Xtories
Interracialoct 2025

Tasanga, el Fucking Machine vuelve

Merche siempre supo que su padre tenía vicios, pero nunca imaginó que uno de ellos llegaría a su casa con el motor rugiendo. Con solo mirar al camionero negro, sintió cómo su curiosidad se transformaba en una necesidad urgente. Esta vez, no se conformará con los rumores; ella decidirá probar por sí misma si la leyenda del 'Fucking Machine' es real.

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Nota del autor: El personaje de Tasanga Matamba, apodado el Fucking Machine es el mismo que el de mi relato “Tasanga Matamba, el Fucking Machine” del subforo bisexuales. A decir verdad no ha tenido mucho éxito, quizá por su estructura de narrar en primera persona a diferentes personajes. El relato que viene es más lineal.

Pisó el acelerador, notaba esos 450 CV de potencia bajo sus pies. No era conductor de gorra, solo un pañuelo rojo de donde por atrás salía una coleta, por el contraste con su piel negro carbón. Usaba Rayban Aviator Gris oscuro de espejo. Hacía sonar la bocina a toda potencia, desde hacía dos años llevaba el gasoil en sus venas. No se arrepentía de haber sido despedido de temporero de la finca La Bonita, incluso allí en ese país había podido sacarse el permiso de conducción de camión, aunque nunca le habían confiado ni el tractor. Todo había sido por un mal entendido con la hija del patrón. Ahora a sus treinta y un años tampoco no se había arrepentido de meterse a camionero, incluso se había dejado la coleta como los buenos toreros. Trabajo que le había facilitado un empresario de su país pero afincado en ***. Incluso se daba la casualidad que le habían asignado recoger mercancía del mismo país y la misma comarca que había trabajado como temporero.

Tasanga Matamba llevaba la música a todo trapo. Sonaba Hip Hop. Al adelantar por el carril izquierdo siempre levantaba el rostro con orgullo. Le gustaba impresionar a los coches que lo veían desde abajo. Al ver el control policial paró la música. Todo estaba en regla podía continuar. Entonces empezó a hacer una especie de hip hop el mismo:

-Fuck, fuck, fuck, fuck Fuck, fuck, fuck, fuck. Fucking Machine.

Tenía que pasar a una carretera de doble sentido, a pesar de llevar su Google Maps en el ordenador de a bordo se había acordado que lo esperaría una persona para guiarlo por esa carretera estrecha y camino unos 25 kms. Se iban a encontrar en una área de descanso de la autopista. Lo que aprovechó para comer algo.

Mientras en la finca La Serralta preparaban las cajas de fruta para su transporte.

-Peñalva que te acompañen a la zona de salida de la general el Matías, allí en el punto de encuentro estará el camión con el chofer de Benavides, un chico negro -dijo el capataz al mismo tiempo que escupía en el suelo-. Oriéntalo hasta la nave. Y vosotros -dio mirando al personal- no quiero ver a nadie parado. Puto fumeteo, perdéis mucho tiempo. Arreando que es gerundio.

-Se lo tiene bien creído desde que lo han hecho encargado, no hay como ser de la familia.

-No es más tonto porque no ha nacido antes el hijo’eputa.

-Mi hijo puede que vaya al ayuntamiento a trabajar en la brigada de limpieza, tu hijo es uno de los camioneros me dijiste, no Peñalva.

-Si Matías, conduce el camión de la basura, lo jodido es el horario, pero se cobra bien. Ahora estoy intentando que mi pequeña Menchu entre también, como limpiadora y no tenga que trabajar en La Serralta.

-Al menos se te pasaran unas horas mientras vas con el camionero, Peñalva ¿Sabías que era uno de los temporeros de La Bonita hace unos años?

-¿Quién?

-El negrata que conduce uno de los camiones de Benavides, ahora tiene las concesiones aquí para esta temporada y envían camioneros de afuera.

-Si Matías, y tengo entendido que su fama le precede.

-Tengo entendido por el Óscar que también lleva estiércol a los viñedos de La Bonita que el negrito se tiraba todo lo que se movía, no dejó ningún agujero sin probar, incluso el de la relamida hija, y eso fue lo que le costó el despido, me dijeron, vamos. Con decir que le apodaban el Fucking Machine te lo digo todo. Buena polla debe tener, jajajaja.

-Suelen tener fama de pollones, jajajaja; pero no sé, no sé quién es, La Bonita nos queda a 80kms y de allí no conozco a nadie, solo rumores de jornaleros que han pasado por La Serralta.

-Fuistes a San Benavente.

-Si, por los terrenos que dejaron a mi mujer su abuela que en paz descanse, mi mujer no podía ir, tenía turno en la fábrica y ya sabes que los dueños son unos hijos’eputa, no había que firmar nada, solo mirar por encima la pequeña parcela, enseguida que podamos la venderemos, así podremos ir más desahogados, o ayudar algún hijo, si me sale de los cojones porque van a lo suyo, pero la Merche con veintiun años… bueno, prefiero ni hablar de ello.

-Es la juventud Peñalta, a mi también me jodió que dejaran preñada a mi hija con dieciocho. Además, Menchu es normal, está de buen ver ¿No tenía novio?

-Tú lo has dicho, tenía.

-Bueno, tranquilo, ya se le pasará por cierto, pasando a lo de San Benavente ¿Paraste en lo de Cándido?

-Sí. Claro.

-¿Y qué tal?

-Tienen genero nuevo.

-Buen ganado, entiendo ¿Subiste, supongo?

-Si, una nueva, no me defraudó. Estaba de mil pares de cojones, una puta hembra que lo valía.

-¿Servicio y precio?

-Mamadaza de cojones, me comió las bolas y el culo, después me la follé. Como es norma con condón la follada, lo otro a pelo. 80 euracos. Y eso porque es venida de afuera.

-La virgen santa, vaya gustazo, y es que las locales ya apenas tienen clientela. Además las potras venidas de afuera se prestan a todo, ya ves los huevacos y el culazo; ya te cagas.

-Era una rubiaca oxigenada de mil pares de cojones, altota, pechotes, si vieras como separó las piernas y quedó más abierta que un paraguas.

-¡Ufff! Solo de pensarlo ya he empalmado¿La acabada?

-En el condón, tenía intención de darle en A4 pero no aguanté por más que quise.

Tasanga vio como una furgoneta con el nombre en los laterales Finca La Serralta paraba y de ella bajaba un regordete cincuentón calvo. Miró y levantó la mano a Tasanga.

-Buenas, eres el camionero de Benavides.

-Si, el mismo.

Peñalva vio un negro alto, fornido y musculado con los brazos largos, con una coleta y un pañuelo rojo en la cabeza, en la nariz llevaba un piercing dorado así como dos pendientes de aro en sus orejas, de su cuello encima de la camiseta blanca sudada colgaban unas gafas de sol y un collar dorado con símbolos bereberes africanos. Sus vaqueros eran ajustados y marcaba. Se dijo para si mismo, menudo negrata y después pensó en lo que había dicho su compañero de él.

-Me llamo Bruno, pero me conocen por Peñalva, trabajo la finca La Serralta.

-Yo soy Tasanga, chofer de fruta en Transportes Benavides -dijo estrechando la mano de Peñalva como una tenaza, pensando que era el clásico jornalero bobo-.Bueno, ya me dirás por donde tirar.

-Bueno, me estoy cagando en los pantalones, no tengo tabaco y después tomar algo, tampoco hay tanta prisa, supongo que cobras por horas -dijo con una sonrisa.

-Claro, jefe -dijo Tasanga con una risa forzada y pensando que no se había equivocado,

incluso añadiría que era el clásico imbécil integral.

Peñalva salió del baño, se subía la cremallera de la bragueta.

-Invito yo -dijo señalando una cafetería.

Peñalva sacó tres paquetes de Winston largo. Se fueron a la barra, pidió una Ginebra. Tasanga una Coca cola.

Salieron, al instante Peñalva sacó un pitillo y le ofreció tabaco a Tasanga, el cual rechazo.

-Veo que no tienes vicios, es por tu religión supongo.

-Supongo, me educaron así -dijo levantando los hombros.

-Un camión de la hostia, debe llevar cama.

-Si, un Scania con cabina dormitorio. Una buena máquina la verdad -dijo con orgullo Tasanga.

-¿Qué rutas haces?

-Ahora estoy por esta zona, el mes que viene voy a Solambia.

-Conoceras a mucha gente, supongo y como los marineros, un amor en cada puerto.

Tasanga ahora si sonrió y lo hizo de manera franca y orgullosa.

-Porque se suele decir que vosotros los… ya sabes… la tenéis…-dijo Peñalva mirando el paquetazo que marcaba Tasanga.

-Bueno, será, será… no sé… ¿vamos o qué? -dijo mirando su camión al mismo tiempo que exhibía su orgullo varonil.

Nada más subir Peñalva se vio obligado por la mirada de Tasanga a tirar el cigarrillo no sin antes dar unas cuantas caladas ansiosas, y al subir y sentarse dijo:

-Menuda pasada de camión, ordenador, música, aire acondicionado, en mis tiempos eran tartanas ruidosas.

Tasanga giró el volante a una mano con rapidez y decisión, hizo sonar el claxon a toda castaña: ¡Piiii!, ¡Piiiii!, ¡Piiii!, ¡Piiiii! Al mismo tiempo que con la otra mano se colocaba sus Rayban.

Sonó el móvil de Peñalva. Miró el móvil.

-¡Su puta madre! -dijo por lo bajo y descolgó el móvil.

-…

-Sí, sí; faltaría más… no te preocupes.

-…

-De acuerdo, nos viene de paso.

-Pasa algo, jefe.

-No, si no te sabe mal pasaremos a buscar una electrovalvula. Nos viene de paso. Solo sera bajar del camión y cogerla.

-Ok jefe.

Peñalva miró el contrachapado corredizo de detrás de los asientos.

-Es aquí detrás dónde duermes, supongo.

-Si, y descanso. A veces estoy semanas enteras, después paso por áreas de servicio para mis necesidades y ducharme.

-Siempre he tenido curiosidad de verlo.

Tasanga alzó los hombros y movió la cabeza, en señal que el mismo mirara si quería. Dicho y hecho. Abrió un poco y vio pegados en la frontal fotos pegadas -el mismo Tasanga con 4 niños y una mujer negra, uno de ellos era un bebé; al lado de lo que parecían ser sus padres, por edad y parecido, su padre casi tan alto como él; una mujer negra llena de arrugas, presuponiendo que era su abuela- una luz pegada; la litera estaba sin hacer, una mancha evidente en la sabana y un tanga negro de hilo; ropa esparcida, otra colgada en el lateral; había toallitas tiradas en el poco espacio del suelo, así como algún condón lleno de lechada con un nudo y un paquete de 24 uds Marca Durex love sex XL. También había un bote de vaselina de la misma marca. Le entró un olor penetrante a polla, coño y sexo.

-No está mal, todo es acostumbrarse. Oye hablas muy bien nuestro idioma, se nota que has estado por aquí.

-Si, de niño viví con mis padres unos años en este país, iba a la escuela, ellos estaban en la finca colindante La Bonita. Después ya se fueron a vivir definitivamente a Suburia, mi país. Allí tengo mi familia, mujer y hijos.

-¿Los debes echar de menos?

-Uno nunca se llega a acostumbrar, son mi vida.

Pararon en una nave en campo abierto. Peñalva salió a buscar la electrovalvula que le dio lo que parecía un técnico. Volvió y dijo:

-Su puta madre, no está preparada, tardaré un rato, ¿te sabe mal esperar?

-Que remedio jefe.

Sonó el tono de su Whatsapp, era el chat del compañero apodado Kamionero Loko, un chofer local simpaticote, un cuarentón.

-K TAL KAMIONERO NEGRO KOMO TE FUE KON LA POTRANKILLA NO ME AS KONTAO NADA SOLO HE VISTO 1 FOTO DEL TROFEO

-de kojones.

-P MADRE KABRON K SUERTE TIENES TE VI KE IBAIS AL KAMION ERA JOVEN

-si era 1 yeguita de 18 komo 1 muñekita

-KABRONAZO T KONOSCO Y LA PETASTE

-si 1 petada

-HIJOPUTA K SUERTUDO.VOY A RASERA SI ENKUENTRO 1 PUTA CARRETERA FILMO LA MAMADA Y T LA MANDO NEGRATA

-ok

El día anterior en una parada había un local de carretera, estacionó para dormir, aprovechó para tomar algo con Kamionero Loko, allí conocío una chica, tenía dieciocho años, apenas llegaría al metro cincuenta, rubia, cara fina, parecía una muñeca, iba algo pasada de copeo. Se metió con Tasanga, que por qué no la invitaba a beber, que si la invitaba a fumar. La dicción en el habla de la chica era embarullada. La invitó a beber, Tasanga no fuma, pero le compró un paquete de tabaco. Era delgada, le dijo que llevaba sus primeros tatuajes, que si una fecha, que si un corazón. Tasanga se la miraba con humedos ojos de pólvora. Tasanga en cuestión de mujeres no hace prisioneras. La invitó a ver su camión, ella aceptó: Tasanga no perdonó. Pronto la tuvo tumbada, apenas sabía chupar, tenía un culo pequeñajo y unas tetas como limones. No dudó en follarla enseguida, se enfundó un condón y la ensartó. La chica estaba mojada. Era estrecha de coño, se quejaba algo, no pudo hacerle una follada a lo afro. Bastaron unos bombeos -y no a fondo-- para que ella se corriera. Tasanga lo hizo en el condón. Nada más descargar le abrió la puerta del camión con la excusa que le esperaba un largo recorrido, la chica apenas podía bajar con sus zapatos de plataforma, su pelo estaba desordenado, la falda vaquera medio ladeada así como su top. Le dijo que era un puto negrata cabrón. Tasanga se había apuntado una más, encima tenía su tanga como trofeo, que había mandado después a Kamionero Loko. Si te he visto no me acuerdo y fin de la historia.

Peñalva al subir no vio a Tasanga, miró y lo vio delante del camión de frente echándose una soberana meada. Sin rubor ninguno lo hacía de frente, Peñalva quedó mudo al ver el pedazo de rabazo que gastaba. Tasanga quería mostrar su poderío a ese imbécil, incluso se sacó los cojones. Al terminar se meneó el pedazo de rabo para quitar las gotas residuales. Peñalva quedó impactado. Tasanga al subir a la cabina y ver su cara sabía que su puesta en escena había triunfado.

-No hay como vaciar la vejiga.

-Pues si.

-Y con ese pedazo de manguera -dijo a modo de elogio-, gastas cipote, no había visto nada igual ¿qué te mide?

-24 a plena potencia -dijo con aire resuelto.

Llegaron a la nave de la finca. Tasanga hizo sonar la potente bocina. Dejó el camión para su carga, le recordaba a él hacía unos años. Había temporeros y personal fijo. Le traían las cajas de fruta y Tasanga se encargaba de fijarlos en el remolque de 16’5 metros con fijación mediante correas de anclaje.

Merche llevaba el recuento de cajas. La temporada había sido buena, estaba en la balanza.

-Te ha tocado buen curro ¿te vas a meter en la oficina?

-No. Simplemente la gordaca de la oficina a tenido que subir al teléfono por no sé que coño de don Anselmo. Solo apunto los kilos.

En esas llegó.

-Gracias, ya puedes ir a lo tuyo Merche. Sabes que. Ve al camión y pregunta si cabrán todas las manzanas.

-¿A quién?

-A Ramón, el capataz, obedece -dijo su padre.

-Ya, ya… tampoco será para tanto.

Merche se marchó de mala leche. Al salir encendió un pitillo y los miró a los dos con rabia.

-Algo rebelde tu hija, no.

-No me hables Pilar.

-Le gusta mucho la fiesta me han dicho. Te convendría avisarla, saber que Amador no quiere gente incompetente. Ella entró por tu cara y porque llevas años aquí.

-¿Y qué quieres que haga? ¡Tiene veintiún años!

-Y muchos pájaros en la cabeza Peñalva, solo te aviso, no tiene ni formación, ni estudios y no le gusta trabajar. Acéptalo.

-Déjame en paz -dijo sacando un pitillo.

-Tú también ten cuidado con tus vicios…

-Solo es tabaco.

-Los otros, noto en tu aliento alcohol, te he avisado. Fuera haz lo que quieras, en el trabajo te la juegas.

-Por una copa no pasa nada, al ir a buscar al negrata ese.

-Y después, al ir a buscar la electrovalvula de la nave de Esteban, supongo. Otra pieza de cuidado. No soy tonta. Déjalo Peñalva, tengo trabajo.

Se fue rabiando y hablando por lo bajo.

-Menuda hijaputa la gorda.

-La gordaca de la ofi me ha mandado como si fuera la puta ama, que pregunte al mandamas si cabrán todas las putas manzanas.

-Vienes muy subida Merche, Ramón ha salido, me ha dejado al cargo, ahora preguntaremos al negrata que está dentro del remolque -dijo mientras llevaba una pila de cajas con la carretilla.

Merche esperó. Vio asomar a Tasanga, sus miradas se cruzaron, dijo algo al carretillero sin dejarla de vista igual que si fuera una pieza de caza. Merche era tetona, buen culazo, piernas prietas, pelo con mechas rojas, ojos felinos.

-Dice que unas 100 más.

Merche volvió sobre sus pies, se cruzó con Pilar.

-Menudo tiarrón el del camión -dijo Merche.

-Ya le has echado el ojo, ehhhh.

-Estoy en modo puta.

-Bueno, pues aprovecha ahora que estás soltera, aunque a tus novios siempre les han salido los cuernos bien desarrollados.

-Merche miró atrás, Tasanga aún mantenía su mirada sobre ella.

Merche dio vaiven a sus caderas, como si fueran el pendulo de una campana, miró atrás dos veces más. Vestía vaqueros y camiseta, iba algo sudada. Pero el momento no pasó desapercibido. Tasanga era sabedor de sus posibilidades. Vaya si lo sabía.

-Menuda pieza la Merche -dijo.. el carretillero.

-Está pistonuda -dijo Tasanga- es bien follable el género.

-No tiene novio y le suele picar mucho el coño.

Sus caderas así como se alejaba bamboleaban cada vez con más intensidad.

Terminó la jornada, era hora de partir. Algunas se habían duchado, entre ellas Merche en el corral de la nave.

-Si quieres algo antes de partir -dijo Peñalva.

-Darme un duchazo, me queda mucho camino.

-¿Te vienes Merche?

-No papá bajaré con Isa. Dijo mirando de reojo a Tasanga.

Iba con el pelo mojado, camiseta con tirantes, falda vaquera corta, ahora Tasanga veía los tatuajes de las piernas y los hombros.

-Bueno, voy a acompañar a este señor a las duchas y después me voy, nos vemos en casa.

-De acuerdo.

Tasanga al salir de la ducha la vio sentada fumando, no llevaba el pañuelo en la cabeza, se iba haciendo la coleta. La piel negra estaba perlada de gotas. Vestía una camiseta sin mangas. Pantalón ajustado que parecía que la bragueta le iba a explotar. En el ella estaba estampados tres círculos con dos flechas para arriba y una cruz hacia abajo con las letras Durex.

Tasanga se disponía a exhibirse ante la Merche físicamente. Para impresionar su prestigio de gran macho puso los brazos en jarras con los pies bien tensados, como una máquina.

Merche abrió un poco sus muslos dejando ver su tanga. En medio del escote de sus tetas llevaba una serpiente tatuada. Con un gesto chulesco la saludo llevándose la mano a la frente como los militares.

-¿Te ayudo en algo nena?

-Me han dejado. Si me pudieras acompañar.

Al subir una vez más dejo ver ahora si su tanga al completo. Sus movimientos eran sorprendentemente vigorosos y sus ojos de gata hambrienta. No le cabía ninguna duda a Tasanga que en su camión no se había subido la Virgen María.

Hizo el giro a una mano y haciendo atronar su bocina, con la otra se ponía las gafas.

-Se ven pocos camioneros como tú.

-Iguan no has corrido mundo, nena -dijo al mismo tiempo que ponía música de fondo.

Vigila tu boca,

Mis oidos son esponjas,

Tu rap de vino y rosas,

Yo jarcor de piel y esposas,

Ahora comprendo porque el mundo está muriendo,

Demasiadas guerras, hace falta sexo.

-Veo que te gusta la buena música. Dijo siguiendo el ritmo del rapeo ¿conoces a mi viejo?

-No. Solo me ha llevado hasta aquí. Necesita hacer un poco de deporte, está algo gordo.

-En casa solo bebe cerveza y mira el fútbol ¿ha sido pesado?

-No solo sentía curiosidad de la cabina dormitorio, no había visto ninguna -dijo haciendo un gesto hacía atrás.

Sin preguntar ella miró.

-Veo que lo usas de picadero.

-Hago viajes largos y es una necesidad fisiológica.

-Mientras miras a toda tu familia, claro.

-Veo que te supone un problema.

-Dicen que los negros la tenéis grande -dijo sorprendiendo a Tasanga el giro de la conversación y el aire resuelto y la soltura con que hablaba.

-Igualito que tu viejo, la misma curiosidad.

-No creo que sea maricón, al contrario se que es putero el cabronazo.

-No he dicho eso, Merche, creo que te llamas.

-Si, Merche Peñalva. Pero si tu veo que tienes esa vertiente por la camiseta que llevas. Y me supongo que tienes una buena herramienta, por la medida que pone la caja de preservativos.

Merche aguantaba el tipo, aún con esa camiseta se había metido con él en el camión. Tasanga sabía que era La crónica de una follada anunciada.

-Te apetece verla antes de salir a la carretera, por lo que veo.

-Chico listo, mejor dicho, un negro listo -dijo retadora.

Con un giro de volante brusco se salió del camino donde había sotobosque y pinos. Era al atardecer pero había un esplendoroso cielo azul con nubes blancasa durmiendo sobre las lejanas montañas.

Paró el camión. Con un gesto agitado y bruto se desabrochó los pantalones y se los bajó hasta las rodillas, esgrimiendo en la mano el rabazo empalmado al 100%

-¿Te bastan 24 cms?

-¡Uffffffffff!

Benito Peñalva vio como el camión estaba en el camino de las ánimas al fondo, al lado de los pinos en el horizonte. Se preguntó que haría allí, pero hacía calor, eran las siete y antes de llegar a casa y aprovechado que su hija no iba con él pasaría a tomarse unas cuantas copas.

Merche tenía los ojos como pelotas de ping-pong, una de sus manos fue como una garra.

-¡Que pollazo! Y no estás circundado -dijo bajando y subiendo la mano, sacando y tapando el glande.

-Quítate la ropa, me gusta ver en pelota picada el genero -dijo respirando por la nariz de forma sonora.

Merche se quitó la camiseta, Tasanga hacía lo propio. Quedó desnuda. Tenía unos pechotes potentes y subidos, coño con un triangulo de pelambrera arriba, sus pezones llevaban piercing, tatuaje de conejito en la ingle, en una nalga un corazón. Hizo que se pusiera a cuatro patas, le abrió la nalgas. Le dio dos hostias, el vigor de las nalgas hizo que vibraran. Ella se volvió y se morrearon con ganas.

Afuera se oir el batir de las alas de las palomas torcuaces buscando los pinos, en el horizonte podía verse la estela del humo de un avión. Se oía un ruido lejano de una cosechadora junto con el hip-hop de la cabina:

Ah, dímelo, Rei

Con el Koki La Sauce y Dref (Quila)

DrefQuila (DrefQuila)

Qué buenos días, ey

Cuando despierto, tu cuerpo es mi piano, toco una melodía

Sin que lo digas

Y yo ya lo sabía

De la primera vez que te vi, bebé, que ibas a ser mía

Lo presentía

Vamo' a hacerlo una y otra ve'

Hasta que terminemo' en el cielo

Decime cómo querés que te dé

Lo que pida', atrevida, yo puedo

Quiero que me pidas otra ve', que me comas otra ve'

Que me digas: Bebé-é-é

Estar sin ti no puedo-o-o-o

Y ya sabes qué hacer cuando me necesites

Ha-Haciéndome el skin care para que pueda' sentarte en un lugar más limpio

Estoy preparado, mami, estoy listo

Pa' que todo lo caro te parezca lindo

Hace llave' en la cama hasta gritar: Me rindo

Y yo como: Mierda, qué ritmo

Conectado' hasta el punto de pensar lo mismo

Le comentan: Qué culazo, y bueno, confirmo

Estoy puesto pa' ti, conocer a tu madre

Y que me hagas de to', sin temor a engancharte

Escuchando a Dio' aunque el diablo me hable

Es que hay bitches tan lindas que parecen confiable'

Me dicen: Tú ere' el jefe, no te levantes temprano

Le expliqué lo de pagarle la universida' a mi hermano

Lo de escapar con ella a los países que queramo'

De encontrar esa palabra má' intensa que el te amo (no, yeah, es el Kun-Kun)

Vamo' a hacerlo una y otra ve'

Hasta que terminemo' en el cielo

Decime cómo querés que te dé

Lo que pida', atrevida, yo puedo

Quiero que me pidas otra ve', que me comas otra ve'

Que me digas: Bebé-é-é

Estar sin ti no puedo-o-o-o

Y ya sabes qué hacer cuando me necesite'

Somos como el imán, no sirven lejo', sirven juntos

Siempre viento en popa, pero en tu ropa me hundo

Sabes que estoy pillo, te conozco, ni pregunto

Es que soy oriundo de donde un domingo letra' fundo

Quiero contarte mis mambo' con un porro y un café

Vamo' a olvidar lo que ya fue, recuperemo' nuestra fe

Me encanta hacerlo y ver cómo tu pelo se empieza a ondular

Tenemos mucha conexión, no celular, emocional

Ni lo ocular puede captar la vibración de tu cintura con un trap

Andamos de acá pa' allá, pero a casa quiero llegar ya

Mojarme con tu cuerpo como un kayak, quedarme encallado

'Toy encerrado y adicto con ella, es mi traphouse

Y yo ya lo sabía

De la primera vez que te vi, bebé, que ibas a ser mía

Lo presentía

Vamo' a hacerlo una y otra ve'

Hasta que terminemo' en el cielo

Decime cómo querés que te dé

Lo que pida', atrevida, yo puedo

Quiero que me pidas otra ve', que me comas otra ve'

Que me digas: Bebé-é-é

Estar sin ti no puedo-o-o-o

Y ya sabes qué hacer cuando me necesite'

Eh-eh-eh-eh-eh

J Rei, Rei

Con el Kun-Kun

Uh, ah-ah-ah

El ambiente en la cabina había subido de temperatura hasta tal punto que tuvo que poner el camión en marcha y poner el aire acondicionado. Ella lo había pajeado, el por su parte la había dedeado.

-¿Pasamos a la cama?

-¡Vamos a picadero, negrata!

Corrió el contrachapado y cerró, encendió la luz pegada. Enseguida ella a horcajadas puso su coño sobre su cara. Era un 69 en toda regla. Estaba empapada, Tasanga no dudo en lamerle coño y culo. Ella sabedora que una polla de esas características era dificil de abarcar lamía la zona troncal, succionaba los cojones. Chupaba hasta donde podía. Tasanga hizo una llave de loro -pulgar en coño yo indice en el culo.

Los dos ya jadeaban como enloquecidos.

-Veo que tienes hambre de polla.

-Lo que tengo ganas es de follar.

Merche Peñalva se reincorporo, cogió uno de los preservativos y lo desprecintó.

-¿No te gusta más a Pelako? Y

Ella se miró las fotos de los cuatro niños y su mujer. Después le enfundó el condón. Se puso sobre la polla de Tasanga, flexionó bien sus rodillas con los pies asentados en la cama y se la ensartó. Tasanga estaba acostumbrado a llevar la vz cantante pero esta vez estaba ante una auténtica y potente hembra. Empezó a subir y bajar con movimientos de las piernas fuertes y resueltos, vehementes y una eterna fuerza interior. Su pelo ondeaba, sus pechos botaban. Empezaron los rugidos, ella empezó a ronronear y a abrir la boca con respiraciones jadeantes, su cara estaba roja. Ya se oía un plof, plof, plof seguidos de un chof, chof, chof vaginal. Empezó a a berrear como una posesa.

-¡Me vengoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo1

Dio unos últimos botes. Quedándo estática con la polla clavada.

Tasanga se la quitó de encima, se desencondono y con furor, con saña y con verdadera rabia la tumbó, puso su polla entre sus tetas escupiendo antes en medio de ellas, sobre el tatuaje de la serpiente. Ella se junto las tetas agarrando bien la polla, el empezó la paja cubana. No tardo en bramar, el primer distaro de lefada le llegó a la barbilla, el segundo en la boca y el tercero a la altura del pelo.

Las sabanas estaban humedas de corridas y lefa. La cabina apestaba.

-Follas de cojones, te has matado muy bien arriba, muchas son más pasivas -dijo girando el volante a una mano encarrilando la carretera.

-Tu polla lo vale. Me gusta acaballarme.

-¿Habías follado con negratas o pollas tan grandes? Porque de follar has follado.

-Tan negro como tú, no, mulatos y chulos de gym, o guiris.

-¿Por aquí?

-No, el año pasado trabaje de camarera en la costa. Pero este año mis padres se han cerrado en banda. No traje casi ningún dinero.

-Juergas y eso, supongo además de tíos.

-Si, estuve los tres meses del verano y me follé a más de cincuenta.

-¡Vaya, vaya! No es raro que uses tan bien tu coño.

-Cada noche solía follar con uno diferente. Es por allí, el desvió, puedes dejarme al lado de ese monumento, el camión por esas calles.

-Aún no me has dicho lo de tu camiseta. Si te van las pollas.

-Bueno, suelo mariconear a veces.

-Activazo, entiendo.

-Todo agujero que lo valga es bueno, incluso el mío. Por cierto gracias por el regalo.

-De nada, se que os gusta tener trofeos -dijo encendiendo un cigarrillo.

Nada más entrar a vio a su madre planchar, se cruzó con su padre, apestaba a bar.

-¿Con quién has venido al final? He visto a Isa y iba sola.

-Al final con el camionero negrito le venía de paso, Isa tenía prisa y tenía que ir a otra parte. Voy a ducharme, papa.

Peñalva pensó que ya se había duchado en la finca. Al terminar de ducharse miro la ropa de la colada, estaba la falda, la camiseta, las sandalias. ¡Faltaban las bragas!