El invitado
Sara siempre creyó que su madre era una mujer reservada, hasta que Lucas llegó a la casa. Ahora, mientras finge dormir en su habitación, escucha los gemidos que vienen del salón y siente cómo su propio cuerpo traiciona la lealtad familiar.
Alberto tiene 40 años. 1,75m, delgado, 65kg, moreno, ojos negros, atlético, pelo corto y piel tostada.
Su mujer, María, tiene 42, pero no llega al 1,6m, está algo gordita, tiene el pelo largo ondulado castaño y ojos marrones, piel muy blanca. Sus kg de más la hacen una mujer voluptuosa, ya me entendéis, ancha de caderas, culona y con unas tetas grandes y tersas talla 100 C.
Sara, su hija, tiene 18 años. No muy alta, un par de kg de más. Pelo negro ondulado, ojos negros, heredados de su abuela paterna. Todo lo demás lo heredó de su madre; tetas grandes, culo grandote pero no tanto como el de mamá.
Lucas era un amigo suyo que había venido de vacaciones y como les sobraba una habitación le invitaron a quedarse esa semana con ellos. Tiene su edad; Lucas es alto, fuerte de gimnasio, bien contoneado. Se dejó barbita.
Por la mañana muy pronto ellos tres habían ido a la playa, Alberto trabajaba. A esa hora no había nadie. Jugaron todos en la arena y el agua, el hombre disfrutando de las dos hembras con poca ropa mojadas y dando brincos.
María se ajustaba el sujetador del bikini cada poco rato porque le iba justo. Lucas no pudo evitar tener una soberana erección que no disimuló. Sara, envidiosa de su madre, se fue directa al agua por vergüenza de verla cochineando delante de su amigo.
Desde el agua veía al hombre hablar con su tetuda madre, reír y acariciarle mucho los brazos. A ella la veía demasiado suelta, aunque fueran amigos había algo que la hacía enfurecer en su trato. Cual sirena que no quería que la viesen, sólo sacando los ojos y la nariz del agua en calma, observaba la orilla
Tonteaban demasiado: esa mano furtiva que acariciaba la pierna por detrás hasta el borde de la parte inferior del biquini; cuando ella miraba al frente él le miraba las tetas con descaro y la cogía del hombro masajeándoselo. La miraba con deseo y ella, para no ser menos, reía a modo de “fóllame” a cada segundo
Vio a Lucas ayudarla a levantarse, las tetas le botaban en el sostén marcando los pezones. Anduvieron y desaparecieron por las dunas, ella delante, él detrás mirando su gordo culo
Sara salió del agua y se dirigió a las toallas, envolviéndose en una para secarse.
Estaba intrigada; siguió las huellas y llevaban a un chiringuito, pero estaba cerrado. A su lado estaban los aseos que se componían de cuatro cubículos cerrados por unas puertas que dejaban un palmo por abajo y dos por arriba para ventilar, todo en un sitio muy pequeño con el suelo de gres y el techo mal pintado de blanco. Había garabatos por las paredes y dibujos guarros.
Entró al lavabo descalza y sin hacer ruido. Oía ruidos y risas. Tres de los cuatro cubículos estaban abiertos y el último cerrado. Se acercó a él de puntillas y esquivando colillas y manchas del suelo. Las risas se hicieron más evidentes y la charla audible.
- Venga, va…como en los viejos tiempos
- Jajaja- Reía ella- ¡Eres lo que no hay!
Sara pegó el oído a la puerta y sólo se le oía a él respirar fuerte. Se agachó a mirar por debajo.
Sólo se veían los pies y chanclas de ambos y se asustó al ver caer la parte de arriba del bikini azul y blanco de su madre
- ¡Tss! ¡Para! -Decía su madre
- Si te gusta…
- ¡Para ya y vámonos!
- Un minutito…
- ¡Pero sólo un segundo!
Se hizo el silencio, sólo roto por ruido de carne rozándose. Oyó a Lucas decir algo
- ¡Joder! ¡Qué tetas tienes!
- Venga ya, vámonos
- No seas mala… ¿No me irás a dejar así?
- No haberte calentado
- Un besito solo….
- ¡Capullo! ¡Estás loco y eres un cerdo!
- Venga, va….
Oyó movimiento, volvió a mirar por debajo, se veía las piernas de su madre extendidas en el suelo. Oía el ruido de la saliva y la carne.
- ¡Ah! ¡Así! ¡oh, qué buena!- Decía él- ¡Chupa más!
Pasaron un par de minutos así, Sara estaba extremadamente cachonda
- Vamos, córrete ya y larguémonos- Decía a la par que se oía la piel resbalando en la mano a toda velocidad, para silenciarse y cambiar el sonido por el característico al chupar una polla con ansia.
- Vale, pero no pares…mmm…
Estuvieron otro par de minutos, luego lo oyó resoplar y decir “Ahhh…ohhh…ya llega…abre la boca…no pares…ummm…así… ¡así! No… ¡No pares! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ahhhhh!”
Sara se puso en pie y salió del lavabo cachonda como nunca antes. Se fue corriendo a donde había dejado la toalla y se tumbó
De su bolso sacó el móvil y escribió a su novio. Tenía que ser recatada, ponerle “Quedemos esta tarde que necesito que me folles” hubiera sido demasiado directo, así que le preguntó si se verían hoy. Él respondió al poco diciendo que tenía que estudiar para un examen.
Alzó la cabeza frustrada y vio venir a su madre y a Lucas riéndose ambos. No podía aguantar el morbo ni el enfado, así que se levantó antes de que llegaran para meterse de nuevo en el agua de una zambullida.
Seguían riendo. Su madre miraba de vez en cuando al agua y la saludaba; ella no respondía más que sacando la mano unos centímetros del agua.
El hombre tenía bien abultado el bañador.
Sara se hartó y salió del agua. Su madre en medio de los dos, bien estirada en su toalla.
- ¿Qué tal cariño?
- Bien mamá- Dijo cogiendo la suya y secándose. Lucas acariciaba el hombro de María y también la miraba. Sara estaba mosqueada de esa aptitud- ¿Nos vamos a casa? Papá no tardará en llegar
- Tienes razón- Miró su móvil para confirmar la hora- Venga, vámonos- Les dijo
Recogieron y caminaron hasta casa. Uno a uno se fueron dando una ducha, quedándose ya en pijama corto puesto que no iban a salir más.
Su padre llegó al poco y charlaron amenamente entre cervezas mientras comían unos Nuggets y croquetas.
Pasaron la tarde juntos, jugando al UNO, y al hundir la flota. Alberto dijo que se iba a dar una ducha. María se levantó de la mesa a prepararle algo de cena para llevar.
Sara veía a su madre en la cocina pelando una manzana y cortándola en un tupper mientras oía el agua de la ducha. “¿Qué pasa hija?” Le preguntó por la mirada que le echaba, fijándose en cómo se le marcaban los pezones en la camiseta de tirantes holgada blanca y holgada que llevaba
Cuando salió su padre ya vestido se despidió de sus amigos y después de su mujer con un efusivo beso. Al llegar a la altura de Sara, le besó la mejilla y le dijo que se portara bien, que en unas horas estaba en casa y si aún estaba despierta verían un capítulo de la serie que seguían en familia.
No habría ni llegado al bajo cuando su mujer ya estaba tonteando y riendo con Lucas que aún estaba sentado en la mesa. Ella, de pie, marcaba sus tetazas y se dejaba acariciar el muslo
- Cariño ¿Hoy no sales? - Preguntó María roja como un tomate después de que Lucas le dijera algo al oído.
- No- Dijo la niña seca- No me apetece
- Deberías salir un rato a airearte. ¿Quieres dinero? Toma- Le dijo acercándose a la mesita para coger su cartera
- No mamá, no tengo ganas
María se retiró a la cocina algo indignada. “Puta, lo que quieres es que te deje sola para follar”
Se sentaron a ver una peli. A mitad, a Sara le entraron ganas de orinar; tuvo que hacer un esfuerzo para no dejar a su madre sola con aquel macho, que estaba demasiado pendiente de la joven. “Algo traman”. Y poco se equivocaba; tal cual entró en el aseo los oyó murmurar.
Volvió al comedor lo más rápido que pudo. Lucas estaba de pie, volvía de la habitación de invitados, y su madre estaba extrañamente silenciosa.
En la mesita estaban las latas de cerveza de ellos dos y la de coca cola de Sara, pero no estaba donde la había dejado.
Cogió la lata y simuló que bebía; Lucas la miraba de reojo medio sonriendo. Hizo que se la acababa y se fue a la cocina a tirar la lata. En la basura encontró un blíster de pastillas y con una búsqueda rápida vio que eran somníferos muy potentes.
Siguieron viendo la película los tres en el sofá; Lucas de vez en cuando la miraba. Sara, suponiendo lo que sucedía, hizo que bostezaba y se estiraba.
- ¿Tienes sueño? Se te ve cansada cielo- Dijo su madre dulce.- Deberías ir a dormir- Añadió
- Estoy algo mareada, se me cierran los ojos- Mintió. Lucas ya reía y le susurró algo a María al oído, haciéndola reír.
- Déjala que se quede- Soltó Lucas. Después acarició el brazo de María y le dio un beso en el cuello, después le susurró algo. Sara se hizo casi la dormida
- ¿Seguro?
- Sí, yo las uso cuando no puedo dormir por la espalda y me dejan lelo- Añadió- Mírala, ya está zombie- Agitó la mano delante de la cara de Sara, que había entrecerrado los ojos y se hacía la drogada ignorando los movimientos.
Lucas empezó a atacar a su madre. Primero eran sólo caricias, mirando por si Sara reaccionaba de algún modo; salvo su coño, que se estaba empapando a mares, no mostraba ninguna reacción, hacía que miraba la película y eventualmente a ellos pero como si nada pasase. Lucas le comía el cuello y por un segundo se miraron con picaresca. No reaccionó
- Está medio muerta, sigamos…- Dijo él muy caliente metiendo la mano por el escote
- Tsss…para…-Susurró ella
- ¿no te da morbo?- Preguntó cachondísimo estrujándole la teta
Sara ardía en deseos que la follase delante suyo
- ¡Para!- Exigió su madre- ¿La puedes llevar a la cama?
- Sí….vale…- Dijo él levantándose, marcando la polla dura en el pantaloncito del pijama
La cogió como si fuera un bebé con sus fuertes brazos y la llevó por el comedor hasta su habitación, anexa a la de sus padres, haciéndose ella la dormida
La estiró en la cama y antes de taparla, le acarició el cuello y la cara. Miró hacia la puerta un segundo y de nuevo al cuerpo inerte
Fueron un par de movimientos furtivos; metió la mano por el cuello y le acarició una teta. Después hizo lo mismo pero por el pantalón repasándole la peluda raja
- Mmm…. ¡Qué zorrita más rica!- Dijo lamiéndose el dedo. Se agachó a besarla- Voy a partirle el coño a tu mamá…- Añadió tapándola y saliendo de la habitación a paso ligero
Sara se levantó lentamente y se acercó a la puerta entreabierta. “¿por dónde íbamos?” Le oyó decir al sentarse a su lado
Se comieron a besos sacando la lengua. Lucas le metía mano en las tetas dejándoselas fuera.
Ella le acarició el paquete y le sacó la polla por una pernera; era grande, bien grande, gorda y peluda. Sara salivó al verla siendo machacada por la mano de su madre
A la par que le metía la mano dentro del pantalón y ella gemía y le hacía la paja con más dureza, Sara hizo lo mismo sobándose el coño.
María se recostó para chupársela. La veía subir y bajar la boca sellando sus labios en el ancho tronco, intentando meterse lo más que podía, recolocándose el pelo para que no le cayera por los lados
- ¿Nos desnudamos y vamos a la cama?- Dijo Lucas
- No…así
- Desnudémonos al menos…
- ¡No!- Le hacía la paja con furia y volvía a chuparla- Así me da morbo
- ¿Por?
- Imagina…que estamos…como cuando íbamos de fiesta…y sin tiempo…que nos podían pillar…en el coche…o….
- Uff si el golf hablase….
-…El cumple de la Tati…- Añadió ella ignorándolo- ¿Recuerdas?- Iba alternando paja y mamada
- Mmm…sí…recuerdo el pantaloncito, y la camiseta sin sujetador… ¡Qué puta eras! ¿Ibas así para Alberto?
- Sí…
Lucas rio sonoramente. Le sacó la polla de la boca y se levantó; ella le miraba la polla con deseo. Se cubrió las tetas y le hizo señas de que se la guardase, cosa que hizo con dificultad
- ¿Dónde está Alberto?- Preguntó con sorna
- Se ha ido a casa…- Respondió ella con vocecita dulce, haciéndose la niñita buena- Ha bebido mucho
- ¿Y te ha dejado solita? ¿Te llevo a casa?- Le acariciaba la cara
- Sí, por favor- Hizo una pausa- No hay sitio para aparcar, mejor ve al descampado
- ¿Ya te vas? ¿No quieres hablar un poco?
- Mejor me voy ya sí. Gracias por hacerme el favor
- Te hago ese y el que quieras
- No me digas esas cosas, tengo novio- Dijo sonriendo, poniéndose de rodillas en el sofá y dándole la espalda
- ¿Y? ¿Está aquí?- Ella negó
Lucas se le pegó al trasero y se lo acarició. Al girar la cara se besaron
- Me gustas, y lo sabes
- Estoy saliendo con Alberto…
- No se va a enterar- Le agarró la teta y pegó el paquete a su trasero
- No…por favor…para…-Decía entre besos
La mano acariciaba el muslo por la pernera hasta el culo.
- Para, nos pueden ver…
- Nadie nos ve aquí, el coche nos tapa
- Esto está mal
Se agachó y la besó el culo por encima de la ropa, le iba a bajar el pijama pero ella negó
- Ah sí, es verdad, que estaba anudado… Soltó él apartando más el pantalón, lamiéndose los dedos y metiéndoselos en el coño peludo. Lucas se la sacó por encima del pantalón.
La madre de Sara gemía como una loca apoyándose en el reposacabezas del sofá como si el capó del coche fuera
Lucas se levantó con la polla fuera, apartó lo que pudo el pantalón y la restregó en la pelambrera. Se volvieron a besar, él estrujándole la teta que le había sacado
- Si se entera Alberto…
- No se va a enterar
- Ah…ummm…no…no la metas…ahh…ahhh
Empezó a gemir muy fuerte. Lucas dejó de besarla para centrarse en follarla disfrutando de su enorme pandero. Agarrando desde la goma a la pernera del pantalón descubrió una nalga y la raja del culo. Como un actor porno le jodía el coño negro con su enorme polla
Sara ahogó su orgasmo tapándose la boca con el antebrazo
- ¿Fue tu primera polla sin condón?- María asintió- ¿Te gustó?- Volvió a asentir
- Laurita nos dijo…que la tenías grande…y bailando…te rozabas…
- Estuve toda la noche con ganas de follarte, y cuando Alberto se fue dije “ésta es la mía”
- ¡Ahh! ¡Qué polla! ¡Ummm! Yo…yo me quedé…por…para…ufff…
- Ya…ya…
María metió la mano entre sus piernas. Tocó su coño con furia
- ¡Fóllame! ¡Ahhh! ¡Quiero tu polla!
Sara aun después de correrse siguió masturbándose de lo caliente que estaba viendo a la puta de su madre jodiendo.
Lucas la follaba con maestría; con esa polla debía haberse tirado a decenas de mujeres y lo estaba demostrando.
Primero la cogió del cuello para atraerla, besarla y estrujarle las tetas sin dejar de penetrarla
El móvil a su lado vibró. Lo cogió sin dejar de follarla y tapándole la boca para ahogar los gemidos. Susurraba.
- Sí…ya están durmiendo…-La metió bien hondo-…La tele, netflix…ok…ok…me visto y te espero abajo…ok- Decía
Tiró el móvil al sofá y continuó
- Ya vuelve, ahora bajo a tomar unas copas con él
- Vaya, con lo bien que nos lo estábamos pasando….acabemos pues.
- ¿Quieres mi leche?- María asintió
Tiró para abajo del pantalón y las bragas hasta que no pudo bajarlo más por la polla. Agarró bien las bragas y con ellas tapó el coño y parte de la polla que entraba y salía, empapándolas de flujo.
Su madre se corrió de nuevo con un gemido gutural y desplomándose en el sofá; Lucas aprovechó la guardia baja para joderla rápidamente, frotándosela con las bragas. Cuando la sacó, brillante y con aún gotas saliéndole de la punta, le tapó el coño con las bragas, hundiéndolas con los dedos en su raja.
- Uff… ¡Qué bueno!- Dijo él. Ella asintió sonriendo- Déjatelas así ¿Vale?
- ¿Qué dices? Está manchado hasta el pijama
- Tú déjalo y duerme con mi corrida
Él se apartó y se dirigió a la habitación de invitados a cambiarse e irse. Ella, bien follada, se fue a su aseo a lavarse la cara, peinarse un poco, cepillarse los dientes y después se metió en la cama con el coño algo irritado y empapado de semen, contando que si su marido la veía dormida no querría follarla, aunque de todos modos se puso de costado para evitar que pudiera.
Sara también se metió en la cama, donde se acabó su enésimo dedo y se quedó frita.
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