Xtories

Sexo con 4 vírgenes en una camioneta

El calor de la noche, el alcohol y el cansancio bajan sus defensas. Cuando la camioneta se detiene, la línea entre la prudencia y el deseo se desdibuja, y ella decide entregarse a la curiosidad de cuatro jóvenes que solo esperan su señal.

Micaela Zuvic8.6K vistas

Lo que paso a contarles, sucedió cuando tenía 23 años, era el mes de diciembre, no recuerdo bien que día, pero se que era la semana de las fiestas de navidad, por lo que sería unos días antes del 24 de diciembre. Me había juntado con unos compañeros de trabajo en Capital Federal, en el barrio de Parque Centenario, era una juntada de fin de año, en la casa de uno de ellos. No era muy cercana, trataba de evitar juntarme, siempre ponía alguna excusa pero bueno esa vez decidí ir porque me había quedado sin ideas para no asistir.

Obviamente me aburrí, no dejaban de hablar de trabajo, por lo que me la pasé la mayor parte de la noche bebiendo cerveza, y algún que otro trago. Ya era pasada la medianoche, y una de las chicas dijo que se tenía que ir y aproveché a salir con ella. Salir a la calle, fue hermoso, si bien hacía mucho calor, me encantó sentir el aire cálido de la noche, me sacó de mi estado de letargo. La idea era tomarme un taxi, pero preferí caminar, a las cuadras tomé otro camino que mi compañera y seguí caminando, sin rumbo, caminé hacia donde vivía pero estaba muy lejos, pero igual me dije, camino hasta cansarme y tomo un taxi cuando mis pies no aguanten mas, sobre todo porque usaba unas sandalias muy poco confortables.

Pasaron varias cuadras, me crucé a un par de hombres que me decían algún elogio, lo normal, sobre todo porque iba vestida con una minifalda negra ajustada, que apenas cubría mi cola, me la pasé acomodandola toda la noche, hasta que en cierto punto, ya no me importaba, y sentía parte de mi cola al aire, dejando ver mi tanga negra, pero por culpa del cansancio, sobre todo el alcohol que había tomado, me dejó en un estado de que poco me importa si me veían o que me decían, solo pensaba en recostarme y descansar. Al poco tiempo sentí como un vehículo iba muy despacio, apenas atrás mio y por mi izquierda, y fueron casi dos cuadras así, no tenía intención de pararme, pero ya era muy molesta la situación, por lo que miré hacia mi costado y era una camioneta blanca, marca Renault recuerdo, con un furgon grande, parecía vieja, en el asiento del acompañante había un muchacho, muy joven, y manejando otro, me miraban y algo me decían, se los notaba tímidos pero igual me ofrecían algo, en otro momento no hubiera parado de caminar, pero mis pies me mataban y estaba media entregada, sin ganas de seguir caminando, ni de hablar. Me acerqué a ellos, y pude entenderles que decían, me ofrecían ir a dar una vuelta, pensaban ir a la costanera, a seguir tomando, y tenían bastante alcohol, no paraban de repetirlo, se notaba la falta de experiencia en como se expresaban, en la timidez, al punto de que me parecieron lindos, solo por eso. Ni siquiera lo pensé, solo quería sentarme por lo que acepté. El que manejaba habló hacia atrás, y a los segundos se abrió la puerta de la camioneta, del lado derecho, era corrediza, o sea, que no se abría hacia fuera. Atrás había otra fila de asientos, con dos, en los cuales habían otros dos chicos de la misma edad. A uno se lo veía muy emocionado, el otro parecía amargado, como que no le importaba nada, o se sentía mal, no se.

Fue una locura, lo se, pero me subí igual, me senté al lado, del que tenía cara de pocos amigos, y el otro que se llamaba Gonzalo, se quedó parado, me ofreció una bebida, un Dr. Lemon, que acepté, estaba caliente, era intomable, por lo que tomé un sorbo y la dejé por el piso. Se los veía muy emocionados, por lo menos a Gonzalo y a los chicos que estaban adelante, no dejaban de hacerme preguntas, casi no les entendía, respondía las que podía o entendía, y me sentí al punto de quedarme casi dormida, era una sensación muy agradable, era como que al haberme sentado, me hizo relajarme y me dejé llevar. Cuando abrí los ojos al rato, los vi a los 4 en un silencio incomodo, mirandome, mi minifalda estaba completamente subida, no se si se me subió sola, que era una posibilidad o los chicos tuvieron algo que ver, pero mi tanga estaba completamente expuesta, y se veían completamente mis piernas. Ni siquiera traté de acomodarme mi ropa, me gustó sentirme el centro de atención, y comencé a hablar con ellos, de nada importante, pero para conocerlos. Por la pequeña charla supe que el que manejaba era Daniel, el que iba de acompañante, Oscar, y el que estaba sentado a mi izquierda, el serio, Juan. Habían, tenido una fiesta de egresados, habían terminado el secundario, la camioneta era del padre del que manejaba, y pensaban pasar la noche fuera e ir a la costanera a seguir tomando, hasta el amanecer. Parecía un buen plan, sobre todo a esa edad. Fui muy calienta pija por así decirlo, no solo por mi pose, con las piernas abiertas, mostrando todo, si no, que también en mis respuestas, ellos eran bastante tímidos, pero yo buscaba, por así decirlo escalar la situación, me sentía muy caliente, la situación a la que me expuse, me excitaba demasiado, estar con 4 jóvenes, seguramente vírgenes, en una camioneta sucia, vieja, el ambiente era muy caluroso, estabamos todos traspirados, un ambiente viciado, y yo me sentía el centro de atención.

La sensación de sentirme tan deseada por todos me dio una seguridad, que no solía tener, o por lo menos no tan segura, pero el alcohol, estoy segura que ayudó.

Comencé a tocarme por sobre mi tanga negra, acariciando mi concha, que estaba completamente húmeda, no podía creer como había dejado mi tanga, pensé que podía ser por el sudor, pero era mas bien por mis fluidos, cerré mis ojos, y me dejé llevar, comencé a gemir mientras me tocaba, mi respiración comenzaba a agitarse, me retorcía en el asiento de placer, sentí que la camioneta se detuvo, pero no abrí mis ojos, corrí mi tanga hacia la derecha, y dejé mis labios al aire, me metí un dedo, estaba completamente húmeda, me metí otro dedo, no quería abrir mis ojos, el silencio era total dentro de la camioneta, solo se escuchaba el ruido de la calle y mis gemidos, cuando abrí los ojos todos estaban en la parte de la furgoneta, los chicos que estaban adelante, entraron entre los asientos sin bajarse de la camioneta, y Juan, estaba con su pija en la mano, me encantó verla, era gorda, de buen tamaño y doblada hacia abajo, no pude contenerme y me incliné hacia su pija y me la metí en la boca, traté de metermetla toda, quería ser la mas puta, pero no me salió muy bien, mientras trataba de comerla toda, mi garganta no aguantó y me hizo retroceder, mis ojos comenzaron a llorar, estaban vidriosos, su pija apestaba, pero me encantaba, le agarré los huevos con mi mano derecha y se la comencé a chupar, mientras lo hacía, una mano me tocó el culo, luego fui sientiendo otras, que recorrían mis tetas, piernas, abdomen, culo, concha, sin darme cuenta, me distraje y Juan me sorprendió, me largó toda su leche, en mi boca, para lo cual no estaba preparada, tragué bastante, pero no se si fue demadiada leche o no pude beberla que salió por todos lados, hasta por mi nariz, me dio arcadas, pero traté se contenerme y mostrarme lo mas profesional posible, aunque no lo era, al lado de ellos, me sentía una experta en el sexo, seguí con su pija, se la limpié toda, mientras se achicaba en mi boca, me la tragué toda, ahora, me resultaba fácil, y Juan no paraba de jadear de placer y me hundía mi cabeza contra su cuerpo, y sentía como su pija flácida, se achicaba en mi boca. Sentí un dedo en mi ano, que me hizo saltar, di un pequeño grito, e hizo que me levante. Todos estaban con los pantalones bajos, a diferencia de Gonzalo que seguía vestido, pero se estaba tocando por debajo del pantalón, supuse, que era por verguenza, porque tenía sobrepeso y quizás le daba verguenza quedarse desnudo.

Me arrodillé en el piso y se me tirando Daniel y Oscar con sus pijas bien erectas, contra mi cara, no me dieron tiempo de acomodarme, me tragué la de Daniel, una pija larga y fina, si bien era mas larga que la de Juan, al ser delgada, pude tragarla, logré tener toda su pija en mi boca, hasta sentirla bien profundo en mi garganta, y con mi mano agarré la pija de Oscar, que era mas corta pero bastante gorda, se sentía bien pesada, y era muy venosa, sentí unos gemidos y sentí un chorro de semen espeso contra mi pecho y brazo, era la leche de Oscar, que no pudo aguantar casí nada y acabó sobre mi cuerpo, igual no solté su pija y lo seguí masturbando, mientras me devoraba la verga de Daniel, que gritaba como loco, y me la hundía hasta el fondo de mi garganta, era muy dura, y me lastimaba, estaba segura que no iba a poder hablar al día siguiente, por su pija bien maciza. Mientras seguía dandole placer a los chicos, me sentía chorrearme toda, estaba empapada, con mi mano izquierda, me tocaba, me acaricia mi clitoris, me metía los dedos, sin dejar de masturbar a Oscar, con su pija semi dura, y Daniel, bombeando mi boca, quería correrme pero quería que se venga Daniel en mi garganta, por lo que comencé a apretar mas fuerte con mi labios su tronco, haciendo mas fricción en su verga, y funcionó, no tardó mucho hasta comenzar a gemir mucho mas fuerte, y se desagotó completamante en mi boca, fue un desastre, me hizo ahogar, realmente sentía que me ahogaba que no podía respirar, quería hacerlo por la nariz, pero no podía, y aunque me dió panico, no dejé de meterme los dedos, hasta que me vine, como nunca en mi vida, no solo en cantidad de fluídos, si no, sumado a una sensación, que no había expirementado nunca, fue un mareo brutal, perdí la sensación del tiempo y espacio y me desplomé en el suelo de la camioneta, me quedé tirada a los pies de los chicos, temblando, con espasmos.

Hasta aca les cuesto por hoy, y les debo la segunda parte.

Besossssssss