Xtories

La urbanización del deseo (Capítulo 28)

La pastilla no hace efecto, o al menos eso cree Alex, hasta que se presenta en casa de sus alumnas y descubre que la noche promete ser mucho más intensa de lo que imaginaba. Con Isa espiando desde las sombras y dos mujeres dispuestas a jugar con su resistencia, el límite entre el control y la pérdida de sí mismo se desvanece.

Sylke and Friends7.8K vistas8.9· 34 votos

La Urbanización del deseo

Sylke & Álvaro

Capítulo 28

Estoy en shock, pues lo último que me esperaba era que en un envase hubiera otras pastillas diferentes.

– “Estoy seguro de que era el del complejo vitamínico, además, ¿por qué había otra pastilla ahí?” - digo todavía alarmado y algo irritado por las consecuencias.

– “Verás, fui yo hace mucho tiempo Alex, me dijeron que nosotras también podemos tomarlo e hice alguna prueba. Y las metí en ese envase que no tenía uso”

– “¿Las mujeres pueden tomar Viagra?”

– “Sí, bueno, no es exactamente eso, es un producto pensado para los dos sexos, aunque en vosotros produce erecciones más duraderas que con la Viagra. En las mujeres aumenta el flujo sanguíneo vaginal, lubricación y produce ciertos aspectos positivos en las relaciones.”

– “¡Joder, Isa!”

Intento razonar, pensar que quizás no pase nada y en el fondo ella me intenta tranquilizar, además de pedirme perdón, pero que no pensaba que yo iba a usar el bote de su baño.

– “Joder Isa......¿y ahora qué?”

– “Pues que va a ser... pues que vas a estar empalmado toda la mañana...jjjj y es posible que te dure hasta la tarde” - dice ella sin evitar reírse.

– “Coño no te rías, esto es muy serio”

– “Míralo desde el lado positivo. Vas a dar la talla, jajajaa...”

Será cabrona... Me quedo preocupado, pero ahora que lo pienso, no me ha hecho efecto, ya que hace rato que me la tomé, así que, no debe ser a la que se refiere, ya que sé que esa famosa pastilla azul hace efecto en media hora.

– “Creo que me estás tomando el pelo, Isa” - le digo, esta vez riendo yo.

– “Te aseguro que no. No es viagra… es más fuerte todavía. En España no es legal”

– “Pues me la he tomado hace bastante tiempo y no noto nada...”

– “Verás, es que no actúa igual que la Viagra, aunque se parezca en muchas cosas, es de ese tipo, pero con un componente distinto y mucho más fuerte. Creo que la traen de Tailandia, es otra marca, aunque tiene el mismo color, además de mantener la cosa dura, produce unos efectos que aumentan el deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres”

– “¿Y como qué más fuerte que la Viagra? A ver si me da algo…”

– “Tranquilo, los efectos duran más y de las personas que lo han usado, desde luego que han flipado”

– “Flipando estoy yo. ¿No tendrá efectos secundarios?”

– “No sé si tiene efectos secundarios, pero desde luego, por lo que he sabido en los tíos que lo han probado están horas con eso tieso”

Me quedo asustado, pues tras la mañanita intensa que he vivido con Mónica, lo que me faltaba es que toda la tarde eso me dure dura...

- “Tarda un par de horas en empezar a hacer efecto... y encima de comida con dos ninfómanas... ja, ja, ja, me parto. “

- “¡Pero qué cabrona eres!”

- “¿No me digas que no te apetece ese plan? Ya me gustaría a mí” - apunta ella.

- “¿Tú lo has probado entonces?”

- “Sí, son tremendas porque yo estuve a tope. La excitación es un no parar y las ganas parece que aumentan, aunque, Alex, por lo visto, creo que los tíos todavía más, jajajaa”

Ella se ríe y yo estoy muerto de miedo. No dejo de pensar en Mónica y es que estaba dispuesto a poner freno a tantos momentos tórridos, ya que quiero centrarme en ella y darle todo lo que necesita, porque es una mujer increíble... pero ahora con esa pastilla, ya no sé qué va a ser de mí. Mi amiga no me deja seguir razonando cuando me suelta partida de risa y totalmente eufórica:

- “Escucha Alex hoy puede ser un día antológico, ¿ya tienes la polla tiesa o todavía no? Porque en media hora hará efecto. Si aún no estás en plenitud, te aconsejo que en cuanto llegues a su casa te pongas a follar como un loco... van a flipar esas dos maduras. Aprovecha el accidente, hoy las puedes partir en dos y ni te vas a cansar. Les vas a partir el coño.”

– “Ufffff vaya tela Isa, todavía no noto esos efectos, pero sí que tengo unos calores que flipas y yo pensando que era por este sol”

Lo cierto es que los calores hacen que note mi sudor por la espalda, pero no sé muy bien si por culpa de la pastilla o por mis propios nervios.

– “No te entretengas, vete para su casa y en cuanto llegues ponte al lío. Hoy puede ser un día que no olvides jamás” - me anima ella.

– “Menuda zorra estás hecha. He decidido que voy a dar una clase normal y corriente.”

– “¿Qué?”

No puedo negar que esas dos mujeres se la ponen dura a cualquiera sin pastilla de por medio, pero ahora... ¿Qué va a ser de mí?

– “Cómo me gustaría ver todo eso. Madre mía, pagaría una fortuna por poder verte en acción con esas dos buenorras, que buenas están las dos” - comenta ella, poniéndome aún más nervioso.

– “Eres peor que yo, Isa, ¿También te ponen las amiguitas maduras?”

– “No lo sabes bien... con decirte que cada vez que venían por la clínica y se hacían un tratamiento, me metía en el baño a hacerme una soberana paja. Fíjate que siempre he pensado que a estas les gusta también el pescado, jajaja” - me dice.

– “Eso es lo que tu quisieras, pero me parece que estas son hetero”

– “No lo descartes”

Me pongo a imaginar a Isa, metida en el baño de la clínica, con sus braguitas por los tobillos y metiéndose dos dedos por culpa de Silvia y Tamara. Nunca había sospechado eso de ella, pero tampoco ella lo pensaba de mí, ya que hacía lo mismo.

– “Oye Isa, tengo una idea... vente para su casa en un rato. Me las voy a ingeniar para tenerlas en una habitación y ya veré la forma de escaparme para dejar la puerta principal abierta. Ya nos oirás, seguro que encuentras la forma de localizarnos ¿qué te parece? ¿te apuntas?” - digo nervioso y deseando que mi compañera me vea con esas dos.

– “¿Que vaya yo a casa de Tamara? ¿Se te ha ido la pinza?”

– “Ah, ¿no te atreves?” - le digo para picarla.

– “Joder Alex....que morbo me da esa idea, eres un malvado. No niego que me encantaría, pero no sé... ¿si me pillan? ¡Vaya palo!” - dice ella inquieta, pero notablemente emocionada.

Lo había dicho por decir, pero ahora que lo pienso, la idea también me parece muy morbosa y así, mi compañera me debe otra. Aun así, no quiero confesarle todavía que Mónica y yo, vamos a ser algo más que amantes esporádicos y quiero reservarme para ella y que voy a esa casa con la idea de cerrar lo prometido, pero con intención de que no se repita en el futuro. De algún modo esa puede ser la última vez que me vea Isa con ellas en una situación loca y cachonda.

– “Isa merece la pena el riesgo, no lo vas a lamentar. Siempre puedes decir que viniste a casa y estaba la puerta abierta, cosa que será cierta.” - apunto.

Ella tarda unos segundos en contestar y añade:

– “Ufff estoy mojando mis bragas ahora mismo solamente de pensarlo”

– “¿Entonces? ¿Te vienes?”

– “Está bien, es una puta locura, pero me presentaré en casa de Tamara dentro de un rato, espero encontrar la puerta abierta, no me falles compi” - su voz suena excitada.

– “Jajaja... qué bien verte decidida y por cierto, ¿Cuándo te he fallado yo, eh?”

– “Chao entonces, hasta dentro de un rato semental. Creo que me voy a hacer un dedito viéndote en ese trío” - dice de forma traviesa.

– “Adiós salidorra, por lo menos, no hagas mucho ruido”

Me doy prisa por llegar, esta confesión lo cambia todo, voy a estar empalmado dentro de nada y delante de dos bellezones con ganas de sexo, la cosa promete, pero también tengo en cuenta el objeto de mi visita que no es otro que dejarlas claro que se acabó el follar conmigo en el futuro. A partir de ahora, quiero dedicarme por entero a Mónica, aunque no sé cómo voy a poder controlarme, teniendo tantas tentaciones danzando a mi alrededor, pero tengo a mi chica en mi cabeza y necesito que eso esté por encima de cualquier tentación.

Llego nervioso a la puerta y al llamar me doy cuenta de que tiemblo como una hoja. Pero lo peor es cuando la puerta se abre y aparecen mis dos alumnas vestidas únicamente con un conjunto de lencería, a cuál más sexy y atractivo. Tamara con uno negro de encaje y transparencias dejando poco o nada a la imaginación y Silvia con uno rojo igual de bonito y espectacular. Ambas llevan tacones de aguja, que rematan una imagen sublime y sensual.

– “Pasa Alex, te estábamos esperando” - me invita a pasar Tamara

– “Estamos impacientes por empezar a comer” - añade Silvia maliciosamente.

Me quedo clavado en la puerta, como si me hubieran puesto ahí de figurita y es entonces Silvia la que tira de mi mano diciéndome:

– “Vamos Alex, ya sé que habíamos dicho que daríamos la clase en pelotas, pero bueno, antes habrá que comer algo.”

Me quedo mirando a esa belleza, que camina delante de mí, viendo como ese tanga se cuela entre sus glúteos bien “labrados” a base de sentadillas y al caminar con sus tacones todos sus atributos se mueven de forma magistral.

Intento cambiar mi vista hacia otro lado, pero veo que Tamara está poniendo una fuente sobre la mesa, vestida con ese conjunto de lencería negra, con medias ajustadas a sus poderosos muslos y esas enormes tetas que parecen querer salirse del pequeño sostén.

Me siento en la mesa, que han adornado con todo lujo de detalles, incluidas unas velas, adornadas con flores secas, un mantel elegante y una comida deliciosa que ellas han preparado con mucho gusto... Está todo delicioso y ellas no digamos, pues dejan a la vista su sensualidad, cada vez que se levantan, cada vez que me sirven o cada vez que se llevan un bocado a esos labios carnosos, de una forma muy erótica y totalmente intencionada.

Parecen divertirse con ese juego y no dejan de repetir que van a necesitar unas cuantas clases extra, para llegar a su viaje a Londres con todo bien sabido. Yo no dejo de pensar en cómo se van a tomar lo de no pueda dar más clases futuras como ellas tienen previsto, pero las dos siguen con sus bromas, sus indirectas y están deseando levantarse de la mesa, para comenzar esa primera clase especial cuanto antes.

De vez en cuando mi vista se dirige a la puerta, que como había prometido, dejé entornada para que entrara Isa y en un momento dado, veo que está cerrada, lo que me invita a pensar que ella ya se ha colado y debe estar viéndolo todo desde algún sitio, agazapada como una gatita curiosa y cachonda.

Una vez acabada la comida, nos sentamos en el sofá para tomar un café y ellas siguen apareciendo ante mis ojos, rozándome con sus piernas, dejando su culo a pocos centímetros de mi vista o rozándome con sus medias en un brazo cuando me invitan a probar un poco de tarta.

− “Hace mucho calor aquí” - digo, pero no sé muy bien por qué lo siento, si por los nervios, la excitación de verlas o por la dichosa pastilla azul.

− “Bueno, te puedes ir quitando la ropa” - dice Tamara sonriente.

− “En realidad, antes quería deciros que...” - empiezo a hablar, pero no me dejan acabar la frase.

Tamara que tira de mi mano hace que me levante del sofá y ella por un lado y Silvia por otro, me sacan la camiseta por la cabeza en un abrir y cerrar de ojos.

− “Yo es que...” - intento aclarar.

Cuando quiero explicarme, una ha soltado mi cinturón y la otra ha arrastrado mis pantalones con los bóxers dejándome en pelotas en un instante.

La pastilla ya ha debido hacer efecto pues tengo una erección descomunal o a lo mejor la pastilla es un simple placebo y estoy así, por tener a esos dos pibones increíbles delante.

− “¡Cómo se las gasta Alex!, ¡mmm y qué dura está!” - comenta Silvia que agarra mi polla por la base para darle dos meneos.

Tengo que coger aire, porque tener a esas dos bellezas tocándome y con esos conjuntos tan sugerentes, aderezados con unos tacones de aguja, es algo que me cuesta controlar.

Aun así, no sé de dónde saco fuerzas, pero mientras ellas siguen acariciándome, lo suelto de pronto.

- “Chicas, debo confesaros algo” - comento con mi voz y mi cuerpo temblando, ya que Silvia me está pajeando lentamente y los labios de Tamara dibujan mi mentón, mientras aprieta mi culo.

- “¿Qué le pasa a nuestro semental? - dice la rubia.

Me hace gracia, pues la palabra semental está resonando en mi mente, como cuando lo dijo mi compañera, a la que busco en algún sitio disimuladamente.

- “Veréis... no debemos seguir adelante a partir de ahora, no voy a poder daros más clases, no al menos de esta forma”

- “¿No te gustamos, Alex?’” - dice Tamara poniendo su cara frente a la mía.

- “Uf... todo lo contrario, sois dos ángeles caídos del cielo”

- “¿Entonces?” - apunta Silvia

- “Tengo una novia a la que no quiero traicionar”

Las dos chicas detienen sus “quehaceres”, por un lado, Silvia suelta mi polla que sigue durísima y balanceante, mientras que Tamara ha soltado mi glúteo dándome un azote sonoro y creo que me ha dejado la marca de sus dedos.

- “¿Quién es la afortunada?” - pregunta la morena.

- “Bueno, todavía no lo puedo desvelar, lo sabréis pronto, por eso quiero que esta sea la última vez que...” - comienzo a explicarme.

- “Entonces... ¿la conocemos?”

Intento guardar ese secreto, diciendo que podemos despedirnos como la ocasión merece y sigo buscando con la vista la posición de mi compañera, que todavía no sé si ha entrado o se ha rajado, pero en todo caso ha debido escuchar mi confesión también y ella enseguida habrá hilado fino y sabrá que se trata de Mónica, mi nueva novia, que pasa a formar parte de mi vida de una forma importante y aunque tengo su bendición de poder retozar con esas hembras en celo (cosa que no les cuento por supuesto), les insisto que es importante dejarlo en ese instante, ya que no quiero defraudarla. Ellas parecen algo confusas y visiblemente decepcionadas, pero en un momento dado se comentan algo al oído que acaba en una pequeña risita de ambas.

− “Oh vaya, en ese caso, no queremos comprometerte” - dice Tamara y su amiga lo afirma, dejándome allí de pie, en pelotas y con una empalmada brutal.

− “Siento defraudaros, aunque hoy podemos tener esa clase especial” - afirmo mirando como mi miembro da espasmos incontrolados y es que me estoy arrepintiendo por momentos de no seguir adelante.

Ellas se quedan mirando y es Silvia la que toma la palabra:

− “En absoluto defraudadas con eso” - señala mi erección.

− “Ya lo creo, con eso nunca” - afirma Tamara riendo, apoyada junto a su amiga y ambas me miran enfrente.

Silvia vuelve a hablar enganchada al brazo de su amiga.

− “Creo que hemos decidido que no vas a traicionar a tu nueva novia sea quien sea. Así que tampoco daremos la clase especial hoy”

− “¿Qué?” - digo confundido, pues no esperaba esa reacción y venía más que preparado a esta cita, en todos los sentidos, incluidos los efectos de la famosa pastilla.

− “Sí, Tamara y yo no queremos ser las que rompa ese compromiso que has adquirido con tanta firmeza, y por cierto, eso que nos cuentas, habla muy bien de ti, Alex... eres un hombre increíble, guapísimo, estás muy bueno, inteligente, tienes una polla preciosa y follas de maravilla, pero el hecho de tenernos a nosotras dos delante y sacrificar tu deseo y esa virilidad que niega tus sentidos, resistiendo como un campeón, te hace todavía más adorable, ¿Verdad Tamara?” - dice Silvia con una sonrisa sibilina.

− “Ya lo creo. Me pone cachonda la idea de que quiera, pero se contenga. Eso es lo mejor en un hombre. Me da pena no poder tener más clases con nuestro encantador profesor...”

Sonrío, desnudo y contrariado viendo que mi polla sigue totalmente tiesa ante esas dos vampiresas que danzan con sus tacones a mí alrededor, haciéndome sufrir de lo lindo. ¡Qué difícil mantener el tipo ante una situación así!

Vuelvo a mirar a mi alrededor, intentando buscar a Isa escondida pero no soy capaz de encontrarla, aunque estoy convencido de que está divirtiéndose con mi apuro, mi tremenda erección y disfrutando de esas dos bellezas con sus conjuntos de lencería.

− “Bueno, Alex, aunque tú no puedas, pero espero que no te importe que nosotras apaguemos nuestro calor” - dice Tamara.

− “¿Cómo?” - pregunto.

− “Sí, Alex, mi amiga quiere decir que tú puedes quedarte ahí, pero nosotras estamos demasiado cachondas y somos dos mujeres muy ardientes. Siéntate en el sofá y vete recordándonos las frases básicas para hacernos valer en ese viaje” - afirma Silvia mirándome con cara traviesa.

Me siento, todavía más confundido y es Tamara la que de forma muy sensual invita a sentar a su amiga Silvia delante de mis ojos, en una pequeña mesita frente al sofá... y al tiempo su lengua juega sobre su tacón y se desliza lentamente por la media, hasta llegar a la parte más alta. Sus manos juegan en su abdomen y al tiempo suben para colarse por el sostén y pellizcar uno de sus pezones.

− “Ummm, Silvia, qué rica estás, I love your legs ¿Lo he dicho bien, profe? - dice Tamara en un atrapante ronroneo y mirándome de reojo.

− “Uhhhh” - gime la otra que me mira fijamente.

Ni qué decir tiene que sigo totalmente empalmado e intentando pensar en otra cosa, pero la pastilla y esas dos lobas no me permiten pensar con claridad.

La boca de Tamara sigue jugando en los resquicios de la piel de su amiga, al tiempo que le va quitando el sostén y deja a la vista sus impresionantes tetas...

- "Do you like these?" - dice la morena, preguntando si me gustan esos pechos a los que acaricia lascivamente.

Aunque he tenido la suerte de ver esas tetas anteriormente, pero que hoy me parecen más impresionantes que nunca siendo amasadas por Tamara. Cuando me quiero dar cuenta, ya ha cogido el pequeño tanga por los extremos y lo ha deslizado por sus muslos hasta dejar a esa impresionante mujer totalmente desnuda, con sus piernas abiertas a menos de medio metro de mí. Se apoya en sus tacones y ataviada con sus medias, parece la invitación al pecado más absoluto... lo que me hace agarrar mi verga, que ya me duele de lo dura que está...

- “No sé si deberías tocarte. Recuerda que tienes novia, jjjjj” - dice Silvia riendo y la otra acompaña su carcajada y ambas la apagan con un beso tórrido de sus rojos labios.

Ellas sonríen al verme de esa forma, porque saben que, aunque haga todos los esfuerzos va a ser casi imposible controlarme... y más todavía cuando es Silvia la que empieza a meter mano a su amiga, sobando su trasero que ha puesto frente a mis ojos, para luego sacar su sostén y sus braguitas en un abrir y cerrar de ojos. El impresionante cuerpo de la morena queda desnudo frente a mí. Por un momento busco a Isa, pero no sé si está escondida, aunque de fijo que se está pajeando, viendo esto, como lo hago yo, lentamente, perdiéndome el sueño de participar de esos dos cuerpos.

Al agacharse Tamara a besar los labios carnosos de Silvia, su culo se aproxima tanto a mí que deja a la vista sus dos agujeritos tentadores, viendo que su coño está mojado, pidiendo ser atravesado. Puede percibir su olor a hembra cachonda.

− “Alex, es increíble tu poder de autocontrol” - dice Silvia en un jadeo, mientras la otra muerde su pezón y ella se lleva la mano a su sexo para tocarse de forma provocadora.

Esas dos lobas en celo, sorprendiéndome a cada momento, siguen besándose de forma lasciva y yo no puedo evitar masturbarme lentamente ante esa visión... que ellas controlan del todo y se sonríen cada vez que me miran de reojo. Se están divirtiendo en todos los sentidos... primero entre ellas, porque no hay más que oírlas gemir y segundo disfrutando al verme a mí, totalmente noqueado y casi sin fuerzas para resistirme.

Entrecierro los ojos porque noto que la tensión de mi polla es máxima y estoy muriéndome de gusto con tan sólo mirar... no dejo de pensar en Mónica, en mi amada Mónica y demostrarme a mí mismo que sacaré fuerzas de donde sea, aunque tenga dos coños rezumantes delante. Yo venía dispuesto a todo, con la intención de hacer una buena despedida con estas dos, pero ellas han querido castigarme aún más, demostrando lo difícil que se me ha plantear el futuro... o mejor dicho el presente con esas dos mujeres desnudas, con medias y tacones, que se acarician, se tocan, se besan y que de vez en cuando me rozan con toda la mala intención ¿o debería decir buena?

De pronto, entre tanto ajetreo de la escena lésbica, más impresionante que he visto jamás, oigo una voz a mi espalda, justo detrás del sofá.

- “Chicas, este hombre es increíble... no sé cómo puede resistirse a eso, yo estoy cachondísima.” - oigo decir con la inconfundible voz de mi compañera Isa que susurra de forma agitada, lo que indica que no ha podido resistir por más tiempo en su escondite.

Ellas se quedan paralizadas, cuando Isa continúa.

- “Nunca he visto a nadie aguantar así y teniendo a dos mujeres delante como vosotras”

Las dos amigas se quedan sorprendidas, al oír y notar la presencia de mi compañera... porque desde luego es lo último que esperaban ver. Silvia tumbada sobre la mesita y Tamara sobre ella abrazada a su cuerpo, están, cara con cara, observando alucinadas la presencia de Isa, que se encuentra totalmente desnuda acariciando frenéticamente su coño ante esa escena.

Continuará...

Sylke & Álvaro