El Okupa Parte 6
La casa ya no es suya, pero el deseo sí. Mientras Marcos esconde la cámara y el dolor, Verónica descubre que su sumisión ante el intruso es la única verdad que les queda. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para no perderse el uno al otro?
EL OKUPA Parte 6
Mis manos aferraban el volante del coche, mi mirada estaba clavada en el vacío, miraba sin ver, hacia la nada, en realidad miraba dentro de mi mente y veía las imágenes de que acababa de ver, estas se repetían una y otra vez.
Los tetones de Verónica entrechocándose, enormes, sudados, guarros, tersos, firmes, exquisitos y el viejo detrás de ella, taladrando como una demonio, un hachero enloquecido golpeando frenéticamente con su hacha, intentando derribar un árbol.
El rostro descompuesto de mi esposa, los ojos cerrados, el hermoso pelo rubio apelmazado en las sienes por el sudor.
Escuché el sonido de la puerta del coche abrirse, giré la cabeza, vi el rostro serio y demudado de Verónica, subió al coche, no dijo una palabra.
Arranqué, todavía me temblaban las manos.
La miré con el rabillo del ojo, llevaba un vaquero de los que ella tenía en su armario y una camisa, el vestidito había quedado en el suelo de la habitación, hecho un guiñapo, inservible, después de haber estado dos horas enrollado en la cintura como una faja, creo que se había rasgado cuando el viejo tiraba de él, para impulsarse, para clavarse hasta el fondo del ojete de mi esposa.
Ella se estaba retocando el maquillaje, poniéndose presentable. Entonces sonó su móvil, una llamada entrante por el tono de llamada supe que era Asumpta.
_Hola, Asumpta, si, ya vamos en camino, puedes darles de cenar si tienen hambre, si, cariño….no. no te preocupes por eso…_ dijo, las operaciones de logística de la casa que yo conocía tan bien, Verónica era el general que daba las órdenes y Asumpta su comandante de operaciones.
_ ¿Algún problema?_ escuché que decía Asumpta
_No, se hizo un poco tarde…_ dijo ella
Era mejor así, algún día debíamos hablar, debíamos retomar nuestra vida después de este “accidente”.
_ ¿Por qué no has llamado a la policía?_ dijo ella
_Porque no he podido…._dije
Ella estiró las piernas poderosas y torneadas embutidas dentro de los vaqueros.
_Porque no has podido, vale ¿Por qué no has podido?_
Era una buena pregunta, no tenía respuesta. Supongo que nunca la tendría.
_No podía dejar de mirar_ dije
_Esto es algo….que no lo sé…….no sé cómo haremos para seguir después de esto…._ dijo ella
_Nunca he tenido……la fantasía de verte con otro, jamás…_
_Yo tampoco he tenido la fantasía de follar con otro, contigo mirando_ dijo ella
Nos quedamos en silencio, ya era noche cerrada, la carretera se deslizaba a nuestro paso.
_Es muy lejos de la ciudad, esta urbanización, creo que me gustaría vivir en un piso, cerca de los de mis padres_ dijo ella
_La urba es bonita, los niños se la pasan bien y están seguros allí_
_Si, eso es verdad_ dijo ella
_En verano tienen la piscina_ dije
_Marcos ¿crees que soy una puta?_ dijo ella
_No…..para nada, vamos, que no, que no…._ dije creo que hasta negaba con la cabeza.
Ella extendió una mano y acarició mi hombro.
_Ha sido solo sexo, puro y duro, pero solo sexo, ¿Entiendes eso?_
_No tienes que explicar nada…_ dije
_Tu ¿has estado mirando todo el tiempo?_ dijo ella
_Si, luego de recibir la descarga eléctrica de la puerta_
¿Qué?_ dijo ella
_El viejo ha electrificado el exterior de la casa o al menos esa puerta, casi me mata_
_Por dios…_ dijo ella, mirando al vacío.
_ ¿Vamos a hacer lo que ha dicho?_ dije
_No lo sé, no puedo pensar en nada en este momento_ dijo ella
_Quiere hablar con los dos, proponernos algo, bueno, si hemos llegado hasta aquí, debemos escucharle_
_A veces creo que esto es una pesadilla y que nos despertaremos como luego de un mal sueño_ dijo ella.
_Mamá, Asumpta me ha dejado cocinar con ella_ dijo Emma, colgándose del cuello de Verónica
_Pues mira que bien, cariño ¿Qué has cocinado?_
_Una tortilla_ dijo la niña
Alba estaba enfrascada en su móvil, controlábamos sus redes sociales, claro, aunque ella no lo quisiera, pero no me gustaba verla así, era muy niña todavía.
Hace seis años atrás, era Alba quien decía lo mismo que Emma.
_Asumpta me ha enseñado a cocinar un guiso_
_ ¿Están acabando con las cucarachas? Se tardan demasiado_ dijo Thiago
_Estas son muy difíciles de exterminar_ dije
La cotidianidad familiar fue un alivio, ahora veía a Verónica más relajada, podía ver las huellas del cansancio físico en su rostro mientras llevaba a los niños a sus habitaciones y se disponía al ritual de dormirlos, especialmente con la más pequeña.
Yo me encargaría de contarle un cuento esta vez.
Regresé a nuestro dormitorio, ella estaba leyendo ya en la cama.
_Tendremos que hablar en algún momento ¿no?_ dije mientras me desvestía.
_Estoy muy cansada, mañana hablaremos, podemos almorzar si quieres_ dijo ella
_ ¿Y luego ir a la casa?_
_Supongo que sí, pero….._ dijo ella
_ ¿Pero qué?_ dije
_Debemos ponernos de acuerdo en cierto limites_
_ ¿Cuales?_
_Ya lo hablaremos mañana, pero tampoco debemos dejar que ese hijo de puta haga lo que quiera con nosotros_ dijo ella
_DIossss….si…….AHHHHHHH!!!......_
_Mira, joder….como te entra la polla en el culito, cariño….mira cómo te entra joder…._decía el viejo.
No había podido dormir y me levanté de la cama y fui a mi despacho, descargué el video al portátil y luego me puse a verlo, había echado llave a la puerta, todos dormían en la casa, mi familia descansaba mientras yo miraba ese puto video, me vi otra vez dentro del coche, masturbándome a oscuras, solo iluminado por la pantalla del móvil.
El viejo había apuntado esa enorme polla en el culo de mi mujer y solo había empujado, se había dejado ir, con un suave vaivén, para nada violento, se guiaba la polla con una mano y la otra mano sobre una de las nalgas carnosas y compactas de ella y él de pie pero un pie sobre la cama y ella en cuatro patas al borde de la cama.
Y la fue enculando lentamente, disfrutando cada centímetro de verga que era tragado por el esfínter de ella, bien lubricado y abierto por el hecho de haber llevado ese dildo tanto tiempo.
Y ella cerraba los ojos y fruncía la carita y el viejo la cogía de la cabeza y se la levantaba hacía la cámara, quería que yo la viera bien, mientras era enculada, que no me perdiera detalle.
También el miraba a la cámara en forma desafiante, era un pulso entre él y yo.
_Me estoy follado a tu mujer, cornudo…_ decía
_Mmmmmm!!....OH!!.....OHH!!!......-
_Se la estoy metiendo por el culito de abogada pija que tiene…._ decía el viejo
_Joder….despacio…..despacio….._
_No te quejes, zorrita….que ahora si te voy a partir el ojete, cuando la tengas toda dentro……_
_AHHHH!!!......mi culo….. me lo estás….._
_Mira si te viera el cabrón de tu padre….como le rompo el culo a su pequeña…._ dijo el viejo y se aferró de un hombro redondeado de ella y se impulsó e hizo un movimiento amplio de pelvis y ella frunció la carita en un gesto de dolor y de morbo, y él con la otra mano sobó uno de los pechos gigantes y los golpeó y los hizo sacudirse.
_Dios…..que grande……..es demasiado grande…hijo de puta…._
_Venga….que a ti te gustan las pollas grandes, no como la del cornudo de tu maridito…._ dijo el viejo y ahora se aferró de los dos hombros y se tiró a matar dentro de ella y ya veía como esa polla se hundía y conquistaba y la sodomización era completa, cruel, ritualizada al extremo.
Los tetones se golpeaban entre sí, colgaban como dos globos de navidad, melonazos, nunca me había gustado esa palabra, pero es que era verdad, eran dos melonazos que le colgaban obscenamente y se sacudían con las embestidas cada vez más violentas del viejo.
_AHHHHH!!!...Oh…OH…OH…..dios….como me estás follando….como me….._
_Como te doy por el culo, zorra, ¿A que no te esperabas esto la primera vez que entraste a esta casa conmigo? Creías que me ibas a liar, listilla, pues mírate ahora lo liada que estás tú, cariño, con mi verga en el culo y el cornudo mirando todo y cascándose la pollita_
PLASSSSS!!!.....PLASSSSS!!!!
Entonces el viejo subió el otro pie sobre la cama y se afirmó allí sobre las ancas de Verónica y esta se volcó más sobre el colchón los enormes pechos se aplastaron sobre las sábanas y el viejo quedó montado sobre ella.
Y luego la destrozó, le reventó el culo como si no hubiera mañana y ella comenzó a correrse, el primero de una larga serie de orgasmos, pues encadenaba uno con otro y el viejo comenzó a doblegar ese cuerpazo sobre la cama y ella perdía pie, caía, sin fin, caía y caía hasta quedar horizontal sobre la cama y el viejo sobre ella cubriéndola totalmente con su cuerpo seboso y entonces las caras de los dos quedaron muy juntas y el viejo la cogió del cuello y comenzó a ahorcarla, otra vez y luego le besó y le mordió un hombro y vuelta a besarla en la boca mientras se impulsaba sobre ella, levantaba la pelvis y sacaba y metía la polla con movimientos rápidos y secos y ella se moría de gusta, se deshacía, se fundía una y otra vez, casi hasta perder la conciencia y cuando el viejo aflojaba la presión del cuellito y en la garganta florecían gritos y desgarradores y desesperados y luego cantos que eran como arrullos de paloma.
_¡¡¡AHHHHHHH!!!.....AHH!!!....¡¡DIOSS!!!!........DIOSSS!!!_
_ ¿Qué cariño? ¿Para qué quieres a dios ahora?_ decía el viejo burlón y metía las manos por debajo del cuerpo de ella para sobarle las tetas, que eran como sandías opulentas y esponjosas y luego las bocas se unían y no había fuerza que pudiera despegarlas, el viejo la abrazaba y dominaba completamente mientras se sacudía sobre ella y golpeaba con su pelvis huesuda una y otra vez sobre las nalgas.
_Dios….córrete…que ya no puedo más…_ dijo ella por fin.
_ ¿Me corro en tu culo?.... ¿Te lo lleno de lefa, cariño…?_ dijo el viejo besándole la mejilla mientras la enculaba.
_Córrete donde quieras…_ dijo ella
_Pues entonces ahí te va……ahí te va……¡¡¡¡AHÍ TE VA MI LECHE…JODEEEERRRR!!!!!!_
El viejo aceleró las embestidas de un modo salvaje y bestial y acabó por destrozar el culo de Verónica y el rostro de ella ya era una máscara descompuesta y llorosa y yo creo que se corrieron juntos esa última vez, el viejo gruñendo y gritando como un cerdo.
Entonces yo también me corrí, no aguantaba más, me descargué dentro de mis calzoncillos hasta dejarlos empapados y cuando volví en mí, los vi.
Se besaban tiernamente, dulcemente, como enamorados, el viejo siempre encima de ella, con su enorme polla muriendo lentamente dentro del esfínter, como un viejo animal que se arrastra a morir a una cueva recóndita.
Y ella con la cara poyada sobre las sábanas, exhausta, era el polvo de su vida, desde sus veinte años con Nacho que no follaba así.
Y ahora que me había corrido, el dolor afloraba, más despojado de morbo y más doloroso.
Sentí dentro del pecho como un puñal me rasgaba todo el cuerpo.
¿Por qué ella y yo nunca habíamos follado así? Más allá del tamaño de la polla, mi polla no era tan enorme como la del viejo, pero no era una pollita ni mucho menos, era una polla normal, tirando a grande según el promedio.
Pero no era eso, era el morbo, la dominación, lo que ella sentía con las cabronadas y las humillaciones de ese energúmeno.
Eso era algo irrepetible y que nunca había existido entre nosotros y que jamás existiría aunque lo fingiéramos, aunque lo actuáramos.
Y finalmente él se hizo a un costado y ella se incorporó y le miró, extrañada, horrorizada, como si hubieran follado con los ojos vendados y recién en ese momento ella descubriera quien era el hombre que acababa de sodomizarla y provocarle cuatro o cinco orgasmos consecutivos.
La larga y desprolija barba blanca, como cortada a cuchillazos cubriéndole parte del pecho, la panza sebosa, los miembros gruesos y peludos, como un mono, un mono blanco, lo moreno de lo piel, pero un moreno como si la piel blanca se hubiera ennegrecido por el hollín y la suciedad de años, como si hubiera pasado toda la vida trabajando en el socavón de una mina de carbón.
Y esa verga bestial que en descanso, morcillona era más impresionante que erecta, pues le descansaba recostada sobre los huevos y una de las piernas, como si tuviera un pequeño animal adosado al cuerpo y que se hubiera dormido de repente.
Ella se tocó el culo con una mano y la sacó pringada de semen.
_Cómetela…_ dijo el viejo-
_No….es un asco…._dijo ella
_Hace un rato no eras tan remilgada…._
_Eres un idiota_ dijo ella entonces él la cogió de un brazo y volcó ese cuerpazo exuberante sobre su propio corpachón y se besaron, con las tetazas aplastadas sobre el pecho del viejo y las piernas entrelazadas.
_Mañana te vienes con tu marido, tengo una propuesta que hacerles…_dijo el viejo
Volvieron a besarse y el viejo llevó una manita de ella hasta la polla y Verónica comenzó a meneársela mientras se besaban.
Y él le sobó el culo y le dio un azote, a mano llena.
PLASSSSS!!!
Y ella suspiró con su boquita dentro de la boca del viejo.
Y ella misma se le quedó mirando luego, con los ojos brillantes, azorada, como sorprendiéndose a cada momento de lo que estaba sucediendo.
Y luego besó las tetillas del viejo, recorriendo esos pezones peludos con la lengüita en círculos concéntricos y luego fue bajando con la boquita pegada al cuerpo y besó la panza, los labios femeninos se adherían sobre la piel sebosa y siguió más abajo y ya luego le estaba mamando la polla y el viejo jugaba con el culo expuesto y el coño, extendiendo una mano y con la otra presionando la suave nuca de ella para que tragara y vaya si tragó, el volvió a eyacular y toda la leche fue ingerida por mi esposa, hasta la última gota.
Nos reunimos para almorzar, parecía increíble estar a plena luz del día, entre gente conocida en nuestro club de tenis de toda la vida y a la vez pensar en lo que había pasado con ese viejo durante la tarde anterior.
Eran dos mundos paralelos, contrapuestos, enfrentados, no podían existir en el mismo espacio tiempo, en las mismas vidas, en nuestras vidas.
_He estado pensando_ dijo ella
_Yo también he pensado mucho, pero no me aclaro nada_ dije
_Esto va más allá de que nos hayan ocupado la casa, son dos cosas distintas, que están mezcladas pero son dos cosas_ dijo ella
_Si, es verdad_ dije, debía dejar que ella se explayase, seguramente era la más analítica de los dos, al menos en cuanto a los problemas prácticos de la vida.
_Y la culpa es mía, toda mía_ dijo ella
_No, eso no es verdad, yo también he sido, yo tendría que haber actuado_ dije
_Pero yo sabía desde la primera vez que fui a esa casa que no lograría nada con él y a la vez seguí yendo, buscando esa sensación de la primera vez_
_Te ponía obedecerle_
_Desde que me dijo que me quitara las bragas delante suyo o tal vez antes, no lo sé, no es algo de lo que me enorgullezca precisamente_
Ella llevaba esos trajecitos de abogada, la falda corta y el blazer que ahora se había quitado y quedado en mangas de camisa, la delicada camisita que contrastaba con lo rotundo de sus tetazas, de esas dos esencias estaba hecha Verónica, delicadeza y contundencia, la fina y pequeña nariz los hermosos ojos, el cuellito de marfil y por otro lado las tetazas opulentas y los muslos carnosos y las nalgas macizas.
_Nuestra vida era demasiado perfecta…..demasiado, pero algo nos faltaba_ dije
_ ¿Algo nos faltaba? No se….pensé que lo teníamos todo_ dijo ella
Todo parece peor cuando es otro el que lo pone en palabras.
_Nos faltaba lo que tiene este viejo, el machismo, el instinto predatorio, el saltarse las leyes, el querer hacer su voluntad, contra todo, contra nuestra propia voluntad, contra toda moral_
_No necesito eso en mi vida_ dijo ella
_Pues algo ha pasado, eso no lo podemos negar_
_De todos modos no lo sé, hay algo más, algo dentro de mí me dice que hay algo más entre este viejo y nosotros_
_Una venganza contra tu padre_ dije
_Tal vez_ dijo ella jugando con el cuchillo y el tenedor, acomodándolos sobre el mantel, nerviosamente.
_Fue increíble verte con él, muy doloroso pero muy morboso, ahora entiendo a esas parejas que hacen esto, swingers, liberales, es una droga prohibida, un tabú, como el incesto, algo primitivo que está en el comienzo de la humanidad_ dije, ella seguía mirado el mantel
_ Me da mucha vergüenza, Marcos, pero en parte me alivia que tú lo hayas presenciado, quiero que me respondas a esto, con total sinceridad ¿Lo has disfrutado?_
_Si, lo he disfrutado_
_Yo también lo he disfrutado_ dijo ella y yo a pesar de que lo sabía de sobra, sentí un dolor en el pecho.
_Bien, no sé si es que a partir de ahora somos una pareja liberal o esto es un accidente en nuestras vidas, pero ya está, debemos seguir adelante_ dije
_Ahora tenemos que sacarnos a este viejo de encima, hablar con él, debemos enfrentarlo juntos y luego decidir_
_Si, iremos a verle_ dije
_Pero no quiero follar otra vez con él, delante de ti, sería…..demasiado humillante, para ambos_ dijo ella y se acomodó un mechón de pelo detrás de la orejita
_ ¿Prefieres que me quede mirando a través de las cámaras?_
_Marcos, no naturalicemos todo…….debemos tener unos límites…hasta los swingers tienen limites_
Le dije que sí, pero no tenía muy claro a qué se refería.
A medida que nos acercábamos a la casa, el miedo y la aprensión me ganaban y veía como Verónica se ponía más nerviosa.
La urbanización había dejado de ser ese sitio acogedor y cálido donde vivíamos nuestra vida de privilegios, protegidos de la maldad del mundo.
Descendimos del coche, el viejo nos esperaba apoyado en el marco de la puerta, se había cambiado la camisa esta vez, una camisa a cuadros, basta y rústica con las mangas arremangadas y unos pantalones vaqueros muy gastados.
Me parecía que la barba blanca estaba un poco más recortada.
_Pasad, parejilla, os esperaba, sentiros como en casa_ dijo el viejo, burlándose.
Entramos sin decir palabra.
Ya no era nuestra casa, tuve la fantasía de vender esa casa con el viejo dentro, aunque nos pagaran la mitad del valor.
_Joder, lo de ayer ha sido la hostia ¿no?_ dijo él
_ ¿Qué es lo que quieres?_ dijo Verónica
_Tú, Marcos, mirabas todo a través de las cámaras ¿verdad?_
_Si, así es_ dije
_Todo está claro entre nosotros entonces_ dijo el viejo, como para sí, como arribando a una conclusión.
_Supongo que si_ dije
_Eso es Marcos, lo llevas bien, hijo, no es tan grave al fin y al cabo_
_Habla de una vez_ dijo ella
_ ¿Qué pasa rubia? No tenías tanta prisa ayer_ dijo el viejo.
_Oye, no te pases_ dije
_Vamos a dejar algo en claro, tú eres el marido, pero cuando estemos los tres juntos, esta puta es mi zorra, mi perra ¿lo entiendes? y le hablo como se me dé la gana y tú calladito_
Nos miramos Verónica y yo, podía ver como brillaban sus ojos y la expresión anhelante, temerosa, excitada, los dos estábamos excitados.
_Ven siéntate a mi lado y tú frente a nosotros, en el sillón_ dijo el viejo y cogió a Verónica de la mano y la arrastró hasta el sofá y la obligó a sentarse.
Yo me senté en uno de los sillones, frente a ellos.
_Tengo esta propuesta para haceros, quiero que vivamos todos juntos, como una gran familia_ dijo el viejo y se mesó la barba con una mano, visto de cerca me pareció más pequeño de estatura, yo era más alto, aunque se le veía grueso, fornido.
Verónica y yo, volvimos a mirarnos.
_Estás loco, no vas vivir con nosotros, con nuestros hijos, olvídate de eso_ dijo ella
_No digo en la misma casa_ dijo
_ ¿Vas a montar una tienda en el jardín?_ dije
_Una tienda no, una casa prefabricada, no muy grande, una económica, la pagaríais vosotros_ dijo
_Estás como una puta cabra ¿para esto nos has hecho venir?_ dijo Verónica, se había cruzado de piernas, las rodillas juntas, sus muslos carnosos y compactos se mostraban en todo su esplendor.
El viejo puso una mano en la rodilla redondeada con un pequeño hoyuelo en medio.
El contraste entre la mano morena y callosa y la piel suave y rosada de mi esposa me enloqueció, el viejo decía algo pero ya no le estaba escuchando, mi mente se había concentrado en esa mano sobre la rodilla de ella.
Si bien ayer había visto a través de la cámara como este viejo le daba por el culo, como ella le mamaba la polla, esto de verles en directo era otra cosa, era demasiado.
_Quita esa mano de ahí_ dije con rabia
_Marcos…._ dijo mi esposa
_ ¿Qué pasa cornudin, te ha dado un ataque de dignidad?_ dijo el viejo y la mano se movió sobre la pierna, de la rodilla ascendió hasta acariciar el muslo carnoso, musculado, soberbio.
_Solo quita esa mano o voy a partirte la cara_ dije
_Ja, ja, ja no te lo crees ni tú, cuando pierdes la dignidad una vez no la recuperas, macho, aunque quieras_ dijo el viejo.
Y luego acarició el mentón de Verónica, la delicada barbilla y el viejo recorriéndola con el dorso de la otra mano, es decir, cambió de mano, la que estaba sobre la rodilla fue hasta la barbilla y la mano izquierda fue hasta la rodilla y el muslo de mi mujer.
_Mira como de deja sobar, como una gatita mimosa_ dijo el viejo.
Y temblé, pues tenía razón, ella dejaba que esas manos la acariciaran suavemente, no era algo violento, no se imponía por la fuerza, ella cerró los ojos mientras la mano acaricia la barbilla y luego subía por las mejillas.
_ ¿Qué hago, gatita, lo que me pide tu marido o sigo tocándote un poquillo?_ dijo el viejo.
Ella abrió los ojos y me miró, como diciendo no puedo evitarlo, era una mirada suplicante y llorosa.
_Ven aquí _ dijo el viejo y alzó la mano que estaba sobre la rodilla y cogió la carita de ella con las dos manos, fijándola y la besó, un largo morreo muy dulce y suave, muy romántico y ella se dejaba besar, sin oponer resistencia y sus labios carnosos se abrazaban a los labios de él y respondían suavemente al beso y las manos de ella se cogieron de las muñecas gruesas y peludas de él.
Y luego la dejó y la miró, embelesado.
_Joder, que guapa eres….niña…._ dijo y luego le abrió el blazer y comenzó a desabrochar un botón de la camisita de seda, con una sola mano, con dos dedos, lo hacía desmañadamente, pero era efectivo, daba unos tirones sobre los botones y los iba desabrochando, uno de los tirones fue tan fuerte que lo arrancó, quedó colgando de un hilo y luego siguió desabrochando y abriendo los lados de la camisa y ya pude ver el sujetador de encaje, de color blanco y el vientre liso pero no tan liso, no tan escuálido, sino con un pequeño bombé y algunos pliegues exquisitos que se le formaban en la piel y en el cuerpazo exuberante.
_Que bien te quedan esos kilitos de más….nadie dice que estés gorda, a mí me gustas así…._ dijo el viejo y los labios de verónica temblaron y entonces ella misma, comenzó a quitarse el blazer y el viejo se repantingó en el sofá y extendió una mano y le abrió otro poco la camisa, mientras ella se quitaba el blazer.
_ ¿Ves lo que decía, cornudo? te iba a tener que dar un par de hostias si no te calmabas_ dijo el viejo.
No supe que decir, ella dobló el blazer prolijamente y lo dejó sobre el apoyabrazos del sofá.
_No quiero que humilles a Marcos, que le llames cornudo_ dijo ella
_ ¿No? Pero si es un cornudo, las cosas hay que llamarlas por su nombre_ dijo el viejo y entonces extendió la mano y apartó uno de los lados de la camisa y le pellizcó uno de los pezones, por sobre el sujetador, el pezón reaccionó inmediatamente y se empitonó.
Y luego el otro, con dos dedos, gruesos como salchichas, estiró el pezón como probando su consistencia y este volvió hacia atrás probando su elasticidad.
_Ay!!..._ dijo ella
_Tu marido es un cornudín y tu un zorrón, las cosas por su nombre_ dijo el viejo
_Y tú eres un cabrón de mierda…._dijo ella
_Me gusta que me llames cabrón, puedes hacerlo_ dijo él y mientras seguía pellizcándole los pezones, puso una manaza en la nuca delicada, por debajo de la rubia y sedosa melena y la atrajo hacía si y volvió a besarla, un morreo más guarro que el anterior, ya metiéndole la lengua sucia dentro de la boquita perfumada y yo sabía de su aliento cálido y denso cuando ella estaba cachonda, como ahora lo estaba.
_Olvídate de esa idea de la casa prefabricada…._dijo ella
Yo ahora estaba paralizado, no podía hablar ni meter baza, ni nada, solo verles besarse y que él le metiera mano delante de mí, me había convertido en una estatua de sal.
_Ya hablaremos luego…._dijo él y continuó besándola y sacó un pezón por sobre el sujetador y ahora ya pellizcaba el pezón sobre la piel, y la teta casi se desbordaba del sujetador pesadamente, una inmensa y colosal tetaza que era liberada y chocaba contra el propio torso esbelto.
_Ya hablaremos luego de que te folle…_ dijo el viejo y le abrió la camisa hasta que un hombro de ella quedó a la vista y luego le dio unos tirones y ella colaboró y la camisa comenzó a deslizarse del cuerpo increíble. Y finalmente ella quedó con el torso desnudo, solo con el sujetador puesto, con una tetaza en su lugar y la otra saliendo obscenamente por fuera de la tela.
En la pequeña cintura se formaban unos pequeños pliegues de piel, exquisitos, femeninos, suaves.
_Que melonazos, eh Marcos, debes sentirte orgulloso de tener a semejante mujer solo para ti, eh, cabrón_ dijo el viejo
_Si…..musité, mi polla estaba erecta y me avergonzaba esa reacción de mi propio cuerpo que me contradecía.
Y entonces el viejo acarició la cara y la barbilla y un pulgar grueso le rozó los labios y luego presionó y el dedo penetró la boca femenina y ella mamó ese dedo con expresión culpable.
_Mira a tu marido_ dijo el viejo y ella me miró, girando la cara hacía mí, con el dedo pulgar del viejo dentro de la boca y él seguía pellizcando los pezones con dos dedos, estiraba el pecho cogiéndolo desde el pezón y luego lo dejaba caer y los pechos se golpeaban entre sí, pues había hecho salir el otro pecho por sobre el sujetador, las dos tetazas enormes se bamboleaban pesadamente y eran llevadas de un lado para otro con un suave vaivén.
Y luego la mano izquierda acarició los muslos tersos y la mano se metió por debajo de la falda y ella suspiró, siempre con el dedo de ese viejo dentro de su boquita.
No reconocía a mi arrogante y autoritaria esposa en esta mujer sumisa que gimoteaba en manos de este vagabundo que había ocupado nuestra casa y nuestras mentes.
Que chupaba ese dedo pulgar sucio y de uñas sucias con la voracidad de una lactante mientras su frente se arrugaba, mientras fruncía el ceño a medida que la mano izquierda del viejo llegaba hasta lo más íntimo, ya podía ver la falda levantada y ella abría las piernas poderosas y el dedo de ese hombre hurgaba en el coño, desembozadamente.
Y ella suspiró y arqueó la espaldita y las tetazas oscilaron, salidas por fuera del sujetador, como dos globos carnosos que suspiraban también con vida propia.
_Joder, que mojadita esta tu mujercita, cornudín…_ dijo el viejo
No hacía falta que me lo dijera, ya lo sabía yo de sobra.
El viejo había ocupado nuestra casa, nuestras mentes y nuestros cuerpos, completamente.
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