Xtories

María, madre y esposa, y los opositores a Policía

María creía que su vida sexual estaba estancada, pero una noche en el gimnasio cambió todo. Lo que comenzó como un ejercicio de fuerza se transformó en una lección de placer prohibido, donde las reglas del juego las imponían tres desconocidos y ella, la reclusa voluntaria.

Loviano7.1K vistas8.5· 8 votos

Mi nombre es María. Tengo 38 años y sé que necesito cuidarme ya porque si no, no habrá marcha atrás en poco tiempo.

Siempre hice mucho deporte y me mantuve en forma, pero con la llegada de los pequeños y los horarios de mi marido que es enfermero y trabaja a turnos me había sido imposible. Además, en los dos embarazos he dado el pecho y eso se nota a todos los niveles como muchas sabréis.

Mido 1,65, la piel morena y el pelo ligeramente ondulado. Me considero guapa, aunque suene vanidosa y mis curvas gustan a los hombres como afirma mi marido siempre.

Cuando sucedió lo que os voy a contar, Llevaba un tiempo entrando en esta página a leer relatos y la verdad es que me habia abierto mucho la mente y habia un montón de situaciones que me daban muchísimo morbo de lo que leía y que nunca se me hubieran ocurrido. Aunque el sexo con mi marido siempre ha sido bueno y satisfactorio, cuando leía algunos relatos se encendía en mí algo que me generaba una sensación nueva y descontrolada que nunca había experimentado.

He de confesaros que no me creía ni la mitad de lo que leía pero se volvió cierto eso de que "la realidad supera la ficción".

Voy a compartiros lo que me sucedió hace ya más de dos años y que cambió mi vida por completo puesto que fue el inicio de una nueva etapa para mí vida sexual.

Hacía poco más de un año que había tenido a mi segundo bebé y por fin habia decidido apuntarme de nuevo al gimnasio. Habían abierto un centro de entrenamiento personal, muy cerquita de nuestra casa al que sigo yendo desde entonces y que regenta una pareja majísima. No es el gimnasio al uso, si no un espacio pequeño en el que te ponen rutinas y te llevan ellos junto con un grupo pequeño de gente más o menos de tu misma condición física y además tienes acceso 24h con una tarjeta que abre la puerta. Tras acostar a los niños y si mi marido esta de mañana, me escapo a la clase de las 22h y llego cuando mi marido ya está acostado.

Aquella noche baje a la Sala y entré a tope de energía. Salva me miró con una sonrisa de oreja a oreja como siempre pero con cara de sorpresa.

-No contaba contigo está noche. No sales apuntada.

-Es cierto, han cambiado el turno a Alfonso y me he escapado. Si no hay clase me marcho.

-No hay problema, tengo grupo de opos, pero si quieres y no te importa puedes ponerte en la bici o en la helíptica. Empiezo con ellos ahora y después se quedan haciendo algo de cardio.

-Ah bueno, me quedo un rato y me marcho.

Bajaba cambiada y como de costumbre llevaba mallas azules y una camiseta ajustadita que me deja moverme libremente y un top debajo. El top es imprescindible porque con la lactancia el movimiento del pecho era demasiado descarado, pero he de confesar que nunca me quedaba en top por apuro.

Empecé a pedalear cuando de repente vi desfilar delante de mi a una decena de muchachos que entraban a la sala y se ponían en circulo. Los había de todos los tamaños, altos, bajos, más fuertes, más delgados, incluso uno gordito.

Me dio apuro lo que me pasó pero enseguida me vino a la mente algún relato que había leído y he de confesar que mi coño tuvo un pequeño estremecimiento. Sinceramente, fue un acto reflejo, sin intención ninguna. Recuerdo que me sentí un poco mal y pensé que debía dejar de leer tantos relatos escabrosos.

La cosa fue a peor, cuando empezaron a correr en círculo y cada vez que pasaban por mi bici me echaban una mirada uno detrás de otro. Yo ya estaba sudando...

Intentaba mirar hacia abajo pero la curiosidad de descubrir su mirada hacía que se me levantaran los ojos sin querer.

He de confesar que habia un chico moreno, guapísimo, alto y muy fuerte que me llamaba mucho la atención... Era el típico que si me hubiera guiñado el ojo cuando tenía 20 años me hubiera derretido. Había alguno también llamativo y los demás del montón. No podía controlar mis pensamientos y se me pasó por la cabeza irme porque me estaba empezando a sentir un poco confusa e incluso incómoda. Pero también estaba sintiendo cosas que me despertaban la curiosidad. A unas malas, si llegaba a casa muy cachonda pillaría a Alfonso por banda y si estuviera frito, buscaría algún apaño. Que tú marido trabaje a turnos hace que se te despierte la imaginación.

Después de calentar se pusieron en círculo a hacer flexiones.

-La mirada al frente todos, mirad al de enfrente. Carlos, colócate en el centro que no cabeis todos -dijo Salva descubriéndome el nombre de mi moreno.

Por un momento pensé en cómo sería estar yo en el centro de ese círculo mientras Salva contaba y los muchachos subían y bajaban con la mirada al frente puesta en mi... Mi coño y mi mente habían tomado vida propia.

Cada vez me costaba más pensar en subir a casa.

Después les tocó hacer unos burpees que son unos saltos con flexiones y he de confesar que me resultó muy erótico ver cómo saltaban y como al levantar los brazos se les marcaba todo en los culottes que llevaban.

Tras eso llegaron los ejércicios por parejas, más flexiones, abdominales, saltos, algo de pesas.. pequeños sprints... Verles sudar y esforzarse me encantaba... Para entonces mi coño estaba empapado y ya no me resistía a mí imaginación... Simplemente la dejaba ir... Ojalá pillara a Alfonso despierto, y me pusiera a cuatro mientras me imaginaba a Carlos detrás zumbándome.

A los 45 minutos su clase terminó y los muchachos se fueron a las duchas... Mi festín había terminado. Yo había cambiado a la elíptica y entoces Salva se acercó para decirme que se iban pero que podía quedarme y aprovechar para hacer algo de pesas. Cómo la sala era 24h no me tenía que preocupar de nada y alguna vez más me había quedado sola.

-Está bien, me viene bien hacer un poquito de pesas.

Bajé de la elíptica y decidí quitarme la camiseta, me iba a quedar sola y no me daba tanto apuro. Además, tenia cierta gana de que me vieran en top, he de confesarlo. Mis pechos eran muy llamativos, gorditos y turgentes por la cantidad de leche que tenían y mis pezones se marcaban muchísimo. Sentía que quería devolverles un poco del espectáculo que me habían regalado. Mientras cargaba la barra vi a los muchachos salir. Todos me miraban y se despedían con una interesante sonrisa mientras alternaban la mirada entre mis pechos y mi cara. Yo estaba esperando a que saliera mi moreno pero tardaba.

-Cambio de planes; ahi se quedan Carlos, David y Ángel. Son buenos chicos. Van a hacer no sé qué de arrestos. Dejan la puerta bloqueada para que no venga nadie, aunque no creo que nadie venga ya estás horas y con este frío...

¿Cómo? ¿Iba a tener a mi morenito un poco más? ¿Me iba a arrestar? Debería ponerme de vuelta la camiseta...

Salva se despidió y yo les oía hablar en el vestuario.

Mientras buscaba la camiseta para ponérmela de vuelta salieron los tres y me clavaron la mirada y me recorrieron de abajo a arriba. Ahora me veían de pie. Me encantó su escaneo. Muy Policíal.

Carlos me miró un poco más y se acercó

-Perdona, vamos a molestar un poquito más que tengo que enseñarles unas técnicas de arresto.

-No te preocupes, me pongo aquí y no molesto.

Carlos me sonrió y me clavó sus ojos verdes en el top antes de girarse. Parecía sacado de una película.

Entonces vi a uno de ellos ponerse contra la pared mientras Carlos le cacheaba.

-Tienes que ir en orden, de abajo a arriba.

Carlos iba pasando sus enormes manos por su compañero mientras el otro miraba.

-Ahora, le tienes que poner los grilletes.

Carlos derribó al chico, lo puso boca abajo, se montó encima, sacó unos grilletes y se los puso.

Lo que a mí se me paso por la cabeza ya os lo imagináis seguro.

-Ahora tu, David. Ángel te hace de malote.

Ángel se puso un poco chulo, David le pidió que se pusiera contra la pared y comenzó a cachearlo.

-Muy bien, ahora derribalo y engrilleta.

David intentó derribarlo, le salió mal y lo de los grilletes peor aún.

- Joer, es que no sé cómo hacerlo.

-Vamos paso a paso, pon la pierna ahí, y gira a la vez que lo hago yo -dijo Carlos mientras hacia el movimiento con un compañero imaginario.

David no era capaz de verlo bien.

-pero, ¿dónde pongo el pie? -preguntó

-Que negao -decía Angel.

Entonces, sin previo aviso Carlos me clavó los ojos.

-¿Te importa echarnos una mano?

-¿Yo? Si no tengo ni idea.

-No, solo tienes que hacer de mala. Es para que esté inútil vea los pasos uno a uno y los imite.

Os juro que me temblaban las piernas.

-Yo de mala no tengo nada- dije entre risas estúpidas.

-Bueno, seguro que un poco mala has sido alguna vez -dijo Ángel mientras le daba en el brazo a David.

Nos reímos los cuatro.

Cómo me hubiera gustado tener la camiseta puesta. Tan cerca y yo con estos pechos...

Ponte contra la pared. Me puse como una delincuente, de frente a la pared y las manos apoyadas contra ella como en las películas. Al lado se puso Angel, me miró y me dijo:

-Telma, Cariño, nos han pillado, robar bancos es lo que tiene.

-Maria, sí, nos han pillado Ángel.

-O sea que te llamas María, como la virgen - dijo David mientras los tres se reían. Yo sonreí desconcertada.

De golpe, la mano de Carlos me atrapó la muñeca y, agachándose sin soltarme, empezó a pasar la otra mano por mis piernas mientras David hacía lo propio con Ángel. "Así se cachea"

Os puedo asegurar que no se cortó un pelo y fue algo que me llamó muchísimo la atención. Sus dos amigos le miraban con ojos lujuriosos mientras mi coño se derretía.

Me pasó la mano por ambas piernas, primero por dentro, después por fuera, hasta que llegó a mi culo y, sin ningún pudor empezó a manosearlo.

-Aquí párate un poco por si tiene algo en los bolsillos - dijo Carlos mientras me pasaba la mano por el culo una y otra vez, despacio y con una ligera presión. Creo que notó como por un instante mis piernas fallaron y Carlos se dió cuenta y me susurró:

-Tranquila, que solo estamos jugando a polis y cacos.

Después subió por la espalda y estaba seguro de que no se atrevería a tocarme el pecho... Me equivoqué.

-Cuidado con los bolsillos interiores, revisalos bien - dijo mientras ni cortó ni perezoso pasaba las manos por mis pechos. A mí se me entrecortaba la respiración. ¿Estaba soñando? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué estaba dejando que pasara?

En ese momento pensé en mi Marido. Alfonso dormía plácidamente bastante cerca de dónde a su mujer la estaba sobando un muchacho de veintipoco sin pudor ninguno. Estaba siendo protagonista inesperada de un relato increíblemente excitante... ¿Debía dejarme llevar o pararlo...?

En ese momento dudé y me moví ligeramente y Carlos subió la mano hasta mi nuca.

-Si se mueve el caco pones la mano aquí y presionas un poco.

-Quieta, no seas rebelde.

Entonces de golpe noté algo frío en mi mano y al mirar vi un grillete que se cerraba sobre mi pequeña muñequita.

Entonces me retorció el brazo, me bajó la otra mano y me engrilletó y de no sé qué manera acabé en el suelo boca abajo y engrilletada... Estaba como había estado David hacía unos momentos y sin buscarlo. La humedad en mi entrepierna creo que marcaba un cerco en mis mallas azules... "Ya podía haber traído las negras" pensé.

Aún peor me puse cuando noté que se sentó en mis piernas poniendo su paquete justo a la altura de mi culo.

-Ahora, engrilletada y desde esta posición, no puede moverse y puedes pedir refuerzos.

La práctica había terminado. Yo estaba boca abajo engrilletada y Carlos encima de mí. Entonces hubo un momento largo de silencio hasta que me di cuenta de que estaban haciéndose gestos.

Giré la cara y pararon de golpe y me sonrieron. Carlos se quitó de encima y con cuidado me giró y me puso boca arriba. Yo tenía las manos engrilletadas a la espalda y la posición hacia que mis pechos sobresalieran hacia arriba.

Entonces Carlos se fijo en mi entrepierna e hizo una señal para que sus amigos se fijarán también.

Telma!, perdón, María, cariño, tienes una mancha extraña en la entrepierna. No te habrá excitado lo que este Policía fornido te ha hecho -dijo Ángel moviendo la cabeza como gesto de reprimenda-. No me esperaba esto de ti, cariño.

Ángel estaba esposado como yo, pero David le habia levantado.

Yo estaba muda. Mi excitación me hacía respirar más y más rápido.

-Creo que sí -dijo David-. A esta Caco le gusta que la detengan. Tu novia es mala compañera para robar.

Vaya película se estaban montando en la cabeza. Ángel y yo novios al estilo Telma y Louise y los policías nos habían pillado.

-Pues estos dos merecen un castigo ejemplar que son reincidentes -dijo Carlos yendo a por una silla-. David, sienta a este pobre caco aquí y que vea por qué no debe reincidir.

Ángel se quedó sentado y mirando hacia nosotros con David al lado de pie.

-Mira lo que va a ocurrir por dar tanto trabajo a la policía -dijo Carlos mientras se ponía de rodillas junto a mí.

Empezó a tocarme una teta despacito por encima del top y cuando llegó al pezón empezó a frotarlo con su dedo gordo. Se puso más duro aún y lo pellizco un par de veces haciéndome un ligero daño. Yo me quejé, pero me mandó callar. Después lo agarró con cierta fuerza, tiró de él hacia arriba y empezó a sacudirme la teta.

-Vaya venas gastas. -Dijo mientras yo solo esperaba no darle una sorpresa...

David, que miraba de pie empezó a tocarse la polla por fuera del culotte y al instante pude apreciar un tronco gordo que iba hacia un lado.

-Por favor, déjala -dijo Ángel metiéndose en el papel-. Haced conmigo lo que queráis.

Enseguida los tres se rieron y Carlos fue hacia mi otra teta.

En esta ocasión decidió meter la mano por dentro de mi top y apretarme el pecho con fuerza.

-¿Puedo ir a echarte una mano? -le preguntó David.

Carlos asintió.

David se puso de rodillas y empezó a masajearme el muslo; inconscientemente relajé las piernas separandolas y deseando que su mano subiera a mi coño.

David entendió mi deseo y no tardó en subir hasta mi coño.

-Pues sí que te gusta ser detenida -dijo al sentir toda mi humedad.

Yo me retorcía notando sus dedos sobre mi coño por encima de la malla.

Carlos, que ya tenía sus dos manos sobre mis tetas, me bajo el top hasta el ombligo y mirando a Ángel en la silla esposado le dijo:

-Vaya pedazo de tetas venosas que tiene tu novia, mientras que Ángel afirmaba con la cabeza y sonreía lascivo.

Entoces, Carlos se puso de pie y con un rápido gesto se quitó la camiseta. Pocos chicos había visto tan fibrados y fuertes. Tenía una piel morena que brillaba y parecía que se le marcaban músculos que en otros cuerpos no existían. Me miró un instante y me dió tiempo. Después, se quitó también el Culotte y dejó a la vista un enorme miembro flácido. Tenía el capullo totalmente escondido bajo un prepucio importante y unos enormes huevos colgando. Puso un pie a cada lado de mi cabeza. Yo no sabía muy bien que pretendía. Mientras valoraba el miembro de Carlos, David me bajaba la malla. Se lo puse fácil y de golpe metió la cabeza en medio de mis piernas y llevó su boca hasta mi coño.

Solté un grito descontrolado.

Ángel me miró y riendo dijo:

-Cariño disimula un poco que parezca que no te gusta lo que te están haciendo estos dos agentes con tu novio delante.

En ese momento pensé que si supieran que tenían a mi marido durmiendo a 3 minutos de ahí...

Mientras pensaba eso vi como Carlos bajaba y se ponía en cuclillas acercándome los huevos a la boca.

-límpialos -me ordenó.

Dudé menos de un segundo y lo primero que me salió fue acercar mis labios y besarlos. No me lo explicaba ni yo. Después saqué mi lengua y empecé a lamerlos por separado. Me apetecía mucho sentirlos en la boca, descubrir su tamaño. Succioné con suavidad. Tenían una forma maravillosa y eran muy gordos... Entonces noté que Carlos empezaba a masturbarse y bajaba y subía más sobre mi cara.

-Como te has portado mal mereces un poco de esto - dijo mientras me aplastaba la boca con sus huevos.

Mientras, la comida de coño de David me estaba haciendo subir un orgasmo que me provocaba temblores en las piernas... Temía desmayarme de la excitación.

Carlos dijo "un poco más" y, apoyándose en mis tetas con fuerza colocó su polla en mi boca y empezó a follarmels mientras sus huevos me daban en la nariz, me encantaba su escroto ante mis ojos. Mientras metía y sacaba su polla a su antojo un orgasmo brutal me invadió. Las sacudidas me hicieron tragar demasiada polla y di una arcada.

Oi a Ángel reírse diciendo madre mía desde su silla mientras yo no podía parar de correrme. Carlos, al darse cuenta de la situación en vez de aminorar la marcha aumentó la velocidad y la profundidad de sus embestidas y eso le obligaba a apretarme más los pechos para mantener el equilibrio.

Quedé agotada mientras notaba las gotas de sudor de Carlos caer sobre mi cuerpo. Entonces se apartó y vi a David que se había sacado la polla y la estaba colocando frente a mi coño.

-¿Dónde vas? -le preguntón Carlos muy serio y cortante.

David le miró callado y miró a Angel que tampoco sabía qué decir. Yo pensé que Carlos no quería que llegaramos tan lejos y quería parar. Tuve una extraña sensación.

Entonces Carlos se puso de pie con su pollón iniesto.

-El Capitán va primero.

La tensión desapareció y los tres se rieron, creo que incluso yo sonreí aliviada. De un manotazo quitó a David y agarrando su polla por la base empezó a restregarme la desde la puerta de mi vagina hasta mi clítoris. Cada vez que me tocaba el clítoris sentía electricidad por todo mi cuerpo.

Después de unos instantes interminables, se descapulló y mostrándome su glande rojo y brillante me miró a los ojos y me dijo:

-Mira lo que te va a pasar por mala.

Sin soltarse la base de la polla me la introdujo despacio despacio. La sensación era interminable.

-¡Qué prieto lo tienes! - y mirando a Ángel le preguntó -hace cuanto que no te follas a esta delincuente? -a lo que Ángel respondió levantando las cejas riendo.

La polla de de Carlos me tocó el fondo del coño y pegué un respingo.

Carlos lo notó y empezó a sacarla. Después volvió dentro, luego fuera...cada vez más rápido, cada vez más fuerte. Sentía un enorme placer mientras esa enorme polla me perforaba haciendo que mi coño se viera tan forzado. Esa polla descomunal me estaba dando un placer desconocido. Carlos se echó sobre mi dejando su torso a la altura de mi cara. Enseguida busqué sus pezones y empecé a lamerlos. Me hubiera encantado tener en ese momento las manos libres para sentir esos pliegues y esos músculos. Tras comerle los pezones mientras me perforaba puso su brazo detrás de mi cabeza y, mirándome con sus ojos verdes, metió su lengua en mi boca. Yo hacía todos los esfuerzos posibles por chupar, lamer, succionar y besar esa maravillosa lengua y esos labios. De nuevo, su ímpetu me provocaba la llegada de un orgasmo mezclado con falta de aire... Me encantaba cómo me poseía sin remilgos. A ratos bajaba a mi cuello, a ratos a mis tetas. Paró de golpe al darse cuenta de que se me había escapado una gota de leche. Me miró a los ojos y, diciendo "no me lo puedo creer" volvió a la carga pegando su boca y succionalonando. Noté que se volvía loco y me embestía con más y más fuerza. Empecé a gemir porque me subía otro orgasmo y él, a ratos pequeños soltaba mi pezón y gemía también. Se iba a correr dentro de mí y de solo pensarlo me venía el orgasmo.

Juntó mis tetas y acercó sus pezones y empezó a succionarlos alternando mientras empezaba a gemir más y más fuerte... Sus gemidos, su pollón y la leche que me estaba sacando me hicieron tener un orgasmo inaudito que solo crecía más y más al verle a él correrse dentro de mí mientras gemía y trataba de no dejar de succionar. Creo que estuvo más de un minuto corriéndose... Y yo aún más. Cuando terminó, se dejó caer sobre mí, agotado, dejado su cabeza sobre mi hombro. Yo me acomodé y, mientras movía un poco mi pelvis para darme más gusto, le besaba y lamía su cuello sudado. Estuvo así un par de minutos con su polla dentro de mí mientras se tranquilizaba su respiración. Me encantaba su peso y su olor sobre mi y apretaba mi coño con intención de agradar un poco más a su polla y sacarle alguna gota más... Tanto placer que me había dado lo merecía.

Cuando recuperó la respiración se incorporó y acercó su boca a la mía y me dio un largo beso y se retiró.

Mirando a David le dijo "quitale las esposas" y se sentó apoyándose contra la pared.

Miré a David y tenía la polla completamente dura. Le miré a la cara y me sonrió.

Me giró, me puso boca abajo y se sentó entre mis piernas con su polla justo a la entrada de mi coño, haciendo una ligera presión.

-Me da permiso, mi Capitán.

Yo que estaba mirando a Carlos le vi asentir: "sí, pero quítale las esposas"

-Voy, pero dame un minuto.

Entonces me sujetó por la cadena de las esposas e introdujo ligeramente su polla en mi coño. Aunque era más delgadita que la de Carlos, la sensación fue fantástica. Sujetándome las esposas empezó a follarme mientras Carlos no me quitaba la mirada David aceleraba y su mano libre llegaba hasta mi pelo. Con un giro hábil de muñeca atrapó mi pelo en forma de coleta y aumentó la intensidad de sus envestidas. Entonces oi un ruido y giré la cabeza y vi que Ángel se había levantado y se dirigía hacia mí.

- Si no te importa, cariño, me uno.

Ángel se sentó con las piernas separadas delante de mi cara colocandome su polla cerca de la boca y sujetandome el mentón. David tiró un poco más de mi pelo y Ángel introdujo su polla en mi boca. Yo seguía esposada y cómo estaba sujeta no podía mover mucho la cabeza así que solo me quedaba la lengua. Hacía todo lo posible con mi lengua para que la polla de Ángel creciera y lo conseguí con mucha facilidad.

Mientras lamia a ángel, David comenzó a escupirne encima del culo y a masajear mi agujero... Ese que solía reservar para aniversarios de boda..

Noté como metía su dedo dentro de mi agujero y escupía una y otra vez. Era como si estuviera llenándome el culo con su saliva.

De golpe, sacó su polla y sujetándome de las caderas tiró hacia él y me puso con el culo al aire. La polla de Ángel salió de mi boca escopetada y él enfadado le dijo a David:

"Avisa hombre! Que estaba a puntito".

David estaba demasiado centrado en colocar su polla a la entrada de mi culo como para hacerle caso.

Me abría el culo poco a poco mientras me separaba los glúteos y escupía una y otra vez.

-Vete con cuidado animal -le dijo Carlos incorporándose.

Su polla entró hasta dentro y noté su cadera chocando contra mis glúteos.

-Ya está -dijo satisfecho.

Carlos al lado me quitó las esposas. Por fin pude liberarme y le di las gracias.

David sacó la polla despacio y la volvió a meter. Iba muy despacio mientras me sobaba mi culo despacito y lo alternaba con azotes.

Con las manos ya libres me incorporé y me puse a cuatro patas. Ángel volvió a ponerse delante y me metió la polla en la boca. Fui a sujetarse la con la mano pero me la quitó con una pequeña torta.

-Como antes, solo con la lengua.

Obedecí.

Unas manos grandes me empezaron a sobar los pechos. Era Carlos... Otra vez. Qué maravillosa sensación.

Mientras David me perforaba el culo muy despacito como le había indicado Carlos, yo le comía la polla a Ángel y sentia las manos de Carlos en mis pechos y de reojo veía su enorme y gruesa polla de nuevo dura... Creo que le habían vuelto loco. Quizás nunca había experimentado con unas tetas con leche... Me encantaba haberle proporcionado esa experiencia.

David aceleraba y de repente le oi decir que se iba a correr pero Carlos le frenó en seco:

-Ni se te ocurra -le dijo mientras le apartaba.

Pensé que a Carlos no le gustaba meter la polla sobre una corrida ajena.

David se quitó refunfuñando y cagándose en el "capitan".

Entonces noté a Carlos colocar su miembro despacio sobre mi agujero y empezar a acariciarme las nalgas. Me hacía unas cosquillas maravillosas. Su gordo capullo abriendo mi culo era estremecedor. Menos mal que David había abierto el camino, si no, el dolor sería aún mucho mayor aunque no me importaría.

Me daba enorme placer saber que ese chaval tan imponente me estaba abriendo el culo cm a cm con tanta atención. Sus manos iban de mis nalgas a mi cintura. Apretaba fuerte perp con ternura. Poco a poco introdujo todo su miembro en mi y cuando terminó, se inclinó y me besó varias veces la espalda.

¿Estás bien? ¿Puedo seguir un poco? -Me preguntó siendo consciente de lo que tenía metido en mi trasero.

-Sí, respondí con deseo.

Empezó el vaivén, muy suave y despacio acompañado de sus manos recorriendo mi culo y mi cintura.

Miré a David y le dije que se acercara. Se puso frente a mi junto a Ángel y ahora sí, con una mano iba masturbando una polla mientras me comía la otra.

Estuvimos así unos minutos maravillosos. No quería que se acabara esa sensación de plenitud en el ano y de sabor salado en mi boca. Tenía que concentrarme en las pollas de la boca para no correrme porque solo de pensar y sentir a Carlos dentro de mí ano atraía un orgasmo a mi coño y quería aguantar más.

-Yo aún no he estado dentro de esta mujer está noche -dijo Ángel exigente.

Carlos paró y les hizo unos gestos que no pude ver con claridad. Entonces Angel se tumbó boca arriba y se fue deslizando debajo de mí.

Carlos me separó las piernas un poco y noté a Ángel buscar con la punta de su polla mi vagina. "¿Me la va a meter mientras está Carlos en mi culo?" Pensé.

Así fue. Carlos me empujó suavemente hacia abajo. Mi coño estaba tan prieto que la polla de Ángel no entraba. Nos costó un poquito, pero lo logramos en equipo. Nunca había tenido una doble penetración. Nunca me había sentido tan llena. Mi clítoris estaba que explotaba y rozarme contra ángel a la vez que me sentía tan follada hacia que estuviera al borde del orgasmo poco después de la doble metida.

David se colocó delante de mi y me endiñó su polla en la boca. Yo apoyé las manos sobre el pecho de ángel. David me sujeto la cabeza y empezó a follarme la boca mientras me preguntaba:

-¿Qué se siente al estar siendo follada por todos tus agujeros? ¿Vas a seguir delinquiendo?

Por supuesto que sí, pensaba para mis adentros.

Ángel estaba disfrutando de mis tetas, de sus pezones, alternaba besos con pequeñas tortas que me daba en ellos y le veía cada vez más intenso más desenfrenado. David también estaba fuera de sí, cogiéndome a ratos del pelo con las dos manos y empotrandome su polla contra la garganta. Carlos, que parecia controlarlos bien, les hizo bajar el ritmol y que fueran un poco más suaves... Yo moría de placer y ver cómo se preocupaba Carlos de mí, me ponía aún peor...

-Quiero que nos corramos todos a la vez -dijo Carlos.

A todos nos pareció una idea estupenda.

Empezaron a darme ritmicamente, cómo si no fuera la primera vez que se coordinaban. Cada vez aumentaban más el ritmo, más y más fuerte y sus gemidos me volvían loca. Tenia el coño y el culo que me explotaban pero hubiera seguido así una eternidad.

-Tu mandas, cariño -me dijo Carlos mientras aminoraba sus embestidas para no correrse-. Creo que nosotros estamos más que apunto.

-Sí, yo también estoy, aunque no quiero que esto acabe- dije entre gemidos

Aunque me parecía increíble, fui capaz de apretar mis agujeros y el placer se multiplicaba, no tarde en sentir el comenzar de una ola... Me llegaba el que sería el orgasmo más brutal de mi vida...

Ya! Ya! Me corro, ¡me corro! empecé a gritar justo en ese instante noté un chorro de leche en mi boca. Parecia que David había intuido el momento a la perfección

A ese primer chorro le siguieron otros cuantos mientras oía gemir y correrse a Carlos en mi culo mientras sus dedos agarraban sus carnes. Esto intensificó más mi orgasmo y empecé a tener espasmos que nunca antes había tenido.... entonces vi la cara de Ángel apretando su boca contra mis tetas mientras... Y cerrando fuerte los ojos... se corría también, me estaban llenando por todos mis agujeros... Mi orgasmo no paraba de crecer mientras las sacudidas involuntarias me hicieron expulsar la polla de David de la boca. Carlos perdió las formas y me embestía como un animal. No pudo contenerse y empezó a gemir como loco. Lo que antes habían sido agarres casi cariñosos, se habían vuelto brutales. De las embestidas que me estaba metiendo, Ángel poco tenía que hacer y por cómo tenía los ojos deduje que estaba teniendo el orgasmo de su vida dentro de mi coño. Mi orgasmo no parecía tener fin y se acentúaba constantemente y yo solo me rendía al placer increíble que recorría todo mi cuerpo... Perdí toda noción y casi la consciencia.

Carlos salió de mi culo y se tumbo al lado y yo caí casi desfallecida sobre Angel, quién me abrazó diciendo una y otra vez: "pero cariño....", "pero qué policías son estos"...

Mis ojos, casi nublados vieron a David coger el móvil y hacer una llamada sentado en el suelo. No oi nada y no le di importancia. Me quedé tumbado sobre Ángel y giré la cabeza buscando a Carlos. Nos miramos y empezó a acariciarme la espalda... No sé cuánto tiempo pasamos así, creo que nos quedamos un poco dormidos y todo.

Entonces me levanté y me acerqué un poco más a Carlos que estaba tumbado boca arriba exhausto. Me crucé de piernas y levanté su cabeza y la sujeté entre mis brazos y le besé mirando a sus profundos ojos verdes.

El se activó y noté su lengua viva en mi boca y eso me animó a succionarlo más y más. Entonces le separé. Lo tenía entre mis brazos e instintivamente lo bajé hasta mi pecho y coloqué mi pezón en su boca. Empezó a succionar mientras me clavaba los ojos.

Mientras sujetaba su cabeza con un mano con la otra aproveché para tocar su torso, su abdomen... Ahora me tocaba a mí aprovecharme de esa figura escultural. Me excitaba enormemente tocarme mientras el jugaba con mi pezón, a ratos chupaba y sacaba leche, a ratos, solo la mía, a ratos me lo besaba. Me fijé en su polla. Su capullo estaba otra vez escondido en una gruesa piel. Bajé mi mano hasta su polla y empecé a acariciarlo, tocarlo, el sorprendido, me sonrió, no se esperaba que estuviera aún con fuerzas.

-Ven - le dije levantándome y llevándole hasta la silla donde había estado mi supuesto novio. Le senté ahí y me puse de rodillas entre sus piernas.

-No hay dos sin tres - le dije -pero hazme un favor, diles a esos que no se acerquen, si quieren mirar que miren, pero que no nos molesten.

Bastó con la mirada que les echó y los dos se sentaron a mirar el espectáculo.

Agarré su polla con mucha delicadeza y durante un par de minutos me dediqué solo a sus huevos que estaban salados de tanto sudor y flujos. Su polla estaba a medias y aún así se presentaba gorda y sugerente. Su capullo seguía escondido por su grueso prepucio. Sujete su capullo por la base y empecé a meter la punta de mi lengua por el agujero de su prepucio buscando su glande. Su polla fue creciendo y sus venas hinchándose. Le descapulle y me dediqué a su gordo capullo un largo rato. Perdí la cuenta de los besos que le di. Me salían sin querer. Mientras subía y bajaba mi mano lentamente.

-Me vas a hacer correr.

Paré, le miré y le dije:

-Así no.

Me levanté mi cuerpo y apollado sobre mis rodillas coloqué su polla entre mis tetas. Empecé a acariciarlo con el interior de ellas. Se volvía loco. Entonces sujeté uno de mis pezones y sacándome leche lo puse sobre su capullo, justo por donde había salido recientemente leche. Con mi dedo se lo introduje dentro... Viendo que se volvía loco lo repetí varias veces. Entonces me levanté y puse mis pechos delante de su cara:

-Escupeme, por favor -le pedí.

Carlos me miró sorprendido pero obedeció.

Me escupió varias veces y yo esparcí su saliva entre mis pechos. Volví a bajar y le hice una cubana como nunca antes había hecho, apretando mis pezos y sacando leche cada vez que podía.

Al poco, Carlos empezó a echarse para atrás.

-Me voy a correr como sigas.

-Eso deseo, Carlos, eso mismo.

Al cabo de un instante, ese pollón empezó a echar leche por tercera vez... Cómo era posible que saliera tanta leche después de dos corridas. Me pegué todo lo que pude para que todo quedara sobre mi y lo conseguí.

Entonces me separé y clavándole los ojos empecé a esparcirme su leche subiéndola hasta mi boca.

-Ahora me das tu de cenar.

Carlos no me quitaba ojo mientras se recuperaba de ese tercer orgasmo.

Entonces, de repente oí mi móvil sonar. Eran las 00:15 era Alfonso llamándome.

-Amor estás bien? -me preguntó- el niño se ha puesto a llorar y me ha despertado.

-Si, si, es que me he quedado hablando con Maribel y no me he dado cuenta de la hora -Mientras mentía a mí marido notaba cómo me caía la leche de Angel y Carlos por las piernas y el olor del semen de Carlos me salía por la boca-. Ahora subo, Amor.

En ese momento me miraron los tres con cara de incrédulos... No se esperaban que estuviera casada.

De repente, alguien usó la llave de acceso. Pero la puerta estaba bloqueada por dentro.

David miró a Carlos:

Debe ser Salva... Me dijo que avisara si... -entonces se calló mirándome mientras desbloqueaba la puerta. Salva entró y sin mediar palabra se acercó a mí y me metió la lengua hasta el fondo de la boca. La verdad es que era una persona muy agradable y alguna vez me había fijado en él, pero no me esperaba esto teniendo además el pibón de novia que tenía. ¡Qué cerdo! Pero no estaba yo para juzgar a nadie, y un poco más de semen en mí no iba a cambiar nada.

-Qué ganas tenía de comerte -dijo mientras me giraba bruscamente contra la pared.

Noté como mantenía su brazo contra mi espalda mientras se urgaba en el pantalon y me lamía el cuello.

-Salva, me tengo que ir que me ha llamado Alfonso, que está el niño llorando. -Será un momento me dijo mientras metía su polla en mi coño y me empotraba contra la pared.

En cuestión de poco más de una docena de embestidas noté cómo se corría mientras me apretaba el culo. Espero unos segundos y se separó de mi dejándome libre. Yo me giré hacia el sin dar crédito a lo que mi entrenador tan majo acababa de hacerme.

-¿Ves? Sabía que con las ganas que te tenía no iba a tardar mucho. Otro día te doy más juego que creo que hoy vas servida.

Carlos me dio en un papel su número y no dejó que los otros dos me lo dieran. La verdad, aunque me habian encantado, me quedaba con el Capitán.

Te apunto mañana a clase dijo Salva mientras se iba.

Me vestí y subí a casa apresurada.

Al entrar vi a Alfonso hacerme un gesto de silencio de rodillas al lado de la cuna. Había logrado dormir al niño. Entonces se levantó y cogiéndome de la mano me llevó a la cama. Rápidamente pensé que tenía que solucionar el tema con una mamada. Si quería más, encontraría tanto semen en mi que se enteraría de todo...