Xtories

Mi profesora de la uni y la chica del tren I

La clase de marketing era solo el pretexto; Rubén solo buscaba una excusa para mirar el escote de su profesora. Pero el destino le tenía reservada una sorpresa en el tren: una desconocida dispuesta a cumplir todas sus fantasías más crudas.

Sr Lex13K vistas9.2· 15 votos

Me llamo Rubén, tengo 19 años y estoy en la universidad, decidí estudiar marketing porque me llamó mucho la atención.

Físicamente soy un chico alto de metro noventa, mi complexión es normalita, ni muy delgado ni muy gordo. Tengo los ojos azules y el pelo negro, lo que más me gusta de mi cuerpo es mi sonrisa, creo que es lo que debilita a las mujeres.

El primer día de universidad fui con mucha ilusión, un sitio diferente, gente desconocida… era como empezar de cero, pero lo que más me gustó es la cantidad de mujeres atractivas y de todas las edades que vi por el campus, rubias con culazos, morenas con tetazas, gordibuenas, flacas con tetas pequeñitas… era imposible no fantasear con follar con alguna de esas hembras, hasta que vi a Lucía, mi profesora de marketing empresarial.

En cuanto la vi entrar por la puerta… madre mía del amor hermoso, una mujer de aproximadamente 1’70 de alto, pelirroja, de ojos verdes, con un par de tetas que menuda fantasía. Recuerdo perfectamente como iba vestida ese día, de pantalones vaqueros ajustados, realzaban el enorme culo pomposo que tenía, unos zapatos de tacones negros que a cada paso que daba retumbaba el sonido por toda el aula, una camisa blanca muuuy ajustada, estaba tan ajustada que las tetas estiraban los botones. Recuerdo que llevaba un escote que incitaba a la lujuria, por encima de la camisa llevaba una chaqueta vaquera que hacía conjunto con los pantalones, el pelo era lo que más me gustaba, ondulado, pelirrojo, que cada que caminaba se movía acompañando el movimiento del cuerpo. Sus ojos eran preciosos, eran tan hermosos que si te los imaginabas como se verían chupándote la polla, se te ponía dura en un momento.

Yo he sido un chico que no ha tenido muchas relaciones sexuales, pero eso no me ha impedido ser muy fogoso. Las veces que he follado ha sido como un salvaje, me vengo arriba cada que tengo a una chica a 4 patas, es imposible controlarme cuando la tengo en esa posición, viendo como entra mi polla en el coño y como el culo me mira diciendo: métemela por favor.

Y ahí estaba yo, intentando atender en clase lo máximo que podía porque de lo contrario, daba rienda suelta a mi imaginación recreando como me follaba a la profesora. Ese día no lo dudé ni un segundo, al terminar la clase me acerqué a Lucía con la intención de sacarle información y ligar con ella mientras la gente iba saliendo de clase.

- Hola Lucía, me llamo Rubén. Me gustaría saber a que grupos de prácticas tengo que asistir, que en el horario me sale que tengo 2 grupos diferentes.

- Hola Rubén, pues déjame que lo compruebe un momento.

Mientras estaba yo ahí de pie frente a mi profesora, podía ver en primer plano su maravilloso escote. No podía parar de mirar a ese par de tetas y sin darme cuenta, Lucía se percató de que le estaba mirando las tetas.

- Rubén, ¿qué estás mirando? ¿me estabas mirando las tetas? - me preguntó con asombro.

- Esto… ehh… ejem… no, estaba mirando el collar tan bonito que tienes – conseguí salvar la situación.

- Ah sí, es muy bonito, me lo compré cuando fui de viaje a Noruega ¿tú has viajado mucho? -preguntó.

- Que va, no tanto como me gustaría, he estado en Ámsterdam, Suiza e Italia, nada más. Sí que es verdad que me gustaría poder irme de viaje más de seguido, pero bueno, uno tiene que pagarse los estudios y de momento esa es mi prioridad.

- Oh vaya, te estás pagando la matrícula, eso dice mucho una persona. -me dijo – Ya tengo tu horario, vas en el grupo 2.

- Muchas gracias, Lucía.

- No hay de qué, ¿tienes clase ahora o ya has terminado?

- No, me quedan 2 clases y habré acabado ¿a qué viene la pregunta?

- Lo decía porqué yo he terminado ya y no conozco la ciudad, llegué antes de ayer y entre organizar las clases, conocer el campus y tal, no sé dónde están los supermercados y demás, por si me dabas alguna indicación.

- Oh, puesssss la verdad es que conozcos varios que están cerca de aquí, no quiero ser impertinente, pero te podría acompañar -le propuse.

En ese preciso momento, mi cabeza iba pensando en como cojones iba a hacer para follarme a tremendo mujerón, no estaba pensando racionalmente debido a que la lujuria y el deseo estaban invadiendo mi mente, me sudaron 3 cojones las clases y me fui con ella. Salimos de la universidad y durante el camino fuimos hablando, ella venía de Sevilla, consiguió el trabajo porque una amiga suya se enteró de que en mi universidad necesitaba una profesora a última hora y le vino muy bien el puesto. Sin pensárselo 2 veces, empacó sus cosas y puso rumbo a su nuevo destino.

Me contó muchas cosas de su vida y pude ver que era una buena mujer, tenía 34 añitos y llevaba 8 años de profesora en Sevilla hasta que la despidieron por culpa de una compañera.

- Oye te agradezco muchísimo que me estés enseñando la ciudad, te debo una muy grande.

- No te preocupes mujer, por esos ojitos voy a defender troya, -le dije con total descaro- ¿crees que sabrás llegar a tu casa desde aquí? Hemos dado un buen rodeo.

- Sí, desde aquí ya sé como llegar. Muchas gracias, Rubén eres un cielo. Nos vemos mañana en clase.

Nos dimos un abrazo y pude sentir ese par de tetas en mi pecho, sentí en ese momento como mi sangre se me iba a la polla, hubiera querido comerle la boca, besarle el cuello, romperle la camisa y chuparle las tetas mientras le acariciaba el coño con mi mano. Pero me tuve que conformar con un puto abrazo, “ya te comerás mi polla puta de mierda” pensé mientras la abrazaba.

El resto del día iba muy cachondo, esa profesora me había puesto muy cerdo, algo dentro de mí quería follarse a esa mujer a cualquier coste.

De camino a casa, en el tren, se subió una rubita bajita con un cuerpazo de escándalo, no lo dudé ni un segundo y me fui directo a hablarle.

- ¡Hola! Perdona, te he visto subir y he dicho: madre mía que estilazo, tengo que decírselo.

- Hola, ay muchas gracias, en verdad es lo primero que me he puesto hoy -me dijo.

- Pues te queda de escándalo, te hace un cuerpazo que quita la respiración, por cierto, me llamó Rubén -Le dije sonriendo.

- Ay me vas a poner roja JAJAJAJA, yo me llamo Paula, mucho gusto.

Durante la media hora que tenía de trayecto nos pasamos hablando sin parar, resulta que ella estudia en mi universidad, no recuerdo muy bien que carrera debido a que, con el calentón, no prestaba demasiado interés en esos detalles.

- Oye Paula, sé que suena precipitado y es un poco raro, pero tengo la tarde libre y no estoy ocupado, ¿te apetece si charlamos con un par de cervezas de por medio? Eres muy simpática

- Mira precisamente me parecería buena idea, pero es que te acabo de conocer… aunque bueno, esa sonrisita tuya me transmite confianza, así que vale, te acepto la invitación.

Cuando bajamos del tren, no pude evitar mirarle el culo, definido, redondito y muy trabajado, se notaba que iba al gimnasio. Sus tetas eran normalitas, de tamaño mediano pero tamaño más que suficiente como para poder jugar con ellas. La chica era bastante guapa y la ropa que llevaba puesta le quedaba muy bien. Se trataba de un pantalón vaquero color gris, con una sudadera negra más o menos ceñida al cuerpo. Sus ojos eran de color grisáceos, con pestañas largas y naturales, lo que hacía que su mirada fuera intensa. Su piel era blanquita con un ligero bronceado natural.

Nos sentamos en el primer bar que vimos y nos pusimos a hablar, yo estaba muy cachondo y quería follarme a esa chica a toda costa así que empecé a sacar mi lado seductor.

- Oye Paula, ¿qué opinas de las infidelidades?

- Uff pues las odio a más no poder, no entiendo a la gente que pone los cuernos y encima los justifica.

- Opino lo mismo, no existen errores, ni nada por el estilo, si una persona ha sido infiel es porque ha querido serlo, no por error.

- Exacto, 2 no follan si uno no quiere.

- Yo sería incapaz de ponerte los cuernos Paulita, sería un imbécil si lo hiciera.

- Vayaaa, ¿cómo que serías incapaz de ponerme los cuernos? Querrás decir ponerlos en general

- Bueno, pero es que ya de por sí soy fiel y leal, pero teniendo a este bellezón de mujer delante de mí, iría a la guerra con una foto tuya en el chaleco antibalas.

- JAJAJAJA Rubén que me sacas los colores, eres bastante ingenioso, lo del chaleco y la foto no me lo han dicho nunca.

- Bueno si te saco los colores es buena señal, aunque preferiría poder sacarte otra cosa a decir verdad Paulita.

- Como me digas que me quieres sacar la ropa me voy eh -me dijo con una sonrisa picarona.

- La verdad es que la ropa no es lo único que te quiero sacar, lo que te quiero sacar es un gemido tuyo mientras dices mi nombre en mi oído.

- Vayaaa… con un par de cervezas ya salen las intenciones a flote por lo que veo…

- Bueno, tampoco te hagas la santa que tu mirada me dice otra cosa Paulita -le dije mientras le miraba a los ojos con una sonrisita.

- Las damas no admitimos ese tipo de cosas, pero solamente diré que me estás poniendo muy nerviosa y no es en malos términos…

- Ohhh vaya, ya vemos que tengo razón.

- Tendrás que seguir esforzándote más Rubén, no todo es tan fácil en esta vida…

- No, tranquila, si tú ya eres mía, solo que no lo quieres admitir JAJAJAJA

Tras ese tira y afloja, supe que Paula iba a caer esa misma tarde, si de algo estoy muy agradecido es por ser medianamente guapo y saber usar eso a mí favor.

En ese momento, me acerqué a Paula y nos besamos aún estando en el bar.

- ¿Viste como querías? Rara vez suelo equivocarme, -le dije susurrando tras el beso – vamos a mi casa, vivo aquí al lado.

- Vámos.

Pagamos lo que habíamos bebido y pusimos rumbo a mi casa, por el camino íbamos cogidos de la mano y de vez en cuando dándonos besos, entramos en el portal y subimos al ascensor. Cuando se cerraron las puertas nos volvimos a besar, le agarraba el culo, le tocaba las tetas y ella me agarraba la polla, que la tenía muy tiesa.

- Vaya… este amigo quiere salir, está sufriendo -me dijo mientras me agarraba la polla.

Entramos a mi casa, por suerte mis compañeros de piso no estaban, aunque si hubieran estado, me hubiese dado absolutamente igual. La agarré de la mano y me la llevé directamente a mi habitación. Me sentó en la cama y empezó a desnudarse, se quitó la sudadera y pude ver que no llevaba nada más que el sujetador, yo me quité la camiseta y me puse de pie para volver a besarla, rodeé su cintura con mi brazo y con la mano le agarraba el culo, mientras que, con la otra mano, le quitaba el sujetador a la vez que le besaba el cuello.

Le quité el sujetador y pude ver sus hermosas tetas blaquitas, de aureolas rosaditas y pezones duros como piedras, estaba muy cachonda y no paraba de gemir a cada beso que le daba, cada caricia, cada vez que sentía mi respiración cerca de su piel. Ella no paraba de acariciarme la espalda, el abdomen y poco a poco fue bajando su mando hasta mis pantalones, los desabrochó, metió la mano y me agarró la polla.

- Dios que dura la tienes nene.

Mientras ella me iba pajeando por dentro de los pantalones, yo hice lo mismo, le desabroché los suyos, metí mi mano lentamente y fui percibiendo como el calor corporal iba en aumento hasta llegar a su ingle, antes de llegar al fondo, me detuve y pude comprobar como ella quería a toda costa que le tocase con mis dedos su coño, pero no lo hice, dejé mi mano en ese sitio durante unos segundos hasta que me dijo.

- Tócame el puto coño por favor, me pones muy cachonda cabrón.

Y le puse la mano en su coño, estaba muy mojado y caliente, con delicadeza fui acariciando, a cada movimiento de mi mano ella gemía, me abrazó por el cuello mientras la besaba hasta qué, sin previo aviso, le metí un dedo en el coño y abrió los ojos.

- Ahhhh que rico joder sigue.

Ella me apretaba la polla a cada movimiento que le hacía con la mano, poco a poco fui aumentando la rapidez con la que le masajeaba el coño hasta el punto de que empezó a gemir muy fuerte

- SIGUE JODER, ME CORRO, ME CORRO.

Y noté como un líquido chorreaba por mi mano, se deslizaba por ella y se impregnaba en el pantalón, la muy puta había tenido un squirt, solo usando mi mano.

- Madre mía Paulita, ¿que acaba de pasar? Mira como has puesto los pantalones JAJAJAJA

- Culpa tuya cabronazo, me has puesto muy cachonda.

En ese momento, le bajé los pantalones y le quité el tanguita negro de encaje que llevaba puesto, acto seguido se arrodilló y me bajó los pantalones y los boxers, dejando a la vista mi polla, dura y erguida cuál mástil.

- MADRE MÍA, QUE POLLÓN TIENES NIÑO, esto no me va a caber en la boca ni de coña.

- JAJAJAJA eso sí q te cabe, ya verás.

Cogió mi polla con la mano, se arrodilló y se la llevó a la boca, notaba como su lengua jugaba con mi capullo haciendo círculos, luego sin previo aviso, sacó la lengua y empujó su cabeza contra mi polla, notaba en la punta como se iba abriendo paso poco a poco por su garganta, hasta que, sin darnos cuenta, se había metido toda la polla dentro de la boca, notaba su frente pegada en mi estómago, sus manos agarrándome el culo para hacer fuerza y meterse la polla hasta el fondo. Estuvo así unos segundos hasta que la sacó, mi polla salió llena de babas y acompañada de una bocanada de aire muy sonora, pude ver como sus ojos lagrimeaban por la falta de aire.

Empezó a pajearme con una mano, mientras que con la otra se estaba masturbando el coño y con la lengua me chupaba los huevos.

- Que no te iba a entrar toda dice, menuda guarra eres.

- Estoy igual de sorprendida que tú, casi me ahogo, pero al final he podido meterme este pollón enterito.

- Pues sigue, sigue chupándomela.

Paula volvió a coger mi polla y se la volvió a meter en la boca, notaba como se esmeraba en darme placer, como se la metía hasta el fondo, como se ahogaba con mi polla a mitad de la garganta, como cada que la sacaba le acompañaba una tos con muchas babas. Tenía los huevos muy mojados con su saliva, veía como estaba de rodillas, como su saliva salía por la comisura de sus labios, sus ojos estaban llorosos del esfuerzo y como sus tetas estaban mojadas por las hileras de saliva que caían de mi polla.

Notaba que en cualquier momento iba a correrme, mi capullo estaba avisándome y en cualquier momento iba a emanar un chorro de semen muy contundente. El momento en el que Paula seguía chupándome la polla con esmero, mientras a su vez, ella iba masturbándose por segunda vez, no tardó en llegar mi corrida. Mi respiración iba en aumento, mi polla se ponía más tiesa, notaba como palpitaba y como hacía un esfuerzo enorme por retener el líquido que ella se tenía que tragar. No tardó en llegar, empecé a gruñir y a respirar más fuerte por la nariz, no aguantaba más, Paula lo notó y empujó su cabeza todo lo que pudo y se tragó toda la polla, en cuestión de segundos ella paró en seco, con la polla dentro de su boca y yo no pude más y me corrí. Fue tan fuerte la corrida que parecía que me estaba meando por la cantidad de leche que solté, estuve así un par de segundos hasta que me vacié por completo y Paula no pudo aguantar mucho más la respiración y sacó mi polla que ya empezó a perder rigidez. Al sacar la polla, un leve tosido acompañado de una bocanada de aire salió de su boca.

- Madre mía niño, que corrida hijo de puta, me lo has tirado todo -me dijo mientras tosía un poco más- me pones muy cerda, nunca me había tragado una corrida, siéntete afortunado porque eres el primero.

- Ay, Paulita no sabía que la chupabas tan rico y tan bien, tienes práctica eh pedazo de puta. -Le dije suspirando mientras me sentaba en el borde la cama e intentaba recobrar fuerzas.

- Me has puesto muy cachonda y quiero que me folles, túmbate, que me quiero sentar en tu cara hasta que se te vuelva a poner dura.

Yo estaba un poco cansado después de tal corrida, pero no iba a desaprovechar la ocasión de follarme a ese pedazo de mujer que se me cruzó por el camino. Acaté la orden y me acosté, Paula se puso de pie encima de mí, abierta de piernas, pude ver su coñito depilado como se iba acercando poco a poco a mi cara, se arrodilló y yo podía oler la fragancia que salía de su coñito, me moría de ganas de comérmelo.

- Siéntate ya por favor -le supliqué.

- Aún no, quiero que me lo supliques.

- Pónmelo ya en la cara, por favor.

- No, todavía no, dime que eres mío.

- ¿Eso quieres oír? ¿Qué soy de tu posesión?

- Sí, eso es lo que quiero oír.

- Pues soy tuyo Paula.

Y al oír eso, Paula puso su coño en mi cara, cubriendo mi boca y nariz. Pude notar su calor, lo mojada que estaba y abrí la boca, aguantando la respiración empecé a lamer su coño, mientras que con las manos le agarraba del culo, hacía fuerza para abajo, quería notar lo más que podía su coño en mi cara, quería morir ahogado en ese mismo momento. A cada movimiento de mi lengua, notaba como Paula gemía y movía su cuerpo, abrí los ojos y vi como tenía ambas manos apoyadas en el cabecero de la cama, como su pelo cubría parte de su rostro, como se movía de placer, aparté un momento la cabeza para poder respirar y Paula empezó a mover la cadera hacia delante y hacia atrás, yo estaba en la gloria, disfrutando del sabor de su coño, de sus gemidos, de la firmeza de su culo mientras lo agarraba cual animal. Le abrí las nalgas, empujé para adelante y le empecé a chupar el ano.

- ¿¡Qué haces niño!? ¿¡Me estás chupando el culo!? -Exclamó entre gemidos y con sorpresa.

- Sí, ahora no me digas que no te gusta porque tus gemidos no dicen lo mismo.

- Nunca me lo habían chupado, sigue, sigue.

Yo seguía chupándole el culo mientras ella estaba sentada encima de mí, yo movía mi lengua rodeando el culito y mi respiración rebotaba en su coño, cuando empezó a mover su cadera cada vez más rápido y sus gemidos seguían en aumento, su mano bajó al coño y empezó a masturbarse con ganas y de golpe paró, un chorro salió de su coño directo a mi cara y yo apreté su culo contra mi cara, quería ese líquido en mi cara a toda costa, sus gemidos se ahogaron con la corrida que acababa de tener, se dejó caer a un lado de la cama, respirando con dificultad mientras suspiraba.

- Madre mía, 2 veces me he corrido y aún no me las metido. ¿De donde coño has salido tú? Me sorprende que no tengas pareja porque tienes una lengua hijo mío… Y una polla… -dijo mientras su respiración se iba regulando.

- Toda la vida viviendo aquí y que no nos hayamos cruzado hasta ahora… por algo sería -ver a Paula acostada al lado, totalmente desnuda hizo que volviera la sangre a mi polla y se pusiera dura.

Paula se percató como se iba despertando mi polla mientras la miraba, verla en esa posición en la cama me calentó muchísimo y a eso hay que sumarle todo lo que había pasado antes y me calenté de nuevo.

- ¿La quieres dentro de ti? -le pregunté mientras me agarraba la polla y la sacudía lentamente mirándola a los ojos.

- Ay Rubén, me vas a dejar seca, no sé si voy a aguantar ahora eso dentro de mí… -me dijo mientras se abría de piernas, incitándome a que se la meta.

- Si no quieres la guardo…

- Ni se te ocurra, ven y métemela chaval.

Me acerqué a ella, me puse de rodillas y acerqué su cadera hasta mi polla, puse una almohada debajo de su cadera, saqué un condón e iba abrirlo.

- No lo abras, mejor sin condón, no te preocupes porque tomo las anticonceptivas.

Visto el panorama, no me importó follar sin condón.

- Total, me quiero volver a beber tu leche, quiero repetir.

Eso me puso más cachondo aún, me cogí la polla y la acerqué a su coño, froté mi punta de arriba abajo, abriendo sus labios vaginales, notando el calor que emanaba ese coño del interior.

- Vámos, métela, no me hagas esperar más.

Y sin previo aviso, le metí la polla, notaba como su vagina se iba adaptando a mi grosor, como su interior recibía con ganas mi polla, sus gemidos salieron de la boca sin aviso, se la iba metiendo poco a poco, como con timidez, para que nuestros miembros se vayan conociendo.

Cuando ya la tenía toda adentro y mis huevos se quedaron tocando la entrada a su culo, Paula me miró a los ojos, con sus brazos agarró mi cuello y me empujó la cabeza hacia ella. Nos besamos mientras tenía la polla dentro de ella, mientras su vagina se iba adaptando a mi grosor, mientras sus gemidos salían tímidamente de su interior a cada movimiento que mi lengua hacía dentro de su boca mientras nos besábamos. Cuando su coño se adaptó al tamaño de mi polla, empecé a mover poco a poco mi cadera, sacando y hundiendo mi polla dentro de ella, mis huevos chocaban con su piel, sus gemidos salían de su boca a medida que sus uñas se clavaban en mi espalda mientras nos besábamos apasionadamente.

- Qué buena estás mi niña, que coñito tienes.

- ¿Ah sí? ¿Te gusta mi coñito?

- Sí, lo tienes muy rico.

- Pues es todo tuyo, siempre que quieras. Haz conmigo lo que te dé la gana.

Empecé a bombear cada vez más rápido mientras no parábamos de besarnos, mientras me agarraba con una mano la cabeza y con la otra no para de subir y bajar de mi espalda hasta mi culo, yo le agarraba las tetas, le besaba el cuello, me puse de rodillas sin sacarle la polla del coño y agarré sus caderas, las subí para arriba y aumenté la velocidad. El sonido de mis huevos rebotando contra su culo empezó a ser notorio, el ritmo y el ruido del choque piel con piel, parecía ir acompasado al sonido de sus gemidos.

- Dios, Rubén, me estás rompiendo toda, no pares.

- Qué buena que estás.

- Soy tu puta Rubén, soy tu puta.

Era sin duda uno de los mejores polvos que estaba echando en mucho tiempo, bajé un poco la intensidad debido a que noté que me iba a correr si seguía con ese ritmo. Le saqué la polla y la puse a 4 patas.

- Fóllame el culo, quiero que seas el primero que me lo folle.

- ¿Segura que quieres que te folle el culo?

- Sí, estoy muy cachonda y tú me pones muy cerda, además, las putas entregan el culo y yo soy tu puta, fóllame el culo.

La tenía en 4, vi como ella sola se abrió las nalgas, como su hermoso culo se quedaba expuesto y como su vagina estaba abierta debido a la dilatación de mi polla, esa imagen me puso muy cachondo y casi me corro en el momento. Le di un par de lametones antes de meter la polla para que al menos, se lubricase un poco.

Poco a poco acerqué mi polla a la entrada de su culo, apoyé la punta en el culo y noté como Paula empezó a gemir, despacio empecé a meter la polla dentro de su culo, me costó un poco al principio porque no había entrado nada ahí y yo era el primero.

- DIOS, ME ESTÁS ROMPIENDO TODA, ME DUELE -exclamó Paula al notar como entró solamente la punta.

- Si quieres lo dejamos aquí, no quiero que te lo pases mal.

- SÁCALA, SÁCALA, ME DUELE, AUU.

Le saqué la polla y Paula se acostó de lado agarrándose el culo y con dolor.

- ¿Oye estás bien?

- Sí, pero me duele mucho, dame un momento por favor -me dijo con la voz entre cortada mientras se agarraba el culo -lo siento mucho Rubén, pero no me imaginaba que doliese tanto, si quieres podemos follar normal, ¿Vale?

- Si si, tranquila.

Pasó unos minutos en lo que se le fue el dolor y volví a metérsela, esta vez ella estaba subida encima de mí y me empezó a cabalgar mientras me besaba.

- Lo siento, sé que a vosotros os gusta mucho follarnos el culo, pero me dolió muchísimo.

- No te preocupes, de verdad te lo digo, no quiero que lo pases mal.

Nos besamos apasionadamente mientras con su cadera empezó a subir y bajar, prácticamente estaba saltando encima de mí.

- Me voy a correr como sigas así.

- Avísame que yo también estoy cerca, aunque quiero tragarme tu leche en compensación de mi culito.

- Vale vale.

Nuestro ritmo se aceleró y Paula se corrió por tercera vez, echando otro chorro de agua encima de mi polla y mojando mis huevos. Yo estaba casi a punto de correrme así que, tras eso, me puse de pie y ella se arrodilló enseguida y sacó la lengua. Me froté la polla y rápidamente un chorro enorme de semen salió disparado a su cara, entrando el primer disparo en su boca y el segundo y tercero cayendo sobre su nariz y frente. Cerró la boca y se tragó mi corrida, cogió mi polla, aún dura, y se la pasó por la cara, recogiendo los restos de semen y se la metió en la boca, tragándose todo lo que quedaba y dejándome la polla limpia.

- Madre mía niña, voy a tener que lavar las sábanas, mira que desmadre.

- Uff niño, me pones muy cerda, has hecho que me corra 3 veces, lo necesitaba. Qué polvazo.

- Tú me has dejado seco, si te quiere duchar o cualquier cosa, el baño está ahí, estás en tu casa.

Paula se metió a la ducha, cerrando la puerta tras de sí, en pocos segundos oí el sonido del agua cayendo de la ducha, saqué las sábanas y las metí a la lavadora, pero quería ir al mear, fui al baño y toqué la puerta.

- ¿Te importa si entro un rato? Es que me estoy meando.

- POR FAVOR, estás en tu casa Rubén JAJAJAJAJA -Me respondió mientras se reía.

- Esque te estás duchando… y encima estás desnuda…

- RUBÉN, que acabamos de follar JAJAJAJA, entra anda.

Entré y me puse a mear, cuando salí recogí la ropa de Paula y la doblé encima de la cama, su móvil lo tenía encima de la mesa y por curiosidad encendí la pantalla y vi su fondo, era ella con un perrito, tenía notificaciones, de una tal María y de varios grupos, intuyo que de amigos porque no podía ver los mensajes. Dejé el móvil en su sitio, me cambié de ropa y esperé a que saliera de la ducha.

- ¿Oye tienes alguna toalla? -gritó.

Se me olvidó darle una cuando entró, saqué una del armario y se la di, Paula se secó y salió desnuda del baño, se puso la ropa, fuimos juntos hasta la puerta.

- Muchas gracias mi niña, me lo he pasado muy bien.

- Yo también bombón, me has venido bien, 3 veces, es que sigo sin creérmelo JAJAJA.

- Oye ¿dame tu número no? -le dije mientras le daba un beso en la boca.

- Claro que sí. Contigo quiero repetir mucho más y que me folles el culo.

Intercambiamos el número y acompañé a Paula hasta la puerta.

Volví a mi casa y me duché. No daba crédito de lo que acababa de pasar, me acababa de follar a una desconocida que conocí en el tren, porque mi profesora me había puesto cachondo.

No sé si la vida me volverá a cruzar con Paula, a pesar de tener su número y ella el mío, era muy probable que no me hablase.

Cuando recobré la noción del tiempo, me di cuenta de que eran ya las 21h de la noche, me había tirado toda la tarde follando con Paula, me hice la cena, preparé mis cosas para el día siguiente, vi el horario y pum, marketing empresarial de 11 a 13h. “Perfecto - pensé- mañana veo a Lucía, tengo que ver cómo hacer para follármela”.

- Mañana será otro día, ya pensaré que hago.

Dije en voz alta mientras me disponía a cenar. Tras terminar me fui a mi habitación, me puse el pijama y oí como mis compañeros llegaban al piso hablando entre ellos, a los pocos minutos me quedé dormido.

Continuará…

SR.LEX

Muchas gracias a todos por leer este relato, quiero pedir perdón si hay algún fallo o cualquier cosa por el estilo.

Si todo va bien, seguiré publicando relatos de este estilo y de algunas vivencias que me van pasando.

Un saludo.