Tengo grandes planes para tí (1)
Gregorio le ofreció seguridad, pero Rafael le ofreció fuego. Mientras el jefe la usa como moneda de cambio para controlar a su hijo, Mariana descubre que la verdadera pasión no está en el dinero, sino en la prohibición de acostarse con el hombre que su padre quiere destruir.
Conocí a Gregorio cuando trabajaba en su empresa, yo estaba recién egresada de la carrera de administración tenía 22 años y él 63; Fue un día en que entró al departamento administrativo y mientras platicaba con mi jefe directo noté que me miraban con insistencia, dos días después fui citada en la dirección de la empresa; Al llegar, la secretaría abrió la puerta de la oficina y me dijo que pasara, nerviosa me acomodé la falda y entré, Gregorio me recorrió con la mirada, me indicó que me sentara frente a él y regresó la mirada a los documentos que estaba firmando; Cuando puso los documentos que había firmado sobre la bandeja de su escritorio, me miró y dijo
- Así que la belleza rubia de la empresa se llama Mariana
Me sonrojé y avergonzada solo pude responder
- Mariana Ávila señor
Me observó en silencio y al notar mi nerviosismo me preguntó
- ¿Cuánto tiempo llevas con nosotros?
- Año y medio señor, entré a trabajar medio tiempo mientras estudiaba los últimos semestres de la carrera y después me contrataron por tiempo completo
- Porque eres buena en tu trabajo, incluso me han dicho que conoces muy bien la empresa
- Me interesa conocer lo que se hace en cada departamento.
El sonrió afirmando, pero mi ilusión de una promoción o un aumento de sueldo se tornó en incomodidad cuando él comenzó a hacerme preguntas personales.
- ¿Cuantos años tienes?
- Veintidós __ Sonrió afirmando con la cabeza y preguntó
- ¿Con quién vives?
- Sola, rento un pequeño departamento__ Y aclaré__ Mi familia es de provincia
- ¿Tienes novio o cuál es tu situación sentimental? __ Intrigada y hasta cierto punto molesta por sus preguntas, moví la cabeza de lado, pensé “a él que le importa” y respondí__ “Es mejor estar sola que mal acompañada”
Gregorio se rio, me miró a los ojos y en tono serio, sin rodeos me dijo
- Me interesa conocerte __ Y preguntó__ ¿Me aceptarías una invitación a cenar en (Nombró un restaurante de lujo)?
Más asustada que sorprendida al imaginar que sus intenciones eran llevarme a cenar y después a la cama, intenté ocultar mi negativa pretextando
- No me gusta ir a esos restaurantes señor
- ¿Por qué? __ Preguntó con firmeza y yo respondí
- Porque me siento incómoda entre gente vistiendo sus mejores galas, comiendo platillos rebuscados y bebiendo vinos carísimos solo para que otros los vean__ Y agregué__ A mí me gusta vivir para mí y no para los demás
Lo miré arrepentida de haber criticado su estilo de vida y él al notar mi vergüenza dijo
- En eso tienes razón, pero en nuestra sociedad, el éxito se mide por el dinero que gastas en cosas que no necesitas y yendo a lugares caros para que te vea gente que no conoces… Pero no hablemos de eso, mejor dime, ¿Qué lugares frecuentas, para ir a comer o cenar?
- No salgo mucho, pero cuando lo hago me gusta ir a donde nadie se fije en mí y pueda disfrutar de la compañía y la comida.
- Con tu figura, dudo mucho que no se fijen en ti __ Expresó y al ver que me volvía a sonrojar preguntó
- ¿Y qué lugares son esos?
- Hay muchos, pero me encanta cenar pizza acompañada de una cerveza
- Cenaremos pizza y beberemos cerveza__ Me sonrió y dijo__ Yo te aviso, te puedes retirar
Me levanté de la silla y mientras bajaba a mi lugar de trabajo pensaba en que lo había echado a perder, el hombre tenía mucho dinero y si yo le gustaba, me hubiera convenido actuar con menos temor y más coquetería, sin embargo, al día siguiente me mandó llamar para decirme que el viernes por la noche pasaría por mí a mi departamento y le di mi dirección; Dispuesta a actuar diferente, me bañé y me preparé mentalmente a la posibilidad de acostarme con un hombre mayor que mi papá a cambio de una buena propuesta como seguramente lo habría hecho con otras, pero nuevamente me equivoqué ya que terminamos sentados en una pizzería de mi colonia donde nos comenzamos a conocer y con el paso del tiempo nuestra relación se fue convirtiendo en amistad y confianza como para platicarnos nuestras intimidades. Me confesó que su negativa a tener más de un hijo había sido la principal causa de su divorcio. Y cuando él me preguntó la razón por la cual estaba sola, yo le confesé que el único novio que había tenido me había hecho sentir usada, lo que me había vuelto muy fría y desconfiada
A diferencia de lo que yo pensaba, en el trabajo seguí en mi puesto hasta que seis meses después de tratarnos como amigos, su gerente se hizo cargo de la producción y él comenzó a administrar la empresa desde su casa pidiéndome que me fuera a vivir con él; En un principio me negué y cuando Gregorio me explicó que sería su “asistente personal” en la administración de la empresa, que tendría mi oficina y mi propia habitación, dudé por un momento, pero al decirme cual sería mi sueldo mensual y que sería tratada como parte de su familia, decidí intentarlo.
Dice un vulgar refrán que “a la mujer hay que tenerla, bien comida, bien vestida y bien cogida” y si lo último no era del interés de Gregorio, lo demás se cumplía con creces ya que además de un jugoso sueldo, un buen auto y ropa fina, me trataba con mucho respeto y cariño.
Su hijo Rafael, a quien yo había conocido en una visita que hizo a la fábrica, tenía 26 años, era ingeniero industrial y estaba por terminar una maestría en el extranjero y a decir de Gregorio a pesar de tener su recámara en la casa, vivía solo en un departamento, sin embargo, al regresar del extranjero, comenzó a pasar en casa los fines de semana.
La primera vez que lo hizo, me mostró su total rechazo y después de nadar un rato en la alberca se encerró en su recámara; Yo le confesé a Gregorio mi molestia por el rechazo de su hijo, él se rio y simplemente respondió
- Debe suponer que hay algo entre nosotros y está celoso, pero con el tiempo se le pasará.
Cuando tenía poco más de un año viviendo en su casa, Gregorio, con casi 66 años, me llamó a su despacho de la casa para decirme.
- Voy a dejar a Rafael al frente de la empresa __ Y para mostrarme que no estaba dispuesto a escuchar mi opinión exclamó__ ¡Es mi único hijo y para eso lo preparé! __ Nos miramos en silencio y después de unos segundos, en tono firme agregó __ Como tú conoces y administras la empresa “de cabo a rabo” quiero que seas su “mano derecha”; Así que terminen con sus pleitos y pónganse de acuerdo por el bien de la empresa que es lo único que importa
- Entonces voy haciendo mis maletas__ Respondí convencida y ante su mirada cuestionante yo le aclaré preguntando__ ¿No has notado el odio que me tiene tu hijo?
- ¡Soluciónalo!
Me respondió con la cortante frialdad que tenía en todo y yo respondí
- El no quiere saber nada de mí… Me quiere fuera de tu vida y del negocio
El golpe final de realidad llegó cuando agregó
- Tengo grandes planes para ti, así que solucionas tu problema o quedas fuera
Al sospechar que tal vez, me quería como “moneda de cambio” reclamé diciendo
- Si tú idea es usarme como “acompañante” para tus clientes ¡Olvídalo, no lo voy a hacer!
Me miró, se rio y seguro de sus palabras respondió
- Cuando conozcas mis planes y lo que hay en juego te aseguro que los aceptarás
Lo miré enojada y respondí
- ¡Eres un miserable! __ Me di media vuelta y salí del despacho
Cuando Rafael fue nombrado director general de la empresa, yo seguí bajo las órdenes de Gregorio y eso aumentó la tensión entre nosotros. Un fin de semana en que un amigo lo fue a visitarlo a la casa, el amigo me saludo amablemente y subieron a su recámara; Poco después, cuando yo subí a ducharme, al pasar frente a la puerta de la recámara de Rafael, oí al amigo preguntar
- ¿Ella es la asistente de tu papá? __ Me quedé ahí para escuchar y Rafael respondió con desprecio
- ¿Asistente? ¡Se la anda cogiendo!… ¿Para qué otra cosa querría una asistente en la casa?
- No lo sé, pero si se la está cogiendo no lo culparía ya que la “morrita” (Chica joven) está muy bien
- ¡Está buenísima! __ Respondió Rafael y se dio el siguiente diálogo
- Pero la tratas del carajo__ Dijo el amigo y preguntó__ ¿Te encabrona que coja con tu papá?
- ¡Me encabrona que no coja conmigo! No tienes idea de las ganas que tengo de cogérmela, me gusta tanto que ya no me fijo en las demás.
- ¡No me jodas! ¿Estás obsesionado con la “asistente” de tu papá?
- ¡Obsesionado con meterle la verga! Pero si se las pido y no me las da, me meto en un “broncón”
- ¿Y si te las da?
- Me encantaría, pero me metería en un problemón con mi papá
- Pero que agasajada te darías con ese cuerpecito
- ¡Ya no me digas!… En serio que quiero cogérmela y no sé cómo hacerle
- Perdóname por lo que te voy a decir, pero una mujer de su edad necesita mucha verga y no creo que tu papá se la dé.
- Es muy fría la pinche vieja; Te aseguro que es de las que se tiran en la cama, abren “las patitas” y se dejan coger como si fuera una muñeca sexual japonesa
- Y si piensas así ¿Por qué sigues obsesionado con ella?
- Porque le quiero encender la hoguera
- Para eso debes comenzar por tratarla bien
En ese momento caminé hacia mi recámara pensando en que, si bien tenían razón sobre mi frialdad también me habían dado “las armas” que necesitaba, así que por la noche le platiqué a Gregorio, lo que me convenía, de lo que había escuchado y terminé diciendo
- Tu hijo me odia tanto que me quiere seducir para que te deshagas de mí
Mi intención era ponerlo en contra de Rafael, sin embargo, para mi sorpresa, bromeando respondió
- Del odio al amor hay un colchón
- ¿A qué te refieres?
Pregunté molesta, él me miró y con firmeza respondió
- A que te dejes de “chismes” y arregles las cosas con Rafael
- ¡Te pasas Gregorio! __ Exclamé, él en tono calmado y cariñoso, se acercó a mí y me dijo
- Mira Mariana; Te quiero mucho, pero la realidad es que en este mundo todos vemos por nuestros propios intereses, yo estoy viendo por los míos y es momento de que tú veas por los tuyos.
- ¡¿Y qué es lo que pretendes que haga?! __ Pregunté casi histérica y él en voz baja me respondió
- Quiero que comiences a actuar como mujer
- No sé a qué te refieres
- A tu relación con Rafael __ Respondió, me acarició en el brazo, me besó en la mejilla y agregó __Eres agradable, bella, sensual, ambiciosa y calculadora __ Hizo una pausa para asegurarse de que le había entendido y agregó__ Tu interés y dedicación por la empresa te convierte en la mujer perfecta para mantenerla por generaciones… Así que piensa bien cómo vas a jugar tus cartas
- Sigo sin entender lo que quieres de mí
Le dije, por primera vez, me acarició la cintura sobre la tela del vestido y en voz baja me explicó sus planes, al terminar de explicarme sus perversas intenciones y ver mi cara de asombro dijo
- Mi empresa es lo primero Marianita
- Eres una mierda Gregorio
Balbuceé, él me miró fijamente sin responder y se rio, por lo que yo incrédula, desconcertada y escandalizada no pude articular palabra, me di media vuelta y me fui a mi recámara
Al día siguiente, sábado, desperté decepcionada y llena de rabia por lo que en contra del pudor que Gregorio me exigía mantener en casa, bajé a la alberca usando el bikini más pequeño que tenía y me acosté en un camastro frente a Rafael con la única intención de “burlarme” de su mirada de deseo; Ya por la noche, cuando mi rabia desapareció, pensé en las opciones que tenía: La primera era desaparecer, dejando atrás mi vida de lujos y la segunda era ser cómplice de Gregorio.
Me decidí por la segunda; Lo primero fue hacerme amiga de su hijo tratándolo con más amabilidad y con la coquetería que olvidando el pudor “enseña lo necesario” y así logré romper la tensión que había entre nosotros; Un viernes cuando llegó a la casa me encontró sentada junto a la mesa de la terraza vistiendo unos pequeños shorts ajustados y un top de tubo, se acercó a mí y por vez primera me saludó con un beso en la mejilla, señaló la silla de al lado y preguntó
- ¿Me puedo sentar?
- Si no te molesta estar cerca de mí__ El se rio, se sentó, pasó su mano por sus cabellos y me dijo
- Voy a ser directo contigo; Lo mejor para todos, en especial para la tranquilidad de mi papá es que tú y yo nos llevemos bien, por eso te quiero proponer que seamos amigos
- ¿En qué términos? __ Pregunté en tono de sospecha y él respondió
- Que no intentes quitarme lo que es mío
- ¿Y cómo crees que lo haría? __ Señaló mi cuerpo y respondió
- Usando tus encantos para que mi papá cambie su testamento
En ese momento comprendí que él suponía que yo era la amante de su papá, por lo que decidida a mantener en él esa idea, siguiéndole el juego en tono serio respondí
- A tú papá no hay encanto femenino que le haga cambiar de opinión, así que tranquilízate
- Tal vez porque nunca se había enfrentado a los tuyos
Yo lo miré halagada, pero fingiendo molestia respondí
- Mira Rafael; Yo no pretendo quitarte nada y si no nos llevamos bien es por tu culpa, ya que a pesar de esforzarme por ser amable contigo, tú siempre me rechazas
- Te prometo que eso se va a cambiar _ Me estiró la mano y preguntó__ ¿Amigos?
- ¡Probemos! __ Respondí dándole la mano.
Mi sorpresa fue que después de esa charla, pretextando querer estar cerca de su papá, se mudó a vivir con nosotros; Seguramente para vigilarme, pero más allá de sus intenciones la relación dejó de ser estresante. Poco a poco Rafael y yo comenzamos a trabajar juntos los asuntos de la empresa y al ganarme su confianza me platicó por qué había dejado de vivir con su mamá, lo que le molestaba del esposo de ella, de sus hermanastros y que después del fracaso que tuvo con su novia, él solo quería divertirse con sus amigas.
Un sábado mientras desayunábamos leyendo una noticia Gregorio comentó
- ¡A lo que hemos llegado! “Adolescente de 16 años, dona su esperma para inseminar a la esposa lesbiana ¡De su hermana!”
- ¡Ya no hay límites papá! Hoy te puedes enamorar de un hombre convertido en mujer y si no te lo dice, te das cuenta hasta que estén desnudos
Comentó Rafael, mirándome a la cara y yo respondí
- A mí ni me mires que yo soy mujer y mi cuerpo me lo recuerda cada mes
Más tarde fui a mi “oficina en la casa” desde donde miré a Rafael en la alberca, su afeitado cuerpo bien formado y musculoso me hizo recordar las palabras de mi mejor amiga cuando le dije que me iba a ir a vivir a casa de Gregorio; Ella me había dicho:
- Que pendeja eres amiga, ¡Lo que él quiere es cogerte! Y vas a terminar como amante de un viejo verga guanga, te vas a perder la pasión de la juventud, el placer de una buena verga y de unas nalgas firmes que te la empujen con fuerza; El placer de unos fuertes músculos pélvicos y una próstata joven que te haga sentir los chorros de semen llenándote la vagina.
Yo no le había hecho caso ya que, si ese fuera el caso, para mí valía más la “estabilidad financiera” que me proporcionaría un hombre maduro que las cualidades físicas de un jovencito con un futuro incierto que solo me usaría para satisfacer sus deseos sexuales.
Gregorio mostró toda su perversidad el verano de ese año; Varios años atrás él había comprado en Cancún dos semanas en uno de esos condominios de “vacaciones compartidas” y el año anterior cuando él fue a mí me había dado vacaciones para ir con mi familia, sin embargo, esa vez cenando los tres en la cocina le dijo a Rafael
- Tengo que resolver unos asuntos, así que vas a tener que ir tú a Cancún.
Lo interrumpí preguntando la razón y él me explicó que, si no lo ocupaban la administración era capaz de rentarlo “por fuera” y al terminar de explicarme, Rafael preguntó
- ¿Y el trabajo?
- Yo te cubro
- Me puede cubrir Mariana _ Respondió y en tono autoritario Gregorio sentenció
- Son las vacaciones de Mariana y ella va a ir contigo
Lo miré sorprendida de lo que era capaz de hacer y exclamé
- ¡Yo no voy!
- ¡Tú vas! __ Respondió cortante y yo exclamé
- Voy a ser un estorbo para Rafael__ A lo que Rafael respondió
- No serias un estorbo
Y cuando Rafael y yo comenzamos a discutir Gregorio nos miró con seriedad y ordenó
- ¡Ya déjense de tonterías, se van a ir juntos y se acabó!
Y así fue que el sábado siguiente a las 10 de la mañana Rafael y yo llegamos a Cancún, rentamos un auto en el aeropuerto y nos dirigimos al condominio; Era un lugar paradisíaco con dos grandes albercas, restaurantes, una tienda y bares, el departamento estaba en un último nivel con vista a un precioso mar color turquesa, tenía dos recámaras con baño, sala, cocineta y balcón; Al entrar, amablemente Rafael se acomodó en la recámara con camas gemelas y me cedió la principal, bajamos a desayunar al restaurante junto a una hermosa playa de arena blanca y al terminar subimos a cambiarnos, yo me puse un bikini, él su short de baño y bajamos a la playa donde Rafael preguntó
- ¿Nos metemos al mar? __ Dudé un segundo y bajando la mirada hacia mi entrepierna respondí
- Tal vez mañana… Hoy no puedo
Sin poder ocultar su decepción Rafael me dijo
- Usa un tampón _ Y avergonzado preguntó__ Con tampón te puedes meter al agua ¿O no?
Yo fingí una sonrisa y en tono cortante respondí
- Mañana, hoy prefiero asolearme
- Yo si voy __ Y avergonzado caminó hacia el mar
Habría pasado un poco más de media hora cuando sentí que alguien estaba a mi lado, abrí los ojos y al ver que era Rafael mirándome con seriedad le pregunté
- ¿Qué pasa? __ Y él se descaró diciendo
- Que me gustas mucho Mariana __ Le sonreí y él agregó___ Con tu piel tan blanca te vas a “arder” y no te vas a poder mover, mejor vamos a la sombra
El resto del día lo pasamos muy a gusto en el excitante ambiente playero de cuerpos bien formados en pequeños bañadores, comimos en el restaurante de la playa y por la tarde subimos al condominio a bañarnos y vestirnos para salir a Cancún, ya por la noche, conociendo mi debilidad por la pizza, me llevó a cenar una deliciosa pizza de camarón con pulpo acompañada de cerveza y por la noche, sola en mi cama, pensando en los planes de Gregorio, en la “amabilidad seductora” de Rafael y en el excitante ambiente tropical en el que estábamos, me masturbé frotando mi clítoris y me quedé dormida.
Al día siguiente, domingo, amanecí “limpia” y después de haber pasado el día en la playa, el mar y la alberca, fuimos a cenar una deliciosa langosta acompañada de vino blanco, al regresar al condominio, entré a mi recámara para volverme a duchar y mientras enjabonaba mi cuerpo, el deseo que ardía dentro de mí me llevó a acariciarme los pechos y la entrepierna; Al salir me unté crema en el cuerpo para hidratar mi piel y decidida a que Rafael viera que no había usado un tampón, sino que ya tenía “la cancha libre” me puse unas bragas de encaje transparente y encima un camisón de seda atirantado arriba de medio muslo, salí a la terraza donde él estaba sentado de lado junto a la mesa recién bañado vistiendo unas bermudas y una camisa abierta, tenía sobre la mesa las botellas que había comprado y dos vasos de “old fashion”, me recorrió con la mirada mientras que yo, con toda intención de enseñar, acomodaba mi silla de lado a la mesa para quedar sentada frente a él; Me sirvió licor Baileys, puso whiskey en su vaso, brindamos y estuvimos bebiendo y platicando por cerca de una hora, cuando llevábamos la tercera o cuarta copa él se levantó por hielos y al regresar se sentó y preguntó
- ¿Así duermes?
- Si__ Respondí con indiferencia y él con voz ardiente me dijo
- Conmigo dormirías desnuda, te quitaría todo lo que se interpusiera entre tu piel mis manos y mi boca para disfrutar tus pechos, tu vientre, tus espectaculares piernas y esos labios rosas resaltando en tu blanco pubis
Yo bajé la vista hacia mis bragas y siguiendo con el juego de la seducción intenté levantarme para bajar mi camisón, pero él me lo impidió poniendo sus manos sobre mis muslos y al no haber reclamo alguno de mi parte comenzó a acariciarlos y con la vista fija en mi entrepierna dijo
- Que ricos muslos tienes, me gustaría tenerlos a los lados de mi cara
Confieso que, más allá de “los planes” de Gregorio, estaba muy excitada, sin embargo, como él me suponía novia de su papá tenía que actuar como tal, así que lo miré a los ojos y le dije
- No sigas Rafa
- ¿Por qué?
- Porque estoy con tu papá __ Rafael me miró a los ojos y con voz casi desesperada me dijo
- No me importa con quien estés ¡Tú me gustas y me quiero acostar contigo!
Nos miramos a los ojos y al tiempo que él metía una mano entre mis muslos para tocar mis labios vaginales por encima de las bragas con voz suplicante dijo
- Por favor, Mariana
En ese momento, la humedad de mi vagina había mojado mis bragas, nos miramos a los ojos, él acercó su cara a la mía y yo con voz temblorosa dije
- Ya tomamos mucho Rafa __ El negó con la cabeza y respondió
- Me estoy quemando por dentro mujer
Además de estar ardiendo, el alcohol me tenía desinhibida, por eso cuando acercó su boca a la mía me dejé llevar, entreabrí mis labios para ofrecerle mi lengua y a pesar de mi deseo por entregarme ahí mismo, me resistí y decidí “hacerme de rogar”, quité su mano de entre mis muslos, me puse de pie frente a él y dije
- Ya no Rafa __ Y en tono serio agregué__ Olvidemos que esto pasó y sigamos como antes
El me sujetó por la cadera, recorrió con sus manos la parte externa de mis muslos, levantó mi camisón y al sentir su boca sobre la piel de mi pubis suspiré cerrando los ojos y lo escuché decir
- Una vez Mariana __ Y bromeando agrego __ A un amigo, no se le niega un favor
Me reí negando con la cabeza y él dijo
- Me pongo un condón
- No Rafa
- ¿Por qué?... ¿No te gusto?
- No es eso
- ¿Entonces? __ Preguntó y yo en un tono insinuante respondí
- Si te voy a hacer el favor, te lo hago completo
Nos miramos con excitación, me separé de él, me giré dándole la espalda y mientras caminaba hacia mi recámara seguida por su mirada, con la lujuria a “flor de piel”, me decidí, me detuve para quitarme las bragas y las levanté sobre mi cabeza; Nerviosa, pero dispuesta a que “me volvieran a usar”, entré a la recámara, no encendí la luz, me quité el camisón y lo puse con las bragas sobre una silla, cerré la puerta y me acosté desnuda boca abajo con los ojos cerrados.
Después de uno o dos minutos de gran nerviosismo, lo escuché acercarse a la puerta, la abrió y cuando la luz del pasillo iluminó la cama expresó “¡Que hermosa eres Mariana!” y cuando yo pensaba que al subirse a la cama me montaría para satisfacer sus deseos dentro de mi carne, él comenzó a besar lentamente y con gran ternura mi cuerpo; Permanecí con los ojos cerrados disfrutando sus besos y caricias en la parte trasera de mis pantorrillas, mis muslos y mi espalda y al llegar a mis hombros, comenzó a bajar lentamente besando y lamiendo mi columna, al llegar al final de esta, refiriéndose a la “hendidura” que se formaba antes de mis nalgas dijo “Me encanta como se hunde tu columna” y mientras me besaba y lamía ahí, agregó “Me gustaría llenarlo de whiskey y tomármelo como perrito”, “cuando quieras” respondí mientras que él besaba mis hoyuelos de Venus y al decir “Que ricas nalgas tienes, redondas y firmes, paraditas como colita de pato” me reí diciendo “Disfrútalas”, él las besó y lamió mis labios vaginales, se bajó de la cama para cerrar la puerta y después, a oscuras, se recostó sobre de mí haciéndome sentir que estaba desnudo, en ese momento imagine que me penetraría, pero volvió a besar mi espalda, mis hombros y mi cuello, encendió la luz en el interruptor sobre la cabecera de la cama y se arrodilló a mi lado.
Metió su mano bajo mi cadera, yo me giré para quedar acostada boca arriba y al abrir mis ojos miré su cuerpo desnudo, su pubis depilado y su firme erección, con la misma admiración con la que él observaba mi desnudez diciéndome
- ¡Que hermosa eres! Tienes una cara preciosa con grandes ojos claros, cabello rubio y un cuerpo excitante, eres la mujer que todo hombre desearía; Me excita la suavidad de tu blanca piel, tus deliciosos pechos, tus pequeñas aureolas y pezones rosa, tu cintura, tu vientre, tú espectacular cadera y tus piernas son una delicia. Se inclinó a besar mis muslos metiendo su lengua en el triángulo que forman con mi sexo y agregó ¡Me enloquece tu cuerpo Mariana!
Levanté mi brazo para acariciarle el muslo, toqué su pene y sus testículos, lo miré a la cara y ardiendo por dentro, como nunca lo había estado respondí
- Disfrútalo como quieras, hazlo temblar de placer y llénalo de ti… ¡Quiero ser tuya Rafa!
De inmediato con delicadeza y excitante lentitud comenzó a besar y lamer mi cuerpo: Mis pies, mis pantorrillas, mis muslos, mi pubis, mi vientre, mis pechos y terminó besándome apasionadamente en la boca; Después mientras delicadamente metía un dedo en mi vagina, besó, lamió y mamó de mis pechos, bajó besando hasta mi vientre, metió la punta de su lengua en mi ombligo, besó muchas veces mi pubis, separó mis piernas, las subió a sus hombros y comenzó a “jugar” con su lengua sobre mi clítoris metiendo la punta en mi vagina al tiempo que con los dedos de sus manos apretaba con suavidad mis pezones; ¡Nunca había sentido esa pasión desbordarse sobre de mí!: Su mirada de deseo, su necesidad de tocar, acariciar, besar y lamer hacían que me hirviera la sangre mientras mis incontrolables suspiros y jadeos rompían el silencio.
Al contraerse mis entrañas, apreté mis muslos sobre sus mejillas y él, al saborear la humedad de mi placer, entendió que “estaba lista”, me hizo doblar las rodillas apoyando las plantas de mis pies en la sábana, besó mis pantorrillas y mis rodillas, se arrodilló entre mis piernas y me miró a los ojos, diciendo “Como te he deseado Mariana” y se inclinó a besarme en la boca llenándomela del sabor de mi orgasmo, yo le sujeté el pene con mi mano para guiarlo entre mis labios vaginales y mis jadeos se convirtieron en una profunda inspiración cuando abrió mi vagina para llenarla con su tamaño y grosor, exhalé al tenerlo todo dentro de mí y en ese momento él se recostó sobre mi cuerpo sin moverse
- Déjame estar un rato ahí __ Me pidió y con una ternura que me hizo enloquecer agregó__ No puedo creer que esté dentro de ti, esto debe ser un sueño
- El tiempo que tú quieras
Respondí jadeante y pasado cerca de un minuto, se enderezó apoyando sus manos a los lados de mi cuerpo, me sonrió y dijo
- Aprietas como virgencita __ Me reí y respondí
- Me sientes así porque estás enorme
Me miró orgulloso y comenzó con el ritual sexual; Su firme y profundo “entrar y salir” aunado a la visión de su sensual cuerpo arriba del mío, hicieron que inconscientemente comenzara a mover mi cadera y a gemir sin control. Dejé de mover mi cadera cuando mis piernas empezaron a temblar y comencé a exigir “¡No te pares, no te pares, sigue, sigue!”; Levanté mis piernas y subí mis pies a sus nalgas para que me lo metiera profundamente, él no se pudo mover, me abracé con fuerza de su cuello, mi cuerpo se endureció, mis ojos se desorbitaron, abrí muy grande mi boca y al tiempo que mi visión se ennegrecía, un rugido salió de mi garganta y por primera vez sentí el placer de un verdadero orgasmo
Apreté mis dientes cuando todo dentro de mí se comenzó a contraer obligándome a mover mi cabeza hacia mi pecho mientras sentía mi abdomen endurecerse y relajarse con gran intensidad al tiempo que el sudor perlaba mi piel y mi saliva corría por la comisura de mis labios.
No podría decir cuánto tiempo duró ese inmenso e indescriptible placer, pero fue la locura, tanto que al terminar exhalé dejando caer mi nuca sobre la almohada y mis pies sobré la cama, lo miré y le sonreí agradecida de mi placer, Rafael me besó dulcemente en la boca y al separarnos dijo “Que hermosa te ves cuando te vienes ¡Me encantas Mariana!”; “No me lo digas que me da vergüenza” le respondí, me besó nuevamente en la boca, metió sus manos debajo de mis nalgas, apoyó su frente a un lado de mi cabeza y siguió entrando y saliendo de mi vagina; Cuando sus movimientos se hicieron más lentos y su pene se endureció, apretó sus nalgas para empujarlo con fuerza en lo más profundo de mi vagina golpeando sus testículos arriba de mi ano, yo reclamé diciendo “¡No tan fuerte!” pero él perdido en su lujuria no hizo caso de mi reclamo y entre gemidos eyaculó en lo más profundo de mi carne
Yo cerré mis ojos para disfrutar de la cálida humedad de su semen y los abrí cuando él terminó de eyacular; El sudor de nuestros cuerpos se mezclaba cuando él aún jadeante de placer me dijo “Eres una maravilla”, poco después, cuando su respiración se normalizó me dijo al oído “Que rico estuvo Mariana, te juro que fue espectacular, ¡Eres increíble, única!” yo le besé el hombro y respondí “Yo solo dejé que lo hicieras” y después de un rato de permanecer inmóvil dentro de mí repitiéndome lo increíble que había sido coger conmigo, sacó sus manos de debajo de mis nalgas, se enderezó para estirar su mano y apagar la luz en el interruptor sobre la cabecera de la cama y se dejó caer boca arriba a mi lado. Yo me giré para abrazarlo, subiendo una pierna sobre su vientre y mientras que él acariciaba mi muslo y yo su pecho nos quedamos dormidos.
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