Xtories

Chica cascabel 6

webelotro814 vistas
<p>Banca salía de la biblioteca llevando precariamente un buen montón de libros. Si tenía suerte, podría dedicar varias tardes a estudiar y a tratar de aclarar dudas. </p> <p>Gracias a los consejos de Celeste, estaba cogiéndole el tranquillo a evitar que los compañeros la encontrasen para usarla como chica cascabel. Por supuesto, ella estaba siempre disponible para cumplir con sus obligaciones, pero evitando ciertas zonas de la Institución a horas clave, pasando tiempo en la biblioteca y otros lugares poco concurridos, dificultaba que la encontrasen. De esta forma, apenas había tenido sexo en los últimos días.</p> <p>Distraída intentando que no se le cayera su carga de papel, la puerta de la biblioteca se abrió inesperadamente haciéndola tropezar. Los libros volaron y ella estuvo apunto de hacer lo mismo. Unas manos fuertes la sujetaron. Blanca alzó los ojos para encontrarse con los de Rodrigo. La chica se ruborizó. </p> <p>- Lo… Lo siento,- dijo nerviosa.</p> <p>Él se agachó para ayudarla a recoger los libros.</p> <p>- Ha sido culpa mía,- respondió con esa seguridad que a Blanca la dejaba sin palabras.- ¿Te has hecho daño?</p> <p>- No, no.- Se apresuró ella a contestar.- Gracias. </p> <p>Rodrigo ayudó a cargar de nuevo a la muchacha con su equipaje de papel y se quedaron un instante allí en pie sin hablar.</p> <p>- ¿Te encuentras bien?- Preguntó el muchacho.- Fue muy valiente lo que hiciste el otro día.</p> <p>- Yo… oh… Estoy bien. Aún no sé cómo darte las gracias por tu ayuda. </p> <p>- ¿El chico está bien?</p> <p>- Sí, algo magullado, pero ya está fuera de la enfermería. </p> <p>- ¿Quieres que te ayude con eso?</p> <p>- Con… ¡Oh! No, no, gracias. Puedo yo sola. Me queda mucho por estudiar. </p> <p>- Si necesitas algo…</p> <p>- No… Bueno, dicen que se te dan bien las matemáticas…- Blanca no sabía cómo se estaba atreviendo. Las palabras salían solas de su boca como si no dependieran de ella.- Puede que te pida que me expliques alguna cosa… Es que… Bueno…</p> <p>- Sí, claro,- respondió él con su natural calma y seguridad y Blanca rezó para que no le temblaran las piernas.</p> <p>- ¿Puedo… Puedo hacerte una pregunta?- Blanca estaba sufriendo por tener las manos ocupadas y no poder apartarse un mechón de pelo de la cara, como deseaba hacer.</p> <p>- Claro.</p> <p>- Ayer te vi discutiendo con Álvaro. No os caéis bien, ¿verdad?</p> <p>- No. No somos precisamente amigos. ¿Eso te apena?</p> <p>- Bueno, sois los dos únicos que me habéis ayudado. Que sois amables conmigo…</p> <p>- Lo que pase entre Álvaro y yo es sólo problema nuestro. No tienes por qué elegir. No te preocupes por eso.</p> <p>Blanca miró de nuevo aquellos ojos y no pudo evitar sonreír.</p> <p>- Tienes una sonrisa muy bonita, Blanca. No la pierdas.</p> <p>La chica notó que sus nervios se convertían en una olla de agua hirviente que rebosaba sin control. No pudo decir ninguna palabra, hasta que por fin logró algo de control sobre sus emociones.</p> <p>- Bueno, debo irme.</p> <p>- Bien. Y dime cuándo quieres que veamos esas matemáticas. </p> <p>- Claro. Claro. Gracias.</p> <p>Blanca huyó del lugar como un ratoncito que hubiera visto la sombra de un búho. Enfiló los pasillos sin levantar la mirada rezando para que nadie la detuviera y se tranquilizó cuando tuvo a la vista la puerta de su habitación. Contenta por haber evitado de nuevo sus deberes como chica cascabel (o alumna de esparcimiento y recreo, que era su nombre oficial), no descubrió al profesor hasta que fue tarde.</p> <p>- ¡Ah, Blanca!- Dijo el hombre.- Me alegro de encontrarte. Vengo a avisarte. Después de la cena, dirígete al spa. ¿Sabes dónde está?</p> <p>- Sí, profesor,- respondió algo extrañada, puesto que no era corriente que los profesores solicitaran el servicio de las chicas cascabel.</p> <p>- Ya sabes que el equipo de fulbito ha ganado la competición entre centros. Tendrán una cena especial y luego una fiesta en el spa. No faltes.</p> <p>- No faltaré, profesor,- confirmó Blanca, resignándose a no poder escapar hoy. El profesor se marchó de nuevo por el pasillo y ella entró en su dormitorio. Estudiaría un rato antes de la cena y luego iría a cumplir con sus obligaciones.</p> <p>Tras la cena, Blanca se dirigió a los baños que ya conocía de su aventura ajedrecística. Casi estaba llegando cuando se encontró con la profesora Helena, que acompañaba a Celeste, a Alba y a Clara. </p> <p>- Me alegro de que no te hayas retrasado,- dijo la supervisora de las chicas cascabel.- Me han encargado que no faltéis a la fiesta y que os advierta que tratéis especialmente bien a los jugadores. Parece ser que hoy son una especie de héroes. Entrad por los vestuarios y desnudáos. Sed amables y tratad de divertíos. En realidad no son malos chicos.</p> <p>Las chicas hicieron lo que se les había indicado y entraron a los vestuarios para desnudarse. Lo hicieron completamente excepto el choker con el cascabel en sus cuellos. Celeste, como siempre, dirigió la operación con naturalidad. A Blanca cada vez le parecía más una líder nata. Alba, con su piel blanquísima y su melena pelirroja, comentó que esperaba no tener que entrar más en la sauna, mientras que Clara, arreglándose su rizada melena castaña, tenía interés en probar el jacuzzi, que decían los rumores que había en las instalaciones. Cuando Celeste les confirmó que las otras tres le parecían preciosas, se sujetaron las toallas al cuerpo y salieron al spa.</p> <p>Salieron del vestuario y fueron recibidas por una ovación de los ocho estudiantes que estaban ya celebrando su victoria. Blanca creyó reconocer que eran todos del último año y sin duda eran deportistas a juzgar por sus cuerpos. Vestían sólo un bañador, estaban en lo que a ella le parecía una piscina poco profunda en el centro de las instalaciones y brindaban con vasos traídos del comedor. </p> <p>- Lo que faltaba,- susurró Alba.- No sé de dónde las habrán sacado, pero llevan ya unas cervezas en el cuerpo.</p> <p>- Las normas de la Institución son algo más laxas con los que ganan trofeos,- respondió Clara y Celeste asintió.- Hace un año tenían que mendigar por un tiempo para ellos en las pistas y ahora son los reyes. Para que veais las vueltas que da la vida. </p> <p>- Por lo menos estos se lo han ganado,- dijo Celeste.- Hay otros cuyo único mérito es ser hijos de alguien. Vale, chicas, ya que somos el premio, demostremos que valemos más que unas miserables cervezas.</p> <p>Diciendo esto, la morena con coletas dejó caer su toalla al suelo y desnuda, entró en la piscina con movimientos felinos. Fue recibida con alegría y ovaciones por los muchachos e incluso uno de ellos le ofreció su vaso. Ella bebió un pequeño sorbo y reprimió la expresión de sorpresa y disgusto por el sabor.</p> <p>Las otras tres chicas la imitaron, para regocijo de los jugadores. Blanca se sorprendió al acercar el pie al agua y comprobar que estaba caliente. Era una piscina termal poco profunda, con chorros de agua saliendo de las paredes. Enseguida, dos chicos se le acercaron sonrientes, alabando su belleza. El de pelo moreno le ofreció también beber de su vaso y ella aceptó con curiosidad, porque nunca había probado la cerveza. Tras un sorbo, la rechazó con un mohín que causó las carcajadas de los dos deportistas. Era amarga y le resultó desagradable. </p> <p>Uno de ellos, el moreno, le colocó su mano en un cachete del culo y la atrajo hacia sí. Acercó su rostro y la besó en los labios. A pesar de todo, no fue un beso brusco. Blanca se lo devolvió con suavidad, dejando que la lengua se paseara por sus labios acariciándolos. En un momento, la de él entraba en su boca de forma apasionada. El muchacho pasó sus manos del culo a las caderas y luego a los pechos de la chica y tras el largo beso, también dirigió allí su rostro. Los besó y los lamió sin brusquedad y al llegar al pezón izquierdo, lo atrapó entre los labios y lo acarició con la punta de la lengua, arrancando un involuntario suspiro de Blanca.</p> <p>De repente, el otro jugador se acercó por detrás, pegándose a su espalda. Era alto, con una cabellera rubia algo más larga de lo habitual entre los alumnos masculinos de la Institución. Le apartó la melena del hombro derecho y la besó en el cuello. Los labios del chico se afanaron en besar y chupar el cuello y el hombro de Blanca, cuyas piernas comenzaron a temblar casi imperceptiblemente. </p> <p>Cerca de ella, sus amigas estaban en una situación similar, con dos muchachos dedicando sus atenciones a cada una de ellas. Pero Blanca decidió que ya tenía más que suficiente trabajo con los suyos. El chico rubio a su espalda llevó una de sus manos al culo de la joven y avanzó con sus dedos entre las piernas. Blanca dio un respingo cuando notó que entraban entre sus labios vaginales, al tiempo que el moreno frente a ella mordía con suavidad su pezón derecho. </p> <p>Metió los dedos entre los cabellos negros de quien estaba chupando sus pechos y sujetó su cabeza, atrayéndolo más hacia su cuerpo, mientras que el otro muchacho chupaba el lóbulo de su oreja y la masturbaba con los dedos. Blanca se dejó llevar. No era una situación desagradable si se abstraía del hecho de estar entre desconocidos, desnuda y a su disposición. Su sexo empezaba a estar excitado y no se resistió a ello. A su lado, escuchó un gemido. Alba estaba siendo penetrada por un jugador que no había podido contenerse más.</p> <p>El jugador moreno que estaba dedicado a los pechos de Blanca, se sentó en el borde de la piscina termal y atrajo a la chica hacia él con una intención evidente. En algún momento se había quitado el bañador y estaba desnudo, con el pene erecto de un tamaño más que aceptable. Blanca se puso de rodillas y se inclinó hacia el regazo del chico, sujetando con suavidad su dura verga. La masajeó unos segundos, pero él le puso la mano sobre su cabeza.</p> <p>- Házmelo con la boca, muñequita,- le pidió. </p> <p>Blanca no respondió pero obedeció. Sin dejar de mirarlo a la cara, acercó sus labios al glande y se lo introdujo en la boca poco a poco. Lo acarició con la lengua y comenzó a masturbarlo con los labios. Mientras, él jugueteaba con sus manos entre los cabellos de la chica. Al cabo de un rato, una de las manos empujó hacia abajo la cabeza y ella permitió que la polla se introdujera todo lo posible en su boca, hasta que tocó su garganta. En ese momento, tras ella, el jugador rubio sujetó sus glúteos y llevó su propio órgano sexual a la entrada del de Blanca. El pene se clavó lentamente y penetró hasta el fondo, arrancando un quejido de la chica, ahogado por el miembro que tenía en la boca. </p> <p>El rubio folló sin prisas a Blanca desde atrás, mientras ésta le hacía la mamada a su amigo. Ella se sentía atrapada, sujeta de las caderas y de la cabeza. Casi todo su cuerpo estaba dentro del agua caliente y poco profunda y sólo asomaba su espalda, su culo y su cabeza. No sabía si en algún momento había tenido algún control de la situación, pero en caso de haberlo tenido, lo había perdido completamente. La estaban usando como a una muñeca y ella no se estaba resistiendo. </p> <p>El jugador moreno estaba enormemente excitado. Los ojos preciosos de Blanca no dejaban de mirarlo mientras le realizaba la felación y su cuerpo se movía con los empujones que su compañero le daba al follarla como un perrito. Fue demasiado para él. Cuando sintió el primer espasmo, sujetó con fuerza la cabeza de la chica. El pene entró por su garganta y descargó sus chorros de semen allí. Blanca se retorció al sentir que se ahogaba. Movió sus brazos con desesperación tratando de librarse de las manos que agarraban su cabeza, pero no tenía suficiente fuerza. </p> <p>Cuando el moreno terminó de correrse, la soltó y Blanca se sacó el pene de su boca con urgencia. Tomó aire desesperadamente y tosió ahogada. Hilos viscosos salían de su boca y llegaban a la verga del chaval, y corrían por la comisura de sus labios hacia la barbilla. Tras ella, el rubio también se corrió dentro de ella con un aullido. </p> <p>Blanca se dejó caer sentada en la piscina, tosiendo, arropada por el calor del agua y trató de recuperar el aliento para respirar de nuevo de forma normal.</p> <p>- Perdona, muñequita,- se disculpó el moreno con rostro preocupado.- No quería hacerte daño. </p> <p>- No, no,- dijo ella titubeante entre jadeos.- Yo, sólo… </p> <p>- Espera, toma algo,- dijo él.</p> <p>- No, cerveza no,- negó Blanca.- No me gusta.</p> <p>- Espera, ahí hay un refresco.</p> <p>El moreno salió de la piscina termal y el rubio se acercó a ella y le acarició el cabello.</p> <p>- ¿Estás bien?</p> <p>Blanca asintió con la cabeza, recuperándose. Él se sentó a su lado, le limpió la cara con algo de agua y se puso a arreglarle con suavidad los cabellos, que habían caído sobre su rostro. A Blanca le sorprendió que la tratase con dulzura quien hacía un momento la había poseído por detrás como si fuera un simple juguete. Pero además, sentía que la cosa no había terminado. No porque los chicos quisieran más, que posiblemente era así, sino porque ella misma se había quedado a medias. Escuchaba los gemidos de sus compañeras y de los otros chicos. A su lado estaban follando de diferentes formas y a pesar de que su intención era terminar rápido con sus obligaciones y marcharse, sentía que le debían al menos un poco de placer.</p> <p>Ese pensamiento la hizo ruborizarse de vergüenza.</p> <p>El moreno regresó con una botella de refresco de naranja y se la ofreció a Blanca, que se lo agradeció y bebió un sorbo. El frescor era agradable y el sabor dulce. También le dio una botella de cerveza a su compañero y ambos bebieron mientras charlaban desenfadadamente, con Blanca y su belleza como tema principal de la conversación.</p> <p>Ella sonreía en ocasiones ante algún comentario ocurrente sabiendo que era un descanso que no podía durar mucho. Efectivamente, no se habían acabado el contenido de sus botellines cuando el moreno volvió a besarla. </p> <p>Blanca, que casi se había adormilado sumergida en el agua caliente, reaccionó sin pensar. Respondió a los besos del chico y llevó cada mano a una de las entrepiernas de los dos. Sus penes ya estaban recuperándose del anterior embate y casi habían recobrado la dureza. Las suaves manos femeninas completaron el trabajo, inflamando de deseo a los dos jugadores. </p> <p>Los dos muchachos acariciaron el cuerpo de la chica y la besaron por turnos, lamiendo su piel, mientras que ella los masturbaba con suavidad y se dejaba hacer. En un momento dado, el moreno se echó para atrás, sentándose en el fondo de la piscina, con la cabeza apoyada en el borde. </p> <p>Blanca le puso bajo la cabeza una toalla doblada, a modo de almohada y se colocó a horcajadas sobre su regazo. El muchacho la sujetó por las caderas y la empujó hacia abajo. Blanca dirigió la entrada de su vagina hacia el endurecido pene que la aguardaba bajo el agua caliente, para empalarse en él. Con deliberada lentitud, dejó caer su cuerpo para que la verga fuera entrando en el interior de su sexo, hasta que su clítoris tocó el cuerpo masculino. Comenzó a mover sus caderas, marturbando su clítoris contra el vello púbico de él, al tiempo que el pene hurgaba en sus entrañas. </p> <p>Se temía que en cualquier momento, el otro chaval fuera a ponerle su verga en la cara, pero en ese momento no le hubiera importado hacer una felación. Tenía intención de tener su parte de placer.</p> <p>En cambio y para su sorpresa, el jugador rubio se acercó a su espalda. No entendía qué pretendía hasta que la sujetó por las caderas y notó algo duro tocando su ano. La chica dio un respingo y trató de escapar, pero ambos muchachos la sujetaban por las caderas y los glúteos, de forma que la huida fue imposible.</p> <p>- ¡No!- Comenzó a protestar.- ¡Nunca me han..!- Pero enseguida fue interrumpida.</p> <p>- No lo pongas duro o te dolerá,- le susurró el rubio directamente en su oído.</p> <p>Blanca, aun cabalgando sobre el moreno y con su verga metida en su vagina, sintió el pene del rubio abrirse paso a través de su ano.</p> <p>Un grito de dolor escapó directamente de su garganta y se desplomó sobre el pecho del jugador que tenía bajo ella, que la abrazó. El rubio no perdió el tiempo, terminó de meter completamente su polla y se puso a follar el culo virgen de su compañera.</p> <p>Blanca era un sandwich rubio y blanco entre los cuerpos atléticos de los dos jóvenes, uno que la tomaba por su vagina mientras que el otro la sodomizaba. Las sensaciones le llegaban en oleadas desde su vagina, su clítoris y su ano, y se mezclaban con las del resto de su piel, que era acariciada, besada y mordida, bañada en la cálida agua termal. El dolor de su trasero ya no era algo desagradable, para su sorpresa. la chica se retorcía y escuchaba su propia voz gimiendo al compás de las arremetidas de los dos deportistas.</p> <p>Ya sin sentido del tiempo, cuando le llegó el orgasmo, Blanca se vio incapaz de controlar su propio cuerpo. El placer la arrolló y temió perder la consciencia. Los dos chicos se habían corrido también dentro de ella y los tres se desplomaron unos encima de otros. Permanecieron allí jadeantes, Blanca en medio de los dos, abrazados, tratando de recobrar el resuello y el control sobre sus sentidos y sus cuerpos. </p> <p>- ¿Te ha gustado?- Dijo al fin uno de ellos. Blanca, con los ojos cerrados, no estuvo segura de quién había sido. Se limitó a asentir con la cabeza, porque creía que no le saldría la voz.</p> <p>La fiesta ya había tenido su cenit. Todos habían acabado de una u otra forma, y tanto las chicas cascabel como los jugadores descansaban metidos en el agua. Durante un buen rato, los chicos charlaron y bebieron cerveza, y poco más hubo que decir, excepto para Alba, que tuvo que hacerle una última mamada a uno de los chavales especialmente fogoso, cuando estaban ya en los vestuarios vistiéndose. </p> <p>Al terminar, las chicas se despidieron y regresaron a sus habitaciones. Una vez allí, Con la luz apagada y metidas en la cama, Blanca preguntó:</p> <p>- Celeste, ¿estás dormida?</p> <p>- No, ¿qué te pasa, no puedes dormir?</p> <p>- Yo… No sé cómo decir esto. Yo… ¿Tú sientes placer cuando te toman los chicos?</p> <p>- A veces.</p> <p>- Quiero decir… ¿te gusta?</p> <p>Celeste lo pensó un instante.</p> <p>- Depende del chico que sea.  </p> <p>- Es que hoy, yo…</p> <p>- Quieres decir que te sientes culpable porque te lo has pasado bien, ¿no es eso?</p> <p>- Bueno yo, quiero decir.. Sí. Bueno. </p> <p>- Nos ha pasado a todas. Como nos obligan a esto, pensamos que debemos sufrir y no disfrutar. A algunas les pasa siempre.</p> <p>- ¿Y a ti?- Yo creo que ya que no tenemos más remedio, es una tontería no aprovechar las cosas buenas que podamos sacar de todo esto.</p> <p>- Ya.</p> <p>- Escucha, Blanca, nosotras no escogimos esto. En realidad no teníamos otra opción. Somos las putas de la Institución, pero no voy a pedir perdón por lo que no es mi culpa. Y lo poco que tenga de bueno mi situación, lo tomaré. Y tú deberías hacer lo mismo. </p> <p>- Lo sé. Pero es difícil.</p> <p>- Esta noche te has follado a dos maromos que estaban como un tren y has tenido al menos un gran orgasmo. La mayoría de las niñas pijas y estiradas que estudian aquí te deben de tener una envidia de muerte, por mucho que no lo vayan a admitir nunca. Disfruta de ello. </p> <p>Las dos permanecieron en silencio a oscuras durante un rato.</p> <p>- Celeste…</p> <p>- ¿Si?</p> <p>- Eres la mejor.</p> <p>- Sí. ¿No te habías dado cuenta hasta ahora?</p> <p>Continuará.</p>

Continúa en