Mi Judit. Acto V Cap. 22
El juego prometía diversión, pero la apuesta era demasiado alta. Mientras Agustín intentaba proteger a su novia, Dutch trazaba un plan que convertiría la playa en su escenario y a Judit en su juguete. La línea entre el juego y la realidad se desdibuja cuando las reglas cambian y la sumisión se vuelve obligatoria.
Capítulo anterior: https://www.todorelatos.com/relato/244432/
Acto V Capítulo 22
-No puedes… no puedes hacer esto- Le supliqué a mi novia.
-Yo no haré nada- Respondió ella, secamente.
-¡No me vaciles joder! Ese cabrón no te va a meter los dedos por el culo. Te digo yo que no- Insistí.
Mientras ambos discutíamos, se escuchaba a la gente cuchichear. Estaba claro que se estaban riendo de mí. Meses y meses de burlas habían desembocado en esa situación. Omar iba a penetrar con sus dedos el virgen culo de mi Judit.
Ella, seguía callada, impasible. Podía entender que estuviera molesta por mi desempeño en la prueba anterior, pero no le daba derecho a comportarse como una guarra.
-No me hagas esto… por favor. Si vas última igualmente… abandona joder. Está en tus manos- Volví a suplicar.
-No voy última. Aún queda Fonsi, que tiene menos puntos que yo. Un Fonsi que tiene imposible ganarme, según me dijiste. ¿O simplemente me querías manipular para que no hiciera mi reto?- Me presionaba Judit, a lo que respondí:
-No… no es eso. Pero esta prueba es demasiado… sería mejor que quedaras última y olvidarnos del tema.
-Lo siento pero no. Aparte que estoy empatada con Raquel, ni por esas soy última. Es lo que hay- Sentenció ella, sin tan siquiera mirarme.
Entonces Omar, sin explicación alguna, lanzó la carta hacia atrás.
-¿Qué haces? Luego la recoges eh- Le advirtió Dutch.
-Es que prefiero pasar- Respondió el novio de Gisela.
-¿Cómo?- Solté, sin creerme sus palabras.
-Meter mis dedos por el enorme culazo de tu novia suena bien… seguro que lo tiene apretadito… pero me sabe a poco. Quiero un poco más de acción. Masturbarla hasta que se corra del gusto, comerle el coño… o a malas hacer algo con sus enormes peras.
-Serás hijo de puta- Respondí a esas palabras de Omar, lanzándome hacia él.
Lo cogí por el cuello y estuve a punto de pegarle, pero Dutch rápidamente intervino para separarnos:
-Ya está bien joder, parecéis críos. Lo siento mucho Agus, pero hay que respetar las reglas del juego. Judit es libre de abandonar. Y tú capullo, controla la boca. Coge otra carta anda.
Omar hizo un gesto de sacudirse la camiseta, burlándose de mí. Tras eso, cogió la siguiente carta del montón y leyó el texto:
-Durante un minuto, estimula con las manos la boca del jugador señalado. Pero qué cojones… qué basura es esta.
-Jódete hijo de puta… ¡JÓDETE!- Le grité a escasos centímetros de su cara, con todas mis fuerzas.
-Veeeenga. Calmaros los dos. Dale Omar, cumple el reto.
Omar negaba con la cabeza, aún sin asimilar la mala suerte que había tenido.
-Tampoco te pongas así, gilipollas. Ya me ha quedado claro que te encanta Judit- Intervino finalmente Gisela, que hasta el momento se había mantenido al margen.
Finalmente, Omar se sentó delante de mi novia, introduciendo cuatro dedos de golpe en su boca.
-¿Pero qué haces desgraciado?- Gritó ella, tras zafarse del movimiento de Omar.
-Quiero meterle un poco de caña a esta mierda de reto- Respondió él, aunque mi novia no estaba para chorradas:
-Métele caña a tu puta madre. No haber cambiado de carta. Ahora te jodes. Vuelve a meterme la mano entera y te la arranco de un bocado- Le amenazó Judit.
Omar volvió a negar con la cabeza, introduciendo entonces un dedo en la boca de mi novia. Lo movió torpemente durante unos segundos, hasta que Fonsi anunció el final de la prueba.
-Enhorabuena Omar, tienes 18 puntos. Bebe y serán 19- Informó Dutch, a lo que el aludido respondió:
-Paso de beber. No me viene de un maldito punto. Ni gano ni pierdo. Le toca a Fonsi.
Último turno de la última ronda. Solo quedaba un jugador, solo Fonsi podía superar a mi novia. Contando el punto extra por el trago, necesitaba sacar un 4 para empatar con Judit y Raquel. Con un 5 o un 6, las superaba.
El regordete del grupo tiró el dado, que giró lentamente sobre su propio eje. Finalmente se paró, a la vez que el jugador anunciaba el resultado:
-¡Ese seis! Qué bonito es hostias jajaja.
Apreté la mandíbula de rabia, aunque no todo estaba perdido. Fonsi ya se había saltado un par de rondas, al tocarle hacerle las pruebas a chicos. Estaba convencido que, si le tocaba otro chico, tampoco haría esa prueba aún más atrevida.
-Vamos con la botella homosexual- Dijo entonces él, haciéndola girar.
El silencio era absoluto. Todos estábamos expectantes. Era la última vez que esa botella giraba. La última vez que indicaría el receptor de esas malditas pruebas.
-Vamos vamos vamos… ¡Raquel!- Anunció Fonsi.
Mierda. Ese cabrón haría la prueba, desplazando a mi novia al último lugar de la tabla. La única parte positiva era que Fonsi no haría nada con mi novia. Y esa era la última prueba, por lo que estábamos por fin a salvo. Pese a todas las adversidades, habíamos superado ese maldito juego sin sobrepasarnos demasiado.
-Durante un minuto, estimula con las manos el pecho del jugador señalado. Pues ni tan mal jajaja- Reía Fonsi, mientras se levantaba para ir junto a Raquel.
-Quítate el sujetador. Tiene que estimular pecho y pezones, sin ropa de por medio- Informó Dutch a una Raquel que empezó a deshacerse de su prenda superior sin rechistar.
Otro punto positivo, estaba a punto de verle las tetas a Raquel. Aunque me fijé en que mi novia me controlaba de forma compulsiva. Tras todo lo ocurrido, más me valía disimular un poco.
Raquel sacó a relucir finalmente sus bonitos pechos, tras lo que Fonsi empezó a masajearlos sin parar. Curiosamente, no se excedió en ningún momento. Los palpó con suavidad, mientras de vez en cuando acariciaba sus pezones con las yemas de los dedos. Pero claramente, incluso sin verse, mi manoseo a las tetas de Gisela había sido mucho más explícito.
Omar anunció el final del minuto, por lo que Fonsi volvió a su sitio y se llenó el vaso.
-Da igual que tengas 18 o 19 puntos. Estás en media tabla- Le avisó Dutch, aunque Fonsi hizo caso omiso y empezó a beber.
-Soy como el Getafe, siempre a media tabla jajaja. Da igual dice… ¡El alcohol gratis nunca da igual amigo!- Dijo el aludido finalmente, terminándose el trago.
Dutch empezó a guardar tanto el dado como las cartas, hasta que empezó a explicar el resultado final:
-Perdonad por poner el burro delante. Yo he tenido 26 puntos, pero no participo en mi propio premio como bien sabéis. Así que la segunda y por lo tanto ganadora del coche es, con 22 puntos… ¡Gisela!
Hubo tímidos aplausos en la habitación, mientras Omar felicitaba a su novia.
-Joder… muchas gracias de verdad. Lo trataré muy bien- Decía ella, emocionada.
-Como si lo envías al desguace jajaja. En fin, sigamos. El podio de honor lo completa Agustín, que se ha quedado con 20 puntos. No está mal amigo, has estado realmente cerca- Siguió diciendo Dutch.
En ese momento, volví a sentir bastante rabia. Por un par de puntos, no había podido conseguir ese súper cochazo. Si lo vendiera, tendría para al menos la entrada de un pisito con Judit. 1000.000 euros, quizás 80.000. Daba igual, era un pastizal que nos hubiera cambiado la vida. Pero sueño tirado al retrete, por dos míseros puntos.
-Después tenemos a Fonsi con sus 19 puntos. Seguidamente Jenni y Omar, que han conseguido la respetable cifra de 18. Y finalmente en la cola, lo siento chicas, tenemos a Raquel y Judit con 17 puntitos- Terminó de contar Dutch.
-¿Y ahora qué pasa con eso del amo y sirviente? ¿Ahí sí cuentas tú? O también Gisela- Preguntó entonces Omar.
-En teoría sí cuento, claro. Dejadme algo de diversión ya que he ganado jajaja. Pero si Gis quiere también eso… como ella diga- Respondió Dutch.
-Uy no no, quita quita. Qué pereza tener que ordenar a alguien todo el día. A mí dejadme con mi coche jaja- Respondió la ganadora del premio.
Pero aún quedaba una duda. La más importante de todas. Había un empate en la última posición. Mi novia y Raquel compartían ese dudoso honor, por lo que no tenía claro cómo se desharía el empate.
-Vale, perfecto guapa. Queda una última cuestión. Tenemos a Raquel y Judit en la cola, empatadas. Os propongo algo- Empezó a decir el anfitrión.
-A ver, suéltalo- Se interesó Raquel, mientras mi novia permanecía en silencio.
-O buscamos alguna especie de reto, similar a los anteriores, para desempatar… o compartís ambas el castigo- Soltó Dutch.
Me quedé en blanco, sin saber qué opción era peor.
-¿Cómo que compartir castigo?- Preguntó entonces Judit.
-Pues eso. Os podéis ir alternando las tareas que os ponga. Recordad que también es un juego, no me voy a flipar jajaja. Pero bueno, creo que es buena opción, así tendréis la mitad de trabajo. Eso o jugar un desempate- Sentenció Dutch.
-Creo que me decanto por compartir la esclavitud- Dijo Raquel, a lo que Judit asintió.
-No me gusta esa palabra. No seréis esclavas, seréis sirvientas. Y serán chorradas, ya lo veréis. En fin, muchas gracias a todos… y a todas por participar. Voy a llamar a Jordi, a ver si Rodri se ha recuperado de la hostia jajaja. Las esclavas, recordad que el juego empieza mañana justo al mediodía. Nos vemos todo el grupo a esa hora en recepción, a ver si damos un paseo o algo.
Tras las palabras de Dutch, salimos todos de su habitación, yendo hacia vuestras respectivas estancias. Miré a Judit, pero ella no estaba por la labor de hablarme.
Quería preguntarle por sus sensaciones tras el juego. Por su expectativa para ese estúpido reto de hacer de sirvienta de Dutch durante 24 horas. Pero mi novia se fue directa a la ducha, evitándome en todo momento.
…
Lunes por la mañana. La resaca del juego del día anterior aún duraba, en todos los sentidos. Tanto Judit como yo habíamos consumido más alcohol del habitual, pero eso no era lo importante, ni mucho menos. La resaca importante era la emocional.
El reloj marcaba las 11:00, aunque hacía ya un rato que ambos nos habíamos despertado. Apenas cruzamos palabra, y mucho menos hablamos sobre el día anterior. Aunque pudimos salvar la papeleta en el propio juego, el castigo que debía cumplir Judit me estaba atormentando. Lo hacía desde noche anterior, cuando me metí en la cama. Horas y horas pensando en lo mismo. Intentando averiguar qué debería hacer mi novia. Intentando entender cómo narices nos habíamos visto involucrados en algo así.
-Queda menos de una hora… voy a ducharme- Me dijo Judit mientras se desvestía.
-Desde que hemos venido aquí que no… ya sabes- Deslicé, aunque mi novia cortó rápidamente mis deseos:
-Ahora no. No estoy de humor.
Tras decir eso, se encerró en el baño. No estaba de humor, claro. Como si la culpa fuera mía. Como si yo hubiera querido participar a ese estúpido juego, persiguiendo una zanahoria en forma de coche que sabíamos era inalcanzable. Podíamos habernos negado, volver a la habitación y echar un buen polvo, tras toda la sequía del viaje. En lugar de prestarnos a ese espectáculo dantesco.
Hubiera preferido incluso acompañar a Rodri al hospital, en lugar de participar en esa chorrada. Maldije a Jordi, qué suerte había tenido de escabullirse. Aunque su novia corría la misma suerte que la mía. Su cara debió ser un poema al enterarse.
Judit terminó de ducharse y salió del baño, móvil en mano. Se acomodó su toalla y me comentó:
-Dutch dice que podemos ir a la playa un rato, hasta la hora de comer. Después quizás damos un paseo o vamos de compras. Si no te apetece…
-Sí, claro que me apetece. Me apetece un montón- Respondí irónicamente, aunque no pensaba dejarla sola ni un segundo durante las siguientes 24 horas.
Fui a ducharme también, no sin antes comprobar que mi novia elegía un bikini disimulado para esa mañana de playa.
…
-Bueno, pues ya estamos todos. O casi, visto lo visto- Nos dijo Dutch, una vez nos reunimos en el vestíbulo del hotel.
-Lo de Rodri y Nerea creo que no hace falta comentarlo jeje. Al menos el tío se encuentra a salvo- Nos informó Jordi.
-Fue a por lana y salió trasquilado jaja. Gajes del oficio- Añadió el propio Dutch.
-Mi chica tampoco viene. Se ha levantado con un dolor de barriga tremendo- Informaba Omar, a lo que Fonsi añadió:
-Y tú aquí, pasando de ella jajaja. Qué cabrón. Pero bueno, mi adorable Leah se ha quedado con ella cuidándola.
Dutch nos dio una rápida ojeada, percatándose de la presencia de Luis. Consciente de su poca sinergia con el grupo, le dijo:
-Y tú Luis, qué alegría verte de nuevo. Hasta en vacaciones, encerrados en el mismo hotel, te perdemos la vista jeje.
El novio de Jenni se limitó a asentir con la cabeza tímidamente, mientras se escuchaban algunas risas de fondo.
-¡Pues vamos a la playa! – Gritó entonces Fonsi, aunque Dutch volvió a intervenir:
-Ya son las 12 pasadas. Por si alguien se perdió el juego. O la memoria jajaja. Raquel y Judit quedaron últimas, por lo que tienen que cumplir un castigo. Ese castigo es hacer de sirvientas del ganador durante 24 horas.
-Sí sí, lo sé. Y ganaste tú. Oh sorpresa. Venga vámonos- Le cortó Jordi, aparentemente tranquilo.
Finalmente iniciamos el camino hacia la playa, aunque disimuladamente, me acerqué a Jordi y le pregunté:
-Esto del juego…. ¿Tienes idea de cómo funciona?
-Si te refieres al castigo de nuestras novias, ni idea tío. Somos primerizos en esto- Respondió él.
-¿Pero es raro no? Esto de ser esclavas…
-Sirvientas. Que no es lo mismo jaja. No sé tío, no te rayes tanto. Estás todo el día con paranoias. Deberías confiar más en Judit, como hago yo con Raquel- Me siguió diciendo Jordi, sin dejar de andar.
Yo me quedé unos segundos mirándolo, pensando bien mi respuesta. Quería mandarlo un poco a la mierda, pero no quería joder el último pequeño vínculo que me quedaba en ese grupo.
-Yo confío plenamente en Judit. Simplemente, me parece un castigo raro y excesivo. Obligar a alguien…
-Nadie obliga a nadie. No te flipes. Os dijeron las normas del juego, los premios y castigos. Y no deja de ser una chorrada sin importancia. Raquel no está para tonterías jaja- Me cortó él finalmente, dejándome con la palabra en la boca.
…
-Ya en la playa, empezamos a colocar nuestras toallas y a desvestirnos. Me fijé en el bikini de Judit, compuesto por dos prendas de color negro con estampados rosas. Le quedaba genial. Y lo mejor de todo, es que cubría bastante bien sus grandes atributos.
Las demás chicas optaron por prendas similares, mientras que entre los chicos volvían a predominar las bermudas. Solamente Dutch y Omar eran la excepción al llevar slip, igual que la vez anterior.
Pero no todo iba a ser tan sencillo. Dutch sacó de repente dos prendas de su bolsa, mostrándonoslas a todos. Entonces dijo:
-Creo que ya es hora de jugar un poco jaja. Me he tomado la molestia de traer este par de bañadores rojos tan bonitos. Creo que tanto Raquel como Judit estarían mejor con ellos.
-¡Sí sí! Jajaja- Gritaron Fonsi y Omar al unísono, aunque Judit protestó:
-Pero qué dices tú. Si eso me va enano.
Me fijé bien en ambos bañadores. Mi novia tenía razón. No podía apreciar con exactitud sus tallas, pero Judit necesitaba alguna más seguro. Y por si fuera poco, uno de los dos parecía incluso más pequeño.
-Un juego es un juego. Tenemos que ponerle picante joder, si no vaya mierda sirvientas. Y tampoco son tan pequeños… bueno este de la derecha sí. Es bastante enano jajaja. Pero todo tiene solución- Siguió diciendo su amigo.
-La que mejor se la chupe, se queda el bañador grande- Gritó Fonsi, sin cortarse un pelo.
-No no, tampoco es eso jaja. Iré corriendo rápidamente a la otra punta de la playa y dejaré ahí ambos bañadores. Así que cuando queráis, chicas, podéis salir a por ellos y elegir el que más os guste.
-¡Si hombre y una mierda! En mi vida correré más que Raquel- Se indignó mi novia.
Y tampoco le faltaba razón. Pese a los últimos meses y sus intentos de ponerse en forma, la base seguía siendo la misma. Demasiado culo y demasiado pecho para hacer frente a una Raquel que tampoco estaba en baja forma precisamente.
-Mmm… Entonces Jordi y Agus os pueden sustituir, que tienen cuerpos similares. Venga basta de cháchara- Dijo Dutch finalmente, empezando la carrera.
-¿Cómo? Las sirvientas son ellas, porque tenemos nosotros…- Empecé a decir, hasta que me di cuenta que Jordi ya había empezado a correr tras los pasos de Dutch.
-Espabila chaval- Me dijo entonces Omar, por lo que empecé a correr.
Pero el muy hijo de puta me hizo hábilmente una zancadilla, haciendo que me estampara contra la arena.
-¿Pero tú eres tonto?- Le dije desde el suelo, aunque Jenni intervino:
-Ese pijo te va a ganar como sigas de cháchara.
Finalmente ignoré a Omar, me levanté y fui corriendo hacia ellos. Jordi me llevaba una buena ventaja, pero mi “cardio” era superior. Cada segundo que pasaba, le iba recortando una pequeña distancia. No mucho, pero la suficiente para tenerlo ya a escasos metros. Su trampa, al empezar antes, no le había servido para nada.
-Ya te tengo idiota- Le grité, estando a punto de adelantarle.
Pero entonces, de repente, Dutch miró hacia atrás y se paró en seco.
Ya había adelantado a Jordi y apenas pude frenar. Él en cambio, se encontraba prácticamente al lado de Dutch. No podían ser capaces. No serían tan hijos de puta.
Pero efectivamente, lo eran. Dutch soltó ambos bañadores en ese preciso instante. Corrí lo máximo que pude, pero no fue suficiente para evitar que Jordi cogiera el bañador grande.
-Qué cojones haces…- Le dije a Dutch, con una mezcla de indignación y fatiga.
-Mira lo larga que es la playa. Creo que ha sido un buen recorrido- Se limitó a responder él, mientras se giraba y volvía junto a los demás.
-No te rayes tío, si son casi idénticos- Añadió Jordi, enseñándome el bañador grande.
Vistos así de cerca, la diferencia era aún mayor. El suyo era relativamente pequeño, aunque tirando a estándar. A Raquel quizás le iría un poco pequeño por sus curvas, pero su cuerpo era significativamente más menudo que el de mi novia.
Judit, con sus enormes tetas y generosas caderas, reventaría ese segundo bañador tan pequeño. Su talla era seguramente la más pequeña que había, o de las más pequeñas. A Jenni, con sus inexistentes tetas, quizás le iría bien. Pero a mi novia desde luego que no.
Finalmente volví a nuestras toallas, donde miré a Judit con cara de decepción y le di ese pequeño bañador rojo.
-Sé que lo has intentando, no te preocupes- Intentó consolarme ella, cogiendo esa prenda y revisando su tamaño.
-Pues ya tenéis bañadores chicas. Venga, lucidlos con orgullo- Soltó Dutch sin previo aviso.
Me fijé en Raquel, que empezó a ponerse rápidamente el bañador por encima de su bikini. Su táctica era la de quitarse su prenda original después, ya con el bañador puesto. Pero era bastante arriesgado. Lo había visto hacer a chicas en la playa, y difícilmente no se les escapaba algo.
Así que decidí coger mi toalla e ir junto a mi novia:
-Yo te tapo. Venga cámbiate.
Tras decirle eso, Judit me hizo caso e empezó a quitarse su parte superior.
-¡Buuuh fuera!- Nos abucheaba Fonsi, viendo que la toalla tapaba completamente su visión.
Mi novia terminó de quitarse ambas prendas, quedando totalmente desnuda. Los de atrás tendrían una vista privilegiada de su culo, pero era lo de menos. El objetivo es que ninguno de sus amigos le viera absolutamente nada.
Judit se puso hábilmente el bañador, intentando no levantar demasiado las piernas para no ofrecer un espectáculo grotesco a los demás bañistas. Por suerte terminó de vestirse en pocos segundos, por lo que pude retirar la toalla y observarla.
La imagen era dantesca. El bañador le hacía un escote descomunal. La redondez del mismo evitaba que fuera excesivamente revelador, pero aún así era bastante bestia. El contorno de sus pechos también quedaba muy marcado, aunque todo eso no era lo peor. Y es que sus pezones se marcaban completamente, intentando rasgar esa tela roja.
-Esos dos puntos le vendrían muy bien a mi Rayito jajaja- Soltó Fonsi, provocando muchas risas entre sus amigos.
-¿Pero no eres del Getafe? Jajaja- Bromeó entonces Omar.
Di unos pasos hacia atrás para observarla mejor, fijándome en su entrepierna. Una de cal y otra de arena. Lo bueno es que no se le marcaba la raja del coño, lo cual ya era un gran alivio. Lo malo, que el pequeño tamaño de la prenda provocaba que buena parte de su pubis estuviera al descubierto. Mis amigos sabrían rápidamente que mi novia estaba totalmente depilada.
Judit, visiblemente avergonzada, caminó hacia su toalla. Al hacerlo, pude fijarme en su culo. Con todo lo que había visto en pocos segundos, ya estaba curado de espantos. Y aún así, esa imagen me dejó sin palabras.
-Madre del amor hermoso… Que no me entere yo que ese culito pasa hambre jajaja- Se burló Fonsi, viendo que el bañador apenas cubría la raja del culo de mi novia.
-Qué cutre eres Fonsi- Le regañó Jenni, sin dejar de reír.
Los dos glúteos de mi novia quedaban totalmente expuestos, mostrando a sus amigos que su parte trasera era digna de un museo. Con los anteriores bikinis ya había enseñado algo de culo, pero eso era otro nivel. Era peor que un tanga de hilo.
Finalmente, mi novia se tumbó boca abajo, pasando de las risas y cuchicheos de sus amigos. Aunque rápidamente intervine, evitando males mayores:
-Ponte hacia arriba mejor Jud… o sentada. Les estás dando todo el culo.
-Si me hubieras dado el bañador bueno- Suspiró ella, haciéndome caso y tumbándose boca arriba.
-Pues nada, disfrutad del solecito jeje. Voy a darme un baño- Dijo entonces Dutch, no sin antes pegarle un buen repaso a mi novia.
Yo aproveché y miré a Raquel, aunque la imagen era bien distinta. Quizás le iba una talla pequeño, pero se ajustaba mucho mejor a su cuerpo.
A su lado, Jordi me pilló mirando el cuerpo de su novia. No pareció molestarse, simplemente sonrió y me dio la espalda.
Me tumbé junto a mi novia, intentando olvidar lo ocurrido. Con suerte, los minutos pasarían deprisa y podríamos volver al hotel o a dar un paseo. Cualquier cosa menos seguir viendo a mi novia semidesnuda en esa playa.
Volví a fijarme en su cuerpazo, en cómo ambos pechos le caían ligeramente hacia los lados. Esa tela no podía disimular ningún movimiento de sus enormes atributos. Al contrario, los acentuaba aún más. Encima el rojo quedaba genial con su tono de piel, que había ido cogiendo un tono más moreno durante esas vacaciones.
-Mierda, Judit. La crema solar- Le dije de repente.
-Joder tienes razón, casi me olvido- Respondió ella, mientras se ponía a rebuscar en su mochila.
Me preocupaba por la piel de mi novia, sin duda. Pero ese no era el verdadero motivo de mi advertencia. Conociendo a Dutch, ya estaba tardando en querer ponerle crema. El juego era la excusa perfecta para ello. Pero si me adelantaba, enviaba al traste cualquier mala intención de ese cabrón.
Judit me dio el bote de crema y se tumbó boca abajo. Volvía a poner su culo de forma denigrante, pero solo serían unos segundos. Tenía que darme prisa. Le bajé ambas tiras del bañador para poder aplicar bien el protector solar, aunque una voz me sorprendió:
-Me descuido cinco minutos y ya quieres quitarme faena eh pillín jaja.
Dutch había vuelto del agua y me miraba, con una mano alargada hacia mí.
Miré a mi novia, que tras esas palabras, simplemente suspiró y agachó la cabeza.
Yo le di el bote a Dutch, aunque también le dije:
-No te pases… joder. El puto juego no implica…
-Que sí que sí, tú tranquilo. Venga déjame espacio- Me interrumpió él, poniéndose justo detrás de mi novia.
Desde su posición, tenía una vista privilegiada de su enorme y redondo culo. Dutch clavó sus ojos en él unos segundos, hasta que disparó un chorro del bote hacia la espalda de mi novia.
-¡Ayy!- Exclamó ella, notando la crema en contacto con su cuerpo.
Dutch colocó sus fuertes y grandes manos sobre la espalda de Judit, empezando un lento movimiento circular.
-Te veo muy expectante Agus. No te pongas así, es por su bien- Me dijo él, sin tan siquiera mirarme.
Mantuvo unos segundos más ese movimiento, hasta que volvió a abrir su boca:
-Creo que aquí no llego.
Entonces, Dutch se estiró un poco hacia adelante, inclinándose sobre el cuerpo de mi novia. Al hacerlo, encajó su marcada polla a través del fino slip, en medio de ambos glúteos de Judit.
Continúa en
- Relato #244432— title-regex: contiguous parts (21 -> 22)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Trio Turistico
La soledad de la montaña y el calor de agosto encienden chispas entre dos desconocidos. Cuando la noche cae y las barreras sociales se disuelven en…
Comparte:Voyeurismo ocultoInfidelidad ocultaBdsm suave
- Hetero: Infidelidad
Y así me convertí en puta
Llevaba años buscando a un hombre capaz de someterla, de tratarla como lo que siempre quiso ser: su puta.
Comparte:Infidelidad ocultaBdsm suaveSumision como liberacion
- Hetero: Infidelidad
Lo convirtió en cornudo sin saberlo ella
En la oscuridad de una habitación de fiesta, Ana cree estar con su marido, pero su cuerpo responde a un desconocido con una lujuria que no conocía.
Comparte:Infidelidad ocultaBdsm suavePoder y control
- Hetero: Infidelidad
Mi segunda oportunidad-2
Pepa siempre creyó que su vida sexual estaba definida por la rutina y su matrimonio. Pero cuando Antonio y Laura le abren las puertas de un mundo…
Comparte:Bdsm suaveVoyeurismo ocultoSumision como liberacion
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 4, Capítulos 29 y 30)
María creía tener el control absoluto sobre el juego, exhibiendo su cuerpo y su pasado sexual para arrollar el ego de Carlos.
Comparte:Infidelidad ocultaBdsm suavePoder y control
- Hetero: Infidelidad
Historias de la pandemia ii
La distancia de seguridad no impide el deseo. Entre visillos abiertos y notas escondidas, dos vecinos descubren que la cuarentena es la excusa…
Comparte:Voyeurismo ocultoInfidelidad ocultaExhibicionismo accidental