisa, su esclava, y a continuación, lo demostraría.
Ramón, separó las manos de Fran, de su propia verga, y las colocó por encima de su cabeza. A continuación, cogió el cuerpo de Toñi, y la puso a la contra, agarró su mano, y la colocó sobre la pierna de Fran…
-Per… ¿Qué…?-
-¡Cállate!…
Haz lo que te ordene zorra, o lo vas a lamentar-
Toñi, dejo de protestar, pero un pequeño llanto escapó de su boca, esto se le había ido tanto de las manos, que no sabía ni cómo continuar, ni qué hacer, estaba absolutamente perdida… Por no decir bloqueada.
Pero eso, a don Ramón no lo detendría, de manera que agarró su cabeza y colocó su boca sobre la verga de Fran, la obligó a introducírsela en la boca, y ella comprendió lo que tenía que hacer, de manera que, apoyada con las manos en las piernas de Fran, comenzó a practicarle una felación, Fran entendió todo, y ni siquiera emitió un sonido, don Ramón se colocó detrás y comenzó a follarla violentamente, sus embestidas eran poderosas, fuertes, enérgicas.
Aquellos embates, apenas la permitían mamar aquella verga en condiciones, pero ella seguía afanándose, por un momento, Fran comenzó a tensar su cuerpo en señal de que estaba a punto de correrse, don Ramón lo vio y le dijo a su propia esposa.
-Mi amigo está a punto de correrse. Quiero que continúes lamiéndoselo y que te tragues toda su Lefa, como si fuese el néctar más delicioso del mundo.-
Pero Toñi, aunque obedecía, no dejaba de sollozar, finalmente, Fran comenzó a correrse, a base de ostensibles espasmos, y aquella mujer seguía mamando y tragando de la mejor manera que podía, mientras recibía las fuertes embestidas de aquella enorme y gruesa verga.
Cuando Fran se hubo corrido, su pene se quedó flácido, y don Ramón, obligó a su esposa, a apoyar la cabeza sobre la verga de ese hombre satisfecho.
-Estoy a punto de correrme… Estoy pensando a quién regalarle mi néctar.-
De repente, Ramón sacó su verga gruesa e hinchada, del coño de esa madura, y dejándola en la misma posición, se colocó justo delante de Fran y lo obligó a abrir la boca, ese viejo, pensaba correrse dentro de la boca de mi paciente, pero sorprendentemente, este comenzó a acariciar con la lengua el capullo del viejo vecino y comenzó a chupar aquella verga, sumisamente, humildemente, complació tanto a su vecino, que comenzó a correrse en el interior de la boca de Fran, y este, comenzó a tragarlo todo, despacio, como si saborease un auténtico polo de carne. Después de eso el viejo vecino, se quitó de aquella posición y comenzó a masturbar violentamente el coño de Toñi, que seguía en la misma posición, con el culo hacia arriba, la masturbación, las caricias eran violentas, enérgicas, ese individuo sabía cómo hacer que una mujer se corrigiese rápido. Pero lo que ella no esperaba, era que él introduciría su dedo índice en el ano, mientras la masturbaba, la sensación de dolor y placer en ella fue tanta, que comenzó a generar auténticos espasmos, seguidos de gritos y bramidos.
Finalmente, con su cuerpo, a un tembloroso, y completamente echada sobre el regazo de Fran, ella se relajó y comenzó a relajar su agitada respiración. Aquel viejo vecino, satisfecho, se dirigió al frigorífico y sacó una cerveza, se sentó en el sofá individual de al lado, y comenzó a beberse su cerveza tranquilamente, con una sonrisa irónica y socarrona.
Dejé las gafas grabando, y apagué el portátil. Aquella sesión había sido digna de un auténtico depravado sexual.
Y tenía clara una cosa.
Ese individuo tenía que ser mío.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Primeras vacaciones 2
La promesa de Ruben era clara: rompería el culo de su esposa mientras él miraba. No era solo sexo, era una lección de sumisión donde el dolor y la…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Loba 04: Milton
Jorge siempre miró. Pero Milton no mira: Milton rompe. Cuando la mujer que creía conocer su cuerpo entra en la órbita de un gigante brasileño, la…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldBdsm pleno
- Dominación
Juguete de ella, juguete de él - Capítulo 2
Salvador no solo quiere su cuerpo; quiere su obediencia absoluta y la destrucción de su vida conyugal.
Comparte:Dominacion masculinaInfidelidad consentidaCuckold
- Hetero: General
Mentiras
Él prepara la mesa, las velas y al invitado, fingiendo que es un juego de pareja. Pero cuando la venda cubre los ojos de ella, la verdad empieza a…
Comparte:CuckoldInfidelidad consentidaDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
El mejor amigo Parte 10
Santi creía conocer a su esposa, pero la noche en que Nacho y Luis la desvistieron frente a él, descubrió que su matrimonio era solo el preludio de…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Dos desconocidos hicieron de mí lo que quisieron
Siempre fue la chica buena, la fiel, la que no se mete en líos. Pero esa noche, el abandono de su novio y la mirada de dos extraños rompieron todas…
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaDespedida sexual