La urbanización del deseo (Capítulo 30)
Alex no puede creer lo que le está pasando: sus pastillas le han dado una resistencia imposible y sus amigas no tienen la menor intención de dejarlo solo. Mientras el sofá se convierte en el centro de un caos de placer, la pregunta no es si podrá seguir, sino si ellas aguantarán el ritmo.
La Urbanización del deseo
Sylke & Álvaro
Capítulo 30
Silvia acompaña a Tamara para preparar un refrigerio que no nos va a venir mal, pero curiosamente sigo muy excitado, como si no se me acabara la cuerda.
- “Deberías dosificar” - me dice Isa mirando mi erección y sentándose a mi lado.
- “La verdad es que me encuentro a tope. No sé si reventaré pero mientras tanto…”
- “No te olvides que tienes una cita después con Helena”
- “Uf, es cierto...”
- “¡Semental!” - me dice riendo.
Isa me mira a los ojos y de pronto agarra mi dura verga para acariciarla suavemente con sus dedos, dibujando la forma, las venas marcadas, el glande brillante...
- “¿Te duele?”
- “No, para nada... creo que las pastillas son mágicas”
- “Es grandísima” - me dice empezando a pajearme suavemente.
- “Creo que también es por la magia de tenerte al lado” - añado acariciando su pecho y pellizcando el pezón.
De pronto las dos anfitrionas llegan con una bandeja con varias bebidas y algo para picar.
- “Oye, no lo quieras para ti sola” - protesta Silvia viendo que Isa está meciendo mi polla suavemente.
Mi compañera, algo cortada por la situación, suelta mi miembro que se queda balanceante y mira a las otras dos que se ríen al verla tan entregada.
Nos sentamos todos en ese gran sofá y tomamos unas copas entre charlas y risas, recordando la locura vivida y las tres comentan que parece mentira que mantenga esa erección, incluso sin hacer nada y veo que Isa mira mi miembro de nuevo y luego a mis ojos, cuando le pregunta a Tamara.
- “¿No tendrás un consolador?”
- “Guau, tú también estás a tope” - le responde la morena pasándole las tetas por la cara.
- “La verdad es que sí”
- “Pues lo cierto es que ahora mismo no lo tengo. Tuve que tirarlo”. - comenta Tamara.
- “De tanto usarlo… jjjjjjj estaba para el arrastre” - añade Silvia sin parar de reír.
- “Mira quién va a hablar, la que tiene una colección de rabos que flipas” - se queja la morena.
En ese momento Silvia deja su copa y agarra mi polla por la base para darle varios meneos y sigue con esa dureza y rigidez como si nada hubiera pasado. Luego mira a mi compañera para decirle:
- “¿Para qué quieres un consolador Isa, si tienes aquí a un pedazo de pollón que al que alucinas?
Noto que Isa se ríe de forma nerviosa para añadir:
- “Ya sabéis que a mí no me van los tíos”
- “Pues hija, con esto, podrías hacer una excepción, además, con Alex tienes confianza, ¿no? - añade la rubia.
- “Ya, pero... no”
Se siente cierta tensión, no sé lo que está pasando por la cabeza de Isa, pero por un momento la veo dudar. ¿De verdad sería capaz de probarlo o simplemente les está siguiendo el juego?
- “Ey, Silvia deja a la chica en paz, te ha dicho que no quiere…no la pongas en un compromiso” - responde rápidamente Tamara - “además, así tocamos a más, jajaja... voy a mirar si tengo algo por ahí que te sirva para apagar ese fuego, aunque creo que voy a traerte uno especial que tiene guardado mi amiga”
En ese momento en el que el cuerpo desnudo de Tamara avanza hacia la cocina y yo me quedo observando el oscilar de su trasero, Silvia me dice:
- “Será zorra... Pues yo voy a aprovechar que vosotras ya estáis servidas de momento”
Se pone a cuatro patas en el sofá, con la cara frente a las tetas de Isa y mirándome con lascivia me dice:
- “Venga Alex, dame fuerte, que estoy deseando correrme otra vez, para que vea esta lo que se pierde.” - añade mirando a mi compañera de forma desafiante.
Me arrodillo tras ese pandero de la rubia y lanzo un hilo de saliva en su esfínter y otro en mi miembro, esparciéndolo en la yema de mis dedos empiezo a trazar círculos sobre él. Bajo mi cabeza en esa zona y creo que necesito más lubricación, por lo que aplico directamente mi lengua a su coño y luego disfruto saboreando la zona perianal.
- “Ufffff ya empezamos, diosssss que lengua tienes Alex” - gime Silvia al contacto de mi lengua en esa zona.
- “¿Me ayudas Isa?” - digo mirando a mi compañera a los ojos que sigue atenta a toda la operación.
- “¿Vas a follarte ese chochito?” - me dice levantándose de un salto y veo la maravilla de sus tetas botar frente a mí.
- “Necesito ayuda experta” - inquiero a Isa estirando mi brazo, para que se arrodille a mi lado.
Estar junto a ella es una maravilla, rozando su piel con la mía y no puedo evitar mirar a esos enormes ojos y acariciando su trasero, comienzo a besar esos sugerentes labios que tanto me gustan. Nos fundimos en un apasionado beso, lento, lleno de amor y pasión, hasta que Silvia nos saca del bonito momento:
- “Ey, parejita… que estoy aquí esperando” - protesta apoyada en sus codos con el culo alzado frente a nosotros.
Sonreímos al unísono y dejamos de besarnos para proceder con Silvia. Mi compañera, mucho más experta que yo en estas situaciones, comienza a masajear la zona con las yemas de sus dedos mientras con la otra mano comienza a masturbarme. Lo cierto es que no me hace falta ayuda, puesto que, la dichosa pastilla sigue haciendo efecto y la erección continua como al principio. Luego es ella la que deposita una gran cantidad de saliva en el coño de Silvia y luego sobre mi polla que esparce con su lengua.
- “¡Uy, Isa...!” - exclamo al sentirla.
- “¿Preparado?” - me pregunta relamiéndose.
- “¡Sí!”
Mi compañera entonces dirige mi polla hacía el empapado sexo de Silvia y tras apoyar ligeramente la punta de mi miembro empuja el cuerpo de la rubia con la mano hasta que éste se introduce por completo en el interior. Me asombra la facilidad con la que ha entrado.
- “¡Ostras!” - lanza en un gemido intenso al verse totalmente insertada.
Ese gemido se ha debido oír hasta en la cocina, puesto que, Tamara pregunta en la lejanía, si todo va bien y qué es lo que está sucediendo. Silvia totalmente ensartada comienza un movimiento de vaivén desenfrenado hacia atrás y yo me quedo inmóvil, viendo como mi polla desaparece dentro de estrecho lugar, haciendo que mi compañera tenga que sujetar mi polla para que no se salga debido a la energía con la que se está moviendo nuestra vecina. Isa aprovecha su mano libre para introducir las yemas de varios dedos en su culo, haciendo que Silvia chille de placer.
- “Ufffff, que gustazo me estáis dando joderrrrr
Quiero aprovechar los efectos de la pastilla y sabiendo que no se va a bajar esta erección, aunque me haya corrido hace nada de tiempo, sujeto con mis manos las caderas de Silvia y comienzo a follarla con una velocidad tremenda. En otras circunstancias no habría podido aguantar esa hecatombe de placer, pero sigo eufórico y controlando mi propio orgasmo.
Silvia gime como una posesa con cada embestida, el sonido de nuestros cuerpos al chocar se oye en toda la casa con nitidez. Isa por su parte sigue jugando con sus dedos dentro del culo de Silvia, aunque a duras penas puede introducirlos, ya que, mi cuerpo choca con su culo sin parar y esto lo dificulta.
- “Ahhhhh siiiiiiiii voy a corrermeeeeee, yaaaaa” - chilla Silvia - Ahhhhhhh, yaaaaaaaaaaa, me corrrooooooooo!!!!”
Noto como los flujos de la rubia me humedecen la polla, acaba de correrse y creo que ha sido una gran corrida, puesto que, el flujo chorrea a lo largo de sus muslos y a su vez mojan tanto mi pubis como mis piernas. Silvia deja caer su cara sobre el sofá, totalmente exhausta y agotada. Me detengo con la punta tocando el inicio de su sexo y mi compañera aprovecha a meterse su cara entre nosotros y degustar todo ese líquido que se va escurriendo por los muslos de la rubia.
- ¡”Mmmmm, qué delicia!” - exclama Isa relamiéndose y sacando su cara empapada.
Entonces, vuelvo a insertarme dentro de Silvia y dejo caer mi cuerpo sobre su espalda, le coloco con dificultad un cojín bajo su cuerpo y sin dejar que se recupere sigo bombeando, mi polla entra y sale de su sexo a una velocidad endiablada, mis abdominales están brillando por el sudor, pero extrañamente, tampoco siento agotamiento y no quiero desaprovechar la ventaja que me da la pastilla, así que, sigo sin descanso.
- “¡Diosssss Alex, me vas a destrozarrrr!” - gime Silvia con la cara enterrada en el sofá.
Isa está impactada a mi lado, alterna su mirada entre mi cara y el cuerpo de esa madura de ensueño, el cual se balancea de adelante a atrás sin descanso solamente agarrado por mis manos. Creo que en otras circunstancias no estaría follando de esa manera el maravilloso cuerpo de Silvia, pero en vez de hacer el amor con ella de una forma suave y cariñosa, estoy haciéndolo de forma salvaje, brusca… casi atolondrada y descontrolada, creo que el hecho de saber que puede ser la última vez que follemos y con el hándicap de la pastilla, quiera que Silvia se lleve la follada del año. Noto sus gemidos y cómo nuestros cuerpos sudorosos siguen chocando sin parar. Suelto momentáneamente las caderas de Silvia, aunque sigo empujando con las mías para no dejar de penetrarla y con mis manos alcanzo la cara de mi compañera, la cual atraigo hacía mí, la beso apasionadamente hasta fundirnos en un cálido beso. Juego con mi lengua en su interior e incluso me permito el lujo de mordisquear sus labios. Mi compañera besa de maravilla y es tan bonito ver sus ojos cerrados mientras lo hago, que es un sueño poder estar participando con ella en este trio, cuando noto que los gemidos de Silvia se hacen más intensos, lo que indica que se aproxima un nuevo orgasmo y dejo de besar a mi compañera y centrarme en mi objetivo que es hacer disfrutar a Silvia y que vuelva a correrse de gusto cuanto antes.
- Ufff...me voy a correrrr de nuevo ahhhhh!!!!!” - se oye a Silvia entrecortadamente.
- “Me encantas Silvia, venga córrete” - contesto eufórico acelerando el ritmo aún más y haciendo que mi pelvis choque en su trasero y desplace su cuerpo de forma enérgica.
- “La vas a destrozar… ten cuidado” me susurra Isa en el oído viéndome tan desbocado.
La afirmación de mi compañera hace que incremente un poco más el ritmo, saber que estoy montando a Silvia y viendo lo mucho que disfruta me enloquece y quiero que vuelva a correrse cuanto antes.
- “Yaaaaaaaaaa, ahhhhhhhhh, sssssíiiiiiii” - grita Silvia de placer.
El chillido ha debido de oírse en toda la urbanización, mi corazón da un vuelco con semejante grito, aun así, no dejo de moverme. Isa también se ha asustado y se lanza a la cara de Silvia como queriendo saber si se encuentra bien.
- “¡Diosssss me has roto Alex, que pedazo de follada…! ¡me vas a matar... para ya, ufff!” - balbucea Silvia con su cuerpo desmadejado en el sofá mientras yo sigo bombeando y viendo como su pandero se mueve como un flan cada vez que la penetro.
Isa se acerca hasta Silvia, le levanta la cara y tras comprobar que se encuentra bien, le da un cálido beso en la frente y me dice:
- “Ey, compi….. Para tío, vas a acabar con ella, está destrozada, le has partido en dos con ese pollón” - dice acariciando mi sudado pecho intentando frenar mi incansable vaivén.
Las palabras de Isa me hacen recapacitar y dejo de embestir, sacando mi polla de su reluciente de su coño y un torrente de flujo se desliza por el cuerpo de Silvia, la cual se deja caer, ya totalmente tumbada en el sofá exhausta y dolorida. En ese mismo instante aparece Tamara con cara de susto en el salón, lleva en sus manos un calabacín, una gran zanahoria y un largo pepino holandés.
- “¿Qué ha pasado aquí? Os dejo un rato solos y no veas la que habéis liado….”
- “Creo que he sido demasiado vehemente” - me encojo de hombros viendo que mi erección sigue intacta, aunque todo mi cuerpo brilla por el sudor.
- “Si no viene la policía faltará poco. ¿Estáis bien?” - dice Tamara mirándonos a los dos, viendo a su amiga despatarrada en el sofá.
- “No, no pasa nada, es este bruto que casi la parte en dos” - le explica Isa al tiempo que golpea mi hombro.
Silvia levanta la cabeza y con una amplia sonrisa añade mirando a su amiga:
- “Estoy muy bien, un poco dolorida, eso sí, diossss me arde el coño. Este hombre es una máquina de follar, el tiempo que hemos perdido
Las tres chicas ríen y es Isa la que comenta:
- “Ahora te quedas castigado, por bruto” - comenta mi compañera.
Tamara enseña lo que trae en sus brazos:
- “Oye, no he encontrado nada, pero yo había pensado que podemos jugar con esto. Puede ser divertido” - dice la anfitriona extendiendo sus brazos y enseñando las hortalizas que acaba de sacar de la cocina.
- “No pasa nada, pueden valer….tráelas” - afirma Isa visiblemente cachonda.
- “En serio, ¿vas a jugar con eso?” - le pregunto.
- “Si, recuerda que tú estás castigado”
Isa sopesa el grosor de la zanahoria y sobre todo la firmeza del pepino, para afirmar:
- “Están en su punto, pueden ser de utilidad”
Parece que no es la primera vez que ella ha utilizado esas cosas y yo me lo he perdido en todo esto tiempo. Isa se sienta en el sofá para decir:
- “A ver, ¿Alguien me ayuda? “
Silvia le deja espacio y yo me quedo allí, plantado, de pie, mirando a mi compañera desnuda y sentada, cómo apoya sus pies apoyados en el borde del asiento, dejando su coño totalmente abierto a la vista de todos.
- “¡Qué bonito! ¿Verdad?” - me comenta Silvia que se ha levantado y se agarra a mi brazo observando cómo se acomoda mi compañera.
Me limito a suspirar y luego giro mi cara para decirle a Silvia:
- “Perdona por lo de antes, pero me vine arriba y no podía parar, era una maravilla ver cómo me insertaba de esa forma dentro de tu precioso cuerpo y cómo te corrías. Ha sido un momento de ofuscación y es que iba totalmente desbocado”
- “Tranquilo, Alex... me encantó sentirte de esa forma, casi me partes en dos, pero ha merecido la pena... aunque seguramente querrías partir otro coño más” - dice eso y señala a mi compañera sentada en el sofá con sus piernas totalmente abiertas.
Isa lo escucha, me mira y sonríe, porque, aunque ellas no saben todo lo que hemos vivido juntos en estos días, es cierto, que ella sabe bien, que me encantaría follarme ese coño, el mismo que yo rasuré, el que he lavado y lamido y ahora tengo delante abierto como una flor.
Compruebo lo excitada que está, puesto que, en cuanto aparta sus labios vaginales veo perfectamente la humedad que rezuma. Está chorreando. Tamara se dirige a su lado y veo como también toma asiento junto a mi compañera, abriéndose de piernas igual que ella. La escena es una fantasía para mí, ver a esas dos “pedazo de mujeres” desnudas en un mismo sofá es algo alucinante, mientras Silvia ha tomado mi pene y lo masturba lentamente.
- “Alucinante, ¿verdad? - me dice sin dejar de pajearme.
Pero lo mejor está por llegar…cuando mi compañera coge el pepino y comienza a frotar uno de sus extremos con su coño y juega con él... sus labios mayores se abren displicentes a esa nueva intrusión. El pepino se desliza sin problema a lo largo de su sexo debido a la lubricación de los labios y en menos de lo que pudiera ver, esa hortaliza se ha colado en ese coño. Entonces gime de placer al sentir el contacto de la verdura insertada. Por un momento levanta la vista y me mira fijamente, se muerde el labio y acaba susurrando:
- “Ufffff, diossssss que gustirrinin me está dando esto. Creo que es tan grande como la tuya, Alex.”
Al decir eso, siento un escalofrío por todo mi cuerpo y ella sigue metiéndose el pepino hasta casi hacerlo desaparecer. Tamara, a su lado, está quieta jugando con la punta de la zanahoria, mientras Isa se retuerce de gusto.
- “¿Puedo participar?” - pregunta entonces Silvia.
Las otras dos afirman y me quedo allí solo, de pie, plantado, viendo como las tres mujeres han tomado la misma postura, sentadas en el sofá, sus piernas abiertas y cada una con una hortaliza, pues la rubia ya ha cogido el calabacín y juega con él en su sexo.
La escena no puede ser más impactante, tener ahí a esas tres lobas, de cuerpos de infarto y con esa lascivia que llevan encima las tres.
Instintivamente sigo masturbándome ante la erótica escena y notando la dureza extrema de mi polla, sin que... asombrosamente haya vuelto a correrme.
De pronto veo que Silvia se incorpora de rodillas en el sofá y el mismo pepino que tenido albergado en su vagina se introduce en el coño de Tamara.
- “¡Guau!” - exclama la morena
- “¿A qué es una pasada? ¿Es cómo la de Alex?” - dice mirándome de reojo con toda la mala intención.
- “Guauuuu, sí, creo que sí, que da gusto síii, ahhhh” gime ella mirando a Isa a los ojos.
- “Ya verás que bien lo vamos a pasar..jjjjj, para eso no necesitamos pollas” dice mi compañera en una nueva burla hacia mí.
Mientras, al otro lado, Silvia sigue jugando con el calabacín atenta a las otras y veo que entra en su coño de la misma forma que hiciera mi compañera con el pepino.
Isa, saca el pepino goteante del coño de la dueña de la casa y se pone sexo con sexo contra ella formando una tijera y mueve su pelvis haciendo que ambas vulvas se restrieguen ansiosas. Los gemidos de las tres, suena a música celestial y sigo masturbándome ante ellas.
- “Pobrecito, Alex” - dice entonces Silvia viéndome allí plantado y solo.
- “De eso nada, está castigado por bestia” - añade Isa de forma burlona y provocadora.
- “El calabacín está muy bien, la verdad, pero como la polla de Alex, no hay nada” - añade la rubia.
- “Anda exagerada, que veis una polla y os volveis locas”
- “Isa, es que tú no sabes lo que es eso...” - añade Tamara, mordiéndose el labio mientras los dos sexos siguen unidos restregándose.
Veo que el pepino es bastante largo, no es excesivamente gordo, pero sí que tiene una buena longitud y al tiempo se ve cómo se dilata su sexo. Isa no deja de masturbar a Tamara metiendo y sacando la hortaliza a un buen ritmo. Cuando cree que ya está lo suficientemente cachonda, mi compañera se acerca aún más a mi vecina y se introduce en su coño el extremo opuesto, quedando las dos unidas por la hortaliza que hace de punto de unión entre ambas.
- “¡Wow!” - exclama Tamara cerrando los ojos al verse unida a mi compañera.
Isa que parece toda una experta empieza a mover sus caderas haciendo que el pepino entre casi en su totalidad en sus sexos, los cuales están chorreando flujo sin parar. Los movimientos de Isa son rítmicos y acompasados no así los de Tamara la cual es mucho más inexperta en estos temas, pero poco a poco van danzando sus pelvis a la vez y es como si estuvieran follando. La morena no tarda en empezar a gemir y gracias a esos movimientos pélvicos de Isa, acaba en un tremendo orgasmo y a su lado, Silvia parece que también se está corriendo con su hortaliza.
- “¡Ah, síiii!” - se escucha decir y no sé muy bien cuál de ellas, pero Isa es la que ha quedado sin correrse, mientras que las otras dos, se están intentando reponer, allí tumbadas y uniendo sus labios.
- “Seréis zorras, me habéis dejado a medias” - protesta Isa viendo a las otras dos fuera de juego.
Me acerco a ella por detrás y acariciando su precioso trasero que ahora reposa de lado en el sofá, le pregunto:
- “¿Compi, quieres que te ayude?”
Continuará...
Sylke & Álvaro
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