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Esposa Infiel – La psicóloga

Diana llevaba meses sin sexo y el silencio de su marido la consumía. Cuando la tensión laboral se rompió con un beso en la oscuridad de la discoteca, supo que esa noche no volvería a su casa. El hotel estaba vacío, y el regalo que le prometía sería más que un simple detalle.

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Esposa Infiel – La psicóloga

Otro proyecto con problemas, nuevo incendio que apagar, con un ambiente laboral muy tenso, más aún cuando trabajas con mujeres en el área, las cuales no se pasan entre sí.

En un grupo de 18 profesionales, destacan las 02 psicólogas, Diana y Romina, una casada y la otra divorciada, para variar no se llevan y esto se replica en el desenvolvimiento del área, mi misión era armonizar el grupo y reencaminarlo para que alcancen las metas trazadas.

Me acomode en la guardia 1, coincidiendo con Diana, que era la líder del Programa Conductual (PMC), conocedora de su trabajo, astuta, recatada, buena onda, muy sutil para hacer su trabajo.

Diana con 37 años encima, achinada, de ojos oscuros muy delgada para mi gusto, casi plana, piernas delgadas y torneadas, cabello lacio pintado en rubio degrade, que le llega hasta los hombros y todo lo que se ponga le queda flojo, sin dejar nada a la imaginación.

Su colega, Romina, cuarentona, divorciada, blanca rosada, con un tremendo par de tetas, cabello ensortijado hasta la mitad de la espalda, piernona, cintura formada y con un trasero aceptable, más loca que una cabra, de labia fácil y siempre en doble sentido; tuvo un divorcio difícil y un descubrimiento sexual posterior, del que siempre pregonaba.

Al final de cuentas tuve un affaire con ambas, pero esta es la historia con Diana, a quien fui conociendo más, a mi lado en todo momento, nos permitió conversar mucho, ya en confianza me comentó su situación marital, el marido la tenía desatendida y relegada, llevaba meses sin sexo; esto la puso en mi radar.

Por lo general no ceno, un día baje al comedor para llenar mi tomatodo con agua, al salir al patio para fumar, Diana discutía airadamente por el celular, mi presencia hizo que corte la llamada, alicaída me comento que acababa de discutir con su marido, una colega lo había visto “bien acompañado” y en situación evidente, lo llamo para pedirle explicaciones y terminaron discutiendo. Le ofrecí un cigarrillo el cual en dos o tres aspiradas se lo acabo, estaba por irse, sus ojos brillaban de ira, la tome por la mano halándola hacia mí, para abrazarla fuertemente, ella se dejó y su cabeza termino en mí pecho, cuando la sentí más tranquila la solté, aproveche para comentarle los motivos de mi divorcio y mi frustrada relación con Daniela, al final cerramos la conversa con un gran abrazo, a partir de ese día, Diana me enviaba un mensaje vía WhatsApp para que baje a fumar y conversar con ella.

Diana siempre está arreglada, peinada, ropa planchada, muy poco maquillaje, de imagen impecable, a pesar de su edad no tiene hijos, no le he preguntado el por qué. Nos tocó bajar de libres y nos sentamos juntos en la minivan, ya en el aeropuerto nos tomamos unas cervezas, quedamos en salir a comer o tomar algo en Lima, pero no se pudo.

En este ir y venir del trabajo, pasaron 03 meses, sin que ocurra nada entre nosotros, igual yo flirteaba con Romina; hicimos costumbre el cigarro después de la cena; llego el mes que menos me gusta den año, la asistenta social se encargó de difundir la noticia, Diana y Romina se encargaron de los preparativos para celebrar mi onomástico, torta y dulces, rodeado de la gente de la oficina y por fortuna estábamos las dos guardias; los chicos me regalaron una colección de funkos de Ozzy Osbourne, detalle más que apreciable; Diana fue la encargada de entregármelo y sutilmente me dijo: luego te doy tu regalo – sonriendo cortésmente.

Siendo fin de semana, organizaron una cena, llegábamos al campamento nos cambiamos y salíamos; antes de terminar de cambiarme, recibo una llamada del gerente del proyecto, indicándome que debido a temas ajenos a la empresa no subiríamos a mina al día siguiente, debido un paro de comunidades (tan común por estas épocas)

Esta situación genero un cambio de planes, no solo era la parrilla ahora podíamos tomar, aprovechamos la coyuntura, luego de cenar nos fuimos a una discoteca, no soy muy afecto a bailar, pero la ocasión lo ameritaba, me controlaba al máximo, ya que bebo para la cabeza y no para los pies, en plena jarana, no vi a Diana, la busque, estaba en la zona de fumadore (terraza) conversando por celular bastante ofuscada, no intervine, al verla molesta le di una escaneada de pies a cabeza notando que tras esa ropa entallada (ahora sí) se ocultaba una contorneada figura, nada despreciable a la vista, cuando termino de hablar, me acerque y la abrace, ella pego su cabeza a mi pecho, la tome la mano para darle una vuelta y deleitarme con su figura, un par de piropos bastaron para que se sonrojará.

Regresamos al interior, note que se me pegaba más de lo acostumbrado, las bebidas iban y venían, Diana tomo mi mano y me sacó a bailar, no me pude negar, bailamos buen rato, uno de los colegas nos trajo cervezas, brindamos y disfrutamos del momento; al rato la sacó a bailar, ella me miro como pidiendo permiso, asentí y se fueron a bailar.

La noche estaba en su mejor momento, el ambiente era ideal, Diana regreso para llevarme a bailar, instantes en que ponen una balada, la tome por la cintura y la pegue hacia mi:

· ¿Ya estas más relajada?

- No quiero hablar de eso.

· Por cierto, aun no me has dado mi regalo.

- Mmmmm, verdad.

· No lo has olvidado.

- Claro que no, viene con un lazo rojo.

Deslice mis manos por sus caderas, Diana me miraba fijamente, en este momento los demás no existían, mantuvimos la cordura, termino la pieza musical y regresamos donde estaba el grupo y seguimos departiendo, ella sutilmente me tomo por la mano y entrelazo sus dedos con los míos, se puso de pie y me dijo que ya volvía.

Romina se acercó para conversar conmigo, así como el resto de los muchachos. se acercaron otros colegas y se unieron al grupo, Diana regreso y se sentó a mi lado, los tres hicimos hora, al cabo de un rato, Diana me hace una señal, la escaneé y grande fue mi sorpresa al ver un pequeño lazo rojo colgado de su blusa, entendí al instante lo que ocurría.

Clavó su mirada en mí, entendí que debíamos retirarnos a un lugar más tranquilo, Romina se percató de esto, y me hizo que revise mi celular:

- Lunatacas, aprovechen que están todos bailando y váyanse.

- No seas gil, Diana se te acaba de regalar.

Nuestras miradas se cruzaron y con los ojos me hizo que me vaya, tome de la mano a Diana y la conduje con dirección a la barra, compre un par de cervezas, brindamos, me pidió salir a tomar aire; ya en la terraza, la pegue contra la pared, acaricie su rostro y acerque mis labios a los suyos, ella cerró los ojos, ofreciéndomelos, fue un suave beso.

Los besos fueron incrementando de intensidad, ufffff, sus brazos cruzaron mi cuello y pegando su cuerpo al mío, parecía que lo quería restregar, entraron varias personas y detuvimos nuestro accionar.

Salimos raudos del local, caminamos uno metros y nos detuvimos para besarnos apasionadamente, mis manos recorrieron su espalda para detenerse en sus nalgas y acariciarlas.

- Lunatacas, ¿te parece si compramos algo para tomar?

· Si claro y de paso vemos a donde podemos dormir.

- ¿Dormir, piensas dormir?

· Un hotel para poder recibir mi regalo.

- Vamos a tu habitación, estas en el 5to. piso y ahora no hay nadie,

· Tienes razón, nos arriesgamos entonces.

- Ahora ya estamos en sintonía.

Encontramos una licorería, compre cerveza y gaseosa más unos piqueos, tomamos un taxi y partimos hacia el hospedaje.

Sobre el sofá

En mi habitación metí las bebidas en el frigobar, ella entro al baño, me senté sobre el sofá, ella salió con la blusa desabotonada, el cinto abierto y el pantalón a medio caer, antes de sentarse se quitó los zapatos, la jale para hacerla sentar sobre mis piernas, quedando nuestros rostros muy cerca; sin mediar palabra, acaricie su rostro, Diana cerro los ojos, los instintos afloraron ipso facto, nuestras lenguas se enlazaron en duelo aparte.

Ella se montó a horcajadas sobre mí, quitándome la camisa, hice lo propio con su blusa, dejando un brassier negro, que ocultaba un pecho mediano perfecto a la vista, solté el broche y libere sus pechos, notando un pequeño pezón oscuro de aureola símil, no lo dude y me abalancé sobre uno de ellos para succionarlo a placer, ufffff, Diana se acercó más como mostrando que le gustaba, me deleite buen rato con sus pezones, mordisqueando, succionando y lamiéndolos, ambos estaban duros y erectos.

Largo rato atendí sus pechos sin dejar de besarnos, mis manos no dejaban de amasar sus pechos y jugar con sus pezones, los achinados ojos de Diana, mostraban un brillo inusual, se puso de pie para dejar caer el pantalón, hice lo propio, por suerte tenía los preservativos a mano, se sentó sobre mis piernas y nos besamos. Una de sus manos busco bajo mi bóxer, encontró mi ariete y empezó a pajearme suavemente, luego hizo a un lado su trusa, antes de que se clave le mostré el preservativo, procedió a colocarlo.

Ella mismo rompió la envoltura, agito mi ariete y puso el preservativo, llevo una mano a su boca para ensalivarla y bajar a sus partes nobles, acomodo mi ariete en la entrada y se fue clavando sola, mmmmm, esto me hacía falta, mmmmm, mucha falta – exclamaba Diana.

Sentí poco a poco como el calor de su interior cubría mi ariete, ufffff, ella se acomodó y empezó con un suave movimiento de caderas, acomode sus torneadas piernas para que se acople mejor, logrado mi objetivo empezó a moverse con mayor soltura y a disfrutar del momento.

· Lunatacas, necesitaba esto.

- Así, ¿te gusta?

· Si, mmmmm, mucho, mmmmm.

La posición me permitía disfrutar de sus pechos, así que manos a la obra, mi lengua los degustaba y mis manos ayudaban a que no pierda el ritmo de sus movimientos, de paso que masajeaba sus nalgas, palmazos oportunos sirvieron para despertar la ninfa que llevaba dentro.

Diana se paró repentinamente, giro y se sentó de espaldas a mí, su mano buscaba mi ariete para llevarlo a su empapada concha, clavándosela y soltando un prolongado mmmmm, comenzó a moverse a su ritmo, la tome por la cintura llevando su ritmo, la vista era de lo mejor, ufffff, apreciando una pequeñas pero redondas nalgas, lo que me motivo a azotarlas infinidad de veces, dejando mis manos marcadas en ellas, mientras ella gemía de gusto y placer.

Largos minutos que parecieron horas Diana disfruto de esta pose, finalmente tiro su cuerpo para atrás y trato de poner sus piernas sobre las mías, entendí lo que quería y gustoso la ayudé.

· Lunatacas, que no se salga.

- Está bien.

· Mmmmm, necesitaba esto, mmmmm.

Una vez acomodada, empezó a subir y bajar, por momentos se salía mi ariete de su embadurnada concha, pero lo volvía a acomodar y se lo clavaba otra vez, ufffff, como me hubiese gustado tener mi cámara prendida en esos momentos, para inmortalizar ese momento, me ayudaba el espejo del frente que mostraba parte de nuestro reflejo, luego lo acomodaría para un mejor regocijo.

Unas movidas más y Diana exclamaba: mmmmm, necesitaba esto, mmmmm – gimoteaba y temblaba a la vez, mmmmm, necesitaba esto, mmmmm, alcanzaba su primer orgasmo de la noche, el primero del año, ufffff, el primero de tantos que le haría llegar en este primer mes del año.

Sus piernas se descolgaron, dejo caer su cuerpo sobre el mío, medio sudorosa y con la respiración agitada, giro su cabeza en busca de mis labios, la bese gustoso.

· Lunatacas, qué rico.

- ¿Te gusto?

· Si, déjame descansar un ratito.

No le di mucho tiempo, la cargué en vilo para recostarla sobre el sofá, con las piernas abiertas, mostrando a todo dar su zona púbica, de abundante vello púbico, en forma de triángulo perfilado, su vulva oscura con enormes labios abiertos ampliamente, su Monte de Venus se mostraba altivo, luego de apreciar me zambullí entre sus piernas, besando y lamiendo sus muslos primero para luego recalar en su vulva, sus abiertos labios recibieron los míos.

· Lunatacas qué haces

· Estoy muy sensible.

· Nooooo, nooo, no.

Mi lengua hizo su trabajo, lamiendo, besando y succionando sus frondosos labios, abiertos de par en par, los jale a mi antojo, Diana tenía una caja de Pandora oculta entre las piernas, era la primera mujer que veía en vivo y en directo con tal carnosidad en la zona, no desperdicie la oportunidad, sus negativas cambiaron por gemidos y sus manos ya frotaban mi cabello, es más ella levanto sus piernas en búsqueda de más placer.

· Sigue Lunatacas, sigue.

· Mmmmm, necesitaba esto, mmmmm.

Aclaro, Diana tiene una enorme vulva, las había visto antes en videos XXX, pero nunca en directo, encontré su enorme clítoris, erecto lo succione a placer, ella deshecha en un charco de jugos vaginales, saboreando a esta hembra, la mezcla de sus jugos con los míos y el sudor hizo que me ponga bruto, no dejaba de meterle lengua, lamía, mordía sus labios, succionaba, ensalivaba, mientras ella se regocijaba.

· Lunatacas, ¡lo encontraste!

- Si, encontré tu gran botón (hasta un ciego podía encontrar ese clítoris enorme, sobresalía más de 1 cm)

· Sigue Lunatacas, sigue.

Interminables momentos, hasta que ella me halo por los cabellos, puso sus manos sobre mis mejillas y me dirigió suavemente sobre ella, me beso y una mano busco mi ariete para dejarlo en la puerta que sus grandes labios mayores formaban, un ligero empujo y todo para dentro.

· Ahhhhhh, ¡qué rico!

· Mmmmm, necesitaba esto, mmmmm.

Mis labios tomaron posición de sus pezones y mientras la penetraba me deleitaba con sus pechos, ella cruzo sus piernas por las mías, acompasamos el ritmo, bombeando suave para luego incrementar el ritmo, el meneo de sus caderas me llevaba a la gloria, ufffff.

Mi ariete entraba y salía sin oposición alguna, Diana estaba muy lubricada a tal punto que prácticamente no había fricción entre nosotros, ufffff, el goce era mutuo, me apoye en los brazos para poder contemplarla, sin dejar de bombear, solo bajaba la cabeza para besarla, ella acomodo sus piernas sobre mi cadera, mejorando el roce y sintiendo más la penetración, mmmmm, necesitaba esto, mmmmm – frase propia de ella, en adelante en nuestros encuentros fue su marca registrada.

Luego, ubique sus pies sobre mi pecho y amasando sus pechos continue penetrándola, ufffff, que ajustada que estaba en esa posición, contraía las paredes vaginales notoriamente, me fue difícil contener la excitación del momento, la corriente eléctrica recorría y bajaba por mi espina dorsal, se lo hice saber y Diana se soltó raudamente, me hizo tumbar de espaldas, retiro el preservativo y me dio una mamada muy buena, ufffff, no es una maestra pero el momento era preciso, me pajeaba y engullía mi ariete, se incorporó y se sentó sobre mí, sus manos apoyadas sobre mi pecho y con movimientos de cadera y contracciones de sus paredes vaginales, ufffff, no detuvo la marcha, solo atine a amasarle los pechos:

· Muévete, Lunatacas, muévete.

- Si, así está bien.

· Mmmmm, necesitaba esto, mmmmm.

Sus caderas se sacudían frenéticamente, al poco tiempo sentí una serie de descargas, ufffff, que llenaban el interior de Diana, casi al mismo tiempo ella se sacudía, esta vez descolgó los hombros y un prolongado gemido, indicaba que alcanzada otro orgasmo, contrayendo las paredes de su vagina, fue bajando la intensidad de sus movimientos, me confié y me relaje, entonces comenzó a moverse frenéticamente otra vez, sus dedos se clavaron en mi pecho, súbelo, Lunatacas, súbelo – reclamaba airada, no la decepcione y levante la pelvis, mientras ella exclamaba mmmmm, necesitaba esto, mmmmm – gimoteaba y temblaba a la vez, mmmmm, necesitaba esto, mmmmm, otro orgasmo más, ahora se dejó caer sobre mi pecho.

Nos quedamos un rato sobre el sofá, Diana me sugirió que nos aseemos, nos metimos a la ducha, demás esta decir que explore todos sus huecos, me brindo una buena mamada, salimos del baño, azote sus nalgas y ella corrió hacia la cama, tirándose y dejando su espalda al descubierto, estaba ya listo así que me acomode, entre sus piernas y la penetre suavemente, ella se acomodó de perrito, no encontraba el otro preservativo, pero en esos momentos ya no pensaba, veía el trasero pequeño y redondo de Diana, comencé a azotarlo a cada embiste un buen palmazo, ella hundió la cabeza quedando con el trasero empinado, la tome por la caderas e incremente el ritmo de la penetración, levante la mirada y el espejo esta vez reflejada nuestra imagen directo, se veía lo bien formado que tenía las nalgas y ante cada embiste como cerraba sus ojos y gesticulaba algo incomprensible.

Luego levante sus piernas sombre mis hombros, ella restregó mi ariete entre sus carnosos y grandes labios vaginales, para luego tragárselo suavemente, me apodere de sus pechos y comencé a embestir con fuerza, acá el panorama fue divino, ver sus gestos en cada embiste, sus ojos achinados abrirse cada vez más, ella se acariciaba los pechos, sus pequeños pies doblaban sus dedos hacia adentro, ufffff, mmmmm, necesitaba esto, mmmmm – exclamando a cada instante. Las variantes habidas y por haber nos llevaron al cielo, luego fue de cucharita, con una pierna arriba, luego la otra, cortésmente me pidió que cambiemos a perrito, ya que a ella le encanta esta posición, no objete y cambiamos.

Variantes dadas en esta posición y no desaproveche para tantear su arrugado asterisco, oscuro, con manchas a los costados, mostraba un cierto uso, tantee y no objeto mi incursión con un dedo, menos con dos, entendí que ya había practicado el sexo anal.

Diana me hizo tumbar para montarse sobre mi ariete, comenzando una larga y estrepitosa cabalgata, ufffff, mostró sus dotes de amazona, montándome como su corcel y apurando mi llegada, la descarga bajo por mi espina dorsal para terminar en una serie de descargas que llenaría su vagina con mi esencia, casi al mismo tiempo ella alcanzaría otra seguidilla de orgasmos para caer desplomada sobre mi pecho, con la respiración entrecortada, logro besarme, Lunatacas mmmmm, necesitaba esto, mmmmm – mientras acariciaba mis cabellos, acercándose para besarme.

Nos quedamos dormidos, solo atine a cubrirnos con la manta, despertando casi a las 11:00 horas, un duchazo y un relajante mañanero que fue coronado cuando Diana después de llegar se soltó y se apoderaría de mi ariete y no soltarlo hasta hacerme llegar y de paso engullir mi esencia, ufffff.

Esta sería la primera sesión con Diana, nuestro pequeño affaire se convirtió en un idilio de verano, lo disfrute mucho, más aún cuando ella me dio a conocer sus dotes anales; pero como dice Conan el Bárbaro, esa, esa es otra historia.

Saludos.