Mi ingenua novia (III)
Sara creía que solo era un juego de seducción, pero Carlos tiene un plan más ambicioso. Mientras los padres de él están en la casa, la línea entre la actuación teatral y el deseo real se difumina, y cada escena que imitan los acerca peligrosamente a un punto sin retorno.
- Aghhh. Si, me tienes a punto, me voy a correr yaaa… Recuerda que no se puede manchar la piscina.
Sara estaba a punto de correrse también. Para disimular los gemidos que se le escapaban se metió el glande en la boca, así mataba dos pájaros de un tiro y evitaba que se manchase la piscina, pensó. Ya no podía moverse tan libremente de arriba abajo, pero lo intentó compensar moviendo la lengua frenéticamente por el frenillo a la vez que le estiraba las pelotas. La otra mano había pasado directamente a meterse dos dedos dentro de su vagina buscando el punto g a la vez que se frotaba el clítoris con el pulgar. ‘Ufff, va a ser grande’ pensó a la vez que se le empezaron a tensar todos los músculos del cuerpo.
Justo cuando estaba a punto de liberar toda la energía acumulada durante esa tarde y correrse como nunca lo había hecho antes, se oyó el claxon de un coche y la puerta del garaje que estaba justo al lado de la piscina comenzó a abrirse.
- Mierda, mis padres!
Del susto, a Sara se le cortó el orgasmo de golpe. Como pudo se sacó el glande de la boca y se intentó apartar, pero la polla de Carlos estaba completamente encajada entre las tiras del bikini. Él sin embargo había pasado el punto de no retorno y comenzó a eyacular espesos chorros de semen que dieron en la barbilla y cuello de Sara.
- Joder! No dijiste que no vendrían en toda la tarde? – preguntó Sara quedándose muy quieta para que no se escapase ningún chorro y se manchase la piscina.
La polla empezó a perder firmeza rápidamente y por fin pudo sacársela del escote dando un pequeño salto. Carlos se dejó caer en el agua con la gracia de un elefante marino para ponerse el bañador y Sara salió de la piscina para buscar algo con lo que limpiarse. Los chorretones de semen bajaban por el escote formando un charquito entre sus dos tetas. Justo cuando estaba alcanzando el bolso que estaba en la tumbona, se abrió la puerta del patio.
Ambos padres, los dos tan gordos como el hijo, venían con una sonrisa dispuestos a conocer a la primera ‘novia’ de su hijo, la cual se les borró al instante al ver a Sara. A la madre se le transformó en una mueca de asco y enfado al ver el diminuto bikini de putona que llevaba, mientras que al padre se le abrieron tanto los ojos que parecía que se le iban a salir de las cuencas. Ambas miradas fueron directamente a los pechos de Sara (por razones obviamente distintas) y a ninguno de ellos les pasaron desapercibidos los chorretones blanquecinos que decoraban su escote.
Sara, que se había quedado paralizada a medio coger el bolso, se recompuso como pudo y sacando una de sus sonrisas más inocentes se acercó a los padres.
- Hola, que tal? Soy Sara.
- Ho…hola – contestaron ambos
- Encantada de conoceros, Carlos me ha hablado mucho de vosotros.
- Ojalá pudiera decir lo mismo – dijo la madre bastante agria, mirándola de arriba abajo – Carlos no me había dicho que eras tan… libertina.
- Vamos, mujer, no empieces – dijo el padre intentando suavizar el ambiente, aún sin apartar la vista de Sara – Seguro que la chica es muy simpática… ya sabes que las nuevas generaciones no tienen los prejuicios que teníamos nosotros. Ya me gustaría a mi poder ir con tan poca ropa con el calor que hace!
- Ji, ji, ji, que gracioso es usted – contestó Sara riéndose, haciendo botar las tetas, a la vez que le daba una palmada en el pecho. Lo cual puso aun más de mal humor a la madre si cabe.
Con tanto movimiento, un pegote de semen comenzó a deslizarse bajando por el cuello y pasando por todo el escote. Aunque el padre no había aparatado la mirada en ningún momento de sus tetas, la madre desvió la mirada hacia ellas frunciendo el ceño y con una profunda cara de disgusto. Sara, que se le había olvidado momentáneamente que tenía el semen de Carlos chorreando por su escote, siguió la mirada de ambos hacia sus tetas y se horrorizó por un segundo al acordarse de lo que tenía ahí, pero se repuso rápidamente y exclamó:
- Uy! Que torpe, se me ha olvidado extenderme la crema del sol por aquí – y con las mismas comenzó a extenderse el semen de Carlos por las tetas y cuello como si fuera protector solar. Había tanto que la dio incluso para extenderse por los hombros.
Los padres se quedaron embobados mirando como se extendía la ‘crema’ por el pecho. Ambos hubieran jurado que lo que tenía ahí no era protector solar, pero lo hacía con tanta naturalidad que ahora dudaban un poco. No se les ocurría como una tía tan macizorra (y adulta, recordad que le sacaba 8 años a Carlos) pudiese estar saliendo con su hijo. El cual seguía dentro de la piscina con el agua hasta el cuello y muerto de vergüenza.
Sara seguía intentando hacer algo de charla, pero los padres apenas la contestaban con monosílabos. La madre molesta por las pintas de puta que tenía y el padre embobado mirándole las tetas, ahora brillantes por el semen reseco de Carlos.
- Qué bonita casa tienen, y la piscina… es enorme, debe de ser genial para el verano.
- Sí – respondió la madre secamente.
- Y ya veo de dónde saca Carlos su... – ‘gran tamaño’ pensó, pero se contuvo en el último momento y solamente dijo – presencia imponente – comentó Sara dirigiéndose al padre con una sonrisa de complicidad.
El padre, halagado hinchó el pecho con orgullo y trató de ocultar la panza disimuladamente, mientras la madre lo fulminaba con la mirada.
- Ajá – dijo la madre, en un tono seco que cortó el aire – y tú? Que haces todavía en el agua. Es que no vas a saludar a tus padres? – Dijo por fin desviando la mirada de Sara y dirigiéndose a su hijo.
Carlos por fin se dio por aludido y salió de la piscina a la vez que Sara suspiraba de alivio por dejar de ser el centro de atención.
- Hola mama, que tal el paseo?
A la madre se le suavizó un poco la expresión cuando se acercó su hijo.
- Bien, bien. Aunque no esperábamos encontrarnos esto cuando llegamos a casa – dijo dándole otro repaso a Sara con la mirada.
- Ya bueno, es que avisé a Sara en el último momento de que podía venir, y como no tenía que ponerse, una amiga suya le prestó el bikini, que obviamente no es de su talla. En verdad la culpa es mía – dijo él fingiendo estar avergonzado.
Sara le miró agradecida por haber mentido por ella. La verdad es que Carlos no era mal actor, solo un poco tímido, pero eso se iba a encargar ella de solucionarlo.
- Ais, no hijo, tú no tienes la culpa de nada, tú eres perfecto – dijo agarrándole del moflete.
- Entonces Sara es tu novia? – intervino el padre, que aún no se podía creer como su hijo había podido pescar semejante pibón.
- Bueno, no exact… - fue a decir Sara, pero Carlos la interrumpió rápidamente.
- Si, si. Empezamos a salir hace poco, nos conocimos en la escuela de teatro y fue un flechazo a primera vista. Verdad que sí, amor? – dijo pasándola un brazo por el hombro y acercándola hacia él.
Sara le miró enarcando una ceja, pero vio la súplica en los ojos de Carlos por lo que confirmó:
- Si, nos emparejaron para la obra de teatro y al ir conociéndonos mejor pues ha sido inevitable ver a Carlos con otros ojos.
- Ais, es que mi hijo es todo un caballero. Y es tan guapo, mírale que hermoso está.
‘Lo único hermoso que tiene es la polla’ pensó Sara, pero obviamente no dijo nada. También notó que el padre no dijo nada y que les miraba con suspicacia.
- Bueno nos vamos a mi habitación, que tenemos que estudiar para la obra – dijo cogiéndola del brazo y apartándola de sus padres
- Pero, yo me tengo que ir a casa – susurró Sara, que en ese momento se acordaba de que yo la estaba esperando en casa y me había prometido un buen polvo cuando llegase. Y la verdad es que con todo lo que había pasado ese día y las veces que había estado cerca del orgasmo lo necesitaba ella también.
- Porfa, si te vas se van a pensar lo que no es, has visto la cara de mi padre al final? Creo que te oyó cuando dijiste que no éramos novios exactamente – contestó Carlos al oído.
- Bueno, y que más da, que es lo peor que pueden pensarse?
- Puesss, imagino que seas una… ya sabes… dama de compañía - dijo Carlos, al que parecía que le había vuelto a entrar la timidez.
- Cómo??
- Si, hace unos meses me pillaron con una en casa y me echaron una bronca enorme, y la chica se fue nada más llegaron ellos, por lo que si te vas ahora, puede que se piensen lo mismo.
- Pero entonces no eres virgen! – dijo Sara visiblemente enfadada. Se sentía incompresiblemente engañada. Pensaba que Carlos era totalmente inexperto y que ella le estaba enseñando todo y siendo su primera vez y resulta que si tenía experiencia con mujeres.
- No, no! No llegamos a hacer nada. Llegaron antes de que… bueno ya sabes. No veas como se pusieron, y eso que tenía más ropa que tú.
Esto alivió a Sara, aunque seguía con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Carlos la miró con cara de súplica, bajando un poco la voz para que sus padres no los oyeran.
- Venga, quédate un rato, por favor. Solo un rato. Subimos a mi cuarto, fingimos que estudiamos y luego te vas - dijo casi en un susurro – Además que ahora hay mucho tráfico, seguro que tardas mucho en llegar a casa.
- No sé, Carlos… no quiero que piensen cosas raras.
- Precisamente por eso. Si te quedas un poco, se les pasará la idea. Además, prometo comportarme - añadió con una sonrisa tímida.
Sara suspiró, dudó unos segundos y finalmente cedió.
- Está bien… pero solo un rato, ¿eh? - dijo señalándole con el dedo.
- Trato hecho - contestó Carlos aliviado, mientras la guiaba hacia su habitación intentando no encontrarse de nuevo con la mirada de sus padres.
- Espera un momento, voy al baño a cambiarme.
- Ok, te espero en la cocina.
Sara fue al baño a cambiarse. Se echó agua en la cara para intentar despejarse después de tantas emociones durante el día. Al mirarse en el espejo descubrió con horror lo mucho que le brillaban el pecho y los hombros del semen reseco de Carlos. ‘Es imposible que no se hayan dado cuenta que esto no es crema solar’ pensó. Se quitó todo el bikini y como en ese baño no había ducha se inclinó como pudo sobre el lavabo para no salpicar y comenzó a limpiarse con agua del grifo. Empezó por el cuello y fue bajando poco a poco por el pecho hasta alcanzar sus tetas. Cuando sus dedos fríos y húmedos del agua rozaron sus erectos pezones se le escapó un seco gemido. ‘Joder, si que estoy cachonda… normal, con todo lo que ha pasado en el día y todavía no me he corrido’ pensó.
La mala suerte quiso que justo en ese momento pasara por delante de la puerta el padre de Carlos, que alarmado por el sollozo y pensando que algo malo le había pasado a Sara, abrió la puerta de golpe sin pararse a pensar.
- Ha pasado alg…? - se quedó a media frase. Los ojos se le salieron de las cuencas y la boca se le abrió de golpe – Jo…der – balbuceó.
La visión no podía ser más espectacular. Sara inclinada casi 90 grados sobre el lavabo sin nada que la cubriese. El lavabo quedaba enfrente de la puerta por lo que tenía un primer plano del culazo expuesto de Sara. Por la posición que tenía era capaz de verle hasta los labios vaginales desde atrás, y estaba seguro que la humedad que había ahí no era únicamente de la piscina.
Sara giró la cabeza, pero sin cambiar de postura pues no quería mojar el baño, y cuando vio al padre ahí parado en medio de la puerta se le subieron los colores a la cara. ‘Qué vergüenza, por qué siempre me tienen que pasar estas cosas a mí?’. Durante unos segundos, nadie dijo nada, ambos se quedaron completamente quietos, Sara esperando a que cerrase la puerta y el padre embobado mirándola el culo. Como no parecía reaccionar y no quería que nadie más la viese así, Sara carraspeó un par de veces para llamar su atención, lo cual pareció sacarle de su trance.
- Perdona, hoy un gritito y pensé que te había pasado algo. Estás bien?
- Si, si, es que el agua estaba un poco fría y me ha sorprendido, siento si te he preocupado – mintió Sara.
- No pasa nada… ha merecido la pena, quiero decir, para eso estamos! Y te importa si te pregunto que haces así? – dijo intentando hacer un poco de tiempo para seguir mirándola el culo.
- Oh! Es que la crema que me he echado antes es muy espesa y aceitosa y no quiero que deje mancha en mi ropa.
- Ya, ya, la crema…
El padre seguía en el marco de la puerta sin apartar la vista de su culo, parecía que no quería irse. A Sara le hacía un poco de gracia que un hombre tan maduro y con tanta experiencia se quedara embobado solo por ver un trasero, pero tampoco era plan de permitirle que se quedara ahí disfrutando del espectáculo como si nada. Justo cuando iba a llamarle la atención se oyó un grito desde la cocina.
- Pedro! Por qué tardas tanto en traer la merienda? Que tu hijo tiene hambre!
El padre por fin reaccionó. Se asustó un poco al pensar que su mujer le podía haber pillado, pero cuando vio que no había peligro le echo un último repaso al culo de Sara y chupándose los labios dijo:
- Ya voy Manuela! Que no encontraba… el bollito ese tan jugoso que compramos el otro día, con las ganas que tenía de llevármelo a la boca – dijo con un poco de sorna mientras cerraba la puerta a la vez que se ajustaba la polla por encima del pantalón.
Sara puso los ojos en blanco, aunque le salió una media sonrisa por el piropo camuflado que le había soltado. ‘Que buenos actores son en esta familia’ pensó.
Cuando por fin consiguió limpiarse todo el semen fue a ponerse la ropa interior y se encontró que sus bragas estaban totalmente acartonadas. ‘Que raro, sé que me puse un poco cachonda antes con Raúl, pero no creo que soltase tanto flujo como para que se quedasen así’. Como básicamente no las podía ni desdoblar decidió no ponérselas. Al menos ese día había traído falda y no unos ajustados pantalones que le apretasen su delicado ‘bollito’.
Cuando salió se encontró a la familia en la cocina. Habían sacado unas galletas y unas pastas y la madre estaba casi forzando comida en la boca de Carlos.
- Mujer, déjale ya, no ves que les estás poniendo en evidencia delante de su novia.
- Es que se le ve un poco desmayao al pobrecillo. Seguro que de estar tanto al sol.
‘Mas bien de la corrida que se acaba de pegar’ pensó Sara.
Carlos se apartó como pudo del acoso de su madre y cogiendo de la mano a Sara se la arrastró escaleras arriba hacia su cuarto.
- Pero espérate hijo, acábate al menos las galletas.
- No, que tenemos que estudiar para la obra. No nos molestéis!
Sara echó un último vistazo atrás y vio a los padres con cara de auténtica sorpresa, parecía que su hijo nunca le había dicho que no a una comida. No se le ocurrió pensar que la sorpresa se la llevaron al ver claramente que no llevaba bragas debajo de su corta falda.
Cuando entraron al cuarto de Carlos, Sara se sorprendió de lo grande que era. Era como si hubiesen juntado dos habitaciones en una. Nada más entrar había una cama tamaño King con su propio vestidor y en la sala contigua separada por un tabique, un estudio con su propio baño. El escritorio del estudio estaba ocupado por la pantalla de ordenador más grande que Sara había visto jamás y una de esas sillas super cómodas de ‘gaming’. De lo que no se sorprendió fue de encontrarse las paredes cubiertas de posters de chicas anime de pechos grandes y ligeras de ropa.
- Jiji, me siento como cuando era una adolescente y me encerraba en el cuarto con mi novio en casa de nuestros padres. Ahora como vivimos juntos ya nunca más vamos a vivir esa sensación de peligro de que pudiesen entrar en cualquier momento.
- Ah, sí? Y qué solíais hacer?
- Bueno, ya sabes, cosas de novios. Al principio solo besos y caricias, pero con el tiempo nos hicimos más atrevidos y hacíamos cosas más… picantes, jiji.
- Wow, y nunca os pillaron?
- Que va, alguna vez entraron sin avisar, pero siempre les oíamos venir y disimulábamos antes de que entraran.
- Jo, me gustaría encontrar a alguien con quien poder hacer algo así – comentó Carlos con pena, a quien ya se le empezaba a formar una idea en la cabeza.
- Ohhh, seguro que la encuentras! – dijo Sara enternecida – ya verás como al final de estos 3 meses va a perder toda la timidez y te van a llover las chicas!
- Si, ojalá… - dijo intentando dar pena para ver si se ofrecía ella. Pero Sara no se dio por aludida, y como le veía un poco triste intentó cambiar de tema.
- Y tú qué sueles hacer cuando estás en tu cuarto?
- Pues como ya debes intuir, suelo jugar a videojuegos – dijo señalando su escritorio – aunque también veo pelis de vez en cuando.
- Ah sí, es verdad, como la peli esa romántica que me dijiste el otro día. Cómo se llamaba?
- Ummm, Tetanic?
- Es verdad, que nombre más gracioso, se parece mucho a Titanic.
- Si si, de hecho está basada en esa peli, pero con más escenas románticas sabes? Por eso me gusta más.
- Algún día me la podrías enseñar!
- Oye, pues mira se me acaba de ocurrir. Como tenemos que aprender a ser pareja y ya sabes que yo estoy un poco verde. Que te parece si vemos la peli y practicamos lo que ocurra a la vez que pasa en la peli, como si estuviésemos actuando nosotros. Por culpa de los videojuegos yo siempre he aprendido mejor por imitación, y creo que sería la forma ideal para soltarme más contigo.
- Uff, no sé yo. Me tengo que ir dentro de poco y no creo que tengamos tiempo de ver toda la peli – dijo Sara intentando escaquearse, pues realmente le apetecía volver a casa para echarme el polvo que me había prometido y correrse de una vez por todas.
- No te preocupes! Podemos elegir una única escena para practicar, así no tardamos mucho. De hecho, hay una escena que vendría de perlas para esta situación. Hay un momento de la peli en la que los protagonistas se tienen que esconder en un coche para ‘darse amor’ porque es una relación prohibida, pero el miedo a que los encuentren hace la situación más excitante. Así también rememoras viejos tiempos, ya sabes, esa sensación de peligro de que te puedan pillar haciendo algo prohibido.
A Sara le había picado el gusanillo de la curiosidad con esa última frase. Además, veía a Carlos tan entusiasmado que le dieron ganas de practicar con él escenas románticas. A fin de cuentas, ella también tenía que acostumbrarse a ‘demostrar’ su amor por Carlos en frente de cientos de personas cuando representasen la obra.
- Bueno veeenga, pero solo una escena eh? Y luego me voy. Ve buscándola mientras voy un momento al baño.
Cuando salió Carlos ya había preparado la peli y la pantalla mostraba a un hombre a punto de abrir la puerta de atrás de un coche con una chica de la mano. Carlos le dio al play e imitando lo que hacían en la peli cogió a Sara de la mano y haciendo como que abría la puerta de un coche se sentó en su silla de gamer para a continuación poner a Sara sentada de lado en una de sus rodillas y decir a la misma vez que decía el hombre en la pantalla:
- Uff, casi nos pillan, que emocionante, no?
Sara no esperaba el ímpetu con el que actuó Carlos, pero le hizo gracia que estuviera tan metido en el papel y se supiera la peli de memoria. La verdad es que esta parte de la peli parecía una réplica de la escena del coche de Titanic, que por cierto a Sara le encantaba, por lo que cuando la chica de la peli dijo su frase, ella repitió con una sonrisa:
- Si, nunca había hecho algo tan… prohibido.
Carlos acercó su mano a la cara de Sara y apartando un mechón de pelo detrás de la oreja susurró a la vez que el hombre en la pantalla:
- Estás nerviosa?
- No… - repitió Sara. Miró de reojo a la pantalla y vio como la chica se metía los dedos con los que había apartado el pelo en la boca. ‘Wow, en Titanic solo le da unos besos en los dedos, pero veo que en esta peli no se andan con chiquitas’ pensó, y procedió a hacer lo mismo. Inmediatamente pudo notar el pene de Carlos endurecerse debajo de su falda. Tras unos segundos, oyó de nuevo a la chica hablar y cuando miró de nuevo vio que se estaban comiendo los morros y el chico le estaba acariciando las tetas por fuera de la ropa. Aunque la forma de besarse no se pareciese mucho a como le había estado enseñando a Carlos pensó que le vendría bien practicar diferentes estilos por lo que acercando su cara repitió - Acaríciame Jack – y se lanzó a morrearle sacando mucho la lengua.
Carlos no desaprovechó el momento y comenzó a sobarla las tetas mientras se besaban. ‘Esto está yendo de maravilla’ pensó Sara, ‘creo que el tratamiento está haciendo efecto, ya no se le nota tan tímido’. Pero justo en ese momento Carlos paró de besarla negando con la cabeza y pausó la película.
- No, no, así no puede ser, lo estamos haciendo mal.
- Pero, qué pasa? – dijo Sara preocupada.
- Pues que en la peli se nota muy claramente que la chica no lleva sujetador y tú todavía lo tienes puesto. Si queremos que esta práctica sea realista tenemos que imitar lo que pasa en la peli al dedillo, sino no sé cómo voy a aprender. Venga, quítate el sujetador.
- Claro, claro, tiene que ser realista – dijo Sara sin pensar a la vez que se quitaba el sujetador por debajo de la camiseta.
Carlos llevó otra vez las manos a las tetas y estrujándoselas a través de la camiseta sonrió satisfecho.
- Así mejor – y dándole otra vez al play volvió a morrearla mientras les amasaba las tetas, pellizcándola de vez en cuando los pezones.
Tras unos segundos así, Sara notó como Carlos fue bajando su mano lentamente hasta que llegó a los muslos y volvió a subirla por dentro de la falda. No miró a la pantalla para ver si estaban haciendo lo mismo en la peli, pues confiaba en que Carlos se la sabía de memoria. Cuando su morcillona mano se topó con el coño desnudo de Sara, Carlos sorprendido exclamó:
- Joder, pero si no llevas bragas!
- Ay, si, lo siento! se me había olvidado – dijo Sara avergonzada – es que por alguna razón mis braguitas estaban super acartonadas y no me las he podido poner. Lo siento si eso no es realista con la película – continuó a la vez que miraba de reojo a la peli en la que justo estaba un primer plano del coño de la chica apenas cubierto por un tanguita mientras el chico la rozaba con delicadeza el clítoris por fuera.
- Cof, cof – disimuló Carlos, que sabía exactamente la razón por la que las braguitas estaban acartonadas - No te preocupes, actuamos como si las llevases puestas, es común que ocurran fallos de vestuario durante las obras de teatro y tenemos que actuar como si no pasase nada.
Como vio que Sara tenía cara de extrañeza y estaba a punto de replicarle, seguramente para hacerle saber que entonces podía haberla dejado el sujetador puesto, añadió rápidamente – Venga que perdemos el ritmo – y volvió a plantarle la manaza entre los labios vaginales frotando con bastante dureza, hasta el punto de que la estaba haciendo bastante daño.
Tras unos segundos de sufrimiento, esta vez fue Sara la que paró el video.
- Espera, para, no seas tan cafre, hay que ser más delicado. Fíjate en el video como va rozando suavemente. Si lo haces a lo burro nunca vas a aprender – y cogiéndole la mano se la volvió a llevar a su chochito, pero esta vez cogió su dedo índice y fue guiándole como estaban haciendo en el video. El dedo era tan gordo que básicamente cubría todo el clítoris y los laterales, por lo que Sara empezó a sentir un cosquilleo de placer casi inmediatamente. Cuando se hubo asegurado que lo estaba haciendo bien, le volvió a dar al play y continuó besándole.
Por ahora, aunque la escena tenía un ligero toque erótico, aun podía definirse como ‘romántica’, pensaba Sara, pues realmente solo se estaban dando unas caricias y besos típicos de enamorados, y precisamente eso era lo que tenía que practicar con Carlos. Es por eso que, a pesar de que Carlos la estuviera tocando el chochito directamente, Sara no pensaba que estuvieran haciendo algo fuera de lugar, pues a fin de cuentas, había sido su culpa por no llevar bragas. Al poco, oyó a la chica de la peli gemir y decir:
- Ummm, que bien lo haces – por lo que separó su boca de la de Carlos y mordiéndose ligeramente el labio mientras le miraba a los ojos repitió la frase. Notó como Carlos se estremecía debajo de ella solo de oír eso.
En verdad Carlos no lo estaba haciendo mal. Obviamente no era un experto, pero entre que ella llevaba todo el día con la cachondez acumulada y que él aprendía rápido, Sara empezó a sentir bastante gustito con el roce de su dedo. Al no llevar bragas, notaba como los flujos comenzaban a bajarle por las piernas, ‘espero que Carlos no los note’ pensó. Sentía una ligera punzada de culpa, pues no quería que Carlos se pensase que se estaba aprovechando de él. Este ejercicio no se trataba de disfrutar, sino de ensayar como actuaría una pareja de enamorados.
Sara estaba ensimismada en esos pensamientos y, por qué no decirlo, también en las sensaciones de placer que venían de su conejito, por lo que apenas se percató cuando Carlos se desabrochó el bañador y sacó su enorme polla. Lo que si notó fue cuando Carlos sacó la mano de entre sus muslos y apoyándola en su hombro hizo fuerza para que se arrodillase delante suyo a la vez que decía:
- Ahora es tu turno
Frustrada por haberse vuelto a quedar a medias. Sara abrió los ojos y lo que vio la dejó ojiplática. La cámara enfocaba el interior del coche desde fuera de una de las ventanas traseras. El hombre estaba sentado en lateral opuesto y tenía la mano en la cabeza de la chica, que subía y bajaba a la altura de su entrepierna. Ella estaba arrodillada en los asientos de espaldas a la cámara, y aunque no se veía nada explicito por la posición de la cámara y que ambos aun tenían ropa puesta, estaba claro que estaba haciéndole una mamada.
- Pero si esto es una porno!
- Shhh, que te van a oír mis padres. Y no, no es una porno, si te fijas en ningún momento se les ve el sexo de los actores. Además, la peli tiene una trama sabes, y los protas se acaban enamorando como en una peli romántica. Solo que también tiene escenas de ‘amor’.
- Eso es follar, no amor.
- Bueno, no soy un experto, pero fíjate en los actores. Realmente parecen enamorados y que yo sepa hacer el amor forma parte de ser pareja. La idea es ir conociéndonos mejor, y que mejor que hacer exactamente lo que hacen en la peli, que no es muy distinto de lo que haces con tu novio. Acaso no me dijiste antes que hacías este tipo de cosas picantes con tu novio?
- Pero esto no lo podemos hacer. Si entran tus padres no hay forma de disimular lo que estamos haciendo. Es imposible esconder esto que tienes entre las piernas – dijo cogiéndole de la base del pene y moviéndolo hacia los lados como un péndulo, a pesar de haberla visto varias veces en los últimos días aun la impresionaba su tamaño – Cuando hacía cosas picantes con mi novio siempre eran cosas que se podía disimular fácilmente si entraban nuestros padres en la habitación.
A Carlos le cambió la cara, pensaba que por fin iba a perder la virginidad y que mejor que con una chica tan buenorra como Sara y ahora no iba a poder porque sus padres estaban en casa. Les odiaba por haber vuelto tan pronto a casa, si solo hubiera tenido unas horas más a solas… Su estado de ánimo se le debió notar en la cara, porque Sara apiadándose de él, preguntó:
- No hay alguna otra escena en la que se pueda disimular fácilmente? Ya sabes, como lo que estábamos haciendo antes – pues se había quedado con ganas de que la siguiese tocando con esos dedos gordos suyos.
- Ahora que lo dices podemos pasar a la siguiente escena. Estoy seguro de que si alguno de mis padres entra podemos disimular fácilmente y no se vería nada de lo que estamos practicando.
Carlos, aún con la polla fuera siendo sujetada por Sara, adelantó unos minutos la película hasta que encontró lo que buscaba. En esta escena la chica estaba sentada a horcajadas encima del chico con una pierna a cada lado besándole con pasión. Al tener ambos todavía la ropa puesta, no se veía nada de índole sexual, pero no había que ser muy listo para intuir lo que ocurría debajo de la falda de ella por cómo se estaban moviendo.
Sara pensó que en verdad sería fácil disimular si entraban sus padres, pero a su vez se planteaba si eso sería pasar la raya de los cuernos a su novio de verdad. Aunque una parte pequeña de ella le apetecía saber lo que era sentir ese trozo de carne atravesándola por dentro, intentó convencerle de que quizás no era lo más apropiado de hacer.
- No sé, hacer eso me parece demasiado. Además, seguro que prefieres esperar a una chica de la que estés enamorado, no? Ya sabes, la primera vez tiene que ser especial.
- Ojalá fuera así, pero me temo que no hay tiempo de eso. Tenemos que conocernos como pareja antes de que empiece la obra en 3 meses y es imposible que en ese tiempo me eche novia y la convenza de hacer el amor. Cuanto antes empecemos a hacer todas las cosas de novios mejor, más tiempo tenemos para practicar.
- Pero sigo pensando que quizás hacer el amor es demasiado. Durante la obra lo máximo que vamos a hacer es darnos unos besos y caricias.
- Si, pero recuerda que tenemos que estar tan compenetrados durante de la obra que todo el mundo se crea que somos pareja de verdad. Y para eso necesitamos hacer todo lo que haría una pareja de verdad, incluido practicar sexo. O acaso no haces el amor con tu novio?
Sara se quedó sin argumentos, no encontraba ninguna grieta en el razonamiento de Carlos, por lo que resignada, pero a la vez ligeramente emocionada por lo que iba a pasar, acabó aceptando.
- Al menos ponte un preservativo – dijo, ya que aunque sabía que Carlos no le podía pegar ninguna enfermedad, siempre corría el riesgo de que se pudiese quedar embarazada.
- No tengo.
- Yo si tengo en mi bolso.
- Déjalo, mejor sin nada. En la peli no se han puesto, y recuerda, hay que ser realista. Además, no querrás que mi primera vez sea con condón, no? Me han dicho que no se siente nada.
- Pero me puedo quedar embarazada – intentó razonar Sara, que aunque le gustaba más practicar sexo sin preservativo y no creía que estuviese en sus días fértiles, realmente no quería que hubiese la más mínima oportunidad quedarse embarazada de Carlos.
- Por eso no te preocupes, en la peli no se corre dentro de su vagina así que no hay peligro de que te quedes embarazada.
Poniendo los ojos en blanco, pues sabía que iba a ser imposible convencerle, Sara se subió a horcajadas sobre Carlos. Al no llevar bragas, su coño hizo contacto directo con el tronco su polla. Estaba tan húmeda que se resbaló hacia abajo dejando un reguero de flujos que acababa en los huevos. Imitando a la chica de la peli comenzó a moverse de arriba abajo restregándose por todo el tronco. Estaba tan cachonda que pensaba que podía correrse únicamente sintiendo el calor que emanaba de su dura polla a lo largo de su vagina. Cada vez que llegaba a la punta la daba un calambrazo de placer al sentir como el glande rozaba su inflamado clítoris. Notaba como Carlos se estremecía debajo suyo con cada pasada, pero al parecer eso no era suficiente.
- A que esperas para metértela?
- En la peli no se ve claramente que están haciendo debajo de la ropa, puede que simplemente se estén frotando como nosotros ahora – respondió Sara con picardía. Era su último intento para evitar tener que follarse a Carlos.
‘Ahhh, la siento toda dentro’ – escucharon decir a la chica de la peli. Carlos miró a Sara enarcando una ceja.
- Ups… - dijo Sara con una risita e incorporándose un poco colocó la punta de la polla en la entrada de su vagina y con mucho cuidado comenzó a bajar lentamente.
A pesar de lo mojada que estaba, la estaba costando mucho metérsela. Era tan ancha que notaba las paredes de su vagina ensancharse con cada centímetro que se introducía. Cuando apenas llevaba un tercio tuvo que parar para tomar aire, era incapaz de metérsela entera.
- Venga, que tenemos que seguirle el ritmo a la peli – dijo Carlos dándola un azote en el culo - mira cómo está cabalgando ya la chica.
- Joder, es que es muy gorda, no sé si me entra entera.
- Pensaba que eras tú la que tenía experiencia, y fíjate, no puedes ni metértela entera – dijo Carlos con sorna.
Esto hirió el orgullo de Sara, por lo que poniendo cara de rabia pensó ‘ahora verás’ y saliendo un poco para lubricar volvió a sentarse con fuerza. Nunca se había sentido tan llena, notaba la polla en el fondo de su vagina, casi rozando su útero. Pensó que seguro ya había logrado metérsela entera, pero cuando miró hacia abajo comprobó que todavía quedaba la mitad fuera. Como no quería que Carlos pensase que era una inexperta, volvió a salir para seguir lubricando la zona y repetir el proceso. Justo cuando quedaba solo la punta dentro y estaba a punto de volver a dejarse caer, se oyó un toc toc en la puerta y sin esperar permiso entró su madre con una bandeja llena de comida.
- Holaa, os he traído estas pastas que creo que os habéis quedado con hambre antes.
Continuará…
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