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El Hombre Moderno: 2.- La Novia Parte 1

Renata no busca un novio celoso, busca un cómplice. Y cuando Jan aparece en la convención, Migue descubre que su amor por ella significa renunciar a su orgullo y entregarla, por una noche, a quien ella desee.

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Las semanas y los meses pasaron, y finalmente me animé a hacerle la pregunta a Renata. Ya ella entendía el tipo de hombre que soy, y en lo que creo. Desde el momento en el que ella entendió con quién estaba lidiando, ella cambió, me aceptó como soy, y aparte tomó interés en mí. Teníamos la costumbre de caminar juntos, ya que su casa quedaba de camino a la mía, siempre platicábamos de lo que estaba pasando en la escuela y en nuestras vidas. Nunca me sentí cómodo con nadie, excepto con ella. Para cuando llegamos a su casa, yo le tomé su mano. Casi me arrepiento porque sé que debí haberle pedido permiso, pero se sintió natural, ¿Saben? Creo que ella ya lo sospechaba, porque simplemente sonrió.

“Oye, Renata… Tengo una pregunta para ti” Ella mantuvo su sonrisa, no dijo nada, simplemente estaba esperando por mí. “En los últimos meses, bueno, desde el semestre pasado, creo que nos hemos llegado a conocer muy bien… Te he dicho cosas que nunca le he dicho a nadie, y creo que lo mismo se puede decir de ti. Me gustaría… No sé, llevar las cosas al siguiente nivel, ¿Sabes? Sé que la experiencia con Tomás te dejó un muy mal sabor de boca, y no te culparía si decidieras que no quieres intentar tener otra relación, pero espero que sepas que yo soy diferente, así que de todas formas me voy a animar a hacerte la pregunta más importante de mi vida hasta este momento… ¿Quieres ser mi novia?”.

Ella no respondió, al menos, no como yo lo hubiera esperado. Simplemente, me dio un abrazo y me besó la mejilla. No sabía si eso era un sí, o era un rechazo amistoso. La verdad, yo estaba preparado para cualquier eventualidad. Renata siempre fue esta chica de ensueño, hermosa, y pícara también, la posibilidad de que me dijera que no era real, pero la posibilidad de que se encontrara a un chico mejor que yo era inexistente, y creo que ella lo sabía.

Renata tomó mis manos después de unos segundos de pensar, esos segundos se sintieron como una eternidad de tortura para mí. Ella finalmente me vio a los ojos mientras buscaba la forma de hacerme una pregunta. “¿Estás seguro de que esto es lo que quieres, Migue? Mira que una cosa es decir que eres tolerante, feminista, considerado, relajado, y abierto… Pero algo muy diferente es que lo vivas en carne propia. Las cosas con Tomás no terminaron bien, tú lo sabes, pero también sabes que él tenía derecho a reclamarme, porque todo lo que dijo es verdad, yo misma te lo dije”.

La preocupación en su voz era obvia, no quería romperme el corazón, pero quizás lo que ella aún no notaba es que yo era mucho más fuerte que Tomás, yo no tenía un patético orgullo que se metiera en mi camino. Yo le podía ofrecer amor puro, sin adulterar, ni destilar, y también mi lealtad, ya saben, el tipo de cosas que nadie más podría ofrecerle.

“Estoy seguro… Mira, Renata, yo no puedo presumir el saber lo que todas las mujeres sienten, pero entiendo que, a veces, tienes que hacer lo que tienes que hacer. Si estás buscando a alguien que no solo te entienda, sino que esté contigo siempre, a pesar de lo que pase, sabes bien que esa persona soy yo”.

Ella suspiró, aún estaba viéndome a los ojos. Era como si me estuviera preguntando por última vez si estaba seguro de que eso era lo que yo quería. Debo confesar que, a pesar de que yo estoy consciente que yo podía decidir, era obvio que esta decisión era de ella, y de nadie más. Después de unos momentos, ella apretó mi mano. “OK, Migue… Si estás absolutamente seguro que esto es lo que quieres, sobre todo después de saber lo que sabes de mí, entonces… Sí, ¿Por qué no? Seré tu novia”.

Nada acerca de esa confesión había sido normal, o planeado, tampoco había sido romántico. Me gusta pensar que soy un hombre práctico, veo una oportunidad de hacer algo, y lo hago. Ese día me sentí tan feliz que, por primera vez en mi vida, olvidé hacer mis deberes. Incluso mis profesores preguntaron si me sentía bien. No sabía si Renata estaba cómoda conmigo revelando nuestra relación, así que simplemente mentí. Les dije que había estado enfermo. Como nunca fallaba en ninguna asignatura o deber, de todas formas mis profesores me marcaron los deberes como si los hubiera entregado.

Nuestra relación fue de lo más normal. Comenzamos a comer juntos en la cafetería, y poco a poco todo mundo se enteró de nuestra relación. Nada cambió en las primeras semanas, ni para Renata, ni para mí. Por un momento hasta pensé que yo estaba siendo paranoico. Nuestra dinámica siguió adelante hasta el siguiente semestre, y pronto, algunos cambios comenzaron a presentarse, nada drástico, por supuesto, sus amigas comenzaron a hablarme, se comenzaron a portar atentas conmigo. Para mí, fue un privilegio que hicieran tiempo para charlar conmigo, pero no intenté hacer nada, sobre todo porque no me veía como el tipo de hombre que traicionaría la confianza de Renata.

El siguiente cambio fue que varios compañeros comenzaron a hablarme, o intentar ser amistosos conmigo, sin duda porque no podían con la envidia. Verán, no estoy ciego, ni soy estúpido. Renata era el tipo de chica con la que la mayoría de las bestias de mi grupo sueñan, y obviamente, estos tipos pensaban que si me dirigían la palabra e intentaban involucrarme en sus actividades, podrían tener la oportunidad de habar con mi chica. Pero yo me mantuve firme y mantuve mi distancia de ellos. No iba a jugar con las reglas del concurso de popularidad de la preparatoria.

Eso no me hizo nada popular, pero no me importó. Al final del día, yo era el chico de Renata, y yo era quien la tomaba de la mano y la acompañaba a su casa. Renata y mi futuro, fuera de esas dos cosas, nada más me importaba.

Con el tiempo, conocí a la familia de Renata, a su madre y a su padrastro. Gerardo Torres era el nombre de su padrastro, y era más joven que su madre. No pude evitar notar las miradas que su padrastro le dirigía a mi chica, mi mente de hombre comenzaba a volar, y se dirigía a lugares a los cuales yo no estaba seguro si quería ir. Renata me había confesado que había perdido la virginidad con él, y por la forma en que me lo dijo, sonaba como si su madre no estaba al tanto. Quizás yo estaba presenciando lo que era un tipo de juego invisible, ¿Le estaba devolviendo Renata esas miradas discretas y lujuriosas? Nunca lo noté, pero debo confesar que no me sorprendería si fuese el caso. Después de todo, una chica nunca olvida a su primer hombre, ¿Cierto? Yo actué como si todo estuviera normal, como si no notara nada extraño, lo último que yo quería era hacer sentir mal a mi chica en su propia casa.

El interés de Renata en el cosplay se incrementó, en muchas ocasiones, me llevó a su recámara y modeló un par de disfraces en los que había trabajado, y uno de ellos era el de Cammy. Debo decir que mi chica se veía espectacular como Cammy, y arriesgando a sonar como un pelmazo lujurioso más, debo decir que ella se veía tan bien como Cammy, o incluso mejor, porque ella llenaba ese leotardo hasta el punto que parecía que la prenda no podría contener los encantos de Renata. Eso no excusa a los artistas y desarrolladores que buscan imponer estándares exagerados de belleza, por supuesto.

Debido a lo ajustado del disfraz, ella me confesó que no usaba ropa interior, de otra forma se marcaría demasiado, y lo arruinaría. Esa revelación me hizo experimentar una forma diferente de excitación. Y no es que Renata no me excitaba, claro que lo hacía, y lo hacía muy bien. Lo único que tenía que hacer era verme a los ojos y ya me tenía bajo su poder. Pero esto que estaba sintiendo era diferente. “Migue, ¿Sabías que hay una convención este próximo fin de semana? Es en la capital” Yo tragué saliva, ambos sabíamos que había convenciones en todos lados, nuestra ciudad no era tan grande o popular para atraer a grandes convenciones, y la capital estaba a un par de horas en auto.

La cuestión aquí era que Renata nunca había tenido el valor de asistir a una de esas convenciones, al menos, no haciendo cosplay. Siempre hay historias de horror cuando se trata de convenciones y cosplayers, siempre hay un par de manilargos que buscan tocar a las chicas. Siempre hay panelistas semi famosos que buscan acostarse con chicas que esperan volverse cosplayers famosas. Pero si mi chica quería hacerse una cosplayer famosa, o por lo menos intentarlo, entonces yo tendría que hacer lo posible por apoyarla.

“¿Ah, sí? No sabía… ¿Quieres…? ¿Ir…?” Casi siento mi garganta cerrarse, estaba navegando aguas oscuras, y no tenía mapa. Todo esto era nuevo para mí, tener una novia como Renata. Bueno, mejor dicho, tener una novia punto. La posibilidad de ir a una convención que seguramente tendría a un montón de gente viéndola. “Pues… ¿Cómo ves? Digo, podría ser una buena oportunidad de ver si mi nivel de cosplayer es bueno, o al menos podría aprender un par de cosas de cosplayers más experimentadas… Y sirve que nos pasamos un fin de semana allá, l-le comenté a mi mamá, y dijo que no había problema… Tendríamos que irnos en camión, porque Gerardo va a estar ocupado”.

Sentí como si mi corazón se fuera a salir de mi pecho, era emoción y miedo de forma simultánea. Renata me seguía viendo a los ojos, obviamente esperando mi respuesta, pero también tenía un tipo ansiedad en su rostro, si yo fuera otro tipo de hombre, pensaría que ya tenía todo planeado. “Pues… Suena bien, nos las podemos arreglar… Y… ¿Qué disfraz te vas a llevar?” Hice lo posible porque esa pregunta sonara como si fuera curiosidad y nada más, yo no quería ser de esos que les recriminan y reclaman a sus novias por como se visten o por los gustos que tienen. “Pues… Creo que todos… E-es decir, creo que si dejo un disfraz para un día, podemos cubrir el fin de semana con variedad, ¿No crees?”.

En ese momento, hice lo posible por disimular mi excitación de la manera más discreta posible, pero creo que no solo fracasé, sino que hice que Renata se diera cuenta, porque ella esbozó una sonrisa pícara. “¿T-también te vas a llevar el de Cammy?” Ese disfraz era mi mayor preocupación, y mi mayor excitación, por obvias razones. Ella podía hacer lo que quisiera, siempre pensé que si eso llegara a pasar, yo simplemente no estaría involucrado, pero viendo como estaba ella reaccionando, y la forma en la que estábamos teniendo esa conversación, el estar involucrado era un hecho. “Sí” Ella respondió firmemente. “Es… Creo que es mi mejor disfraz, y pues… Creo que puedo lucirlo mejor que los otros”.

El dinero no era problema, tenía más que suficiente para pagar los pasajes de ida y vuelta, además del cuarto de hotel por todo el fin de semana. Las comidas, e incluso algún regalo a recuerdo que Renata quisiera. Como pueden ver, a pesar de que aún estábamos en prepa, yo ya tenía definido el tipo de hombre que sería, yo proveería todo, y a mi chica no le faltaría nada.

Decidimos que, para hacer las cosas más sencillas, yo me presentaría como su fotógrafo, de esa manera, yo tendría el mismo acceso que ella, en caso de que hubiese algún concurso o algún evento en especial. Renata estaba visiblemente emocionada, y a pesar de que todavía teníamos tiempo suficiente para organizar todo lo que necesitábamos llevar, su ansiedad hacía que ella checara nuestro itinerario, así como todo lo que llevábamos.

Yo tenía una cámara digital, algo vieja, y para nada profesional, pero eso sería suficiente para hacerme pasar por fotógrafo, además, si ella era una cosplayer principiante, entonces no habría problema por hacerme pasar por un fotógrafo principiante también, esa era la coartada perfecta.

El día finalmente llegó, y todo estaba saliendo a pedir de boca: No hubo problema con el equipaje, el camión salió a tiempo, no olvidamos nada, e incluso llegamos antes de que lo que teníamos pensado. Era como si el universo conspirara a nuestro favor para hacer que nuestra experiencia en la convención sucediera sin contratiempo. Yo tomé la precaución de hacer reservaciones con antelación, si han ido a alguna convención en sus vidas, entonces saben dos cosas: Siempre son en algún hotel para aprovechar las instalaciones, así como la sala de convenciones. Y las habitaciones se ocupan demasiado rápido. Antes de ir a un evento de este tipo, siempre hay que verificar que haya habitaciones disponibles. Si no hay habitaciones disponibles, y realmente quieren atender el evento, entonces la siguiente mejor opción es buscar un hotel cercano a la locación. No es práctico, ni conveniente tampoco, pero por los menos de esa manera no te vas a perder del evento.

Reservé dos habitaciones, pero son de esas habitaciones que se comunican. Yo quise darle privacidad a mi chica, para que pudiera expresarse sin problemas, pero al mismo tiempo, quería una manera de estar con ella en caso de ser necesario. Como dije anteriormente, no soy estúpido, el pasar un fin de semana completo, en un hotel, con mi chica, es obvio que algo va a suceder. Yo ya tenía todo en mente, en la noche nos pondríamos atuendos relajados, iríamos a cenar a algún lado, y en cuanto regresáramos a nuestras habitaciones, bueno… Como dicen las mentes menos iluminadas: “Va a suceder lo que tenga que suceder”.

Debo confesar que hasta ese momento, yo era virgen. Y la verdad es que no sabía que iba a hacer. Había visto un par de escenas porno aquí y ahí, pero me enferma la objetificación de las mujeres de tal forma que no he vuelto a tocar el porno. También sé que debería guiarme por mis sentimientos y que mi cuerpo sabría qué hacer por instinto, pero incluso así, no me sentía completamente seguro de que yo haría un buen trabajo. Tomé la precaución de comprar preservativos antes de salir a la convención. Estaba convencido de que era cuestión de tiempo.

Después de dejar nuestras cosas en nuestras habitaciones, planeamos lo que haríamos. Como fotógrafo, yo captaría todas las oportunidades que Renata tendría de conocer a otras cosplayers, captaría las diferentes poses, y pasaría las fotos a mi laptop para asegurarnos que la cámara tendría espacio para más fotos.

Después del plan, viene la acción. Mi chica decidió empezar fuerte, y se puso su disfraz de Cammy, completo con una peluca realista. Yo no podía dejar de verla, se veía preciosa. No sabía si Renata había ganado un par de kilos extra, o si el leotardo se había encogido, porque se veía mucho mejor de lo que yo recordaba. La pata de camello era muy visible también, pero no le dije nada a mi chica, lo último que yo quería era que ella se sintiera avergonzada, en especial porque ese era su disfraz favorito. La parte de atrás era de infarto, sus redondas y torneadas nalgas se habían tragado parte del leotardo, y parecía como si estuviera usando una tanga diminuta.

Después de unos minutos, Renata sonrió. “Y… ¿Listo para salir?” Sentí un nudo en mi estómago, había cientos de personas en el hotel, entre huéspedes regulares, y personas que estaban ahí por la convención, y todos iban a ver a mi chica en gran detalle. Si yo fuera un hombre inferior, me sentiría intimidado, quizás hasta molesto. Pero yo era mejor, tenía que ser mejor. Sentía orgullo por Renata, porque si ella tenía el valor de salir vistiendo ese disfraz, entonces yo debería tener el valor de compartirla con el mundo, ¿Cierto?

La convención era, como podrían adivinar, enfocada a los hobbies: Cómics, manga, anime, videojuegos, series de televisión, y películas. Había un par de actores de doblaje participando en paneles, y también se iban a presentar tráileres exclusivos de películas que aún no habían sido anunciadas. Había muchas cosplayers muy lindas, pero ninguna se comparaba con mi Renata.

Siempre que ella se acercaba a alguien, no tardaba en pedir una foto. Y yo tomaba la oportunidad para captar la mejor imagen posible. Al final, siempre intercambiaban direcciones de correo para seguir en contacto y mandarse fotografías. Todo estaba saliendo de maravilla. Alrededor del medio día, tomamos un descanso para comer. “¿Cómo te sientes?” Ella me sonrió cuando le hice la pregunta. “De maravilla… Al principio me cohibí un poco, ¡Pero hay disfraces que enseñan más que el mío! ¿Viste el de Lady Death? Es hasta semitransparente”.

Yo sonreí y asentí. Claro que lo había visto, era difícil ignorar a una cosplayer profesional empoderada con curvas de infarto vistiendo un leotardo escotado que parecía que estaba a punto de reventar, pero aun así, no cambiaría a mi chica por nadie. Seguimos comiendo y charlando. Renata estaba feliz, y yo estaba feliz por ella. “¿Qué quieres hacer ahora?” Ella se encogió de hombros. “Podemos dar una vuelta más, quizás tengamos la oportunidad de tomar un par de fotos, ¿Qué opinas?” Yo le sonreí, ella era como una niña en una juguetería, queriendo ver todo al mismo tiempo, yo lo único que podía hacer era cumplir sus deseos. Verificando que la cámara aún tuviera espacio, esperé a que ella estuviera lista para dar una vuelta más, lo que pasara después, bueno, yo tenía la esperanza que lo que pasara después fuese algo que yo nunca olvidaría.

De pronto, pasó algo que yo no tenía considerado. “¡Migue! ¿Ves eso?” Al mirar a donde mi chica señalaba, vi a un cosplayer tomándose fotos con diferentes personas. Y no era un cosplay cualquiera tampoco, era un Ryu, pero un Ryu perfecto. El cosplayer estaba en tremenda forma física, tenía su cabello estilizado como el de Ryu, y había puesto tanta atención al detalle que incluso las cejas eran del mismo estilo. Su disfraz había sido envejecido artificialmente para igualar el atuendo del videojuego. “¡Se ve como si fuera todo un profesional! Vamos a tomarnos unas fotos”.

Yo dudé solo por unos instantes. El cosplayer era más alto que yo, también musculoso, y lo que completaba el cosplay era esa sonrisa carismática que tenía en su rostro. Pero tuve que recordarme a mí mismo que esto era lo que mi chica quería, y que tenía que apoyarla en todo. La pequeña multitud que rodeaba al cosplayer se dispersó para cuando Renata y yo llegamos con él. “¡Hola! ¡Tu disfraz está genial!” El chico se giró para ver a Renata, y de inmediato la vio de arriba a abajo, ese gesto tuvo un efecto inmediato en mi chica. “Hola… ¡Vaya, este debe ser el mejor disfraz de Cammy que he visto en esta convención!” Renata se sonrojó. “Gracias… A decir verdad, es la primera vez que hago cosplay en un evento” Algo en sus palabras provocó que el cosplayer sonriera. “¿En serio? Pues has hecho un muy buen trabajo… ¿Podrías mostrarme el resto?”. Mi corazón dio un vuelco cuando mi chica le ofreció un giro de 360 grados al cosplayer, sus movimientos fueron lentos, casi podría decir como si fueran seductivos. Cuando me volteó a ver, ella solo se sonrió. El cosplayer había disfrutado del pequeño espectáculo.

“Si… Realmente, es un muy buen disfraz, en especial para ser tu primera vez, ¡Felicidades!” Ella se sonrió una vez más, pero también aprovechó para darle un vistazo al cosplayer. Tenía un cuerpo trabajado en gimnasio, su musculatura era considerable, quizás hasta más considerable que la de Ryu mismo. “Mira, te presento a Migue, es mi fotógrafo. ¿Crees que podamos tomarnos un par de fotos contigo?” El cosplayer sonrió una vez más y extendió su mano hacia mí. “Mucho gusto, Migue… Jan Soto” Al estrechar su mano, me vinieron a la mente recuerdos de cuando conocí a Tomás. La misma fuerza en su apretón, los mismos callos también. “El gusto es mío, Jan” Forcé una sonrisa de nuevo, justo como lo había hecho antes. “Y claro, no hay ningún problema, tomémonos un par de fotos, y quizás hasta podamos intercambiar contactos, ¿Te parece?” Renata sonrió, asintiendo. “¡Me parece perfecto! OK, Migue, tú dinos como nos acomodamos”.

Es un poco surreal encontrarse en una situación en donde tienes que dirigir a tu chica para poderle sacar un par de fotos con otro hombre. Pero una vez más, tuve que recordarme a mí mismo que Renata quería esto, y eso era lo único que importaba. Además, ¿Quién sabe? El contacto adecuado podría representar una oportunidad única para ella, después de todo.

Se me ocurrió la idea de que ambos personajes hicieran sus poses de victoria para la primera foto. Renata hizo la pose en la cual Cammy muestra sus encantos traseros y guiña el ojo, mirando por encima de su hombro. Jan hizo la pose donde Ryu se cruza de brazos y ve hacia el lado. Por como quedaron las poses, ambos se vieron a los ojos, y Renata no dejaba de sonrojarse. Para la siguiente pose, opté por algo más casual. Mi chica puso su brazo en la cintura de Jan, y el cosplayer hizo lo propio con ella. “Espera, Migue… Este… Asegúrate que esté en HD” Yo fruncí el ceño, era la primera vez que me pedía eso, pero después sonreí. “Sí, no te preocupes, ya lo está” Renata tragó saliva. “E-espera de nuevo, asegúrate que todavía haya espacio en la cámara”. Estuve a punto de protestar, pero viendo el rostro de mi chica, y la disposición callada de Jan, no era difícil de ver lo que estaba pasando.

Jan había bajado su brazo, y su mano estaba, seguramente, en las nalgas de mi chica. El darme cuenta de eso me afectó sobremanera, era una batalla entre mis celos irracionales, mi inseguridad, y mi propia excitación. Tomé un respiro, y finalmente sonreí. “Ah, tienes razón, parece que tengo espacio limitado, dame unos momentos, tengo que eliminar un par de fotos”.

De esa manera, me convertí no nada más en un aliado de mi chica, sino en su cómplice. Fingí estar checando foto por foto, mientras Jan y Renata sostenían la misma pose. “S-sí… No te preocupes, Migue, toma tu tiempo” Jan se había hecho un poco más atrevido, aunque de una forma relativamente discreta. Después de todo, estábamos en una convención. Él siguió tocando las nalgas de mi chica, llegando incluso a apretarlas, y Renata estaba haciendo lo posible por disimular todas las sensaciones que estaba experimentando. “OK, listo, disculpen la tardanza” Jan sonrió una vez más. “No hay problema, Migue, todo está bien”.

Tomamos un par de fotos más, ellos dos se comportaban como si nada hubiera pasado. “Bueno, ¡Muchas gracias! Deja te paso… Oh, no…” Mi chica levantó su mirada y me vio, sus ojos tenían cierta malicia. “Migue, creo que dejé mi teléfono en mi habitación, ¿Podrías traérmelo? Es que no recuerdo la dirección de correo” Eso era una mentira, pero era claro que mi chica tenía algo en mente, y yo era un buen novio. “S-sí, claro, ya regreso”. Me alejé un poco, fingiendo ir a nuestras habitaciones, y después de unos minutos, me volví a acercar al área donde estaban, me aseguré que no me vieran, lo cual no fue difícil. Jan no podía dejar de ver a mi chica, y Renata no podía dejar de tocar sus musculosos brazos.

Fue una lástima que no me pude acercar más sin que me vieran, de otra forma, podría haber escuchado lo que estaban diciendo. Aunque eso no permanecería un misterio por mucho tiempo. Les di un par de minutos más, y finalmente decidí regresar. “Oye, Renata, en la habitación no está tu teléfono” Ella sonrió en complicidad, y después fingió estar avergonzada. “¡Lo siento muchísimo, Migue, resulta que lo dejé en esta mesita, y no me di cuenta!” Cualquier hombre inseguro se preocuparía de la facilidad con la que su novia mentía, pero yo lo veía como un uso completamente normal de su creatividad. Jan sonrió una vez más y se acercó a mí. “Bueno, tengo que irme por ahora, mucho gusto en conocerte, Migue” Forcé una sonrisa una vez más. “Igualmente, Jan, gracias por las fotos”.

Por un momento, sentí como si ya podía relajarme, como si la tensión se había disipado por completo, pero cuando se acercó a mi chica, lo que escuché me dejó frío. “Entonces… Nos vemos en la noche, Renata”.

Pasé un par de segundos sin saber qué decir, yo miraba a mi chica, y ella me sonreía, aunque también estaba sonrojada. Ninguno de los dos sabíamos qué decir, yo no sabía si estaba en mi derecho de preguntarle lo que Jan había querido decir con eso, y aunque Renata no dejaba de sonreír, era obvio que estaba analizando mis reacciones, esperando ver si me había enojado, o si tenía alguna objeción. Pero es mi novia, es una chica hermosa, inteligente, y necesita todo el amor y el apoyo que yo le pueda dar, ¿Con qué derecho iba a interrogarla?

“Este… Migue, fíjate que invité a Jan al cuarto en la noche” El nudo en mi garganta fue tan fuerte, que si hubiera dicho algo, seguramente me hubiera lastimado. Pero la excitación en mí estaba incrementándose segundo a segundo, traté de hacer lo posible por no hacerlo obvio, no quería ni avergonzarme a mí, ni avergonzar a Renata. Me tomó unos segundos recuperarme, ella seguía a la expectativa. Seguramente estaba pensando que yo estaba asimilando lo que ella acababa de decirme.

“Y… ¿Para qué lo invitaste?” Casi al momento de haber hecho esa pregunta, me arrepentí. Porque sonó como reproche, como un reclamo, y esa no era mi intención. Afortunadamente, para mí, Renata no lo tomó como tal. Ella simplemente se encogió de hombros, aunque no dejaba de sonreír. “Bueno, Jan… Jan es un cosplayer con experiencia, y obviamente está en muy buena forma física también. Mientras que fuiste de regreso a la habitación, charlamos un poco, y pues… Le dije que quería tomarme el cosplay un poco más en serio, y se ofreció a darme unos tips. Hoy todavía tiene un par de compromisos, y pues… Se me hizo fácil decirle cuál era el número de mi habitación. No estás enojado, ¿Verdad?”.

Esa inocente pregunta fue como una punzada para mi mente, y para los inútiles remanentes de mi orgullo masculino. Yo no podría estar enojado con Renata, no me imaginaría una sola instancia en la cual yo me molestara con ella, estar enojado era una imposibilidad para mí. Pero tengo que admitir que esto era algo que no me habría esperado, especialmente tomando en cuenta que yo no consideré la presencia de alguien más en la noche.

Y sé muy bien lo que muchos de ustedes están pensando, en sus mentes, ustedes entienden que mi chica está por traicionar mi relación con ella, o que prefiere pasar tiempo con un perfecto desconocido a pasarlo conmigo, o que lo más seguro es que ella haga con Jan lo que yo me muero de ganas que haga conmigo. Pero, ¿Saben qué? Eso no tiene importancia, yo no tengo el hábito de forzar mi voluntad en las mujeres, en especial cuando Renata ha cambiado mi vida para bien. Además, si eso que la mayoría de ustedes están imaginando, llegase a suceder, yo tengo la seguridad que mi chica es perfectamente capaz de separar sus sentimientos de sus necesidades físicas, sin importar lo que pase, ella siempre regresará a mí.

Yo vi a mi chica una vez más y sonreí. “Claro que no estoy enojado, sabes muy bien que nunca podría enojarme contigo. Solo que no tenía algo como esto considerado… Pensé que tú y yo podríamos ir a cenar y… Y después pasar un tiempo juntos antes de irnos a dormir, ¿Sabes?” Mi chica sonrió una vez más. “¡Ay, Migue! Tú de eso ni te preocupes. Mira, son tres días y dos noches los que estaremos aquí, tendremos tiempo de sobra para nosotros. ¡Ya lo verás!” Renata tenía toda la razón, seguramente yo estaba perdiendo la razón, y estaba sucumbiendo a esos inútiles instintos masculinos una vez más. “Bueno… Si estás segura de eso, entonces no creo que haya problema. Y… ¿A qué hora le dijiste que fuera a la habitación?”.

La emoción y la inquietud llenaron a mi chica, no soy la persona más observadora del mundo, y aun así lo noté. Es como si ella estuviera buscando la mejor manera de decirlo. “Pues… Pues a las diez, casi todos los huéspedes van a estar en sus habitaciones, y el último evento de este día es una partida general de Calabozos y Dragones, Jan ya no tendrá compromisos”.

Estaba a punto de preguntarle algo más cuando me tomó las manos. “¿Estás seguro de que no estás enojado?” Yo le sonreí una vez más, confieso que entre más me hacía esa pregunta, más inseguro me sentía, pero tenía que encontrar la manera de no demostrarlo. “Completamente seguro, ¿Por qué habría de estarlo?”.

“Pues porque bien sabes lo que va a pasar, ¿O no?” El nudo en la garganta regresó una vez más, al igual que la sonrisa maliciosa de mi chica. Pude sentir como me acariciaba el antebrazo. Sabía muy bien que este era el momento de la verdad, donde Tomás había fracasado miserablemente, yo iba a alzarme con la victoria. Hemos pasado meses hablando e insistiendo en tener una clara y constante comunicación, y quiero pensar que Renata sabe que puede decirme cualquier cosa, sin importar que tan seria o escandalosa sea, y que en lugar de estallar en una furia ciega como un vil troglodita, ya la escucharía y la apoyaría. Hoy no sería diferente. “Todo depende de lo que tú quieras que pase, Renata… Tú siempre debes estar en control de cualquier situación, sin importar que situación sea. Solo quiero que sepas que estaré siempre ahí para apoyarte, ¿De acuerdo?”.

La sonrisa de mi novia se hizo más amplia, pareciera como si su angelical rostro se hubiera iluminado. “Sé que dijiste que no importa lo que yo quisiera hacer, siempre me apoyarías. Pero, ¿Estás seguro de que eso es lo que quieres? Y sí, ya sé que te he hecho esta misma pregunta varias veces, pero Migue… Si tú dices que sí, una vez más ya no hay marcha atrás, ¿OK? Pero si tienes dudas, si algo en todo esto te hace sentir incómodo, tú no te preocupes. Le mando mensaje a Jan ahorita mismo, cancelo los planes, y el resto de la convención nos la pasamos juntos tú y yo. Yo no te quiero lastimar, pero voy a dejar la decisión en tus manos”.

Para mí, era una emoción muy grande el saber que Renata confiaba tanto en mí. Era un privilegio el saber que yo formaba una parte tan importante de su vida, y lo mejor de todo, es que realmente pensaba lo mejor de mí. ¿Cuántos entre todos ustedes pueden decir lo mismo? ¿Cuántos de todos ustedes pueden afirmar que sus novias, o esposas los quieren y estiman tanto? Este es el amor que el idiota de Tomás dejó ir por inseguro y posesivo, y yo no iba a cometer el mismo error, yo no iba a fallar la prueba.

“Renata, sabes muy bien lo que siento por ti, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Y lo único que quiero es que seas tan feliz como sea posible. Si realmente quieres recibir instrucción de Jan, entonces yo digo que aproveches la oportunidad y que no la dejes ir. Lo único que te pido es que me dejes ser parte de todo”. Esas palabras fueron forjadas con amor y decisión, porque yo quería lo que ella quería, y nada más importaba. Ella me vio, incrédula, pareciera como si yo hubiese dicho algo extraño.

Renata apretó mis manos, como si estuviera exigiendo mi completa y total atención. “Migue… ¿Me estás pidiendo que te deje ser parte de esto también?” Yo no comprendía que era tan difícil de entender. ¿Qué clase de novio no querría involucrarse en todos los aspectos de la vida de su novia? “Pues, ¡Claro! ¿Acaso es extraño? ¿Nunca te habían pedido algo como esto?” La sonrisa pícara regreso al rostro de mi chica, parecía sorprendida. “Vaya… Sabía que eras de una mentalidad diferente, más abierta… Pero no sabía que eras… Bueno, ¡Tan abierto! Pero… Si eso es lo que realmente quieres, lo único que necesito hacer es avisarle a Jan, la verdad es que no sé como vaya a reaccionar, pero, ¡Esto es emocionante!”.

En ese momento entendí la razón de su sorpresa. Reconozco mi error, le había dejado muy claro a mi chica que yo quería ser parte de todo, incluyendo su encuentro con Jan, Mi corazón dio otro vuelco. Pude haber corregido lo que yo quise decir, pero ella estaba tan feliz, que no me atrevía a hacerlo. Ella tomó mi mano y nos dirigimos de regreso a nuestras habitaciones. Mientras ella tomaba una ducha y se preparaba para la noche, yo me quedé sentado en mi cama, preguntándome exactamente en lo que acababa de involucrarme.

Al cabo de una hora, Renata entró a mi habitación vistiendo solo una bata, y tomando mi mano, me guio a su habitación. “Pensé que sería buena idea en pasar un momento juntos, antes de que Jan llegue” Yo tragué saliva y solo pude asentir. ¿Qué más podía decir? Ella tenía toda la razón, ya no había vuelta atrás. Charlamos durante un rato, hasta vimos TV y nos relajamos. Tan puntual como yo lo temí, a las diez de la noche alguien tocó a la puerta. Como resorte, Renata se puso de pie y se dirigió a la puerta. Yo sabía muy bien lo que iba a pasar, tome un respiro y esperé. Al final, creo que tuve razón en otra cosa, lo que iba a pasar en esa habitación iba a ser definitivamente inolvidable.