La interiorista 5
María sabe que dejar el trabajo para ver a Javier es un riesgo que vale la pena. Pero cuando él la lleva a su casa de playa, el juego cambia: ella espera ser poseída, pero él decide quién, cómo y cuándo termina. Esta vez, el control no es suyo.
A la mañana siguiente me levanté muy descansada, después del ajetreo de la noche anterior había dormido muy bien, no hay como acostarse cansada y relajada.
Después de la ducha matutina y el desayuno con Jose, me dirigí al trabajo, una vez en mi mesa de trabajo recordé, como no podía ser de otro modo, la cita con Javier, tenía que pensar cuando y donde, solo recordar aquella cita hizo que mi corazón se desplazara a mi entrepierna y mi coño empezara a palpitar y emanar jugos.
Ya empezamos, Maria, pensé como hablando conmigo misma.
Aquel día llegó una parejita que no tenía mucha idea de lo que querían, solo sabían que habían comprado una casa en la costa y que la querían reformar, como no se aclaraban mucho les ofrecí hacer una visita a la casa para poder ayudarles mejor, aceptaron con mucha gratitud y concertamos una cita para la el Martes de la semana próxima por la mañana.
Cuando se marcharon se me encendió la bombilla y pensé que eso sería ideal, podía verlos por la mañana y si la casa de la playa de Javier quedaba cerca…pasar el resto del día con él, o al menos cumplir con la cita que me propuso…
No podía parar de imaginarme cómo sería ese encuentro, a veces lo imaginaba tremendamente morboso y tórrido y otras veces romántico, pero siempre que me lo imaginaba mojaba mis bragas.
Esa noche también llegué a casa muy cachonda y una vez en la cama tuve que follarme a Jose, fue algo más tradicional, mi hijo estaba en casa, pero aun así, con la luz apagada no podía dejar de pensar que era Javier y eso me ponía muy cachonda, no dude en chuparsela, ofrecerle mis pechos y mi coño para que jugase con ellos y por supuesto montarme encima de él y penetrarme, me corrí un par de veces y el se vació dentro de mí…
Cariño estás desconocida, hay algo que deba saber, me dijo.
Nada, mi amor, bueno, si, que te quiero mucho, respondí, o mejor dicho, mentí a medias.
Después se durmió y yo lleve mis dedos a mi coño para recoger su leche, pensando que era la de Javier, y llevármela a la boca, aquello me supo a gloria e hizo subir mi calentura de nuevo, no pude evitar masturbarme…
Al día siguiente, como cada mañana, duchita, desayuno y vuelta al trabajo.
Fue a media mañana cuando sonó mi teléfono, era Javier, me puse nerviosa como una niña y descolgué.
Hola, cómo estás?te llamo por lo de la “transferencia” ¿la tienes ya? Preguntó con cierto retintín
Hola, estoy bien, y tu? Le respondí
No dudaba que estuvieses bien, era una pregunta retórica, lo que me importa más es lo de la “transferencia”, insistió
Ya la tengo, jejeje, que te parece el Martes próximo?
Lo desocupo en mi agenda sin problemas…dime donde.
Le expliqué que había quedado con un cliente en la costa por la mañana y que el resto del día podría escaquearme del trabajo.
Perfecto, me dijo, además está cerca de mi casa de la playa y podrías pasar a verla, conozco un sitio para comer que te va a encantar, podríamos quedar allí, cuando tenga la reserva te mando la ubicación y la hora.
Vale, alcance a decir.
Y sin más nos despedimos.
Ya era Viernes, por lo que a mediodía empezó mi fin de semana.
Mi hijo se iba ese fin de semana a una casa rural que había alquilado con unos amigos, de manera que Jose y yo nos quedábamos solos todo el fin de semana.
Salimos a tomar algo el Viernes por la noche y entre el recuerdo de mi cita, estar solos y el par de copas que me había tomado, no pude evitar “buscarlo” y como siempre lo encontré…
Pasamos todo el fin de semana liados, como novios, jejeje, follamos en el sofá, en la cama, en la cocina…cada vez que mi coño necesitaba ser saciado acariciaba un poco a Jose y su polla se ponía dura y caliente y yo estaba dispuesta a sacarle todo el jugo y a disfrutarla, siempre pensando en Javier y siempre corriéndome entre espasmos…nos devorábamos a cada rato, tan pronto tenía su polla en mi boca, como en mis tetas o dentro de mí…estaba un poco escocida pero no me importaba, eran más las ganas de sexo. En uno de esos orgasmos se me escapó un Javier, pero Jose no se dio cuenta, o al menos eso me pareció.
No se que te ocurre, pero me encanta que estes así de puta, me dijo una de esas veces que me lancé sobre él ese fin de semana.
Nada, cariño, estoy experimentado una segunda juventud, jajaja, le respondí.
Ojalá te dure mucho, yo estoy encantado!
Me gusta complacerte, ojalá me dure…dije yo, pensando para mí, si tú supieras…
Y llegó el Lunes…vuelta a la rutina, pero por poco tiempo…a primera hora me escribió Javier y me mandó la ubicación del restaurante y la hora, las 14:00.
Busque el sitio en internet y comprobé que era un sitio muy elegante, estaba en un pinar cerca de la costa, pero un poco apartado, tenía buena pinta.
A la hora de marchar del trabajo expliqué que al día siguiente tenía una cita con unos clientes y que no sabía el tiempo que me ocuparía y si regresaría por la tarde o no y cogiendo unos catálogos para hacer el paripé, me largué.
Por la noche, cuando llegue a casa tenía que pensar que ponerme, podría ir más arreglada que de costumbre, sobretodo porque no iba a pasar por el trabajo y porque Jose se iría antes que yo, lo que tenía claro es que las bragas no vendrían conmigo, jejeje, finalmente elegí un vestido largo ceñido color vino escotado,botines negros con un poco de tacón y una cazadora de pelo negra, un sujetador de media copa, que alzaba mis tetas pero no las escondía, completaba el conjunto.
Cuando desperté me di la ducha de rigor, desayune y fui a mi encuentro con la pareja que había quedado, estuvimos viendo la reforma que querían hacer, les di algunas ideas que les encantaron y tomé medidas para ir avanzando en el proyecto, a las 13:00 ya estaba lista.
Me monté en mi coche y puse la ubicación, estaba a 15 minutos del sitio y no quería llegar antes y parecer ansiosa, aunque lo estaba, así que decidí hacer tiempo y esperar un rato para salir…
En ese rato pensé como se desarrollaría el encuentro, estaba deseosa que que me tocase, que me chupase, que me follase…ummm, me estaba calentando yo sola, ya sentía mi entrepierna húmeda, latiendo y pidiendo ser follada…ups, faltan diez minutos para las dos, debo irme, me dije a mi misma, y arranqué camino del pecado.
Eran las 14:07 cuando llegué al parking del restaurante, justo en ese momento me entraron las dudas, pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás, de todas formas aunque había aceptado que nos viésemos él no sabía nada de mis pensamientos o eso pensaba yo.
Cuando entre al restaurante, el camarero saludó…
Buenas tardes, Maria?
Buenas tardes, si soy yo, supongo…
Javier le espera, sígame,por favor, y me acompaño a un pequeño reservado al fondo del local. Abrió la puerta y allí estaba sentado a la mesa Javier, con dos copas de vino blanco delante de él, no dudó en levantarse a recibirme con sendos besos, ofreciéndome asiento y una de las copas de vino, me desprendí de mi cazadora de pelo y Javier,amablemente, la cogió y la colgó en el perchero que había a tal efecto.
Hola, Maria, estás muy guapa, si me permites el halago.
No solo te lo permito, te lo agradezco, tu también estas muy elegante.
Me he permitido pedir vino blanco y también la comida, espero que no te incomode, me dijo.
Bueno, no estoy acostumbrada, pero no me importará dejarme sorprender, respondí.
Hablando de sorpresas, dijo Javier, sorpréndeme y dime que no traes bragas.
He de confesar que me sonroje un poco, pero me repuse rápidamente, te sorprendo, le dije, no las traigo, pero hoy no puedes meter la mano por el elástico de la falda, traigo un vestido, así que tendrás que creértelo sin más.
Es una pena…me hubiese gustado constatarlo! Jejeje
En ese momento regresó el camarero para empezar a traer la comida, aunque yo no tenía hambre después de la conversación, o mejor dicho apetito, hambre de macho si tenía…
Estuvimos charlando de cosas banales, ya que el camarero entraba y salía para traernos los platos, no obstante la conversación fue entretenida.
La comida fue deliciosa, el vino blanco muy bueno, es como si Javier conociera mis gustos.
Te apetece tomar una copa? Me preguntó, para inmediatamente interrumpirse asimismo, mejor, porque no vamos a mi casa de la playa y así la conoces para que me des algún consejo para la reforma?
Vale. Dije por respuesta.
Pues no se hable más, deja tu coche aquí, luego lo venimos a buscar, aquí no cierran el parking, sostuvo mi cazadora mientras metía mis brazos y pude notar que mientras yo lo hacía el aprovecho para arrimarse, me estremecí y creo que incluso ronroneé, al notar su bulto en mis nalgas…
Nos despedimos y fuimos hacia su coche, me abrió la puerta y acompaño mi movimiento posando una mano en mi cadera.
Durante el trayecto no dejaba de mirar mi escote y el bulto de su entrepierna se iba haciendo más grande, yo solo podía pensar en tenerlo clavado dentro de mí y eso me hacía estar cada vez más caliente, detuvo su coche delante de un casoplón en primera línea de playa alucinante, aunque estaba un poco obsoleto era una maravilla.
Llegamos, dijo, mientras se abría la cancela que daba paso al interior de la parcela.
Después entramos, aparcó y abriendo mi puerta me dio la mano para ayudarme a bajar, me fue enseñando toda la casa, yo solo deseaba, a esas alturas que me poseyera. Finalmente fuimos a un salón, con una mesa como para dieciocho comensales y una zona de estar con cuatro sofás de tres plazas tipo capitoné en piel, me invito a sentarme en uno de ellos y se dirigió a un mueble bar.
Vodka con agua te va bien? Tengo uno muy rico…me preguntó.
Perfecto es lo que tomo habitualmente, cuando salgo…cómo podía aquel hombre saber aquello?
Preparo dos y acto seguido me ofreció el mío, el permanecía de pie a mi lado.
No te sientas? Pregunté
Si, ahora, pero primero quiero apreciar las vistas que me ofrece tu escote, dijo riéndose
Las mías no están mal tampoco, dije mirando descaradamente su bulto y di un trago largo a mi vodka.
Me sentía un poco embriagada, el vino blanco me hacía sentir así, por eso intentaba no tomarlo, pero hoy no había tenido opción…
Tengo un poco de calor, dije, y me puse de pie para quitarme la chaqueta.
Javier me ayudó y ahora más descaradamente que en el restaurante, se arrimó a mi y lanzó mi chaqueta al sofá de al lado.
Me gustaría comprobar que no llevas bragas, me dijo, mientras seguía tras de mi, apoyando su polla en mis nalgas
Hazlo, no sería la primera vez. Reí
Y cogiendo mi vestido lo fue subiendo, como subía mi temperatura…una vez con mi vestido a la altura de mi cadera, lo sujetó con una mano, mientras la otra se posaba en mi rodilla desnuda y acariciando mis muslos se acercaba a mi húmeda raja, yo ya estaba entregada, pasó sus dedos varias veces de arriba a abajo, recorriendo mis labios… alcanzando mi clitoris… empuje mi pelvis hacia adelante buscando su mano y solté un gemido, deseaba correrme, su polla apoyada en mis nalgas y su mano masturbandome, y yo soñando que me la metiese hasta lo más profundo de mi ser. Creo que me tenía justo donde quería y me encantaba.
Desnúdate, me ordenó
Y yo accedí como si fuera mi amo, me quité el vestido y el sujetador bajo su atenta mirada.
Apuremos las copas, dijo esta vez, mientras apuraba la suya de un sorbo, y yo le imité…
Me cogió en volandas, desnuda como estaba y me llevo a la mesa, allí me depositó y separó mis piernas, yo me estremecía y temblaba de placer, era como un orgasmo continuo, chorreaban mis jugos por mis piernas, mi coño se derramaba.
Que bonito coño tienes, haces bien en no taparlo con bragas y dicho esto metió su cabeza entre mis piernas y empezó a jugar con su lengua, recorriendo cada rincón de mi vulva, lamía mis labios, mi clitoris, la introducía en mi coño, también le dedicó unos lametones a mi ano y yo me derramaba en su boca una y otra vez, gimiendo como una loca, perdí la cuenta de cuántas veces me había corrido…aquello era un escalofrío continuo, el placer se había instalado en mi cuerpo y no se pensaba marchar.
Pero seguía como una perra en celo, quería más.
Follame, le pedí desesperadamente.
Te voy a follar, pero no como tú crees…respondió
Y me giro sobre la mesa, dejando mi cabeza en el filo de la mesa mirando al techo,mi espalda apoyada en ella y mis piernas abiertas con lo más íntimo de mi cuerpo expuesto a lo que viniera, se desprendió de sus pantalones y metió su polla, erecta, dura y caliente, en mi boca, mientras acariciaba mis pechos con una mano y la otra alcanzaba mi coño, introduciendo dos de sus dedos, me estaba follando con sus dedos, que entraban sin dificultad, mientras su polla atravesaba mi garganta, nunca me habían hecho algo así, pero lo estaba disfrutando, sentía su polla atravesarme la campanilla y sus dedos dándome mucho placer, sus dedos y su miembro ejecutaban movimientos acompasados, así me corrí un par de veces más, hasta que él no pudo más y me lleno la garganta con su leche, me la tuve que tragar para no atragantarme, estaba corriéndose pero no paraba de follarme la garganta, en cada nueva embestida lanzaba un chorro de su néctar,pero tampoco me importó, es más lo disfruté, como todo lo anterior, estaba fuera de mi…
Sacó su polla de mi boca y me incorporo, dejándome sentada en la mesa.
Estas bien? Me preguntó
Uffff, las piernas me tiemblan, pero aún sigo cachonda, le dije
Eso está bien, pero hoy ya no tendrás más…y posó sus labios en los míos en un dulce beso, vístete iremos a buscar tu coche.
Pero…debería asearme…balbuceé.
No es necesario, quédate impregnada de nuestro deseo, te ves muy guapa así.
De nuevo obedecí, me puse mi ropa y nos marchamos, por el camino hasta el coche no pude hablar, fue cuando el abrió la puerta para que me apease cuando alcancé a decir algo.
Cuando nos volveremos a ver, quiero sentir tu miembro en mi entrepierna…
Depende de ti, pero primero he de hacerte una confesión.
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- Relato #246088— title-regex: contiguous parts (4 -> 5)
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