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Amor filialnov 2025

Aquel verano 7

La casa está vacía y el silencio solo se rompe con el roce de las sábanas. José sabe que lo que hace con su prima es un secreto peligroso, pero cuando su tía lo llama para un masaje, la línea entre la familia y el deseo se desdibuja. Esta vez, no hay nadie que los escuche.

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A la mañana siguiente se despertó primero Eva, miró a su primo, él dormía plácidamente totalmente empalmado como siempre. Sintió como se humedecía su vagina, no se le habían quitado las ganas de sentirla en su boca. Cuantas más cosas hacia con su primo más ganas le entraban de avanzar y probar cosas nuevas, incluso se sintió tentada de clavarse esa polla en la vagina. No podía pensar en esas cosas, intentó salir del cuarto lo antes posible porque no podía asegurar que consiguiera contenerse, ese verano iba a hacérsele muy largo.

Cuando José se despertó vio que su prima no estaba en el cuarto. Espero a que se le bajara la erección y fue a desayunar, pero en la cocina solo estaba Bea terminando de recoger su desayuno.

BEA-¿Que pasa, se te han pegado las sábanas? ¿Qué horas son estas de despertarse?

JOSÉ- Ayer fue un día muy duro, necesitaba descansar.

BEA- Yo también me he despertado tarde, ayer me acosté súper relajada y he dormido como una niña.

JOSÉ- ¿Dónde están todos?

BEA- Pues cada uno en un lado. Tu padre y el mío han decidido que hoy se iban a subir nosequé monte, se han hecho unos bocadillos y se han ido diciendo que no volverían hasta la cena, además han convencido a mí novio para que se fuera con ellos. Tu madre se ha ido con sus amigas a un taller de costura que se han montado las mujeres del pueblo. Eva está con Esther y con Mila, han dicho que cuando te despiertes vayas al bar, que ellas van a estar ahí, y mi madre, se ha ido al huerto a recoger unos tomates y unos calabacines para la comida, ha dicho que si te levantas, esperes a que vuelva porque le sigue doliendo la contractura y quiere que le des otro masaje.

JOSÉ- Joe, vamos que tenemos a toda la familia disgregada.

BEA- Si, en casa estamos solos tú y yo.

Mientras decía eso Bea se pasaba la mano por su pecho haciendo círculos sobre su aréola, volvía a llevar la camiseta blanca que le transparentaba perfectamente las tetas y José pudo ver como se le iba endureciendo el pezón. Él estaba terminando de prepararse el desayuno y la tenía muy cerca, de pie, en la cocina. José alargó la mano y comenzó a sobarla una teta por encima de la camiseta.

JOSÉ- ¿Y que se te ocurre que podemos hacer con la casa para nosotros solos?

BEA- Pues hay una cosa que me apetece bastante hacer.

Bea alargó su mano, le agarró la polla, que ya había empezado a crecer, y comenzó a sobársela sobre el pantalón.

JOSÉ-¿Ah, sí? ¿Y que cosa es esa?

Bea se levantó la faldita mostrando un tanga negro transparente.

BEA- Ayer me quedé muy a gusto, pero en cuanto veo como se te pone me empieza a picar un poco aquí, y creo que tú me podrías ayudar con eso.

José metió la mano dentro del tanga de su prima y comenzó a acariciarle el clítoris.

JOSÉ- Vaya vicio que tienes, ahora no puedes decirme que ayer te quedaste a medias.

BEA- No, lo que pasa es que ayer me gustó tanto que quiero repetirlo.

Bea sacó la polla de su primo del pantalón y comenzó a masturbarle.

BEA- Por lo dura que la tienes y por como me miras las tetas, yo diría que tú también quieres repetirlo.

JOSÉ- Ummm, si, a mí también se me ocurren unas cositas para hacerte.

José sacó la mano del interior del tanga de su prima, le quitó la camiseta, agarró sus tetas y se puso a devorarlas.

BEA- Ummm, pequeño salido ¿Te encantan mis tetas, verdad?

Bea llevó la polla de su primo hasta su sexo, continuó masturbándole mientras le restregaba la polla contra su clítoris y sus labios por encima del tanga.

JOSÉ- Siiii, me vuelven loco tus tetas.

BEA- Ummmm, que polla tienes cabrón, no me voy a cansar nunca de que me folles.

JOSÉ- Yo tengo mis propios planes, veremos si podemos llegar a un acuerdo.

José agarró el culo de su prima y la sentó en la encimera, le abrió las piernas, movió su tanga a un lado e introdujo la cabeza en su sexo.

BEA- Ummm, de momento no tengo nada en contra de tus planes, ummm.

José aprovechó el líquido que salía de la vagina de Bea mientras le chupaba el clítoris para lubricar su ano, presionó su esfínter con un dedo y se lo metió sin dejar de comerle el clítoris.

BEA- ¡¡¡Ahhhh!!! ¿Te vuelve loco mi culo, ehhh? Todavía lo noto abierto, ayer me lo dejaste como si me la hubiera metido un caballo ¡Ahhhh!

José no le respondió, continuó dilatándole el ano con sus dedos y lubricándoselo con sus propios fluidos.

BEA- Ummm ¿Quieres metérsela otra vez por el culo a tu prima, ehhh pequeño salidorro?

Está vez José dejó de devorarle el clítoris para responderla, aunque siguió metiéndole los dedos en su trasero.

JOSÉ- Siiii, quiero reventarte el culo, ayer me quedé con muchas ganas de correrme dentro de tu trasero y llenártelo de semen.

José volvió a meter la cabeza entre las piernas de su prima para seguir comiéndole el coño y taladrando su ano hasta que vio que estaba a punto de correrse. Entonces dejó de introducir los dedos en el culo de su prima, la bajó de donde estaba sentada y la puso de espaldas a él.

BEA- Bufff, métemela, no puedo más, la necesito dentro.

Ella apoyo sus manos en la encimera sacando el trasero, él le subió la falda, apartó la tira del tanga y apuntó la polla a su esfínter. Lo había dejado perfectamente dilatado y lubricado, así que no tuvo problemas para empezar a metérsela.

BEA- ¡¡¡¡¡Ahhhh!!!!! ¡Como me gusta tu polla! ¡¡¡Ahhhhh!!! ¡Me parte en dos! ¡Ahhhhh!

Bea se dejó caer sobre la encimera y llevó las manos hasta sus nalgas para abrirlas ofreciéndole el culo a su primo. José se agarró a sus caderas y se la fue clavando, Bea sentía como la iba abriendo el trasero con cada embestida.

BEA- ¡¡¡Ahhhh!!! ¡Siiiii! ¡Reviéntale el culo a tu prima! ¡Ahhh!

JOSÉ- Siiii, quiero correrme en tu culo, ummmm.

BEA- Ahhhh, llénamelo de leche, siiii.

JOSÉ- Te la voy a meter hasta el fondo en ese maravilloso culo que tienes prima.

José aumento la fuerza de sus embestidas y consiguió enterrar toda su polla en el trasero de su prima.

BEA- ¡¡¡Ahhhh!!! ¡Ahhh! ¡Me partes! ¡Ahhhh! Me estás abriendo entera ¡Ahhhh!

José siguió bombeando con todas sus fuerzas, ella tuvo que soltar sus nalgas para agarrarse a la encimera por la fuerza de sus embestidas, la estaba encantando sentir como la polla de su primo la taladraba el culo, José estuvo un buen rato disfrutando de la sensación que le producía la enorme presión del esfínter de su prima en la polla.

BEA- ¡Ahhhh! Me corro primo ¡Ahhhh! ¡Me corroooo!

JOSÉ- Siiii, córrete con la polla de tu primo en el culo, siiii.

BEA- ¡¡Ahhhh!! ¡Aaarrrgg!

José se tomó un pequeño respiro cuando su prima terminó de correrse y luego siguió embistiéndola.

JOSÉ- Ahora me toca a mí, te voy a llenar el culo de leche, ahhhh.

Justo en ese instante oyeron como se abría la puerta de entrada, rápidamente se separaron y José se recolocó el pantalón ocultando su erección detrás de la encimera, su prima se puso corriendo la camiseta y no se preocupó de colocarse el tanga que quedó oculto por su falda. Vieron aparecer a Susana por la puerta de la cocina con una cesta llena de calabacines y tomates.

SUSANA- ¡Hombre, ya estás despierto! Voy a colocar esto y luego quiero ducharme que vengo muy acalorada ¿Después puedes darme el masaje? Es que me sigue doliendo un poco.

JOSÉ- Si, yo tengo que desayunar y luego también quiero darme una ducha que estoy sudadísimo.

Bea ya estaba contenta con el orgasmo que había tenido y con su madre por allí no iban a poder seguir con lo que estaban haciendo, así que aunque a ella también le apetecía sentir como su primo descargaba dentro de su culo, decidió irse y esperar a tener otra ocasión.

BEA- Vale, pues yo me cambio y me voy a la piscina, que he quedado con mis amigas.

José por fin se puso a desayunar mientras su tía guardaba los frutos del huerto y ordenaba un poco la cocina. No podía dejar de mirarla, cada vez que se agachaba podía verle las tetas a través de su escote y con lo caliente que se había quedado solo podía pensar en comérselas. Termino de desayunar y se levantó para recoger la vajilla.

SUSANA- Anda, déjalo, ya lo recojo yo, tú sube a ducharte y cuando termines vas a mí cuarto, que ya estaré yo ahí.

Cuando José se fue hacia la puerta de la cocina, le pareció que su tía le echaba una miradita a su entrepierna y sonreía. Tenía unas ganas tremendas de masturbarse pero había quedado en darle el masaje a su tía y no podía hacerla esperar tanto, así que durante la ducha intentó concentrarse en otra cosa para que se le bajara la erección. Cuando terminó de ducharse, bajo al cuarto de su tía y llamó a la puerta.

SUSANA- Si, pasa, ahora salgo.

José entró al cuarto de su tía y unos segundos después ella salió de su baño con el pelo mojado y cubierta por una toalla enrollada a su cuerpo que daba lo justo para cubrir sus tetas y su sexo a la vez.

SUSANA- Muchas gracias por hacerme este favor.

Su tía se tumbó en la cama boca arriba y abrió las piernas, al hacerlo aparecieron unas pequeñas braguitas negras, con muchos encajes sobre una tela transparente. Él sintió que el esfuerzo que había hecho para que se le bajase la erección había sido en vano. En cuanto las vio aparecer notó como volvía a crecerle la polla, se sentó sobre la cama, de rodillas, entre las piernas de su tía y comenzó a masajearle el muslo. Pronto empezó a rozar su sexo sin querer, era imposible no hacerlo si tenía que masajearla tan cerca de su entrepierna. Su polla no tardó nada en hincharse completamente.

SUSANA- Recuerda que un poco más arriba también me duele, es lo que más me está molestando.

José subió un poco más las manos para masajear la zona que quería su tía, ella abrió más las piernas para facilitarle el trabajo. A José le estaba costando un parto concentrarse en su labor, ni siquiera tenía que desviar la mirada para poder ver entre los encajes todo el vello púbico de su tía, el clítoris y los labios vaginales, se moría de ganas de sacarse la polla y ponerse a masturbarse sobre esas braguitas hasta llenárselas de leche. Además estaba frotando constantemente el sexo de su tía con el lateral de la mano, le ponía cardíaco sentir el calor que desprendía su vagina.

SUSANA- Ummm, si, justo ahí es donde quería que me tocases, ummm.

José comenzó a sentir como el sexo de su tía se humedecía, eso le excitó aún más y notó como le palpitaba la polla. Susana también sintió como su vagina se iba empapando y pensó que no podía permitir que su sobrino se diera cuenta de que se estaba excitando, así que tuvo que distraer la atención de José de la única forma que se le ocurrió.

SUSANA- José ¿Te estás empalmando?

José dejó de masajearla y se tapó la polla con las manos.

SUSANA- No pasa nada, es normal en chicos de tu edad, lo único es que me ha extrañado que se te ponga así con una vieja como yo.

José continuó con la cabeza gacha, sin decir nada y tapándose la polla, le daba tal vergüenza que su tía descubriese cuanto le ponía mirarla que solo podía pensar en escapar de ahí y no volver a mirarla a la cara. Su tía se incorporó quedándose sentada frente a él con las piernas abiertas a los lados de José.

SUSANA- No seas tonto, no se lo voy a decir a nadie, no tienes de que avergonzarte.

José seguía sin moverse ni levantar la mirada.

SUSANA- Es normal que te gusten los cuerpos de las mujeres, ya me había parecido que me mirabas mucho el escote cuando me agacho, o que, a veces, intentas verme las bragas cuando me siento, pero no te he dicho nada porque me parecen cosas normales para tu edad. Lo que pasa es que no me esperaba que se te pusiera así de grande, ahora me siento un poco responsable por haberte mostrado las bragas sin darle importancia, tenía que haber pensado que eres un cóctel de hormonas con patas, me sabe muy mal dejarte así.

José seguía muerto de vergüenza sin poder levantar la vista, además tenía justo delante de sus ojos las bragas de su tía con las piernas totalmente abiertas y le costaba apartar la mirada de ellas. Susana se daba cuenta de que su sobrino mantenía los ojos fijos en su sexo, ver como la deseaba su sobrino la estaba excitando terriblemente y además su polla no paraba de palpitar, estaba deseando poder sentirla en sus manos, quería notar el vigor de la juventud.

SUSANA- Venga José, que me voy a sentir fatal, dime algo, si quieres te ayudo con tu problema.

José tuvo que pensar dos veces lo que acababa de escuchar, tenía que haberlo entendido mal. Pero cuando su tía puso la mano sobre su polla y comenzó a acariciarla, supo que lo había entendido perfectamente.

SUSANA- De verdad José, no pasa nada, es culpa mía por haberte enseñado las bragas con tanta naturalidad, no sabía que te ibas a poner así.

José seguía sin reaccionar, no podía creerse que aquello estuviera pasando.

SUSANA- No te preocupes, es mi culpa y yo me voy a encargar de arreglarlo.

Su tía le sacó la polla del pantalón y comenzó a masturbarlo.

SUSANA- Deja que tú tía se encargué, no tienes nada de que avergonzarte.

José por fin se atrevió a levantar la vista y mirar a su tía mientras ella le pajeaba.

SUSANA- La tienes muy bonita y muy grande, seguro que ya has hecho feliz a más de una chica.

José volvió a sonrojarse, lo primero que le vino a la cabeza fue la imagen de su polla enterrándose en el culo de Bea y ella chillando de gusto, pensó que si su tía se llegase a enterar de lo que hacía con su hija no le parecería tan bien lo de hacer felices a las chicas.

SUSANA- Así que te gustan las maduritas, por eso me miras tanto el escote ¿Verdad?

José volvió a agachar la cabeza y se volvió a encontrar con la entrepierna de su tía completamente abierta y su polla apuntando a ella mientras Susana le masturbaba.

SUSANA- No pasa nada, es normal que te gusten los pechos ¿También se te pone así de dura cuando me los miras?

José no sabía dónde meterse, por mucho que ella estuviera masturbándole, no podía decirle a su tía cuanto le excitaba verle las tetas.

SUSANA- No seas tonto, solo quiero ayudarte ¿Te pajeas pensando en mis tetas y mis bragas?

José cada vez estaba más ruborizado, tenía una mezcla de sensaciones super extraña, por un lado quería salir corriendo de ahí, le daba una vergüenza horrible que su tía le hubiese pillado, para colmo no paraba de hacerle preguntas incomodísimas que no hacían más que empeorar la situación, pero por otro lado estaba gozando viendo las transparentes bragas de su tía a tan corta distancia y le estaba masturbando como toda una profesional.

SUSANA- ¿Cuándo te masturbas te imaginas que te corres sobre mis pechos?

Ella recordaba como había llenado las tetas de su hija de semen la noche anterior y se mojaba solo con imaginar que le hiciera lo mismo.

La verdad es que José nunca se había masturbado pensando en su tía, pero no había sido por falta de ganas. El sitio donde más deseaba correrse era sobre esas bragas tan preciosas que llevaba, pero si pudiera hacerlo sobre sus tetas no se iba a quejar, también lo disfrutaría mucho.

SUSANA- ¿Quieres verlas? ¿Si te dejo verlas eyacularas? Mira ¿Te gustan?

Su tía se deshizo el nudo que sostenía la toalla y sus dos tetas aparecieron ante los ojos de José. Él no pudo evitar quedarse embobado mirándolas. Hasta ese momento siempre las había visto a través del escote cuando se agachaba y le colgaban, en ese momento podía verlas en su postura natural y además no paraban de vibrar por el movimiento de la mano de su tía mientras le masturbaba. A ella le encanto como se quedo José petrificado mirándoselas, podía sentir la lujuria que embargaba a su sobrino, se sentía tremendamente deseada.

SUSANA- Ummm, me encanta que me las mires así ¿Te gustan, ehh? Tu tío ya no les hace caso. Si quieres puedes tocarlas, son todas para ti.

José llevo las manos hasta las tetas de su tía y comenzó a estrujarlas.

SUSANA- Así muy bien, pierde la vergüenza, a mí me encanta como te palpita la polla cuando me las tocas.

José estuvo regodeándose en el tacto de las tetas de su tía, le estaban gustando mucho, le sorprendió lo grandes que tenía los pezones, la aréola era normal pero el botoncito le sobresalía exageradamente, no se pudo resistir y empezó a estrujarle también los pezones.

SUSANA- Ummm, las tocas muy bien. Las braguitas también te han gustado ¿No?

Su tía se pasó la mano por las bragas mientras le miraba.

SUSANA- Son muy suaves ¿Quieres tocarlas?

José miró a su tía con cara de sorpresa y llevó una de las manos hasta sus bragas. Comenzó a acariciarlas por la parte de arriba y fue lentamente bajando mientras le acariciaba sobre el vello púbico hasta llegar a la zona del clítoris.

SUSANA- Ummm, te gustan mucho, puedo sentir que tú polla no para de palpitar.

José empezó a frotar el clítoris de su tía mientras le estrujaba un pezón.

SUSANA- Ahhhh, se te pone muy dura tocando a tu tía ¿Ehhh? ¿Tenías muchas ganas de tocarme las tetas?

JOSÉ- Si, son muy bonitas, me encanta lo blanditas que son.

SUSANA- Puedes chuparlas si quieres. Chúpale las tetas a tu tía, lo estás deseando, te lo noto.

José se inclinó hacia delante y comenzó a succionarle un pezón a su tía, la mano que tenía frotándola el clítoris la llevó más abajo hasta poder tocar sus labios y notar la humedad que desprendía la vagina de Susana. Al hacerlo perdió el equilibrio y cayó sobre su tía, dejándola tumbada con las piernas abiertas y él entre ellas. No por eso dejó de chuparle una teta, ni de estrujarle el pezón, pero si tuvo que sacar la mano de su entrepierna para estabilizarse. Ella lo aprovecho para restregarse la polla contra su sexo mientras le masturbaba, José comenzó a mover la cadera para aumentar el roce de la polla contra sus braguitas.

SUSANA- Ummm ¿Te gusta lo suaves que son las braguitas de tu tía, ehhh? Venga, llénamelas de leche, sé que lo estás deseando.

Susana siguió masturbándole contra su sexo mientras José no paraba de mover la cadera, ella apuntó la polla a su entrada y cuando José volvió a flexionar la cintura le clavó la polla en su vagina a través de las bragas.

SUSANA- ¡¡¡Ahhhh!!! ¡Para! No puedes metérmela, soy tu tía, ahhhh.

A pesar de lo que decía Susana, seguía pajeándole contra su vagina. José continuó moviendo las caderas, presionando contra su entrada cada vez más, llegó a notar como conseguía meter un poco del capullo dentro de la vagina de Susana a través de las bragas.

SUSANA- ¡¡¡Ahhhh!!! Me vas a romper las bragas, ahhh, soy tu tía, ahhhh, se la estás metiendo a tu tía ¡Ahhhh!

José continuó presionando más y más, ya podía ver como el vello púbico de su tía iba apareciendo por encima de la parte superior de sus bragas de lo mucho que se las estaba introduciendo en la vagina, le empezaba a doler la polla por la presión a la que la estaba sometiendo, pero no tenia ninguna intención de parar, mientras, ella seguía masturbándole cada vez más rápidamente.

SUSANA- ¡Ahhhh! Me la estás metiendo mucho, ahhhh, vamos, córrete ¡Ahhhh! córrete en las bragas de tu tía, ahhhh.

José presionó todo lo que pudo y la fina tela de las bragas no resistió más, se desgarró permitiendo que la polla de José entrase en la vagina de su tía libremente hasta hacer tope con la mano que le estaba masturbando.

SUSANA- ¡¡¡¡¡Ahhhhhhh!!!!! ¡¡Ahhhh!! ¡Me estás follando! ¡Ahhh! ¡Te estás follando a tu tía! ¡¡¡Ahhhh!!!

José al sentir como su polla entraba en el sexo de su tía perdió los papeles presa del morbo, siguió embistiéndola metiéndole a su tía todo el trozo de polla que ella le permitía, tenía la vagina encharcada y deslizaba perfectamente, mientras, ella seguía intentando mover la mano por la parte del tronco que todavía no le había metido.

SUSANA- ¡¡¡Ahhhhh!!! Que polla tienes ¡Ahhh! ¡Me vas a partir! ¡¡Ahhhh!!

José continuó bombeando frenéticamente y su tía tuvo que apartar la mano para que la polla de José siguiera introduciéndose en su vagina.

SUSANA- ¡¡Ahhhhh!! ¿Esto es lo que querías? ¡Ahhhhh! ¿Querías follarte a tu tía? ¡Ahhhhh! ¿Te pajeas pensando en follarme? ¡Ahhhh!

José consiguió metérsela entera y continuó embistiéndola.

SUSANA- ¡¡¡Ahhhh!!! Vas a hacer que me corra, ¡Ahhhhh! Vas a hacer que se corra tú tía ¡Ahhhh! Vas a hacer que me corra con la polla de mi sobrino clavada ¡¡¡Ahhhh!!!

José estaba fuera de si, la vagina de su tía le succionaba la polla dándole un placer inmenso. Ella le agarró por el culo y comenzó a ayudarle a embestirla con más fuerza.

SUSANA- ¡Ahhhh! Fóllame ¡Ahhhh! Métesela hasta el fondo a tu tía ¡Ahhhhh! Haz que me corra ¡Ahhhh! más fuerte ¡Ahhhhh! Más ¡Ahhhhhh! Me corro ¡Ahhhh! reviéntame ¡Ahhhhh! Que pollón tienes ¡Ahhhhh! ¡Me corrooooo! ¡¡¡Ahhhh!!!

José siguió embistiéndola violentamente mientras su tía se retorcía entre espasmos y ponía unas caras de placer inolvidables. José no paró ni cuando su tía soltó un gran gemido demostrando que su orgasmo llegaba al final. José continuó penetrándola sin piedad, estaba muy cerca del orgasmo y no podía parar.

SUSANA- ¡Dios! ¿Gozas follándote a tu tía, ehh? Venga fóllame, córrete dentro de tu tía, llevo un DIU.

Esas palabras fueron música en los oídos de José, le estrujó los pechos y siguió bombeando en el interior de su tía.

SUSANA- Siiii, sigue ¡¡¡Ahhh!!! ¡Clávamela entera! ¡Ahhh! Clávasela a tu tía ¡Ahhhh!

José ya no la escuchaba, estaba a punto de correrse, estrujó con todas sus fuerzas los pechos de su tía, miró como su polla entraba y salía del coño de Susana atravesando las bragas rotas mientras ella levantaba las piernas y se las agarraba para abrirlas más, sintió que estaba a punto de correrse y la embistió con todas las fuerzas que le quedaban.

SUSANA- ¡¡¡Ahhhh!!! Sobrino ¡Ahhh! Lléname el coño de leche ¡Ahhhh! No puede ser ¡Ahhhh! Me corro ¡Ahhh! ¡Me corro otra vez! ¡¡¡Ahhhhhhh!!!

José sintió como la vagina de su tía empezaba a convulsionar y comenzó a eyacular, se la clavó hasta el fondo y dejó que su polla escupiera un par de descargas en el útero de su tía, luego siguió bombeándola con fuerza hasta que sintió que su orgasmo terminaba. Era la primera vez que podía correrse dentro de una vagina y le había parecido una sensación maravillosa, cuando notó que había expulsado hasta la última gota de semen en el interior de su tía se dejó caer al lado de su tía exhausto.

SUSANA- Sobrino, ha sido increíble, me has hecho gozar como nunca en la vida.

JOSÉ- Yo también lo he disfrutado mucho.

SUSANA- Te dejo descansar un poco y luego vamos a hacer la comida que empieza a ser tarde.

Susana se quedo pensando que no podía creerse que a su edad acabase de tener los orgasmos más intensos de su vida, pensó que seguramente seria por el morbo de ser infiel y hacerlo con su sobrino pero aun así le resultaba fascinante el placer que había sentido. En cuanto los dos recuperaron el aliento su tía se levantó y se puso su típico vestido de estar por casa, José comprendió que era la hora de bajar a hacer la comida y se levantó de la cama.

Estando ya en la cocina preparando la comida, a Susana le entraron unos pocos de remordimientos por haberse follado a su sobrino. Además veía que, a pesar de que José se acababa de correr, seguía mirando su cuerpo y decidió explicarle que eso no iba a volver a pasar.

SUSANA- José, lo que hemos hecho ha sido una locura, no pasa nada porque se te ponga dura mirándome, ni siquiera porque te masturbes pensando en mi, pero hemos ido demasiado lejos, no puedes volver a metérmela, soy tu tía.

JOSÉ- ¿Pero a ti también te ha gustado, no?

SUSANA- No es eso José, soy tu tía, no podemos volver a hacerlo.

José se llevó un poco de chasco, ya estaba pensando que podría follarse más veces a su tía igual que hacía con su prima Bea, pero no le quedó otra que aceptarlo.

JOSÉ- Vale tía, será como tú digas.

Antes de que terminaran de prepararlo todo volvió Eva a casa.

EVA- Anda primo ¿Al final no has salido? Te hemos echado de menos.

JOSÉ- No, me levantado tarde y me he puesto a ayudar a tu madre.

EVA- Esta tarde si que saldrás ¿No?

JOSÉ- Si, si, esta tarde me voy con vosotras.

EVA- Me subo a cambiarme y luego hablamos.

Poco después llegaron el resto de mujeres de la familia y se sentaron todos a la mesa. Durante toda la comida Susana se comportó como si no hubiera pasado nada pero a pesar de sus remordimientos estaba muy feliz, había sido un polvo memorable, todavía podía sentir cierto temblor en las piernas, además le hacía mucha ilusión comprobar que un jovencito podía excitarse de esa manera con ella.

Al terminar de comer Eva y José se fueron al salón a ver la etapa de ese día, a José le sorprendió lo poco cuidadosa que fue su prima esa vez al tumbarse en el sofá, se tiró en él sin preocuparse lo más mínimo por sí se le podía ver algo y sus bragas aparecieron ante sus ojos. A pesar de que podía verlas tranquilamente y de que eran bastante provocativas, José no sintió que le afectasen mucho, un poco si, pero mucho menos de lo habitual, le gustó mirarlas y ver como se le marcaban los labios, incluso se le transparentaba el vello púbico por algunas zonas, pero su polla solo reaccionó poniéndose algo morcillona. José se alegró de que después de unos días de una actividad sexual bastante intensa, por fin parecía que se estaba calmando un poco.

Eva no lo había hecho adrede pero tampoco le preocupó que su primo le viese algo, total lo que pudiera ver ya lo había visto antes, y si se empalmaba mirándola, seguro que cualquiera de sus dos amigas estaría encantada de ayudarle. La habían sorprendido bastante en la conversación que habían tenido esa mañana, habían estado comentando la excursión al río y las dos estaban fascinadas, Mila pensaba que había sido una imbécil durante años, que si el sexo era así de increíble tendría que haber dejado de lado sus vergüenzas y haberse dedicado a disfrutar hace mucho. Esther decía que había sido la mejor experiencia de su vida, que su primo no solo tenía un pollón, si no que además lo manejaba tremendamente bien. Esther tenía bastante experiencia en el sexo y que ella asegurase que su primo era el mejor amante que había tenido nunca no era para tomárselo a broma, no solo eso, afirmaba que le daba mil vueltas al siguiente, a Mila le dijo que no se hiciera tantas ilusiones, que era difícil que el siguiente chico que conociera fuese ni la mitad de habilidoso que José. A Eva le habían hecho pensar que, a lo mejor, debería hacer caso a Esther e ignorar el parentesco que les unía, parecía que la experiencia bien merecía saltarse un poco su moral, así que decidió que iba a dejarse fluir y dejar de contenerse tanto, lo que tuviera que pasar pasaría.

José estaba recreándose tranquilamente la vista con las bragas de su prima cuando descubrió que su tía le estaba mirando, le dio un corte tremendo que le viese mirar así a su hija, pero ella no pareció darle mucha importancia, incluso le sonrió. Ver como miraba José a su hija pequeña casi se podría decir que tranquilizó a Susana, si la miraba con esos ojos es que no se la había follado, o por lo menos no lo hacía habitualmente, después de ver lo que hacía con la mayor no le habría extrañado nada que estuviera acostándose también con Eva, además compartían cuarto, su hija tenía que haber visto el increíble bulto que se le formaba en los pantalones a su primo, le parecía hasta raro que no hubiesen follado ya. Si José era capaz de hacer gozar a sus hijas la mitad de lo que había disfrutado ella, se alegraría de que ambas lo probasen.

Esa tarde fueron a la piscina municipal, estaban muy contentos de que Mila no hubiera puesto ninguna pega y fuera con ellos. Mila estuvo muy a gusto y le parecía increíble el corte que le daba antes quedarse en bikini delante de todo el mundo. Se lo paso genial pero estaba preocupándose porque sentía que le estaba empezando a gustar José, habían recuperado la complicidad que tenían de pequeños y se le pasaban las horas muertas hablando con él, además le entraban ganas de besarle en cuanto cruzaban las miradas y se quedaban ambos con los ojos clavados en los del otro. Estaba segura de que no tenía ninguna posibilidad con él, estaba claro que a poco que se esforzase José tendría donde elegir y le parecía imposible que fuera a fijarse en ella, tenía que evitar enamorarse y centrarse en disfrutar del sexo que pudiera tener con él.

A José le estaba pasando algo parecido, él también estaba muy a gusto con Mila, cuanto más hablaba con ella más le gustaba, empezaba a sobrarle el resto del mundo, podría estar horas solo con ella y no se cansaría. Era muy divertida, tenía unas ideas locas que le encantaban, podía hablar con ella de cualquier tema y notaba que le entendía perfectamente, nunca se sentía juzgado y para colmo, estaba buenísima, muchas veces se quedaba embobado mirándola, le producía una ternura especial que hacía que deseara abrazarla y besarla, pero estaba convencido de que ella solo le veía como un amigo con el que había descubierto el sexo. Pensaba que después de todo lo que había hecho delante de ella, jamás le tendría en cuenta para una relación medianamente seria, además ese verano prometía mucho, no tenía nada claro que quisiera emparejarse con la cantidad de oportunidades que se le estaban abriendo.

Después de ese día de piscina, en el que de nuevo volvió a tener ojos solo para Mila, José se dio cuenta que no iba a ser fácil ignorar lo que empezaba a sentir, pero ya que no tenía ninguna posibilidad de llegar a nada con Mila, se centraría en disfrutar lo que pudiera, y si podía ser con Mila, pues mejor.

Cuando los dos primos estaban a punto de entrar en casa al volver de la piscina, se encontraron con que el novio de Bea estaba metiendo las maletas en el coche, se sorprendieron mucho y le preguntaron.

EVA- Pero ¿Te vas ya?

NOVIO- Si, ya os contará Bea, ha sido un placer estar con vosotros.

Entraron en casa y notaron un poco de pesadez en el ambiente.

EVA- ¿Qué ha pasado?

SUSANA- Pregúntale a tu hermana, está abajo en el sótano.

Los dos subieron a cambiarse antes de ir a hablar con Bea. José alucino con que su prima se quedase totalmente desnuda delante de él para quitarse el bikini y ponerse la ropa de estar por casa, no quiso ser menos y él también se cambió delante de ella aunque se le estuviese empezando a endurecer con la visión del cuerpo de su prima. Ambos notaron que el otro les echaba miraditas pero decidieron tomárselo con naturalidad, a ninguno le quedaba nada por esconder. Una vez que los dos tuvieron su ropa de estar por casa puesta, bajaron al sótano a hablar con Bea para que les contase lo que había pasado.

EVA- ¿Qué ha pasado Bea?

BEA- Pues que he mandado a la mierda a mi novio.

EVA- ¿Estás bien?

BEA- Si, estoy perfectamente, era un inútil, yo no quiero pasar mi vida con alguien así.

EVA- Ya me parecía a mi que las cosas no iban muy bien entre vosotros.

BEA- Al final nos pasábamos más tiempo discutiendo que haciendo cualquier otra cosa.

JOSÉ- ¿Y que estás haciendo en el sótano?

BEA- He conseguido que los tíos y nuestros padres me dejen hacer una fiestecita en el sótano esta noche. Les he dicho que necesitaba distraerme un poco después de la ruptura y han sido muy comprensivos. Han dejado que vengan mis amigas a hacer una fiesta de retorno a la soltería, eso sí, papá ha puesto de condición que nada de chicos, pero eso me da un poco igual, de todas formas no pensaba invitar a ninguno. Estoy moviendo todos los trastos para dejarlos en ese rincón y montar una mini discoteca. No podremos hacer mucho ruido pero esto está bastante bien insonorizado, y si tenemos un poquito de cuidado, no vamos a molestar a nadie por hacer una fiestecilla con unas pocas amigas. Si me ayudáis os dejo que os paséis luego un rato a tomaros algo.

Los dos primos se pusieron a ayudar y antes de la cena habían conseguido entre los tres convertir el sótano en un lugar aceptable para dar una fiesta, habían apartado todos los trastos menos un sofá viejo, una mesita y un par de sillas que pusieron en un lateral para que pudieran sentarse a descansar de vez en cuando, Eva había encontrado unos cuadrados acolchados de los que se juntan como un puzzle y se ponen en el suelo para que los niños pequeños puedan jugar sobre ellos, y los habían puesto en otra esquina por si les daba por sentarse en el suelo.

Mientras montaban todo, José sintió que su miembro había despertado, le costó horrores no distraerse con los culos de sus primas cuando se agachaban. Bea estaba con su faldita de estar por casa y cuando se doblaba mucho podía llegar a ver como su tanga se esforzaba por contener sus labios vaginales, además el típico top de tirantes ajustado que tenía, no era suficiente para luchar contra la gravedad que estiraba sus pechos hacía el suelo, y José podía ver como le colgaban marcándose en la camiseta. A Eva su camiseta de baloncesto le marcaba perfectamente el maravilloso culo que tenía en cuanto se agachaba y sus tetas amenazaban con aparecer en cualquier instante por los laterales de la camiseta, aunque eso nunca llegó a pasar.

Una vez sentados a la mesa, a José le fue imposible relajarse, su tía no hacía más que servirles comida y cada vez que lo hacía, él podía ver como le colgaban las tetas a través de su escote. Más de una vez su tía le pilló mirándoselas, pero se limitaba a sonreírle cuando le cazaba con la vista sobre sus pechos.

Antes de salir Eva volvió a subir para ponerse ropa decente para estar en la calle, José subió con ella para coger algo de dinero y ella volvió a cambiarse delante de él sin ningún problema. A José ya le estaban afectando seriamente los cuerpos de las mujeres de su familia, le dieron muchas ganas de comerse esos pechos y de tocar el culazo de su prima, pero sabía que ella se enfadaría ante semejante descaro.

El grupo de amigos se pasó unas pocas horas sentados con unas cervezas en un banco del pueblo. Esther ya empezaba a dar muestras de querer atención y se esforzó bastante en conseguir que José le mirase el escote. A él no le faltaban ganas de abalanzarse sobre sus pechos pero, entre que estaban en medio de la calle y les podía ver cualquiera, y que le daba un poco de cosa hacer nada delante de Mila, hizo como que le eran indiferentes sus provocaciones, ella pensó que era mejor no forzar la situación no fuera a ser que acabase cansándose de ella, seguramente todavía no se había recuperado del todo después de lo del río. Él seguía disfrutando mucho con la compañía de Mila, además había dejado de vestirse con su típica ropa ancha y llevaba un vestido veraniego que se adaptaba perfectamente a su figura, aunque no mostraba nada más que lo necesario, a José le parecía que estaba tremendamente sexy.

Cuando finalmente se fueron a sus casas no era demasiado tarde. Al llegar los primos oyeron un poco de música salir del sótano.

JOSÉ- ¿Nos pasamos a ver como va la fiesta de tu hermana?

EVA- Pásate tú si quieres, yo me voy a dormir.

Eva se subió a su cuarto y aprovecho que estaba sola para masturbarse recordando como la había mirado su primo mientras se cambiaba, le excitaba mucho imaginarse que él se abalanzaba sobre ella, la tocaba y la chupaba por todas partes mientras ella trataba de resistirse y le recordaba que eran primos para que él la dejase en paz. Se imaginó que la obligaba a chuparle la polla, en su imaginación él le agarraba la cabeza y le follaba la boca metiéndosela sin contemplaciones hasta la garganta, era parecido a lo que había pasado en el río pero más salvaje. Finalmente se corrió clavándose los dedos imaginando que su primo la ponía de espaldas y cuando la iba a penetrar ella le imploraba que no lo hiciera, que eran primos, él, para no metérsela por la vagina y llegar al máximo grado del incesto, apuntaba la polla a su esfínter y la penetraba analmente, ella intentaba que parase diciéndole que la tenía demasiado grande para su culo y le recordaba una y otra vez que eran primos, pero él no paraba hasta llenarla el trasero de leche.

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