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El abuelo y la profe Parte 10 (Final)

Andrés creía conocer a su novia, pero los videos revelan una degradación que él mismo no podía imaginar. Ahora, el abuelo de una alumna no solo tiene el cuerpo de Amaia, sino que ha tomado el control de su vida y de la suya, obligándolo a ser testigo de su propia humillación.

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EL ABUELO Y LA PROFE Parte 10

¿Cómo explicar todo esto? Porque la degradación y el emputecimiento de Amaia tenían que ver con mi propia degradación y no sé cuál de las dos había comenzado primero.

Ella era una chica de lo más normalita y yo también era un chico de lo más normal y común, no sé cómo el viejo pudo ver algo más en ella, como pudo ver la posibilidad para mí, improbable, imposible, de follársela.

Pero claro, digo que ella era de lo más normalita, peo sus tetazas y su cuerpazo no eran algo normal para una profe de prácticas, tenía un cuerpo de putón, exuberante y potente y tal vez eso era todo lo que el viejo había visto en ella, un buen par de tetas, un cuerpo hecho para follar y para el placer sexual y que no estaba siendo aprovechado.

Y yo solo había visto en él a un viejo decrepito, a un simple abuelo, pero era un chulo, con una gran polla, un follador nato, un especialista en sexo.

Me quedaba por ver el último de los videos, llevaba por título “Lunes, en la escuela”.

No podía ser, me resistía a creerlo, que Amaia hubiese llegado a tanto.

Puse a correr el video.

Era un cuarto casi a oscuras, lleno de trastos, un viejo archivador de metal, algo que parecían banderas, una bolsa que parecía contener balones de vóley a algo así y una vieja estantería de metal. Y luego la puerta se abría y aparecía Amaia y detrás de ella el viejo.

_ ¿Para qué me has traído aquí? Debo volver al salón_ dijo ella y se acomodó el pelito detrás de la orejita y se cruzó de brazos, llevaba esa falda corta y una blusa y zapatos de tacón.

_No te preocupes los niños se han quedado con Mónica_ dijo el viejo

_ ¿Que era tan urgente?_ dijo ella

El viejo llevaba ahora ese mismo traje de siempre con la corbata roja, su uniforme de bancario del siglo pasado.

_ Quiero conocer a tu novio…_ dijo él

_ ¿Que? estás loco, quítate esa idea de la cabeza, con mi novio no te metas_

_ ¿Sigues enamorada de él?_

_Claro que si…_ dijo ella, enfrentándolo, seguía cruzada de brazos, imponente sobre sus taconazos.

_Pero bien que lo has hecho cornudo_ dijo el viejo, sonriendo

_Ya lo sé, no estoy orgullosa de ello precisamente……tú…..y Mónica….bueno, ya está….tampoco te voy a decir que me arrepiento…_ dijo ella

_No hay de qué arrepentirse_ dijo el viejo y se bajó la cremallera de los pantalones y sacó su enorme polla, flácida, blanda, vista así era más impresionante que en erección, parecía un gato muerto.

_Guarda eso, subnormal…._ dijo ella

_Me haces una pajita y ya….._

_Estamos en una escuela ¿No tienes respeto por nada?_

_Niña, si habrán follado en esta escuela, como se folla en todo sitio donde hay gentes, hasta Santi me ha contado como le ha dado por el culo a tu amiguita Mónica en su propio salón de clases_

_Pues yo no pienso hacer nada…._ dijo ella

El viejo se plantó ante ella y le cogió una manita.

_Solo tócala, cógela, ¿has pensado en ella? Seguro que si…_

Amaia llevó una de sus manos morenas, cogida por la manaza del viejo, hasta la polla y la rozó apenas con el dorso.

_A qué has pensado en ella…_ dijo el viejo

_Eres un idiota….machista….chulo…..no sé cómo….._ dejo Amaia, el viejo se acercó y puso una mano en su carita y busco su boca y la besó, la boca agría del viejo devoró con parsimonia la boquita carnosa, sin apuro, deleitándose en el tacto exquisito y en su perfume.

Y la manita de ella cogió la polla con dos dedos, las uñas pintadas de rojo sangre.

_Crees que haces conmigo lo que quieres ¿no?_ dijo ella y se volvieron a besar, ella cerró los ojitos, el viejo metió la mano por dentro de la falda, tocándole el culo, las nalgas expuestas, ya que el tanga era diminuto.

_Que buen culo tienes, tus tetazas son de campeonato, pero tu culazo es una maravilla_

Ella alzó la cabeza y el viejo comenzó a besarle el cuellito y seguía sobándole el culo.

_ ¿Llevas bragas o vas en pelotas por la vida?_

_Claro que llevo, idiota_ dijo ella

_Dámelas, quítatelas delante de mi_ dijo el viejo

_ ¿Eso quieres? Que cutre eres…._ dijo ella, pero ahora envolvía la polla en erección con una manita y lo estaba pajeando.

_Venga, dame tus bragas de guarra y me marcho_

_ Que imbécil eres_ dijo ella metió las manos bajo su falda y comenzó a bajarse el tanga diminuto, el mismo tanga que el viejo me había enseñado hacía apenas unas horas.

Y lo hacía de una forma tan desmañada y exquisita a la vez, levantando una piernaza morena para hacer pasar el tanga por allí y luego el otro pie, y el viejo la sostuvo con una mano.

Un gesto torpe, guarro, de niña y de putón al mismo tiempo, la joven profe de prácticas con el abuelo de una alumna, en el cuarto de los trastos.

_Toma, aquí la tienes, hazte una pajilla con ella y déjame tranquilita_

El viejo se las llevó a la nariz.

_Joder, que peste a puta que tienen, Amaia, niña, tú vas a hacer carrera y el cornudo de tu novio también_ dijo

_Bueno quítate ya…. Tengo que volver al salón_ dijo ella

_Espera, solo una cosa más_ dijo el viejo

_ ¿Qué quieres ahora, joder?_

_Abre la boquita….._

_Quita ya….._

El viejo cogió la manita de Amaia, que todavía seguía sobre su polla y la hizo hacer un movimiento atrás y adelante, acelerando la pajilla.

_Venga, zorra, hazlo bien, con fuerza ¿Cómo quieres que me corra si no?_

_Pues que te den_ dijo ella, pero haciendo exactamente lo que el viejo pedía, acelerando esa pajilla, ella estaba imponente frente a él, con las piernas separadas, los taconazos clavados en el suelo de ese depósito sórdido, los pezones se marcaban en la blusa obscenamente, las tetazas a punto de estallar como siempre.

_Abre la boquita…_ dijo el viejo

_No…._ dijo ella

PLASSSSS!!!!

Un bofetón cruzó la cara de Amaia y la dejó mirando hacía la cámara

_ ¿Te has vuelo loco, gilipollas de mierda?_

_Abre esa boca de chupa pollas que tienes…_dijo el viejo

Ella separó lo labios, retrocedió unos pasos contra la estantería de metal, el viejo llevó el tango de color negro hasta la boca y lo apretó contra los labios entre abiertos y empujó y ella abrió un poco más la boca y comenzó a tragar su propio tanga, el viejo lo embutía a conciencia, apretando la tela con los dedos y empujando.

Y luego cuando el tanga estaba completamente metido en la boquita, con solo un trozo de tela de encaje, asomando por entre los labios, el viejo puso los brazos en jarra y dejó que ella lo pajeara con ganas.

Amaia trataba de mantener la dignidad pero era imposible, su manita iba atrás y adelante descabezando la polla, sacudiendo esa humedad viscosa que ya comenzaba a aflorar, con las piernas separadas, la falda corta de color blanco dejando a la vista los muslos musculados y brillantes por el fino sudor.

El viejo llevó una mano adelante y retorció un pezón por sobre la tela y luego el otro, la carita de ella se descompuso en una mueca.

_Mmmmmmmm!!!!....._ gimoteó y sus taconazos trastabillaron hacía atrás.

_ ¿No te da vergüenza dejar a tus niños en el salón y estar comportándote como un putón barato?_

_Mmmmmm!!!....._ volvió a gemir Amaia y sus tetones eran sobados y estrujados sin piedad por el viejo y luego metió una mano por dentro de la falda y su mano escarbó en el coño desnudo.

_Mmmmmmmm!!!!....._ gimió ella y quiso retroceder pero su culo ya hacía tope con la estantería de metal.

_Creo que voy a tener que follarte, cariño, tu coño me lo está pidiendo a gritos, pobrecillo…._

_Mmmmmmmm!!!!.....gimió ella enarcando las cejas, los ojos llorosos

_Date la vuelta, cariño….enséñame el culo_ dijo el viejo y ella lo hizo, se giró con lentitud y luego cogió los bordes de su falda y la levantó y el viejo dio un paso atrás para admirar ese culazo y era espectacular, redondo, carnoso, moreno, las carnes parecían palpitar, con un leve temblor de músculos y piel.

PLASSSSSS!!!!

_Mmmmmm!!!....._ ella arqueó la espaldita

PLASSSSSSS!!!!!

_Mmmmmmmmmm!!!!......._

El viejo sonrió a la cámara.

_Mira si te viera tu novio ahora, cariño, seguro que le encantaría al cornudín_ dijo y acercó su polla al coño y a las nalgas y empujó y ella lanzó un hondo suspiro de satisfacción.

_MMMmmmmmmmm!!!!!......._ y luego Amaia puso las manos sobre la estantería de metal y el viejo se hundió en ella.

Y se la follo bien duro, como un puto conejo, la inmensa polla emergiendo desde los pantalones del traje como durante siete minutos y las pernazas de ella comenzaron a temblar sobre los taconazos y la estantería también temblaba como si hubiera un terremoto allí y unos muñequitos que había en la estantería cayeron al suelo con estrepito.

Y el viejo cogió el pelo de Amaia como una rienda y jaló de él hasta que ella echó la cabeza hacía atrás, con el tanga enrollado y embutido en la boquita, y besó su cuellito mientras la follaba y ella se corría.

_Te follo donde quiero y como yo quiera, porque eres mi puta, entendido, zorra_ dijo mordiendo las palabras, silabando entre dientes.

Y luego, le quitó el tanga de la boca y se lo guardo en un bolsillo del arrugado blazer y la besó en la boca, mientras ella trastabillaba una vez más sobre los taconazos y sus manos de uñas pintadas de rojo se aferraban a los caños de la estantería.

Y ella respondía al beso, sacando la lengüita, frunciendo los labios para juntarlos con los labios marchitos de ese abuelo.

_Ahora de rodillas_ dijo el viejo y ella se giró y se puso en cuclillas y se metió esa verga en la boquita y el viejo sacó su móvil y la filmó, mientras ella mamaba y mamaba, hasta que el viejo escupió toda su lefa, llenando la garganta de mi novia y yendo directo a su estómago.

Y uní esa imagen a la de ella caminando por los pasillos de la escuela, entrando a su salón de clases y el viejo caminado detrás, bamboleándose como un oso polar.

Y entonces recibí un mensaje del viejo en mi móvil.

Era un video, era el video que faltaba, el video perdido.

El primer plano de Amaia con la boca llena de polla, aceptando que el viejo la filmara, los ojos abiertos, mirando hacia arriba y una manita acariciando los huevos de su macho y una manaza del viejo apartándole el pesado pelo oscuro de la carita, acariciándole la cabecita, como a una mascota.

Me corrí por fin, retorciéndome como un pelele sobre el sillón de trabajo en la universidad.

En todo sitio donde hay gentes se folla, había dicho el viejo, tenía razón.

Fui a buscar papel para limpiarme.

¿Qué haría ahora? Ni yo mismo lo sabía, por lo pronto no me quedaba más remedio que volver a mi casa, debía comer, debía dormir y tal vez debía hablar con Amaia, con mi novia o con mi ex novia, no lo sabía ya.

Llegué al piso, Amaia estaba en el cuarto, con el portátil en el regazo, con unos leggins ajustados y los pies desnudos, había ido al gimnasio en mi ausencia, había que mantener ese cuerpazo, estaba claro.

Me senté en el borde de la cama, acaricié uno de sus hermosos pies desnudos, hice un masaje en la planta del pie, ella sonrió.

_ ¿Mucho trabajo, cariño?_ dijo

_Un poco_ respondí

_He estado pensando_ dijo ella

_ ¿Si? ¿En qué has pensado?_ dije

_En nuestra boda, quiero que sea grande, con todo, aceptaremos la oferta de mi padrino y la haremos en Canarias con todos nuestros amigos…._

_ ¿Con Mónica también?_ dije

Su rostro se ensombreció, su guapa carita de niña morena se contrarió de repente.

_Bueno es una amiga reciente, no sé si debo invitarla_ dijo ella un poco despectiva.

_Amaia, cariño ¿hay algo que quieras decirme o contarme?_ dije, seguía yo acariciando su pie desnudo.

Ella hizo el portátil a un lado.

_Ven aquí_ dijo

Me acerqué a ella, nos besamos, pensé en esa imagen última, la mamada que le había hecho al viejo en el cuarto de los trastos.

_ ¿Sigues queriendo casarte conmigo?_ dijo ella

_Claro ¿Qué pregunta es esa?_

_Porque tú eres perfecto para mí, serás el marido perfecto para mi_ dijo cogiendo mi cara con sus manos fuertes.

Me sonó un poco enigmático, pero ya estaba cansado de pensar.

_Voy a ducharme_ dije

Al día siguiente estaba como adormecido, había perdido toda voluntad y propósito, por momentos pensaba en todo lo que había visto y no me lo podía creer, Amaia follando con ese viejo y luego con Mónica y luego en la escuela y ella que no se decidía a contármelo, tal vez pensaba que no valía la pena causarme daño, pero a fuerza de mantener esa mentira, de hacerme cornudo.

Tampoco podía encajar bien esa actitud de Amaia, aunque ella siempre había sido bastante introvertida, no era una persona de hablar mucho, había una parte de ella misma que siempre se había reservado, a la que yo no había tenido acceso.

Tal vez era por allí por donde ese viejo había entrado en su mente, tal vez ni ella misma sabía lo insatisfecha sexualmente que estaba conmigo.

El viejo había sabido todo, había leído en nosotros como si fuéramos libros abiertos, aunque todavía tenía mis dudas si él sabía que yo era el novio de Amaia y si era así, cuando lo había sabido finalmente.

Pero pronto tendría la respuesta, más pronto de lo que esperaba.

Llegué a casa, apenas había intercambiado algún mensaje con Amaia y mucho menos con el viejo.

Noté algo extraño nada más llegar, el piso tenía un espacio pequeño de recibidor, antes de entrar a la sala, donde dejábamos las llaves en una pequeña mesilla adosada a la pared y Amaia estaba allí, esperándome.

_Hola, cariño_ dijo y me abrazó

_Hola, amor ¿pasa algo?_ dije

_Tenemos un invitado a cenar_ dijo ella

_ ¿Un invitado, por qué no me has dicho nada?_

_Pensé que era mejor que fuera una sorpresa, es…..el abuelo de una de mis alumnas_ dijo ella y se retorció las manitas morenas.

_Aquel que te había invitado a…..-

_Si, ese mismo_ dijo ella

_Bien ¿ya ha llegado?_ dije, en un momento tomé la decisión de seguir el juego del viejo hasta el final.

_Está en la sala_ dijo ella

Allí estaba el inefable viejo, con su traje arrugado de empleado bancario del siglo pasado, la infaltable corbata roja con pintas azules.

Sentado en el sofá del piso que compartíamos con Amaia, mi novia, mi futura esposa.

_ Andrés, este señor es Raúl_ dijo Amaia

_Encantado, Andrés, es un gusto conocerte_ dijo el viejo y me extendió la mano pero sin levantarse del sofá, en un evidente gesto de descortesía.

_Amaia ya me ha hablado de usted_ dije y estreché su manaza pesada, el viejo sonreía con una sonrisa bobalicona, estúpida, me di cuenta que lo había sabido desde siempre, tal vez no la primera vez que hablé con él, en la que me describió de manera soez a mi propia novia, ante mi silencio cómplice, pero luego se había enterado, rápidamente y había jugado conmigo, había sido parte de su juego, por eso aquello de insistirle a Amaia para que me metiera la idea de verla follar con otro hombre.

No era a mí a quien estaba metiendo la idea en la cabecita sino a la propia Amaia.

_Espero que te haya hablado bien_ dijo él

_Claro que sí, me dijo que le hacía recordar a su propio abuelo_ dije

_Pues anda que bien_ dijo el viejo

Amaia llevaba unos vaqueros ajustados como casi siempre y esas botas de tacón con herrajes plateados y una camisa corta que dejaba su vientre al desnudo.

_ ¿Y qué has cocinado? _ dije

_Pasta y una ensaladilla_ dije ella

_ Ensaladilla de bonito, mi preferida_ dijo el viejo

_Bonito, que bien_ dije

Amaia había preparado unas ginebras con hielo y las trajo a la mesilla frente al sofá.

_ ¿Así que trabajas en la universidad?_ dijo el viejo

_Si, esa fue la razón por dejamos Madrid_ dije

_Yo también soy de Madrid, pero vivir en una ciudad más pequeña tiene sus ventajas_ dijo el viejo.

Me senté en un sillón que había enfrente del sofá, bebí el trago, el frescor me entró por la garganta con violencia y alivio al mismo tiempo.

El viejo bebió con delectación y luego chasqueó los labios, esos mismos labios que habían besado los labios de Amaia tantas veces.

Ella estaba de pie ante nosotros, como sin saber dónde sentarse.

_Siéntate aquí conmigo, hija, el sofá es más cómodo_ dijo el viejo palmeando los cojines a su costado.

Amaia se sentó con las rodillas muy juntas, el viejo pasó un brazo por los hombros de mi novia.

_Amaia, es una gran chica, estoy feliz de que sea la profe de mi nieta_ dijo él

_Es una profe excelente y será una gran esposa también_ dije, como una provocación, no podía pensar, estaba superado por la situación.

Amaia quitó el brazo del viejo por detrás de los hombros.

_Voy a ver cómo está la salsa_ dijo se puso en pie y fue a la cocina.

_ ¿Desde cuándo lo sabes? _ dije en cuanto nos quedamos solos

_ ¿Que eres su novio? Desde la primera vez que quedamos a tomar un cafelito con Amaia, me dijo que su novio se llamaba Andrés, le pedí que me enseñara una foto_

_Joder, como te has divertido conmigo_

_ ¿Y tú chico? ¿Qué coño pasa con vosotros, chaval? Me tendrías que haber dado de hostias por hablar así de tu novia_ dijo

_No lo sé…..no sé por qué lo hice, por curiosidad tal vez, pensé que sería imposible que….-

_Pues ya has visto que no……_

_Si, ya he visto que no…_ dije, me sentía completamente avergonzado y humillado, pero notaba algo cálido en el tono del viejo, casi paternal.

Amaia regresó de la cocina.

_Ya he puesto la pasta en el agua_ dijo

_Ven siéntate, pequeña, ya he estado hablando con Andrés_ dijo el viejo

_ ¿Que? ¿Qué has estado hablando con Andrés?_ dijo ella y se sentó al lado del viejo.

_Que hay que abrirse a las nuevas experiencias_ dijo el viejo y puso una mano en la pierna musculada y torneada de mi novia, sentí una erección al instante.

_No entiendo…_ dijo ella mirándome a mí y luego al viejo, había temor en su mirada y disfruté su desconcierto.

_Que estoy de acuerdo…._ dije

_ ¿Estás de acuerdo?_ dijo ella

_Que me gustaría verte con otro hombre. Follar con otro hombre_ dije y bebí el ultimo resto de mi trago.

_Cariño, no sabes lo que dices, creo que mejor dejamos la cena para otro día_ dijo ella y comenzó a incorporarse del sofá.

El viejo puso una mano en su hombro, impidiendo que se pusiera en pie.

_Espera Amaia, yo creo que es una gran oportunidad, de cumplirle esa fantasía a tu novio_

_ ¿Cuál fantasía?_ dijo ella con acritud

_Esta…._ dijo el viejo y giró la carita de ella y le dio un pequeño pico en los labios.

Ella se hizo hacía atrás y volvió a mirarme.

_ Andrés ¿no vas a hacer nada?_ dijo ella casi con reproche

No respondí, dejé mi copa sobre la mesilla.

El viejo volvió a la carga y esta vez besó a Amaia con un morreo en toda regla, ella cerró los ojos y la manaza del viejo se coló por debajo de la densa mata de pelo oscuro acariciando la nuca y el cuello.

Unos minutos después ella estaba mamándole la polla al viejo en nuestra propio sala, con la camisa desabrochada, con sus tetazas asomando por sobre el sujetador y el viejo seguía bebiendo de su copa tranquilamente y yo me tocaba la polla por sobre los pantalones.

_Eso es cariño….que buena mamona eres….que tu noviecito se entere de la mamona con la que se va a casar…._ decía

Y luego fuimos a nuestro propio cuarto, Amaia hacía como si yo no existiera, había dejado de existir para ella, ni siquiera me miraba.

Y luego estaba en pelotas a cuatro patas, el viejo la embestía por detrás, de pie al borde de la cama, sus tetazas se entrechocaban obscenamente.

PLASSSSSS!!!!.....PLASSSSSS!!!!

_Joder que pedazo de ojete tiene esta zorrita, Andrés, ya lo ves……mira como me la follo, mira que zorra es…._decía el viejo, haciendo rimas estúpidas y yo de pie al borde de la cama, también en pelotas, porque el viejo me lo había ordenado y cascándome la polla, que al lado de la monstruosidad de verga del viejo parecía pequeña pero no lo era, mi polla era de tamaño promedio.

_AHHHHHHH!!!!......dios…..dios…Si….si….SIIIIII!!!!!_ Gemía Amaia, al principio se había resistido a gemir muy alto, pero ahora se le había pasado la vergüenza y gimoteaba y aullaba como una verdadera zorra.

Y verla tan de cerca, era impresionante, me parecía que estaba tan buena y a la vez era tan guarra, tan vulgar, las plantas de su pies cuando eran aferradas por el viejo con sus manazas groseras, las curvas sinuosas de su caderas, sus piernas morenas y musculosas, toda ella era un putón, un zorrón hecho a la medida del viejo, de la polla asquerosa, gorda y venosa de ese viejo.

Y verla correrse una y otra vez completaba el cuadro de humillación.

Y luego le dio por el culo y antes habían hecho un 69 y el viejo le había destrozado el coño salido para afuera, deforme, con su lengua rasposa y gorda y después, apuntó su polla en el prieto agujero del ano y la enculó con determinación.

_Mira como le abro el culo a tu novia, chico, te dije que lo haría y he cumplido, joder, vaya si he cumplido_ decía.

El viejo se corrió en su boca y en su culo y en su cara y luego la llevó al baño y la meó, la baño en orina y yo también me corrí como un cerdo, como un cornudo consentidor repugnante.

Todo acabó, el viejo finalmente se marchó.

Amaia y yo quedamos frente a frente por fin.

_Bueno, creo que…todo ha acabado entre nosotros_ dije

_ ¿Por qué dices eso?_ dijo ella, estaba recogiendo sus ropas del suelo de la sala.

_ ¿Cómo piensas que podremos seguir luego de algo así?_ dije

Ella dejó la ropa sobre el sofá y vino hasta mí, tenía una expresión tan inocente y cohibida que me sorprendió.

_Andrés, tu querías verlo, era tu fantasía, no tiene nada de malo_ dijo y se abrazó a mí, sentí sus tetones pegarse a mi pecho.

_ ¿Cómo qué no tiene nada de malo?_ dije

_Joder, tú has dicho que querías verlo ¿A quién hacemos daño con esto?_ dijo y seguía abrazada a mí y me besó, con la misma boca con la que había tragado la lefa del viejo.

_ ¿Estás enamorada de él?_ dije

_ ¿De ese viejo gilipollas? ¿Tú estás loco?.....es un subnormal, pero tiene esa polla y sabe follar, es una máquina de follar, tú lo has visto_ dijo ella, como excusándose.

Su argumento era tan inocente, tú lo has visto, había dicho ¿Quién podría negarse a algo así? parecía decirme.

_Si, lo he visto….pero no sé si quiero esta vida para mi_ dije

_Si me pides que no lo haga más con el viejo, lo dejó, no lo hago más, no vuelvo a follar con él_ dijo ella

_ ¿Harías eso?_

_Te amo y quiero casarme contigo, lo sabes_

_Joder, Amaia, estamos locos yo creo_ dije

Pero me estaba engañando a mí mismo y pronto lo comprobé, el viejo volvió a follar con ella y con Mónica, se lo montaba con las dos.

Y muy pronto me vi presenciando como lo hacía, en mi casa y en el piso de Mónica y también me enteré de que el viejo se las había follado en la escuela, a las dos al mismo tiempo.

Amaia seguía diciéndome que no tenía nada de malo y que seguía amándome y creo que era sincera cuando lo decía.

Hablé con uno de mis mejores amigos en Madrid.

_Tal vez te convendría hacer terapia psicológica_ dijo

_Si, lo he pensado ¿pero con quién?_

_Conozco una persona, creo que es un especialista en tratar casos como el tuyo_ dijo mi amigo

Llamé a un número y concerté una primera cita, era psiquiatra y tenía su consultorio en Madrid.

Todo el tiempo estaba pensando en acabar mi relación con Amaia y cuando trataba de hablar con ella era inútil, era como hacer razonar a una niña pequeña.

Y yo no me decidía a dejarla y luego cuando presenciaba esas bacanales de sexo me corría y sentía esa extraña y culpable adrenalina correr por mis venas y me decía que ya nunca podría dejarlo.

Ese mismo día que debía viajar a Madrid, Amaia me dijo que había quedado con el viejo y con Mónica, en ese mismo bar de la primera vez.

Fui hasta allí y les vi, pero no eran solamente ellos tres, también estaban Salva y Santi, los amigos del pádel.

Mi corazón volvió a sentir un nuevo estremecimiento, el viejo había decidido abrir el juego, dar un paso más en el emputecimiento de Mónica y de Amaia, de la profe tetas y la profe culo como él las llamaba.

Les veía conversar a los cinco, el viejo con un brazo sobre los hombros de mi novia y Santi haciendo lo mismo con Mónica, ella con su rubio pelo rizado y abultado y las dos sonreían nerviosamente y Salva que se relamía mirándolas, no pudiendo creer que estaba a punto de follarse a las profes de la escuela.

Me fui de allí y cogí el tren a Madrid.

Ya era de noche cuando llegué.

El consultorio del psiquiatra era en un barrio de categoría y en un edificio antiguo y oscuro, no tenía ascensor y subí tres pisos por escalera.

Me abrió la puerta una secretaria, a pesar del estado de angustia que llevaba, noté que era una mujer muy hermosa, demasiado para ser una simple secretaria.

Rubia, con un rostro perfecto y aniñado y un cuerpo de escándalo, bastante alta además, vestía un vestido negro que se ajustaba a su cuerpazo.

_ ¿Andrés? pase, el doctor le está esperando_ dijo ella

Pasé a una sala con viejos sofás de cuero y algunas pinturas en las paredes.

_Fernanda, ¿queda algún paciente todavía?_ dijo una voz y se asomó un hombre, con el pelo largo y cano, le calculé más de setenta años, no esperaba que fuera tan viejo.

_Este caballero, doctor_ dijo

_Bien, será el último paciente por hoy, luego puedes irte, Fernanda_ dijo el doctor, parecía cansado.

Pasé al consultorio, las paredes estaban revestidas con paneles de madera, había lámparas con tulipas verdes y un escritorio de caoba y un diván turco.

_ ¿Andrés, verdad?_ dijo estrechándome la mano.

Sentí una cierta sensación de paz al estrechar su mano

_Si…._ _Lanfasone….._ dijo él, presentándose, sabía que ese era su extraño nombre

_No sé por dónde empezar_ dije, sentándome en la punta del diván.

La puerta de la consulta se abrió y se asomó la cara de la rubia, era espectacular, pensé que era una de las mujeres más hermosas que había visto en mi vida.

_Me marcho, doc_ dijo con voz cantarina

_Está bien, Fernanda, hasta mañana_ dijo el doctor.

Ella cerró la puerta, dejando una estela de perfume exquisito.

_ ¿Es su secretaria?_ dije

_Si, hace tiempo que está conmigo_ dijo sonriendo.

_No es española_ dije

_No, es argentina_

Lanfasone tenía entre sus manos una pipa, apagada y fría, jugó con ella.

_Estoy bastante angustiado_ dije

Él se arrellanó en un sillón de respaldo muy alto

_Ningún problema es tan grave como parece_

_Es una historia algo extraña_ dije

_Pues cuéntamela entonces, sin omitir detalle, de principio a fin _ dijo Lanfasone

_Era el primer día de clases de Amaia y yo quería estar cuando ella saliera de clase………_dije

FIN

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