Xtories

Fantasías sexuales de españolas 2 (Alessandra 3) V

Él tiene esposa, pero ella no quiere su casa, solo su cuerpo. Entre correos y encuentros furtivos, ella le promete todo lo que su matrimonio le niega: placer crudo, sin juicios y sin límites.

ant5cont2K vistas9.7· 7 votos

Hola amor.

Sí, no me importa llamarte amor porque, aunque todavía no sabemos lo que hay detrás de esa pasión que nos consume, para mí el simple hecho de arder a tu lado ya es amor. Espero que no te moleste que te llame así, no solo cuando estamos en la cama, que sé que te gusta, sino también fuera de ella. Ya sé que tienes esposa y que dices quererla, se te nota preocupado, pero no debes estarlo, al menos por lo que a mí respecta. Como te dije, nunca intentaré apartarte de su lado, no competiré con ella, me basta con tenerte entre mis brazos con la misma frecuencia e intensidad que lo hacemos ahora. No ocuparé el espacio de una esposa, yo solo quiero ser tu amante nada más… y nada menos.

Te he notado incómodo hablando de ella. Si es por mí no debes preocuparte, siempre guardaré nuestro secreto y como te he dicho, no aspiro a sustituirla como la persona con la que quieres formar una familia. Yo tengo mi lugar contigo y es más placentero, profundo e intenso de lo que podría imaginar. No debes enfadarte conmigo, sé ver lo evidente. Mi antiguo profesor me lo decía: “quiero a mi mujer, pero contigo es distinto”. Yo percibo que a ti y a mí nos pasa lo mismo. Lo noto en cómo me posees, como me follas con contundencia, con violencia incluso. Sé que tu mujer no te deja penetrarla de esa manera. Vuestra forma de amaros es más delicada y ella te reclama que sea así, pero conmigo sabes que puedes abrir y empujar fuerte con tu miembro hasta el fondo, para que suenen tus gemidos y los míos junto con los golpes secos al dar cuerpo contra cuerpo. Estoy segura que ella no te recibe en su boca como lo hago yo, que no te permite que te derrames en sus labios, que muestra su disgusto. A mí nada de eso me incomoda, todo lo contrario, tu placer es el mío y mi placer es el tuyo. Estoy dispuesta a lamer tu miembro para extraer tu esencia, a recibirla en mi boca, a tragarla y a saborearla con todo el placer del mundo para luego compartir nuestras lenguas, para dejar en tus labios el olor a tu propia corrida. Creo que todo esto te gusta y sé que precisamente te gusta porque nadie te lo da, pero para eso estoy, para exigirte mi placer, pero también para abandonarme incondicionalmente al tuyo.

Esto es solo un adelanto de los caminos que nos quedan por explorar. A mí me puedes pedir todo. Recuérdalo. Entre nosotros no hay secretos, ni límites, ni ofensa posible. Creo intuir que cosas te gustan y que aún no has tenido la oportunidad de satisfacer. Y también que perversiones te gustaría probar. Lo haremos todo, amor. Lo probaremos todo para quedarnos con aquello que más nos guste.

Estoy deseando volver a verte.

-------------------------------------------------------------------------------

Hola mi espléndido amante.

Perdona si mi lenguaje es algo cursi, pero es que quiero describirte tal y como me vienen las palabras a la mente cuando pienso en ti. Sé que tú eres de otra generación y este lenguaje te puede parecer un tanto rebuscado y vacuo, pero es que es así como me salen las palabras cuando escribo sobre nosotros porque lo nuestro no es algo cualquiera. No es un simple encoñamiento ni un calentón, es mucho más y tú lo sabes.

No te haces una idea de la alegría que me dio recibir tu extenso correo. Que contestaras al mío no solo con algunas palabras sino con toda una carta, desnudándote por fin, me produjo una intensa felicidad. Y también un gran calentón: tengo que decirte que me tuve que meter los dedos para satisfacerme mientras la volvía a leer. Entre lo que escribías y lo que yo recordaba de nuestro encuentro no tuve otra opción. Sí, claro que la próxima vez que nos veamos te la volveré a chupar como a ti te gusta. Me encanta que te derrames en mi boca, ya lo sabes, y sé que te excita que me lo trague, de modo que lo volveré a hacer y lo haré no solo por complacerte pero en el fondo sintiendo asco o repugnancia, como dices que le pasó a tu mujer la única vez que lo intentó. Yo no te satisfago por obligación, cada cosa que practico con tu cuerpo se convierte para mí en una oportunidad de disfrutar, aunque sea tragándome tu leche. Hacerte llegar al orgasmo de formas intensas y nuevas también me excita y me pone a cien. Eres mío en ese momento y de nadie más. No hay asco o repulsa que pueda vencer mi apetito de hacerte vibrar, de tenerte entre mis labios, mis muslos o en mi coño, atrapado y entregado. Yo soy de otra pasta, ya lo has podido comprobar, y entre nosotros no hay cosa que no se pueda conseguir ni deseo que no se pueda cumplir. Estoy dispuesta a exigirte lo máximo, pero también a enseñarte y a dártelo todo, ya lo sabes. También sé de qué otras cosas tienes carencias. Sé que deseas practicar sexo anal, que es la otra práctica que tu mujer te tiene vedada. Déjame reñirte y decirte que pecaste de imprudente, que eso es algo que a las mujeres no nos gusta que nos hagan de improviso, sin estar preparadas, porque resulta molesto y doloroso. Tenías que haber acostumbrado a tu mujer con acaricias en la zona, haberla preparado con tu lengua, con las yemas de tus dedos, haber usado lubricante, aceite, saliva, tu mismo esperma… cualquier cosa que acompañada de un masaje y una caricia te permitiera introducir primero una yema, la falange alternando con caricias en la vulva, con lametones incluso. Hacerla ver que aquello forma parte del juego y va acompañado de placer, y así, poco a poco, se hubiera acostumbrado y relajado y entonces ella misma te hubiera pedido la penetración cuando se hubiera considerado lista. Que en un momento de calentura lo intentaras y ella se dejara, que no supieras interpretar sus gestos, su dolor y su rechazo continuados, solo podía acabar de la forma que acabó. Con ella empujándote para que salieras de su interior, tú insatisfecho y ella dolorida. Con un rechazo que ya se mantiene perenne, un veto que se ha vuelto permanente. Tienes tanto que aprender… Conmigo no tendrás ese problema. Esa era una práctica muy habitual con mi antiguo profesor, que precisamente me enseñó a desearlo y a pedirlo yo misma, y por supuesto a disfrutarlo. Él me instruyó a mí y yo te enseñaré a ti. Si quieres me prepararé para el próximo encuentro porque estoy bastante desentrenada, mi marido no gustaba de esas prácticas, lo veía como algo sucio y yo no le insistí.

Adjunto la foto de un juego de plugs que he comprado. Como puedes ver, van desde el más pequeño y suave hasta el más grande que iré usando poco a poco, para que mi culito se vaya acostumbrando y el día que nos veamos puedas entrar sin problema. Lo haremos como hay que hacerlo, aprenderlas a metérmela despacito, jugando, lubricando, para que entre hasta el final y tus huevos topen con mis nalgas. Poco a poco te irás acostumbrando y yo también, y no pasará mucho tiempo antes de que me puedas follarme con la misma dureza y contundencia con que me follas el coño. Al contrario que con tu esposa, podrás disfrutar de mí por todos mis agujeros. No habrá sitio donde no me guste recibir tu leche. Es más, creo percibir que esa caricia también te puede estimular a ti. Mi antiguo amante no tenía reparos en que yo le besara y le acariciara también la zona, incluso que le introdujera un dedo ¿Te gustarían a ti esas caricias? ¿Estás dispuesto a probar? entre nosotros sobra toda vergüenza y reparo, así que no tengas pudor en reclamarme lo que deseas o en probar aquello que aún no has ensayado. Yo todo te lo daré y juntos exploraremos todos los caminos hasta que tengamos claro qué es lo que nos gusta y qué es lo que no, para poder centrarnos en los mayores placeres que podamos darnos el uno al otro.

Tuya siempre…

--------------------------------------------------------------------------------

Hola amor.

Estaba dispuesta a esperar tu correo para que me contaras qué te pareció nuestro encuentro del lunes, pero estoy demasiado impaciente y al final he decidido adelantarme. Supongo que estarás liado y también que tratas de escribir con detalle y por eso todavía no me has dicho nada, aunque prometiste que tú escribirías primero esta vez. Que no te suene a reproche, simplemente es impaciencia, tan impaciente estoy de volver a estar contigo como de recibir noticias tuyas.

¡Qué fácil sería simplemente bajar dos plantas y encontrarme contigo, ir a donde trabajas cogerte el brazo y meterte empujones en uno de los almacenes para que me follaras allí mismo! Pero debemos mantener las distancias, con el trabajo no se juega. Con tu relación y mi reputación tampoco. Debemos ser cautos, hasta ahora nos ha ido genial y así debe continuar.

Supongo que disfrutaste como un loco. No, no lo supongo: lo sé. Pude ver tu sonrisa divertida, pero también morbosa, cuando te invité a quitarme las bragas y pudiste observar que llevaba un plug metido en el ano. Pude notar tu aliento animal cuando acercaste la boca a mi espalda y la recorriste hasta llegar a mi culo, lamiendo la raja, chupando, mordisqueando mis nalgas, intentando introducirme la lengua en el agujero dilatado. Pude oír tu gruñido de satisfacción cuando tu lubricada verga entro poco a poco en él. Y también tu suspiro cuando por fin la tuviste toda dentro. Suspiro que se convirtió en jadeo acelerado cuando empezaste a follarme el culo. Primero despacio, como yo te había pedido hasta estar bien dilatada, y luego, cuando ya me di cuenta que para mí era asimilable la molestia, más fuerte, como yo misma te pedí. Pude notar todo tu cuerpo ponerse en tensión y vibrar cuando te corriste dentro ¡Qué poco duraste y que excitado estabas! me gusta, me gusta tenerte así, cachondo perdido. Sé que te gustó porque te tomaste tu tiempo para salir de mí. Tu polla y tu leche a la vez en mi culo, aunque yo lo notaba molesto e irritado, pero más que dolor lo que sentía era excitación, una excitación bestial porque había cumplido tu fantasía y tu deseo. Y sin embargo, aunque deseaba que la sacaras, no me costó demasiado aguantar un poquito más. Me gustaba sentir tu peso sobre mis nalgas aplastadas por tu cuerpo, mis pechos también estrujados y tu esencia dentro. Era un momento demasiado maravilloso como para romperlo. No negaré que sentí cierto alivio cuando por fin te deslizaste a un lado y la sacaste, pero casi al mismo tiempo ya te estaba echando de menos dentro de mí. Se que estás deseando volver a repetir y yo (que ya sé de qué va esta experiencia), sé que lo haremos con cierta frecuencia porque la novedad gusta y tú ahora estás como un niño con un juguete nuevo, deseando tener mi culo otra vez. Eso me pone cachonda y la próxima vez iremos ganando en excitación y en placer, teniendo cada vez menos molestias, hasta que llegue un momento en que follar por el culo vuelva a ser tan natural como que me folles mi coño. También sé que obtendré mi placer masturbándome mientras lo haces, lo conseguí con mi profesor y también lo conseguiré contigo, no me cabe ninguna duda.

Otra fantasía completa, otro reto resuelto, otro placer incorporado a nuestro catálogo. Quizás algún día sea yo la que te acaricie por atrás. He notado como te estremecías cuando mis dedos recorrían tu espalda y acababan ahí. Pero vayamos uno a uno, todos los placeres de golpe pueden estorbarse.

Por favor escríbeme pronto estoy deseando tener noticias

Tuya....